Infecciones urinarias: ¿hacia estrategias alternativas dietéticas y probióticas?

En el control de las infecciones urinarias, las estrategias preventivas, basadas en el equilibrio alimentario e incluso el empleo de probióticos, podrían representar pistas alternativas al tratamiento curativo con antibióticos. Porque estos últimos, aunque eficaces a corto plazo, son el origen de disbiosis, nuevas infecciones y resistencias.

Más del 80 % de las infecciones urinarias están causadas por (sidenote: Escherichia coli uropatógena E. coli a menudo dotadas de genes suplementarios (comparadas con E. coli comensales) que potencian su virulencia (flagelo, toxinas, polisacáridos de superficie…). ) . Estas bacterias intestinales pueden migrar desde el ano, colonizar la uretra y ascender hacia la vejiga. Además, trabajos anteriores han demostrado, en las mujeres que padecen infecciones urinarias, una mayor cantidad de E. coli en el aparato digestivo y similitudes entre las especies intestinales y las que colonizan las vías urinarias. 

Con el fin de evaluar la disbiosis y los demás factores de riesgo potenciales en las mujeres que tienen antecedentes de cistitis, unos investigadores reclutaron a 753 mujeres voluntarias de 18 a 45 años, diagnosticadas de una infección urinaria durante los cinco últimos años y, por lo demás, sanas. 1

Excepto un pico en las mujeres jóvenes de 14 a 24 años, la prevalencia de las infecciones urinarias aumenta con la edad. La prevalencia en las mujeres mayores de 65 años es de alrededor del 20 %, frente a alrededor del 11 % en el conjunto de la población. 2

Entre el 50 y el 60 % de las mujeres adultas tendrán al menos una infección urinaria a lo largo de su vida y cerca del 10 % de las mujeres menopáusicas refieren que han tenido una infección urinaria en el año precedente. 2

Optar por una alimentación más sana

Prácticamente ¾ de las mujeres estudiadas (71 %) presentaban una disbiosis intestinal, que se asociaba no solo a la (sidenote: Infección urinaria recurrente Una infección urinaria recurrente se define como la manifestación de ⩾2 episodios sintomáticos en 6 meses o ⩾3 episodios sintomáticos en 12 meses. ) de sus infecciones urinarias, sino también a la presencia de múltiples resistencias a los antibióticos en su microbiota.

Otra particularidad de la población estudiada es su alimentación, tanto si se trata de bebidas (menos de 1 L de agua al día, consumo de zumos con azúcar…), de comidas (productos salados en exceso, dietas hipercalóricas ricas en azúcares añadidos y en grasas saturadas…) o de complementos alimentarios para evitar las infecciones urinarias.

Más del 80 % de las infecciones urinarias están causadas por Escherichia coli uropatógena. ¹

150 millones Las infecciones de las vías urinarias se encuentran entre las enfermedades bacterianas más frecuentes y afectan a 150 millones de personas en el mundo cada año. ¹

Para los investigadores, estas observaciones apoyan la relación entre la dieta alimentaria y la composición de la microbiota intestinal. En este sentido, recuerdan anteriores trabajos, según los cuales solo el 12 % de la variación estructural de la microbiota intestinal puede atribuirse a cambios genéticos, mientras que el 57 % puede explicarse por cambios alimentarios. 

La microbiota como nueva estrategia terapéutica 

Aunque el tratamiento estándar de las infecciones urinarias se basa en el empleo de antibióticos, estos alteran a largo plazo la microbiota intestinal (disbiosis) y favorecen los microorganismos multirresistentes. De ahí la importancia, según los autores, de opciones terapéuticas alternativas y complementarias.

Los investigadores recuerdan los efectos beneficiosos de los probióticos, en especial de Lactobacillus spp., que reduce la adherencia, el crecimiento y la colonización de las bacterias uropatógenas como E. coli: L. salivarius de liberación entérica consigue llegar a las microbiotas urinaria y vaginal, a las que protege; un probiótico compuesto por dos cepas de lactobacilos y extractos de arándano rojo reduce significativamente el número de infecciones urinarias recurrentes en las mujeres jóvenes premenopáusicas con respecto a un producto placebo. 

Con una ventaja importante con respecto a los antibióticos: la administración de lactobacilos no favorece la aparición de resistencias.

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Xpeer: La microbiota en la salud íntima de la mujer a lo largo de la vida

Ginecólogos, matronas y farmacéuticos reciben formación gratuita sobre «La microbiota en la salud íntima de la mujer a lo largo de la vida», impartida por la Profesora Alessandra Graziottin en este curso.

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Sinopsis del curso:

Este curso acreditado tiene como objetivo formar a ginecólogos, matronas y farmacéuticos sobre la importancia de la microbiota, en particular la microbiota vaginal, para la salud íntima. Dirigido por una experta de renombre, la Dr. Graziottin, a lo largo de este curso los participantes obtendrán una comprensión global de cómo la microbiota afecta a la salud íntima a lo largo de la vida. En primer lugar, abordaremos los conocimientos básicos sobre el microbioma intestinal antes de profundizar en la microbiota vaginal a lo largo de las diferentes etapas de la vida, incluyendo el potencial de una placenta estéril, la microbiota neonatal y los cambios durante la infancia, la pubertad, los años fértiles y la menopausia. No se pierda las recomendaciones prácticas, los conceptos erróneos más comunes y el resumen de los puntos clave que le proporcionarán los conocimientos y habilidades necesarios en su práctica clínica.

Esta actividad cuenta con el apoyo financiero sin restricciones de Biocodex.

