La disbiosis vaginal como causa de infertilidad

La fecundación in vitro (FIV), con un porcentaje de nacimientos superior al 52%, constituye la técnica de elección para el tratamiento de la infertilidad. Sin embargo, en algunas mujeres, el embrión transferido no consigue implantarse, lo que impide el embarazo. ¿Y si la causa fuera un desequilibrio de la microbiota vaginal?

La microbiota vaginal Vaginosis bacteriana - desequilibrio de la microbiota vaginal
Actu GP : La dysbiose vaginale à l’origine de certains cas d’infertilité ?

35% Solo 1 de cada 3 mujeres sabe que la vaginosis bacteriana está relacionada con un desequilibrio de la microbiota vaginal

A pesar de relaciones sexuales frecuentes durante al menos un año, del 8 al 12% de las parejas en edad de procrear padecen infertilidad. Si bien la FIV se ha extendido rápidamente como el tratamiento más eficaz, algunas mujeres no consiguen quedar embarazadas y sufren fracasos repetidos de implantación (FRI). Recientemente se han implicado trastornos hormonales, vasculares o inmunitarios, pero no bastan para explicar todos los fracasos de implantación del embrión en la FIV. Dado que numerosas enfermedades ginecológicas y diversos trastornos relacionados con el embarazo ya se han asociado con una disbiosis vaginal, esta también podría tener un papel en el fracaso de la FIV.

Una microbiota desequilibrada con un bajo contenido de lactobacilos

Para probar esta hipótesis, se analizó la microbiota vaginal de 67 mujeres sometidas a FIV; entre estas últimas, 27 padecieron FRI inexplicables y 40 llevaron su embarazo a término después de un solo ciclo de tratamiento. Los resultados revelan la presencia de disbiosis vaginal en las mujeres con FRI: una microbiota más diversificada y abundante, con más bacterias asociadas a diversas infecciones ginecológicas (vaginosis bacteriana, vaginitis, infección urinaria). En cambio, su microbiota vaginal contenía una cantidad relativamente más baja de lactobacilos. Según los cálculos de los autores, el porcentaje de embarazo superaba el 72% cuando la microbiota vaginal estaba formada en más de un 90% por lactobacilos y caía al 34% en el caso contrario.

¿Pronto se podrá prever el riesgo de fracaso de la FIV?

Por último, también se observaron diferencias en las concentraciones de ciertas sustancias producidas por la microbiota vaginal en las pacientes que presentaban FRI. En especial, una importante disminución de moléculas necesarias para la implantación y el desarrollo del embrión, que mostraba una correlación directa con la reducción de la cantidad de lactobacilos. Los autores piensan que la composición de la microbiota vaginal, y especialmente la disminución de la cantidad de lactobacilos, podría desempeñar un papel fundamental en el fracaso repetido de implantación del embrión, y esperan que estos resultados abran el camino hacia el desarrollo de biomarcadores capaces de predecir el riesgo de FRI.

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Bibliografia:

Fu M, Zhang X, Liang Y, Lin S, Qian W, Fan S. Alterations in Vaginal Microbiota and Associated Metabolome in Women with Recurrent Implantation Failure. mBio. 2020;11(3):e03242-19. Published 2020 Jun 2. doi:10.1128/mBio.03242-19

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Relación entre el virus respiratorio sincitial y la microbiota intestinal

En caso de infección pulmonar por el virus respiratorio sincitial, la microbiota intestinal adquiere un perfil típico que depende de la severidad de la infección y que se caracteriza por una mayor abundancia de ciertas familias bacterianas. Un argumento más que confirma la existencia de un eje intestino-pulmón.

La microbiota intestinal S. epidermidis para una microbiota nasal saludable Papel de la microbiota en la comunicación entre el intestino y el cerebro Enfermedad de parkinson: papel de los antibióticos y de la microbiota

La mayoría de los individuos contraen una infección por el virus respiratorio sincitial (VRS) antes de la edad de 1 año. Si bien los síntomas se limitan a una infección benigna de las vías respiratorias superiores en la mayoría de los lactantes, entre el 0,5 y el 2% de ellos desarrollan infecciones severas de las vías respiratorias inferiores, incluidas bronquiolitis y neumonías que requieren hospitalización. No existe ninguna vacuna u otro tratamiento preventivo.

Perfiles filogenéticos característicos

En un contexto en el que proliferan los descubrimientos sobre las relaciones entre la microbiota intestinal y la salud respiratoria, un equipo comparó la microbiota de 37 lactantes sanos con la de 58 lactantes hospitalizados por una infección confirmada por el VRS, moderada o severa. El análisis de las heces por secuenciación del ARN 16S no mostró diferencias significativas entre los tres grupos en cuanto a la diversidad (alfa) de la microbiota. En cambio, reveló perfiles filogenéticos característicos («clúster») capaces de discriminar no solamente a los lactantes VRS de los controles, sino también a los 53 casos moderados de los 5 casos severos. En especial, se observó una sobrerrepresentación de la familia bacteriana S24_7, junto con una reducción de Moraxellaceae, Tissierella y Soehngenia, en la microbiota intestinal de los lactantes con una forma de infección severa con respecto a los controles.

S24_7, marcador de severidad de la infección?

