Fiebre, bronquitis, anginas, etc. Es difícil pasar el invierno sin verse afectado por alguna de estas infecciones respiratorias. De manera preventiva, los tratamientos con probióticos permitirían estimular las defensas inmunitarias.
Las enfermedades invernales son a menudo de origen viral y presentan signos clínicos muy similares a los de la gripe (Virus Influenza), por lo que se las ha agrupado bajo el término de síndrome gripal o pseudogripal.
A menudo se confunde síndrome gripal con gripe
El síndrome gripal presenta todos o parte de los siguientes síntomas: fiebre menor a 38.5 C, escalofríos, tos, fatiga, dolores musculares, dolores de garganta, dolores de cabeza, secreción nasal, etc. Solo los análisis sanguíneos pueden diferenciarlo de manera certera de una infección por el virus de la gripe.
Un sistema inmunitario sobrecargado
Las defensas inmunitarias intestinales protegen contra las agresiones de agentes patógenos como las bacterias o los virus. Pero en invierno, el sistema inmunitario sufre más agresiones, el encierro es mayor y los órganos reciben menos aire. En consecuencia, la transmisión de microbios patógenos en circulación (aire expirado, tos, estornudos) se acentúa más.
Se están investigando curas con probióticos
El origen viral de las infecciones respiratorias invernales excluye de entrada el uso de antibióticos. El tratamiento es sintomático: paracetamol combinado con una buena hidratación y reposo constituyen la prescripción médica básica.
El consumo de probióticos también ha demostrado su eficacia en estudios clínicos sobre las enfermedades respiratorias invernales. Una ingesta diaria de probióticos durante varios meses ha permitido reducir la fiebre, la secreción nasal y la tos. También ha permitido disminuir la prescripción de antibióticos y reducir el ausentismo debido a esta enfermedad.
La presencia de cierta familia de bacterias de la microbiota intestinal podría estar implicada en la recidiva de la enfermedad de Crohn después de la resección intestinal. ¿Se podría predecir la recidiva mediante la detección de estas bacterias?
Hasta el 70% de los pacientes con la enfermedad de Crohn necesitan una resección intestinal y dos tercios de ellos desarrollan una recidiva que conduce a una nueva intervención. Se conoce bastante bien el papel de la microbiota asociada a la mucosa intestinal en la recidiva, pero existen pocos datos sobre el entorno luminal después de la resección intestinal. Un equipo de investigadores realizó un amplio estudio prospectivo, longitudinal, aleatorizado, en 130 pacientes con la enfermedad de Crohn después de cirugía, para estudiar la asociación entre la microbiota intestinal y el riesgo de recidiva.
Enterobacteriaceae y riesgo de recidiva
Se realizó una endoscopia a dos tercios de los pacientes para detectar la recidiva de la enfermedad a los 6 meses y una colonoscopia a todos los pacientes a los 18 meses de la intervención quirúrgica. Se obtuvieron muestras de heces 2 semanas antes de la intervención y 6, 12 y 18 meses después, para analizar la microbiota intestinal por secuenciación del gen del ARNr 16S. Los resultados mostraron que una gran abundancia de la familia Enterobacteriaceae antes de la intervención y 6 meses después se asociaba a un mayor riesgo de recidiva de la enfermedad a los 18 meses, mientras que el aumento de bacterias pertenecientes a la familia Lachnospiraceae se asociaba a un riesgo reducido. Los resultados señalan también que, si bien la abundancia de estas familias es importante, el aumento de la diversidad de las especies dentro de la familia también contribuye al riesgo de recidiva o no.
