Alzheimer: cómo el intestino nos hace perder la cabeza

Se confirma la relación entre un desequilibrio de la microbiota intestinal y la enfermedad de Alzheimer. Este estudio describe los mecanismos subyacentes e identifica dos eslabones débiles: la inflamación y las funciones de barrera del intestino y el cerebro.

La microbiota intestinal Enfermedad de alzheimer

El número de estudios publicados cada mes sobre la influencia de la microbiota intestinal en el funcionamiento del cerebro puede hacernos perder la cabeza... Muchos de estos estudios se interesan en las repercusiones de un desequilibrio de la microbiota intestinal en la aparición o progresión de la enfermedad de Alzheimer (EA). En este caso, un grupo de investigadores intentó determinar por qué medios las bacterias intestinales intervenían en la enfermedad, más específicamente en la acumulación de los famosos depósitos amiloides.

Seguir la pista del intestino hasta el cerebro

Para ello, reunieron unas 90 personas de 50 a 85 años, con o sin EA, para seguir la pista del eje intestino-cerebro. Llevaron a cabo análisis para evaluar la presencia en la sangre de: 1/ moléculas procedentes de las bacterias de la microbiota intestinal, 2/ moléculas inflamatorias y 3/ marcadores característicos de una alteración de la barrera intestinal (que permite a los compuestos presentes en el intestino pasar a la circulación sanguínea) y de la barrera hematoencefálica (que permite a los compuestos pasar de la sangre al cerebro). También se midió la presencia de depósitos amiloides en el cerebro, todo ello con el objetivo de encontrar asociaciones entre todos estos parámetros y deducir los mecanismos implicados.

Papel de ciertos compuestos bacterianos e inflamatorios

Esta búsqueda resultó fructuosa puesto que se encontraron numerosas correlaciones estrechas; por ejemplo, entre los depósitos amiloides, por una parte, y la inflamación y la presencia en la sangre de compuestos procedentes de la microbiota intestinal, por otra parte, o también entre estos compuestos y la alteración de la permeabilidad de las barreras antes mencionadas. Por lo tanto, un desequilibrio de la microbiota intestinal podría desencadenar un mecanismo inflamatorio capaz de alterar las barreras de protección del organismo y provocar una fuga de compuestos hacia el cerebro y la posible formación de placas amiloides. Esta perspectiva abre nuevas vías terapéuticas, como la administración de un cóctel de bacterias beneficiosas (probióticos) para preservar el equilibrio de la microbiota, en especial en las personas de alto riesgo. No obstante, aún falta precisar la composición de este cóctel.

Recomendado por nuestra comunidad

"No lo sabía. Muy interesante." - Comentario traducido de Charlotte Brennan (De My health, my microbiota)

"Me gustaría leer más al respecto" - Comentario traducido de Marion MacIntosh (De My health, my microbiota)

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Bibliografia:

Marizzoni M, Cattaneo A, Mirabelli P, et al. Short-Chain Fatty Acids and Lipopolysaccharide as Mediators Between Gut Dysbiosis and Amyloid Pathology in Alzheimer's Disease. J Alzheimers Dis. 2020;78(2):683-697

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Alzheimer: influencia de la disbiosis intestinal en la enfermedad amiloide

Un estudio acaba de precisar el papel de la microbiota intestinal en el trastorno amiloide asociado a la enfermedad de Alzheimer, en el que intervienen compuestos bacterianos capaces de afectar al cerebro tras una reacción inflamatoria sistémica.

La microbiota intestinal Se confirma la implicación de la microbiota oral en la enfermedad de Alzheimer Sarcopenia: implicación de la microbiota intestinal en la pérdida funcional y de masa de los músculos esqueléticos Enfermedad de parkinson: papel de los antibióticos y de la microbiota
Actu PRO : Alzheimer : comment la dysbiose intestinale influencerait la pathologie amyloïde

Varios estudios anteriores han demostrado la presencia de una disbiosis intestinal en los pacientes con la enfermedad de Alzheimer, así como la implicación de la microbiota en la acumulación cerebral de proteína b‑amiloide asociada a la enfermedad. Por ello, el objetivo de este nuevo estudio era buscar las vías de señalización mediante las que la microbiota intestinal de los enfermos contribuye a esta enfermedad amiloide.

