Cómo los analgésicos entrenan a las bacterias intestinales para que desarrollen resistencia a los antibióticos
Suponemos que los analgésicos son observadores silenciosos en el intestino. La ciencia dice lo contrario. Nuevos datos muestran que el ibuprofeno activa un sistema de defensa bacteriano oculto. No solo alivia el dolor, sino que, sin quererlo, enseña a las bacterias a burlar a los antibióticos.
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Acerca de este artículo
Normalmente pensamos que la resistencia a los antibióticos es una guerra que solo se libra con antibióticos. La lógica es conocida: si se abusa de ellos, las bacterias que sobreviven se adaptan y se convierten en «superbacterias». Sin embargo, un nuevo y revolucionario estudio revela que esta visión es incompleta.
Una investigación publicada en npj Antimicrobials & Resistance 1 muestra que los medicamentos cotidianos que se encuentran en su botiquín, concretamente los que no son antibióticos, como el ibuprofeno y el paracetamol, participan activamente en el ecosistema intestinal. Sorprendentemente, pueden estar entrenando a las bacterias para que resistan a los antibióticos, incluso cuando no se está tomando ningún antibiótico.
Proceso biológico por el cual se modifica la información genética de un organismo, lo que da lugar a una mutación. En este estudio, se descubrió que los medicamentos no antibióticos potencian este proceso, aumentando la frecuencia de los cambios genéticos en la E. coli.
La sorpresa en tu botiquín
Investigadores de la Universidad de Australia Meridional examinaron cómo la Escherichia coli, una bacteria intestinal común, responde a los medicamentos estándar no antibióticos. No se limitaron a verter los fármacos en una placa de Petri, sino que modelaron cuidadosamente las «concentraciones relevantes para el intestino» para imitar exactamente lo que ocurre en el organismo después de ingerir una pastilla.
Los resultados fueron sorprendentes. Aunque estos medicamentos no matan las bacterias, las estresan. El estudio descubrió que los analgésicos comunes, el ibuprofeno y el acetaminofén (paracetamol), aumentaban significativamente la velocidad a la que muta la E. coli. Cuando estas bacterias se expusieron posteriormente a la ciprofloxacina (un antibiótico estándar), desarrollaron resistencia mucho más rápido que las bacterias que no habían estado expuestas a los analgésicos.
El mecanismo de la «bomba de achique»
¿Cómo bloquea un analgésico un antibiótico? El mecanismo es elegante y científicamente fascinante. Los investigadores descubrieron que estos fármacos activan interruptores genéticos específicos dentro de las bacterias.
Estos interruptores activan lo que se denomina una (sidenote: Bombas de eflujo Proteínas de transporte celular (concretamente AcrAB-TolC en este contexto) que las bacterias utilizan para expulsar activamente sustancias tóxicas del interior de la célula. El texto las describe como si actuaran como una «bomba de achique» interna para expulsar tanto el medicamento como el antibiótico. ) . Piensa en ello como una bomba de achique en un barco con una vía de agua. Las bacterias detectan el estrés químico del analgésico y comienzan a bombear furiosamente para expulsarlo. ¿El problema? Esta bomba no es específica. Una vez activada, no solo expulsa el analgésico, sino que también expulsa mecánicamente los antibióticos.
El uso simultáneo de múltiples medicamentos por parte de un mismo paciente. Esta práctica es habitual en los centros de atención a personas mayores y se ha demostrado que aumenta significativamente el nivel de resistencia a los antibióticos en las bacterias expuestas a combinaciones de fármacos.
El «efecto cóctel»
El estudio también simuló la toma simultánea de varios medicamentos, algo habitual en las personas mayores. Cuando las bacterias se expusieron a dos fármacos no antibióticos al mismo tiempo (como ibuprofeno más diclofenaco), el peligro cambió.
Aunque el número de mutantes no se disparó necesariamente, sí lo hizo la fuerza de su resistencia. Algunas mutaciones de estos cócteles de medicamentos desarrollaron un aumento asombroso de 64 veces en la resistencia en comparación con las bacterias normales. Esto significa que las bacterias no solo eran resistentes, sino que eran prácticamente inmunes a los tratamientos antibióticos estándar.
Esto no es motivo para entrar en pánico o dejar de tomar los medicamentos necesarios. Sin embargo, cambia la forma en que vemos nuestro cuerpo. El intestino es un entorno adaptable, y los medicamentos comunes actúan como insumos biológicos que pueden endurecer inadvertidamente las bacterias. Comprender esto nos ayuda a utilizar estas herramientas de forma más inteligente.