La inmunoterapia, todavía más eficaz gracias a la microbiota intestinal de los adultos mayores

La inmunoterapia, reconocida desde los años 2010 como una estrategia terapéutica eficaz en la lucha contra el cáncer, a veces alcanza sus límites en algunos pacientes. Estudios recientes indican que una modulación de la microbiota intestinal potencia el sistema inmunitario para luchar contra la proliferación de células cancerosas.

La microbiota intestinal

Estimular un sistema inmunitario y movilizarlo para que sea capaz de reconocer y eliminar las células cancerosas, este es el principio de la inmunoterapia que revoluciona, desde la década de 2010, el tratamiento del cáncer. Sin embargo, tiene una limitación: en algunos pacientes, es poco eficaz.

1/6 El cáncer, causante de cerca de 10 millones de fallecimientos en 2020, es decir, cerca de un fallecimiento de cada seis, es una de las principales causas de mortalidad en el mundo.

Los estudios parecen demostrar que la microbiota intestinal podría condicionar el resultado de este tratamiento, ya que algunas bacterias que viven en el tubo digestivo podrían segregar moléculas capaces de potenciar el el sistema inmunitario para luchar contra la proliferación de células cancerosas. Por ello, un equipo de investigadores intentó, antes de iniciar la inmunoterapia, modificar la microbiota intestinal de sus pacientes para que potenciara el tratamiento. Uno de los medios utilizados para hacerlo es el trasplante de microbiota fecal.

1/3 Solo 1 persona de cada 3 declara que su médico ya le explicó lo que es la microbiota (34% frente a 55% en el grupo de 25-34 años).

1/3 Solo 1 persona de cada 3 ya recibió explicaciones de su médico sobre cómo mantener el equilibrio de la microbiota (37% frente a 60 % en el grupo de 25-34 años).

Mejor la microbiota de un adulto mayor

Si tuviera que recibir un poco de microbiota fecal de otra persona (sí, esto forma parte en la actualidad de las soluciones terapéuticas reconocidas o en estudio para numerosas enfermedades), tendría tendencia a elegir a un donante joven y sano. También es lo que hacen los investigadores. ¡Pero quizá tendrán que revisar su postura y preferir las heces de un donante que haya soplado más de 80 velas y siga en forma!

Estadísticas

Los cánceres más frecuentes (en número de casos registrados) son: 2 

  • el cáncer de mama (2,26 millones de casos)
  • el cáncer de pulmón (2,21 millones de casos)
  • el cáncer colorrectal (1,93 millones de casos)
  • el cáncer de próstata (1,41 millones de casos)
  • el cáncer de piel (diferente al melanoma) (1,20 millones de casos)
  • el cáncer de estómago (1,09 millones de casos)

Los cánceres más mortales son:

  • el cáncer de pulmón (1,80 millones de fallecimientos)
  • el cáncer colorrectal (916 000 fallecimientos)
  • el cáncer de hígado (830 000 fallecimientos)
  • el cáncer de estómago (769 000 fallecimientos)
  • el cáncer de mama (685 000 fallecimientos)

De hecho, un estudio reciente 1 demostró que los mayores de 60 años respondían mejor a la inmunoterapia y que, cuantos más años pasaban, su supervivencia desafiaba más los pronósticos. ¿Por qué?

Porque, con la edad, su microbiota intestinal parece evolucionar en provecho de un conjunto de bacterias más favorables a los resultados de la inmunoterapia. Hasta tal punto que, si se trasplantan estas bacterias típicas de los adultos mayores a ratones con cáncer antes de administrarles una inmunoterapia, se reduce más el crecimiento del tumor que sin trasplante fecal.

¿Cómo explicar estos resultados? A priori, porque estas bacterias «de viejos» dan un empujón «juvenil» a un sistema inmunitario que tiene tendencia a agotarse con los años. Sobre este punto, parece que, para una microbiota sana, el valor sabe esperar el paso de los años.

La microbiota intestinal

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¿Cuál es la relación entre la microbiota vaginal y la incontinencia urinaria?

Cuando se padece incontinencia urinaria de esfuerzo, las estrategias aplicadas se basan a menudo en ejercicios (para reforzar el periné insuficiente) y pañales (para absorber las pérdidas). ¡Pero quizá un día los probióticos también formen parte de la solución!

La microbiota vaginal La microbiota urinaria

La incontinencia urinaria de esfuerzo, un tema a menudo considerado tabú, afecta a 1 mujer de cada 5 e incluso a 1 mujer de cada 3 según los estudios. La maternidad y el paso de los años aumentan el riesgo de estas pérdidas incontroladas en el momento de levantar la bolsa de la compra, toser, saltar, estornudar e incluso reír. Tradicionalmente, se considera que dos mecanismos están implicados: un debilitamiento del periné («hamaca» muscular que retiene los órganos urogenitales), sobre todo durante el embarazo, y una debilidad del esfínter urinario, músculo en forma de anillo que abre o cierra la uretra por la que se vacía la vejiga. Pero la microbiota vaginal también podría estar implicada, a juzgar por un estudio chino publicado en 2024. 1

Tipos de incontinencia urinaria

Existen 3 tipos principales de incontinencia urinaria: 2,3 

  • la incontinencia urinaria de esfuerzo;
  • la incontinencia urinaria por urgencia, en la que la pérdida va precedida de unas ganas imperiosas de orinar;
  • la incontinencia mixta, que combina los dos síntomas.

Existen otros dos tipos de incontinencia urinaria, pero son más raros: 2,3 

  • la incontinencia por rebosamiento (pequeña pérdida de orina debida a una vejiga demasiado llena);
  • la incontinencia funcional, que resulta de una incapacidad mental o física no debida al control de la micción (enfermedad de Alzheimer, en la que el paciente no reconoce la necesidad de orinar o ha olvidado dónde está el lavabo).

Quien dice incontinencia dice disbiosis vaginal

El estudio demuestra que un desequilibrio de la microbiota vaginal afecta al 84,5% de las madres jóvenes que padecen incontinencia urinaria frente al 42,1% de las madres que no sufren estas pérdidas. La gran mayoría de las jóvenes madres con incontinencia presentan, en lugar de una microbiota vaginal sana en la que predomina Lactobacillus, una microbiota vaginal en la que Gardnerella, Streptococcus, Prevotella, Dialister y Veillonella ocupan más terreno.

Pero algunas lectoras atentas se preguntarán: ¿qué relación existe entre la microbiota vaginal (por lo tanto, de la vagina) y pérdida urinaria (por lo tanto, del aparato urinario)? Simplemente la proximidad anatómica entre el orificio de la uretra y el de la vagina. ¡Unos milímetros que facilitan el establecimiento de estrechas relaciones entre la microbiota de estas dos partes del cuerpo! Por otra parte, estudios anteriores demostraron en varias ocasiones la existencia de relaciones entre las enfermedades urogenitales, por lo tanto, del aparato urinario o vaginal, y las bacterias vaginales.

30% frente a 15% Muchas personas de edad avanzada padecen incontinencia urinaria, especialmente las mujeres: el 30% de las mujeres de edad avanzada y el 15% de los hombres de edad avanzada.

18 a 34% La incontinencia urinaria de esfuerzo es más frecuente en las mujeres después del parto y en las de edad avanzada, con una prevalencia del 18 al 34% según los estudios.

¿Una microbiota vaginal demasiado interconectada?

Pero a lo que íbamos, las bacterias de las mujeres que padecen pérdidas urinarias después del parto. Su microbiota se caracteriza también por una hiperconexión entre los microorganismos que viven en la vagina. En otras palabras, una red de relaciones de lo más desarrollada entre los diferentes microorganismos. No es buena señal: en general, las microbiotas que presentan un grado elevado de interconexión se consideran menos estables y, por lo tanto, más propensas al desequilibrio y la disbiosis.

