¿Dar queso a tus hijos podría evitarles alergias?

Un estudio europeo demostró que los niños que comen queso desde que tienen un año y medio de edad son menos propensos que el resto a desarrollar alergias en sus primeros seis años de vida.

 

Queso manchego, requesón, parmesano, brie,… El queso debería ocupar un lugar imprescindible en el menú de los niños desde los primeros años de vida para prevenir la aparición de alergias alimentarias y dermatológicas. Esto es lo que sugiere el estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional francés de Investigación Agronómica (INRA) y el Centro Hospitalario Universitario de Besanzón, que estableció por primera vez una relación entre el consumo temprano de queso y un menor riesgo de padecer enfermedades alérgicas en la infancia. No cabe duda de que esta conclusión, publicada en la revista científica Allergy, haya sido muy bien recibida en Francia.

Diversificar los quesos

Aproximadamente 1000 niños del ámbito rural procedentes de 5 países europeos fueron estudiados desde su nacimiento. Además, se preguntó a sus padres sobre los hábitos alimentarios de la familia, modo de vida y estado de salud. Los resultados obtenidos mostraron que aquellos niños que a partir de los 18 meses consumen queso habitualmente y/o en gran cantidad, desarrollan un menor número de alergias alimentarias y eccemas (o dermatitis atópica) que el resto durante sus primeros seis años de vida. Cuanto más variados los quesos consumidos, mayores serían los beneficios. En cambio, el estudio no demostró un efecto protector contra la rinitis alérgica o el asma.

Una microbiota más rica

Los investigadores piensan que este efecto protector se debe a la presencia de diferentes microorganismos (bacterias, levaduras y mohos) en el queso. Esta diversidad microbiana, junto con una dieta variada y equilibrada durante el primer año de vida (verduras, frutas, yogures, leche cruda, etc.), afectaría de manera positiva a la composición de la microbiota intestinal humana. “Gracias a su rica composición microbiana, el queso podría modificar la flora intestinal y estimular su diversificación”, explican los investigadores, mientras recuerdan que se han llevado a cabo numerosos estudios que demuestran que una microbiota alterada y empobrecida favorece la aparición de alergias. Para entender mejor los efectos del queso en la microbiota, los científicos pretenden analizar de cerca la flora intestinal de los amantes del queso.

 

Bibliografia :

Nicklaus S, Divaret‐Chauveau A, Chardon ML et al. Pasture Study Group. The protective effect of cheese consumption at 18 months on allergic diseases in the first 6 years. Allergy. 2018;00:1–11. https://doi.org/10.1111/all.13650