En la familia S24_7, la (sidenote: UTO Para Unidades Taxonómicas Operativas, que reúnen individuos filogenéticamente cercanos )  191 llamó muy especialmente la atención de los investigadores porque su cantidad aumentaba en los lactantes con infección severa con respecto a los controles, pero también en los casos severos respecto a los moderados. Por lo tanto, podría ser un indicador de la severidad de la enfermedad. El presunto mecanismo subyacente consiste en una posible interacción con el sistema inmunitario ya que las bacterias S24_7 contienen genes que codifican enzimas que degradan la IgA, una inmunoglobulina implicada en la protección de las mucosas y la prevención de infecciones respiratorias superiores. Sin embargo, los datos no permiten determinar si S24-7 es la causa o la consecuencia de la infección por el VRS, entre otros motivos porque otros productos metabólicos de la microbiota que no implican a las bacterias S24_7 podrían provocar una alteración de la regulación de la IgA o una modificación de la respuesta inmunitaria. En cualquier caso, este estudio abona el terreno para la identificación de perfiles de microbiota asociados a las infecciones por el VRS y a su severidad. De este modo, podría ayudar a identificar a los lactantes con riesgo de desarrollar una forma severa e inspirar el desarrollo de combinaciones microbianas inmunoprotectoras.

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¿Una microbiota intestinal de competición?

Cada vez más estudios muestran los beneficios del ejercicio físico sobre la composición y diversidad de la microbiota intestinal. Pero ¿qué ocurre con los deportistas profesionales? ¿Cómo influye este ecosistema en su rendimiento?

La microbiota intestinal ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?
Actu GP : Un microbiote intestinal de compète ?

Aunque relativamente estable, la composición de la microbiota intestinal puede evolucionar, favorablemente o no, bajo los efectos de numerosos factores (alimentación, entorno, estado de salud, medicamentos...) y tener repercusiones en el metabolismo. Algunos estudios incluso han demostrado los efectos beneficiosos del ejercicio físico sobre su composición y diversidad. Pero ¿qué sucede en los deportistas profesionales que siguen entrenamientos intensivos? Un equipo de investigadores polacos se interesó por esta cuestión y comparó la microbiota de 14 maratonistas y 11 esquiadores de fondo con la de 46 personas sedentarias. El objetivo era investigar una posible asociación entre la intensidad del entrenamiento y la composición bacteriana.

Una microbiota más rica y más diversificada

La microbiota intestinal de los deportistas de alto nivel era globalmente más rica y más diversificada, lo cual supone una mayor capacidad de resistencia a diversas enfermedades. Además, la diferencia era más acentuada cuando su alimentación tenía un elevado valor calórico y era rica en nutrientes (especialmente zinc y cobre). Los deportistas profesionales, grandes consumidores de verduras y alimentos feculentos, albergaban en el tubo digestivo más bacterias implicadas en la degradación de la fibra.

Influencia en el rendimiento deportivo

Su microbiota se distinguía también por la abundancia de bacterias pertenecientes a la gran familia Firmicutes y la escasez de Bacteroidetes; ahora bien, según un estudio reciente, una relación F/B elevada se asociaría a un alto consumo de oxígeno (VO2 máx), elemento clave en los deportistas de alto nivel. Abundante también en los deportistas, la especie Prevotella, bacteria que podría asociarse con un mejor rendimiento físico, estaba sobrerrepresentada en los maratonistas. Otras diferencias: la sobreproducción, en los deportistas, de ciertas moléculas que facilitan la degradación de los azúcares y grasas y que mejoran el rendimiento en los ejercicios de gran intensidad. Entonces, ¿son sinónimos deporte de alto nivel y microbiota de competición? Según los autores, el primero modelaría a la segunda que, a cambio, contribuiría a mejorar el rendimiento deportivo.

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Bibliografia:

Kulecka M, Fraczek B, Mikula M, et al. The composition and richness of the gut microbiota differentiate the top Polish endurance athletes from sedentary controls. Gut Microbes. 2020;11(5):1374-1384.

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¿Menos disbiosis intestinales en pacientes tratados con estatinas?

La flora intestinal de personas obesas tratadas con estatinas podría ser muy similar a la de sujetos no obesos. De hecho, las estatinas podrían modular la microbiota intestinal y evitar las disbiosis, aunque por el momento no se ha establecido una relación causal.

La microbiota intestinal La microbiota intestinal podría bloquear los efectos de algunos antidepresivos Antibióticos y riesgo de desarrollar una EII crónica en adultos ¿Y si manipular la microbiota mejorara la respuesta a la inmunoterapia?

Desde los inicios de la metagenómica, la investigación se ha empeñado en dilucidar los vínculos entre la microbiota intestinal y la obesidad. Desde 2012, (sidenote: Proyecto europeo que incluye a más de 2 000 participantes sanos o con enfermedades cardiometabólicas de distintos estadios (obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares), reclutados en París, Leipzig (Alemania) y Copenhague (Dinamarca). www.metacardis.net )  investiga el posible papel de la microbiota en el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas. Entre los estudios realizados cabe mencionar la caracterización de la microbiota de 888 sujetos, obesos o no. Dado que más del 42% de ellos declararon tomar al menos un medicamento, se evaluaron los efectos de los tratamientos más comunes, en particular las estatinas.

¿Un enterotipo marcador de la inflamación?