Un entorno propicio a la recidiva
Después de una intervención quirúrgica, el entorno intestinal se modifica (exposición al oxígeno, cambios en el pH, antibióticos…), lo cual da lugar a una disminución de la familia Lachnospiraceae -anaerobios estrictos-, algunas de cuyas especies producen butirato; esta disminución modificaría la disponibilidad y el metabolismo del butirato en los colonocitos y daría lugar a un «switch metabólico» y a un aumento del oxígeno. Los investigadores consideran que este aumento sería responsable de la proliferación de Enterobacteriaceae, anaerobios facultativos. La combinación de (sidenote:
De Cruz P, Kamm MA, Hamilton AL, et al. Crohn’s disease management after intestinal resection: a randomised trial. The Lancet. 2015;385(9976):1406–1417
) permitirá tener una visión completa de la enfermedad.
Además de los pulmones, el intestino constituye uno de los principales órganos diana del SARS-CoV-2 y una potencial vía de diseminación. De ahí la presente revisión dedicada a los trastornos gastrointestinales y al papel de la microbiota en los síntomas y la mortalidad.
Aunque el coronavirus afecta en primer lugar a los pulmones, los médicos y los investigadores se interesaron muy pronto en el papel de la microbiota intestinal porque los síntomas intestinales (vómitos, náuseas, diarrea) parecen más frecuentes en las formas severas: tres metanálisis que incluyeron alrededor de 4 000 a 10 000 pacientes registraron prevalencias del 10 al 17,6%. La infección desencadena una reacción inflamatoria intestinal que se detecta por la presencia de concentraciones fecales elevadas de un biomarcador, la calprotectina.
Presencia del virus en el aparato digestivo
El SARS-CoV-2 infecta las células uniéndose, en particular, al receptor de la (sidenote:
Receptor de la enzima convertidora de angiotensina II
) , que participa en la homeostasis del sistema renina-angiotensina-aldosterona, crucial para la fisiología y la patología de todos los órganos. Si bien la ECA2 se expresa intensamente en el tejido pulmonar –de ahí su vulnerabilidad–, también se expresa en el corazón, el hígado y el intestino. Por ello, el virus podría penetrar en el aparato digestivo a través de alimentos contaminados, tras lo cual podría producirse una transmisión fecal-oral. De hecho, el ARN viral está presente en las heces de uno de cada dos pacientes de COVID, incluso en ausencia de virus en las vías respiratorias. Por otra parte, el virus parece capaz de replicarse en el tubo digestivo.
Mecanismos potenciales
Varios mecanismos podrían estar implicados en los trastornos gastrointestinales observados:
• Debilitamiento de la barrera intestinal relacionado con la inflamación local o con la replicación del virus.
• Alteración de la regulación de la ECA2, ya que cualquier déficit de esta enzima acentúa la susceptibilidad del intestino a la inflamación. Ahora bien, puesto que el SARS-CoV-2 reduce la expresión de ECA2 en los pulmones, es probable que también la limite en el intestino.
• Alteración de la composición y las funciones de la microbiota como consecuencia de la hipoxia debida a la COVID-19.
• Implicación del eje intestino-cerebro ya que el sistema nervioso entérico puede verse afectado, o bien debido a una infección viral directa, o bien a través de una (sidenote:
Por ejemplo, citocinas inflamatorias
) que potencia la diarrea y posiblemente estimula el nervio vago, favoreciendo los vómitos.
Disbiosis de la microbiota intestinal
Se ha demostrado que un déficit de ECA2 altera la composición de la microbiota en ratones; los pacientes de COVID-19 presentan una disbiosis intestinal caracterizada por un descenso de la diversidad y abundancia de bacterias. Esta disbiosis acarrea importantes consecuencias: la microbiota intestinal puede estimular a distancia la respuesta del huésped a las infecciones virales respiratorias; a la inversa, la disbiosis puede agravar el desenlace de la enfermedad ya que la menor presencia de bacterias comensales favorece la sobrerrepresentación de bacterias patógenas. Por lo tanto, falta establecer el papel de la microbiota intestinal en las infecciones por coronavirus para determinar si constituye un biomarcador de la severidad de la enfermedad o incluso si puede convertirse en una estrategia terapéutica.