En busca de correlaciones

El estudio incluyó a 89 personas de 50 a 85 años con rendimientos cognitivos variables, desde normales hasta trastornos cognitivos con pérdida de memoria, asociados o no a la enfermedad. Se midieron los depósitos amiloides por tomografía de emisión de positrones (PET) y se cuantificaron en las diferentes zonas del cerebro, a la vez que se determinaron las concentraciones sanguíneas de moléculas derivadas de la microbiota intestinal (lipopolisacáridos –LPS– y ácidos grasos de cadena corta –acetato, propionato, valerato y butirato), marcadores pro- y antiinflamatorios (incluidas las interleucinas o IL) y marcadores de la disfunción endotelial (moléculas de adhesión celular o MAC).

Mediadores bacterianos implicados

Independientemente de la zona del cerebro afectada, se observó una correlación positiva entre los depósitos amiloides y la concentración sanguínea de LPS, acetato, valerato, ciertas citocinas proinflamatorias (IL1b, IL6 entre otras) y numerosas MAC (p.ej., P-selectina, PECAM-1); en cambio, se detectó una correlación negativa con la concentración de butirato y de IL10 (antiinflamatoria). Por último, algunos biomarcadores de la disfunción endotelial mostraron una correlación positiva con la concentración de acetato, valerato, IL1b e IL4, pero de nuevo negativa con la concentración de butirato e IL10. Los autores interpretan estas correlaciones como la prueba de una implicación a la vez directa e indirecta de los parámetros sanguíneos asociados a una disbiosis intestinal en la enfermedad amiloide.

Inflamación, función de barrera y Alzheimer

Por lo tanto, la reducción de la concentración de butirato acompañada de un aumento de la concentración de acetato, valerato y LPS podría comprometer la integridad de la barrera intestinal, provocar y mantener una inflamación sistémica de baja intensidad, alterar la barrera hematoencefálica, y finalmente dejar penetrar en el sistema nervioso central compuestos proinflamatorios que faciliten la cascada patológica de la enfermedad de Alzheimer. A la vez que alertan sobre la imposibilidad de establecer una relación causal a partir de sus datos, los autores subrayan que la fuerza de las correlaciones observadas tiende a respaldar esta hipótesis fisiopatológica. A modo de conclusión, señalan la posibilidad de desarrollar estrategias de prevención basadas en un enriquecimiento de la microbiota con bacterias o metabolitos beneficiosos, una vez que se haya precisado el perfil microbiano característico de la enfermedad de Alzheimer.

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Trasplante de microbiota y diabetes de tipo 1: un ensayo en el ser humano

El trasplante de microbiota fecal, que se acompaña de modificaciones de los metabolitos microbianos y los linfocitos T implicados en la autoinmunidad, podría estabilizar la función residual de las células β pancreáticas en pacientes con diabetes de tipo 1.

La microbiota intestinal Relaciones entre microbiota intestinal y metabolitos circulantes Obesidad: estudio sobre el trasplante de viroma fecal ¿Menos disbiosis intestinales en pacientes tratados con estatinas?

La diabetes de tipo 1 (DT1) es una enfermedad autoinmune que conduce a la destrucción de las células β pancreáticas. Los datos obtenidos en ratones indican que las interacciones entre la microbiota intestinal y el sistema inmunitario innato parecen estar implicadas en el desarrollo de la enfermedad, cuya progresión podría frenarse mediante un trasplante de microbiota fecal (TMF).

Comparación entre el trasplante autólogo y el trasplante alogénico

En un ensayo aleatorizado comparativo, un grupo de pacientes recientemente diagnosticados de DT1 recibieron tres TMF por sonda nasoduodenal a los 0, 2 o 4 meses, o bien a partir de sus propias heces (TMF autólogo, n = 10), o bien a partir de heces de donantes sanos (TMF alogénico, n = 10). El año siguiente al primer TMF, los investigadores evaluaron la función residual de las células β (a través de la secreción de péptido C en respuesta a una comida de prueba), así como las modificaciones metabólicas, inmunitarias y de la microbiota inducidas por los dos tipos de TMF.

Conservación de la función pancreática

A diferencia de lo que esperaban los investigadores, un año después del primer TMF, la función de las células β estaba conservada en el grupo del TMF autólogo.1 En cambio, se había deteriorado en el grupo del TMF alogénico, aunque menos que en pacientes con DT1 sin tratamiento en el primer año siguiente al diagnóstico. Según los investigadores, los efectos beneficiosos del TMF son más pronunciados y duraderos cuanto mayor es la compatibilidad inmunológica entre el donante y el huésped.

