Candidiasis

Del 70 al 75% de las mujeres padecen un episodio de candidiasis vaginal al menos una vez a lo largo de la vida1. Picores y secreciones vaginales anormales… Los síntomas pueden ser especialmente molestos en la vida cotidiana. ¿Y si esta infección se viera favorecida por el desequilibrio de la microbiota vaginal?2

La microbiota vaginal
Vaginal microbiota

¿Qué es la candidiasis vaginal?

La candidiasis vaginal es una infección de la vulva y la vagina provocada por un hongo de la familia de las levaduras, Candida albicans en la mayoría de los casos3. Esta infección se considera como la segunda enfermedad infecciosa vaginal más frecuente, después de la vaginosis bacteriana1. Es importante consultar a un médico para confirmar el diagnóstico porque los síntomas no son muy específicos; las manifestaciones clínicas más comunes  de esta infección son el flujo vaginal anormal (leucorrea), el picor genital y una sensación de ardor acompañada de dolor o irritación vaginal, que pueden conducir a (sidenote: Dispareunia Dolor genital recurrente o persistente experimentado durante una relación sexual. ) o (sidenote: Disuria Término utilizado para describir una micción (acción de orinar) dolorosa, a menudo descrita por el paciente como una sensación de ardor, escozor o picor. ) 1.

42% Menos de 1 de cada 2 mujeres afirma que su médico le ha explicado alguna vez cómo mantener una microbiota vaginal equilibrada o le ha informado sobre la importancia de conservar al máximo posible el equilibrio de su microbiota vaginal

¿Está implicada la microbiota vaginal?

La microbiota vaginal de cada mujer es única y, a diferencia de otras microbiotas, presenta una baja diversidad cuando está bien equilibrada4: las especies del género (sidenote: Lactobacilos Bacterias en forma de bastoncillo, cuya característica principal es que producen ácido láctico. Por eso se habla de «bacterias lácticas».
Estas bacterias no solo están presentes en las microbiotas oral, vaginal e intestinal del ser humano, sino también en las plantas o los animales. Se pueden consumir en productos fermentados, por ejemplo, productos lácteos como algunos quesos y yogures, así como en otros tipos de alimentos fermentados como los pepinillos, el chucrut...
Los lactobacilos también se consumen en los probióticos, y algunas especies son conocidas por sus propiedades beneficiosas.   W. H. Holzapfel et B. J. Wood, The Genera of Lactic Acid Bacteria, 2, Springer-Verlag, 1st ed. 1995 (2012), 411 p. « The genus Lactobacillus par W. P. Hammes, R. F. Vogel Tannock GW. A special fondness for lactobacilli. Appl Environ Microbiol. 2004 Jun;70(6):3189-94. Smith TJ, Rigassio-Radler D, Denmark R, et al. Effect of Lactobacillus rhamnosus LGG® and Bifidobacterium animalis ssp. lactis BB-12® on health-related quality of life in college students affected by upper respiratory infections. Br J Nutr. 2013 Jun;109(11):1999-2007.
)
son predominantes, pero también se encuentran levaduras (Candida albicans) en menor cantidad.

El ecosistema vaginal va cambiando a lo largo de la vida de una mujer6. Esta evolución es normal y depende del ciclo menstrual, la pubertad y la menopausia, la actividad sexual, la anticoncepción, la higiene íntima y los embarazos.7,8,9

Cuando el ecosistema vaginal está desequilibrado (por tratamiento antibiótico, duchas vaginales, estrés, tabaquismo…)2,6,se produce lo que se llama una (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) : los lactobacilos ya no predominan y ciertas  (sidenote: Infección oportunista Infección provocada por un microorganismo normalmente no patógeno, pero que puede serlo en caso de desequilibrio del huésped (varios factores pueden producir un desequilibrio: debilidad del sistema inmunitario, enfermedad, edad, ciertos medicamentos…). ) pueden proliferar. Es lo que ocurre en caso de candidiasis: las cándidas —que son levaduras normalmente presentes en la vagina y el intestino - se desarrollan de una manera anormal y se vuelven patógenas en condiciones especiales. Por ejemplo, se estima que, después de un tratamiento antibiótico, del 10 al 30% de las mujeres padecerán una candidiasis vulvovaginal.10

10%-30% de las mujeres padecerán una candidiasis vulvovaginal después de un tratamiento antibiótico

Existen otros factores que pueden aumentar el riesgo de desencadenar una infección1: el tratamiento con corticosteroides, el embarazo, las enfermedades que producen una disminución de la respuesta inmunitaria, la diabetes mal controlada, además de los anticonceptivos orales, el uso de un dispositivo intrauterino... Se identificaron numerosos factores, aunque los mecanismos no se han dilucidado por completo.11

Antifúngicos y probióticos

El tratamiento clásico de la candidiasis vaginal es un tratamiento antifúngico local u oral11. Sin embargo, pueden producirse recaídas y se están evaluando nuevas vías terapéuticas11. Trabajos recientes sugieren que los probióticos tomados por vía oral o en aplicación local (cápsulas u óvulos) podrían reequilibrar la microbiota vaginal y reducir la frecuencia de las recaídas de infecciones por Candida.12,13

Para reducir el riesgo de infección, se recomienda realizar ciertas prácticas de higiene íntima y medidas que se pueden adoptar en la vida cotidiana para cuidar la microbiota vaginal.

Este artículo procede de fuentes científicas validadas. En caso de síntomas, no dude en consultar a su médico de cabecera o a su ginecólogo.

Bibliografia:

1 Gonçalves B, Ferreira C, Alves CT, et al. Vulvovaginal candidiasis: Epidemiology, microbiology and risk factors. Crit Rev Microbiol. 2016 Nov;42(6):905-27. 

2 Riepl M. Compounding to Prevent and Treat Dysbiosis of the Human Vaginal Microbiome. Int J Pharm Compd. 2018 Nov-Dec;22(6):456-465.

