Microplásticos en la comida para llevar = microbiota intestinal y bucal en peligro

El consumo de comida para llevar, por más equilibrada que sea, no carece de consecuencias para la salud porque las bandejas en las que se sirven estos alimentos contienen microplásticos que afectan a nuestras microbiotas.

Las bandejas de plástico de la comida para llevar liberan microplásticos y nanoplásticos que tienen repercusiones importantes en las microbiotas bucal e intestinal de las personas que consumen este tipo de alimentos.

Efectos perjudiciales en el ser humano todavía poco explorados

En 2020, un estudio demostró que los recipientes alimentarios de plástico (polipropileno PP, poliestireno PS, polietileno PE y tereftalato de polietileno PET) contienen micro y nanoplásticos. Si bien los efectos perjudiciales de estas partículas sobre la microbiota son bien conocidos en animales (pez, camarón y ratón), hasta ahora no se habían investigado en el ser humano.

Un equipo de investigadores analizó y comparó las microbiotas intestinal y bucal de un grupo de 390 estudiantes chinos de 18 a 30 años que consumían, o bien a menudo (al menos 3 veces a la semana), o bien ocasionalmente (1 vez a la semana o menos), o bien no consumían nunca comida para llevar servida en bandejas de plástico. 

Paralelamente, los científicos crearon 4 grupos de ratones a los que dieron durante 5 semanas, o bien una solución de microplásticos de 5 mg/ml (20 ratones), o bien una solución de nanoplásticos de 5 mg/ml (20 ratones), o bien una solución de los mismos nanoplásticos, pero a dosis de 2 mg/ml (20 ratones), y por último un grupo de control de 15 ratones.

Alteración del equilibrio microbiano

Los resultados muestran que los consumidores de comida para llevar padecen con mayor frecuencia trastornos intestinales y tos que los que nunca la consumen. También se produce una disbiosis de las microbiotas intestinal y bucal, con perfiles bacterianos específicos. Mientras que la microbiota intestinal de los consumidores ocasionales presenta una estrecha asociación con la bacteria Faecalibacterium, la de los grandes consumidores se asocia con la presencia de Collinsella. En la boca, la bacteria Thiobacillus es la que muestra la asociación más estrecha con las microbiotas de los grandes consumidores.

Un impacto significativo incluso con partículas más pequeñas y a dosis bajas

El estudio en ratones demostró que el grupo de animales alimentados con partículas de plástico presentaba una disbiosis intestinal respecto al grupo de control. La ingestión de partículas de tamaño diferente (microplásticos frente a nanopartículas) y la dosis reducida (5 mg/ml frente a 2 mg/ml) producen el mismo efecto.

Por otra parte, la recurrencia de tos en los consumidores de comida para llevar podría significar, según los científicos, que los micro y nanoplásticos son capaces de migrar del intestino a los pulmones, acumularse en la microbiota de las vías respiratorias y producir una disbiosis responsable de la tos. En espera de que se confirmen estos resultados, es un argumento más para preferir los recipientes de vidrio para el almuerzo.

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La microbiota intestinal podría condicionar la eficacia de las vacunas

Aunque vacunados, algunos niños no desarrollan una inmunidad protectora, sobre todo en los países con ingresos bajos o medios. La microbiota intestinal, íntimamente relacionada con el funcionamiento del sistema inmunitario, podría ser uno de los factores responsables de esta variabilidad en la respuesta a las vacunas.

Es cierto que la vacunación constituye uno de los mayores éxitos de salud pública, ya que salva millones de vidas en el mundo, en especial en niños pequeños (0-5 años), que son más frágiles frente a las enfermedades infecciosas. Sin embargo, su eficacia varía de una población a otra y las tasas de inmunidad protectora son mayores en los países europeos que en los países de ingresos bajos o medios (PIBM). Dado que el desarrollo de la microbiota intestinal al principio de la vida está íntimamente relacionada con la maduración del sistema inmunitario y que las microbiotas de los niños de los PIBM difieren sensiblemente de las de los niños europeos, un equipo de investigadores recopiló en una revisión todos los datos disponibles sobre el papel de la microbiota intestinal en la disparidad de respuestas a las vacunas.