¿Implicación de Desulfovibrio piger?

Las modificaciones de la microbiota mostraron una correlación con ciertos cambios metabólicos e inmunitarios. Por ejemplo, en el duodeno, se detectó una correlación inversa entre especies del género Prevotella y la función residual de las células β. En el colon, se observó un aumento importante de Desulfovibrio piger, pero únicamente después del TMF autólogo. Hubo una correlación entre su abundancia y una mejor función residual de las células β, pero también con las concentraciones circulantes de 1-araquidonoil-GPC (A-GPC), un metabolito microbiano a su vez asociado a un aumento de la producción de péptido C. Además, se observó una correlación negativa entre la cantidad de D. piger y las concentraciones de ciertos linfocitos T implicados en la autoinmunidad. ¿Interpretación de los autores? D. piger podría frenar la autoinmunidad eliminando estos linfocitos mediante la producción de A-GPC. Entre las múltiples correlaciones observadas, los investigadores destacan posibles mecanismos en los que hay que profundizar para precisar los efectos del TMF en la DT1, así como el potencial terapéutico recién identificado de algunas especies.

1. Overgaard AJ, Weir JM, Jayawardana K, et al. Plasma lipid species at type 1 diabetes onset predict residual beta-cell function after 6 months. Metabolomics 2018;14:158; Lachin JM, McGee PL, Greenbaum CJ, et al. Sample size requirements for studies of treatment effects on beta-cell function in newly diagnosed type 1 diabetes. PLoS One 2011;6:e26471.

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Abejas: la microbiota intestinal es la clave del olor característico que identifica a la colmena

Las abejas domésticas de una misma colmena se reconocen por su olor específico, en el que influye la microbiota intestinal. ¡Pobres de los intrusos que no ostenten la microbiota correcta y que, por tanto, no desprendan el olor correcto!

¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?
Actu GP : Abeilles : le microbiote intestinal, clé du parfum identitaire de la ruche

Como sin duda sabrá, la reina dedica su vida a poner huevos para poblar la colmena, de tal modo que las abejas viven rodeadas de sus medias hermanas. Sin embargo, a pesar de la cercanía genética de la colonia, las abejas se reconocen por su olor. Y como sugiere este estudio, el olor de la abeja, que marca su pertenencia a la colmena, podría guardar una relación directa con la microbiota intestinal que comparte con sus compañeras.

Reconocer a los suyos por su olor

El cuerpo de la abeja doméstica está cubierto de moléculas olorosas que permiten que las celadoras apostadas en la entrada de la colmena reconozcan a sus miembros y puedan expulsar a las intrusas que intenten penetrar de incógnito para robar algo de comida. Un equipo de investigadores acaba de mostrar que este olor no depende de la cercanía genética de los individuos sino de su microbiota intestinal, esto es, las bacterias, hongos y virus que colonizan su aparato digestivo. Las abejas de una misma colonia comparten varios tipos de bacterias en sus tripas, de ahí su olor común. A la inversa, las abejas de colonias externas, cuya microbiota alberga otras bacterias, desprenden un olor distinto.

Mecanismos implicados

Se han propuesto varias hipótesis para explicar esta influencia de la microbiota. La primera teoría es que ese perfume característico podría resultar del propio olor de la microbiota intestinal. Sin embargo, esta hipótesis no parece muy plausible ya que contradice estudios anteriores que mostraron la implicación de moléculas secretadas por células ubicadas debajo de la «piel» de las abejas y a las que no tienen acceso las bacterias intestinales. En cambio, la segunda hipótesis es más probable: en la abeja doméstica, la microbiota podría ejercer una influencia cuantitativa y cualitativa en la producción de moléculas olorosas, por ejemplo, suministrando (o no) los ingredientes necesarios para fabricarlas. Si bien este sistema de reconocimiento basado en el olor resulta muy útil para las abejas, también ofrece muchas ventajas para sus bacterias intestinales: al expulsar las abejas que llevan una flora digestiva diferente, la colmena también restringe la entrada de otras bacterias, lo que garantiza a los microorganismos de la microbiota una vida dulce y tranquila, sin competidores...

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Bibliografia:

Vernier CL, Chin IM, Adu-Oppong BA et al. The gut microbiome defines social group membership in honey bee colonies. Science Advances. 2020. 6 (42), eabd3431.