Aunque la ciencia todavía no ha logrado explicar el mecanismo subyacente, el tratamiento de lactantes con antibióticos podría aumentar el riesgo de que desarrollen asma posteriormente. Una de las pistas se encuentra delante de nuestras narices, o mejor dicho adentro ya que la microbiota nasal podría desempeñar un papel importante en este fenómeno.
Pese a la famosa campaña del gobierno francés «Los antibióticos no son automáticos», estos se siguen administrando en exceso para afecciones que no son de origen bacteriano, con repercusiones importantes en la salud. De hecho, la exposición a antibióticos durante los primeros meses de vida podría asociarse con el desarrollo posterior de asma, una enfermedad inflamatoria del (sidenote: https://www.who.int/news-room/q-a-detail/asthma). Las microbiotas intestinal y nasal son factores de riesgo conocidos del desarrollo y severidad de la enfermedad. Dado que los antibióticos alteran las comunidades bacterianas, un equipo de investigadores se preguntó si la alteración de la microbiota nasal podía explicar la aparición del asma infantil.
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¡Los antibióticos salvan vidas! ¿Sabía que también afectan a su microbiota? ¿Sabía que un mal uso o un abuso de los antibióticos puede generar una resistencia a estos medicamentos? ¿Ha oído hablar de la Semana mundial de concienciación sobre la RAM (WAAW)? Encontrará todas las respuestas en esta página dedicada al tema:
Se ha demostrado la relación entre los antibióticos y el asma
El equipo investigó, en unos 700 niños, la relación entre la exposición a antibióticos antes de la edad de 1 año y el desarrollo de asma a la edad de 7 años. En total, la mitad de los niños recibió antibióticos entre los 0 y 11 meses de edad y casi el 8% de ellos desarrollaron asma posteriormente. Esta proporción ascendió a más del 11% en los niños tratados con dos o más antibióticos antes de los 11 meses de edad, esto es, un aumento del 4% del riesgo de desarrollar asma respecto a niños no tratados con antibióticos.
Los investigadores observaron que la microbiota nasal iba evolucionando a lo largo de los dos primeros años de vida y que la administración de antibióticos antes de la edad de 1 año afectaba a la flora nasal de los bebés, y aún más cuando aumentaba el número de tratamientos. En particular, la ausencia en la nariz de Moraxella –una bacteria frecuentemente asociada con enfermedades respiratorias– parecía caracterizar a los niños que habían recibido dosis importantes de antibióticos a una edad temprana. Su uso antes de la edad de 1 año podría tener efectos nocivos a largo plazo en la microbiota nasal, facilitando la cascada de acontecimientos que conduce al desarrollo de asma. Aunque haya otros factores implicados (por ejemplo, la microbiota intestinaly el sistema inmunitario), estos resultados concuerdan con las recomendaciones actuales que fomentan el uso racional de antibióticos, sobre todo en lactantes.
¿Qué es la Semana mundial de concienciación sobre la RAM ?
Cada año, desde 2015, la OMS organiza la Semana mundial de concienciación sobre la RAM (WAAW por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es fomentar la sensibilización sobre la resistencia global antimicrobiana.
La resistencia antimicrobiana se produce cuando las bacterias, los virus, los parásitos y los hongos cambian con el tiempo y dejan de responder a los medicamentos. Debido a la resistencia a los fármacos, los antibióticos y otros medicamentos dejan de ser efectivos y las infecciones son cada vez más difíciles o incluso imposibles de tratar, lo que aumenta el riesgo de propagación de las enfermedades, de sufrir dolencias graves y de muerte.
Esta campaña, que se desarrolla del 18 al 24 de noviembre, anima al público en general, a los profesionales de la salud y a los responsables políticos a usar los antibióticos, los antivirales, los antifúngicos y los antiparasitarios con cuidado, para prevenir la aparición de nuevas resistencias antimicrobianas.
La cirugía de obesidad, que puede consistir en una derivación gástrica o en la extirpación de una parte del estómago, puede alterar considerablemente la microbiota intestinal. Sin embargo, su impacto parece depender de la técnica aplicada.