3 Ceccarani C, Foschi C, Parolin C, et al. Diversity of vaginal microbiome and metabolome during genital infections. Sci Rep. 2019 Oct 1;9(1):14095.

4 Gupta S, Kakkar V, Bhushan I. et al. Crosstalk between Vaginal Microbiome and Female Health: A review. Microb Pathog. 2019 Aug 23;136:103696.

5 d'Enfert C, Kaune AK, Alaban LR, et al. The impact of the Fungus-Host-Microbiota interplay upon Candida albicans infections: current knowledge and new perspectives. FEMS Microbiol Rev. 2020 Nov 24:fuaa060. 

6 Amabebe E, Anumba DOC. The Vaginal Microenvironment: The Physiologic Role of Lactobacilli. Front Med (Lausanne). 2018 Jun 13;5:181.

7 Gupta P, Singh MP, Goyal K. Diversity of Vaginal Microbiome in Pregnancy: Deciphering the Obscurity. Front Public Health. 2020 Jul 24;8:326.

8 Greenbaum S, Greenbaum G, Moran-Gilad J, Weintraub AY. Ecological dynamics of the vaginal microbiome in relation to health and disease. Am J Obstet Gynecol. 2019 Apr;220(4):324-335.

9 Lewis FM, Bernstein KT, Aral SO. Vaginal Microbiome and Its Relationship to Behavior, Sexual Health, and Sexually Transmitted Diseases. Obstet Gynecol. 2017;129(4):643-654.

10  Shukla A, Sobel JD. Vulvovaginitis Caused by Candida Species Following Antibiotic Exposure. Curr Infect Dis Rep. 2019 Nov 9;21(11):44.

11 de Cássia Orlandi Sardi, J, Silva, D.R, et al. Vulvovaginal Candidiasis: Epidemiology and Risk Factors, Pathogenesis, Resistance, and New Therapeutic Options. Curr Fungal Infect Rep 15, 32–40 (2021). 

12 Strus M, Chmielarczyk A, Kochan P, et al. Studies on the effects of probiotic Lactobacillus mixture given orally on vaginal and rectal colonization and on parameters of vaginal health in women with intermediate vaginal flora. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2012 Aug;163(2):210-5. 

13 Vujic G, Jajac Knez A, Despot Stefanovic V, et al. Efficacy of orally applied probiotic capsules for bacterial vaginosis and other vaginal infections: a double-blind, randomized, placebo-controlled study. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2013 May;168(1):75-9. 

14 Chen Y, Bruning E, Rubino J, et al. Role of female intimate hygiene in vulvovaginal health: Global hygiene practices and product usage. Womens Health (Lond). 2017 Dec;13(3):58-67.

15 Hill DA, Taylor CA. Dyspareunia in Women. Am Fam Physician. 2021 May 15;103(10):597-604.

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Enfermedad

Vaginosis bacteriana - desequilibrio de la microbiota vaginal

La vaginosis bacteriana es la enfermedad ginecológica más frecuente  en las mujeres en edad de procrear y afecta entre el 23% y el 29% de las mujeres en el mundo.1 Con esta enfermedad, es doble o nada: puede pasar totalmente desapercibida… o alterar considerablemente la vida de las mujeres. Aunque la causa sigue siendo desconocida en la actualidad, la pista del desequilibrio de la microbiota vaginal parece confirmarse.2

La microbiota vaginal ¿Modificar su dieta para prevenir la vaginosis bacteriana? ¿Están implicados los hombres en la vaginosis bacteriana? Vaginosis bacteriana: ¿pronto un trasplante de microbiota vaginal?
Is bacterial vaginosis a disease?

¿Qué es la vaginosis bacteriana?

La vaginosis bacteriana es una enfermedad traicionera y difícilmente detectable. ¿Lo sabía? El 50% de las mujeres son asintomáticas, otras sufren irritaciones locales o pérdidas malolientes.3

En la práctica, el médico  utiliza el índice de Amsel4 para diagnosticar una vaginosis bacteriana. Este método se basa en la presencia de al menos 3 de los criterios siguientes:

  • Un flujo vaginal delgado y homogéneo.
  • Un pH vaginal superior a 4,5.
  • Un olor de amina (que corresponde, en realidad, a un olor a pescado) después de una prueba específica realizada con el frotis vaginal.
  • Pérdidas vaginales detectadas en el examen microscópico: presencia de células del tejido vaginal a las que se adhieren bacterias muy abundantes.

Numerosos factores de riesgo se asocian a esta infección: la edad, el ciclo menstrual, el embarazo, los antecedentes sexuales, pero también las duchas vaginales y el tabaquismo.3 La disbiosis vaginal inducida por un tratamiento antibiótico también podría participar en el desarrollo posterior de una vaginosis bacteriana, lo cual constituye un auténtico círculo vicioso, dado que pueden utilizarse para tratar la infección.3

Por último, las mujeres que padecen vaginosis bacteriana tienen una elevada probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS): herpes, papilomavirus, SIDA y también infecciones bacterianas.5,6

50% de las mujeres son asintomáticas, otras sufren irritaciones locales o pérdidas malolientes

¿Existe una relación con la microbiota vaginal?