En suma, según los autores, estos estudios demuestran que existe una posible asociación entre una microbiota vaginal inestable y la incontinencia urinaria de esfuerzo. Pero nada indica que la primera sea la causa de la segunda: la humedad creada por las pérdidas podría modificar la microbiota; o la microbiota y la incontinencia podrían ser dos consecuencias visibles de otro fenómeno que está por descubrir.

La microbiota vaginal

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Incontinencia urinaria de esfuerzo: una microbiota vaginal a menudo desequilibrada

Aunque siga siendo un tabú, la incontinencia urinaria es lo suficientemente frecuente para ser un motivo recurrente de consulta al médico. ¿Los exámenes comportarán mañana un análisis de la microbiota vaginal? Quizá, si se confirman los resultados de este estudio.

Los medicamentos, el estilo de vida y los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo son factores que pueden alterar la temperatura, la humedad, el pH y la barrera protectora del entorno vaginal. Ahora bien, estos cambios pueden facilitar el desarrollo de bacterias patógenas y amenazar el sano predominio de Lactobacillus en la microbiota vaginal. Con la posibilidad de potenciales enfermedades no solo genitales sino también urológicas, debido a la proximidad anatómica de la uretra y la vagina que facilita el establecimiento de estrechas relaciones entre sus microbiotas respectivas.

30% frente a 15% Muchas personas de edad avanzada padecen incontinencia urinaria, especialmente las mujeres: el 30% de las mujeres de edad avanzada y el 15% de los hombres de edad avanzada.

18 a 34% La incontinencia urinaria de esfuerzo es más frecuente en las mujeres después del parto y en las de edad avanzada, con una prevalencia del 18 al 34% según los estudios.

La incontinencia a menudo va acompañada de disbiosis

¿Forma parte la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) de esta lista cada vez más larga de enfermedades? La respuesta es afirmativa, a juzgar por los resultados de un estudio realizado en 32 mujeres posparto de un hospital de la provincia de Hunan (China), con IUE (n = 13) o sin IUE (n = 19). En términos de microbiota vaginal, aunque el 42,1% de las mujeres sin IUE presentaban una disbiosis vaginal (desequilibrio de la microbiota vaginal), esta cifra se elevaba al 84,6% en las mujeres con IUE. En otras palabras, la disbiosis vaginal es dos veces más frecuente —e incluso casi sistemática— en las madres con IUE. Su microbiota presentaba una mayor abundancia relativa de Gardnerella, Streptococcus, Prevotella, Dialister y Veillonella. 

Tipos principales de incontinencia urinaria:

Existen 3 tipos principales de incontinencia urinaria: 2,3

  • a incontinencia urinaria de esfuerzo;
  • la incontinencia urinaria por urgencia, en la que la pérdida va precedida de unas ganas imperiosas de orinar;
  • la incontinencia mixta, que combina los dos síntomas.

Existen otros dos tipos de incontinencia urinaria, pero son más raros: 2,3

  • la incontinencia por rebosamiento (pequeña pérdida de orina debida a una vejiga demasiado llena);
  • la incontinencia funcional, que resulta de una incapacidad mental o física no debida al control de la micción (enfermedad de Alzheimer, en la que el paciente no reconoce la necesidad de orinar o ha olvidado dónde está el lavabo).

¿Una microbiota demasiado interconectada?

Para desentrañar las relaciones entre los diferentes microorganismos vaginales potencialmente implicados en la IUE, los investigadores realizaron lo que se llama un análisis de la red de co-ocurrencia de la microbiota de las pacientes. Dicho de otra manera, cartografiaron las potenciales relaciones entre las diferentes bacterias. La conclusión es que la microbiota vaginal de las pacientes con IUE muestra una interconexión y una complejidad mucho más elevadas: al cartografíar las relaciones entre las bacterias: la red del grupo sin IUE muestra 96 nodos y 133 aristas, frente a 200 nodos y 409 aristas en la de las pacientes con IUE. En general, las comunidades microbianas que muestran un grado elevado de interconexión se consideran menos estables y, por lo tanto, más propensas a un desequilibrio.

Los resultados sugieren pues, según los autores, una asociación potencial entre una microbiota vaginal inestable y la IUE. Sin embargo, nada indica que esta relación sea causal y deberán realizarse estudios complementarios para confirmar estos resultados.

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Noticias Ginecología Medicina general

Observatorio Internacional de las Microbiotas: seconda edición

La concienciación sobre la importancia de la microbiota para la salud está empezando a aumentar, pero aún queda un largo camino por recorrer: los profesionales sanitarios desempeñan un papel clave en la educación y la información.

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Photo Observatoire: CP Lay Public - ES

La microbiota, formada por billones de microorganismos (bacterias, virus, hongos, etc.) vive en el intestino, la piel, la boca, la nariz y los pulmones. Estos organismos desempeñan un papel crucial en nuestro bienestar, ya que facilitan la digestión, estimulan el sistema inmunitario y nos protegen contra las enfermedades infecciosas. Pero, además de estas funciones, la microbiota también influye en el estado de ánimo, en el metabolismo e incluso en la longevidad. Las alteraciones de este delicado equilibrio, a menudo debidas a factores como la dieta, el estilo de vida o los medicamentos, pueden provocar graves problemas de salud, desde enfermedades gastrointestinales hasta trastornos cardiovasculares y depresión. Por lo tanto, mantener una microbiota sana en todas estas zonas del cuerpo es esencial para la salud y el bienestar general.

Por segundo año consecutivo, el Biocodex Microbiota Institute ha encargado a Ipsos que lleve a cabo una importante encuesta internacional sobre la microbiota: el Observatorio Internacional de las Microbiotas. ¿Está la gente más familiarizada con la microbiota este año? ¿Ha mejorado el conocimiento sobre su papel y sus funciones? A día de hoy, ¿cuál es el papel de los profesionales sanitarios a la hora de transmitir información sobre la microbiota a sus pacientes?

En la encuesta, realizada por Ipsos, participaron 7500 personas de 11 países (España, Francia, Portugal, Polonia, Finlandia, Marruecos, los Estados Unidos, Brasil, México, China y Vietnam). En cada país, la muestra encuestada es representativa de la población nacional mayor de 18 años con respecto al sexo, la edad, la ocupación y la región. La encuesta se llevó a cabo por internet entre el 26 de enero y el 26 de febrero de 2024.

Observatorio Internacional de las Microbiotas

Descubrir los resultados de 2024

A propósito de Biocodex Microbiota Institute

El Biocodex Microbiota Institute es un centro internacional de conocimientos dedicado a las microbiotas humanas. El Instituto, disponible en 7 idiomas, se dirige tanto a los profesionales sanitarios como al público en general con el fin de concienciar sobre el papel vital que desempeña este órgano en nuestra salud. La misión principal del Biocodex Microbiota Institute es educativa: promover la importancia de la microbiota para todo el mundo.

Contacto de prensa Biocodex Microbiota Institute

Olivier Valcke

Relaciones públicas y responsable editorial 
+33 6 43 61 32 58
o.valcke@biocodex.com

Contacto de prensa Ipsos

Etienne Mercier

Director del polo Opinión y Salud – Ipsos 
+33 6 23 05 05 17
etienne.mercier@ipsos.com

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Sala de prensa

Diarrea y la función de la microbiota

Por la Dra. Sanda Maria Cretoiu
Departamento de Ciencias Morfológicas, Biología Celular y Molecular e Histología, Universidad de Medicina y Farmacia “Carol Davila” de Bucarest, Rumanía

Los trastornos intestinales pueden presentar síntomas como heces frecuentes y líquidas, lo que se conoce como diarrea. Esta señal del aparato digestivo puede producirse por distintas razones, desde infecciones y reacciones a ciertos alimentos hasta reacciones adversas a medicamentos y enfermedades preexistentes (resumidas en [1]). La microbiota intestinal, es decir, el conjunto de microorganismos presentes en el intestino, es fundamental para preservar la salud digestiva y por su repercusión en el funcionamiento del intestino. Estudios recientes han ilustrado la relación entre la microbiota y la diarrea por causas diversas. Una microbiota equilibrada y diversa es fundamental para la salud digestiva general, la absorción de nutrientes y la regulación del sistema inmunitario. En la actualidad, hay una tendencia hacia la introducción a gran escala de formas de reprogramar la comunidad microbiana intestinal: prebióticos, probióticos y posbióticos o el trasplante de materia fecal para prevenir o tratar la diarrea. En un futuro próximo, la investigación sobre la modulación de la microbiota ofrecerá estrategias aplicables para la prevención y el tratamiento de la diarrea. A continuación, se repasan las principales enfermedades diarreicas relacionadas con la disbiosis y algunos aspectos de la gestión de la microbiota para mejorar estas afecciones gastrointestinales.