La prevalencia mundial de la obesidad casi se triplicó entre 1975 y 2016, de tal modo que esta afección ahora representa un auténtico problema de salud pública. Actualmente, la mejor estrategia para conseguir una pérdida de peso duradera en pacientes con (sidenote:
La obesidad mórbida se define por un índice de masa corporal (IMC) > 40.
https://obesitymedicine.org/what-is-morbid-obesity/) es la cirugía bariátrica cuya tasa de éxito a 5 años supera el 66%. Se basa principalmente en dos técnicas igualmente eficaces: la derivación gástrica (o mejor dicho, el bypass gástrico en Y de Roux por laparoscopia) y la gastrectomía tubular que consiste en extirpar dos terceras partes del estómago. ¿Qué consecuencias tienen estos dos procedimientos en el ecosistema bacteriano? ¿Son equivalentes las dos técnicas?
Una microbiota intestinal más rica y variada
Para responder a esta pregunta, un equipo de investigadores comparó dos grupos compuestos por un centenar de pacientes cada uno, el primero sometido a derivación gástrica, el segundo a gastrectomía tubular. Seis meses después, observó un aumento importante de la riqueza y diversidad bacteriana en todos los participantes. El 40% de las bacterias implicadas eran comunes a las dos técnicas e incluían Akkermansia muciniphila –conocida por su correlación negativa con la obesidad– y algunas proteobacterias como Escherichia coli, que presuntamente pueden alterar el apetito y el metabolismo después de la cirugía. En cambio, de las dos técnicas, la derivación gástrica fue la única en producir una disminución de Faecalibacterium prausnitzii, una especie asociada con ciertos trastornos metabólicosy enfermedades inflamatorias intestinales.
La derivación gástrica tiene un mayor impacto
Las dos técnicas provocaron un aumento de los sistemas de transporte de vitaminas B12 y B1, manganeso, hierro y zinc, lo cual tiende a indicar que las bacterias consumen una mayor cantidad de estos nutrientes. Los autores subrayaron que la derivación gástrica tuvo un mayor impacto que la gastrectomía tubular en todos los aspectos, pero consideraron que habría que esperar entre 3 y 5 años para demostrar de manera concluyente la utilidad clínica de estos descubrimientos, que posteriormente permitirán orientar a los pacientes hacia una de las dos técnicas.
Farin W, Oñate FP, Plassais J, et al. Impact of laparoscopic Roux-en-Y gastric bypass and sleeve gastrectomy on gut microbiota: a metagenomic comparative analysis [published online ahead of print, 2020 Mar 20]. Surg Obes Relat Dis. 2020;S1550-7289(20)30132-5.
Las enfermedades inflamatorias del intestino (EII) agrupan la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas enfermedades no tienen ninguna incidencia en la esperanza de vida pero alteran la calidad de vida de manera significativa. Existen planes de tratamiento cuyo objetivo es enfocarse en la microbiota.
Las EII, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa (CU), se caracterizan por la inflamación de la pared de una parte del tubo digestivo, vinculada a la hiperactividad del sistema inmunológico digestivo. Durante los brotes de actividad inflamatoria de las EII, a menudo se manifiestan dolores abdominales o diarreas, que a veces son hemorrágicas. Los enfermos también pueden presentar signos extradigestivos: articulares, oftálmicos, cutáneos o hepáticos.
Las EII afectan aproximadamente a una de cada 1000 personas en Europa Occidental y suelen manifestarse entre los 20 y los 40 años de edad. Estas patologías presentan una evolución irregular, con alternancia de brotes y remisiones. En el caso de la enfermedad de Crohn, esta inflamación puede localizarse en todos los niveles del sistema digestivo, desde la boca del estómago hasta el ano, aunque es más frecuente encontrarla en el nivel intestinal. En el caso de la colitis ulcerosa, ésta se localiza en el nivel del recto y del colon.