¿Quién es Alessandra Graziottin?

La Dra. Alessandra Graziottin es una ginecóloga, oncóloga, sexóloga y psicoterapeuta italiana. Es directora del Centro de Ginecología y Sexología Médica del Hospital San Raffaele Resnati de Milán.

  • En 2008 fundó la Fundación Alessandra Graziottin para el tratamiento del dolor en la mujer Onlus, de la que es presidenta.
  • Actualmente es profesora asesora en el Máster Avanzado en Andrología y Medicina Sexual de la Universidad de Florencia.
  • También ha sido Profesora Consultora en el Máster Avanzado en Sexología clínica de la Universidad de Pisa, y Profesora en el Curso Máster de Medicina Sexual para Estudiantes de Psicología de la Universidad de Venecia y de la Universidad Salesiana (UPS) de Roma.

 

Es una ginecóloga de renombre, que ha publicado 22 libros científicos y 7 libros de divulgación (como autora, coautora o editora), más de 90 capítulos de libros científicos, 8 manuales educativos para mujeres y más de 400 artículos científicos sobre diversos aspectos de la ginecología y la sexología médica.

Declaración de conflictos de intereses: La autora declara recibir honorarios de stellas, Fagron, Mammowave, Mylan, Named, Techdow, Uriach; participar como ponente en mesas patrocinadas por Astellas, Biofemme, Bromatech, Lolipharma, Named, Techdow, Uriach; y formar parte de consejos asesores de Astellas, Mylan, Techdow, Uriach.

Acerca de Xpeer

Xpeer Medical Education es la primera aplicación de formación médica que genera créditos del mercado, con vídeos de microaprendizaje divertidos de solo 5 minutos.

Con un algoritmo potente para personalizar la experiencia de usuario y el contenido, inspirado en las plataformas de streaming de vídeo más populares, Xpeer ofrece toda una nueva experiencia para la formación continuada y el desarrollo de los profesionales sanitarios.

La aplicación, acreditada por la Unión Europea de Médicos Especialistas, ofrece formación médica científica de gran calidad. En Xpeer, encontrará este programa sobre la microbiota y 500 horas de educación médica en 2021 en su especialidad, además de cursos de formación tecnológica y desarrollo de capacidades profesionales y personales.

Más información sobre las acreditaciones

La aplicación Xpeer está acreditada por el Consejo Europeo de Acreditación para la Formación Médica Continua (EACCME) y concede créditos ECMEC reconocidos oficialmente en 26 países.

Los participantes del módulo obtienen 1 crédito FMF Europeo (ECMEC) por cada hora de formación (60 minutos efectivos de e-learning, excluyendo las introducciones…). Este crédito se adquiere una vez completado el módulo y validada la evaluación correspondiente por los participantes.

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Las bacterias intestinales convierten las hormonas del estrés en progestágenos: el asombroso papel del gas hidrógeno

Un equipo de investigadores acaba de descubrir que ciertas bacterias intestinales son capaces de convertir las hormonas del estrés en progestágenos, ¡y todo gracias al gas hidrógeno! Este inesperado descubrimiento podría cambiar por completo nuestra concepción de la salud intestinal, el embarazo e incluso el bienestar mental.

Un equipo de investigadores acaba de hacer un descubrimiento revolucionario, a saber, que ciertas bacterias intestinales son capaces de convertir las hormonas relacionadas con el estrés en progestágenos, todo ello con la ayuda de gas hidrógeno. Esta investigación, a cargo de Megan McCurry y su equipo, muestra cómo determinados microbios intestinales, concretamente Gordonibacter pamelaeae y Eggerthella lenta, metabolizan los glucocorticoides –hormonas producidas por el organismo en respuesta al estrés– en progestágenos, los cuales desempeñan un papel fundamental en el embarazo y la función cerebral. Los resultados, publicados en la revista Cell, abren nuevas perspectivas para nuestra comprensión de la influencia de la microbiota intestinal en la salud de las mujeres, especialmente durante el embarazo.

El inesperado papel del gas hidrógeno

Uno de los descubrimientos más asombrosos de este estudio es sin duda la función que desempeña el hidrógeno en el metabolismo bacteriano intestinal. Se sabe ahora que el hidrógeno, tradicionalmente considerado un subproducto de la digestión, constituye un factor clave que potencia la capacidad de las bacterias para convertir los glucocorticoides en progestágenos. El estudio muestra que la producción de gas hidrógeno por ciertas bacterias intestinales como E. coli crea un entorno favorable para esta transformación de hormonas esteroideas. Cuando estas bacterias se cultivan juntas, producen mucho más hidrógeno, lo que facilita el proceso de conversión.

Este descubrimiento del papel del hidrógeno en estas transformaciones hormonales tan importantes pone de relieve un aspecto totalmente nuevo del funcionamiento de la microbiota intestinal. Hasta ahora, se creía que el papel del hidrógeno en el metabolismo intestinal se limitaba básicamente a la producción de gases y la fermentación, pero este estudio arroja luz sobre su influencia decisiva en el metabolismo secundario, en particular en el procesamiento de hormonas esteroideas.

Producción de progestágenos bacterianos: un posible vínculo con el embarazo y la salud mental

El estudio también revela que la conversión de las hormonas del estrés en progestágenos por parte de las bacterias intestinales reviste una gran importancia fisiológica, especialmente durante el embarazo. Los investigadores descubrieron que los niveles de progestágenos bacterianos en las heces de las mujeres embarazadas eran significativamente más elevados que en las del resto de las mujeres. Uno de estos progestágenos, la alopregnanolona, ya ha sido aprobada por la FDA para el tratamiento de la depresión posparto, lo que indica un impacto potencial de este proceso bacteriano en la salud mental materna.

