La diabetes modifica la microbiota cutánea dificultando la cicatrización

La diabetes, que es una verdadera plaga sanitaria, se caracteriza por una glucemia elevada debido a la escasa producción de insulina o al desarrollo de una resistencia del organismo a dicha hormona. Además de las complicaciones que afectan al corazón, los riñones, los ojos, los vasos sanguíneos y los nervios, la diabetes modifica la piel, que se seca y aumenta su pH. Una observación que ha llevado a investigadores australianos a preguntarse por el impacto de la diabetes en la microbiota cutánea y, por lo tanto, en el proceso de cicatrización que afecta gravemente a los diabéticos.

Para ello, compararon la flora cutánea de pacientes diabéticos con la de personas sanas, centrándose especialmente en los microbios que colonizan una úlcera de pie en fase de cicatrización.

Aunque los grupos principales que conforman la microbiota cutánea siguen siendo los mismos en caso de diabetes, la enfermedad afecta a la diversidad. En efecto, ocasiona una caída drástica de la riqueza microbiana en comparación con personas sanas, diversidad que se reduce aún más al llegar a un estadio de úlcera.

Para los autores, esta menor diversidad de la microbiota cutánea podría provocar mayor debilidad ante las infecciones. Extrapolada a la diabetes, esta teoría sugiere que la modificación de la microbiota cutánea podría favorecer a las heridas crónicas tan difíciles de cicatrizar.

Bibliografia:
Gardiner et al. (2017), A longitudinal study of the diabetic skin and wound microbiome. PeerJ 5:e3543; DOI 10.7717/peerj.3543