La uretritis es una infección de transmisión sexual (ITS) principalmente debida a Neisseria gonorrhoeae, pero también a Chlamydia trachomatis o Mycoplasma genitalium, y con menor frecuencia a virus como el del herpes simple. Pero hasta el 50 % de las uretritis no gonocócicas se consideran idiopáticas. Su causa, no infecciosa en casos raros, generalmente es indeterminada, lo cual plantea un reto diagnóstico y terapéutico a los médicos. En estos casos, se aplica ampliamente la antibioterapia probabilística, pero puede conducir a tratamientos inadecuados o excesivos en un contexto de riesgo de resistencia a los antibióticos. Por otra parte, estudios recientes sugieren que los agentes infecciosos responsables de las uretritis no gonocócicas difieren entre los hombres que tienen relaciones sexuales con mujeres (HSM) y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH).
Una exploración de la microbiota urinaria y uretral en función de la orientación sexual
Unos investigadores australianos querían determinar qué agentes infecciosos, además de los ya conocidos, podían contribuir a las uretritis no gonocócicas en el hombre, teniendo en cuenta las prácticas sexuales y el tipo de pareja. Para ello, realizaron un estudio de casos que incluía 199 hombres, 96 de los cuales presentaban síntomas de uretritis idiopática y los 103 que no los presentaban servían de sujetos de control. Con una edad media de 31 años, 73 tuvieron una relación con un hombre en el mes anterior a la inclusión (clasificados como HSH), los demás se clasificaron como HSM. Los investigadores disponían de muestras de microbiota urinaria y uretral de todos para un análisis por secuenciación.
Uretritis no tan «idiopáticas» como parecía: hacia tratamientos más específicos
Sus resultados mostraron que Haemophilus influenzae, que coloniza de forma natural la microbiota de la nasofaringe, era más abundante en los HSH con uretritis idiopática. Además, H. influenzae se asociaba a características clínicas como sensación de quemazón uretral, disuria y secreción purulenta. Según los investigadores, el sexo oral sin preservativo podría ser la principal forma de contaminación por esta bacteria. El género Corynebacterium, por su parte, estaba aumentado en los HSM afectados, lo cual es sorprendente, porque se considera comensal en la microbiota genital masculina. Algunas especies específicas de Corynebacterium podrían volverse patógenas cuando su carga es elevada, según los científicos. Ureaplasma, Staphylococcus haemolyticus, Streptococcus pyogenes, Escherichia y Streptococcus pneumoniae también estaban aumentados en la microbiota urinaria y uretral de los sujetos sintomáticos y, por lo tanto, podrían favorecer la uretritis.
Así pues, se han descubierto posibles causas infecciosas de uretritis no gonocócicas hasta ahora calificadas de idiopáticas, variables según la orientación sexual. Si estos resultados se confirman con otros estudios, los médicos podrían proponer tratamientos más específicos a sus pacientes.