Los niveles de progestágenos en las heces son dos órdenes de magnitud más elevados en las mujeres embarazadas en comparación con el resto de las mujeres.

Este vínculo entre la producción hormonal bacteriana y el embarazo es crucial, ya que los progestágenos no sólo regulan el embarazo, sino que también actúan como neuroesteroides que afectan a la función cerebral. El estudio sugiere que estas transformaciones bacterianas podrían influir no sólo en el desenlace del embarazo, sino también en ciertas afecciones posparto como la depresión y la ansiedad.

Los microbios intestinales: ¿nuevos protagonistas endocrinos?

Más allá del embarazo, las implicaciones de estas observaciones se extienden a otros campos sanitarios más amplios. Si las bacterias intestinales son capaces de transformar las hormonas del estrés en moléculas bioactivas que afectan al cerebro y al aparato reproductor, esto abre nuevas perspectivas fascinantes en la comprensión del impacto de la salud intestinal sobre la regulación hormonal general. Este descubrimiento sugiere que la microbiota intestinal actúa prácticamente como un órgano endocrino adicional, capaz de influir en el equilibrio hormonal y la salud mental.

Reconocer el papel de la microbiota en la regulación hormonal podría allanar el camino para tratamientos innovadores dirigidos a las bacterias intestinales. En el futuro, las terapias microbianas podrían ayudar a tratar afecciones relacionadas con desequilibrios hormonales, como la poliquistosis ovárica, los trastornos del humor o incluso ciertos problemas de fertilidad.

Conclusión

En resumen, esta investigación revela que ciertas bacterias intestinales, con la ayuda del hidrógeno, pueden convertir las hormonas relacionadas con el estrés en hormonas del embarazo, ejerciendo profundos efectos potenciales sobre la salud de la mujer. Estos hallazgos no sólo cambian nuestra comprensión de la microbiota intestinal, sino que también abren nuevas vías para intervenciones clínicas en las enfermedades de origen hormonal.

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Microbiota del lactante: ¡papá, te toca!

Las mujeres no dejan de repetirlo: los padres tienen un papel importante que desempeñar en el desarrollo de sus hijos. La ciencia 1 acaba de demostrar que esto también es aplicable a la microbiota del bebé: mientras que las madres les transmiten parte de su flora durante el parto, los padres aportan la otra mitad. Esta transferencia resulta aún más importante cuando el bebé nace por cesárea, ya que le falta la flora materna.

La microbiota intestinal La microbiota ORL La microbiota vaginal Asma y microbiota Los probióticos Obesidad

Uno de los grandes inconvenientes de la cesárea es que al no nacer por vía vaginal, el bebé no tiene tiempo de saborear (en el sentido original de la palabra) las bacterias vaginales y fecales de su madre. Aunque esta «comida» no parezca muy apetitosa a primera vista, no deja de ser vital para el desarrollo del niño y de su microbiota. Incluso se cree que esto explica la mayor incidencia de enfermedades autoinmunes, asma y obesidad en los niños nacidos por cesárea. Privados de este festín real, los recién nacidos extraídos con bisturí del vientre de su madre no reciben todas las bacterias beneficiosas necesarias para su desarrollo inmunitario y neurológico. Este problema está lejos de ser insignificante puesto que uno de cada cuatro niños nace por cesárea. 

La solución: ¡los papás!

Por ello, la investigación ha buscado soluciones, entre ellas la transferencia de flora vaginal de la madre al recién nacido. Dentro de los dos minutos del nacimiento, se frota la boca, la cara y el cuerpo del niño con una gasa previamente introducida en la vagina de la madre. Sin embargo, los resultados no han estado a la altura de las expectativas.

1/4 Las cesáreas representan actualmente más de una cuarta parte de los partos en todo el mundo. ¹

El 60% de las mujeres ignora que la forma de dar a luz puede influir en la microbiota intestinal de los recién nacidos. ²

Afortunadamente, un estudio publicado a mediados de 2024 sugiere una solución mucho más sencilla: ¡los papás! Aunque la madre es la principal proveedora de flora intestinal durante los primeros días de vida del bebé, el padre (¡y el resto de la familia!) también desempeña un papel importante, que se va reforzando con el paso de los meses.

Cuando el niño cumple un año, la contribución de los papás es incluso equivalente a la de las mamás, pero con una gran ventaja: mientras que las transferencias de bacterias maternas dependen de la vía de parto, el padre representa una fuente estable. Otra ventaja es que las bacterias paternas y maternas resultan ser diferentes: ¡dos fuentes complementarias para construir una microbiota sólida para el recién nacido!

Transferencia de microbiota fecal y probióticos

El trabajo de los investigadores no se limitó a este aspecto: proponen además una ayuda extra para reforzar la flora intestinal de los recién nacidos. Pero se acabaron las gasas impregnadas con la microbiota vaginal de la madre; en su lugar, una transferencia de la flora fecal materna parece mucho más eficaz para que un bebé nacido por cesárea adquiera rápidamente una microbiota intestinal sana, capaz de resistir el embate de los patógenos.

Y como la naturaleza está bien hecha, se establecen principalmente bacterias capaces de descomponer los azúcares de la leche materna. En el futuro, se podrían desarrollar probióticos a base de todas estas cepas bacterianas para reforzar la microbiota de los lactantes.