Se detectaron distintos vínculos entre los marcadores de obesidad y la microbiota intestinal en los 782 participantes que no tomaban estatinas: cuanto mayor era el índice de masa corporal (IMC), más blandas eran las heces y más intensa la inflamación; el IMC, el porcentaje de masa grasa y la concentración sérica de triglicéridos mostraron una correlación con las variaciones de la microbiota intestinal. Pero se observó sobre todo una asociación entre la prevalencia de un enterotipo denominado Bact2 (alta proporción de Bacteroides, baja proporción de Faecalibacterium), el IMC y la inflamación. Mientras que tan solo el 3,90% de los sujetos de peso normal o con sobrepeso eran portadores del enterotipo Bact2, este porcentaje alcanzó el 17,73% en sujetos obesos. Además, cuanto más abundantes eran los Bacteroides, más severa era la inflamación, incluso en sujetos delgados. Por cierto, los niveles de inflamación de los participantes portadores de Bact2 resultaron más elevados de lo que dejaba prever su grado de obesidad, lo cual sugiere que Bact2 es un enterotipo potencialmente disbiótico asociado con una inflamación de bajo grado.

Efecto de las estatinas sobre la microbiota

A la inversa, en los 106 participantes tratados con estatinas, la prevalencia de Bact2 no aumentó con valores del IMC más elevados: entre sujetos obesos, solo el 5,88% de los que tomaban estatinas presentaban el enterotipo Bact2 (frente al 17,7 % de los sujetos obesos no tratados con estatinas). Este resultado se confirmó en otras 2 cohortes e indica que las estatinas podrían limitar las alteraciones de la microbiota intestinal. Si bien el estudio no permite establecer un mecanismo de causa y efecto entre el medicamento y la menor prevalencia de Bact2, podrían estar implicados dos procesos, o la combinación de ambos:

• al afectar el crecimiento de ciertos microorganismos, las estatinas podrían oponerse a los efectos de las bacterias intestinales en las comorbilidades de la obesidad inflamatoria y metabólica;

• los efectos antiinflamatorios de las estatinas podrían atenuar las interacciones entre la microbiota y el huésped y permitir el desarrollo posterior de enterotipos sin relación con la inflamación.

Se iniciarán nuevos estudios para comprobar si las estatinas ejercen un efecto directo en la flora bacteriana o si se deben tener en consideración otros factores (por ejemplo, el estilo de vida más sano de las personas mejor informadas sobre el riesgo cardiovascular).

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¿Qué consecuencias tiene saltarse una comida para la microbiota salival?

Lo que comemos y cuándo comemos puede afectar a nuestra microbiota. Según un estudio reciente, los adolescentes que se saltan comidas tendrían una microbiota salival diferente de los que comen regularmente.

La microbiota ORL ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?
Actu GP : Sauter un repas, quelles conséquences sur le microbiote salivaire ?

Actualmente, está establecido que nuestra alimentación modela la composición de la microbiota y, por lo tanto, nuestra salud. Numerosos estudios demostraron que los buenos hábitos alimentarios influyen positivamente en la composición de la microbiota intestinal, pero son pocos los que exploraron la relación entre los hábitos alimentarios y la microbiota salival. Sin embargo, dado que la boca es la puerta de entrada de la alimentación, la microbiota salival podría reflejar nuestros comportamientos alimentarios y, por lo tanto, nuestro estado de salud.

Enfoque en el comportamiento alimentario de los adolescentes

Para saberlo, los autores desmenuzaron la microbiota salival de 842 adolescentes finlandeses sanos. Los adolescentes rellenaron un cuestionario para conocer sus comportamientos alimentarios y se clasificaron según si evitaban la fruta y la verdura (sin FV) (42,9%), si preferían comidas sanas (45,5%) o comida chatarra (11,6%) y, por último, si tomaban regularmente el desayuno (83,1%) y la cena (82,4%).

Muéstrame tu microbiota salival y te diré cómo comes

Sorprendentemente, la microbiota salival era similar tanto en su diversidad como en su composición a pesar de las preferencias alimentarias de los jóvenes (sin FV, comida sana o comida chatarra). En cambio, se observó que la regularidad de las comidas tenía una influencia en la diversidad: los adolescentes con una alimentación regular tenían una mayor diversidad microbiana que los que se saltaban comidas. Así pues, los «comedores irregulares» tendrían un riesgo elevado de presentar una disminución de la diversidad, sabiendo que se admite generalmente que una microbiota muy diversa es beneficiosa para la salud.

Asociación entre una mayor abundancia de bacterias y malos hábitos alimentarios

El estudio también demostró una gran abundancia de ciertas bacterias en la saliva de los adolescentes que adoptan una alimentación sin FV y los que se saltan comidas. Anteriormente, la presencia de estas bacterias en la saliva se asociaba a enfermedades bucodentales y a una higiene bucal deficiente. Según los autores, la regularidad de las comidas desempeñaría un papel más importante que los hábitos alimentarios en la composición de la microbiota salival; de hecho, algunas bacterias de la saliva podrían usarse como indicadores de malos hábitos alimentarios.

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Bibliografia:

Viljakainen J, Raju SC, Viljakainen H, et al. Meal Regularity Plays a Role in Shaping the Saliva Microbiota. Front Microbiol. 2020;11:757. Published 2020 Apr 24.

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Prebióticos: lo esencial para comprender

Una sola letra separa prebiótico de probiótico, ¡lo cual se presta a confusión! Para complicar las cosas, los dos tienen la misma «vocación»: equilibrar la microbiota y mejorar la salud. Sin embargo, son muy diferentes, por su naturaleza y su modo de acción. Los prebióticos, relativamente nuevos, son mal conocidos por los consumidores. ¿De qué se trata? ¿Dónde se encuentran? ¿Qué beneficios producen? ¡Para eliminar la ambigüedad, analicemos la situación!

