¿Por qué es menor el riesgo de parto prematuro en las mujeres del grupo sanguíneo A?
Las mujeres del grupo sanguíneo A podrían estar mejor protegidas contra ciertas infecciones. ¿Por qué? Porque su vagina contiene una mayor abundancia de una bacteria beneficiosa llamada Lactobacillus crispatus.
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Acerca de este artículo
Se sabe que más de uno de cada diez niños en el mundo nace de forma
(sidenote:
Prematuridad
nacimiento antes de las 37 semanas de embarazo. Existen subcategorías de prematuros, en función de la edad gestacional:
- prematuro extremo (menos de 28 semanas);
- muy prematuro (entre la 28.ª y la 32.ª semana);
- prematuro moderado o incluso tardío (entre la 32.ª y la 37.ª semana).
Fuente: OMS
)
. Tras analizar los datos de miles de madres jóvenes 1, un equipo de científicos británicos acaba de demostrar que el grupo sanguíneo influye en la composición de la microbiota vaginal materna y, por consiguiente, en la inmunidad y el desenlace del embarazo: las mujeres del grupo A podrían estar mejor protegidas contra ciertos riesgos infecciosos gracias a la mayor abundancia de una bacteria beneficiosa, Lactobacillus crispatus, en la vagina.
¿Cómo es posible?
Es bien sabido que existen cuatro grupos sanguíneos principales: A, B, AB y O. Estas letras señalan la presencia, en la superficie de los glóbulos rojos, de azúcares de gran tamaño denominados antígenos de tipo A y/o B (o su ausencia en el grupo O). Estos grupos son los que determinan, por ejemplo, si una transfusión de sangre es compatible.
Sin embargo, lo que no es tan conocido es que estos antígenos no se limitan a la sangre: estas «marcas» también están presentes en otras células, como las de la vagina o el cuello uterino, y en líquidos corporales como las secreciones cervicales y vaginales. Esto es importante porque dichos antígenos influyen en la sensibilidad a las infecciones, ya que participan en la adhesión, o incluso la alimentación, de las bacterias. Por ejemplo, se sabe que las personas del grupo O son estadísticamente más vulnerables a la bacteria Helicobacter pylori, mientras que las del grupo B lo son a otras como E. coli.
¿A cada grupo sanguíneo corresponde su propia flora vaginal?
Las investigaciones acaban de confirmar que los antígenos A, B y O influyen directamente en la composición de la microbiota vaginal. Así, las mujeres del grupo sanguíneo A suelen presentar una microbiota dominada por L. crispatus, una bacteria beneficiosa que tiene la capacidad de adherirse con gran facilidad al marcador A. La consecuencia directa de esta unión es una flora vaginal poco inflamatoria, lo que se traduce en una mayor probabilidad de dar a luz a término.
Por el contrario, se suele observar una disminución de L. crispatus en las mujeres del grupo O, especialmente en aquellas de alto riesgo por haber tenido un parto prematuro anterior. Asimismo, las mujeres del grupo sanguíneo B suelen albergar una mayor cantidad de S. agalactiae, una bacteria patógena que se adhiere con facilidad al marcador B.
Algunos datos sobre la prematuridad
- En 2020, nacieron 13,4 millones de bebés prematuros (antes de cumplir las 37 semanas de gestación) ².
- En 2020, la tasa de partos prematuros oscilaba entre el 4% y el 16% según los países ².
- Más del 90 % de los bebés prematuros extremos (menos de 28 semanas de gestación) nacidos en países de renta baja fallecen durante los primeros días de vida, frente a menos del 10 % en los países de renta alta ².
- Las complicaciones del parto prematuro constituyen la causa principal de mortalidad en niños menores de 5 años, con casi 900 000 fallecimientos en 2019 ².
- Tres cuartas partes de estas muertes podrían evitarse mediante intervenciones sencillas con una relación coste/eficacia favorable ².
Evitemos las conclusiones precipitadas
Sin embargo, no conviene sobreinterpretar estos resultados... ni mucho menos caer en la tentación de descuidar su flora vaginal por el hecho de pertenecer al grupo A. El impacto del grupo sanguíneo sobre el riesgo de parto prematuro es relativamente bajo. En todo caso, está lejos de ser tan determinante como otros factores de riesgo conocidos, como el origen étnico (las mujeres de origen africano o asiático presentan estadísticamente una mayor exposición) o los antecedentes clínicos de la madre. Este descubrimiento debe interpretarse, ante todo, como una puerta que se abre al desarrollo de futuras terapias. La clave podría estar en el uso de estos azúcares de gran tamaño denominados antígenos como base para nuevos tratamientos destinados a prevenir los partos prematuros.