La relación entre microbiota y diarrea

La diarrea puede implicar a numerosos mecanismos (cuadro 1), la mayoría de los cuales están relacionados con la función de la microbiota:

  • Protección del equilibrio microbiano. Este estado, conocido como eubiosis, es fundamental para la salud del cuerpo humano, porque previene y ralentiza la expansión de patógenos. La alteración del equilibrio entre las principales cepas microbianas, conocida como disbiosis, puede aumentar la susceptibilidad a las infecciones y contribuir a la diarrea. En general, las publicaciones indican que la diarrea representa una disbiosis importante, y que el grado de disbiosis está relacionado con la etiología y la fase de la diarrea [6]. Tras una diarrea aguda, la taxonomía de la microbiota cambia considerablemente. En las fases tempranas de la diarrea, los anaerobios facultativos de crecimiento rápido como Proteobacterias (principalmente Enterobacteriaceae/ Escherichia coli) y Streptococcus (principalmente Streptococcus salivarius y Streptococcus gallolyticus) dominan y favorecen la desaparición drástica de los comensales anaerobios estrictos del intestino (Blautia, Prevotella, Faecalibacterium, Lachnospiraceae, Ruminococcaceae, etc.) [2, 3]. La consecuencia es que los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) también disminuyen, y la integridad de la barrera intestinal empieza a verse amenazada, lo que es posible que produzca permeabilidad intestinal. En la etapa de recuperación después de la diarrea, un modelo propuesto muestra que en la fase intermedia hay una abundancia de Bacteroides (el 7o día desde la aparición de la enfermedad). Al mismo tiempo, en la fase tardía, dominan Prevotella y Firmicutes, productores de AGCC [4, 5]
     
  • Protección contra invasores patógenos. La comunidad microbiana de la microbiota intestinal compite por recursos, produce sustancias antimicrobianas y actúa como una barrera contra los enteropatógenos Se ha demostrado que bacterias beneficiosas, como ciertas cepas de Bifidobacteria y Lactobacilli, tienen efectos beneficiosos en la diarrea infecciosa causada por rotavirus en niños pequeños. Sin embargo, no se han realizado ensayos clínicos que lo demuestren [6].
     
  • Regulación del sistema inmunitario. La microbiota intestinal ayuda a educar y a modular las respuestas inmunitarias, al promover la tolerancia a sustancias inocuas y la defensa frente a patógenos. La desregulación de la respuesta inmunitaria debida a desequilibrios de la microbiota puede contribuir a la inflamación y a la diarrea. Después de tomar antibióticos frente a una diarrea provocada por Clostridioides difficile, como la vancomicina, se observa una menor abundancia relativa de Bacteroidetes y Firmicutes, mientras que hay un aumento de Proteobacteria y Fusobacterisa, lo que conduce a una disminución del propionato de los AGCC. Esto crea las condiciones para la inflamación [7].
     
  • Mantenimiento de la función y el metabolismo intestinales. Las bacterias beneficiosas fermentan las fibras alimentarias para producir ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como acetato, propionato y butirato. Los AGCC ayudan a mantener una mucosa intestinal sana, promueven la absorción de agua y ofrecen una fuente de energía a los colonocitos. Los desequilibrios entre cepas bacterianas pueden afectar a estas funciones y provocar una diarrea funcional causada por la disminución de la producción de AGCC. Una mayor producción favorece la absorción del líquido colónico [8].

 

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Enfermedades diarreicas y abordaje de la microbiota

Diarrea infecciosa

Las infecciones intestinales bacterianas, víricas o parasitarias provocan diarrea aguda y suelen propagarse a través del agua contaminada. En la mayoría de casos la diarrea mejora en unos pocos días, pero una diarrea intensa puede causar una deshidratación grave y llegar a ser letal [9].

El rotavirus sigue siendo la principal causa de muerte asociada a la diarrea en niños [11], y el tratamiento de esta enfermedad vírica suele consistir en hidratación oral o intravenosa, según la gravedad de la deshidratación [12]. Además, basándose en las últimas conclusiones del comité de la ESPGHAN (2023) [13], los profesionales sanitarios podrían sugerir ciertas cepas probióticas para los episodios gastroentéricos agudos en niños, reconociendo su potencial (nivel de la evidencia: baja; grado de recomendación: débil) para disminuir la duración de la diarrea, y/o la estancia hospitalaria, y/o el volumen de descarga fecal. Sin embargo, un ensayo aleatorizado, controlado y con doble ciego, de niños bolivianos con diarrea aguda por rotavirus, demostró una disminución de la duración de la diarrea mediante el uso de una solución de rehidratación oral más una mezcla de probióticos en comparación con una solución de hidratación simple [11].

Diarrea del turista

Más del 60 % de los adultos de países desarrollados que viajan a países en desarrollo padecen diarrea aguda, también conocida como diarrea del turista (DT). Los patógenos identificados con mayor frecuencia en episodios de diarrea del turista son Escherichia coli, Campylobacter jejuni, y Salmonella spp y Shigella spp. Por lo tanto, las estrategias de tratamiento recomendadas incluyen el tratamiento antibiótico con azitromicina o fluoroquinolonas para los casos moderados a graves [14]. Sin embargo, los antibióticos no están recomendados para evitar la DT, debido a la insuficiencia de pruebas de su eficacia profiláctica y, en parte, al riesgo de resistencia a los antibióticos [15].

Existen datos contradictorios sobre la eficacia de los probióticos en la prevención de la diarrea del turista [16]. Una revisión sistemática y un metanálisis compararon la eficacia de la rifaximina y los probióticos en la prevención de la DT [15].

Diarrea asociada a antibióticos

Los antibióticos son uno de los medicamentos más recetados, y son un tratamiento eficaz para numerosas patologías infecciosas [17]. Una de las complicaciones asociadas con la terapia antibiótica es la diarrea asociada a antibióticos (DAA), que se produce en el 5 %-35 % de los pacientes que reciben tratamiento con antibióticos [18]. La DAA se puede definir como tres o más deposiciones acuosas o blandas al día durante al menos dos días consecutivos, que estén relacionadas estrictamente con la toma de antibióticos y no tengan ninguna otra causa [16]. El riesgo más alto se atribuye a las aminopenicilinas, las cefalosporinas y la clindamicina, que atacan principalmente a los anaerobios [19].

La falta de un agente infeccioso identificado en la DAA puede explicarse por el efecto tóxico directo de los antibióticos en la mucosa intestinal, que puede causar diarrea. Debido a sus propiedades beneficiosas, se están investigando y utilizando probióticos tanto para el tratamiento como para la profilaxis de la DAA [16, 18].

Diarrea asociada a Clostridioides difficile

La infección por Clostridioides difficile (CD) es la causa más frecuente de diarrea nosocomial asociada a antibióticos en adultos. Los factores de riesgo son una edad superior a los 65 años, una hospitalización prolongada en cuidados intensivos y la administración de antibióticos (fluoroquinolonas, clindamicina, cefalosporinas y betalactámicos en particular) o de inhibidores de la bomba de protones.

