De la diarrea a las enfermedades crónicas : las consecuencias bien documentadas de la disbiosis de la microbiota intestinal relacionada con los antibióticos.

El tratamiento con antibióticos puede tener lugar a veces sin ningún efecto secundario evidente a corto plazo. No obstante, la disbiosis provoca diarrea hasta en un 35 % de los pacientes; a largo plazo, las alteraciones de la microbiota producidas por los antibióticos pueden representar un factor de riesgo de enfermedades alérgicas, autoinmunitarias o metabólicas.

La microbiota intestinal Impacto a largo plazo de los antibióticos en la microbiota intestinal Enfermedad de parkinson: papel de los antibióticos y de la microbiota ¿Podría ser el trasplante fecal una solución para la resistencia a antibióticos en pacientes inmunodeprimidos?
Clostridium difficile spores surrounding a long Cl. difficile bacterium.

 

Los antibióticos son una herramienta poderosa en la lucha contra las infecciones bacterianas. Sin embargo, las investigaciones también han documentado efectos perjudiciales en las billones de bacterias comensales que viven en el tracto intestinal. Esta disbiosis resultante hace que la microbiota intestinal sea menos capaz de cumplir sus funciones protectoras. A corto plazo, la disbiosis deja la puerta abierta a los microorganismos patógenos oportunistas y a la selección de bacterias multirresistentes. A largo plazo, la microbiota intestinal, a pesar de tener cierto grado de resiliencia, a veces puede no restablecerse por completo1,2; y se entiende que esto puede abrir el camino a una serie de enfermedades. En investigaciones recientes se ha demostrado que los antibióticos pueden alterar la diversidad bacteriana y la abundancia del microbioma normal y que este efecto puede prolongarse (normalmente de 8 a 12 semanas después de que se haya suspendido el tratamiento con antibióticos)3,4.

35%

La diarrea afecta hasta al 35% de los pacientes que reciben antibióticos.

La diarrea, el efecto adverso más común de los antibióticos

Como principal consecuencia a corto plazo, algunos pacientes tratados con antibióticos experimentan un cambio en su tránsito intestinal, que en la mayoría de los casos produce diarrea. La incidencia de la diarrea asociada a antibióticos (DAA) depende de diversos factores (edad, entorno, tipo de antibiótico, etc.) y puede variar entre el 5 % y el 35 % de los pacientes que toman antibióticos3,5,6.

Opinión de la especialista

Los antibióticos alteran la microbiota intestinal protectora, lo que puede tener consecuencias imprevistas, como la diarrea asociada a los antibióticos (en hasta el 35 % de los pacientes) y el desarrollo de cepas de microorganismos patógenos resistentes a los antibióticos, que son motivo de preocupación mundial en lo que respecta al aumento de los costos de la atención sanitaria y la mortalidad.

LYNNE MC FARLAND, PHD Epidemióloga clínica Cuerpo de Reserva de la Salud Pública Universidad de Washington (Seattle)

Entre los niños, este porcentaje puede llegar hasta el 80 %3. La mayoría de las veces, la diarrea es puramente funcional, causada por la disbiosis producida por los antibióticos. Suele ser de intensidad leve y autolimitada, y dura de 1 a 5 días. Los antibióticos que muestran un espectro más amplio de actividad antimicrobiana, como la clindamicina, las cefalosporinas y la ampicilina/amoxicilina, se asocian a mayores tasas de diarrea6.

Los antibióticos representan un extraordinario descubrimiento científico y salvan millones de vida, pero su uso excesivo e inadecuado ahora suscita grandes inquietudes para la salud, especialmente debido a la aparición de resistencia a los antibióticos y disbiosis. Leamos la página dedicada a esta cuestión.

El papel ambivalente de los antibióticos

Al destruir las bacterias responsables de las infecciones, también afectan a la…

El caso particular de la diarrea por C. difficile

En el 10 % al 20 % de los casos, la diarrea resulta de la infección por Clostridioides difficile (conocida formalmente como Clostridium difficile) que coloniza la microbiota6. Esta bacteria, que se mantiene en el medio ambiente a través de las esporas, es un anaerobio estricto gram- positivo que forma esporas. La infección se produce por la ingestión de esporas. En circunstancias específicas (por ejemplo, la disbiosis producida por antibióticos), las esporas pueden germinar, y las células bacterianas vegetativas de este microorganismo patógeno oportunista pueden colonizar los intestinos. En la fase infecciosa, C. difficile produce 2 toxinas que dañan los colonocitos y desencadenan una respuesta inflamatoria con una variedad de pronósticos clínicos, que van desde la diarrea moderada hasta la colitis pseudomembranosa, el megacolon tóxico o la muerte.

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1/3

Cerca de 1/3 de los casos de DAA son producidos por C. difficile.

