Enfermedad de Crohn: la microbiota ileal como factor predictivio de recidiva

Un estudio realizado por un equipo francés en pacientes sometidos a resección intestinal abre el camino hacia la predicción de recidivas posquirúrgicas en la enfermedad de Crohn.

La microbiota intestinal Se confirma la presencia de una disbiosis en la enfermedad de Crohn infantil ¿La microbiota intestinal como predictor de recidiva de la enfermedad de Crohn?
Actu PRO : Crohn : le microbiote iléal, facteur prédictif de récidive ?

 

Entre un 50 y un 75% de los pacientes con la enfermedad de Crohn necesitan al menos una resección intestinal en su vida, y alrededor del 50% de ellos sufren una recidiva en los 5 años siguientes a la intervención. Si bien la endoscopia constituye el método de referencia para diagnosticar la recidiva, no puede realizarse sino hasta varios meses después de la operación, lo que retrasa la intervención terapéutica temprana que podría ser necesaria. Por tanto, resulta muy importante identificar factores predictivos tempranos.

Disbiosis persistente

Según un estudio multicéntrico publicado en la revista Gut y realizado por el equipo del Profesor Harry Sokol, la microbiota de la mucosa ileal bien podría ser uno de estos factores. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la composición de la microbiota de 201 pacientes extraída en el momento de la cirugía de resección intestinal (Tr) y luego en el momento de la endoscopia de seguimiento (Ts). ¿Resultado? La resección intestinal provocó una modificación de la microbiota y mejoró la disbiosis inicial en todos los pacientes, aunque de manera menos pronunciada en aquellos que sufrieron una recidiva. De hecho, en estos últimos pacientes, se observó entre Tr y Ts una reducción de la diversidad alfa, un aumento más acentuado de varias especies de la clase de las Alfaproteobacterias y un menor aumento de ciertas especies del filo Firmicutes pertenecientes a las familias Lachnospiraceae y Ruminococcaceae que se consideran marcadores de salud intestinal.

La microbiota como herramienta de predicción de la recidiva

En estudios de modelado (en los que se incluyeron, según el modelo, todos los factores que modulan el riesgo de recidiva tales como resección previa, tabaquismo y sexo masculino como factores agravantes, así como el tratamiento con anti-TNF* como factor protector), los investigadores estudiaron a fondo la cuestión y lograron identificar varios taxones abundantes en el momento de la resección que podrían representar marcadores significativos de recidiva, a saber, una sobreabundancia de bacterias de la clase de las Gammaproteobacterias, del grupo Ruminococcus gnavus y del género Corynebacterium. A pesar de sus limitaciones, este estudio tiende a indicar que la composición de la microbiota en el momento de la resección intestinal podría predecir el riesgo de recidiva y orientar el tratamiento posquirúrgico. Sin embargo, aún falta salvar algunos obstáculos que frenan el desarrollo de este enfoque terapéutico, en particular la frecuente administración preoperatoria de antibióticos que alteran la microbiota y comprometen su uso como herramienta predictiva.

 

*Los anti-TNF (Tumor Necrosis Factor o factor de necrosis tumoral) son fármacos que permiten controlar la inflamación.

 

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¿Existe una relación entre la enfermedad de parkinson y la microbiota intestinal?

La pérdida de ciertas neuronas quizás no sea la única causa de la enfermedad de Parkinson ya que también podría estar implicada la microbiota intestinal, nuestro segundo cerebro. Un equipo de investigación italiano intentó identificar qué bacterias pueden participar en este proceso.

La microbiota intestinal Enfermedad de parkinson
Actu GP : Parkinson et microbiote intestinal : un lien ?

La enfermedad de Parkinson afecta a más del 1% de la población mayor de 60 años y es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente a nivel mundial. Si bien varios estudios anteriores demostraron que existe una relación entre la alteración de la microbiota intestinal ( (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) ) y el desarrollo de la enfermedad de Parkinson a través del eje intestino-cerebro, no han logrado identificar una composición bacteriana característica de la enfermedad.

Una disbiosis presente en los enfermos

Un estudio reciente comparó la microbiota intestinal de 80 personas con distintos estadios de la enfermedad de Parkinson con la de 72 personas sanas, y reveló la presencia de una disbiosis: la flora intestinal de los pacientes presentaba una mayor abundancia de especies bacterianas pertenecientes a las familias Lactobacillaceae, Enterobacteriaceae y Enterococcaceae pero una menor cantidad de Lachnospiraceae. Cuánto más severa es la enfermedad de Parkinson y más importantes los trastornos motores, mayor es la diferencia en el caso de Enterobacteriaceae y Lachnospiraceae, lo que lleva a pensar que estas dos familias bacterianas podrían estar relacionadas con la progresión de la enfermedad.