Durante el tratamiento con antibióticos, los anaerobios que producen AGCC pueden desaparecer debido a las alteraciones de la microbiota intestinal provocadas por los antibióticos, que además pueden perturbar el metabolismo de los hidratos de carbono y la bilis y provocar un desequilibrio osmótico. Tras la toma de antibióticos, las tres barreras intestinales se ven afectadas: las células intestinales epiteliales, la capa de mucosidad y péptidos antimicrobianos, y la capa inmunoprotectora compuesta por distintas células inmunitarias y diferentes biomoléculas (figura 1). Este evento puede interferir con la producción de mucinas, citocinas y péptidos antimicrobianos, desestabilizando la función intestinal y dando lugar a otras infecciones o incluso causando episodios recurrentes de infecciones. La Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) recomienda con reservas probióticos específicos para prevenir la infección por CD en pacientes que toman antibióticos, y señala que la calidad de los datos probatorios es baja [20].

Nuevos descubrimientos y el futuro del abordaje de la diarrea

Avances recientes en la investigación de la microbiota, como el análisis metagenómico y el trasplante microbiano están revolucionando nuestro enfoque del abordaje de la diarrea (figura 2).

Las opciones de tratamiento de la diarrea deben tener en cuenta los mecanismos causales implicados en la génesis de la diarrea, desde toxinas infecciosas capaces de alterar el equilibrio de líquidos y electrolitos hasta pacientes que presentan disbiosis por otras causas y pacientes con grandes cantidades de hidratos de carbono no absorbidos en el lumen que provocan una diarrea osmótica.

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Hay pocos datos sobre los prebióticos y las fibras para el tratamiento de la diarrea (cuadro 2). Parece ser que los prebióticos son más indicados para prevenir y tratar las diarreas recidivantes. Al mismo tiempo, las fibras, principalmente las viscosas, están más indicadas durante los episodios agudos, debido a su capacidad de retención de agua. Otras opciones terapéuticas implican, en algunos casos, la toma de probióticos y (cuadro 3), en casos graves, el uso del trasplante de microbiota fecal (TMF).

La fascinante trayectoria del descubrimiento del TMF se remonta a la antigua China, donde Ge Hong trataba a los pacientes con diarrea grave con una “sopa amarilla” que consistía en una suspensión de heces. Más recientemente, el Dr. Ben Eiseman utilizó enemas fecales de personas sanas para tratar enterocolitis pseudomembranosa en 1958. En la actualidad, existe un creciente interés por el trasplante de microbiota fecal (TMF) como tratamiento para la infección recidivante por Clostridioides difficile (CDI), lo que pone de manifiesto su utilidad [22]. Se está investigando su eficacia en enfermedades inflamatorias intestinales, diabetes, cáncer, cirrosis hepática y enfermedades cerebrales como el Parkinson [23]. Los beneficios de usar el TMF en pacientes con diarrea se basan en la idea de que la flora microbiana sana introducida mediante el TMF tiene la capacidad de superar a los patógenos y de restablecer la composición de un microbioma intestinal sano (figura 3).

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Conclusión

Las investigaciones revelan que una diversidad reducida de la microbiota intestinal se asocia con un aumento de la susceptibilidad a la diarrea, lo que abre el camino a posibles intervenciones diagnósticas y terapéuticas. El mantenimiento de una microbiota intestinal equilibrada y diversa previene la diarrea y promueve la salud digestiva general. Los desequilibrios en la microbiota, conocidos como disbiosis, pueden derivar de una diarrea aguda infecciosa o de una disbiosis causada por otros factores (uso frecuente de antibióticos, alimentación poco saludable, absorción insuficiente) que pueden contribuir a una diarrea crónica. Es fundamental entender la compleja interacción entre la composición microbiana y los síntomas clínicos para un abordaje personalizado de la diarrea. Los enfoques personalizados basados en perfiles únicos de la microbiota pueden llevar a estrategias o intervenciones más eficaces. La introducción de probióticos y de una alimentación rica en prebióticos, el trasplante de microbiota, la integración de enfoques multiómicos, el uso innovador del aprendizaje automático, y la creciente tendencia de colaboraciones interdisciplinarias de investigación pueden ayudar a restablecer el equilibrio microbiano y a favorecer el bienestar gastrointestinal. Es de esperar que en el futuro podamos diseñar tratamientos basados en el microbioma, como sugiere Peter J. Turnbaugh, y así sentar las bases de nuevos principios de tratamiento [25].

Fuentes

1. Iancu MA, Profir M, Roşu OA, et al. Revisiting the Intestinal Microbiome and Its Role in Diarrhea and Constipation. Microorganisms 2023; 11: 2177.
2. David L, Weil A, Ryan ET, et al. Gut microbial succession follows acute secretory diarrhea in humans. mBio 2015; 6: 1-14.
3. Sohail MU, Al Khatib HA, Al Thani AA, et al. Microbiome profiling of rotavirus infected children suffering from acute gastroenteritis. Gut Pathog 2021; 13: 21.
4. Becker-Dreps S, Allali I, Monteagudo A, et al. Gut Microbiome Composition in Young Nicaraguan Children During Diarrhea Episodes and Recovery. Am J Trop Med Hyg 2015; 93: 1187-93.
5. Cannon JL, Seabolt MH, Xu R, et al. Gut Microbiome Changes Occurring with Norovirus Infection and Recovery in Infants Enrolled in a Longitudinal Birth Cohort in Leon, Nicaragua. Viruses 2022; 14: 1395.
6. Azagra-Boronat I, Massot-Cladera M, Knipping K, et al. Strain-Specific Probiotic Properties of Bifidobacteria and Lactobacilli for the Prevention of Diarrhea Caused by Rotavirus in a Preclinical Model. Nutrients 2020; 12: 498.
7. Kim AH, Lee Y, Kim E, et al. Assessment of oral vancomycin-induced alterations in gut bacterial microbiota and metabolome of healthy men. Front Cell Infect Microbiol 2021; 11: 629438.
8. Binder HJ. Role of colonic short-chain fatty acid transport in diarrhea. Annu Rev Physiol 2010; 72: 297-313.
9. Collinson S, Deans A, Padua-Zamora A, et al. Probiotics for treating acute infectious diarrhoea. Cochrane Database Syst Rev 2020; 12:CD003048.
10. Desselberger U. Viral gastroenteritis. Medicine 2017; 45: 690-4.
11. GBD 2016 Diarrheal Disease Collaborators. Estimates of the global, regional, and national morbidity, mortality, and aetiologies of diarrhea in 195 countries: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016. Lancet Infect Dis 2018; 18: 1211-8.
12. Iturriza-Gómara M, Cunliffe NA. 34 - Viral Gastroenteritis. Ryan ET, Hill DR, Solomon T, Aronson NE, Endy TP. (eds) Hunter’s Tropical Medicine and Emerging Infectious Diseases (tenth edition). Elsevier, 2020, pp. 289-307.
13. Szajewska H, Berni Canani R, Domellöf M et al.; ESPGHAN Special Interest Group on Gut Microbiota and Modifications. Probiotics for the Management of Pediatric Gastrointestinal Disorders: Position Paper of the ESPGHAN Special Interest Group on Gut Microbiota and Modifications. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2023; 76: 232-47.
14. Kopacz K, Phadtare S. Probiotics for the Prevention of antibiotic-associated diarrhea. Healthcare 2022; 10: 1450.
15. Fan H, Gao L, Yin Z, et al. Probiotics and rifaximin for the prevention of travelers’ diarrhea: A systematic review and network meta-analysis. Medicine 2022; 101: e30921.
16. Girardin M, Seidman EG. Indications for the use of probiotics in gastrointestinal diseases. Dig Dis 2011; 29: 574-87.
17. Goodman C, Keating G, Georgousopoulou E, et al. Probiotics for the prevention of antibiotic-associated diarrhoea: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open 2021; 11: e043054.
18. McFarland LV. Antibiotic-associated diarrhea: epidemiology, trends and treatment. Future Microbiol 2008; 3: 563-78.
19. Barbut F, Meynard JL. Managing antibiotic associated diarrhoea. BMJ 2002; 324: 1345-6.
20. Su GL, Ko CW, Bercik P, et al. AGA Clinical Practice Guidelines on the Role of Probiotics in the Management of Gastrointestinal Disorders. Gastroenterology 2020; 159: 697-705.
21. Codex AC. Report of the 31th session of the codex committee on nutrition and foods for special dietary uses. Rome, Italy: FAO/WHO 2009.
22. Peery AF, Kelly CR, Kao D, et al.; AGA Clinical Guidelines Committee. AGA Clinical Practice Guideline on Fecal Microbiota-Based Therapies for Select Gastrointestinal Diseases. Gastroenterology 2024; 166: 409-34.
23. Tariq R, Disbrow MB, Dibaise JK, etal. Efficacy of Fecal Microbiota Transplantation for Recurrent C. Difficile Infection in Inflammatory Bowel Disease. Inflamm Bowel Dis 2020; 26: 1415-20.
24. Guarino A, Ashkenazi S, Gendrel D, et al. European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition/European Society for Pediatric Infectious Diseases evidence-based guidelines for the management of acute gastroenteritis in children in Europe: update 2014. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2014; 59: 132-52.
25. Rock RR, Turnbaugh PJ. Forging the microbiome to help us live long and prosper. PLoS Biol 2023; 21: e3002087.

