La luz solar transforma las bacterias de la piel
Damos por hecho que la luz solar solo afecta a la superficie de nuestra piel, bronceándola, envejeciéndola o quemándola. No obstante, en un nuevo estudio se ha revelado que los rayos UV también alteran la invisible comunidad de bacterias que viven en la piel y que, de hecho, esto ocurre en muy pocos minutos.
- Descubrir las microbiotas
- Microbiota y trastornos asociados
- Actuar en nuestras microbiotas
-
Publicaciones
- Acerca del Instituto
Área para profesionales sanitarios
Encuentra aquí tu espacio dedicadoen_sources_title
en_sources_text_start en_sources_text_end
Acerca de este artículo
Autor
La piel no es una simple barrera; es un ecosistema vivo. Millones de microorganismos, incluidas bacterias, hongos y virus, constituyen nuestro microbioma cutáneo. En conjunto, ayudan a regular nuestra inmunidad, refuerzan la protección contra infecciones y mantienen el equilibrio de la
(sidenote:
Barrera cutánea
La capa protectora externa de la piel que mantiene fuera a los microbios dañinos y dentro la humedad. El microbioma es un componente vivo clave de esta barrera, por lo que alterar a los microbios implica debilitar nuestras defensas y reducir la protección frente a agresores medioambientales.
)
.
Cuando se perturba esta comunidad, algunas de sus consecuencias pueden ser las afecciones cutáneas inflamatorias, tales como la dermatitis atópica, o una mayor vulnerabilidad frente a las enfermedades de la piel.
Radiación UV: un problema que no solo atañe a la superficie
Sabemos que la radiación ultravioleta (UV) daña la piel, acelera el envejecimiento, causa quemaduras solares y aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel con la exposición crónica. Lo que aún no se sabe tan bien es cómo afecta a la comunidad microbiana que vive en la superficie cutánea.
Un grupo de investigadores1 del Instituto Leibniz de Investigación en Medicina Medioambiental (Düsseldorf, Alemania) emprendió la tarea de responder a esa pregunta directamente.
Microbioma cutáneo
La comunidad de bacterias, hongos y otros microorganismos que viven en la superficie de la piel. Lejos de ser dañinos, la mayoría de estos microbios son compañeros esenciales que defienden la piel, equilibran las respuestas inmunitarias y ayudan a mantener una
(sidenote:
Barrera cutánea
La capa protectora externa de la piel que mantiene fuera a los microbios dañinos y dentro la humedad. El microbioma es un componente vivo clave de esta barrera, por lo que alterar a los microbios implica debilitar nuestras defensas y reducir la protección frente a agresores medioambientales.
)
sana.
También pueden contribuir a la producción de compuestos implicados en el mantenimiento de la barrera y la protección celular.
Las alteraciones empiezan tras solo 30 minutos
En un ensayo clínico controlado, se expuso a 30 voluntarios varones sanos a tres dosis de radiación solar UVA y UVB simulada —0,5; 0,7 y 1,0 dosis mínima de eritema (DME)— en zonas determinadas de la zona lumbar.
Se recogieron muestras cutáneas a :
- los 30 minutos,
- las 24 horas
- y los 4 días de la exposición y se compararon con las de zonas de referencia no irradiadas.
Los resultados estaban claros: ya se podían detectar cambios cuantificables en el microbioma cutáneo a los 30 minutos, incluso con la dosis suberitematógena más baja, un grado de radiación UV que no causa enrojecimiento ni quemaduras visibles.
El alcance de la alteración microbiana dependía de la dosis; es decir, a mayor dosis de radiación UV, más pronunciado era el cambio. Se observó una recuperación parcial a las 24 horas, pero algunos cambios persistían 4 días después de la irradiación, lo que indica que la piel expuesta podría conservar una firma microbiana diferida.
Dosis suberitematógena
Una cantidad de radiación UV inferior al umbral necesario para producir un enrojecimiento o quemaduras visibles. En este estudio, incluso estas dosis cotidianas y aparentemente inofensivas bastaron para alterar el microbioma cutáneo en menos de 30 minutos.
¿Qué implica esto para la salud cutánea?
Estos descubrimientos son importantes porque las dosis de radiación UV suberitematógenas no son excepcionales, sino que representan la exposición solar habitual del día a día.
Un breve paseo, sentarse junto a una ventana o un día nublado al aire libre pueden comportar esta cantidad de radiación.
El estudio plantea una pregunta crucial sobre la fotoprotección: si la crema solar protege la piel de los daños celulares causados por la radiación UV, ¿podría también preservar la integridad del microbioma cutáneo y su protección inmunitaria?
¿Le gusta tomar el sol? ¡Más le vale cuidar de su microbiota cutánea!
Los investigadores señalan que esta es un área clave para las investigaciones futuras y las estrategias de prevención en dermatología. Por el momento, los datos apuntan a que proteger la piel de la exposición solar no solo evita los daños visibles, sino que también ayuda a las comunidades microbianas que mantienen la salud de la barrera cutánea. Puesto que el verano está a la vuelta de la esquina, cuando aumenta la exposición solar, estos hallazgos no podrían llegar en un mejor momento.