La vaginosis bacteriana se asocia a un desequilibrio de la microbiota vaginal2 llamado (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) . Pero volvamos a lo básico: la microbiota vaginal está dominada por diferentes especies de bacterias: (sidenote: Lactobacilos Bacterias en forma de bastoncillo, cuya característica principal es que producen ácido láctico. Por eso se habla de «bacterias lácticas».
Estas bacterias no solo están presentes en las microbiotas oral, vaginal e intestinal del ser humano, sino también en las plantas o los animales. Se pueden consumir en productos fermentados, por ejemplo, productos lácteos como algunos quesos y yogures, así como en otros tipos de alimentos fermentados como los pepinillos, el chucrut...
Los lactobacilos también se consumen en los probióticos, y algunas especies son conocidas por sus propiedades beneficiosas.   W. H. Holzapfel et B. J. Wood, The Genera of Lactic Acid Bacteria, 2, Springer-Verlag, 1st ed. 1995 (2012), 411 p. « The genus Lactobacillus par W. P. Hammes, R. F. Vogel Tannock GW. A special fondness for lactobacilli. Appl Environ Microbiol. 2004 Jun;70(6):3189-94. Smith TJ, Rigassio-Radler D, Denmark R, et al. Effect of Lactobacillus rhamnosus LGG® and Bifidobacterium animalis ssp. lactis BB-12® on health-related quality of life in college students affected by upper respiratory infections. Br J Nutr. 2013 Jun;109(11):1999-2007.
)
. Estas bacterias permiten mantener un pH ácido en la microbiota vaginal y evitar la proliferación de bacterias patógenas.7 También se encuentran levaduras (Candida albicans) en menor cantidad.8


En caso de vaginosis bacteriana, esta flora microbiana se sustituye por una flora polimicrobiana compuesta por varias bacterias (Gardnerella, Atopobium, Prevotella, Mobiluncus...).2 Esto produce un aumento del pH de la microbiota vaginal (que normalmente es muy ácido), principalmente atribuido a la disminución de la microbiota con predominio de Lactobacillus.9 ¡Pero no es tan sencillo! La presencia de ciertas especies de esta flora polimicrobiana por sí sola no parece provocar infección, es decir que una mujer no forzosamente tendrá síntomas si es portadora en la vagina de la especie Atopobium o Prevotella… De hecho, la especie Gardenerella vaginalis está presente en el 90% de las mujeres sintomáticas y el 45% de las mujeres sanas.4 Esta bacteria se consideró durante largo tiempo como el agente patógeno principal de la vaginosis bacteriana, antes de que las nuevas vías de investigación pusieran en evidencia que la vagina podía ser colonizada por esta bacteria sin desencadenar infección.10 La investigación continúa para identificar de manera más precisa las causas de esta infección, que siguen por determinar.3

35% Solo 1 de cada 3 mujeres sabe que la vaginosis bacteriana está relacionada con un desequilibrio de la microbiota vaginal.

El 69% Casi 7 de cada 10 mujeres son conscientes de que los antibióticos pueden alterar la microbiota vaginal.

¿Cómo evitar la vaginosis bacteriana?

El tratamiento solo se recomienda para las mujeres que presentan síntomas. Las últimas recomendaciones médicas se encaminan a prescribir antibióticos por vía oral o vaginal.2 Sin embargo, aunque pueden aliviar los síntomas, por desgracia es muy frecuente que las mujeres recaigan.11

¡No obstante, existen varios medios de reducir las posibilidades de sufrir una vaginosis! Evite ciertos factores de riesgo, como las duchas vaginales, el tabaquismo...3 Para restablecer el equilibrio de la microbiota vaginal, puede recomendarse la administración de probióticos por vía vaginal u oral,12,13 en el tratamiento o la prevención de las recaídas de esta enfermedad.

Este artículo procede de fuentes científicas validadas. En caso de síntomas, no dude en consultar a su médico de cabecera o a su ginecólogo.

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Bibliografia

1  Peebles K, Velloza J, Balkus JE, et al. High Global Burden and Costs of Bacterial Vaginosis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sex Transm Dis. 2019 May;46(5):304-311. 

2 Chen X, Lu Y, Chen T, et al. The Female Vaginal Microbiome in Health and Bacterial Vaginosis. Front Cell Infect Microbiol. 2021 Apr 7;11:631972. 

3 Coudray MS, Madhivanan P. Bacterial vaginosis-A brief synopsis of the literature. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2019 Dec 24;245:143-148

4 Onderdonk AB, Delaney ML, Fichorova RN. The Human Microbiome during Bacterial Vaginosis. Clin Microbiol Rev. 2016 Apr;29(2):223-38. 

5 Lewis FM, Bernstein KT, Aral SO. Vaginal Microbiome and Its Relationship to Behavior, Sexual Health, and Sexually Transmitted Diseases. Obstet Gynecol. 2017;129(4):643-654.

6 Torcia MG. Interplay among Vaginal Microbiome, Immune Response and Sexually Transmitted Viral Infections. Int J Mol Sci. 2019;20(2):266.

7 Greenbaum S, Greenbaum G, Moran-Gilad J, et al. Ecological dynamics of the vaginal microbiome in relation to health and disease. Am J Obstet Gynecol. 2019 Apr;220(4):324-335.

8 d'Enfert C, Kaune AK, Alaban LR, et al. The impact of the Fungus-Host-Microbiota interplay upon Candida albicans infections: current knowledge and new perspectives. FEMS Microbiol Rev. 2020 Nov 24:fuaa060. 

9 Aldunate M, Srbinovski D, Hearps AC, et al. Antimicrobial and immune modulatory effects of lactic acid and short chain fatty acids produced by vaginal microbiota associated with eubiosis and bacterial vaginosis. Front Physiol. 2015 Jun 2;6:164. 

10 Muzny CA, Taylor CM, Swords WE, et al. An Updated Conceptual Model on the Pathogenesis of Bacterial Vaginosis. J Infect Dis. 2019 Sep 26;220(9):1399-1405. 

11 Bradshaw CS, Brotman RM. Making inroads into improving treatment of bacterial vaginosis - striving for long-term cure. BMC Infect Dis. 2015 Jul 29;15:292. 

12 López-Moreno A, Aguilera M. Vaginal Probiotics for Reproductive Health and Related Dysbiosis: Systematic Review and Meta-Analysis. J Clin Med. 2021 Apr 2;10(7):1461. 

13 Koirala R, Gargari G, Arioli S, et al. Effect of oral consumption of capsules containing Lactobacillus paracasei LPC-S01 on the vaginal microbiota of healthy adult women: a randomized, placebo-controlled, double-blind crossover study. FEMS Microbiol Ecol. 2020 Jun 1;96(6):fiaa084. 