Propiedades inmunomoduladoras

En un estudio sobre las vacunas contra la tuberculosis, el tétanos, la hepatitis B y la poliomielitis en lactantes de Bangladés, se observó una correlación entre la presencia de ciertos taxones y la tasa de respuesta a las vacunas: esta correlación fue positiva para Actinobacteria, pero negativa para Enterobacteriaceae. Además de estas observaciones, las intervenciones que tienen por objeto modificar la microbiota (prebióticos, probióticos, antibióticos) también parecen indicar que están implicadas en la respuesta a las vacunas. Una revisión sistemática de 2018 resumió los resultados de 26 ensayos sobre la administración de probióticos en el ser humano para mejorar la eficacia de diferentes vacunas. Los investigadores registraron efectos positivos en la mitad de los casos. De manera simétrica, los estudios que analizaron los efectos de los antibióticos obtuvieron una falta de efecto o una reducción de la respuesta inmunitaria, atribuida a la alteración de la microbiota.

Dos géneros bacterianos especialmente implicados 

Dos géneros bacterianos parecen especialmente capaces de modular las respuestas a la vacunación, a saber, Bifidobacterium y Bacteroides, que son comunidades esenciales para el desarrollo de una microbiota sana en los niños pequeños y que pueden sufrir alteraciones importantes durante este periodo de la vida (cesárea…). Los efectos de la microbiota sobre las respuestas a las vacunas podrían ser mediadas por ciertos metabolitos y/o componentes celulares, como ácidos grasos de cadena corta, exopolisacáridos o vesículas extracelulares.

Hacia una nueva generación de estrategias vacunales

Si bien es necesario mejorar la caracterización de las cepas y productos de interés, esta estrecha relación entre la microbiota y la eficacia vacunal abre importantes perspectivas clínicas. En el punto de mira: nuevos tratamientos de estimulación vacunal, potencialmente exentos de coadyuvantes (a menudo sospechosos de causar efectos adversos) y capaces de mejorar la protección de los niños de los PIBM.

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¿Mejorar la eficacia de las vacunas gracias a la microbiota intestinal?

Se sabe que la microbiota intestinal difiere de un individuo a otro. Esta diferencia podría explicar las variaciones de eficacia de las vacunas, por ejemplo, las tasas de respuesta inferiores que se observan en los niños de los países de ingresos bajos. Se están estudiando estrategias que pretenden modificar la composición de la microbiota intestinal para reparar esta «injusticia inmunitaria».

La microbiota intestinal

En teoría, el principio de la vacunación es simple (o casi): (sidenote: Para ello, se inocula un fragmento inofensivo del enemigo en el organismo para que desarrolle defensas específicas. En caso de un encuentro posterior con el verdadero patógeno, las defensas están preparadas para neutralizar al invasor.  https://www.who.int/fr/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/covid-19-vaccines/how-do-vaccines-work ) Solo que, en la práctica, esto no funciona para todo el mundo: aunque salva millones de vidas cada año, en especial niños pequeños, más frágiles frente a las enfermedades infecciosas, la vacunación es más eficaz en los niños europeos que en los niños de los países de ingresos bajos o medios (PIBM). De hecho, aunque estén vacunados, (sidenote: Cerca del 100% de los niños finlandeses desarrollan una inmunidad protectora en respuesta a la vacunación contra el rotavirus, pero esto solo sucede en el 58% de los niños de Nicaragua y el 46% de los de Bangladés. Además, las tasas de protección en respuesta a la vacuna BCG varían del 0 al 51% en África frente al 88% a 100% en los niños europeos. ) En otras palabras, su ejército de anticuerpos ( (sidenote: Inmunidad innata y adaptativa El cuerpo humano garantiza su protección gracias a 2 tipos de mecanismos de defensa: la inmunidad innata y la adaptativa. La inmunidad innata es la primera línea de defensa contra los agentes infecciosos, se trata de una reacción inmediata. Mientras que la inmunidad adaptativa interviene más tarde, pero ofrece una protección duradera Janeway CA Jr, Travers P, Walport M, et al. Immunobiology: The Immune System in Health and Disease. 5th edition. New York: Garland Science; 2001. Principles of innate and adaptive immunity. ) ) no consigue reaccionar. Al no estar entrenado en el reconocimiento y la erradicación del enemigo, tiene pocas posibilidades de conseguir defenderse cuando se entabla una auténtica batalla… Pero ¿cómo explicar esta «injusticia inmunitaria»?