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Artículos Microbiota intestinal

Trasplante de microbiota fecal combinado con inmunoterapia anti-PD-1 en el marco de un melanoma avanzado: ensayo de fase I

ARTÍCULO COMENTADO - Adulto

Por el Prof. Harry Sokol
Gastroenterología y nutrición, Hospital Saint-Antoine, París, Francia

Comentario del artículo Routy et al., Nature Medicine 2023 [1]

El trasplante de microbiota fecal (TMF) es una posible estrategia para superar la resistencia a los inhibidores del punto de control inmunitario en pacientes con melanoma refractario; sin embargo, no se ha evaluado la función del TMF en el contexto de un tratamiento de primera línea. Los autores realizaron un ensayo multicéntrico de fase I que combinaba el TMF de donantes sanos con los inhibidores de PD-1 nivolumab o pembrolizumab en 20 pacientes con melanoma avanzado que no habían recibido tratamiento previo. El criterio de evaluación principal fue la seguridad. No se notificó ningún acontecimiento adverso de grado 3 durante el TMF. Cinco pacientes (el 25 %) presentaron reacciones adversas de grado 3 relacionadas con el sistema inmunitario tras la terapia combinada. Los principales criterios de evaluación secundarios fueron la tasa de respuesta objetiva, los cambios en la composición del microbioma intestinal y los análisis inmunitarios y metabolómicos sistémicos. La tasa de respuesta objetiva fue del 65 % (13 de 20), incluidas cuatro (20 %) respuestas completas. El perfil longitudinal del microbioma reveló que todos los pacientes estaban colonizados por cepas de sus respectivos donantes. Sin embargo, la similitud adquirida entre los microbiomas de donantes y pacientes solo aumentó con el paso del tiempo en los pacientes que respondieron al tratamiento. En estos últimos se observó un enriquecimiento de bacterias inmunogénicas y una pérdida de bacterias nocivas tras el TMF. Estos resultados demuestran que el TMF a partir de donantes sanos es seguro como tratamiento de primera línea y que merece ser estudiado más a fondo en combinación con inhibidores del punto de control inmunitario.

¿Qué se sabe ya sobre este tema?

Casi la mitad de los pacientes con melanoma avanzado que reciben monoterapia de anti-PD-1 presentan resistencia primaria, lo que pone de relieve la necesidad de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para mejorar la respuesta a los inhibidores del punto de control inmunitario (IPC). Aunque la combinación de anti-PD-1 y de anti-CTLA4 (cytotoxic T lymphocyte-associated antigen-4) aumenta la tasa de respuesta, este tratamiento está limitado por una alta tasa de reacciones adversas relacionadas la inmunidad (RA-Ri). El microbioma intestinal se ha revelado como un regulador fundamental de las respuestas inmunitarias locales y sistémicas. Varios estudios en pacientes con cáncer tratados con IPC han demostrado que hay bacterias intestinales específicas asociadas a la vez a la respuesta y a las reacciones adversas relacionadas con el sistema inmunitario [1]. Más concretamente, la presencia de ciertos géneros comensales como Ruminococcus, Faecalibacterium y Eubacterium, se ha asociado a resultados favorables en pacientes con melanoma [2]. El potencial terapéutico del microbioma intestinal se ha demostrado por primera vez en modelos de ratones mediante una combinación de IPC con TMF, utilizando materia fecal procedente de pacientes que no respondieron (NR) al tratamiento y que se asociaron a la resistencia a los IPC [1]. Dos estudios han demostrado que el TMF de pacientes que respondieron a largo plazo a un tratamiento con IPC elude la resistencia al anti-PD-1 en hasta el 30 % de los pacientes con melanoma refractario al IPC [3, 4]. En estos estudios, la microbiota de los pacientes cambió tras el TMF, y en los pacientes que respondieron bien (R) al tratamiento se observó un aumento de Ruminococcaceae y de Bifidobacteriaceae, además de la reprogramación del microentorno tumoral con un aumento de la infiltración de los linfocitos T CD8+ y de la señalización del interferón γ. Estos resultados clínicos confirman el potencial de las intervenciones basadas en los microbiomas para superar la resistencia a los IPC en el melanoma.

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¿Cuáles son los principales resultados aportados por este estudio?

• Los autores presentan aquí los resultados clínicos y traslacionales de un ensayo de fase I (NCT03772899) que combina el TMF con materia fecal de donantes sanos y anti-PD-1 en pacientes con melanoma avanzado y que no habían recibido tratamiento previo (figura 1).La toxicidad observada (un 85 % de RA-Ri, incluido un 25 % de toxicidad de grado 3 y ninguna toxicidad de grado 4 o 5) fue similar a la observada en los ensayos de fase III con anti-PD-1. La eficacia clínica observada (con una respuesta objetiva del 65 %) fue superior a la de la monoterapia con nivolumab o pembrolizumab en los ensayos de fase III (con una respuesta objetiva del 42-45 %) y en los datos de la vida real (con una respuesta objetiva del 17,2-51,6 %). Sin embargo, la ausencia de un grupo de control y el reducido tamaño del estudio limitan la interpretación de estos resultados.

Contrariamente a los estudios anteriores [3, 4], los pacientes estaban recibiendo la primera línea de tratamiento; se realizó un único TMF por cápsula oral, los donantes eran personas sanas (en lugar de pacientes que habían respondido al tratamiento por ICI) y, por último, la preparación se realizó únicamente mediante GEP (sin antibióticos). Durante el análisis de la microbiota de donantes y receptores, los autores observaron que la de los pacientes que respondieron al tratamiento presentaba abundancia de Ruminococcus SGB15234 y SGB15229, Alistipes communis, Eubacterium ramuleus y Faecalibacterium SGB15346, mientras que la abundancia de Enterocloster aldensis y Enterocloster clostridioformis se reducía. El aumento de Faecalibacterium también se asociaba a la respuesta al IPC en los estudios anteriores [3, 4].

A continuación, los autores hicieron experimentos en ratones colonizados con microbiota humana y reprodujeron la eficacia del trasplante fecal de personas sanas en este contexto, con un efecto asociado a un aumento de la infiltración de linfocitos T CD8+ de memoria en el microentorno tumoral.

¿Cuáles son las consecuencias en la práctica?