Los factores de riesgo comunes más reconocidos de la infección por C. difficile (ICD) son la edad superior a 65 años, el uso de inhibidores de la bomba de protones, las enfermedades concomitantes y, por supuesto, el uso de antibióticos. El último es el factor de riesgo modificable más relevante para la ICD. La asociación de los antibióticos con la ICD se ha confirmado en los hospitales y, más recientemente, en los entornos comunitarios7, donde el riesgo de infección varía entre intermedio para las personas expuestas a las penicilinas, alto para las que están expuestas a las fluoroquinolonas y más alto para las que reciben clindamicina. En cuanto a las tetraciclinas, estas no provocan un aumento del riesgo8. En un entorno hospitalario, el mayor riesgo de padecer ICD se observó con las cefalosporinas (de la 2.ª a la 4.ª generación), la clindamicina, los carbapenémicos, el trimetoprim - las sulfamidas, las fluoroquinolonas y las combinaciones de penicilina9.

Cuando la microbiota intestinal se convierte en un reservorio de resistencia a los antibióticos

Cuando se exponen a los antibióticos, las comunidades microbianas responden a corto plazo no solo cambiando su composición, sino también evolucionando, optimizando y diseminando los genes resistentes a los antibióticos. La microbiota del intestino humano expuesta excesivamente a los antibióticos se considera ahora un importante reservorio de genes de resistencia, tanto en adultos como en niños2. Al contribuir a la creciente dificultad de combatir las infecciones bacterianas, la resistencia a los antibióticos se ha convertido en una importante preocupación de salud pública.

Una puerta abierta a enfermedades no transmisibles

También se sospecha que la alteración de la microbiota intestinal producida por la exposición a antibióticos aumenta el riesgo de varias enfermedades crónicas al elevar las respuestas inflamatorias a nivel local y sistémico, lo que conduce a un metabolismo desregulado y a una homeostasis inmunológica comprometida10 (Figura 2, página 4). Se ha demostrado que el periodo perinatal, caracterizado por el desarrollo del sistema inmunológico junto con la maduración de la microbiota intestinal, es un periodo particularmente sensible, durante el cual la disbiosis producida por los antibióticos se traduce en efectos crónicos para la salud, es decir, en un mayor riesgo de enfermedades más adelante en la vida, incluidas las enfermedades inflamatorias del intestino (por ejemplo, la enfermedad de Crohn), las enfermedades atópicas (por ejemplo, el asma) y los trastornos metabólicos (por ejemplo, la diabetes de tipo 2 o la obesidad).

Caso clínico

del Lynne V. McFarland, PhD

  • Mujer de 53 años que consultó a su médico con antecedentes de tres días de síntomas en las vías respiratorias (tos, dolor de garganta y secreción nasal) con fiebre y cansancio. No se observaron enfermedades asociadas y, por lo demás, estaba sana. Su médico le tomó una muestra de esputo y le recetó dos dosis diarias de cefaclor de 500 mg durante 10 días. Los cultivos de esputo dieron negativo en cuanto a los microorganismos patógenos.

  • Ingresó en el hospital el tercer día del tratamiento con antibióticos porque presentó una diarrea aguda (con seis deposiciones líquidas al día y cólicos) y síntomas respiratorios no resueltos. Los cultivos de laboratorio (esputo y heces) dieron negativo en cuanto a los microorganismos patógenos. Dejó de tomar sus antibióticos, pero la diarrea continuó durante los dos días siguientes.

  • Su médico le recetó eritromicina de 500 mg tres veces al día y un probiótico durante una semana. Sus síntomas respiratorios y la diarrea desaparecieron en cuatro días y fue dada de alta un día después sin complicaciones.

¿Qué es la Semana mundial de concienciación sobre la RAM?

Desde 2015, la OMS organiza cada año la Semana mundial de concienciación sobre la RAM (WAAW), cuyo objetivo es sensibilizar al público sobre la resistencia mundial a los antimicrobianos. Esta campaña, que tendrá lugar del 18 al 24 de noviembre, alienta al público general, a los profesionales sanitarios y a los responsables a hacer un uso razonable de los antimicrobianos para evitar el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos.

Bibliografia

1 Dethlefsen L, Relman DA. Incomplete recovery and individualized responses of the human distal gut microbiota to repeated antibiotic perturbation. Proc Natl Acad Sci U S A. 2011;108 Suppl 1(Suppl 1):4554-4561.

2 Francino MP. Antibiotics and the Human Gut Microbiome: Dysbioses and Accumulation of Resistances. Front Microbiol. 2016;6:1543.

3 McFarland LV, Ozen M, Dinleyici EC et al. Comparison of pediatric and adult antibiotic-associated diarrhea and Clostridium difficile infections. World J Gastroenterol. 2016;22(11):3078-3104.