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Alcoholismo: explicar los trastornos sociales gracias a la microbiota

La microbiota de los pacientes alcohólicos podría alterar la regulación del metabolismo de los cuerpos cetónicos y producir trastornos neuroconductuales: esta es la conclusión de un estudio sobre el trasplante de microbiota a ratones, corroborada por observaciones en el ser humano.

La microbiota intestinal Posible confirmación del papel de la comunicación intestino-cerebro en la depresión Encefalopatía hepática: buena tolerabilidad del trasplante fecal por vía oral
Actu PRO : Alcoolisme : expliquer les troubles sociaux grâce au microbiote

Introversión, ansiedad social, etc.: en las personas alcohólicas, se observan alteraciones del comportamiento social capaces de facilitar las recaídas. Además, el consumo de alcohol puede producir una disbiosis de la microbiota intestinal y se sabe que esta microbiota es capaz de modificar el comportamiento de los roedores. De ahí la hipótesis de su implicación en los problemas de sociabilidad asociados al alcoholismo. Para probar dicha hipótesis, un equipo de investigadores trasplantó a ratones la microbiota de pacientes alcohólicos con disbiosis (carga bacteriana reducida, déficit de Faecalibacterium prausnitzii y aumento de la abundancia de Lachnospiraceae), permeabilidad intestinal y trastornos psicológicos (ansiedad, pulsiones alcohólicas, alteración de la sociabilidad...).

La microbiota por sí sola basta para modificar el comportamiento

¿Resultados? Los ratones trasplantados (TMF)1 buscan menos las interacciones sociales y muestran una tendencia a la depresión, además de una concentración de corticosterona más elevada, y por tanto más estrés. En la corteza prefrontal y el núcleo estriado se observa una alteración de la mielinización y de la neurotransmisión, además de inflamación.

β-hidroxibutirato: ¿un mediador metabólico?

El β-hidroxibutirato (BHB), un cuerpo cetónico producido por el hígado que puede servir de fuente de energía a las neuronas, podría estar implicado en los trastornos conductuales y cerebrales observados. Muestra una concentración reducida en los ratones sometidos a TMF y forma parte de los metabolitos que permiten diferenciarlos de los controles. Los trabajos en otro modelo animal y en el ser humano corroboran la implicación del BHB: en el ratón, el aumento de la concentración circulante de BHB a raíz de una dieta cetogénica mejora las competencias sociales y la mielinización, y reduce la inflamación cerebral; en los pacientes alcohólicos, una baja concentración circulante de BHB se asocia a un aumento de la ansiedad social, la depresión y las ganas de beber, y a una menor integridad de la materia blanca (uno de cuyos determinantes es la mielinización).

¿Está implicado el etanol microbiano?

¿Cómo puede actuar la microbiota sobre la concentración circulante de BHB? En los pacientes alcohólicos, la microbiota produce etanol, incluso en caso de abstinencia alcohólica prolongada; esta observación se confirmó en los ratones sometidos a TMF. Según los autores, el alcohol podría inhibir la enzima Hmgcs2 y el factor de transcripción PPAr-α implicados en la síntesis de BHB. De hecho, en los ratones sometidos a TMF se observa una reducción de la expresión de estas dos moléculas. La restauración de la microbiota o del metabolismo de los cuerpos cetónicos es una de las vías clínicas potenciales que podrían derivarse de estos trabajos. Mediante una modulación favorable del eje intestino-cerebro, podría contribuir a limitar las recaídas.

1 Trasplante de microbiota fecal.

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Dermatitis atópica: la microbiota cutánea tiene un cómplice

Si bien la relación entre la microbiota cutánea y la dermatitis atópica ya no admite dudas, la pregunta sobre la implicación de la microbiota nasal no tenía respuesta hasta ahora. Un nuevo estudio pone fin al suspense.

La microbiota cutánea
Photo : Atopic dermatitis: nasal and skin microbiomes associated with disease severity

La dermatitis atópica (o eccema atópico) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se manifiesta muy temprano en la infancia, en forma de placas eccematosas que evolucionan por brotes y, en la mayoría de los casos, desaparecen en la adolescencia.Ciertas modificaciones de la microbiota cutánea se han asociado a esta enfermedad y a su severidad, por ejemplo, un aumento de la abundancia de Staphylococcus aureus y S. epidermidis en las lesiones y una disminución de la cantidad de estreptococos durante los brotes inflamatorios. Se sospecha también que la microbiota nasal sirve de reservorio bacteriano y mantiene la autocontaminación entre la piel y la nariz, aunque solo se dispone de escasos datos para respaldar esta hipótesis.

