La vida en altitud cambiaría la composición de la piel

Si bien sabemos que la diversidad de la microbiota cutánea está en parte determinada por el entorno, se ignoran los efectos de la altitud en este ecosistema.

Vivir a gran altitud expone a la piel a condiciones extremas: baja presión atmosférica, falta de oxígeno, mayor exposición a la radiación UV, aire seco y frío. Son muchas condiciones que tienen un efecto selectivo sobre el tipo de gérmenes de la microbiota cutánea.

Mientras que la mayoría de los estudios sobre flora cutánea se han realizado en zonas de baja altitud, un grupo de investigadores se interesó en la composición microbiana de las personas que viven a grandes alturas. Partiendo de la base de que la microbiota cutánea de los mamíferos que viven a gran altitud difiere de la de los mamíferos que viven a baja altitud, estos investigadores analizaron y compararon la flora cutánea de chinos y tibetanos que viven en la meseta tibetana, la más alta del mundo (3750-3861 m), con la de personas que viven en la cuenca de Sichuan (319-1421 m). Su objetivo era determinar si la microbiota cutánea se había adaptado a este entorno hostil y si esta adaptación permitía resistir mejor a ciertas enfermedades cutáneas provocadas por condiciones extremas.

Los resultados del estudio confirman su hipótesis: a gran altitud la microbiota cutánea se empobrece y se caracteriza por la presencia de 5 géneros bacterianos, la mayoría de los cuales ya han sido aislados en entornos extremos. Algunas de estas bacterias son conocidas por su capacidad para adaptarse al frío, mejorar la hidratación de la piel o proteger contra la radiación UV. Esto sugiere una adaptación de la flora cutánea para proteger la piel contra el entorno específico de la gran altitud.

Bibliografia :

Zeng B. et al. High-Altitude Living Shapes the Skin Microbiome in Humans and Pigs. Front. Microbiol. 8:1929.

doi: 10.3389/fmicb.2017.01929