Prébiotiques

¿Qué es un prebiótico?

En 1995, se propuso una primera definición «oficial» de los prebióticos. Después, esta definición evolucionó en función de los avances de los conocimientos sobre el papel y el funcionamiento de la microbiota humana.1,2

Historia de una definición

En 1995, dos científicos definieron por primera vez los prebióticos, Glenn Gibson y Marcel Roberfroid.3 Según ellos, son «compuestos no digeribles de la alimentación que aportan un beneficio para la salud de un individuo, al estimular de manera específica el crecimiento y/o la actividad de uno o varios microorganismos residentes en el colon». Esta definición se actualizó después varias veces, ante de que, en 2016, un panel de expertos internacionales se pusiera de acuerdo en «sustrato selectivamente utilizado por los microorganismos del huésped que confieren una ventaja para la salud».4

En definitiva, los prebióticos son sustancias que «alimentan» de manera específica a ciertos microorganismos de la microbiota, los beneficiosos para nuestro cuerpo. Al hacerlo, mejoran nuestra salud. Por lo tanto, no son sustratos (alimentos) que puedan utilizar la mayoría de los microorganismos de la microbiota5 y todavía menos las bacterias que podrían enfermarnos, como algunas especies de clostridios y E. coli.6

Lo que cambia y lo que permanece: los prebióticos hoy y mañana

Según la definición de 1995, solo algunos compuestos de la familia de los glúcidos podían considerarse como prebióticos.7 El término de «sustrato», que los científicos prefieren recientemente, amplía el concepto de los prebióticos más allá de estos glúcidos a todo lo que alimenta específicamente a las bacterias de la microbiota y aporta un beneficio para la salud.8,9

Además, los prebióticos pueden actuar en otras zonas del cuerpo que tienen una microbiota como el intestino. Pueden actuar en la piel, la cavidad oral o la vagina.10

Los microorganismos que se benefician de los prebióticos no se precisan en la primera y la más reciente definición. Históricamente, se trata de las bifidobacterias y los lactobacilos, reconocidos como beneficiosos para la salud y también utilizados como probióticos.11 Todavía hoy son los géneros que se estudian con mayor frecuencia y se utilizan como blanco de los prebióticos. Pero ahora se sabe que otros metabolizan los prebióticos y también pueden participar en nuestra buena salud. Las investigaciones se orientan hacia prebióticos que estimulan especies como Propionibacterium, Faecalibacterium, Eubacterium, Akkermansia o Roseburia.

Las reglas para aspirar al sello «prebiótico»

Por más que la definición de los prebióticos se haya ampliado,15 no por ello se puede llamar prebiótico a cualquier cosa.

Para que una sustancia pueda considerarse un prebiótico, primero su estructura química debe estar bien descrita. Después deben efectuarse estudios preclínicos en el laboratorio y ensayos clínicos en el ser humano para confirmar:

  • su resistencia a las enzimas digestivas (por ejemplo, la acidez gástrica o la bilis) que le permitan llegan intacto a la microbiota diana, como la microbiota intestinal;
  • su selectividad y su acción sobre los microorganismos específicos;
  • las modificaciones que produce en la microbiota y un efecto beneficioso medible para la salud;
  • una dosis eficaz que no produzca efectos secundarios.16, 17, 18

Para no equivocarse: los prebióticos no son…

Fibras
Las fibras son glúcidos alimentarios no digeribles que proceden principalmente de los vegetales. Pueden ser fermentables (o solubles), como la pectina de la manzana, o no fermentables (o insolubles), como la celulosa o la lignina. Los microorganismos de la microbiota intestinal utilizan las fibras solubles, pero generalmente las utilizan la mayoría de ellos; por lo tanto, no alimentan «selectivamente» a las bacterias beneficiosas para la salud. Sin embargo, algunas fibras solubles actúan únicamente sobre bacterias beneficiosas para la salud y, por lo tanto, se consideran prebióticos; de hecho, la mayoría de los prebióticos actuales son fibras. Pero los prebióticos pueden ser otras cosas además de fibras (como la lactulosa) y no todas las fibras son prebióticos.20, 21, 22

Probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped. . Para saber más, aquí.

Fuentes, funciones, modo de acción…: saberlo todo sobre los prebióticos

Descubra cómo son los prebióticos, dónde se encuentran y cómo actúan sobre nuestros microorganismos beneficiosos.

Un poco de química: ¿qué son los prebióticos?

En la actualidad, los compuestos que pueden considerarse prebióticos forman parte, sobre todo, de la familia de los glúcidos complejos: oligosacáridos y polisacáridos.25, 26 Los oligosacáridos son uniones, o polímeros, de varios azúcares simples o monosacáridos (generalmente de 3 a 10): glucosa, fructosa, galactosa, etc. Los polisacáridos contienen más de 20.27 Sin embargo, algunos prebióticos utilizados más raramente solo tienen dos azúcares; se llaman disacáridos.

Los principales prebióticos son

Los galactooligosacáridos (GOS - a veces llamados TOS o trans-GOS...

que contienen una molécula de glucosa y moléculas de galactosa, un azúcar que se encuentra en la leche.