Inflamación tóxica para las neuronas

La composición de la microbiota intestinal de los pacientes estudiados se ve afectada por diversos parámetros asociados con la enfermedad (duración, fase evolutiva, toma de medicamentos antiparkinsonianos) que, sin embargo, no ejercen su acción en ninguna familia bacteriana en concreto. Los pacientes presentan también una alteración de la actividad de neuromediadores, que son moléculas implicadas en la regulación del estado de ánimo (serotonina, dopamina y norepinefrina); también producen lipopolisacáridos, esto es, sustancias que generan un proceso inflamatorio capaz de dañar las neuronas cuando atraviesan la barrera intestinal y la barrera hematoencefálica (que protege al cerebro de la sangre circundante). A pesar de los indiscutibles avances científicos que se han logrado recientemente, serán necesarios estudios adicionales para profundizar más en estos temas (relación entre disbiosis e inflamación gastrointestinal, papel de los neuromediadores en la comunicación intestino-cerebro, etc.).

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Bibliografia :

Petrucci D, Cerroni R, Unida V et al. Dysbiosis of gut microbiota in a selected population of Parkinson's patients. Parkinsonism Related Disord. 2019

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Se confirma la relación entre la microbiota intestinal y el cáncer colorrectal

Un equipo de investigadores japoneses analizó las características taxonómicas y funcionales de la microbiota intestinal de pacientes sometidos a colonoscopia. Sus resultados indican que la flora está implicada desde la aparición del cáncer colorrectal y que se va modificando paulatinamente en paralelo con la progresión de la enfermedad.

La microbiota intestinal Patrón mutacional característico de E. coli en el cáncer colorrectal Cáncer colorrectal: de la disbiosis a la alteración del ADN Impacto a largo plazo de los antibióticos en la microbiota intestinal

 

En el cáncer colorrectal (CCR), la formación de tumores es un proceso largo. Esto explica por qué los signos clínicos solo aparecen en un estadio avanzado de la enfermedad, la cual es curable si se trata a tiempo. Ahora bien, existen grandes sospechas, basadas a la vez en datos genómicos y metabolómicos*, de que la microbiota intestinal está implicada en este proceso. Por tanto, resulta importante comprender mejor su papel, tanto desde el punto de vista etiológico como diagnóstico. Por ello, un equipo japonés llevó a cabo análisis metagenómicos (N = 616) y metabolómicos (N = 406) de muestras fecales de pacientes con distintos estadios de neoplasia colorrectal sometidos a colonoscopia. Se formaron nueve grupos, desde el grupo control hasta el CCR de estadio IV, pasando por los estadios incipientes (pólipos adenomatosos y carcinoma intramucoso de estadio 0).

Modificación de la microbiota desde los primeros estadios

Gracias a un método avanzado de secuenciación (shotgun), los resultados revelaron modificaciones de la microbiota y del metaboloma no solo en los pacientes con lesiones avanzadas sino también en los estadios incipientes de la enfermedad. Durante el desarrollo del CCR se observan modificaciones significativas de la composición de la microbiota: por un lado, aumento progresivo de la abundancia relativa de determinadas especies (p.ej. Fusobacterium nucleatum spp., Solobacterium moorei…), independientemente del estadio del cáncer, y por otro lado, coexistencia y aumento de otras especies (p.ej. Actinomyces odontolyticus) únicamente en los pacientes con cáncer incipiente. Además, la mayor abundancia de otras especies, tales como Parvimonas micra desde el estadio I y Bilophila wadsworthia en los estadios III/IV, permite caracterizar el grado de progresión del CCR.