La microbiota intestinal: el aliado de nuestro sistema inmunitario

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Dengue y Zika: proteger a los mosquitos para proteger a los humanos

Inocular la bacteria Rosenbergiella-YN46 en el sistema digestivo de los mosquitos: ¿una estrategia de control biológico realista y sostenible para reducir la transmisión y prevalencia de Flavivirus en la naturaleza?

Los Flavivirus transmitidos por mosquitos causan infecciones virales potencialmente mortales en el ser humano: zika, dengue, virus del Nilo Occidental, virus de la fiebre amarilla. La situación es aún más preocupante porque el cambio climático y ciertos fenómenos meteorológicos como El Niño favorecen la transmisión de estas (sidenote: Enfermedad vectorial enfermedad en la que un patógeno se transmite a un huésped (humano o animal) por la picadura de un vector que puede ser de distintos tipos (mosquitos, moscas, garrapatas, pulgas, etc.).  Las enfermedades vectoriales representan alrededor del 17% del total de enfermedades infecciosas en el mundo y la OMS estima que el 80% de la población mundial está expuesta al riesgo de contraer al menos una enfermedad vectorial.  Profundizar https://www.pasteur.fr/fr/innovation/toute-actualite/actualites-innovation/comb… )  y porque hasta ahora las campañas de control biológico y lucha contra los mosquitos han mostrado una escasa eficacia.

¿Y si optáramos por una estrategia completamente distinta? La idea consiste en modificar la microbiota intestinal de los mosquitos para evitar su propia infección y, por tanto, la transmisión del virus a los mamíferos, incluido el ser humano.

Multiplicó por diez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 ha establecido que entre 2000 y 2019 el número de casos de dengue notificados en todo el mundo se multiplicó por diez, pasando de 500.000 a 5,2 millones.

Tras un ligero descenso durante la pandemia de COVID-19, en 2023 se observó un repunte de los casos de dengue en todo el mundo.

Una bacteria para proteger a los mosquitos... y a los humanos

En este estudio, un equipo de investigadores chinos 2 aisló 55 bacterias que viven en el aparato digestivo de las hembras del mosquito Aedes albopictus, principal vector del dengue, a partir de insectos capturados en el sur de la provincia de Yunnan. Entre las bacterias identificadas: Rosenbergiella YN46 (llamada así porque se identificó en la provincia de Yunnan), inoculada a dosis de 1,6 x 103 UFC, protege de forma persistente al mosquito A. albopictus de los (sidenote: Flavivirus son un género que comprende más de 70 virus, varios de los cuales se consideran importantes patógenos humanos. Los Flavivirus se transmiten por la picadura de mosquitos infectados y causan un amplio espectro de enfermedades que pueden clasificarse a grandes rasgos en dos categorías: 
- enfermedades sistémicas hemorrágicas (virus del dengue y de la fiebre amarilla) 
- y complicaciones neurológicas (virus del Nilo occidental, Zika)
Profundizar https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34696709/ )
.

¿Cuál es el mecanismo por el cual esta bacteria intestinal, presente en el néctar de las flores, confiere a los mosquitos A. albopictus y Aedes aegypti resistencia a las infecciones por los virus del dengue y del Zika? Mediante la secreción de una enzima, la glucosa deshidrogenasa, que convierte la glucosa en ácido glucónico, acidificando rápidamente la luz intestinal del mosquito (pH < 6,5 después de una comida de sangre). Este entorno ácido altera de forma irreversible la envoltura proteica de los viriones de Flavivirus, impidiéndoles que penetren en las células epiteliales intestinales del mosquito.

390 millones Con cerca de 390 millones de infecciones al año, el virus del dengue es el Flavivirus transmitido por mosquitos más frecuente en el mundo. ²

223 000 El virus del Zika causó más de 223.000 casos confirmados en las islas del Pacífico y las Américas entre 2015 y 2017. ²

¿Una estrategia eficaz a gran escala?

Pero los investigadores no se limitaron a realizar este estudio. Como observaron una prevalencia variable del dengue en la provincia de Yunnan, decidieron comprobar si este fenómeno iba acompañado de una presencia desigual de la bacteria. De hecho, descubrieron que la prevalencia de Rosenbergiella YN46 en la microbiota intestinal de los insectos variaba mucho de una prefectura a otra. La bacteria es muy frecuente en el aparato digestivo de los mosquitos de las prefecturas de Wenshan (91,7%) y Pu’er (52,9%), en las que solo se han registrado unos cuantos casos aislados de dengue, mientras que por el contrario, es rara en los mosquitos de las prefecturas de Xishuangbanna (6,7%) y Lincang (0%), donde el dengue es endémico. 

Una serie de experimentos complementarios que se llevaron a cabo en condiciones de semi-campo permiten albergar esperanzas respecto a la posibilidad de un (sidenote: control biológico es una forma eficaz y respetuosa con el medio ambiente de reducir o mitigar las plagas y sus efectos recurriendo a enemigos naturales.  Profundizar https://www.sciencedirect.com/journal/biological-control ) : : basta añadir la bacteria a agua azucarada para contaminar a los insectos y transmitirla eficazmente de manera (sidenote: Transmisión transestadia El vector (en este caso, el mosquito) retiene un agente (el Flavivirus) en su cuerpo al pasar de un estadio de desarrollo a otro (de la fase de larva acuática a la de adulto alado). Profundizar Źródło ) y de una generación de mosquitos a la siguiente (en los mosquitos, la microbiota intestinal es transmitida por las hembras a sus crías y adquirida a través de la alimentación de las larvas y luego de los adultos).