4 Kabbani TA, Pallav K, Dowd SE et al. Prospective randomized controlled study on the effects of Saccharomyces boulardii CNCM I-745 and amoxicillin-clavulanate or the combination on the gut microbiota of healthy volunteers. Gut Microbes. 2017;8(1):17-32.

5 Bartlett JG. Clinical practice. Antibiotic-associated diarrhea. N Engl J Med 2002;346:334-9.

6 Theriot CM, Young VB. Interactions Between the Gastrointestinal Microbiome and Clostridium difficile. Annu Rev Microbiol. 2015;69:445-461.

7 Kuntz JL, Chrischilles EA, Pendergast JF et al. Incidence of and risk factors for community-associated Clostridium difficile infection: a nested casecontrol study. BMC Infect Dis. 2011;11:194.

8 Brown KA, Khanafer N, Daneman N et al. Meta-analysis of antibiotics and the risk of community-associated Clostridium difficile infection. Antimicrob Agents Chemother. 2013;57(5):2326-2332.

9 Slimings C, Riley TV. Antibiotics and hospital-acquired Clostridium difficile infection: update of systematic review and meta-analysis. J Antimicrob Chemother. 2014;69(4):881-891.

10 Queen J, Zhang J, Sears CL. Oral antibiotic use and chronic disease: long-term health impact beyond antimicrobial resistance and Clostridioides difficile. Gut Microbes. 2020;11(4):1092-1103.

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La doble cara de los antibioticos : Salvavidas y perturbadores de la microbiota

Una nueva página: con la llegada de los antibióticos en el siglo XX, este tipo de tratamiento, a pesar de su indudable utilidad en la lucha contra las infecciones, suscita ahora serias preocupaciones para la salud, en particular con la disbiosis de la microbiota y la resistencia a los antibióticos.

Antibióticos y riesgo de desarrollar una EII crónica en adultos ¿Y si manipular la microbiota mejorara la respuesta a la inmunoterapia? ¿Una nueva generación de antibacterianos? El plásmido asesino que destruye las bacterias patógenas

Introducción

Aunque desde hace tiempo que se debería haber hecho un uso más racional de los antibióticos, no debemos perder de vista el hecho de que, en los últimos 80 años, su uso generalizado ha salvado millones de vidas. Han servido como nuestra principal arma en la lucha contra las infecciones bacterianas. Junto con las vacunas, han aumentado el promedio de vida unos 20 años1.

18 de cada 1 000 personas

“18 de cada 1 000 personas toman antibióticos cada día5.”

De la era de los antibióticos a la era de la microbiota

Desafortunadamente, los antibióticos no solo eliminan las bacterias patógenas, sino también las comensales2. Se ve afectada no solo la microbiota intestinal, sino también todas las demás microbiotas del cuerpo humano (cutáneas, pulmonares, urogenitales…) que protegen contra la proliferación de microorganismos patógenos. Si bien, sigue siendo difícil definir con precisión qué es una microbiota saludable o proporcionar una descripción adecuada de la disbiosis, la ciencia está empezando a comprender las formas en que los antibióticos afectan al funcionamiento de estos ecosistemas y también las consecuencias de esos cambios para la salud a corto y largo plazo3 (véase la figura 1).

Disbiosis

La “disbiosis” no es un fenómeno homogéneo: varía según el estado de salud de cada persona. Se define comúnmente como una alteración en la función y composición de la microbiota, impulsada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el huésped que perturban el ecosistema microbiano4

La resistencia a los antimicrobianos: un problema mundial de salud pública

Debido al uso excesivo e indiscriminado de los antibióticos en los seres humanos y los animales, las bacterias que causan infecciones tanto benignas como potencialmente mortales son cada vez más resistentes a ellos. En el 2015 se estimó que los microorganismos patógenos resistentes a los antibióticos podrían estar causando más de 50 000 muertes cada año en Europa y los Estados Unidos3. “Hoy, la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud, la seguridad alimentaria y el desarrollo en el mundo”, afirma la OMS.

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Modulación de la microbiota intestinal en los trastornos metabólicos y la hepatitis alcohólica

 

Revisión de prensa

Por el Pr. Markku Voutilainen
Facultad de medicina de la Universidad de Turku; gastroenterología, Hospital Universitario de Turku, Finlandia

Alcoholic hepatitis. Light micrograph of a section through a liver affected by hepatitis (inflammation of the liver) caused by excessive alcohol intake.

Liu Y, Wang Y, Ni Y, et al. Gut microbiome fermentation determines the efficacy of exercise for diabetes prevention. Cell Metabolism. 2020 Jan 7;31(1):77-91.e5. 

