La microbiota intestinal: ¿una nueva esperanza para prevenir la obesidad infantil?

La epidemia de nuestro siglo: según la OMS, casi 40 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso u obesidad en 20191. Para prevenir la obesidad infantil y reequilibrar la balanza energética, se pone el foco en la alimentación y la actividad física. Aunque necesario, no es suficiente. Las esperanzas están puestas en la microbiota intestinal, protagonista clave del metabolismo y de la comunicación con el cerebro. Aclaración. 

Fecha de publicación 06 Enero 2022
Fecha de actualización 14 Mayo 2024

Acerca de este artículo

Fecha de publicación 06 Enero 2022
Fecha de actualización 14 Mayo 2024

40 millones casi 40 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso u obesidad en 2019

Microbiota y obesidad: la disbiosis nos tiene en ascuas

La microbiota intestinal, todo un ecosistema microbiano que puebla nuestras tripas, es crucial para nuestra salud. Con respecto a la obesidad, actualmente sabemos que la poca diversidad de la microbiota intestinal y la infrarrepresentación de determinadas especies bacterianas aumentan el riesgo de adiposidad, de resistencia a la insulina y de inflamación. Por tanto, los pacientes obesos tendrían una flora menos rica que las personas delgadas aunque los resultados aún no sean unánimes.

Microbiota y obesidad: los factores de riesgo

Además de los factores genéticos, otros factores también contribuyen al parecer al desarrollo de la obesidad en los niños: la alimentación de la madre durante el embarazo, el tipo de parto, la alimentación durante los primeros meses (lactancia frente a biberón), tratamientos con antibióticos durante la infancia... Los mecanismos biológicos por los que estos posibles factores de riesgo van a influir en el desarrollo de la obesidad no están claramente determinados. En cambio, nos interesa y tenemos claras sospechas sobre la microbiota.

Microbiota y obesidad: demostrado científicamente

Sabemos que la obesidad es una enfermedad multifactorial. Por tanto, es demasiado pronto para plantear una relación de causa-efecto exclusiva entre microbiota y obesidad en los seres humanos. Sin embargo, varios estudio han demostrado esta relación en los animales y que concluían que la característica de la «obesidad» puede transmitirse de un ratón donante «obeso» a un ratón receptor «delgado» a través del trasplante de la microbiota fecal y vice versa

Solo un estudio ha probado el trasplante de la microbiota de personas delgadas en personas con sobrepeso. De momento, no se ha constatado ninguna reducción del (sidenote: Indice de Masa Corporal (IMC) El Indice de Masa Corporal (IMC) evalúa la constitución de una persona al estimar la masa grasa corporal calculada por una relación entre el peso (kg) y la altura (m). https://www.nhlbi.nih.gov/health/educational/lose_wt/BMI/bmicalc.htm https://www.euro.who.int/en/health-topics/disease-prevention/nutrition/a-healthy-lifestyle/body-mass-index-bmi ) .

Microbiota y obesidad: cuando las bacterias controlan nuestro plato y nuestro peso

Apetito y obesidad, ¿cómo funciona? La relación entre alimentación, microbiota y obesidad es compleja. El modus operandi es el siguiente: los alimentos se digieren, después los nutrientes son metabolizados por las bacterias, por moléculas producidas como los (sidenote: Ácidos biliares Los ácidos biliares facilitan la digestión y la absorción de lípidos en el intestino. Además, también ejercen funciones de tipo hormonal y están implicados en diversos procesos metabólicos. La microbiota intestinal va a modificar a los ácidos biliares y a cambio estos van a tener un efecto en su composición. Staels B, Fonseca VA. Bile acids and metabolic regulation: mechanisms and clinical responses to bile acid sequestration. Diabetes Care. 2009;32 Suppl 2(Suppl 2):S237-S245.  Li R, Andreu-Sánchez S, Kuipers F, Fu J. Gut microbiome and bile acids in obesity-related diseases. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab. 2021;35(3):101493.  ) , los (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) u otras moléculas las cuales a su vez ponen en marcha determinados mecanismos que van a tener un impacto en la obesidad. Por ejemplo, una microbiota alterada va a influir en el control del almacenamiento de las grasas y a aumentar en exceso la recuperación de energía. El intestino y el cerebro no van a comunicarse correctamente si hay un desajuste del apetito y de la sensación de saciedad.

Microbiota y obesidad: personalizar nuestra alimentación para una mejor prevención

Como sabemos, lo que comemos influye en la composición de nuestra microbiota. La microbiota de un niño va a evolucionar durante los primeros años de su vida. Refleja el entorno que lo rodea y su alimentación. Para los investigadores, este periodo sería importante para realizar intervenciones alimentarias. ¿Cómo? A través de los prebióticos naturalmente presentes en los alimentos y que encantan a las bacterias pero también gracias a los probióticos, que son microorganismos que podemos ingerir directamente.

Adaptar su alimentación en función de las particularidades de su microbiota. Este nuevo punto de vista podría ayudarnos a prevenir mejor los riesgos de obesidad durante la infancia. ¿Y si este tipo de alimentación personalizada se convirtiera en un aliado de peso en la lucha contra la obesidad, la pandemia que casi se ha triplicado en cincuenta años? El abanico de posibilidades (y de esperanzas) está abierto.

 

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

Bibliografia

Baranowski T, Motil KJ. Simple Energy Balance or Microbiome for Childhood Obesity Prevention? Nutrients. 2021;13(8):2730. Published 2021 Aug 9.  

 

    Véase también