Relación confirmada entre la esquizofrenia y la microbiota

Un nuevo estudio chino respalda la hipótesis de la existencia de una relación entre el desequilibrio de la microbiota intestinal (disbiosis) y la esquizofrenia, una enfermedad psiquiátrica que afecta entre el 0,5 y el 1% de la población mundial.

 

Numerosos trabajos parecen confirmar la existencia de una correlación entre disbiosis intestinal y esquizofrenia debido a una serie de factores ya conocidos: riesgo de aparición de la enfermedad de 10 a 20 veces mayor en casos de infección prenatal, frecuentes trastornos digestivos asociados a una disbiosis en enfermos, así como una alteración del sistema neurológico, inmunitario y hormonal, cuyo desarrollo está estrechamente relacionado con la flora digestiva. Esto llevó a un equipo de investigadores chinos a comparar la microbiota de individuos sanos con la de enfermos antes de transferir una flora “esquizofrénica” desequilibrada a ratones desprovistos de microbiota.

Relación entre la microbiota y la enfermedad y su grado de severidad

La microbiota de los pacientes esquizofrénicos no solo era menos rica y diversa, sino que presentaba un predominio de 23 especies (entre las 77 identificadas); por el contrario, las 54 especies restantes se encontraban infrarrepresentadas. Los autores concluyeron que se trataba de una disbiosis típica de la esquizofrenia e identificaron, además, la presencia de un perfil bacteriano específico compuesto por 5 familias, que permite discriminar significativamente los pacientes esquizofrénicos de los individuos sanos y es diferente de los perfiles encontrados en otros trastornos psiquiátricos (depresión, por ejemplo). Además, dos grandes grupos bacterianos parecen mostrar una correlación con la severidad de los síntomas esquizofrénicos.

Trasplante de microbiota e inducción de la enfermedad

Parece posible “transmitir” la esquizofrenia mediante trasplante de la microbiota digestiva a ratones sanos sin microbiota: el perfil bacteriano de los pacientes donantes reaparece en los ratones receptores, los cuales presentan un comportamiento típico de la enfermedad: hiperactividad, disminución de la ansiedad y del cuadro depresivo. Se observaron también variaciones anormales de las concentraciones de algunos neurotransmisores (sustancias químicas que permiten que las neuronas transmitan mensajes), signo de una alteración en la comunicación intestino-cerebro. Los investigadores concluyeron que una disbiosis intestinal podría estar implicada en el desarrollo de la esquizofrenia a través de esta vía de comunicación. Este hallazgo abre la puerta a futuras estrategias diagnóstico-terapéuticas.

 

Bibliografia :

Zheng et al. The gut microbiome from patients with schizophrenia modulates the glutamate-glutamine-GABA cycle and schizophrenia-relevant behaviors in mice. Sci. Adv. 2019; 5 : eaau8317