Enfermedades multifactoriales
Las causas de las EII engloban una predisposición genética, factores medioambientales, como la contaminación o la alimentación, el sistema inmunológico y la microbiota intestinal. La falta de exposición a microorganismos durante la infancia debida al exceso de higiene, por citar un ejemplo, podría ser un posible factor.
Modificación del contenido del intestino
La microbiota intestinal parece desempeñar un papel importante, pero aún desconocido, en la inflamación característica de las EII. Numerosos estudios han observado una disbiosis en los enfermos, es decir, una modificación del equilibrio de la microbiota, relacionada con los factores genéticos y medioambientales. Puntualmente, hay una disminución de las bacterias antiinflamatorias. Este desequilibrio modifica el contenido del intestino y podría crear una inflamación crónica.
Expectativas de los tratamientos
No existen tratamientos curativos, pero los antiinflamatorios permiten limitar los brotes de dolor. Actualmente, la atención incluye la corticoterapia, tratamientos denominados “immunomoduladores”, que pueden frenar las reacciones del sistema inmunológico, como los anti-TNF alfa y la cirugía, en el 80 % de los casos de enfermedad de Crohn y en el 20 % de los casos de CU. En pocas ocasiones se logra sanar completamente. Actualmente los investigadores se están enfocando en establecer la relación entre la microbiota y las EII, tratando de disminuir la presencia de microorganismos patógenos y de favorecer el crecimiento de microorganismos benéficos.
Los trastornos funcionales del intestino (TFI), la afección intestinal más frecuente, son un conjunto de síntomas digestivos crónicos que no están asociados a ninguna anomalía anatómica detectable.
El síndrome del intestino irritable (SII) es el TFI más frecuente.
Los TFI engloban un conjunto de síndromes como el SII, estreñimiento, diarrea, hinchazón funcional y los TFI inespecíficos.
Sólo el SII afecta al 10 % de la población y se diferencia de los otros TFI por la presencia de dolor abdominal relacionado con estreñimiento, diarrea o una combinación de ambos. A menudo, viene acompañado por hinchazón abdominal y un nivel de estrés más elevado que el de la población general.
52%
Solo 1 persona de cada 2 que ha padecido una enfermedad digestiva que implique a la microbiota establece la relación entre las dos
El Síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional gastrointestinal caracterizado por un dolor abdominal recurrente, asociado a cambios en la frecuencia o en la forma de las deposiciones, en ausencia de otros trastornos orgánicos. Según los criterios de Roma IV, el SII se clasifica en cuatro subtipos:
SII con estreñimiento predominante (SII-C),
SII con diarrea predominante (SII-D), - SII de hábito deposicional de tipo mixto (SII-M),
SII indeterminada (SII-I), es decir, que no se puede clasificar en los criterios de SII-C, D o M2.
Varias enfermedades psiquiátricas concomitantes, como la ansiedad, la depresión y la somatización son habituales en pacientes con SII.
En los más pequeños, los TFI representan la causa más frecuente de consulta en los servicios de gastroenterología pediátrica. Se presentan cólicos del lactante, con problemas de regurgitaciones y estreñimiento, SII, así como otros trastornos funcionales menos caracterizados. Los dolores de barriga, las hinchazones, las diarreas o el estreñimiento a menudo están asociados con los TFI y pueden tener consecuencias importantes en la vida cotidiana del niño. El estrés y la ansiedad pueden impulsar o mantener determinados síntomas, especialmente los dolores.
Alteración de la comunicación entre el intestino y el cerebro
Todavía se desconocen las causas del SII. El riesgo de desarrollar SII puede multiplicarse por cinco después de una infección bacteriana que provoque diarrea aguda. Se evoca una disfunción en la comunicación entre el cerebro y el intestino relacionada con un desequilibrio de la flora intestinal. En la mayoría de los casos, se ha observado una (sidenote:
Disbiosis
La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano.
Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232.) de las especies bacterianas que componen la microbiota, con menos bacterias favorables y más bacterias perjudiciales. Estas disfunciones serían las causantes de trastornos motrices del intestino: el tránsito se vuelve lento, se modifica la barrera intestinal y se desarrolla una ligera inflamación. Provocan una hipersensibilidad de la mucosa que hace que fenómenos habitualmente normales como el movimiento de los gases intestinales se vuelvan dolorosos.
¿Ha oído hablar de la «disbiosis»?
Consiste en la ruptura del delicado equilibro entre los miles de organismos de la microbiota y su relación con nuestro organismo.
En el caso de los adultos, las opciones de tratamiento incluyen, además de una alimentación controlada, la ingesta de antiespasmódicos, laxantes o antidiarreicos. En el caso de los niños, se eligen técnicas de relajación y de hipnosis que pueden aliviar los dolores. En ciertas ocasiones, también pueden recetarse antiespasmódicos. Para actuar sobre la microbiota, existen actualmente datos prometedores sobre probióticos, especialmente las (sidenote:
Bifidobacterias
Bacterias en forma de bastoncillo, en Y. La mayoría de las especies son beneficiosas para el ser humano. Se encuentran en el intestino humano, pero también en algunos yogures.
El eccema alérgico, o dermatitis atópica, es una enfermedad de la piel que combina sequedad cutánea y picazón. Esta dermatosis no contagiosa se ve favorecida por una predisposición a las alergias en las que la microbiota tendría un papel importante.
El eccema, tres veces más frecuente que hace 30 años, afecta a un 20 % de los niños. Se ha convertido en la primera dermatosis infantil en los países industrializados. Sin embargo, en la mayoría de los casos el eccema desaparece durante la adolescencia, únicamente del 10 al 15 % de los pacientes sigue padeciendo la enfermedad durante toda la vida.
Respuesta inmunitaria excesiva
El eccema está vinculado a una predisposición genética que provoca una alteración de la barrera cutánea. Esta alteración abre la puerta a la penetración de los alergenos en la piel, lo que ocasiona una respuesta inmune excesiva. Las modificaciones en la composición y en la diversidad de las microbiotas intestinal y cutánea observadas en los pacientes podrían estar implicadas.
El eccema se manifiesta muy temprano durante la infancia (entre 1 y 3 meses de edad) con piel seca y quebradiza, y con la aparición, en periodos de crisis inflamatoria, de manchas rojas que provocan una picazón muy intensa.
Limitar la irritación de la piel
El objetivo del tratamiento del eccema es limitar la irritación de la piel (uso de ropa de algodón, uso de geles sin jabón, el secado suave de la piel, etc.) y aliviar las lesiones cutáneas con cremas hidratantes y dermocorticoides locales. En los casos más graves, el médico puede recetar antihistamínicos por un corto período.
Los probióticos mejoran los síntomas
Otro enfoque: corregir la disbiosis (desequilibrio de la flora bacteriana) modificando las microbiotas intestinal y cutánea. Varios estudios han demostrado que los probióticos mejoran los síntomas del eccema (especialmente ciertos lactobacilos) y reducen la inflamación intestinal de los bebés afectados. Si se recetan de manera preventiva a mujeres embarazadas, podría disminuir la frecuencia de los síntomas en sus bebés.
El asma es una enfermedad respiratoria crónica frecuente que pueden presentar tanto los adultos como los niños y que afecta a más de 260 millones de personas en el mundo.1 Se trata de la enfermedad crónica más frecuente entre los niños.1 Un asma no controlada, la forma más invalidante de la enfermedad, tiene graves consecuencias en la vida diaria de los pacientes. El descubrimiento de la implicación de las microbiotas intestinal, pulmonar y nasal en el desarrollo del asma abre nuevas perspectivas terapéuticas. Lo explicamos a continuación.