Nariz y piel: ¿dos microbiotas conectadas?

Un equipo de investigadores analizó muestras extraídas de la nariz y la piel lesionada de niños con dermatitis atópica. Mientras que las lesiones cutáneas estaban colonizadas casi exclusivamente por estafilococos, estas especies estaban lejos de ser mayoritarias en la microbiota nasal, más diversificada y dominada por otras bacterias (Moraxella, Corynebacterium, Dolosigranulum). Estas diferencias de composición no parecen impedir las interacciones entre las microbiotas nasal y cutánea, como indica la asociación estadística entre las especies bacterianas de las vías nasales y aquellas presentes en la piel, aunque no se han dilucidado los mecanismos subyacentes.

Dos microbiotas asociadas a la severidad de la enfermedad

Por otra parte, la severidad de la enfermedad mostró una correlación con la composición de la microbiota nasal y una correlación aún más estrecha con la composición de la microbiota cutánea. Esta asociación entre las microbiotas y la severidad de la dermatitis se basa especialmente en la presencia de estafilococos procedentes de las microbiotas cutánea y nasal, pero también en la de otras especies, como Moraxella en la nariz. Los autores concluyen que estos resultados sugieren que las microbiotas cutánea y nasal podrían desempeñar un papel en el empeoramiento de la inflamación característica de la dermatitis atópica e invitan a continuar las investigaciones para identificar de manera más precisa las especies y las diferentes microbiotas implicadas en la enfermedad.

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Bibliografia:

Totté JEE, Pardo LM, Fieten KB et al. Nasal and skin microbiomes are associated with disease severity in paediatric atopic dermatitis. Br J Dermatol. 2019 Oct;181(4):796-804.

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Dermatitis atópica: correlación entre la severidad de la enfermedad y las microbiotas nasal y cutánea

La microbiota cutánea podría no ser la única implicada en la severidad de la dermatitis atópica ya que la microbiota nasal también parece desempeñar un papel importante. Aunque estas dos microbiotas son distintas, no dejan de estar relacionadas.

La microbiota cutánea Asma: la severidad de las crisis guarda relación con la microbiota nasal Enfermedad de parkinson: papel de los antibióticos y de la microbiota
Photo : Atopic dermatitis: nasal and skin microbiomes associated with disease severity

Ciertas modificaciones de la microbiota cutánea se han asociado a la dermatitis atópica (DA) y a su severidad. La microbiota nasal también podría estar implicada: Staphylococcus aureus se detecta con una frecuencia cinco veces mayor en la nariz de los pacientes con DA. Por ello, la nariz podría constituir un importante reservorio de autocontaminación y propagación bacteriana a la piel o viceversa. Un estudio se interesó específicamente en las relaciones entre la piel y la microbiota nasal en niños con DA, en función de su severidad.

Nariz y piel: ¿dos microbiotas conectadas?

Los investigadores primero pusieron en evidencia, mediante secuenciación del ARNr 16S, comunidades microbianas distintas en la nariz (89 muestras) y en la piel lesionada (57 muestras) de los niños con DA; mientras que la microbiota nasal estaba dominada por Actinobacteria (especies del género Corynebacterium spp.), Proteobacteria (principalmente Moraxella) y Firmicutes (Staphylococcus, Streptococcus y especies del género Dolosigranulum spp.), las lesiones cutáneas estaban dominadas por estafilococos y, en menor medida, por especies pertenecientes a los géneros Pelomonas, Streptococcus y Janthinobacterium. Sin embargo, existían correlaciones entre las especies bacterianas de las vías nasales y aquellas presentes en la piel sin que se hayan dilucidado los mecanismos subyacentes (¿transmisión cruzada entre los dos nichos?).

Correlación entre las microbiotas y la severidad de la enfermedad

Pero, sobre todo, la severidad de la DA pediátrica mostró una correlación con la composición de la microbiota nasal y una correlación aún más estrecha con la composición de la microbiota cutánea. Esto se confirmó incluso después de efectuar ajustes por factores de confusión como la edad, el uso de antibióticos y la localización de la muestra de piel. Esta correlación entre las microbiotas y la severidad de la enfermedad dependía estrechamente de los estafilococos procedentes de los dos nichos, pero también de otras especies, como Moraxella en la nariz.