Se examinó el impacto del ejercicio en la microbiota intestinal de hombres prediabéticos. Los pacientes que respondieron bien al ejercicio experimentaron un descenso de la insulina en ayunas y de la resistencia a la insulina (HOMA-IR), mientras que en los que no respondieron bien estos niveles no se alteraron o incluso se deterioraron. El ejercicio produjo un aumento de la abundancia de Firmicutes, Bacteroides y Proteobacteria. Se demostró una relación entre las alteraciones de la microbiota intestinal y la reducción de HOMA-IR. La síntesis de ADN, el metabolismo de los aminoácidos (AA), y la síntesis de los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) mejoraron en los pacientes que respondieron al ejercicio. En los que no respondieron, la fermentación de AA se transformó en producción de gases intestinales y compuestos perjudiciales, asociados a un aumento de la resistencia a la insulina. Se detectó un aumento de ácidos grasos de cadena corta en el plasma, pero un descenso de aminoácidos de cadena ramificada (AACR) y de aminoácidos aromáticos únicamente en los pacientes que respondieron al ejercicio. Los AGCC desempeñan un papel favorable en el metabolismo de la energía y de la glucosa, mientras que el aumento de AACR se asocia con la resistencia a la insulina.

En resumen, en los pacientes que respondieron al ejercicio, el microbioma intestinal tenía una mayor capacidad para producir ácidos grasos de cadena corta, al tiempo que aumentaba la degradación de los AACR, mientras que el microbioma de los pacientes que no respondieron produjo compuestos nocivos metabólicamente.

Duan Y, Llorente C, Lang S, et al. Bacteriophage targeting of gut bacterium attenuates alcoholic liver disease. Nature. 2019 Nov;575(7783):505-511.

Los pacientes con hepatitis alcohólica (HA) presentan una concentración fecal más importante de Enterococcus faecalis (EF), y el 80 % de los pacientes con HA son positivos para EF. Ratones axénicos alimentados previamente con una dieta a base de etanol se colonizaron con heces EF positivas para citolisina (CL). Los animales infectados con heces CL+ presentaron un daño hepático más severo inducido por el etanol. A los ratones con una proliferación de enterococos intestinales y alimentados con una dieta a base de etanol se les administraron bacteriófagos que destruyen los EF CL+. Estos animales presentaron daños hepáticos menos severos. Por tanto, es posible que la terapia con bacteriófagos atenúe las enfermedades hepáticas relacionadas con el etanol causadas por EF CL+ y mejore el pronóstico de la HA severa.

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Microbiota cutánea: ¿Qué función desempeña en la dermatitis atópica y en el acné?

Revisión de prensa

Por el Pr. Markku Voutilainen
Facultad de medicina de la Universidad de Turku; gastroenterología, Hospital Universitario de Turku, Finlandia

Atopic dermatitis on the upper body of an 83 year old male patient. Atopic dermatitis, also called atopic eczema, is an inflammatory skin reaction that occurs without any obvious external cause.

Fyhrqvist N, Muihead G, Prat-Nielsen S, et al. Microbe-host interplay in atopic dermatitis and psoriasis. Nat Commun. 2019 Oct 16;10(1):4703. 

Los autores compararon la microbiota de pacientes con dermatitis atópica (DA) y psoriasis (PSO) con la de voluntarios sanos. Los autores identificaron 26 y 24 microbios típicos para la DA y la PSO, respectivamente. Los taxones más distintivos de la DA fueron los géneros Staphylococcus, y los microbios más distintivos de la PSO fueron Corynebacterium simulans, Neisseriaceae spp., C. kroppenstedtii, Lactobacillus spp. y L. iners.

La DA se caracteriza por una abundancia de S. aureus, mientras que en la PSO puede haber una gran variedad de bacterias implicadas, como Corynebacterium. La disminución de Lactobacillus es típica en ambas enfermedades. En la DA, la pérdida de bacterias estrictamente anaeróbicas es típica, con una reducción de la producción de ácido láctico y de ácidos grasos de cadena corta, que conduce a un aumento del pH de la piel. Las interacciones microbios-huésped son importantes tanto en la homeostasis cutánea como en la patogénesis de estas afecciones.

Claudel JP, Affret N, Leccia MT, et al. Staphylococcus epidermidis: a potential new player in the physiopathology of acne? Dermatology; 2019;235(4):287-294. 

Las interacciones entre la piel y la microbiota cutánea es fundamental para diferenciar entre bacterias comensales y microorganismos patógenos. Durante la pubertad, el exceso de colonización de los folículos pilosebáceos (FPS) de la piel por Cutibacterium acnes (CUA) puede producir acné. Algunas cepas de S. epidermidis modulan las reacciones inmunitarias innatas del anfitrión, y algunas cepas aisladas tienen una actividad antimicrobiana frente a CUA. Al contrario, algunas cepas de CUA tienen una actividad antimicrobiana frente a S. epidermidis que también puede controlar la proliferación de CUA mediante ácido succínico. El tratamiento con antibióticos tópicos puede conducir a la aparición de cepas resistentes a los antibióticos de CUA y de S. epidermidis. Eliminar únicamente CUA puede conducir a la proliferación de S. aureus y S. epidermidis, aumentando el riesgo de infecciones. Lactobacillus puede ser efectivo para tratar el acné y otras enfermedades cutáneas inflamatorias. Los autores sugieren que una suplementación oral o tópica regular de microbiota cutánea puede ser un opción terapéutica para el acné.