Por tanto, la introducción de la bacteria Rosenbergiella YN46 en el hábitat acuático de las larvas o la importación de adultos ya portadores de la bacteria podrían reducir la transmisión del dengue en zonas endémicas.

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Menopausia: un desequilibrio en la microbiota vaginal podría favorecer la inflamación

Un estudio realizado en mujeres posmenopáusicas indica que quizás algún día sea posible reducir la inflamación de la mucosa vaginal mediante la modulación de la microbiota vaginal, con la esperanza de reducir el riesgo de infección y cáncer cervical.

La microbiota vaginal

En el momento de la menopausia, la microbiota vaginal podría desempeñar un papel clave en la salud ginecológica de las mujeres.  

En circunstancias normales, ciertas bacterias lácticas llamadas lactobacilos, que son abundantes en la flora vaginal, acidifican el entorno vaginal y contribuyen al equilibrio de la microbiota.

Entre 45 y 55 años es la edad a la que comienza la transición menopáusica en la mayoría de las mujeres ¹

El 87% de las mujeres experimentan al menos 1 síntoma además del cese de la menstruación ²

Entre un 20 y un 25% de ellas sufren trastornos severos que afectan a su calidad de vida ²

¿Cuál es el mecanismo por el cual la menopausia altera la microbiota vaginal? 

Durante la premenopausia (el periodo anterior al cese definitivo de la menstruación, véase el recuadro), la disminución de las concentraciones de estrógenos provoca en las células de la mucosa una reducción del contenido de glucógeno, que es el alimento preferido de los lactobacilos. 

Ante la escasez de alimentos, estos últimos se vuelven menos abundantes y pierden su posición dominante, lo que puede causar desequilibrios en la microbiota vaginal ( (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) ). La disminución de las hormonas sexuales también se asocia a un aumento perjudicial de la diversidad microbiana.

El 55% de las mujeres sabe que, desde la infancia hasta la menopausia, la microbiota vaginal de la mujer no es la misma.

El problema es que varios estudios han demostrado que existe una asociación entre, por una parte, la pérdida del predominio de lactobacilos y el aumento de la diversidad bacteriana y, por otra parte, la inflamación de la mucosa vaginal. A su vez, la inflamación aumenta el riesgo de infección, especialmente de ITS (infecciones de transmisión sexual), así como de lesiones precancerosas del cuello uterino.

Si bien se ha demostrado la relación entre los cambios en la microbiota vaginal y la inflamación en mujeres premenopáusicas, hasta ahora no se habían realizado estudios para determinar si esta relación persiste después de la menopausia (véase el recuadro). 

Menopausia, premenopausia, posmenopausia o perimenopausia: ¿cuál es la diferencia?

La transición menopáusica, que se caracteriza por la disminución progresiva de las hormonas sexuales femeninas, abarca un periodo de varios años.

  • La premenopausia (o perimenopausia) es el periodo crucial previo a la menopausia. Precede al final de la menstruación, cuando aparecen los famosos síntomas menopáusicos (sofocos, sequedad vaginal, trastornos del sueño, etc.). Su duración es en promedio de 4 años (de 2 a 8 años).
  • La menopausia es el cese definitivo de la menstruación. Suele producirse entre los 45 y los 55 años.
  • La posmenopausia es el periodo que sigue a la menopausia. Empieza aproximadamente un año después de la menopausia. 

Modular la microbiota vaginal para mantener una buena salud

Con el fin de documentar esta cuestión, un equipo de investigadores estadounidenses utilizó los datos de 119 mujeres posmenopáusicas (edad media de 61 años) que habían participado en un ensayo clínico que comparó los efectos de los estrógenos sobre la flora vaginal con los de una crema hidratante. 

Estos investigadores analizaron las poblaciones bacterianas y los marcadores de inflamación (citocinas) en las secreciones vaginales de las voluntarias para determinar si existía alguna relación entre estos dos parámetros. 3

Resultados: las mujeres cuya microbiota vaginal muestra una mayor diversidad o contiene menos lactobacilos son las que presentan concentraciones más elevadas de citocinas. Por lo tanto, estas dos características de la microbiota vaginal están asociadas a la inflamación, al igual que en las mujeres premenopáusicas.

La microbiota vaginal

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Lo interesante de estos resultados es que tienden a indicar que algún día quizás sea posible, gracias a la modulación de la microbiota vaginal de las mujeres posmenopáusicas, limitar la inflamación de la mucosa vaginal y adoptar medidas preventivas para proteger su salud.

¿Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM)?

Este término, que desde 2014 ha sustituido al de «atrofia vulvovaginal» o al término demasiado restrictivo de «sequedad vaginal», describe ciertos síntomas relacionados con el descenso de los niveles de estrógenos que se produce en la menopausia 4 :

  • Síntomas genitales: sequedad, ardor e irritación.
  • Síntomas sexuales: falta de lubricación, molestia y dolor.
  • Síntomas urinarios: urgencia urinaria, infecciones urinarias recurrentes, dolor, molestias y ardor al orinar (disuria)

Según un metanálisis publicado en 2022 5, el SGM afecta a:

  • más de la mitad de las mujeres posmenopáusicas (55,1%), 
  • una tercera parte de las mujeres perimenopáusicas (31,9%), 
  • una de cada 5 mujeres premenopáusicas (19,2%).
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¿Existe una relación entre dolor posoperatorio, cáncer de mama y microbiota intestinal?