Se confirma el papel de los ácidos biliares fecales

Los investigadores encontraron diferencias significativas entre los metabolomas de los distintos grupos, que permiten distinguir a los sujetos sanos de aquellos con un riesgo elevado de CCR. En los pacientes con carcinomas intramucosos se observaron concentraciones significativamente más altas de aminoácidos de cadena ramificada (isoleucina, leucina y valina), fenilalanina, tirosina y glicina. Por otro lado, en todos los pacientes con cáncer incipiente se midieron concentraciones significativamente más elevadas de ácidos biliares, incluido el ácido desoxicólico, lo que confirma la conocida correlación positiva entre la concentración fecal de ácidos biliares secundarios desoxicólicos y un mayor riesgo de CCR. Los resultados de este estudio, que provienen de una extensa cohorte, demuestran globalmente que se producen cambios en la microbiota intestinal desde los primeros signos premonitorios de cáncer colorrectal, los cuales generan modificaciones de las concentraciones fecales de determinados metabolitos.

 

*La metabolómica es el estudio de los metabolitos producidos por el cuerpo o procedentes del medio ambiente y permite complementar, entre otros, los resultados de la genómica (estudio del conjunto de genes).

 

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Eccema + estafilococo dorado = ¿aumento del riesgo de alergias alimentarias?

Según revela un estudio internacional, la infección por estafilococo dorado podría conllevar un mayor riesgo de sufrir alergias alimentarias en niños pequeños con eccema severo, lo que allana el camino hacia el desarrollo de nuevas estrategias en la prevención de alergias alimentarias.

La microbiota intestinal Alergias alimentarias ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?
Actu GP : Eczéma + staphylocoque doré = risque accru d’allergies alimentaires ?

 

Staphylococcus aureus (o estafilococo dorado), presente de forma natural en la nariz y en la piel de individuos sanos, es una bacteria que se encuentra en mayor cantidad en los niños con eccema, especialmente si es severo. Este trastorno cutáneo constituye un factor de riesgo para el desarrollo de alergias alimentarias. Por tanto, parece lógico pensar que la asociación entre la infección por el estafilococo dorado y las alergias alimentarias en personas con eccema podría depender de la severidad de la enfermedad.

Un estudio de varias fases

Para comprobar esta hipótesis, un equipo de investigadores utilizó los datos del estudio (sidenote: LEAP Learning Early About Peanut Allergy ) que llevó un seguimiento de 640 niños con alto riesgo de alergia a los cacahuetes (debido a una alergia al huevo o a un eccema severo, o ambos) desde los primeros meses de vida hasta la edad de 5 años. Los resultados publicados en 2015 llevaron a la conclusión aparentemente paradójica de que se podía prevenir el riesgo de alergia a los cacahuetes mediante la introducción temprana de este alimento en bebés de alto riesgo.

S. aureus, ¿culpable identificado?

En esta nueva fase del estudio LEAP, el análisis de las microbiotas nasal y cutánea de los jóvenes participantes muestra que cuanto mayor es la colonización por estafilococos dorados, más severo resulta el eccema y más empeora con el tiempo. La combinación de estas dos afecciones (infección por el estafilococo dorado y eccema, sea cual sea el grado de severidad) viene acompañada de un aumento en la producción de (sidenote: IgE : las inmunoglobulinas E son moléculas que secreta el organismo durante una reacción alérgica )  derivadas de la reacción alérgica a los cacahuetes, a la clara de huevo de gallina y a la leche. Aunque generalmente disminuye con la edad, la alergia al huevo perdura en alrededor del 40% de los niños; la alergia a los cacahuetes aparece incluso en aquellos niños expuestos desde muy temprano a este alimento. La presencia del estafilococo dorado en la nariz y en la piel podría, por tanto, provocar una reacción alérgica a ciertos alimentos.

¿Nuevas esperanzas terapéuticas ?

Según los investigadores, la presencia de S. aureus impediría el desarrollo de tolerancia natural al huevo y a los cacahuetes, lo que desencadenaría la alergia. Sugieren que la erradicación de S. aureus en niños con eccema podría, por tanto, evitar la aparición de alergias alimentarias y abogan por la realización de nuevos estudios que permitan aclarar el papel de esta bacteria en el desarrollo de estas dos afecciones.

 

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Bibliografia :

Olympia Tsilochristou, du Toit G, Sayer PH et al. Association of Staphylococcus aureus colonization with food allergy occurs independently of eczema severity. J Allergy Clin Immunol, 2019; doi.org/10.1016/j.jaci.2019.04.025

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Pr. Olivier Goulet : Trastornos gastrointestinales infantiles, la necesidad de actuar

El Profesor Olivier Goulet dirige el departamento de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición del Hospital Infantil Necker de París. Sus especialidades científicas incluyen, entre otras, el establecimiento de la microbiota intestinal en los niños desde su nacimiento. Este campo de investigación busca identificar los parámetros que podrían modificar o alterar la colonización temprana y estudiar sus efectos en la aparición de determinadas enfermedades.

