¡Nuestra microbiota intestinal descendería del babuino!

Según un estudio que zarandea nuestras creencias sobre la evolución de la microbiota, el entorno y la alimentación serían los principales factores de modulación de la microbiota intestinal y esta no sería el resultado de una evolución conjunta del ecosistema microbiano con su huésped.

 

La exploración de la evolución de la microbiota intestinal condujo a numerosos investigadores a comparar a los seres humanos con los primates. Sus trabajos, realizados en un reducido número de especies, muestran que las bacterias de nuestra microbiota intestinal descienden de las que colonizaron el tubo digestivo de nuestros ancestros comunes y que han evolucionado conjuntamente. Sin embargo, pese a su proximidad genética con los grandes simios (bonobos, chimpancés), el aparato digestivo del ser humano se parece más al de los monos del viejo mundo (babuinos o papiones, macacos), cuyo entorno y hábitos alimentarios son bastante similares.

Una microbiota más parecida a la de los monos del viejo mundo

Para apoyar la hipótesis según la cual estos dos parámetros tienen una influencia mucho más importante de lo que se cree en la composición de la microbiota intestinal, un equipo estadounidense comparó la flora bacteriana y sus diferentes funciones entre poblaciones humanas que viven en países industrializados o no industrializados y 18 especies de primates salvajes. Mientras que la microbiota intestinal de las poblaciones de países industrializados está muy alejada de la de los otros primates, la de las poblaciones de países no industrializados, en cambio, muestran una gran proximidad, aunque con algunos matices: con respecto a la microbiota de otros primates, la de los seres humanos tiene características microbianas únicas (presencia de algunas especies, ausencia de otras), vías funcionales inéditas y mayor variabilidad entre individuos. Esta variabilidad podría reflejar la mayor capacidad de adaptación del ser humano a entornos nuevos. Sorprendentemente, la flora intestinal de los seres humanos presenta más similitudes con la de los babuinos que con la de los monos de los que descienden.

Se ha subestimado la influencia del entorno

Estos resultados subrayan la influencia del entorno, la alimentación y las adaptaciones fisiológicas en la composición de la microbiota intestinal y, especialmente, en sus capacidades funcionales, e invalidan la idea de que se deriva casi exclusivamente de la evolución conjunta de las bacterias y su huésped. Según los autores, estos descubrimientos arrojan una nueva luz sobre el papel de la microbiota intestinal en la evolución del ser humano.

 

Bibliografia:

Amato Katherine R., Mallott Elizabeth K., McDonald Daniel et al. Convergence of human and Old World monkey gut microbiomes demonstrates the importance of human ecology over phylogeny. Genome Biology. 20:201 2019; https://doi.org/10.1186/s13059-019-1807-z