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Enfermedad

Cólicos del lactante

«El llanto de mi bebé es el sonido más desgarrador que he tenido que oír»,1 confiesan numerosos padres, incapaces de calmar los llantos inexplicables de su hijo y que llegan impotentes a la consulta del pediatra. Los síntomas a menudo son difíciles de identificar y pueden representar un sufrimiento para los padres… Además, hay que saber reconocerlos… ¡y comprenderlos! ¿Y si la clave se encontrara en la microbiota intestinal de su bebé?

Etiquetas
La microbiota intestinal
Infantile colic

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico infantil se caracteriza por llantos excesivos de causa desconocida en lactantes que, por lo demás, gozan de buena salud. Las potenciales causas de estos cólicos deben buscarse en los trastornos gastrointestinales1 (inmadurez del tracto gastrointestinal, alergia o intolerancia a la leche de vaca, reflujo del bebé).3 Sin embargo, también se están investigando otras causas, sin relación con el sistema gastrointestinal,3 como el estrés de los padres4 o incluso el tabaquismo materno.2

Los cólicos de los bebés son muy frecuentes, pero sus síntomas, empezando por los llantos continuos del niño, pueden convertirse en una fuente de inquietud para los padres.

Recuadro

La palabra «cólico» viene del griego 'κoλικóς, kolikos', que se refiere al colon. Sin embargo, a pesar de años de investigación, la causa sigue siendo desconocida y nada permite afirmar con certeza que el responsable sea el intestino (y, por lo tanto, el colon) del lactante.5

¿Cuáles son los síntomas del cólico del lactante?

El niño llora mucho, es inconsolable, hace muecas y puede tener la cara roja. Mantiene los puños apretados y puede tener gases.5 Para diagnosticar el cólico del lactante, los pediatras utilizaron durante mucho tiempo la «regla de los 3», introducida en 1954.6 Después, estos criterios se adaptaron y una asociación internacional propuso una nueva definición basada en los siguientes criterios: «periodos recurrentes y prolongados de agitación, llantos o irritabilidad del lactante, señalados por los padres, que aparecen sin causa evidente y que el profesional sanitario no puede prevenir ni curar, sin retraso de crecimiento del lactante, fiebre o mala salud».7

¿Cuál es el papel de la microbiota intestinal del lactante?

Recientemente, se estableció una relación entre los cólicos del lactante y la microbiota intestinal, también llamada flora intestinal.8 En efecto, los estudios científicos revelaron que la microbiota del intestino de los lactantes afectados difería de la de los demás bebés:9

Este desequilibrio de la microbiota intestinal, que se llama « (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) », parece asociarse estrechamente a los cólicos. Una de las hipótesis es que la alteración de la composición de la microbiota intestinal modificaría la motilidad intestinal (la manera en que se desplazan los alimentos en el aparato digestivo) y daría lugar a una producción excesiva de gases.5

  • 1Indrio F, Dargenio VN, Giordano P, et al. Preventing and Treating Colic. Adv Exp Med Biol. 2019;1125:49–56.

Inflamación intestinal: ¡siga la calprotectina!

Una proteína (la calprotectina) permite identificar una inflamación intestinal. Esta proteína es muy abundante en los lactantes que padecen cólicos. Se asocia a una diversidad reducida de la microbiota intestinal.9

Aliviar a los bebés… ¿y a los padres?

La consulta al médico es el primer medio de diagnosticar un cólico del lactante y tranquilizar a los padres. No existe ningún tratamiento propiamente dicho10 contra los cólicos, pero unas prácticas cotidianas simples pueden eliminar los síntomas. Entre ellas, la lactancia materna y el aporte o el equilibrado de la microbiota intestinal del niño, en especial gracias a los probióticos.5 Por otra parte, esta pista parece prometedora ya que el aporte de bacterias «buenas» podría reducir la inflamación intestinal6 y ayudar a disminuir la duración diaria de los llantos después de unos meses de uso.11 Los probióticos también pueden utilizarse como profilaxis para mantener un buen equilibrio intestinal.5

Este artículo procede de fuentes científicas validadas, pero no sustituye a la consulta médica. En caso de síntomas, no dude en consultar a su médico de cabecera o al pediatra de sus hijos.

Bibliografia

1 Groopman J. The Colic Conundrum. The crying that doctors can’t stop. Annals of Medicine, Sept 17, 2007 Issue. https://www.newyorker.com/magazine/2007/09/17/the-colic-conundrum

2 konieczna-Żydecka K, Janda K, Kaczmarczyk M, et al. The Effect of Probiotics on Symptoms, Gut Microbiota and Inflammatory Markers in Infantile Colic: A Systematic Review, Meta-Analysis and Meta-Regression of Randomized Controlled Trials. J Clin Med. 2020 Apr 2;9(4):999.

3 Gupta SK. Is colic a gastrointestinal disorder? Curr Opin Pediatr. 2002 Oct;14(5):588-92. 

4 van den Berg MP, van der Ende J, Crijnen AA, et al. Paternal depressive symptoms during pregnancy are related to excessive infant crying. Pediatrics. 2009 Jul;124(1):e96-103. 

6 Indrio F, Dargenio VN, Giordano P, et al. Preventing and Treating Colic. Adv Exp Med Biol. 2019;1125:49–56.

WESSEL MA, COBB JC, JACKSON EB, et al. Paroxysmal fussing in infancy, sometimes called colic. Pediatrics. 1954 Nov;14(5):421-35. 

7 Zeevenhooven J, Koppen IJ, Benninga MA. The New Rome IV Criteria for Functional Gastrointestinal Disorders in Infants and Toddlers. Pediatr Gastroenterol Hepatol Nutr. 2017 Mar;20(1):1-13. 

