¡Comer nueces es bueno para nuestra microbiota!

Calificadas como “superalimentos”, las nueces nos ayudarían a vivir más tiempo y con buena salud. ¿De qué modo? Probablemente cambiando la composición de la microbiota intestinal.

El consumo de nueces, ricas en omega-3, fibras y antioxidantes, podría reducir el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Para verificar la hipótesis de que actúan modulando la microbiota intestinal, un grupo de investigadores estadounidenses comparó la composición de la flora intestinal de dos grupos de ratas, unas alimentadas con nueces y las otras con sustitutos comparables a nivel calórico (la misma cantidad de proteínas, grasas y fibras, pero de distinto origen). La microbiota intestinal de las ratas del grupo “nueces” era mucho más variada y contenía, entre otras cosas, más Firmicutes y menos Bacteroidetes que las ratas de control. Esta diferencia en la composición microbiana ha provocado un cambio en las capacidades funcionales de la microbiota, promoviendo así funciones tales como la síntesis de ácidos biliares o el transporte de lípidos. Por otra parte, la población microbiana de bacterias “beneficiosas” fue mayor en los consumidores de nueces, lo que sugiere el papel de prebiótico de estas oleaginosas. Si estos resultados deben ser confirmados en humanos, ¿es esencial esperar hasta entonces para agregar las nueces a nuestros menús?

Bibliografia
Byerley et al. Changes in the gut microbial communities following addition of walnuts to the diet. Journal of Nutritional Biochemistry 48 (2017) 94-102.