Cabe señalar que los GOS forman parte de la familia de los «galactanos».31

Los fructooligosacáridos (FOS)...

que contienen una molécula de glucosa y moléculas de fructosa. Sus fuentes naturales son principalmente la fruta y la miel.

Cabe señalar que los FOS forman parte de la familia de los «fructanos».31

La inulina

un tipo de FOS que comprende varias moléculas de fructosa, principalmente procedente de la raíz de achicoria.

Cabe señalar que la insulina forma parte de la familia de los «fructanos».31

La lactulosa

un disacárido galactosa-fructosa también utilizado como medicamento para aliviar el estreñimiento.28, 29, 30

Los FOS (entre ellos la inulina) y los GOS son los prebióticos cuyos efectos sobre los microorganismos beneficiosos de la microbiota intestinal y sobre la salud están más reconocidos científicamente. Por lo tanto, en la actualidad son las «estrellas» de los prebióticos.32, 33 La dosis recomendada para obtener un efecto prebiótico en el adulto es de 5 a 8 g de FOS o GOS al día.34

Pero se están probando otras sustancias en cuanto a su potencial prebiótico, como:

  • otros glúcidos complejos de tipo fibra: xilooligosacáridos (XOS), isomaltooligosacáridos (IMO), polidextrosa, oligosacáridos de soja (SBOS), betaglucanos, pectina…;
  • derivados del almidón, como los polioles: sorbitol, maltitol…;
  • ácidos grasos poliinsaturados;
  • polifenoles; por ejemplo, cacao o té.35, 36, 37, 38

¡GOS para los bebés!

La leche materna contiene oligosacáridos que alimentan a las bifidobacterias y otras especies de microorganismos que colonizan la microbiota del bebé que recibe leche materna, participan en el desarrollo de su sistema inmunitario y metabólico, y favorecen una buena digestión. Estos oligosacáridos de la leche humana (OLH) se consideran prebióticos.39 Muchos preparados para el biberón de los lactantes contienen prebióticos que imitan los OLH, como los GOS o los FOS.40

En concreto, ¿dónde se encuentran?

Los prebióticos están presentes de forma natural en numerosos alimentos de origen vegetal y en la leche materna. También se añaden a alimentos como galletas, cereales, bebidas y productos lácteos, así como a los preparados para lactantes.41 Finalmente, están disponibles en forma de complementos alimentarios,42 solos o asociados a probióticos, vitaminas, minerales, extractos de plantas, etc.

Las fuentes naturales de prebióticos

Numerosas frutas, verduras, cereales y otros alimentos de origen natural son fuentes de prebióticos. Citemos, por ejemplo:

  • la alcachofa, la raíz de achicoria, el puerro, el espárrago (que contienen inulina);
  • el plátano, el ajo, la cebolla, la miel, el trigo (que contienen FOS);
  • la leche de soja y de avena, los anacardos, los altramuces, los garbanzos y los pistachos (que contienen GOS)…43, 44

Estos alimentos presentan un bajo contenido en prebióticos, por lo que su consumo ocasional puede no producir un efecto significativo para la salud.45

Nuestros antepasados cazadores-recolectores consumían muchos alimentos que contenían prebióticos naturales y podían ingerir hasta 135 g al día. No suele ser nuestro caso con la alimentación occidental moderna, que solo aporta de 1 a 4 g al día en Estados Unidos y de 3 a 11 g al día en Europa.46

Por lo tanto, los prebióticos actualmente se producen de manera industrial, o bien aislándolos a partir de alimentos ricos en sustancias prebióticas, o bien sintetizándolos a partir de azúcares como la fructosa, la lactosa o la sacarosa.47, 48, 49

¿Para qué sirven los prebióticos?

Si imaginamos nuestra microbiota como un jardín, podríamos decir que los prebióticos sirven de «abono» para favorecer el crecimiento de esas bonitas plantas y no de las malas hierbas. Y todo el organismo se beneficia.

Como cualquier abono, los prebióticos no son «necesarios» para alimentar a los microorganismos de la microbiota. Pero permiten estimular el crecimiento y la actividad de los que tienen un efecto beneficioso para la salud. Esto significa que contribuyen a equilibrar la microbiota, sobre todo aumentando la cantidad de bacterias beneficiosas en detrimento de las bacterias patógenas, lo cual permite a la microbiota asegurar correctamente sus misiones de digestión, asimilación de los nutrientes, sostén de las defensas naturales, etc.50, 51

Los prebióticos también favorecen la producción por las bacterias, durante el proceso de fermentación, de sustancias que participan en el buen funcionamiento del organismo y en la salud. Se trata, por ejemplo, del lactato y los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), acetato, propionato y butirato, que actúan en el intestino y se difunden también al resto del cuerpo por la circulación sanguínea.53 Sirven de fuente de energía al organismo y desempeñan papeles importantes para la salud, como el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal y la regulación del metabolismo de los azúcares y las grasas.54

Finalmente, la producción de estos AGCC disminuye el pH (acidifica) el medio cólico, lo cual también tiene ventajas para la salud, como una mejor absorción de los nutrientes y una protección más eficaz contra los microbios.55, 56

Prebióticos que comparten: ¡selectivos pero no esnobs!