8 Verduci E, Arrizza C, Riva E, et al. Microbiota and infantile colic: what’s new? Int J Probiotics Prebiotics. 2013; 8(1):25–28

9 Rhoads JM, Collins J, Fatheree NY, et al. Infant Colic Represents Gut Inflammation and Dysbiosis. J Pediatr. 2018 Dec;203:55-61.e3. 

10 Daelemans S, Peeters L, Hauser B, et al. Recent advances in understanding and managing infantile colic. F1000Res. 2018 Sep 7;7:F1000 Faculty Rev-1426. 

11 Sung V, D'Amico F, Cabana MD, et al. Lactobacillus reuteri to Treat Infant Colic: A Meta-analysis. Pediatrics. 2018 Jan;141(1):e20171811. 

12 O'Callaghan A, van Sinderen D. Bifidobacteria and Their Role as Members of the Human Gut Microbiota. Front Microbiol. 2016 Jun 15;7:925.

13 Ruiz L, Delgado S, Ruas-Madiedo P, et al. Bifidobacteria and Their Molecular Communication with the Immune System. Front Microbiol. 2017 Dec 4;8:2345.

14 W. H. Holzapfel et B. J. Wood, The Genera of Lactic Acid Bacteria, 2, Springer-Verlag, 1st ed. 1995 (2012), 411 p. « The genus Lactobacillus par W. P. Hammes, R. F. Vogel 

15 Tannock GW. A special fondness for lactobacilli. Appl Environ Microbiol. 2004 Jun;70(6):3189-94.

16 Smith TJ, Rigassio-Radler D, Denmark R, et al. Effect of Lactobacillus rhamnosus LGG® and Bifidobacterium animalis ssp. lactis BB-12® on health-related quality of life in college students affected by upper respiratory infections. Br J Nutr. 2013 Jun;109(11):1999-2007.

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Clostridioides difficile: marcadores de la microbiota intestinal predicen el riesgo de infección

Un estudio realizado en seis países europeos ha puesto en evidencia marcadores de la microbiota intestinal predictivos de diarreas asociadas a los antibióticos y de la infección por Clostridioides difficile. 

La microbiota intestinal Trasplante fecal e infección recurrente por Clostridium difficile: papel importante de los bacteriófagos en los donantes ¿El metaboloma para diagnosticar la infección por <em>C. difficile<em>? Impacto a largo plazo de los antibióticos en la microbiota intestinal

La disbiosis producida por la toma de antibióticos puede conducir a una infección por Clostridioides difficile. Este microrganismo patógeno se asocia a una morbilidad y una mortalidad importantes, así como a unos costes de salud considerables a nivel mundial. La identificación de marcadores de esta infección podría contribuir a orientar el tratamiento y a reducir el peso de la infección.

Más de 1000 pacientes incluidos, procedentes de 34 hospitales europeos

En este estudio multicéntrico, observacional y prospectivo, se analizó la microbiota intestinal de pacientes hospitalizados mayores de 50 años (secuenciación del ARNr de 16S combinada con una técnica de oligotipado para identificar C. difficile) el día anterior a la antibioterapia, con objeto de identificar marcadores microbianos predictivos de diarrea asociada a los antibióticos (DAA) y de infección por C. difficile (ICD). También se realizó un análisis longitudinal para evaluar el impacto de (sidenote: Penicilina + inhibidor de betalactamasa, otras clases de betalactámicos, fluoroquinolonas )  sobre la microbiota intestinal.

Marcadores predictivos de ICD

En los 90 días siguientes al tratamiento, 135 pacientes declararon sufrir diarrea, 15 de los cuales presentaron una ICD. Los investigadores constataron que la diversidad de la microbiota el día 1, antes de la antibioterapia, estaba reducida en los pacientes que habían desarrollado una ICD, con respecto a los que desarrollaron una DAA o con respecto a los pacientes sin diarrea. La composición de su microbiota intestinal era también diferente: se observó una mayor abundancia de Enterococcus y una reducción de Blautia, Ruminococcus, Porphyromonas, Bifidobacteria, Odoribacter, Prevotella y Ezakiella spp. con respecto a los pacientes sin ICD. La disminución de Ruminococcus, Ezakiella y Odoribacter spp., 5 días antes del desarrollo de una ICD en esta cohorte. Estos marcadores predictivos se compararon con los de una cohorte canadiense de pacientes de edad avanzada que desarrollaron una ICD. Del mismo modo, la diversidad intestinal estaba reducida, y se observó un aumento de Enterococcus y una disminución de Ruminococcus, Ezakiella y Odoribacter spp. 5 días antes del desarrollo de la infección

Disbiosis intestinal debida a los antibióticos

Los autores también observaron que los antibióticos inducían una disbiosis intestinal en función de la clase de antibióticos 6 días después del inicio del tratamiento. La microbiota intestinal de los pacientes tratados con betalactámicos (clase diferente de la penicilina) era la más desequilibrada. Todos los betalactámicos (asociados o no a un inhibidor de la betalactamasa) aumentaron la cantidad de Enterococcus. El tratamiento con penicilina asociada a un inhibidor de la betalactamasa también se relacionó con una reducción de las bacterias de la familia Clostridiales Incertae Sedis XI, conocida por su vinculación con una disminución del riesgo de ICD. Las otras clases de betalactámicos indujeron una reducción de las bacterias pertenecientes a la familia Lachnospiraceae, que comprenden especies productoras de butirato, conocidas por sus efectos beneficiosos para la salud. Colectivamente, todas las clases de antibióticos estudiadas modificaron considerablemente la composición de la microbiota intestinal y están bien documentadas como antibióticos con un riesgo elevado de causar una ICD.

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Noticias Gastroenterología

Impacto de los anticonceptivos en las microbiotas: doble o nada

¿Las hormonas de los anticonceptivos femeninos maltratan las microbiotas? A esta pregunta, los científicos responden que todo depende de la microbiota en cuestión: la microbiota vaginal, dominada por los lactobacilos, parece protegida, a diferencia de la microbiota intestinal, que podría verse ligeramente alterada.