Es una primicia: un equipo ha identificado unas bacterias intestinales asociadas a la presencia o la ausencia de dolor posquirúrgico persistente varios meses después de una intervención quirúrgica por cáncer de mama.

La microbiota intestinal Los probióticos Prebióticos: lo esencial para comprender

En cirugía, se habla de dolor posquirúrgico persistente (o DPQP) cuando el dolor sigue siendo significativo al menos 3 meses después de la intervención.

Un problema que afecta a millones de pacientes en el mundo y frente al que la ciencia todavía está bastante desarmada, aunque se sabe que ciertos factores son predisponentes (tipo de intervención, intensidad del dolor antes de la operación, actitud del paciente frente al dolor, factores genéticos).

Sin embargo, se dibuja una nueva pista, en la que no forzosamente se habría pensado en un primer momento: la de la microbiota… intestinal , en la que está implícito el famoso (sidenote: Eje intestino cerebro Red de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, que permite la comunicación entre el intestino y el cerebro a través de tres vías: 
1. la vía neuronal (las neuronas), principalmente por el nervio vago y el sistema nervioso entérico;
2. la vía endocrina, mediante la secreción de hormonas, como el cortisol, la adrenalina o la serotonina,
3. la vía del sistema inmunitario, mediante la modulación de las citocinas. El eje intestino-cerebro actúa, entre otras cosas, sobre el comportamiento, la cognición (memoria), las emociones, el humor, los deseos, la percepción… y el dolor.
)
.

Por eso, manipular, antes de una operación, la microbiota intestinal con la ayuda de probióticos o prebióticos podría reducir la incidencia del DPQP. En cualquier caso, esto es lo que sugiere un estudio preliminar que demuestra que ciertas bacterias del tubo digestivo se asocian al dolor después de una intervención quirúrgica por fractura de muñeca. Y lo que parece confirmar un estudio irlandés 1 que esta vez se centra en mujeres operadas por un cáncer de mama.

2,3 millones En 2022, 2,3 millones de mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de mama en el mundo y se registraron 670 000 fallecimientos ²

La primera causa En 157 países de 185, el cáncer de mama era la primera causa de cáncer en las mujeres en 2022 ²

99 % Alrededor del 99 % de los cánceres de mama se producen en mujeres, frente al 0,5 a 1 % en los hombres ²

Bacterias intestinales asociadas a la presencia o ausencia de dolor 

Tres meses después de la operación, la mitad de las mujeres referían dolor persistente, mientras que la otra mitad no tenía especialmente dolor. Una diferencia que tenía relación con la diversidad de su microbiota intestinal: las pacientes que referían un dolor grave 1 hora y 3 meses después de la operación poseían una microbiota intestinal menos diversificada, en comparación con la de las mujeres que sufrían poco. 

Pero, sobre todo, ciertas bacterias parecían asociadas a la presencia o la ausencia de dolor posquirúrgico persistente después de someterse a una intervención por cáncer de mama: las mujeres que no referían dolor 3 meses después de la operación albergaban en su intestino más bacterias conocidas por sus efectos beneficiosos (Bifidobacterium longum y Faecalibacterium prausnitzii), mientras que las mujeres que padecían un DPQP albergaban más Megamonas hypermegale, Bacteroides pectinophilus, Ruminococcus bromii y Roseburia hominis.

¡El descubrimiento es importante! Sin embargo, atención, solo se trata de una asociación y, en ningún caso, de relaciones de causalidad. En este estadio, todavía no se puede decir que esta o aquella bacteria induce o reduce el dolor…

Microbiota y cáncer de mama

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Dolor posoperatorio: ¿una cuestión de microbiota intestinal?

Cuando trabajos anteriores habían relacionado la diversidad y la composición de la microbiota intestinal con el dolor posoperatorio después de una intervención quirúrgica de la muñeca, un equipo identifica por primera vez unas bacterias asociadas a la presencia o la ausencia de dolor posquirúrgico persistente después de una intervención por cáncer de mama.

El dolor posquirúgico persistente (o  (sidenote: Dolor posquirúrgico persistente (DPQP) Dolor que continúa después de una operación quirúrgica de forma significativa durante al menos tres meses y que no tiene relación con afecciones dolorosas preexistentes ) ) es tan común como subestimado: afecta a millones de pacientes en el mundo. Entre los factores predisponentes, se encuentra el tipo de intervención quirúrgica. Por ejemplo, en el caso del cáncer de mama, el 80 % de las mujeres cuya intervención comprende una limpieza axilar de los ganglios linfáticos padecen DPQP.

Trabajos anteriores habían implicado a la microbiota intestinal en el dolor posoperatorio. Sin embargo, los mecanismos eran confusos: una disbiosis intestinal podría producir un desequilibrio en la producción de metabolitos microbianos y desempeñar un papel en el desarrollo del DPQP a través del (sidenote: Eje intestino cerebro Red de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, que permite la comunicación entre el intestino y el cerebro a través de tres vías: 
1. la vía neuronal (las neuronas), principalmente por el nervio vago y el sistema nervioso entérico;
2. la vía endocrina, mediante la secreción de hormonas, como el cortisol, la adrenalina o la serotonina,
3. la vía del sistema inmunitario, mediante la modulación de las citocinas. El eje intestino-cerebro actúa, entre otras cosas, sobre el comportamiento, la cognición (memoria), las emociones, el humor, los deseos, la percepción… y el dolor.
)
.

