Microbiota cutánea

La piel está compuesta y recubierta por cientos de especies de microorganismos vivos, organizados de forma muy concreta: es la microbiota cutánea.
Una alteración de ese equilibro puede provocar una enfermedad de la piel.

La microbiota cutánea es un ecosistema muy complejo, compuesto por un conjunto de microorganismos vivos (bacterias, hongos, virus y parásitos), que conforma la firma olfativa de la piel humana. Tiene varias funciones: defensiva, de barrera cutánea y reguladora del sistema inmune. La microbiota de un individuo se forma desde el nacimiento, al entrar en contacto con la flora vaginal, en un parto por vía baja, o con la flora del vientre, en caso de cesárea. Esta microbiota cutánea va evolucionando de forma progresiva y varía de un individuo a otro según la edad (nacimiento, pubertad, vejez), el sexo (hombre, mujer), los factores genéticos, los factores psicoquímicos (humedad, pH, temperatura, contenido lipídico de la piel), el entorno (clima, localización geográfica), el estilo de vida (higiene, productos cosméticos, condiciones socioeconómicas, etc.), así como el estado del sistema inmune, la existencia de enfermedades, la toma de medicamentos, etc. También difiere en una misma persona, según el lugar (cara, axilas, espalda, etc.). Su desequilibrio está relacionado con enfermedades dermatológicas, como el acné, la psoriasis o la dermatitis atópica. Comprender la implicancia de la microbiota cutánea en los mecanismos que originan algunas enfermedades de la piel permitiría mejorar su tratamiento.

Patologías

Actuar sobre la microbiota

Los probióticos pueden afectar el equilibrio de la microbiota. Descubre sus diferentes modos de acción.