Estudios recientes han demostrado que el impacto de los prebióticos sobre la microbiota sin duda va más lejos que el de los microorganismos a los que van dirigidos: las sustancias procedentes de su transformación estimulan otras especies bacterianas que pueden beneficiarse de los prebióticos.57 Es una cadena beneficiosa que se crea mediante una alimentación cruzada en que el producto de una bacteria sirve de alimento a otra y así sucesivamente. Por ejemplo, el acetato y el lactato, principales metabolitos de los lactobacilos, también los utilizan otros microorganismos para producir propionato y butirato.58

¿Cómo pueden mejorar la salud los prebióticos?

Los prebióticos son un tema científico relativamente nuevo, por lo que los resultados de la investigación clínica sobre su efecto en la salud son menos numerosos que con los probióticos.59 Sin embargo, sugieren que, al actuar sobre el crecimiento y el metabolismo de las bacterias beneficiosas de la microbiota,60 los prebióticos participan en varias grandes funciones del organismo esenciales para luchar mejor contra diversos trastornos.61

Equilibrarían la microbiota para defendernos mejor contra los patógenos

Cuando los microorganismos como los lactobacilos y las bifidobacterias aumentan en la microbiota gracias a los prebióticos, la proporción de patógenos disminuye. Además, acaparan los nutrientes que, de otra manera, podrían alimentar a los microbios patógenos, lo cual frena su colonización.62 Por otra parte, durante la fermentación de los prebióticos, estas bacterias producen compuestos que reducen el pH del medio cólico, lo cual inhibe también el desarrollo de los gérmenes dañinos.63, 64

Estimularían nuestras defensas naturales

Los prebióticos mejoran las defensas inmunitarias de la microbiota intestinal, pero también del organismo entero con el que interactúa.65 Su fermentación produce metabolitos (AGCC, peptidoglicanos…) que estimulan las defensas inmunitarias y regulan la producción de moléculas anti- y proinflamatorias.66, 67 Los estudios han demostrado que la toma de prebióticos como los GOS aumenta la eficacia de las células del sistema inmunitario en la sangre de las personas de edad avanzada68 y que una mezcla de FOS e inulina mejora la respuesta del sistema inmunitario a la vacunación contra la gripe.69

Reducirían el riesgo de alergia

Los prebióticos disminuirían la actividad de ciertas células inmunitarias, los linfocitos auxiliares, que están implicados en la alergia. El efecto modulador de los prebióticos sobre la alergia se ha observado especialmente en estudios en los bebés: los que tomaban leche enriquecida en GOS y FOS tenían menos dermatitis atópica, asma y urticaria que los que tomaban leche no enriquecida.70 Sin embargo, el efecto de los prebióticos sobre la alergia todavía es incierto.71

Regularían el tránsito intestinal

Por su capacidad de unirse al agua, los prebióticos tomados por vía oral reblandecerían las heces y facilitarían su eliminación.72 Además, los AGCC que producen también podrían regular las hormonas implicadas en la motricidad intestinal.73 La lactulosa ya se utiliza como medicamento contra el estreñimiento y se han obtenido resultados esperanzadores con prebióticos a dosis bajas para aliviar algunos síntomas del síndrome del colon irritable.74 La Unión Europea ha autorizado oficialmente la alegación de salud «mejora la función intestinal» para la inulina de achicoria a 12 g al día, porque las prueba científicas de este efecto en el ser humano son robustas.75

Facilitarían la absorción de los minerales

Los prebióticos mejorarían la absorción de las sales minerales como el calcio y el magnesio, con potenciales efectos beneficiosos sobre el crecimiento de los huesos en los adolescentes y el mantenimiento de la densidad ósea en las mujeres menopáusicas.76 En efecto, los AGCC cuya producción favorecen aumentan la superficie de absorción de las células intestinales y la solubilidad de los minerales, que se vuelven más fáciles de asimilar.77, 78

Mejorarían el metabolismo de los azúcares y las grasas

Los estudios habrían demostrado que algunos prebióticos tienen un efecto positivo sobre la concentración de azúcar (glucemia) y de grasas (como los triglicéridos) en la sangre,79 pero también sobre la regulación de la insulina en las personas sanas o que padecen diabetes.80 La producción de AGCC por las bacterias beneficiosas desempeña un papel en este efecto, pero los prebióticos ayudarían también directamente al mantenimiento de la función de «barrera» de la microbiota intestinal. En efecto, frenan el paso a la sangre de ciertas moléculas como los lipopolisacáridos bacterianos, que pueden producir una inflamación crónica implicada en la diabetes y la obesidad.81

Contribuirían al control del apetito y la saciedad

Los AGCC producidos por la fermentación de los prebióticos en el intestino podrían regular el apetito y la saciedad. En efecto, estos se regulan mediante la liberación de diferentes mediadores en un circuito complejo que depende de la naturaleza de la toma alimentaria (azúcares, proteínas, grasas…), el volumen del contenido del estómago, el sistema nervioso digestivo y el cerebro.82 Entre estos mediadores, se encuentran, sobre todo, hormonas, la grelina, que estimula el apetito, así como el péptido YY y el péptido 1 similar al glucagón, que provocan la saciedad. Los AGCC interaccionarían con ciertos receptores de ácidos grasos y contribuirían con ello a la disminución de la producción de grelina y al aumento de la secreción de péptido YY y de péptido 1 similar al glucagón.83

Mejorarían la salud de la mucosa vaginal

Al alimentar a los lactobacilos de la microbiota vaginal, los GOS podrían reducir el riesgo de infección.84