Para saber más, unos investigadores irlandeses de la Universidad de Cork 1 han realizado un estudio observacional prospectivo en pacientes adultas sometidas a una intervención quirúrgica para el tratamiento del cáncer de mama (excepto limpieza axilar o cirugía de reconstrucción, muy dolorosas). Su objetivo era determinar si la composición de la microbiota intestinal se asociaba a la incidencia y la magnitud del DPQP en esta cohorte de mujeres.

2,3 millones En 2022, 2,3 millones de mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de mama en el mundo y se registraron 670 000 fallecimientos ²

La primera causa de cáncer En 157 países de 185, el cáncer de mama era la primera causa de cáncer en las mujeres en 2022 ²

Alrededor del 99 % de los cánceres de mama se producen en mujeres, frente al 0,5 a 1 % en los hombres ²

Una menor diversidad alfa

Doce semanas después de la operación, 21 mujeres (51,2 %) no referían dolor y otras 20 (48,8 %) presentaban dolor persistente. Una diferencia que parecía relacionada con la diversidad de su microbiota intestinal: se observaba una menor (sidenote: Diversidad alfa Número de especies que coexisten en un medio dado. ) (3 mediciones: riqueza, índice de Shannon e índice de Simpson) en las pacientes que señalaban un dolor grave 1 hora después de la operación y 12 semanas después, en comparación con las que referían un dolor leve. En cambio, no se observó ninguna diferencia en cuanto a la (sidenote: Beta diversity Tasa de variación de la composición de especies, calculada comparando el número de taxones únicos en cada ecosistema. ) .

Bacterias asociadas a la presencia o ausencia de dolor

Pero, sobre todo, el equipo detecta importantes diferencias en la composición de la microbiota intestinal según el dolor, con mayor presencia de:

  • Bifidobacterium longum y Faecalibacterium prausnitzii en las mujeres que no referían ningún dolor 12 semanas después de la operación.
  • Megamonas hypermegale, Bacteroides pectinophilus, Ruminococcus bromii y Roseburia hominis en las mujeres que presentaban DPQP.

Estos resultados parecen reforzar los de anteriores estudios: disminución de la cantidad relativa de Faecalibacterium prausnitzii en los pacientes que presentan una fibromialgia; reducción del dolor mediante la administración de Bifidobacterium longum en un modelo de rata con artritis. No obstante, una excepción: Roseburia hominis reducía la hipersensibilidad visceral en la rata, aunque se asociaba a la presencia de DPQP en este estudio.

Si bien estas relaciones entre microbiota y DPQP son una primicia, los autores lanzan una advertencia: solo se trata de correlaciones y, en ningún caso, de relaciones de causalidad.

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¿Bacterias de la microbiota intestinal capaces de reducir el colesterol?

Según un nuevo estudio, la microbiota influiría en los parámetros de salud cardiovascular de múltiples maneras. Algunas bacterias capaces de metabolizar el colesterol podrían tener un impacto beneficioso no despreciable sobre el riesgo cardiaco.

La microbiota intestinal podría ser un día una diana terapéutica de elección para luchar contra las enfermedades cardiovasculares. Es lo que sugiere un estudio realizado por unos investigadores estadounidenses del Massachuetts General Hospital. 1

Estos investigadores acaban de poner en evidencia que existen numerosas asociaciones entre las bacterias del intestino y los parámetros metabólicos de la salud cardiovascular. Los vínculos más importantes harían referencia a ciertas bacterias capaces de metabolizar el colesterol. 

Factores de riesgo cardiovascular: la edad microbiana podría cambiar las cosas

La «edad microbiana» es un parámetro calculado sobre la base de las modificaciones, asociadas a la edad, de ciertas especies bacterianas de la microbiota intestinal (una cincuentena en total). Según un estudio publicado en Nature Medicine 2, tener una baja edad microbiana a pesar de la propia edad podría proteger de las enfermedades cardiovasculares. En las personas mayores de 60 años que presentan factores de riesgo cardiovascular importantes (obesidad, hiperglucemia…), una baja edad microbiana disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mientras que una edad microbiana elevada lo aumenta, independientemente del sexo, la edad, los factores alimentarios o el modo de vida. Por lo tanto, parece que la edad microbiana contrarresta el riesgo cardiovascular asociado a las disfunciones metabólicas. Esto es una nueva prueba de la implicación de la microbiota en la salud cardiovascular. 

Datos esenciales sobre las relaciones entre la microbiota y el metabolismo del huésped

Para llegar a esta constatación, los investigadores han realizado el perfil completo del entorno intestinal de más de 1400 individuos del Framingham Health Study. Han procedido a la secuenciación metagenómica (análisis de los genomas del conjunto de los microorganismos intestinales), pero también metabolómica (análisis del conjunto de los metabolitos) de las heces del conjunto de los voluntarios.

Después han intentado saber si existían correlaciones entre los datos de las microbiotas y los parámetros de salud de los voluntarios (triglicéridos, colesterol, proteína C reactiva, glucemia, hemoglobina glucosilada, presión arterial…). 

Resultados

Resultados: existen más de 16 000 asociaciones entre los microorganismos intestinales y los parámetros metabólicos. Entre las principales, los científicos han identificado una relación negativa entre las especies bacterianas de Oscillibacter y el colesterol fecal y plasmático. Los voluntarios que presentaban una abundancia de estas bacterias en su microbiota tenían niveles más bajos de colesterol.

Bacterias equipadas para degradar el colesterol

Cultivando tres aislados in vitro, han demostrado que Oscillibacter es capaz de absorber el colesterol y transformarlo en colesterona, en glucósido de colesterol y en hidroxicolesterol, metabolitos que pueden ser descompuestos por otras bacterias y finalmente excretados por el organismo. 