La microbiota intestinal, aliada de la respuesta inmunitaria

La respuesta podría implicar a los batallones de una tercera fuerza especial, aliada del ejército inmunitario: la microbiota intestinal. De hecho, no solo el desarrollo y el funcionamiento de la microbiota intestinal y del sistema inmunitario están íntimamente relacionados, sino que la microbiota intestinal de los niños europeos también es muy diferente de la de los niños de los PIBM. Según los investigadores, las diferencias de composición de la microbiota podrían explicar la variación de las respuestas a las vacunas. En este contexto, varios estudios han intentado modificar la microbiota intestinal para mejorar la respuesta inmunitaria. En la mitad de los ensayos en el ser humano, la administración de probióticos (bacterias vivas que refuerzan la microbiota) permite aumentar la proporción de pacientes que desarrollan una inmunidad protectora. Dos centinelas de la microbiota intestinal, los géneros bacterianos (sidenote: Bifidobacterias Bacterias en forma de bastoncillo, en Y. La mayoría de las especies son beneficiosas para el ser humano. Se encuentran en el intestino humano, pero también en algunos yogures.

Estas bacterias:
- Protegen la barrera intestinal.
- Participan en el desarrollo del sistema inmunitario y ayudan a luchar contra la inflamación.
- Favorecen la digestión y mejoran los síntomas gastrointestinales. Sung V, D'Amico F, Cabana MD, et al. Lactobacillus reuteri to Treat Infant Colic: A Meta-analysis. Pediatrics. 2018 Jan;141(1):e20171811.  O'Callaghan A, van Sinderen D. Bifidobacteria and Their Role as Members of the Human Gut Microbiota. Front Microbiol. 2016 Jun 15;7:925. Ruiz L, Delgado S, Ruas-Madiedo P, et al. Bifidobacteria and Their Molecular Communication with the Immune System. Front Microbiol. 2017 Dec 4;8:2345.
)
y Bacteroides, parecen especialmente capaces de estimular a las tropas inmunitarias.

Mejorar la respuesta a las vacunas

Aunque todavía sean necesarios estudios complementarios, los investigadores ya vislumbran nuevas estrategias vacunales que consistirán en modular la composición de la microbiota intestinal para estimular la respuesta a las vacunas. Este nuevo enfoque podría aumentar las posibilidades de acceso a una vacunación eficaz en los países de ingresos bajos o medios (PIBM). Además, permitiría evitar ciertos coadyuvantes, que se añaden para potenciar la respuesta inmunitaria, pero que, debido a sus efectos adversos, generan desconfianza en las vacunas.

Bibliografia

Jordan A, Carding SR, Hall LJ. The early-life gut microbiome and vaccine efficacy. Lancet Microbe. 2022 Oct;3(10):e787-e794. doi: 10.1016/S2666-5247(22)00185-9.

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A medida que se acercan las fiestas navideñas, la salud intestinal va cobrando más importancia que nunca... No importa si desea simplemente disfrutar de estos momentos especiales sin sentirse culpable o si ya ha tomado buenas resoluciones, encontrará contenidos fiables en la lista de artículos que proponemos a continuación.

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Enterocolitis necrosante del lactante: adelantar el diagnóstico gracias a las bacterias y metabolitos intestinales

¿Y si bastaran unas pocas bacterias intestinales y 3 ácidos grasos de cadena corta para identificar la enterocolitis necrosante neonatal de manera simple, fiable y precoz? Esto es lo que sugiere un estudio realizado en 34 prematuros.

ECN

Identificar temprano e intervenir con la mayor rapidez posible: estos son los requisitos que debe cumplir el tratamiento de la enterocolitis necrosante neonatal (ECN), una enfermedad que afecta al 5 a 12% de los prematuros. Sin embargo, por falta de biomarcadores suficientemente fiables en el estadio precoz de la ECN, se quedan en vanos deseos. Estudios anteriores demostraron la aparición de una disbiosis intestinal entre 7 días y 72 horas antes de la ECN. ¿La microbiota y sus metabolitos, especialmente los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) implicados en el mantenimiento de la integridad del epitelio intestinal, podrían predecir una futura ECN?