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Implicación de la microbiota vaginal en la vaginitis bacteriana y la candidiasis vaginal

 

Revisión de prensa

Por el Pr. Markku Voutilainen
Facultad de medicina de la Universidad de Turku; gastroenterología, Hospital Universitario de Turku, Finlandia

Etiquetas

Gardnerella vaginalis bacteria. Coloured transmission electron micrograph (TEM) of Gardnerella vaginalis bacteria.

Rosca AS, Castro J, Sousa LGV, et al. Gardnerella and vaginal health: the truth is out there. FEMS Microbiol Rev. 2020 Jan 1;44(1):73-105. 

La microbiota vaginal se clasifica en cinco subtipos principales (tipos de estados comunitarios). Cuatro de ellos están compuestos de especies de Lactobacillus. El sistema inmunitario innato, las células epiteliales, los receptores de tipo toll, y los péptidos naturales antimicrobianos son otros componentes del sistema de defensa del ecosistema vaginal frente a los patógenos. El género Lactobacillus tiene una función primordial en los mecanismos de defensa vaginales mediante la producción de ácido láctico y bacteriocinas, así como en la prevención de la adhesión de bacterias patógenas. La vaginitis bacteriana (VB) se caracteriza por una hiperproliferación de bacterias patógenas y de un biofilm polimicrobiano que se adhiere al epitelio vaginal. Las bacterias Gardnerella spp. son la especie predominante en el biofilm y las más virulentas. La VB se trata con metronidazol, clindamicina o tinidazol,Gardnerella spp. y otros patógenos son resistentes a metronidazol.

Un tratamiento complementario, por ejemplo, con probióticos de Lactobacillus, podría aumentar el efecto terapéutico de metronidazol. Los estudios para entender las interacciones polimicrobianas entre los patógenos vaginales podrían llevar a desarrollar tratamientos sobre la ecología vaginal.

Tortelli BA, Lewis WG, Allsworth JE, et al. Associations between the vaginal microbiome and Candida colonization in women of reproductive age. Am J Obstet Gynecol; 2020 May;222(5):471.e1-471.e9. 

Candida albicans (CA) se detecta en el microbioma vaginal de aproximadamente el 30 % de las mujeres. De 255 mujeres en edad de procrear no embarazadas, 42 (16 %) estaban colonizadas por CA. Los microbiomas vaginales más comunes se clasificaron de la forma siguiente: Lactobacillus crispatus predominante (20 %), L. iners predominante (39 %), y diverso (38 %). En comparación con mujeres blancas y poblaciones predominantes de L. crispatus, CA era más común en mujeres negras y poblaciones dominadas por L. iners. In vitro, L. crispatus produjo más ácido láctico e inhibió más significantemente el crecimiento de CA dependiente del pH. El resultado principal fue que las especies de Lactobacillus tienen diferentes interacciones con CA, y que L. Crispatus podría prevenir la colonización de CA de manera más efectiva que L. iners mediante una mayor producción de ácido láctico.

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La importancia creciente de la microbiota intestinal en la salud digestiva

 

De vuelta del congreso

Por el Pr. Gourdas Choudhuri
Hospital Fortis, Haryana, India

El congreso Asia-Pacífico de gastroenterología APDW (Asian Pacific Digestive Week) que se celebró en Calcuta, India, del 12 al 15 de diciembre, se centró en el papel de la microbiota intestinal en la salud digestiva. Con más de 5000 participantes de todo el mundo, las salas donde se desarrollaron los dos simposios que trataron este tema estuvieron abarrotadas de asistentes.

La microbiota intestinal en la salud y en la enfermedad

El primer simposio comenzó con una esclarecedora presentación del Dr.Gerald Holtmann, de Australia. Destacó que el gran número de bacterias comensales que habitualmente residen en el intestino humano supera con creces el número de células del cuerpo humano y llamó la atención sobre la función clave que desempeñan los microbios para mantener una buena salud.

Los microbios intestinales pertenecen a tres clases taxonómicas: bacterias, arqueas y eucariotas. Aunque la mayoría de estos microorganismos son difíciles de cultivar, realizan funciones cruciales en la digestión de los alimentos (especialmente de la fibra), la producción y la absorción de vitaminas, la absorción de nutrientes, la protección de la mucosa frente a la colonización por gérmenes patógenos, la regulación del sistema inmunológico del huésped y el control del peristaltismo intestinal.