La microbiota intestinal Microbiota infantil: el tipo de lactancia materna es importante Restauración de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea mediante un trasplante fecal
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TRASTORNOS GASTROINTESTINALES INFANTILES : LA NECESIDAD DE ACTUAR

¿Cuáles son los principales trastornos gastrointestinales infantiles que implican a la microbiota?

Por mi parte, distingo cinco de ellos: Los dos primeros son las afecciones infecciosas (o postinfecciosas) relacionadas con una infestación por patógenos, y las enfermedades inflamatorias intestinales, que se deben a un conflicto entre el sistema inmunitario y bacterias comensales. Sin embargo, la microbiota intestinal también interviene en alergias alimentarias, en trastornos funcionales (síndrome del intestino irritable, estreñimiento), así como en la obesidad. Queda por determinar si las disbiosis intestinales son la causa o la consecuencia de las enfermedades antes mencionadas. Cualquier modificación de la microbiota puede provocar cambios funcionales e incluso alteraciones orgánicas, y viceversa. En resumen, se considera que las infecciones pueden provocar disbiosis y que las enfermedades inflamatorias intestinales crónicas deben analizarse en ambos sentidos. Los mecanismos subyacentes de las alergias no son muy claros, pero podrían aparecer temprano, desde la fase de maduración del sistema inmunitario, mientras que en los trastornos funcionales del intestino o la obesidad, las modificaciones implicadas son más tardías y/o prolongadas.

¿Está la población francesa particularmente expuesta a este tipo de enfermedades?

Si bien los hallazgos son inequívocos, no son inherentes a Francia. En cuanto a las enfermedades antes mencionadas, el aumento de su incidencia en los últimos 20 años puede calificarse, en mi opinión, de «epidemia». ¿Qué es lo que ha cambiado? El aumento del número de cesáreas y de prescripciones de antibióticos y compuestos antiácidos. Nuestra conducta alimentaria y la composición de nuestros alimentos, especialmente en lo que se refiere a conservantes, también desempeñan un papel importante. Todos estos elementos participan en la alteración de la microbiota intestinal. Aunque conviene evitar cualquier deducción simplista, un conjunto de argumentos y estudios indican una correlación entre tales cambios y el aumento significativo de ciertas enfermedades infantiles. Esta cuestión cobra una importancia especial en pediatría ya que los acontecimientos que ocurren al nacer o durante la infancia pueden influir en la composición de la microbiota y tener repercusiones en la salud a largo plazo.

«conviene adoptar una auténtica "cultura de prevención" que incorpore la protección de la microbiota intestinal»

¿Cómo remediar esta situación y mejorar el tratamiento de los pacientes?

Para los profesionales sanitarios, lo urgente es facilitar y reducir los costos de acceso a métodos de análisis metagenómico de la microbiota intestinal. Esto permitiría llevar a cabo comparaciones cualitativas de la composición de la microbiota de un mismo sujeto ante distintas circunstancias. Mediante la identificación de las variaciones entre la «microbiota de referencia» y la microbiota observada durante la enfermedad, se podrían descubrir mecanismos fisiopatológicos y desarrollar respuestas terapéuticas personalizadas o selectivas. A este respecto, los probióticos parecen eficaces en algunos trastornos intestinales y esta pista merece más investigación. Algunos países están empezando a interesarse en esta cuestión y Francia no debe quedarse rezagada, sobre todo dentro de la Unión Europea. Por otro lado, conviene adoptar una auténtica «cultura de prevención» que incorpore la protección de la microbiota intestinal con el apoyo de las autoridades públicas. Esto contribuiría a limitar la exposición a factores de riesgo capaces de causar disbiosis (cesárea, antibióticos, antiácidos, alimentación inadecuada, etc.) y a reducir la incidencia de ciertas enfermedades que se observan desde la edad pediátrica.

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Palabra de experto Pediatría Gastroenterología

La disbiosis intestinal, una causa de diarrea persistente

La diarrea persistente es una causa importante de mortalidad infantil y su origen suscita una gran controversia. La composición de la microbiota intestinal es una hipótesis que permitiría responder a numerosas preguntas sobre esta enfermedad cuya patogenia no es muy clara.

