La microbiota intestinal: ¿reflejo de nuestra tiroides?

Nuestra microbiota intestinal podría reflejar el estado de salud de nuestra tiroides, según un estudio chino que revela la existencia de un vínculo entre su composición y el riesgo de aparición de nódulos y cáncer tiroideos. Este estudio podría ser el primer paso hacia el desarrollo de probióticos potencialmente útiles.

 

Las enfermedades de la tiroides están en constante aumento, sobre todo en las mujeres. Existen numerosos factores de riesgo, entre los cuales destacan los estrógenos, el índice de masa corporal, la radiactividad, el origen étnico o incluso un consumo elevado de yodo. Las personas que padecen estas enfermedades presentan un desequilibrio en la concentración sanguínea o en el funcionamiento de las hormonas tiroideas, las cuales pueden influir a su vez en la composición de la microbiota intestinal. Por otro lado, ésta última puede intervenir en los intercambios de mensajes hormonales entre el intestino y el cerebro. De hecho, estudios anteriores establecieron una relación entre la microbiota intestinal y ciertas enfermedades tiroideas autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto y enfermedad de Graves-Basedow*). ¿Podría suceder lo mismo con los nódulos y el cáncer tiroideos?

Enfermos con una microbiota más rica

Para comprobarlo, un equipo de investigación chino analizó y comparó la composición de las heces de 74 personas: 20 con cáncer de tiroides, 18 con nódulos y 36 en perfecto estado de salud. Los resultados mostraron una mayor riqueza bacteriana intestinal en aquellos individuos que sufrían una enfermedad tiroidea en comparación con los individuos sanos. Los enfermos tenían también menos Lactobacillus, bacterias implicadas en la conservación del selenio en el organismo, un oligoelemento indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides, y Butyricimonas, una bacteria productora de sustancias con efectos beneficiosos en el tracto intestinal. A la inversa, en los pacientes con nódulos eran más abundantes otras bacterias como Neisseria y Streptococcus, a las que cabe añadir Clostridium en caso de cáncer. Los autores sugieren que estas especies podrían estar implicadas en el funcionamiento de la tiroides y en el desarrollo de trastornos tiroideos.

Valiosos marcadores bacterianos

Los autores también observaron una relación entra la abundancia de ciertas especies bacterianas y los niveles de TSH (tirotropina) y T3 (triyodotironina), dos hormonas que pueden señalar la presencia de problemas tiroideos. Sin embargo, resulta imposible afirmar hasta el momento si son los trastornos tiroideos observados los que generan una microbiota específica, o si, a la inversa, determinadas especies bacterianas desencadenan estas patologías. Los investigadores esperan nuevos hallazgos que faciliten el diagnóstico de nódulos y cáncer tiroideos y que lleven al desarrollo de probióticos útiles para su tratamiento.

 

*dos enfermedades autoinmunes causadas por el ataque de la glándula tiroides por parte del sistema inmunitario, que la considera como un cuerpo extraño al organismo. La tiroiditis de Hashimoto se caracteriza por hipotiroidismo y la enfermedad de Graves-Basedow por hipertiroidismo.

 

Bibliografia :

Zhang J et al. Dysbiosis of the gut microbiome is associated with thyroid cancer and thyroid nodules and correlated with clinical index of thyroid function. Endocrine

https://doi.org/10.1007/s12020-018-1831-x