La flora vaginal, un indicador de riesgo de desarrollar una ETS

Según un estudio holandés, aproximadamente ¼ de las mujeres caucásicas sufre una disbiosis vaginal que favorece los riesgos de infección por Chlamydia.

La infección por Chlamydia trachomatis es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuente. Normalmente no presenta síntomas, pero puede afectar la fertilidad de las parejas.

Se cree que la microbiota vaginal contribuye a proteger contra las ETS, en particular los lactobacilos, cuya producción de ácido láctico crea un entorno desfavorable para la colonización de gérmenes patógenos. De esto a deducir que las alteraciones de la composición de la microbiota, perturbando el equilibrio vaginal, promoverían el riesgo de infección… sólo hay un paso, que los investigadores holandeses han querido dar mediante un estudio realizado en 122 mujeres.

Compararon la microbiota vaginal de todas las voluntarias, antes de que la mitad desarrollase una infección por Chlamydia, y observaron diferencias importantes con respecto a dos grupos de lactobacilos, Lactobacillus iners y Lactobacillus crispatus. Avanzando en sus análisis, establecieron un vínculo muy fuerte entre la prevalencia de L.iners y un mayor riesgo de infección y, a la inversa, entre la abundancia de L.crispatus y el hecho de no desarrollar la infección. Estos resultados confirman su hipótesis y los llevan a concluir que algunas mujeres tienen predisposición a sufrir una infección por Chlamydia.

Bibliografia:
van Houdt R et al. Lactobacillus iners-dominated vaginal microbiota is associated with increased susceptibility to Chlamydia trachomatis infection in Dutch women: a case-control study. Sex Transm Infect. 2017 Sep 25. pii: sextrans-2017-053133