La microbiota intestinal Restauración de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea mediante un trasplante fecal Microbiota, lactancia y pubertad precoz El tratamiento profiláctico con antibióticos en el periparto reduce la concentración de bacterias del género Bifidobacterium en la leche materna

Escherichia coli

DIARREA PERSISTENTE: ¿ORIGEN INFECCIOSO…

La diarrea persistente es una forma específica de diarrea, que se define como un episodio de duración superior a 14 días (a partir de 30 días, se habla más bien de «diarrea crónica»). Aunque existen datos precisos sobre la mortalidad imputable a la diarrea persistente (54% del total de muertes por diarrea), no se ha dilucidado perfectamente su patogenia: ¿evolución de un episodio agudo o enfermedad en toda regla? Una revisión de la literatura científica20 revela que la mayoría de los investigadores consideran que la diarrea persistente es una enfermedad infecciosa acompañada de colonización intestinal de bacterias patógenas, ya sea a raíz de un episodio agudo o bien de novo. Dicha colonización podría ser acentuada por la malnutrición y otros factores (especialmente la exposición a antibióticos), que podrían provocar disbiosis intestinal.

… O DISBIOSIS MICROBIANA?

Entre las demás hipótesis etiológicas, la teoría de la proliferación bacteriana está adquiriendo protagonismo. Esta teoría nació de la observación de que la presencia de abundantes bacterias comensales, sobre todo Escherichia coli, altera la absorción de lactosa. Si se lograra establecer un vínculo entre la disbiosis intestinal, la concentración de E. coli y la diarrea persistente, se abrirían varios caminos de investigación para comprender mejor la patogenia de la enfermedad. A este respecto, se ha demostrado la eficacia de ciertos probióticos para reducir la duración de la diarrea aguda21 y de la diarrea persistente en niños. 22

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FACTORES DE RIESGO IDENTIFICADOS

Un análisis de las publicaciones científicas permite esbozar un modelo de la patogenia de la enfermedad. Entre las principales categorías de factores de riesgo, una agrupa la edad (edad < 1 año: riesgo multiplicado por 3), la malnutrición (riesgo multiplicado por 2) y un bajo peso al nacer (riesgo multiplicado por 1,8). Una infección en el mes anterior también duplica el riesgo, mientras que la presencia de antecedentes de diarrea persistente lo multiplica por un factor entre 3 y 6. La tercera categoría de factores tiene que ver con los hábitos alimentarios (dieta, alternativa a la leche materna, etc.), que pueden llegar a cuadruplicar el riesgo. Se han identificado asimismo otros factores, por ejemplo la exposición a antibióticos. Las causas potenciales y los factores de riesgo confirmados subrayan la importancia de una estrecha colaboración entre pediatras, gastroenterólogos, nutriólogos y biólogos. La interdisciplinariedad podría facilitar la exploración de los vínculos entre la infección, los hábitos alimentarios y los microorganismos patógenos y comensales.

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Detalle del dosier Pediatría Gastroenterología

Diarrea infecciosa y microbiota intestinal

Se ha demostrado que existe una estrecha relación entre las enfermedades digestivas infantiles y la microbiota intestinal. La composición de esta última influye en el riesgo de desarrollar determinados trastornos y, a la inversa, una disbiosis secundaria a un problema gastrointestinal podría contribuir a mantenerlo, agravarlo o aumentar su recurrencia. El objetivo de las investigaciones es adquirir más conocimientos sobre los factores etiopatogénicos con el fin de desarrollar nuevas opciones terapéuticas y profilácticas.

La microbiota intestinal Microbiota infantil: el tipo de lactancia materna es importante Restauración de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea mediante un trasplante fecal

Como la diarrea infecciosa representa la segunda causa de mortalidad infantil en el mundo en desarrollo, la lucha contra esta afección constituye una prioridad para los sistemas de salud de estos países. La caracterización de la microbiota intestinal y de sus disbiosis ayuda en esta lucha favoreciendo la personalización del tratamiento.

RIESGOS ASOCIADOS CON LA DIARREA

Los episodios diarreicos repetidos o prolongados aumentan el riesgo de malnutrición y de retraso del crecimiento, además de asociarse con numerosas comorbilidades tales como trastornos cognitivos, enfermedades cardiovasculares, intolerancia a la glucosa, etc. Pese a una disminución constante de la mortalidad, se siguen registrando cada año cerca de 525 000 muertes de niños menores de cinco años en el mundo. Si bien la comprensión de la etiología de la diarrea constituye una prioridad sanitaria, la diversidad de las posibles causas supone investigaciones más extensas, sobre todo en lo que se refiere a las correlaciones con la microbiota intestinal. Un estudio dedicado a la caracterización de las poblaciones bacterianas de niños vietnamitas con diarrea infecciosa (145 pacientes / 54 controles17) acaba de sumarse al conjunto de datos científicos sobre esta enfermedad.

