Deporte y microbiota, ¿un círculo virtuoso?

Hacer deporte de alto nivel enriquece la microbiota intestinal, lo que a su vez podría influir en el rendimiento deportivo.

 

¿Qué es una microbiota "sana" y cómo influye la actividad física en su composición? Para determinarlo, un equipo de investigadores realizó un estudio con 33 ciclistas (22 profesionales y 11 aficionados) que entrenaban un mínimo de 20 a 30 horas por semana. Se separó a los deportistas en 3 grupos en función de la composición bacteriana de su microbiota intestinal: el primer grupo se caracterizaba por la predominancia del género Prevotella y una baja proporción de Bacteroides; el segundo por la abundancia relativa de Bacteroides y la ausencia de Prevotella; y el último por un equilibrio entre 5 géneros bacterianos. La proporción de Prevotella estaba directamente asociada al tiempo dedicado al entrenamiento, con un incremento significativo por encima de las 10 horas semanales. Normalmente poco habitual en europeos y americanos, este género bacteriano resulta especialmente interesante para los deportistas, ya que participa en la síntesis de compuestos que disminuyen la fatiga y reducen las lesiones musculares asociadas a una actividad física intensa. Los ciclistas profesionales se caracterizaban por la abundancia de otra bacteria, Methanobrevibacter smithii, cuya presencia en la microbiota aumenta la eficacia de esta última en términos de metabolismo energético. Los investigadores señalan que, en teoría, podría reducir el tiempo de recuperación y por lo tanto mejorar el rendimiento. Sus estudios plantean otras cuestiones candentes sobre el modo en que estos microorganismos, Prevotella y M. smithii, pueden reaccionar al entrenamiento e influir en el rendimiento deportivo. ¿Significa esto que un ciclista aficionado tendrá más oportunidades de convertirse en atleta si está colonizado por la bacteria M. smithii o que toda una vida de entrenamientos intensivos crea un entorno propicio a la presencia de esta bacteria?

 

Bibliografia :
Petersen et al. Community characteristics of the gut microbiomes of competitive cyclists. Microbiome (2017) 5:98.