Una investigación dinámica para desvelar nuevos beneficios

En la actualidad, todavía están en estudio otros efectos beneficiosos potenciales de los prebióticos para la salud, principalmente en el animal, con unos primeros resultados prometedores. Por ejemplo, los prebióticos podrían luchar contra la transformación maligna de las células. En efecto, sus productos de fermentación, como el butirato, podrían tener un efecto protector contra el cáncer colorrectal. Algunos prebióticos también podrían mejorar la memoria y la concentración en las personas de edad madura e incluso ralentizar el declive cognitivo en las enfermedades de tipo Alzheimer. Finalmente, podrían reducir la concentración de triglicéridos en la sangre, lo cual tendría un impacto positivo sobre la salud del sistema cardiovascular. Aunque las pruebas sobre los beneficios de los prebióticos se acumulan, es necesario continuar efectuando numerosos trabajos científicos antes de que las sociedades científicas difundan más recomendaciones sobre la utilización de los prebióticos.85, 86

¡Efectos que pueden variar según la persona!

El efecto de los prebióticos, como el de los probióticos, puede variar de una persona a otra. En primer lugar, depende de la presencia de los microorganismos que los prebióticos deben alimentar en la microbiota de la persona. También puede ser diferente en las personas que tienen genes que influyen en la composición de la microbiota o predisponen a ciertas enfermedades. Finalmente, puede variar según el modo de vida de cada uno: los hábitos alimentarios, el estado de salud o la toma de medicamentos, etc.87, 88 Los investigadores esperan avanzar más en el conocimiento de los efectos de los prebióticos sobre la microbiota, pero también en las técnicas que permitan analizar la microbiota de cada persona, para poder pensar en unas recomendaciones más concretas y personalizadas.89

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"Es bueno saberlo" - Comentario traducido de Colette Pellerin (De My health, my microbiota)

"Gracias" - Comentario traducido de Editha Villagante (De My Health, my microbiota)

"Gracias" - Comentario traducido de Hazel Walker (De My Health, my microbiota)

"Muchas gracias por compartir esta información." - Comentario traducido de Aline Dover (De My Health, my microbiota)

"Buena información siempre" - Elsie Turner (From My Health, my microbiota)

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Bibliografia

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Psoriasis y microbiota

La psoriasis es una enfermedad de la piel de origen inflamatorio, debida a una renovación demasiado rápida de la piel. La predisposición genética relacionada con diversos factores, entre ellos un desequilibrio de la microbiota, favorece su aparición.

La microbiota cutánea

La psoriasis evoluciona de manera crónica, alternando brotes y períodos de recaída, de duración e intensidad variables.

Renovación demasiado rápida de la piel

En la gran mayoría de los casos, la psoriasis se presenta en forma de placas rojas recubiertas de escamas blanquecinas, ubicadas principalmente en la zona de los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y en la parte baja de la espalda. Ni grave, ni contagiosa, esta enfermedad dermatológica no deja de ser una enfermedad molesta, con grandes repercusiones sobre la calidad de vida.

Una microbiota intestinal menos rica

Ya se conoce el mecanismo de inflamación que caracteriza la psoriasis: la epidermis se renueva en 4 a 6 días en lugar de las 3 semanas habituales, generando una acumulación de capas de piel muerta e inflamaciones localizadas. Sin embargo, se desconocen sus causas. Se han identificado varios factores de riesgo, genéticos y medioambientales, pero todavía debe descubrirse la forma en que interactúan. Se sabe, sobre todo, que el estrés, ciertos medicamentos (beta bloqueador, antihipertensivo, interferón α) y ciertas infecciones ORL favorecen los brotes. También se ha señalado el papel de las microbiotas intestinal y cutánea. De hecho, se observó un desequilibrio en la composición de la microbiota de la piel en las lesiones psoriásicas en comparación con la piel sana, pero sin que la enfermedad se haya relacionado con un patógeno particular. Por su parte, parece que la microbiota intestinal controla la inflamación cutánea alterando la respuesta inmune. Aunque todavía se desconocen los mecanismos moleculares exactos, se sospecha que son las bacterias proinflamatorias sobrerrepresentadas las que mantienen la inflamación.

No hay tratamientos curativos

Por el momento, no existe ningún tratamiento capaz de curar la psoriasis.
La atención se basa en la aplicación de productos a base de corticoides y análogos de la vitamina D3 para los brotes, combinados con cremas hidratantes. La fototerapia se indica en formas extendidas, pero su uso debe ser limitado. Las formas graves se benefician de otros tratamientos que deber ser supervisados. Actualmente, se están realizando investigaciones para evaluar el efecto de los probióticos en la inflamación cutánea local y en la disbiosis.

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Acné y microbiota

El acné, una enfermedad de la piel muy frecuente durante la adolescencia, está provocado por modificaciones hormonales asociadas a un desequilibrio de la microbiota cutánea en provecho de una bacteria, la Propionibacterium acnes.

La microbiota cutánea

Aunque en el 95 % de los casos las lesiones por acné afectan a la cara, también pueden observarse en el dorso, el cuello o la parte delantera del tórax. El acné afecta a una cuarta parte de los adultos, especialmente las mujeres.

Diferentes lesiones

El acné es una enfermedad de los folículos pilosebáceos que une el vello con una glándula productora de sebo. Esta dermatosis se manifiesta con distintos tipos de lesiones, según su estadio de evolución: los puntos negros y puntos blancos corresponden al primer estadio del acné, mientras que las pápulas y las pústulas corresponden a la etapa inflamatoria.