Todas las mujeres lo saben: las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual influyen, entre otros, en la microbiota vaginal y el tránsito intestinal. Así pues, los anticonceptivos femeninos, sobre todo los que actúan sobre las hormonas, podrían modificar, para bien o para mal, la dinámica de las microbiotas vaginal e intestinal.

Los anticonceptivos orales miman la microbiota vaginal…

La microbiota vaginal posee una particularidad que la hace única: su buena salud se basa en una diversidad baja, con un predominio de bacterias en forma de bastoncillo, los lactobacilos, mientras que, al contrario, las otras microbiotas (como la microbiota intestinal) se consideran equilibradas cuando están muy diversificadas. Esta supremacía de los lactobacilos protege la vagina contra las infecciones al liberar, entre otros, ácido láctico, que frena la proliferación de microorganismos patógenos. Sin embargo, es posible que esta microbiota con predominio de lactobacilos sufra un desequilibrio ( (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) ) y sea sustituida por otros tipos de bacterias, dando lugar a una vaginosis bacteriana. Ahora bien, los anticonceptivos hormonales (orales o vaginales) parecen reducir el riesgo de contraer esta afección.1 ¿Cómo? ¡Mimando a los lactobacilos! De hecho, estos anticonceptivos contienen estrógenos que inducen el depósito en las paredes vaginales de grandes cantidades de glucógeno, el alimento favorito de los lactobacilos, que se multiplican y producen más ácido láctico. ¿Qué sucede con los otros métodos anticonceptivos? Los estudios todavía son limitados, pero el anillo vaginal no parece provocar una modificación sustancial de la microbiota vaginal, lo mismo que los dispositivos intrauterinos (de cobre o con hormonas), que parecen carecer de efecto.1

… pero podrían alterar ligeramente la microbiota intestinal

A diferencia de la microbiota vaginal, una microbiota intestinal sana debe ser diversificada. Ahora bien, la píldora anticonceptiva mantiene artificialmente concentraciones constantes de estrógenos y progesterona en la circulación, lo cual parece alterar la microbiota intestinal. Por ejemplo, a juzgar por un estudio reciente realizado con 16 mujeres premenopáusicas sanas,2 los anticonceptivos orales parecen producir una ligera disminución de la riqueza de la microbiota intestinal y una modificación de la cantidad de varios géneros bacterianos. En cambio, es imposible saber por ahora si las hormonas de la píldora anticonceptiva interactúan directamente con las bacterias intestinales o indirectamente mediante otros procesos fisiológicos que, a su vez, podrían tener un efecto sobre las bacterias intestinales. En cualquier caso, estos primeros resultados señalan que la píldora anticonceptiva podría tener repercusiones en la salud de las mujeres. De ahí la necesidad de profundizar en el tema para tener una visión más completa del impacto de estos medicamentos en la microbiota intestinal.

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Noticias

Modular la microbiota intestinal para combatir mejor la malnutrición infantil

Mucho antes de la llegada de la genética, las técnicas de análisis más clásicas ya mostraban que las comunidades bacterianas intestinales eran diferentes en los niños que padecían una malnutrición grave. ¿Y si restablecer las bacterias intestinales adecuadas pudiera actuar sobre el crecimiento de estos niños?

La microbiota intestinal ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?

Retrasos de crecimiento, secuelas a largo plazo en el metabolismo, la inmunidad y el desarrollo cognitivo..., la malnutrición de los niños es un problema de salud mundial, con soluciones terapéuticas y alimentarias que actualmente son incompletas e incluso insuficientes. Los investigadores también se han dado cuenta de que la microbiota intestinal de estos niños presenta fallos de maduración, con comunidades microbianas que parecen estar menos desarrolladas que las del niño sano. Concentrarse en la microbiota intestinal para actuar sobre el crecimiento es el objetivo de este estudio, que se sale de los caminos trillados y se centra en comparar un complemento alimenticio dirigido a la microbiota intestinal (MDCF-2) con un complemento alimenticio listo para su empleo existente (RUSF) con respecto a la mejora del crecimiento de 118 niños de Bangladesh con malnutrición.

Niños que crecen y aumentan de peso más deprisa

Aunque el RUSF sea más calórico, los niños que recibieron MDCF-2 mostraron un aumento de peso más importante y crecieron más deprisa. Además, los niños que recibieron MDCF-2 presentaban niveles más elevados de proteínas asociadas al crecimiento óseo y al desarrollo neurológico. Otro resultado esperanzador: se identificaron 21 tipos de bacterias positivamente relacionadas con cambios en el crecimiento.

¿Una esperanza para millones de niños?

Actualmente, más de 30 millones de niños menores de 5 años padecen todavía malnutrición en el mundo. Este estudio sugiere que un crecimiento sano de los niños está inexorablemente relacionado con el desarrollo óptimo de sus comunidades intestinales después del nacimiento. Estudios a mayor escala y en zonas geográficas más variadas deberían permitir confirmar las ventajas de un tratamiento nutricional dirigido a la microbiota intestinal frente a las estrategias clásicas. La confirmación de estas promesas terapéuticas supondría un éxito importante en la lucha contra las consecuencias de la malnutrición infantil.

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Bibliografia:

Chen RY, Mostafa I, Hibberd MC, et al. A Microbiota-Directed Food Intervention for Undernourished Children. N Engl J Med. 2021;384(16):1517-1528. 

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Malnutrición: actuar sobre la microbiota para mejorar el crecimiento, un prototipo a prueba

Un nuevo estudio, publicado en el The New England Journal of Medicine, demuestra, en un ensayo clínico aleatorizado, que un complemento alimenticio terapéutico concebido para restablecer la microbiota intestinal de niños que padecen malnutrición es mejor que el tratamiento estándar para apoyar su crecimiento.

