Acné: factores desencadenantes

Un equipo internacional identificó las grandes categorías de factores medioambientales, psicológicos o sociales que favorecen el desarrollo del acné. Un conocimiento profundo de estos parámetros –denominados conjuntamente «exposoma»– facilita la adopción de medidas preventivas o correctivas.

 

«¡Mejore su exposoma!» Este podría ser el lema de una nueva campaña de salud pública dirigida a las personas con acné, una enfermedad inflamatoria1 común. De hecho, un equipo internacional de expertos, apoyándose en las recomendaciones avaladas por dermatólogos europeos y en un análisis bibliográfico de los principales estudios que han abordado este tema, llevó a cabo un análisis que condujo a una descripción detallada del exposoma del acné. La piel es una de las principales interfaces entre el cuerpo y su entorno. Actuando como auténtica «barrera», la piel cumple su misión de protección del huésped contra agresiones externas (factores ambientales y agentes patógenos) gracias a los microorganismos beneficiosos que contiene en su superficie.

Los 6 factores identificados

El estudio permitió identificar seis categorías de factores que pueden interactuar con la piel, las glándulas sebáceas, el sistema inmunitario y/o la microbiota cutánea, a saber: la nutrición, especialmente los productos lácteos y los alimentos con un alto contenido de azúcar; ciertos tratamientos farmacológicos, principalmente hormonales; los contaminantes atmosféricos, industriales y humanos tales como el humo de cigarrillo; las condiciones climáticas como el calor, la luz y la radiación ultravioleta; los comportamientos perjudiciales para la piel (uso de cosméticos inadecuados, exfoliaciones, etc.) y, por último, distintos factores psicosociales y conductuales tales como el estrés, los trastornos del sueño o el estilo de vida.

Protegiendo la microbiota se protege la piel

Siempre y cuando se evite la exposición a los rayos ultravioleta (UVA y UVB) que activan la secreción de sebo, el consumo de probióticos como complementos parece ejercer un efecto positivo en las lesiones acneicas.  Si bien aún falta estudiar más a fondo las relaciones entre el exposoma, la microbiota y el acné, una cosa es clara: la preservación de la diversidad de los microorganismos cutáneos desempeña un papel importante en la protección del organismo contra la activación de fenómenos inmunitarios capaces de desencadenar el proceso inflamatorio. Por lo tanto, el manejo adecuado de los factores de riesgo parece un recurso interesante para la prevención o reducción del acné.

1. El acné resulta de una inflamación de la cavidad donde nace el vello. Se acompaña de una secreción excesiva de sebo y de un desequilibrio de la microbiota cutánea.

 

Bibliografia :

B. Dréno, V. Bettoli, E. Araviiskaia, et al. The influence of exposome on acne. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2018 Jan 29.