Distinguir presencia y carga bacterianas

Por otra parte, el estudio demostró que S. aureus estaba presente en las lesiones cutáneas de uno de cada dos (sidenote: Sin embargo, la tendencia no es estadísticamente significativa ) –más a menudo en las formas graves–, pero no encontró ninguna correlación entre su carga (medida por PCR cuantitativa) y la severidad de la DA. En cambio, mientras que la presencia cutánea de S. epidermidis en el 80% de las muestras no presentó diferencias en función de la severidad, su carga fue significativamente mayor en la DA severa. Aunque esta asociación no significa que exista una relación de causalidad, estos resultados sugieren que los dos nichos microbianos podrían desempeñar un papel en el empeoramiento de la inflamación característica de la enfermedad. De ahí la importancia, en estudios futuros, de explorar no solamente el papel de las especies microbianas en la DA y sus relaciones con el huésped y otras especies, sino también las interacciones entre las diferentes comunidades microbianas del organismo.

 

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Descubrimiento de un nuevo vínculo entre el autismo y la microbiota intestinal

Un nuevo estudio acredita la tesis de un vínculo entre disbiosis intestinal y trastornos del espectro autista (TEA), cuya prevalencia mundial está aumentando constantemente, pero cuya etiología sigue siendo desconocida.

La microbiota intestinal Autismo: ¿existe una relación entre la variación de la microbiota intestinal y la severidad de los trastornos? Autismo: un protocolo de trasplante fecal con resultados prometedores Impacto a largo plazo de los antibióticos en la microbiota intestinal
Actu PRO : Autisme : découverte d’un nouveau lien avec le microbiote intestinal

La hipótesis de una disbiosis intestinal asociada al desarrollo del autismo se apoya en diversas observaciones. En primer lugar, la existencia de un desequilibrio intestinal –caracterizado por una carencia de Bifidobacterium longum y un exceso de especies del género Clostridium y Candida albicans–, que podría asociarse a una inflamación intestinal y a un aumento de la permeabilidad de la barrera hematointestinal. En segundo lugar, la mayor frecuencia de comorbilidades gastrointestinales y déficits de enzimas digestivas en los niños con TEA. Sin embargo, aún no se han dilucidado los mecanismos implicados ni la contribución de la microbiota intestinal a la patogenia de esta enfermedad.

Nueva estrategia de emparejamiento

No obstante, es muy posible que se haya dado un paso decisivo. En un estudio publicado en la revista Science Advances, un equipo comparó la microbiota intestinal de 39 niños con TEA con la de 40 niños neurotípicos (misma edad y mismo sexo). Este primer análisis revela variaciones entre estos dos grupos que afectan a 18 especies bacterianas, pero no permite explicar el papel de la microbiota intestinal en la patogenia de la enfermedad. Para eliminar la influencia de la diversidad interindividual del microbioma, los investigadores desarrollaron una estrategia consistente en emparejar a cada paciente de TEA con un control basándose en el perfil metabólico de su microbioma. De esta manera, se formó una nueva cohorte de 65 pares de sujetos y se realizó un nuevo análisis metagenómico para identificar las vías metabólicas que diferían entre los dos grupos..

Trastorno de la destoxicación intestinal

Entre las 96 vías metabólicas asociadas a los TEA, cinco vías que intervienen en la destoxicación intestinal mostraron grandes deficiencias en comparación con los controles, así como ocho enzimas que participan en la degradación de tóxicos que entran en la composición de insecticidas o aditivos alimentarios. Los autores sugieren que estas anomalías de la destoxicación en los niños con TEA podrían contribuir a una disfunción mitocondrial capaz de afectar a todos los tejidos, entre ellos el tejido cerebral. A partir de estos datos, los investigadores elaboraron un modelo diagnóstico que permite discriminar a los niños con TEA de los controles con una precisión del 88%.