La microbiota intestinal ¿Fibras para modificar la microbiota? Fibromialgia: la microbiota intestinal muestra un perfil característico de la enfermedad La microbiota, escudo contra el rotavirus
Actu PRO : Malnutrition : agir sur le microbiote pour améliorer la croissance, un prototype à l’essai

Actualmente, más de 30 millones de niños menores de 5 años padecen (sidenote: malnutrición aguda moderada (MAM) Definida por la Organización Mundial de la Salud como una relación peso/estatura inferior en dos a tres desviaciones estándares de la mediana de la cohorte de edad. ) (MAM) en el mundo. La principal característica de este azote planetario es que los niños afectados presentan una microbiota intestinal (MI) inmadura. En un (sidenote: Raman AS, Gehrig JL, Venkatesh S, et al. A sparse covarying unit that describes healthy and impaired human gut microbiota development. Science. 2019;365(6449):eaau4735. ) , los autores de este estudio definieron un prototipo de complemento alimenticio (MDCF-2) que permitía restablecer la MI de niños de 12 a 18 meses que padecían una MAM. Este nuevo estudio pretende confirmar la eficacia de MDCF-2 en niños con una MAM en un ensayo más amplio y realizado durante un periodo más prolongado.

Un estudio de intervención realizado con 123 niños de Bangladesh

En este ensayo controlado aleatorizado, 123 niños de Bangladesh (de 12 a 18 meses) con una MAM recibieron, o bien una suplementación con MDCF-2 (204 kcal por dosis diaria de 50 g), o bien un complemento alimenticio listo para su empleo existente (RUSF, 247 kcal por dosis diaria de 50 g) dos veces al día durante 3 meses, seguidos de un control al cabo de un mes. Paralelamente, el equipo de investigación realizó un seguimiento semanal del peso, la estatura y el contorno del brazo, así como de tomas de muestras de sangre y heces a intervalos regulares.

Un crecimiento más rápido y un aumento de peso más importante

De los 118 niños que terminaron el estudio (59 en cada grupo), los del grupo MDCF-2 presentaban un crecimiento más rápido que los del grupo RUSF. En los niños del grupo MDCF-2, la variación semanal media del índice de peso por estatura era de 0,021, frente a 0,010 para el grupo RUSF. En lo referente al peso por edad, la variación semanal media era de 0,017 en el grupo MDCF-2 y de 0,010 en el grupo RUSF. Las variaciones de los indicadores contorno del brazo e índice de estatura por edad, por su parte, eran similares en los dos grupos.

Marcadores sanguíneos e intestinales identificados

Después de una suplementación con MDCF-2, se modificaron significativamente 714 proteínas, frente a 82 proteínas en el grupo RUSF. Mientras que algunas de ellas se asociaban al desarrollo de los sistemas musculoesquelético y nervioso (p < 0,001), 70 también se correlacionaban con el índice de peso por estatura. Por otra parte, los marcadores proinflamatorios, acentuados por la malnutrición al principio del estudio, se redujeron en mayor medida mediante la suplementación con MDCF-2. En lo referente a la microbiota, la suplementación con MDCF-2 permitió aumentar de forma significativa 21 taxones bacterianos positivamente asociados al índice de peso por estatura (p < 0,001) y a la inversa, reducir dos taxones bacterianos (Escherichia coli y una especie de Bifidobacterium) negativamente asociados al índice de peso por estatura (p < 0,001).

Este estudio plantea la siguiente conclusión: un aporte calórico y nutricional adecuado es insuficiente para remediar las consecuencias de la malnutrición a largo plazo. Para los autores, primero hay que asegurar una maduración óptima de la MI. A fin de evaluar la eficacia de este nuevo enfoque terapéutico, deberán realizarse ensayos de mayor envergadura en diferentes regiones geográficas y con edades pediátricas más variadas.

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Noticias Pediatría Gastroenterología

Microbiota oral y edad avanzada: ¿un jugo de remolacha —enriquecido con nitratos— y en marcha?

Verduras y/o un vaso de jugo de remolacha, ¡no hay nada mejor para favorecer a las bacterias bucales beneficiosas para la salud vascular y las funciones cognitivas! ¿Le gustaría probar un vasito?

La microbiota ORL ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?
Actu GP : Microbiote oral et grand âge : un jus de betterave - et des nitrates -, et ça repart ?

Se conocía su aporte nutricional, sus efectos beneficiosos en la digestión y la hidratación, sus virtudes antiestrés... Pero la fuente de beneficios de las verduras parece inagotable tras un nuevo descubrimiento: el efecto de su asociación ganadora con nitratos sobre las bacterias bucales. Como otras muchas verduras, la remolacha tiene un alto contenido de nitrato inorgánico, que las bacterias de la boca transforman en nitrito y después en óxido nítrico (NO). Este óxido no solamente es beneficioso para la salud de las arterias, sino también para las neuronas. El único problema es que con el avance de la edad se va deteriorando la producción de NO. ¿Y si, para contrarrestar el peso de los años, nos tomáramos un vaso de jugo de remolacha enriquecido con nitrato?

¡Diez días de jugo de remolacha enriquecido con nitrato para una microbiota oral en plena forma!

Los efectos de este suplemento son rápidos: según un estudio, bastaron 10 días de jugo para modificar considerablemente la microbiota oral de un grupo compuesto por unos treinta islandeses de 70 a 80 años. El consumo de jugo enriquecido con nitrato influyó en algunos grupos de bacterias bucales. Concretamente, se redujo la cantidad de algunas bacterias asociadas a la inflamación (grupo de Prevotella y Veillonella), así como el temido Clostridium difficile, que puede infectar el intestino y provocar diarrea. A la inversa, otras bacterias se volvieron relativamente más abundantes, por ejemplo, un grupo que incluía Neisseria y Haemophilus, dos bacterias asociadas con una buena salud periodontal, una edad más joven, un IMC más bajo y el hecho de no fumar.