Se trata de una enfermedad crónica del aparato respiratorio que se manifiesta por tos, pitidos, ahogo, molestias respiratorias (dificultad para respirar) o una combinación de estos síntomas.1 Los síntomas se deben a un estrechamiento de las vías aéreas en los pulmones a causa de una inflamación de los bronquios.1 El asma se manifiesta por crisis, más frecuentes por la noche o durante la actividad física. La severidad y la frecuencia de estas crisis varían de un paciente a otro.1
¿Lo sabía?
El asma es una enfermedad que afecta más a los niños que a los adultos. En cambio, la mortalidad es mayor entre los adultos.2
El asma infantil es más frecuente en los varones mientras que en adultos, las mujeres son las más afectadas.2
Predisposición y factores desencadenantes del asma
El asma es una enfermedad compleja y multifactorial. Puede desarrollarse en personas con una predisposición genética (terreno alérgico) o expuestas a factores ambientales, como los alergenos (polen, ácaros), el humo del tabaco o la contaminación del aire. Las emociones fuertes, el aire frío o el ejercicio físico también pueden desencadenar crisis. Por último, también pueden intervenir factores relacionados con el individuo, como una infección o incluso la obesidad.2
¿Qué relación tiene con la microbiota?
Numerosos estudios muestran el papel que desempeñan nuestras diferentes microbiotas en la enfermedad:
Microbiota intestinal
La microbiota intestinal: una diversidad reducida, es decir, un desequilibrio en su composición (que se llama (sidenote:
Disbiosis
La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano.
Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232.)) en los primeros años de vida, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar asma más tarde durante la infancia.3 Por otra parte, algunos investigadores piensan que el análisis de la microbiota intestinal de un lactante permite predecir el riesgo de aparición de la enfermedad.4 Uno de los factores de desequilibrio muy estudiado es el impacto de los antibióticos cuando se toman en las primeras semanas e incluso los primeros meses de vida, es decir, en el momento en que se desarrollan la microbiota intestinal y la inmunidad.5 Algunos estudios pusieron en evidencia una asociación entre su toma y el aumento del riesgo de asma más tarde durante la infancia.6 Recientemente, un equipo de investigación planteó la hipótesis de que la disbiosis intestinal presente en los lactantes expuestos a los antibióticos podía ser responsable del asma en los niños.7 Sin embargo, este mecanismo está por confirmar.
Microbiota pulmonar
La microbiota pulmonar también se ha señalado su papel, aunque se trata de un ámbito de investigación en plena expansión en el que se dispone solamente de escasos conocimientos.8 El descubrimiento de una microbiota pulmonar particular con un perfil específico en los pacientes sugiere un papel en el asma.9,10 Además, en caso de asma moderada a severa, parece existir una asociación entre la función respiratoria, el grado de inflamación pulmonar y la composición de la microbiota.11,12 La investigación está progresando a pasos agigantados para confirmar estos resultados, y la caracterización de las poblaciones bacterianas que viven en las vías respiratorias bajas tiene como interés principal favorecer un mejor tratamiento de los pacientes e incluso una mejor predicción de las crisis.10
Microbiota nasal
La microbiota nasal también en este caso, los datos disponibles son escasos. Sin embargo, un desequilibrio en su composición podría asociarse también a la enfermedad13 e incluso a la severidad de las crisis,14 sin que se haya establecido una relación de causalidad. Por último, como en el caso de la microbiota intestinal, un estudio muy reciente realizado con 700 niños sugiere que la alteración de la microbiota nasal debida a la toma de antibióticos antes de la edad de 1 año puede explicar la aparición de asma infantil a los 7 años.15 Por supuesto, esto debe confirmarse.
Vivir con asma: ¿qué tratamientos y soluciones existen?