34 prematuros con trastornos digestivos 

Con el fin de explorar el valor predictivo de la microbiota intestinal y de los AGCC, se realizó un estudio prospectivo con 34 prematuros (<34 semanas de amenorrea) que padecían trastornos intestinales (distensión abdominal, vómitos o heces con sangre): 17 lactantes con ECN potencial y 17 controles emparejados sin ECN, de los que se obtuvieron muestras fecales el día de la inclusión en el estudio. Cabe señalar que, de los 17 niños con ECN potencial, (sidenote: Perforación intestinal Los otros 5 niños presentaban perforación intestinal el día de su admisión en el estudio. ) (es decir, un subgrupo de la muestra inicialmente emparejada) y que las muestras fecales se obtuvieron 7 días más tarde en promedio.

5 al 12% de los prematuros Del 5 al 12% de los prematuros desarrollan enterocolitis necrosante neonatal (ECN).

20 al 30% de los lactantes La ECN tiene un desenlace fatal en el 20 al 30% de los lactantes.

Una disbiosis intestinal precede a la ECN

Al contrario de lo que habían mostrado estudios previos, los investigadores no observaron sistemáticamente una pérdida de diversidad intestinal anterior a la enfermedad: algunos indicios de riqueza bacteriana (Ace y Chao1) sugieren una diferencia significativa, otros (Simpson y Shannon) no. Según los autores, los trastornos digestivos de todos los niños del estudio, incluidos los controles, podrían explicar esta discrepancia con los datos publicados en la literatura especializada.

En cambio, 7 días antes de la aparición de la ECN, surgió una modificación de la composición de la microbiota, con un aumento de la abundancia de las bacterias Streptococcus salivarius y Rothia mucilaginosa, y una disminución de Bifidobacterium subsp. lactis. También se exploraron variaciones a nivel del filo (aumento de las proteobacterias, disminución de Firmicutes, Actinobacteriota y Bacteroidota), pero estas no fueron significativas.

Tres AGCC como marcadores metabólicos

Los investigadores también estudiaron los metabolitos bacterianos, concretamente el acetato, el propionato y el butirato, que representan del 90 al 95% de los AGCC totales en el intestino humano. El estudio demostró que estos 3 AGCC disminuyen significativamente 7 días antes de la aparición de la ECN, probablemente debido a la menor abundancia de Firmicutes y Bacteroidota. Estos metabolitos constituyen mejores biomarcadores predictivos de la ECN que los biomarcadores bacterianos porque son más específicos y sensibles (AUC del 68 al 73% según el AGCC), lo que podría tener aplicaciones clínicas potenciales.

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Microplásticos: ¡las bandejas de comida para llevar pueden ser peligrosas para la microbiota!

Las partículas de plástico desprendidas por los recipientes de comida para llevar parecen alterar la microbiota intestinal y oral. Esto es lo que sugieren los resultados de un estudio realizado por un equipo de investigadores chinos.

La microbiota intestinal

¿Solo tiene media hora para comer? Piénselo dos veces antes de comprar unos fideos salteados en el supermercado de la esquina… ¡sobre todo si vienen en una bandeja de plástico! Según un estudio reciente, los microplásticos y nanoplásticos de estos recipientes pueden alterar las microbiotas intestinal y bucal.1

Los microplásticos y nanoplásticos están por todas partes

Resistente, ligero y barato…, el plástico tiene muchas ventajas. El problema es que puede degradarse y producir diminutas partículas que se dispersan en el aire, el agua y los animales, para terminar en nuestro plato… y, al final, en nuestro organismo. Los microplásticos miden menos de 5 milímetros; se encuentran en los pulmones, la placenta, la sangre… Los nanoplásticos, todavía poco estudiados porque son más difíciles de detectar, miden menos de 100 nanómetros (500 veces menos que el grosor de un cabello). Aunque todavía se sabe muy poco sobre sus efectos en el ser humano, no por ello dejan de ser motivo de preocupación. No solo podrían atravesar las barreras biológicas, sino que los aditivos que contienen, considerados contaminantes químicos, podrían aumentar el riesgo de cáncer y ciertas enfermedades inflamatorias crónicas del intestino (EICI).2,3

Desequilibrio de la microbiota:  el plástico en el banquillo de los acusados

Se sabe que las bandejas de comida para llevar desprenden cantidades significativas de pequeñas partículas de plástico. Las pruebas en animales alimentados con estos micro y nanoplásticos mostraron un impacto negativo en su microbiota intestinal. Pero ¿cuáles son sus efectos sobre la salud del ser humano?