Disminución de la presión arterial, aumento de la atención y estado de ánimo inmejorable

La suplementación con nitratos, a través del jugo de remolacha, redujo la presión arterial media de los participantes. Una presión arterial elevada es un factor de riesgo de declive cognitivo. En este estudio, la reducción de la presión arterial se asocia con un aumento de ciertas bacterias (Streptococcus y Rothia), que se vuelven más abundantes después de la ingestión del jugo. Además, el jugo de remolacha enriquecido con nitratos también es beneficioso para la salud cognitiva. Sin embargo, este estudio se realizó con personas de edad avanzada activas y sanas, con una presión arterial generalmente buena. No se sabe si este efecto beneficioso podrá reproducirse en otros grupos de edad y en personas con una salud no tan buena. Mientras tanto, es recomendable incluir un máximo de verduras en el menú de las próximas comidas... ¡y en los smoothies!

 

Bibliografia

Vanhatalo A, L'Heureux JE, Kelly J et al. Network analysis of nitrate-sensitive oral microbiome reveals interactions with cognitive function and cardiovascular health across dietary interventions. Redox Biol. 2021 Mar 5;41:101933.

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Noticias

Papel de las microbiotas vaginal, uterina e intestinal en la endometriosis

¿Causa o consecuencia? Aunque es difícil responder a esta pregunta, parece que la microbiota intestinal y las microbiotas del aparato reproductor de las mujeres que padecen endometriosis están implicadas en la patogenia de esta penosa dolencia.

La microbiota vaginal ¿La microbiota vaginal como marcador de la progresión del papilomavirus? Endolisinas recombinantes contra la vaginosis bacteriana Microbiota vaginal y predisposición a la candidiasis

La endometriosis (EM) es una enfermedad inflamatoria que se caracteriza por la presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina y que afecta, según los estudios, a entre un 6% y un 15% de las mujeres en edad de procrear. Puede provocar dismenorrea primaria severa, una disminución de la fecundidad y la aparición de una masa pélvica, lo que puede mermar gravemente la calidad de vida de las mujeres. Aunque todavía no se entiende perfectamente la patogenia de la EM, es muy posible que la microbiota esté implicada. Algunas hipótesis sugieren un papel de ciertas endotoxinas inflamatorias presentes en la cavidad peritoneal, como el lipopolisacárido (LPS) bacteriano. Estas endotoxinas inflamatorias podrían intervenir en la reacción proinflamatoria y promover el crecimiento de la endometriosis.1

Lactobacillus vaginales por los suelos

Con el fin de profundizar en la hipótesis de la contaminación bacteriana, un equipo tomó muestras de la microbiota a lo largo del aparato reproductor de 36 mujeres con endometriosis (y 14 controles) intervenidas por un tumor benigno ginecológico. ¿Resultados? Disbiosis cada vez más pronunciada al ascender por el aparato reproductor, disminución de Lactobacillus en la microbiota vaginal que aumenta al ascender hacia el endometrio y (sidenote: UTO Para Unidades Taxonómicas Operativas, que reúnen individuos filogenéticamente cercanos )  específicas desde el moco cervical que se refuerzan en el aparato genital superior (muestras de endometrio y líquido peritoneal). Esta alteración de la microbiota a lo largo del aparato reproductor tiende a indicar una posible participación de determinadas bacterias en la patogenia de la EM.

¿Cuál es el papel de la microbiota intestinal?

Sin embargo, la EM está lejos de limitarse a síntomas ginecológicos: hasta el 90% de las pacientes con endometriosis también presentan síntomas gastrointestinales.2 Dos estudios, uno realizado en Suecia2 (66 pacientes con EM y 198 controles emparejados) y otro en Shanghái3 (12 pacientes con formas moderadas a severas de EM y 12 controles), se interesaron por la relación entre la microbiota intestinal y la EM: la (sidenote: Diversidad alfa Número de especies que coexisten en un medio dado. )  y, en menor medida, la (sidenote: Beta diversity Tasa de variación de la composición de especies, calculada comparando el número de taxones únicos en cada ecosistema. )  de las microbiotas de las pacientes eran inferiores a las de los controles. Además, las abundancias relativas de taxones bacterianos diferían. En el estudio chino, Prevotella dominaba en el grupo de pacientes, mientras que Coprococcus se imponía en los controles; algunas funciones microbianas (tratamiento de la información ambiental, sistema endocrino y sistema inmunitario) estaban exacerbadas en las pacientes con EM. Las concentraciones séricas de hormonas (sobre todo de estradiol) y de factores inflamatorios (en especial, IL-8) eran significativamente más elevadas en las mujeres con EM.3 Por último, se detectaron correlaciones entre la abundancia de Blautia y Dorea, y la concentración de estradiol, y entre la abundancia de Subdoligranulum y la concentración de IL-8.3 Por lo tanto, existen asociaciones entre la microbiota intestinal, las hormonas séricas y los factores inflamatorios en las mujeres con EM.

¿Estrógenos o pista inflamatoria?

La EM es una enfermedad estrogenodependiente,2 en la que las pacientes afectadas presentan generalmente concentraciones séricas elevadas de estrógenos.3 Ahora bien, la microbiota intestinal, en especial Ruminococcaceae y Clostridia, podría alterar las concentraciones séricas de estrógenos, modulando la reabsorción de los estrógenos excretados por la bilis que acaban por penetrar en el intestino.3 Otros autores mencionan el papel regulador de la microbiota intestinal en los procesos inflamatorios fuera del aparato gastrointestinal.2 En otras palabras, si bien se han observado correlaciones y se han propuesto hipótesis, todavía no se han dilucidado los mecanismos realmente implicados. No deja de ser cierto que estos tres estudios resaltan la implicación de las microbiotas de los aparatos reproductor y digestivo en la EM, lo cual permite esperar una mejora del diagnóstico y tratamiento de las mujeres afectadas.

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