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IDENTIFICACIÓN DE AGENTES ETIOLÓGICOS

El análisis de las bacterias presentes en muestras fecales llevó a definir cuatro categorías de predominio microbiano en niños enfermos: Bifidobacterium, Bacteroides, Streptococcus y Escherichia. Las dos primeras categorías, generalmente asintomáticas, se asemejaban a la composición de la microbiota de los sujetos de control. El predominio de Streptococcus y Escherichia en la microbiota de los niños con los síntomas más severos confirma los resultados de estudios anteriores que mostraron la asociación entre estos microorganismos y un mayor riesgo de trastornos gastrointestinales. También se observó una disminución de la población bacteriana en todas las categorías. Un total de 19 taxones están implicados (pertenecientes principalmente a las órdenes Clostridiales y Erysipelotrichales) y especialmente Blautia hansenji, conocida por su capacidad de producción de AGCC19, imprescindibles para la homeostasis.

VULNERABILIDADES INDIVIDUALES

La edad, el estado nutricional, el consumo de leche materna y la etiología parecen contribuir a la composición de las comunidades bacterianas durante la fase inicial del episodio diarreico. Por lo tanto, Streptococcus se asocia más con una edad inferior a 2 años y con infecciones bacterianas, mientras que Escherichia es más frecuente en niños de mayor edad y/o que presentan un mal estado nutricional. Esta caracterización precisa ayuda a estudiar la influencia compleja de la diarrea infecciosa en la microbiota intestinal y orienta la investigación hacia nuevas estrategias terapéuticas.

DATOS CLAVE SOBRE LA DIARREA

Definición: 3 deposiciones o más de heces blandas o líquidas al día

  • diarrea acuosa aguda con una duración de varias horas o días
  • diarrea acuosa sanguinolenta o disentería
  • diarrea persistente (14 días consecutivos o más)

 

Aproximadamente 1700 millones de casos anuales de diarrea infantil en el mundo

2ª causa de mortalidad y causa importante de malnutrición en niños menores de 5 años

525 000 muertes al año de niños menores de 5 años en el mundo

[Fuente] : WHO: Fact sheets on diarrhoeal-disease, mai 2017

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Microbiota nasal: un marcador fiable de la severidad de la bronquiolitis

La severidad de la bronquiolitis del lactante puede evaluarse mediante la caracterización de la microbiota nasal. Este método alternativo resulta más sencillo y menos invasivo que el tradicional aspirado nasofaríngeo

La microbiota pulmonar Restauración de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea mediante un trasplante fecal Microbiota, lactancia y pubertad precoz El tratamiento profiláctico con antibióticos en el periparto reduce la concentración de bacterias del género Bifidobacterium en la leche materna

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ASPIRADO VS. HISOPADO

La caracterización de la microbiota de las vías respiratorias cobra una importancia especial en algunas enfermedades pulmonares como la bronquiolitis porque existe una correlación directa entre la gravedad de la afección y las poblaciones microbianas locales. Por lo tanto, resulta imprescindible identificar precisamente los microorganismos presentes mediante un muestreo de calidad. Aunque el protocolo tradicional (aspirado nasofaríngeo) ofrece una buena eficacia diagnóstica y pronóstica, resulta difícil de ejecutar en niños, especialmente en lactantes, por su carácter invasivo. El hisopado nasal constituye una alternativa prometedora porque se trata de un procedimiento más sencillo y menos traumático. Para investigar su eficacia16 se compararon las microbiotas nasofaríngea y nasal de lactantes con bronquiolitis (composición y capacidad para predecir la severidad del episodio inflamatorio). Las dos técnicas de muestreo se evaluaron en 815 niños hospitalizados y las poblaciones bacterianas se caracterizaron por amplificación de los genes del ARNr 16S.