Por otra parte, se observaba que la presencia concomitante, en la microbiota de los voluntarios, de Oscillibacter y Eubacterium coprostanoligenes (bacterias portadoras de un gen llamado ismA implicado en el metabolismo del colesterol) se asociaba a una disminución más marcada de la concentración de colesterol sanguíneo. Según los investigadores, los dos tipos de bacterias podrían tener un efecto sinérgico positivo sobre la concentración de colesterol.

Un amplio campo de investigación en perspectiva

El interés de este estudio con respecto a los trabajos anteriores es que permite tener una comprensión más completa y fina de las vías metabólicas por las que las bacterias actúan sobre el organismo. 

También sienta las bases para próximos estudios centrados en la manera en que las modificaciones de la microbiota contribuyen a las enfermedades cardiovasculares, en especial la manera en que diferentes comunidades interactúan entre sí para afectar a la salud. 

Resultado

La clave es una mejor comprensión de la ecología intestinal, que podría permitir, un día, elaborar estrategias terapéuticas innovadoras centradas en una o varias bacterias del intestino.

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Infecciones urinarias: ¿hacia estrategias alternativas a base de dieta y probióticos?

Frente a las infecciones urinarias, las estrategias preventivas basadas en una dieta equilibrada o el uso de probióticos podrían ofrecer una alternativa al tratamiento con antibióticos. Si bien los antibióticos son eficaces a corto plazo, también pueden favorecer la aparición de disbiosis, nuevas infecciones y resistencia.

La microbiota intestinal La microbiota urinaria Cistitis y microbiota

(sidenote: Escherichia coli uropatógeno cepas de E. coli que llevan a menudo genes adicionales (en comparación con las cepas de E. coli comensales) capaces de potenciar su virulencia (flagelo, toxinas, polisacáridos de superficie, etc.) ) es responsable de más del 80% de las infecciones urinarias. Estas bacterias intestinales pueden migrar desde el ano, colonizar la uretra y ascender hasta la vejiga. De hecho, estudios anteriores demostraron que las mujeres que padecen infecciones urinarias presentan una mayor abundancia de E. coli en su aparato digestivo y que existen similitudes entre las especies intestinales y las que colonizan el aparato urinario.

El 50 al 60% de las mujeres adultas contraerán al menos una infección urinaria a lo largo de su vida ²

casi el 10% de las mujeres posmenopáusicas declaran haber padecido una infección urinaria el año anterior ²

Para evaluar la disbiosis y otros posibles factores de riesgo en mujeres con antecedentes de cistitis, un equipo de investigadores incluyó en un estudio a 753 voluntarias de entre 18 y 45 años a las que se había diagnosticado una infección urinaria en los últimos cinco años y que, por lo demás, gozaban de buena salud.

Prevalencia

  • Las infecciones urinarias figuran entre las enfermedades bacterianas más frecuentes, ya que afectan cada año a 150 millones de personas en todo el mundo. 1 
     
  • Salvo por un pico en mujeres jóvenes de entre 14 y 24 años, la prevalencia de las infecciones urinarias aumenta con la edad. Su prevalencia entre las mujeres mayores de 65 años ronda el 20%, frente al 11% en la población general. 2

Optar por una alimentación más sana

Casi tres cuartas partes de las mujeres participantes en el estudio (71%) presentaban una disbiosis intestinal, que mostraba una correlación no solo con la (sidenote: Infección urinaria recurrente Una infección urinaria recurrente se define como la manifestación de ⩾2 episodios sintomáticos en 6 meses o ⩾3 episodios sintomáticos en 12 meses. ) de las infecciones urinarias, sino también con la presencia en su flora de bacterias multirresistentes a los antibióticos.

Otra singularidad de la población estudiada era su dieta, ya fuera en términos de bebidas (menos de 1 litro de agua al día, consumo de zumos endulzados, etc.), alimentos sólidos (exceso de productos salados, dietas hipercalóricas ricas en azúcares añadidos y grasas saturadas, etc.) o complementos alimenticios para prevenir las infecciones urinarias.

Según los investigadores, estas observaciones confirman el estrecho vínculo entre la dieta y la composición de la microbiota intestinal. A este respecto, hacen referencia a estudios anteriores que muestran que solo el 12% de la variación estructural de la microbiota intestinal puede atribuirse a cambios genéticos, mientras que el 57% puede explicarse por cambios en la dieta.

La microbiota como nueva estrategia terapéutica

Aunque el tratamiento estándar de las infecciones urinarias se basa en el uso de antibióticos, a largo plazo estos alteran la microbiota intestinal (disbiosis) y favorecen la aparición de microorganismos multirresistentes. De ahí la importancia, según los autores, de contar con opciones terapéuticas alternativas y complementarias.

Conclusión

Los investigadores también mencionan los efectos beneficiosos de los probióticos, en particular de las especies del género Lactobacillus que reducen la adherencia, el crecimiento y la colonización de bacterias uropatógenas como E. coli: L. salivarius de liberación entérica consigue llegar hasta la microbiota urinaria y la microbiota vaginal y protegerlas; un probiótico compuesto por dos cepas de lactobacilos y extracto de arándano rojo reduce significativamente el número de infecciones urinarias recurrentes en mujeres jóvenes premenopáusicas en comparación con un placebo. Todo ello con una gran ventaja sobre los antibióticos: la administración de lactobacilos no favorece el desarrollo de resistencia.

¿Qué son exactamente los probióticos?

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