Microbiota vaginal

Flora vaginal es el nombre que se da al conjunto de microorganismos que componen el aparato ginecológico.
El equilibrio de la microbiota vaginal es muy frágil y su ruptura provoca infecciones que son motivo de frecuentes consultas médicas.

La microbiota vaginal, antes conocida con el nombre de flora de Döderlein (desde 1894), es un complejo ecosistema compuesto, entre otras cosas, por más de 200 especies bacterianas, entre las que predominan los lactobacilos que acidifican la vagina. Su composición y su PH varían a lo largo de los años y dependen de los genes, el origen étnico, el embarazo, la menopausia así como de factores medioambientales y conductuales (relaciones sexuales, higiene íntima, etc.). La microbiota vaginal tiene varias funciones, especialmente la de defender el organismo contra las infecciones y asegurar un entorno favorable para el embarazo.
Un desequilibrio de la microbiota vaginal (disbiosis) puede dar lugar a varias enfermedades: infecciones vaginales, micosis, etc., con algunos síntomas característicos: picazón, irritación, flujo y olores anormales. Entre ellas, las más frecuentes son las vaginosis bacterianas asociadas a la proliferación de determinadas cepas bacterianas y las candidiasis vaginales, cuyas consecuencias son más graves, especialmente en caso de embarazo.

Algunos estudios han demostrado que la administración de probióticos, por vía local u oral, podría restaurar el equilibrio de la microbiota vaginal, mejorando así los síntomas y reduciendo los riesgos de recaída.

Patologías

Actuar sobre la microbiota

Existen 3 formas de actuar sobre el equilibrio de las microbiotas. Cada una tiene sus propias especificidades.