POBLACIONES DIVERGENTES PERO PODER DE PREDICCIÓN CONVERGENTE

Los análisis revelaron disparidades entre las poblaciones microbianas de los dos sitios. La microbiota nasal se compone principalmente de los géneros Staphylococcus (40,8%), Corynebacterium (10,4%), Moraxella (9,3%), Haemophilus (7,4%), Dolosigranulum (5,2%), Streptococcus (5%) y Enterobacter (4,7%), mientras que en la microbiota nasofaríngea predominan los géneros Moraxella (30,7%), Streptococcus (30,5%) y Haemophilus (19,7%). Sin embargo, conviene relativizar la discrepancia observada: el predominio de Moraxella o de Haemophilus en la microbiota nasal también se observa en la microbiota nasofaríngea, convirtiendo ambos sitios en herramientas adecuadas para predecir la severidad de la bronquiolitis. Los niños con predominio de Haemophilus presentan un mayor riesgo de admisión en la unidad de cuidados intensivos o de hospitalización prolongada (≥ 5 días). En comparación con ellos, los sujetos con predominio de Moraxella parecen estar menos expuestos. Sin embargo, este poder de predicción no es aplicable a otros géneros bacterianos. En vista de las numerosas ventajas prácticas que ofrece el hisopado nasal, puede considerarse una valiosa alternativa al aspirado nasofaríngeo para evaluar la severidad de la bronquiolitis infantil.

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Microbiota respiratoria e infecciones pulmonares relacionadas con la fibrosis quística

En niños ya se ha demostrado una correlación entre la evolución de la fibrosis quística y variaciones de las poblaciones microbianas de las vías respiratorias. Las respuestas derivadas de esta asociación podrían ayudar a comprender mejor los mecanismos patógenos que intervienen en otras enfermedades respiratorias. Además, una mejor caracterización de las distintas microbiotas podría facilitar el desarrollo de métodos de evaluación, diagnóstico y tratamiento más selectivos y menos invasivos.

La microbiota pulmonar Microbiota infantil: el tipo de lactancia materna es importante Restauración de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea mediante un trasplante fecal

La caracterización precisa de la microbiota de las vías respiratorias revela la especificidad de las poblaciones bacterianas en niños con fibrosis quística. Esto podría abrir el camino a la identificación de factores de riesgo de infecciones pulmonares y al desarrollo de mejores estrategias terapéuticas.

Microbiota-respiratoria-infografia-1

UNA TECNOLOGÍA MÁS REFINADA

Los adelantos que se han conseguido recientemente en las técnicas de cribado molecular, secuenciación y análisis metagenómicos han contribuido a la caracterización más precisa de la microbiota de las vías respiratorias del ser humano. Esta mayor precisión se acompaña de una mejor comprensión de las complejas relaciones entre las distintas poblaciones de microorganismos y el sistema respiratorio del huésped, ya sea que éste último goce de buena salud o no. A este respecto, la fibrosis quística representa un buen ejemplo porque las infecciones pulmonares, que desempeñan un papel determinante en la patogenia de la enfermedad, evolucionan con el paso del tiempo. Las infecciones (relativamente) benignas por Staphylococcus aureus y Haemophilus influenzae padecidas en la infancia se convierten en infecciones persistentes por bacterias gramnegativas de tipo Pseudomonas aeruginosa, cuya severidad aumenta con el paso de los años. Esta progresión se acompaña de alteraciones de la microbiota de las vías respiratorias y lleva a plantearse una pregunta subyacente: ¿son estas disbiosis consecuencias de la enfermedad o bien, al contrario, contribuyen al desarrollo de episodios infecciosos?

EJEMPLOS DE DIVERSIDAD

Aunque una revisión de la literatura científica no haya dado una respuesta definitiva a la pregunta sobre la relación de causa y efecto, sí permitió identificar diferencias entre la microbiota respiratoria sana y la microbiota alterada por la fibrosis quística14. La primera es más diversificada y se caracteriza por el predominio de uno o dos géneros bacterianos entre Staphylococcus, Dolosigranulum, Corynebacterium, Haemophilus, Streptococcus y Moraxella; los tres últimos exponen a un mayor riesgo de desarrollar infecciones pulmonares agudas. Por su parte, los niños con fibrosis quística presentan un entorno bacteriano menos denso y menos diversificado, en el que predominan Corynebacterium y Streptococcus. La disbiosis parece acentuarse con el paso del tiempo, en función del grado de severidad de la enfermedad. Durante la fase terminal es posible incluso que solo estén presentes uno o dos patógenos.

¿CÓMO MEJORAR EL TRATAMIENTO?