Aumento de la permeabilidad intestinal

Este descubrimiento podría explicar por qué los niños con TEA parecen ser tan vulnerables a las toxinas ambientales y sugiere que el proceso de destoxicación intestinal deficiente de los pacientes podría estar implicado en la patogenia de la enfermedad. Sin embargo, el origen del trastorno no está claro. Según una de las hipótesis, podría deberse a una disbiosis intestinal que, al producir un aumento de la permeabilidad intestinal, facilitaría el paso de las toxinas del entorno a la sangre, las cuales alterarían a su vez las mitocondrias cerebrales, entre otras. Los autores concluyen que, si se llegara a confirmar esta hipótesis, podría conducir al desarrollo de estrategias terapéuticas destinadas a restaurar la capacidad de destoxicación microbiana de los pacientes con TEA.

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¿Cuál es el impacto de los antibióticos en la microbiota intestinal?

Los antibióticos representaron un adelanto crucial de la medicina en el siglo XX y han salvado millones de vidas. En cambio, su uso excesivo y, a menudo inadecuado, causa la emergencia de numerosas resistencias a los antibióticos. En noviembre pasado, la OMS se movilizó para recordar la importancia de utilizar estos medicamentos de manera racional.*

La microbiota intestinal Diarrea asociada a los antibióticos
Actu GP : Antibiotiques : quels impacts sur le microbiote intestinal ?

Entre 2000 y 2015, el consumo de antibióticos aumentó un 65%. Aunque erradican los gérmenes patógenos responsables de infecciones, los antibióticos también pueden destruir ciertas bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal y provocar un desequilibrio de este ecosistema (disbiosis) que puede tener consecuencias a corto y largo plazo.

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antibióticos ES
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Los antibióticos son bien conocidos por destruir los patógenos, pero poco saben que también pueden eliminar ciertas bacterias beneficiosas, llamadas comensales de nuestra microbiota

Si le interesan los efectos de los antibióticos en su salud y su microbiota o si quiere saber más sobre la Semana mundial de concienciación sobre la RAM (WAAW), le recomendamos que visite esta otra página dedicada al tema:

Antibióticos: ¿qué impacto en la microbiota y en nuestra salud?

Saber más

De los efectos negativos sobre la microbiota a corto y medio plazo…

La primera observación es que los antibióticos destruyen el equilibrio que existe en la microbiota intestinal. Al eliminar ciertas bacterias, permiten que otros patógenos ocupen el espacio libre y, de esta manera, se multipliquen. Una de las consecuencias es la diarrea asociada a los antibióticos, que afecta entre el 5 y el 35% de las personas tratadas y se resuelve espontáneamente en unos días. Sin embargo, algunas diarreas pueden ser más graves e incluso potencialmente mortales, por ejemplo, si se deben a la bacteria Clostridioides difficile.

La segunda observación es que la toma de antibióticos se asocia a una reducción de la diversidad de la microbiota y que el retorno al equilibrio requiere un tiempo variable; de hecho, algunas bacterias siguen ausentes después de varios meses. Por último, la toma repetida o inadecuada de antibióticos impulsa a las bacterias a desarrollar estrategias para combatir sus efectos: pueden volverse resistentes y restarles eficacia a los tratamientos. Las previsiones de los expertos son escalofriantes: sin medidas drásticas contra el empleo abusivo de antibióticos, estos podrían provocar 10 millones de muertes en el mundo de aquí a 2050.

+65% Entre 2000 y 2015, el consumo de antibióticos aumentó un 65%

5% - 35% La diarrea asociada a los antibióticos afecta entre el 5 y el 35% de las personas tratadas

… a las graves consecuencias a largo plazo

Los antibióticos se siguen usando en exceso por vía sistémica en lactantes y niños, y su empleo puede asociarse al desarrollo de enfermedades más adelante en la vida (obesidad, asma, alergias, enfermedades inflamatorias crónicas del intestino). Aunque estamos lejos de haber ganado la batalla, la comunidad científica está investigando nuevas estrategias que pretenden restaurar la microbiota intestinal a través de múltiples vías de modulación (dieta, probióticos, prebióticos).

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Una terapia con antibióticos se asocia con un aumento en la susceptibilidad a varias enfermedades crónicas, como la obesidad, diabetes, el síndrome del intestino irritable, el cáncer colorrectal, el asma o la dermatitis atópica. Durante los 2 años posteriores al nacimiento, es aún más peligroso usar antibióticos, ya que es el período de desarrollo de nuestro sistema intestinal e inmunitario.

La microbiota intestinal

Saber más
¿Qué es la Semana mundial de concienciación sobre la RAM ?

Cada año, desde 2015, la OMS organiza la Semana mundial de concienciación sobre la RAM (WAAW por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es fomentar la sensibilización sobre la resistencia global antimicrobiana.