A pesar de sus limitaciones, este estudio sugiere que la modulación de la microbiota mediante el TMF podría aumentar la eficacia de los IPC si se administra como tratamiento de primera línea para el melanoma metastásico. Aunque el uso a gran escala del TMF parece difícil de plantear en la práctica actual, la modulación de la microbiota, en concreto mediante probióticos de nueva generación, podría convertirse en un futuro en un tratamiento estándar en combinación con los IPC.

Puntos clave
  • La microbiota intestinal influye en la respuesta a los IPC
  • El TMF procedente de donantes sanos es factible y seguro en pacientes tratados con IPC como tratamiento de primera línea para el melanoma metastásico
  • A pesar de las limitaciones debidas a la falta de un grupo de control y al reducido tamaño del estudio, la eficacia clínica observada en los pacientes que recibieron un TMF en combinación con un IPC, fue superior a la de los IPC en monoterapia en los ensayos de fase III y en los datos de la vida real

CONCLUSIÓN

Este estudio demuestra que el TMF procedente de donantes sanos es factible y seguro en pacientes tratados con IPC como tratamiento de primera línea para el melanoma metastásico. Es posible que la modulación de la microbiota con el TMF o con otros métodos aumente la eficacia de los IPC, y se necesitan estudios específicos de mayor tamaño y controlados.

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Artículo comentado

Análisis longitudinal del microbioma intestinal de adolescentes con anorexia nerviosa: factores relacionados con el microbioma asociados a la evolución clínica

ARTÍCULO COMENTADO Niño

Por el Pr. Emmanuel Mas
Gastroenterología y nutrición, Hospital de Niños, Toulouse, Francia

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Comentario del artículo original de Andreani et al. [1]

La función de la microbiota intestinal en la anorexia nerviosa (AN) se confirma cada vez más. Hay estudios que describen que los pacientes que padecen anorexia nerviosa presentan una disbiosis en comparación con testigos sanos. Sin embargo, aún se desconocen los mecanismos subyacentes y los datos sobre los factores que influyen y la evolución longitudinal de los cambios en el microbioma son escasos. En este artículo, los autores presentan datos longitudinales de 57 adolescentes hospitalizados con diagnóstico de anorexia en nueve momentos diferentes (incluido un reconocimiento de seguimiento al año) y los comparan con seis momentos diferentes en 34 testigos sanos. Este estudio ha permitido llegar a la conclusión de que la caracterización de los taxones que revisten interés para el pronóstico podría ser útil para estratificar a los pacientes en el momento del ingreso y, posiblemente, identificar taxones candidatos para futuros estudios de suplementación destinados a mejorar el tratamiento de la anorexia nerviosa.

¿Qué se sabe ya sobre este tema?

La anorexia nerviosa (AN) es un trastorno psiquiátrico muy frecuente en la adolescencia, con una alta mortalidad. Se caracteriza por dismorfofobia, ingesta calórica reducida y desnutrición. Si bien se desconoce la fisiopatología de la AN, el microbioma intestinal (MI) desempeña un papel importante. El MI interviene en el eje intestino-cerebro, tanto con desnutrición como con sobrepeso, y se ve modificado por la alimentación.

El objetivo de este trabajo era estudiar las variaciones del MI a lo largo del tiempo en pacientes con AN. El estudio se llevó a cabo durante un año, durante la hospitalización de los pacientes y hasta el regreso al domicilio, con una evaluación de los parámetros clínicos asociados al MI en la AN.

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¿Cuáles son los principales resultados aportados por este estudio?

• Se trata del primer estudio longitudinal sobre las modificaciones de la microbiota intestinal en pacientes con AN, realizado durante un período tan prolongado (un año). Se incluyeron 56 pacientes de 12 a 20 años con AN y 34 testigos. Se recogieron muestras de heces desde el momento del ingreso y hasta el alta hospitalaria (T0-T7) y un año después del ingreso (T8). Ocho pacientes volvieron a ser hospitalizados en el transcurso del estudio; se separó a los pacientes que se habían recuperado (IMC ≥ 15o p) y los que seguían teniendo un peso reducido (IMC < 15o p).

La composición del MI era significativamente diferente en el momento del ingreso durante la fase aguda de desnutrición, sin diferencia en términos de diversidad alfa (figura 1). Las diferencias del MI entre los pacientes con AN y los testigos, aunque eran mínimas, se mantuvieron a lo largo de todo el estudio. En los adolescentes con un IMC < 15o p al año, la diversidad alfa (índice Chao1) se redujo significativamente durante la hospitalización en comparación con el ingreso, la salida y el seguimiento al año. Se observó una tendencia similar en los casos con AN que recuperaron un IMC ≥ 15 respecto de los testigos. En el momento del ingreso, el análisis PERMANOVA mostró una reducción significativa de los géneros Legionella, Dialister, Ruminococcaceae UCG-003 y Limnobacter en comparación con los testigos. Durante el tratamiento en el hospital, las diferencias entre AN y testigos se redujeron, y se mantuvieron solo para las variantes de secuencias amplificadas (ASV). Al año, había diferencias significativas entre los casos de AN con un IMC < 15o p y los testigos en cuanto a los filos, clases y órdenes (p = 0,001 a < 0,001), mientras que eran menores entre los casos de AN con un IMC ≥ 15o py los testigos (p = 0,063 a nivel de ASV) (figura 2).

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Entre el ingreso y el seguimiento al año, los casos de AN con un IMC <15o p presentaron una reducción significativa de la abundancia relativa de los géneros Anaerostipes, Clostridium sensu stricto 1 y Romboustia (p = 0,02), mientras que, sorprendentemente, el MI de los casos AN que recuperaron un IMC ≥ 15o p se mantuvo más similar durante el seguimiento. Lo mismo ocurrió con los cambios en el MI entre el alta hospitalaria y el seguimiento al año: una abundancia cuatro veces superior del género Escherichia-Shigella (p = 0,04) y dos veces superior en el caso de Alistipes (p = 0,03) en los casos de AN con un IMC <15o p.

El análisis del MI en el momento del ingreso demostró una asociación significativa entre la duración de la enfermedad (a nivel de filo a familia, p = 0,011 a 0,022) y la cantidad de pérdida de peso (nivel de clase a género, p = 0,030 a 0,047). El análisis longitudinal PERMANOVA, con corrección por la toma de laxantes, mostró una asociación significativa entre el MI y la ingesta calórica (p = 0,003,R2 = 0,009), el IMC-SDS (p = 0,006, R2= 0,008) y la leptina medida al ingreso, al alta hospitalaria y al año (p = 0,02, R2 = 0,02). Los géneros Ruminiclostridium 5 (p = 0,006) e Intestinibacter (p = 0,03) se asociaron con el riesgo de rehospitalización. Un modelo de análisis lineal, corregido por la toma de laxantes, la duración de la enfermedad, la pérdida de peso y el IMC-SDS al ingreso, mostró que había 4 géneros en el momento del ingreso asociados con el IMC-SDS en el seguimiento al año: Sutterella, Parasutturella, Lachnospiraceae FCS020 group y Clostridium stricto sensu (p = 0,008 a 0,04) (figura 3).

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¿Cuáles son las consecuencias en la práctica?

Existe una disbiosis en la fase aguda de la AN que mejora en parte gracias al abordaje. La composición del MI en el momento del ingreso puede ayudar a predecir el riesgo de recaída durante el primer año y de mejora del IMC al año. Por ello, es posible que el análisis del MI en el momento del ingreso pueda ayudar a identificar los géneros y taxones Parasutturella, Lachnospiraceae FCS020 group, Clostridium stricto sensu y Alistipes no cultivadas como factores de mal pronóstico. Como una mayor abundancia de Sutterella fue un indicador de evolución favorable, podría ser un objetivo como probiótico.

Puntos clave
  • El análisis del MI es interesante en adolescentes con AN.
  • Se piensa que ciertos microbios pueden ser factores de riesgo de evolución desfavorable, mientras que Sutterella podría ser beneficiosa y un objetivo como probiótico.