El doctor Holtmann dijo que, aunque hasta el momento la investigación se haya centrado sobre la microbiota fecal extraída de heces (microbios luminales), actualmente los científicos han reconocido la presencia de un «microbioma asociado a la mucosa» que es más difícil de extraer, caracterizar y cultivar, y que sin embargo parece que desempeña una función mucho más importante en la regulación de nuestra salud intestinal y del sistema inmunitario.

Existen cada vez más indicios que vinculan la PBID (proliferación bacteriana en el intestino delgado) así como la disbiosis asociada, a una multitud de enfermedades. Por ejemplo, se ha demostrado que un tratamiento antimicrobiano luminal mejora la función hepática en pacientes con hepatopatía crónica y colangitis esclerosante primaria, así como la respuesta clínica observada a menudo en pacientes con enfermedad/síndrome de intestino irritable (SII) o de una enfermedad inflamatoria crónica del intestino (MICI).

El Dr. Holtmann recalcó los fuertes vínculos que han surgido entre la microbiota intestinal y una variedad de trastornos gastrointestinales (GI) y no gastrointestinales, y expuso las numerosas pruebas que muestran cómo las intervenciones dirigidas a la microbiota intestinal podrían curar o controlar enfermedades incurables en la actualidad.

¿Cómo estudiar la microbiota intestinal?

Comprendemos cada vez mejor la microbiota intestinal, y las herramientas para estudiarla son cada vez más numerosas. El Dr. Ayasha Shah de la Universidad de Queensland explicó que las herramientas tradicionales, como el aspirado yeyunal y las pruebas de aliento, están cada vez más desfasadas, por ser métodos molestos o por su falta de especificidad. Así, expuso cómo se está allanando el camino para nuevos métodos moleculares independientes del cultivo, como la carga de densidad bacteriana (qPCR) y la identificación de comunidades bacterianas por secuenciación.

El Pr. Peter Gibson de Melbourne, mientras hablaba sobre el papel de la función de modulación terapéutica de la microbiota intestinal, explicó con detalle lo que podría ser una estrategia ideal. Primero se debe definir la disbiosis bacteriana o funcional, analizando la microbiota de las heces o de una biopsia de mucosas, o mediante análisis funcionales de metabolitos. Esto podría ayudar a determinar qué cambios en la microbiota intestinal son deseables, si es necesario intervenir en poblaciones determinadas o bien en la abundancia global. A continuación, se podría emplear uno de los métodos del arsenal terapéutico para obtener el cambio deseado, como el uso de antibióticos, de probióticos, la alimentación o la transferencia de microbiota fecal.

Para explicar este enfoque puso un ejemplo, que consiste en un método para aumentar la diversidad de las bacterias intestinales utilizando ciertos regímenes. Parece que cada alimento, especialmente las frutas y verduras, fomenta el crecimiento de una variedad particular, gracias a los prebióticos que contiene cada uno. Por tanto, aumentar la variedad de frutas y verduras en cada comida podría ser una manera sencilla de aumentar la diversidad de la flora de nuestros intestinos.

Los probióticos pueden ayudar a estimular la abundancia relativa de bacterias específicas en ciertas condiciones. De entre las bacterias investigadas y que han demostrado ser útiles se encuentran Bifidobacteria, Faecalobacterium prausnitzii, y ciertas especies de Lactobacillus. Por otro lado, los antibióticos como la rifaximina pueden utilizarse para reducir la abundancia de ciertas bacterias indeseables que descomponen sulfatos y proteínas, y que pueden relacionarse con la enfermedad.

El SII es el trastorno gastrointestinal relacionado con la alimentación más común, y en el que se cree que podría influir la microbiota intestinal, ha sido objeto de varios estudios aleatorizados y controlados utilizando distintos probióticos, como diferentes cepas de Lactobacillus, Bifidobacteria, Saccharomyces y preparaciones combinadas. A pesar de la heterogeneidad del SII y la poca probabilidad de que haya grandes beneficios, algunos probióticos han demostrado ser eficaces en estos estudios: el favorito es una cepa específica de Bifidobacterium infantis, que, administrada durante 4 a 8 semanas, mostró un beneficio general superior al 20 % en los síntomas como el dolor, la hinchazón y la sensación de evacuación incompleta de las heces. También se observó un beneficio en el uso de una cepa específica de B. animalis y L. plantarum.

Antibióticos y perturbación de la microbiota

El simposio de Biocodex Pharma sobre «Antibióticos y perturbación de la microbiota », presidida por los Drs. Henry Cohen (Uruguay) y Kentano Sugano (Japón), fue una gran éxito y se reveló muy interesante. El Dr. Goh resumió la magnitud, diversidad y función de la microbiota intestinal, y resaltó dos características a modo de comparación: el genoma bacteriano tiene aproximadamente 3 300 000 genes, frente a los 22 000 genes del ser humano, y la diferencia de la microbiota entre diferentes individuos es del 80 % comparado con el 0,01 % entre células humanas.