La resistencia antimicrobiana se produce cuando las bacterias, los virus, los parásitos y los hongos cambian con el tiempo y dejan de responder a los medicamentos. Debido a la resistencia a los fármacos, los antibióticos y otros medicamentos dejan de ser efectivos y las infecciones son cada vez más difíciles o incluso imposibles de tratar, lo que aumenta el riesgo de propagación de las enfermedades, de sufrir dolencias graves y de muerte.

Esta campaña, que se desarrolla del 18 al 24 de noviembre, anima al público en general, a los profesionales de la salud y a los responsables políticos a usar los antibióticos, los antivirales, los antifúngicos y los antiparasitarios con cuidado, para prevenir la aparición de nuevas resistencias antimicrobianas. 

El Observatorio Internacional de las Microbiotas

Descubra los resultados de 2023
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Disbiosis orofaríngea: influencia de la duración de hospitalización y de ciertos medicamentos

Un estudio revela que el riesgo de disbiosis orofaríngea en pacientes hospitalizados aumenta con la duración de la hospitalización y el uso de ciertos tratamientos, y señala a las bacterias intestinales como el origen más frecuente de la alteración.

La microbiota ORL La microbiota intestinal podría bloquear los efectos de algunos antidepresivos Exposición a los antibióticos entre el nacimiento y los 6 años de edad: perturbación de la microbiota intestinal y alteración del desarrollo del niño ¿Y si manipular la microbiota mejorara la respuesta a la inmunoterapia?
Photo : Length of hospital stay and certain medication linked to oropharyngeal disturbance

La microbiota orofaríngea (MO) incluye una gran variedad de bacterias que ayudan a mantener un entorno local equilibrado. Algunas enfermedades y medicamentos, como los inhibidores de la bomba de protones (IBP), pueden alterar este equilibrio y facilitar la colonización del tracto orofaríngeo por patógenos oportunistas. Durante la hospitalización, la microaspiración de estos microorganismos en las vías respiratorias inferiores podría aumentar el riesgo de neumonía nosocomial. La detección temprana de una disbiosis orofaríngea podría ser una medida eficaz para reducir la incidencia de esta infección. Por ello, un equipo de investigadores estudió la posible aparición de una disbiosis orofaríngea durante el periodo de hospitalización e identificaron las características de los pacientes que sufren este desequilibrio.

La disbiosis orofaríngea aumenta con la duración de la hospitalización

Se tomaron muestras orofaríngeas de 134 pacientes hospitalizados en las 24 horas siguientes al ingreso, al tercer día y después cada 4 días durante la hospitalización. Las muestras se analizaron mediante cultivo bacteriano convencional y espectrometría de masas con ionización por desorción láser asistida por una matriz y analizador de tiempo de vuelo (MALDI-TOF), antes de clasificar los patógenos en 3 categorías: patógenos procedentes del tracto respiratorio, especies procedentes de la microbiota intestinal y levaduras. En el 89% de los pacientes, el frotis recogido en el momento del ingreso mostraba una MO equilibrada. Los autores observaron que una proporción significativa de pacientes desarrollaba una disbiosis de la MO a lo largo de su estancia en el hospital y que el número de pacientes con este desequilibrio aumentaba con la duración de la hospitalización.

Los antibióticos e IBP son responsables del desequilibrio

La prescripción de antibióticos durante la hospitalización parece asociada a este desequilibrio. Además, la toma de IBP y antibióticos antes de la hospitalización podría ser predictiva de una disbiosis orofaríngea causada por especies bacterianas procedentes de la microbiota intestinal. El estudio muestra que el riesgo de contraer una neumonía nosocomial es mayor en los pacientes tratados con IBP o antibióticos antes de su ingreso hospitalario. Por otra parte, los pacientes ingresados en el hospital durante un periodo corto tienen un menor riesgo de colonización orofaríngea por especies intestinales. Estos resultados confirman la necesidad de vigilar de cerca el tratamiento de los pacientes que tienen factores de riesgo asociados a la disbiosis orofaríngea. Los pacientes hospitalizados que han tomado IBP o antibióticos con anterioridad deberían recibir una fisioterapia más agresiva con el fin de maximizar la ventilación pulmonar y minimizar la aspiración. La detección temprana de un desequilibrio de la MO podría ser una medida eficaz para reducir la incidencia de neumonía nosocomial.

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