CONCLUSIÓN

Este estudio demostró que la composición del MI está asociada a la duración de la AN y a la pérdida de peso en el momento del ingreso, pero también que en la evolución del MI durante el abordaje de la enfermedad influyen las calorías ingeridas, el aumento de peso y la leptina.

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La microbiota intestinal de pacientes pos-COVID-19 provoca inflamación pulmonar y disfunción cerebral en ratones [1]

Viviani Mendes de Almeida
Laboratorio de Microbiota e Inmunomodulación - Departamento de Bioquímica e Inmunología, Instituto de Ciencias Biológicas, Universidade Federal de Minas Gerais - UFMG, Belo Horizonte, Brasil

Angélica Thomaz Vieira
Laboratorio de Microbiota e Inmunomodulación - Departamento de Bioquímica e Inmunología, Instituto de Ciencias Biológicas, Universidade Federal de Minas Gerais - UFMG, Belo Horizonte, Brasil

Daiane Fátima Engel
Departamento de Análisis Clínicos, Facultad de Farmacia, Universidade Federal de Ouro Preto - UFOP, Ouro Preto, Brasil y Center for Social and Affective Neuroscience, Linköping University, Linköping, Suecia

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Viviani Mendes de Almeida

es estudiante de doctorado bajo la supervisión de la profesora Angélica Thomas Vieira. Viviani Mendes fue seleccionada en la convocatoria especial de artículos de Microbiota Mag. Nos presenta su publicación reciente sobre la influencia de la microbiota en los efectos poscoronavirus. Su estudio se ha publicado recientemente en Gut Microbes [1].

¿Qué se sabe ya sobre el tema?

La COVID-19 ha causado estragos a escala mundial, con millones de casos confirmados y víctimas mortales hasta marzo de 2023. Las complicaciones de la COVID-19 a largo plazo son frecuentes, y afectan incluso a personas con casos leves o asintomáticos. Entre las respuestas fisiopatológicas desencadenadas por la infección por Sars-CoV-2, numerosos estudios han relacionado los síntomas gastrointestinales y la microbiota intestinal alterada con la COVID-19, durante y después de la infección. Sobre la infección por SARS-CoV-2, cada vez hay más pruebas que respaldan que la función de la microbiota intestinal influye en la gravedad de la COVID-19 y en los efectos posteriores [2].

La disbiosis, un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal, es un factor decisivo en la aparición de numerosas enfermedades. Los casos graves de COVID-19 se han asociado a una alteración de la microbiota intestinal que puede continuar hasta un año después de la infección inicial [3, 4]. Sin embargo, hasta ahora se sabía que la COVID-19 puede alterar la composición de la microbiota intestinal, pero se desconocían los efectos causales que la microbiota pos-COVID-19 podía tener en la fisiología del anfitrión.

¿Cuáles son los principales resultados aportados por este estudio?

El análisis de la microbiota de 72 personas con antecedentes de COVID-19 (grupo pos-COVID-19) y 59 testigos sanos, no demostró diferencias significativas entre la diversidad de la microbiota intestinal (diversidad α y β) entre los grupos, mientras que los casos pos-COVID-19 presentaban una mayor prevalencia de cepas Enterobacteriaceae con fenotipos resistentes a los medicamentos. Hubo más pacientes pos-COVID-19 que notificaron el consumo de antibióticos, probablemente debido al tratamiento para la COVID-19. Hay que señalar que las cepas de Klebsiella, asociadas a la resistencia a los antimicrobianos (RAM), eran notablemente más abundantes en la microbiota intestinal pos-COVID-19 (figure 1).

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Para entender la contribución directa de la microbiota pos-COVID-19 al anfitrión, se realizó un trasplante de microbiota fecal (TMF) en ratones axénicos utilizando muestras de donantes de casos pos-COVID-19 y testigos sanos. En los ratones pos-COVID-19 se observó inflamación pulmonar (figure 2A).

También eran más susceptibles a la infección por Klebsiella pneumoniae multirresistente, y presentaban una patología pulmonar más grave e infiltración de células inflamatorias, pero eran menos eficaces en la eliminación de las bacterias. El aumento de los niveles de Enterobacteriaceae en la sangre en los ratones pos-COVID-19 sugirió una translocación sistémica. Además, se observaron niveles séricos de acetato más bajos en ratones pos-COVID-19 infectados por Klebsiella pneumoniae (figure 2A).

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En los ratones pos-COVID-19 se observó un deterioro de la memoria en las pruebas cognitivas y conductuales, junto con un aumento de la expresión de TNF y una disminución de los factores neuroprotectores en el hipocampo (figura 2B). La administración de una cepa probiótica a los ratones infectados con un coronavirus murino previno el deterioro de la memoria, redujo la pérdida de peso y la inflamación del tejido pulmonar.

¿Cuáles son las consecuencias en la práctica?

Este estudio advierte sobre la relación entre la COVID-19 y la carga mundial de la resistencia a los antimicrobianos. Además, destaca por primera vez los efectos causales de la microbiota pos-COVID-19 en las alteraciones pulmonares y del sistema nervioso.

Puntos clave
  • Las cepas de Enterobacteriaceae con un fenotipo de resistencia a los antibióticos tienen una gran presencia en la microbiota intestinal de pacientes pos-COVID-19.
  • En los ratones trasplantados con muestras pos-COVID-19 se observó inflamación pulmonar y dificultades para hacer frente a una infección pulmonar por Klebsiella pneumoniae multirresistente.
  • Además, en los ratones trasplantados con muestras pos-COVID-19 se observó un deterioro del rendimiento cognitivo, incluso tras la eliminación del virus.

CONCLUSIÓN

Este estudio aporta pruebas convincentes de que la microbiota intestinal de las personas tras una infección por SARS-CoV-2, incluso después de la eliminación del virus, puede desencadenar inflamación pulmonar, deterioro cognitivo y una mayor susceptibilidad a infecciones secundarias en ratones. Esto pone de relieve el potencial de las intervenciones basadas en el microbioma, como los probióticos, para mitigar las secuelas de la COVID-19.

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Artículos

Resumen del APDW

Por la Prof. asociada Dao Viet Hang, doctora en Medicina
Universidad Médica de Hanoi, Hanoi, Vietnam

En diciembre de 2023, más de 3000 médicos procedentes de más de 60 países se dieron cita en el congreso Asia-Pacífico de gastroenterología (Asia Pacific Digestive Week) en Bangkok. El evento presentó un programa rico y variado, con cantidad de charlas actualizadas que cubrieron distintas especialidades, como la hepatología, la endoscopia, las enfermedades gastrointestinales (GI), la motilidad y la cirugía. Además de las conferencias sobre las guías recién publicadas, se integraron en el programa muchos temas novedosos con distintos formatos: sesiones interactivas con análisis de casos, sesiones de debate sobre distintos aspectos y enfoques, y conferencias plenarias de ponentes reconocidos internacionalmente.

Motilidad gastrointestinal y trastornos funcionales

Uno de los aspectos más destacados del evento de este año son las numerosas sesiones dedicadas a la motilidad gastrointestinal (GI), con especial atención a las enfermedades funcionales. En la ceremonia de apertura, el profesor Somchai Leelakusolvong, presidente del Comité Organizador Local, presentó una actualización sobre la esofagitis por reflujo gastroesofágico (ERGE) resistente. El profesor Somchai hizo hincapié en la importancia de la versión 2.0 del Consenso de Lyon, que ha ampliado los criterios de los hallazgos endoscópicos para incluir la clasificación de Los Ángeles de la esofagitis por reflujo de grado B, lo cual resulta más práctico en países asiáticos. Además, en el acto se presentaron numerosos datos actualizados sobre la optimización del tratamiento de la ERGE resistente basado en diversos mecanismos. Asimismo, se señalaron los avances en las estrategias de tratamiento, como el uso de fármacos dirigidos a la presión del esfínter esofágico inferior (EEI), las contracciones esofágicas, las intervenciones endoscópicas y la estimulación eléctrica. Las relajaciones transitorias del esfínter esofágico inferior se consideraron como uno de los mecanismos clave de la ERGE. Esta enfermedad puede mejorar con baclofeno, que aumenta la presión del EEI en reposo, de modo que reduce los episodios de reflujo. Los datos preliminares de una pequeña cohorte de pacientes sugieren que la estimulación eléctrica podría mejorar la presión del EEI; sin embargo, aún se está debatiendo la aplicación práctica de esta intervención en el futuro.