Para explorar esta cuestión, un equipo de investigadores reunió a 390 estudiantes chinos de 18 a 30 años y los clasificó en 3 grupos: grandes consumidores de comida para llevar en recipientes de plástico (al menos 3 veces a la semana), consumidores ocasionales (máximo 1 vez a la semana) y no consumidores. Recolectaron muestras de heces y saliva para analizar y comparar sus microbiotas bucal e intestinal.

Efectos marcados sobre el equilibrio de las microbiotas intestinal y bucal

Los resultados muestran que los consumidores de comida para llevar en bandejas de plástico padecen más trastornos intestinales y tosen más que los que nunca la consumen. Más inquietante aún: presentan alteraciones marcadas ( (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) ) de sus microbiotas intestinal y bucal, con perfiles bacterianos específicos: Collinsella era más abundante en las heces de los consumidores de comida para llevar en bandejas de plástico y Thiobacillus era más abundante en la boca (esta bacteria se ha detectado anteriormente en arrozales contaminados con plástico).

Abrir un simple envase de plástico no un acto anodino

Según los resultados de un estudio realizado por un equipo de investigadores australianos4, cortar, romper, retorcer o simplemente manipular un trozo de cinta adhesiva, un envoltorio de chocolate o la bolsa de la compra podría liberar microplásticos potencialmente tóxicos. Los resultados muestran que, según el tipo de envoltorio y la técnica de apertura, se emiten entre 0,46 y 250 partículas de microplástico por cada centímetro cortado, roto o retorcido.

Partículas capaces de atravesar los compartimentos del organismo

Los autores plantean la siguiente hipótesis: la tos, más frecuente en los aficionados a la comida para llevar, podría significar que los micro y nanoplásticos son capaces de migrar desde el intestino hasta los pulmones y acumularse en la microbiota de las vías respiratorias, produciendo una disbiosis responsable de la tos. 

En espera de que se confirmen estos resultados, conviene prepararse su propio bocadillo y, sobre todo, transportarlo en un recipiente de cristal inerte.

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Contaminación del aire: el bebé se expone, la microbiota se indispone

¿Hay que mudarse al campo para proteger a los niños de las enfermedades pulmonares y cardiovasculares? Según un estudio publicado en Gut Microbes, la contaminación del aire altera de manera significativa la microbiota de los bebés, lo cual podría repercutir en su salud.

La microbiota intestinal La microbiota pulmonar
Exposure to air pollution disturbs the microbiota of babies

Transporte por carretera, fábricas, calefacción con leña… Se sabe desde hace largo tiempo que la contaminación del aire tiene efectos perjudiciales en la salud pulmonar y cardiovascular del ser humano. Los estudios recientes demostraron que afecta a la microbiota de los adultos. Pero ¿qué impacto tienen los contaminantes sobre la de los más pequeños?

Para responder a esta pregunta, un equipo de científicos de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) midió el grado de exposición a los contaminantes atmosféricos de 103 niños californianos de 6 meses. Paralelamente, les tomaron muestras de heces para analizar la composición de la microbiota.

9 personas de cada 10 Según la OMS, 9 personas de cada 10 respiran aire contaminado en la tierra.

7 millones Esta contaminación podría ser responsable cada año de 7 millones de fallecimientos.

Alteraciones inquietantes de la microbiota…

Los cálculos de los científicos muestran que cuanto más se exponen los niños a los contaminantes, más se modifica la estructura de su microbiota, incluso teniendo en cuenta la influencia del peso al nacer, la situación económica de la familia, el tipo de parto y el tipo de lactancia.

Contaminación del aire: un reto importante de salud pública

Además de la calefacción doméstica y el transporte por carretera, las obras, las industrias y las canteras son las principales fuentes de contaminación del aire al emitir partículas tóxicas llamadas «PM» (particulate matter) y dióxido de nitrógeno (NO2). Las partículas finas son capaces de atravesar las membranas protectoras del organismo y afectar al corazón, los pulmones y el cerebro. 

Los niños son especialmente sensibles a la contaminación del aire. Les produce enfermedades respiratorias, cáncer y trastornos cognitivos.

Según los resultados, la microbiota de los bebés más expuestos contenía más Dialister y Dorea, dos géneros bacterianos asociados, en el adulto, a una respuesta inflamatoria sistémica y a un riego más elevado de cáncer, esclerosis múltiple y trastornos mentales.