Se ha demostrado que la alteración de esta microbiota intestinal de enorme biodiversidad mediante el uso de antibióticos está asociada con diferentes problemas de salud. Además de potenciar y estimular la infección por Clostridium difficile, suele conducir a un estado de disbiosis, que a su vez predispone a padecer «hiperpermeabilidad intestinal» y a la inmunoactivación.

Otra de las mayores preocupaciones es la adquisición/transmisión de resistencia a los antibióticos mediante transferencia horizontal de genes. Es posible que la perturbación de la flora intestinal innata y el asentamiento de la «anormal» predisponga a una variedad de trastornos como la obesidad y la diabetes.

Saccharomyces boulardii (Sb) fue el primer remedio para el tratamiento de la diarrea asociada a antibióticos (DAA). Esta especie, descubierta en 1920 por el microbiólogo francés Henri Boulard, ha seguido demostrando su utilidad para proteger el intestino de las perturbaciones provocadas por el consumo de antibióticos y para restaurar la normalidad del estado alterado.

Conclusión

El congreso APDW se ha caracterizado por un fuerte interés para comprender la función de la microbiota intestinal en la salud y en la enfermedad. Las presentaciones de expertos internacionales mostraron cómo la microbiota intestinal ha pasado de ser un enigma a convertirse en una subespecialidad, que es objeto de investigaciones exhaustivas e intervenciones planificadas. Esto abre el camino para nuevas posibilidades terapéuticas.

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De vuelta del congreso

Microbiota intestinal #10

Por el Pr. Markku Voutilainen
Facultad de medicina de la Universidad de Turku; gastroenterología, Hospital Universitario de Turku, Finlandia

 Hay bacillus. Computer illustration of Bacillus subtilis bacteria.

Bacillus subtilis y enfermedad de Parkinson

Goya ME, Xue F, Sampedro-Torres-Quevedo C, et al. Probiotic Bacillus subtilis protects against α-synuclein aggregation in C. Elegans. Cell Rep. 2020.

Para comprender mejor el impacto de la microbiota intestinal en la evolución/gravedad de la enfermedad de Parkinson (EP) y en los agregados de α-sinucleína en los cuerpos de Lewy, los autores utilizaron Caenorhabditis elegans, un modelo nematodo. Observaron que tanto las esporas como las células vegetativas de una cepa de Bacillus subtilis indujeron la formación de un biofilm en el intestino del gusano y la liberación de metabolitos bacterianos. Por consiguiente, las rutas protectoras como el metabolismo de esfingolípidos se regularon de manera diferenciada; se observó la eliminación de los agregados de α-sinucleína preformados y la inhibición de la agregación de α-sinucleína en animales jóvenes y viejos. Los autores opinan que habría que continuar explorando los efectos de esta cepa como suplemento alimenticio en el tratamiento de la EP.

Impacto de los antibióticos en la inmuneterapia contra el cáncer

Iglesias-Santamaria A. Impact of antibiotic use and other concomitant medications on the efficacy of immune checkpoint inhibitors in patients with advanced cancer. Clin Transl Oncol 2020.

La microbiota intestinal podría influir en la eficacia y la toxicidad de los tratamientos contra el cáncer. Según los resultados actuales, tiene un impacto significativo en la respuesta a un tratamiento con inhibidores del punto de control inmunitario (PCI). El estudio evaluó el impacto de la utilización de antibióticos, inhibidores de la bomba de protones (IBP), esteroides y opioides en la respuesta terapéutica al tratamiento con inhibidores del PCI definida por los criterios iRECIST1. Se demostró que el consumo de antibióticos per se no estaba asociado a la reducción de la eficacia del tratamiento con inhibidores del PCI, pero el empleo de ciclos de antibióticos múltiples o prolongados afectaba a los resultados de la inmunoterapia. Este es el primer estudio que muestra que el consumo concomitante de opioides, pero no de IBP o de esteroides, se asocia a peores resultados en el tratamiento con inhibidores del PCI.

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Revisión de prensa

Microbiota intestinal #11

Por el Pr. Markku Voutilainen
Facultad de medicina de la Universidad de Turku; gastroenterología, Hospital Universitario de Turku, Finlandia

 Coloured scanning electron micrograph (SEM) of Mycobacterium tuberculosis.

Tuberculosis y microbiota intestinal

Eribo OA, du Plessis N, Ozturk M, et al. The gut microbiome in tuberculosis susceptibility and treatment response: guilty or not guilty? Cell Mol Life Sci 2020 ; 77 : 1497-509.