En el evento también se prestó especial atención a la comparación entre los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y los inhibidores de la secreción ácida por competición con el potasio (ISACP) en distintos estudios cuya población objetivo eran pacientes con esofagitis erosiva. Las pruebas actuales demuestran una mayor eficacia de los ISACP en comparación con los IBP en el tratamiento de la esofagitis erosiva grave con efectos adversos aceptables.

Una de las sesiones más interesantes fue “All about GERD” (Todo sobre la ERGE), presidida por el Prof. Somchai Leelakusolvong y el Prof. Kwang-Jae Lee, el 8 de diciembre. Esta sesión se centró principalmente en las actualizaciones del consenso moderno de Lyon, el manejo del reflujo no ácido y la optimización del tratamiento de la pirosis funcional.

El Dr. Ping-Huei Tseng, de Taiwán, presentó los cambios detallados del Consenso de Lyon 2.0 con una aclaración sobre los criterios ampliados en los hallazgos endoscópicos para la clasificación de Los Ángeles de la esofagitis de grado B. Por otro lado, se explicó el papel de la manometría de alta resolución para excluir trastornos esofágicos mímicos e identificar factores de riesgo de la ERGE, como la presión baja del EEI, la hernia de hiato o la contracción esofágica débil, con ejemplos de casos para mayor claridad. Siguen siendo objeto de debate algunas métricas prometedoras sobre la impedancia del pH de 24 horas, como la impedancia basal nocturna media (IBNM) y el índice de peristaltismo provocado por la deglución posterior al reflujo (PPDPR), y requieren más datos clínicos.

Para el abordaje del reflujo no ácido, el profesor Justin Wu, de Hong Kong, destacó las diferencias entre la definición de la ERGE resistente y los síntomas de la ERGE resistente, ya que estos últimos pueden estar provocados por diversas enfermedades. Las funciones de la manometría de alta resolución (MAR), la endoscopia y la impedancia de pH de 24 horas en el diagnóstico y tratamiento de estas afecciones se explican detalladamente en las recomendaciones ESNM/ASNM. La decisión de realizar una impedanciometría de pH de 24 horas con o sin IBP depende del objetivo diagnóstico, bien para confirmar la ERGE en pacientes sin diagnóstico previo o bien para confirmar la ERGE resistente. Será útil disponer de una estrategia escalonada para los pacientes con ERGE resistente, que permitiera determinar el momento óptimo para las intervenciones endoscópicas o la cirugía. El abordaje del reflujo no ácido debe estudiarse minuciosamente en cuanto a los posibles mecanismos, incluidas las características de los episodios de reflujo, los patrones de motilidad esofágica y los síntomas superpuestos. Además, el profesor Wu insistió en la necesidad de fijar un valor de corte para el tiempo de exposición al ácido (TEA) en el diagnóstico de la ERGE entre la población asiática, que puede ser un punto de debate si se compara con el Consenso de Lyon.

La pirosis funcional también es una enfermedad complicada, por distintos factores: concomitancia con otros trastornos gastrointestinales funcionales, la aparición con trastornos mentales (ansiedad, depresión, estrés) en el ámbito del mecanismo “vía intestino-cerebro” y la necesidad de pruebas de exploración para su descarte. Según datos recientes, el 70% de los pacientes con síntomas funcionales presentaban hallazgos endoscópicos normales. Dentro de este grupo, el 50% presentaba resultados normales de impedancia de pH de 24 horas, y el 60% no se correlacionaba con la aparición de síntomas, lo que significa que solo el 21% se pudo clasificar como pirosis funcional. Por este motivo, además de los IBP, los neuromoduladores desempeñan una función crucial. Los antidepresivos tricíclicos (ATC) y los inhibidores selectivos de la captación de serotonina (ISRS) han demostrado su eficacia en el tratamiento de la pirosis funcional. Sin embargo, hay que tener muy presentes los posibles efectos secundarios. Para su prevención, se recomienda iniciar el tratamiento con una dosis baja y hacer un seguimiento durante el tratamiento.

Inteligencia artificial en endoscopia: ASPDE - estacados del Simposio WEO

La inteligencia artificial (IA) también es un tema candente, con numerosos ponentes invitados. El último día de la APDW, el 9 de diciembre, la ASPDE organizó una sesión conjunta con WEO titulada “Simposio clínico internacional ASPDE-WEO sobre inteligencia artificial en endoscopia: Aplicación en Asia-Pacífico y en el mundo”. La sesión estuvo moderada por el Prof. Hisao Tajiri, el Prof. Yuichi Mori y el Prof. Asociado Nonthalee Pausawasdi. El profesor Yuichi Mori hizo la primera presentación para presentar al comité de IA del WEO los dos proyectos en curso. Uno de los proyectos es un estudio internacional para evaluar las percepciones de endoscopistas y pacientes sobre el uso de la IA en endoscopia. El otro es un estudio longitudinal sobre la función de la IA en entornos reales. El comité de la IA del WEO se centra en la aplicación de la IA en la práctica clínica, teniendo en cuenta distintos aspectos como la precisión, la relación coste/eficacia, las interacciones médico-máquina, los programas de formación y las cuestiones éticas.

Los profesores Han-Mo Chiu, Rungsun Rerknimitr y Kherk-Yu (Lawrence) Ho expusieron distintas cuestiones relacionadas con el desarrollo y el uso eficaz de la IA en diversos campos, como la detección del cáncer colorrectal, del cáncer gástrico y la endoscopia biliar. Las presentaciones mostraron gran cantidad de datos actualizados, que sirvieron para invitar a médicos y endoscopistas a plantearse la aplicación de la IA en un futuro cercano.

La profesora asociada Dao Viet Hang presentó otro aspecto de la utilización de la IA en la formación en endoscopia, en concreto, en entornos con recursos limitados. Señaló que las métricas convencionales en la formación en endoscopia, basadas en el número mínimo de casos o la duración de las prácticas, no reflejan ni las habilidades ni el desarrollo personal a lo largo del tiempo, que requiere un enfoque más interactivo. Los programas de formación a distancia e-learning y las actividades integradas de simulación han arrojado resultados prometedores para la mejora de los conocimientos y las habilidades de detección de lesiones de los endoscopistas noveles. Hasta el momento, la IA ha mostrado datos prometedores para la mejora de la detección de lesiones con cada vez más datos en la práctica clínica; sin embargo, todavía falta integrarla en la formación en endoscopia. Algunos aspectos clave que hay que tener en cuenta para aplicar la IA en la formación en endoscopia son la viabilidad económica, la seguridad y la responsabilidad, los aspectos técnicos y la validación, así como la función de los médicos en la digitalización. El planteamiento sugiere que la adopción de la IA en la formación en endoscopia debería equilibrar los factores relacionados con los usuarios, los factores tecnológicos, los factores sociales y los factores contextuales (entorno educativo y normas). Habría que evaluar los requerimientos para definir las necesidades educativas y establecer objetivos educativos claros que sirvan de base para la selección de la tecnología de IA. La IA debe integrarse en la formación, a partir de las mejores evidencias y enmarcada en un plan de estudios que incorpore la formación de los usuarios tanto para alumnos como para formadores, con el fin de fomentar su asimilación.

Todas las ponencias de esta sesión suscitaron comentarios y preguntas interesantes, lo que refleja el enorme interés por la futura aplicación de la IA en la endoscopia.

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De vuelta del congreso