La función de la microbiota cutánea

Genética, hormonas, higiene... Existen múltiples causas para el acné, pero todas tienen algo en común: la implicación de la bacteria Propionibacterium acnes en su desarrollo. Este germen, que está presente en la piel de forma natural, se multiplica debido a un exceso de sebo y da lugar a un desequilibrio de la microbiota cutánea. La piel reacciona a esta disbiosis local y crea un estado de inflamación.
En la actualidad, es bien sabido que las enfermedades crónicas de la piel a menudo están asociadas a otros trastornos. Es el caso del acné. En los pacientes afectados, se observa una fuerte prevalencia de estrés, ansiedad y depresión asociados a trastornos funcionales intestinales. La hipótesis actual pone de manifiesto una alteración de las interacciones del eje «intestino-cerebro-piel», que provocaría disbiosis e inflamación a nivel local y sistémico.

Un tratamiento a medida

El tratamiento del acné depende de su gravedad y de su impacto psicológico. Por lo general, los tratamientos locales y/o los tratamientos por vía oral (antibióticos o isotretinoína), combinados con un estilo de vida saludable, presentan resultados positivos. Sin embargo, con el desarrollo de la resistencia a los antibióticos, se ha vuelto necesario llevar a cabo investigaciones alternativas, seguras y eficaces. Desde hace algunos años se llevan a cabo estudios sobre el uso de probióticos (de aplicación local o por vía oral) con fines terapéuticos. Algunos han demostrado los beneficios de algunas cepas de lactobacilos (Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus paracasei) en la barrera cutánea, la sensibilidad de la piel, la hidratación y las funciones de la epidermis.

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Enfermedad Off

Lupus - una enfermedad autoinmune

El lupus, también denominado lupus eritematoso sistémico o diseminado, es una enfermedad autoinmune. La microbiota intestinal podría estar implicada en este trastorno.

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La microbiota intestinal

El número de personas afectadas por el lupuses difícil de evaluar. Se estima que su prevalencia mundial varía de 10 a 150 casos por cada 100.000 habitantes, con mayoría de mujeres (85 %).

Cuando el sistema inmunitario ataca a sus propias células

Por una razón todavía desconocida, el sistema inmunitario de las personas que padecen lupus produce anticuerpos que provocan reacciones inflamatorias y lesiones que pueden afectar a todos los tejidos. Sus síntomas son variados: fatiga, erupciones cutáneas, dolor en las articulaciones, sequedad ocular, caída del cabello, trombosis, fiebre, pleuritis o pericarditis. La enfermedad evoluciona por brotes, de duración e intensidad variables, que se alternan con fases de remisión. El diagnóstico del lupus se confirma con un análisis de sangre, mientras que el alcance del daño se mide a partir del estudio de imágenes.

Factores de predisposición, pero sin causa conocida

Aunque las causas del lupus siguen siendo un misterio, se han identificado varios factores de predisposición: los estrógenos, una composición genética, algunos medicamentos, la radiación UV, el estrés, algunos virus (virus de Epstein-Barr). Los trabajos de investigación también examinan el papel de la microbiota intestinal. Efectivamente, se observó un desequilibrio (disbiosis) en pacientes con lupus durante una fase de remisión. Además, la microbiota podría estar implicada en la producción de autoanticuerpos.

Reducir y espaciar los brotes

Ningún medicamento puede curar el lupus. Sin embargo, la asociación de varias moléculas (antiinflamatorias no esteroides, antipalúdicas, corticoides, inmunosupresoras, anticuerpos monoclonales, según la gravedad de la enfermedad) atenúa los brotes, limita las complicaciones y alarga los períodos de remisión. Paralelamente, un tratamiento de fondo, más leve, previene las recaídas.

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Artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad articular inflamatoria y crónica que afecta a varias articulaciones a la vez. Una de sus posibles causas es la interacción de la flora intestinal con una predisposición genética específica.

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La microbiota intestinal
Actu PRO : Polyarthrite : le microbiote intestinal altéré dès les stades précoces

Aproximadamente un 1 % de la población adulta padece artritis reumatoide (AR), una enfermedad que afecta más a las mujeres que a los hombres.

Una enfermedad autoinmune que evoluciona por brotes

La AR es una enfermedad autoinmune que evoluciona por brotes y provoca una inflamación persistente en las articulaciones, principalmente de los pies y las manos. Los síntomas principales son hinchazón, dolor y rigidez en las articulaciones. Sin tratamiento médico, la AR se extiende a nuevas articulaciones y provoca su deformación o incluso su destrucción progresiva.

Predisposición genética asociada a un desequilibrio de la microbiota

Si bien existen genes que predisponen a la AR, estos no son suficientes para desencadenar la enfermedad; estos genes interactúan con factores intestinales, como la microbiota intestinal y la bucal, que llaman cada vez más la atención. Efectivamente, los pacientes presentan desequilibrios microbianos (disbiosis) muy similares a los que se observan en pacientes que padecen enfermedades inflamatorias intestinales y que se alivian con tratamiento.

Los probióticos como tratamiento adyuvante

En la actualidad, ningún tratamiento puede curar la AR, pero existen medios para frenar su evolución y aliviar los síntomas: analgésicos, tratamiento de fondo (inmunodepresores o bioterapia), reeducación (fisioterapia, ergoterapia, balneoterapia, etc.). En el último tiempo, el recurso a los probióticos como terapia complementaria es considerado un enfoque prometedor.

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