Microbiota y células inmunitarias: centinelas del intestino

Frente a la progresión inexorable de la CoVid-19, todos soñamos con tener armas para luchar contra la infección. La construcción del sistema inmunitario, que es el encargado de esta misión de defensa, comienza desde el nacimiento para toda la vida, gracias a una estrecha cooperación con la microbiota intestinal.

 

Sea el coronavirus o no, cualquier microbio (bacteria, virus u hongo) que penetra en nuestro organismo se considera peligroso, por lo que las células inmunitarias y la flora intestinal activan mecanismos de defensa minuciosamente controlados para eliminarlo. El intestino es responsable de esta función de barrera protectora que impide el paso de cuerpos extraños al torrente sanguíneo.

Barrera intestinal

El sistema inmunitario y el intestino sellan una alianza con el objetivo de desarrollar y mantener el equilibrio intestinal a lo largo de la vida. El tapete microbiano formado por la microbiota intestinal impide la colonización y la multiplicación de bacterias «malas». El equilibrio entre las células intestinales y la flora da lugar a un entorno favorable para el desarrollo de bacterias «buenas». A la inversa, cualquier alteración de este ecosistema modifica las interacciones; se establece un círculo vicioso y la inflamación promueve la colonización de microorganismos nocivos que, a su vez, exacerban la inflamación. Por su parte, las células inflamatorias forman una barrera física natural, tapizada por un moco espeso que garantiza la contención de bacterias, virus y hongos en el centro de esta canalización intestinal.

Las células de defensa del intestino

Algunas células inmunitarias como los macrófagos1 participan en la inmunidad innata. Esta es rápida pero inespecífica2: «te veo, te capturo y te elimino». Otras, entre las cuales se encuentran los linfocitos1, participan en la inmunidad adaptativa, que necesita más tiempo para entrar en acción, es específica3 y memoriza las infecciones anteriores: «te reconozco, te capturo y te elimino». Estas células conducen, entre otros efectos, a la producción de anticuerpos. El control preciso del sistema inmunitario permite evitar la inflamación excesiva en respuesta a una bacteria buena y tolerar los nutrientes4 para evitar alergias alimentarias.

Cooperación estrictamente controlada

Las bacterias establecen un diálogo permanente con el intestino, ya sea directamente o mediante la emisión de señales. Los mensajes recibidos mantienen las células inmunitarias en un estado de vigilancia permanente y, de ser necesario, refuerzan la barrera intestinal. Además, promueven el establecimiento de la respuesta inmunitaria innata y adaptativa. Según estudios realizados con animales, estos intercambios también tienen repercusiones en otros órganos: una dieta rica en fibra ayuda a la microbiota a producir pequeñas moléculas que ejercen un efecto beneficioso en las respuestas alérgicas pulmonares. De hecho, la microbiota es capaz de frenar la inflamación excesiva, aun lejos del intestino (infección, estrés, alergia estacional o hipersensibilidad alimentaria5).

¡Reforcemos nuestra microbiota!

Aunque falta confirmar estos mecanismos de acción en el ser humano y mientras esperamos los resultados de estudios sobre la posible relación entre infección, la microbiota y el sistema inmunitario parece ser que la mejor forma de mantener en buen estado su barrera intestinal consiste en adoptar, con una dieta equilibrada por ejemplo, una higiene de vida sana cuidando de su microbiota.

 

1) Los macrófagos y linfocitos son células inmunitarias que forman parte de los glóbulos blancos y son responsables de la defensa del individuo mediante la eliminación de intrusos

2) Inespecífica: acción general que no está dirigida contra un determinado microbio o molécula

3) Específica: acción dirigida contra un determinado microbio o molécula

4) Nutrientes: pequeñas moléculas derivadas de la digestión de los alimentos

5) La hipersensibilidad alimentaria es la pérdida de tolerancia del sistema inmunitario, que identifica erróneamente moléculas alimentarias como sustancias nocivas

 

Bibliografia:

Gaboriau-Routhiau, Cerf-Bensussan. Microbiote intestinal et développement du système immunitaire 2016. Med Sci (Paris). 32(11): 961–967. doi: 10.1051/medsci/20163211011.

Caminero A, Meisel M, Jabri B, et al. Mechanisms by which gut microorganisms influence food sensitivities. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2019;16(1):7‐18. doi:10.1038/s41575-018-0064-z

https://www.futura-sciences.com/sante/questions-reponses/medecine-intestin-role-joue-t-il-immunite-11392/

https://www.futura-sciences.com/sante/actualites/nutrition-diversite-microbiote-favorise-renforcement-systeme-immunitaire-80225/