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Les troubles

Microbiotas desequilibradas y trastornos derivados

El cuerpo humano alberga en sus diferentes partes (intestino, piel…) grupos de microorganismos vivos –bacterias, hongos, virus, etc.– llamados microbiotas que, cuando se encuentran en equilibrio nos ayudan a mantener una buena salud. Pero cuando este equilibrio se rompe (hablamos entonces de “disbiosis”), pueden asociarse a diferentes tipos de trastornos según la localización de la microbiota afectada. Por ejemplo, la gastroenteritis, la enfermedad de Crohn, algunos cánceres gastrointestinales pero también la depresión, la diabetes, algunas alergias o incluso enfermedades de la piel como el eccema, podrían estar asociados a desequilibrios de las microbiotas. ¡Exploremos pues la relación entre la microbiota y la salud!

ENFOQUE EN LA DISBIOSIS

La composición de una microbiota se caracteriza por su diversidad (número de especies diferentes presentes en un individuo) y su riqueza (número total de microorganismos presentes). Cuando esta composición se ve alterada (modificación de uno u otro de estos dos factores), el equilibrio se rompe y surge una disbiosis, la cual puede estar asociada con distintas enfermedades sin que sepamos aún de manera concreta si se trata de una causa o consecuencia de ellas. Entonces, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina ? La ciencia aún no ha podido responder a esta pregunta.

FACTORES

MI MICROBIOTA
ESTÁ
DESEQUILIBRADA

Toma de medicamentos
(antibióticos...)

Consumo de alcohol
y de tabaco

Estrés

Diversas
enfermedades

Infecciones
bacterianas, virales
o parasitarias

Cambio brusco
del entorno
y de la dieta

Toma de medicamentos
(antibióticos...)

Diversas
enfermedades

Consumo de alcohol
y de tabaco

Infecciones
bacterianas, virales
o parasitarias

Estrés

Cambio brusco
del entorno
y de la dieta

ACTUAR SOBRE LA DISBIOSIS

¡Buenas noticias! Cuando se tambalea el equilibrio de una microbiota, es posible restaurarlo actuando sobre su composición (riqueza, diversidad). Es lo que conocemos como “modulación”. Concretamente, podemos actuar de varias formas:

Adoptando una dieta equilibrada: pobre en grasas y azúcares, rica en fibra y alimentos como la alcachofa, el ajo, la cebolla (fuente de prebióticos), así como el chucrut, el kéfir, productos lácteos fermentados, etc., que son fuente de probióticos.

Mediante la ingesta de:

  • probióticos
  • prebióticos
  • simbióticos (combinación de los anteriores)

En los casos más graves, el restablecimiento de una microbiota sana mediante trasplante fecal constituye una alternativa que ha dado resultados prometedores.