Entre el 5 y el 10 % de las personas de todo el mundo infectadas con Mycobacterium tuberculosis (MT) desarrollarán una forma activa de tuberculosis (TB). Datos recientes han revelado que la disbiosis intestinal inducida por el tratamiento puede estar implicada en la aparición de la enfermedad, al debilitar la protección inmunitaria frente a MT. Esta revisión científica resume cómo podrían estar relacionadas la microbiota intestinal y la inmunidad de los pulmones durante la enfermedad, y cómo la disbiosis de la microbiota inducida por el tratamiento prolongado con antibióticos anti-TB estaría implicada en una mayor susceptibilidad a la reinfección por MT o a un recrudecimiento de TB después de una curación exitosa. Los autores también señalan que biofirmas de la microbiota intestinal podrían ayudar a reconocer a sujetos sanos frente a pacientes con TB activa.

Dieta cetógena, microbiota intestinal y respuestas inmunitarias

Ang QY, Alexander M, Newman JC, et al. Ketogenic diets alter the gut microbiome resulting in decreased intestinal Th17 cells. Cell 2020 ; 181 : 1263-75.

La dieta cetógena (DC), hipoglucídica e hiperlipídica se utiliza para tratar la epilepsia infantil resistente, y existen evidencias que respaldan la utilización de la DC en la diabetes y la obesidad, pero sus consecuencias metabólicas e inmunitarias siguen siendo inciertas. Los autores analizaron el impacto de la DC en la microbiota intestinal de humanos y ratones mediante metagenómica y metabolómica y lo compararon con el impacto de dietas hiperlipídicas: se redujeron varias especies de bifidobacterias y se revirtió el aumento de la relación Firmicutes/Bacteroidetes inducido por la dieta hiperlipídica. Los niveles elevados en el plasma de b-hidroxibutirato inhiben el crecimiento de bifidobacterias. La DC redujo la acumulación de linfocitos Th17 proinflamatorios en el tejido adiposo e inhibió la inducción de células Th17 intestinales.

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Revisión de prensa

Microbiota cutánea #10

Por el Pr. Markku Voutilainen
Facultad de medicina de la Universidad de Turku; gastroenterología, Hospital Universitario de Turku, Finlandia

Open eye of young woman showing green pupil and brown eyelashes

Microbiota del meibum

Suzuki T, Sutani T, Nakai H, et al. The microbiome of the meibum and ocular surface in healthy subjects. Invest Ophtalmol Vis Sci 2020.

El meibum impide la evaporación de la película lagrimal del ojo, permite la homeostasis de la superficie ocular y tiene su propia microbiota. ¿se modifican con la edad esta microbiota y la de las superficies oculares ?

Este estudio demuestra que unas muestras de piel de los párpados de personas jóvenes tenían una baja diversidad alfa (índice de Shannon) y que las especies dominantes eran Probionibacterium acnes y Staphylococcus epidermidis. Las microbiotas del meibum y del saco conjuntival eran distintas de la cutánea y se caracterizaban por un índice elevado de diversidad alfa, compuestas por un gran número de especies bacterianas. En participantes de edad avanzada, Corynebacterium sp. y Neisseriaceae fueron los taxones predominantes en la piel del párpado y el índice de diversidad alfa de Shannon se encontraba significativamente reducido en el meibum y el saco conjuntival. Los autores llegaron a la conclusión de que, efectivamente, el microbioma del meibum se altera con la edad, tanto en hombres como en mujeres.

Envejecimiento y cambios en el microbioma

Huang S, Haiminen N, Carrieri AP, et al. Human skin, oral, and gut microbiomes predict chronological age. mSystems 2020.

Sabemos que el microbioma intestinal evoluciona con la edad, como también lo hacen el bucal y el cutáneo. ¿Cuál es el mejor para predecir el envejecimiento?

Los autores evaluaron la diversidad de la microbiota de casi 9 000 muestras de piel, saliva e intestino de personas sanas en 10 estudios. Los taxones enriquecidos en personas jóvenes (18 a 30 años) tendían a ser más abundantes y prevalentes que los taxones enriquecidos en personas más mayores (> 60 años); y el envejecimiento podría relacionarse con una pérdida de taxones clave. Comparado con el microbioma intestinal y bucal, el cutáneo era el que mejor predecía la edad (media 3,8 años ± 0,45 desviación estándar). Los autores identificaron géneros y familias incluyendo bacterias anaeróbicas (Mycoplasma, Enterobacteriaceae, Pasteurellaceae) correlacionadas con la edad de forma negativa. Los cambios debidos a la edad de la fisiología cutánea (menor producción de sebo, aumento de la sequedad) y las reacciones inmunitarias del huésped pueden provocar estos cambios en la microbiota.

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Revisión de prensa