Si bien el asma es una enfermedad incurable, los tratamientos ofrecen a los pacientes asmáticos una mejor calidad de vida para que puedan llevar una vida normal y activa. Los tratamientos sintomáticos permiten principalmente limitar la intensidad de las crisis agudas gracias a sus efectos broncodilatadores. Los tratamientos de fondo, por su parte, reducen la inflamación de las vías aéreas, a fin de mejorar la función respiratoria y reducir así la intensidad de las crisis.1
Los estudios científicos sobre la relación entre la microbiota y el asma sugieren que la modificación de la microbiota podría prevenir esta enfermedad e impulsan a los investigadores a concentrar sus esfuerzos en el uso de probióticos y prebióticos.16,17 También se está investigando su uso terapéutico.18
¿Existen factores protectores?
Al parecer, la exposición a (sidenote:
Microorganismos
Organismos vivos que son demasiado pequeños para observarlos a simple vista. Incluyen bacterias, virus, hongos, arqueas, protozoos, etc. y se llaman comúnmente «microbios».
What is microbiology? Microbiology Society.) durante la primera infancia es beneficiosa para prevenir el asma. Al contrario de lo que se cree, vivir en un entorno aséptico no forzosamente tiene un efecto protector contra las enfermedades respiratorias. Algunos estudios muestran que el polvo de las casas no necesariamente es un factor de riesgo de desarrollar la enfermedad.19 Otros estudios revelaron una disminución del riesgo de asma en los niños nacidos y criados en el campo20 y con animales domésticos.21
Este artículo procede de fuentes científicas validadas. Sin embargo, en caso de síntomas, no dude en consultar a su médico de cabecera o su pediatra.
La rinitis alérgica es una patología respiratoria provocada por una respuesta inmunitaria anormal y excesiva del organismo al detectar una sustancia extraña o a la que se ha vuelto sensible. Está relacionada con una disbiosis de las microbiotas ORL e intestinal.
Picor, estornudos en serie, lagrimeo, escozor, obstrucción nasal o moqueo... Aunque es muy frecuente, la rinitis alérgica tiene un gran impacto sobre la calidad de vida. Alrededor de 400 millones de personas se verían afectadas por esta alergia respiratoria.1
La rinitis alérgica se llama estacional (se habla de «fiebre del heno») cuando está relacionada con el polen de árboles, gramíneas o herbáceas, y persistente cuando se debe a alérgenos presentes todo el año, como los ácaros, los mohos o también los pelos de animales (gatos, perros). 2
40%
40%, La rinitis alérgica afectaría hasta al 40 % de la población mundial, con una fuerte prevalencia.
Los síntomas de la rinitis alérgica
La rinitis alérgica se manifiesta por síntomas muy característicos, generalmente asociados:3
Prurito (picor, irritación)
Anosmia (pérdida del olfato)
Rinorrea (secreción nasal)
Estornudos de repetición
Obstrucción nasal (nariz tapada)
En caso de rinitis alérgica estacional o en caso de rinitis alérgica persistente, estos síntomas se exacerban.
Microbiotas modificadas
Se han detectado desequilibrios de la microbiota intestinal y de la microbiota ORL (nariz-garganta-oídos), también llamados «disbiosis», en caso de rinitis alérgica. Esta disbiosis se caracteriza por una escasa diversidad de la microbiota intestinal4,5 y una composición de la microbiota ORL (nariz-garganta-oídos) diferente en comparación con los individuos sanos.6-8 Por último, los factores susceptibles de impactar sobre la microbiota intestinal (antibióticos, alimentación…) durante el periodo perinatal pueden tener efectos a largo plazo sobre la susceptibilidad a las alergias.9
Los tratamientos de la rinitis alérgica
El tratamiento de la rinitis alérgica se basa en tres vías: la eliminación de los alergenos, los medicamentos y la desensibilización. Existen también tratamientos sintomáticos, que pretenden mejorar la comodidad.10 Finalmente, el enfoque consistente en corregir la (sidenote:
Disbiosis
La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano.
Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232.) y equilibrar las microbiotas a través de los probióticos es objeto de estudios cuyos resultados parecen prometedores. Estos probióticos serían eficaces para mejorar los síntomas de la rinitis alérgica y mejorar la calidad de vida de los pacientes.11