Una vez conocidas las especificidades y la evolución de la microbiota de las vías respiratorias de pacientes con fibrosis quística, surge la cuestión de las interacciones entre las disbiosis y el desarrollo estructural y funcional de las infecciones pulmonares. El esclarecimiento de los mecanismos implicados podría facilitar la identificación de posibles factores patogénicos o protectores y, por tanto, el diseño de nuevas estrategias profilácticas y terapéuticas.

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El eje intestino-cerebro y el TDAH en adolescentes

Ciertas alteraciones sistémicas relacionadas con disbiosis intestinales podrían manifestarse en forma de trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). De hecho, es posible que precursores de la dopamina sintetizados en el intestino lleguen al sistema nervioso central (SNC) e incrementen el riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades.

La microbiota intestinal Restauración de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea mediante un trasplante fecal Microbiota, lactancia y pubertad precoz El tratamiento profiláctico con antibióticos en el periparto reduce la concentración de bacterias del género Bifidobacterium en la leche materna

ALTERACIÓN DE LA NEUROTRANSMISIÓN

Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) constituyen otra clase de neuropatías en las que podría estar implicada la microbiota humana. Estos trastornos se asocian con anomalías de la neurotransmisión dopaminérgica y con deficiencias en los procesos de recompensa a través de circuitos neurales subyacentes, sobre todo en el cuerpo estriado ventral. La microbiota podría contribuir a tales alteraciones a través del eje intestino-cerebro10. Para explorar esta hipótesis, se caracterizó la microbiota intestinal de adolescentes y adultos jóvenes con trastornos por déficit de atención e hiperactividad, y se realizó análisis de las respuestas cerebrales a la estimulación emocional12.

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AUMENTO DE UN PRECURSOR DE LA DOPAMINA

El análisis de la microbiota intestinal por secuenciación del ARNr 16S permitió identificar las poblaciones bacterianas en adolescentes con TDAH. Se utilizó la imagenología funcional para comparar las poblaciones microbianas intestinales y las reacciones cerebrales a una estimulación de los procesos de recompensa en algunos participantes, independientemente del diagnóstico inicial. La caracterización de las microbiotas reveló ciertas variaciones, por ejemplo un aumento de las bifidobacterias en sujetos con TDAH. Estas bacterias, predominantes en el intestino de estos sujetos, poseen un gen que codifica la ciclohexadienil deshidratasa. Esta enzima participa en la síntesis de la fenilalanina, un precursor de la dopamina capaz de atravesar la barrera hematoencefálica. Esto da lugar a aumentos de las concentraciones cerebrales de dopamina, lo que eleva el riesgo de desarrollar alteraciones neurológicas

EJE INTESTINO-CEREBRO

  • La microbiota intestinal participa en la comunicación entre el intestino y el cerebro a través de numerosos compuestos y por múltiples vías
     
  • Se ha demostrado de forma inequívoca que desempeña un papel en la maduración del eje neuroendocrino del estrés y en la regulación de las emociones.
     
  • Varios estudios indican que las disbiosis podrían contribuir a la fisiopatología de enfermedades del SNC tales como trastornos ansiosos y depresivos, trastornos del espectro autista y ciertas enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Alzheimer, esclerosis múltiple)

[Fuente] : Nogacka AM, Salazar N, Arboleya S, et al. Early microbiota, antibiotics and health. Cell Mol Life Sci. 2018;75(1):83-91.

FALTA DE MOTIVACIÓN

Existe una correlación entre el aumento de la producción de monoaminas propiciado por la microbiota intestinal y la disminución de los mecanismos neuronales de anticipación de la recompensa en el cuerpo estriado ventral, que es otro marcador de TDAH. El diagnóstico por imágenes confirma esta relación: los sujetos con disbiosis intestinal muestran «intolerancia al retraso de la recompensa» (incapacidad para soportar un aplazamiento de la recompensa) que, según muchos expertos, es el mecanismo fundamental de la enfermedad. Así pues, la composición de la microbiota intestinal parece ser un nuevo factor en la etiología de los trastornos por déficit de atención e hiperactividad ya que afecta directamente la síntesis de la ciclohexadienil deshidratasa. No obstante, dado que no se puede descartar una posible disbiosis relacionada con el TDAH, se requieren estudios más profundos para precisar a qué nivel tienen lugar las interacciones y cuáles son los efectos funcionales de las microbiotas en los trastornos psiquiátricos en general (trastorno obsesivo-compulsivo, fobias, trastornos de ansiedad, etc.).

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