Su microbiota contenía también menos bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta ( (sidenote: AGCC Ácidos grasos de cadena corta ) ), de los que se conocen los efectos beneficiosos sobre la permeabilidad intestinal, la salud cardiovascular, la comunicación entre el intestino y el cerebro o la (sidenote: Barrera hematoencefálica La barrera hematoencefálica es una barrera “física” que separa el sistema nervioso central (SNC) de la circulación sanguínea. Su modo de acción consiste en controlar estrictamente los intercambios entre la sangre y el compartimento cerebral.  Engelhard HH, Arnone GD, Mehta AI, Nicholas MK. Biology of the blood-brain and blood-brain tumor barriers. InHandbook of Brain Tumor Chemotherapy, Molecular Therapeutics, and Immunotherapy 2018 Jan 1 (pp. 113-125). Academic Press. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9780128121009000085 )

Comprender los efectos de la contaminación sobre las comunidades microbianas 

Este estudio pone en evidencia por primera vez una asociación entre la exposición a los contaminantes del aire ambiental y la composición de la microbiota intestinal de los niños.  Estos resultados –aunque preocupantes– necesitan confirmarse y completarse con otros estudios. Las próximas etapas para los investigadores consistirán en seguir a lo largo del tiempo la evolución de la microbiota de los niños del grupo de estudio, intentar comprender cuáles son los mecanismos por los que la contaminación ejerce sus efectos sobre las comunidades microbianas, y determinar si las modificaciones se asocian realmente a problemas de salud.

¿Por qué es tan importante la microbiota intestinal para la salud?

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La disbiosis intestinal podría ser un factor de riesgo de infección por el VIH

Un estudio estadounidense reciente1 revela que la disbiosis intestinal y la inflamación sistémica observadas en los pacientes infectados por el VIH parecen estar presentes antes de la seroconversión y que aumentan la vulnerabilidad a la infección. Esta perspectiva inesperada sobre las relaciones entre el VIH y la microbiota intestinal podría abrir el camino a nuevas estrategias de prevención específicas.

VIH

Poco antes del Día Mundial del SIDA (1 de diciembre), repasamos las relaciones entre el VIH y la microbiota. Numerosos estudios demuestran la asociación entre la infección por el VIH y modificaciones de la microbiota intestinal (MI), pero se trata básicamente de estudios transversales y metodológicamente heterogéneos. Por lo tanto, presentan diferentes sesgos que generan confusión. Si bien se sabe que la infección por el VIH se acompaña de disbiosis intestinal y translocación bacteriana responsable de inflamación sistémica, no se ha dilucidado por completo la secuencia de acontecimientos implicados. Además, estudios recientes demostraron que, además de la edad, la alimentación o la toma de antibióticos, el comportamiento sexual también influye en la MI, independientemente del estado serológico2,3, enredando aún más las cosas.

Un estudio longitudinal con sesgos controlados

Con el fin de medir los cambios que se producen en la MI y los marcadores de inflamación durante la infección por el VIH, un equipo de investigadores seleccionó muestras fecales y sanguíneas procedentes de cuatro estudios longitudinales (Estados Unidos, Perú) realizados durante periodos de 4 meses a 2 años en hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres. Entre estos últimos, 27 se infectaron con el VIH. Las muestras de los hombres infectados se emparejaron con las de 28 controles con características demográficas y comportamientos similares.

Las alteraciones de la MI y de los marcadores inflamatorios son anteriores a la seroconversión 

Los investigadores identificaron cambios mínimos en la MI de los sujetos infectados por el VIH durante la fase aguda. Solo se observó un aumento de Fusobacterium mortiferum poco después de la seroconversión, así como una disminución de Prevotella intermedia en un subgrupo procedente de un estudio estadounidense. Las diferencias más importantes se observaron entre los sujetos en fase de preinfección y los controles. La microbiota intestinal de los sujetos en fase de preinfección presentaba una disminución de varias especies de Bacteroides y un aumento de Megasphaera elsdenii. También tenían una concentración plasmática más elevada de citocinas inflamatorias: factor de activación de los linfocitos B, IL-8, TNFα.

La microbiota intestinal, ¿una estrategia de prevención específica?

Según sus autores, este estudio sugiere que la alteración de la MI estaría presente antes de la infección. Los resultados de este estudio, confirmados por los de otro equipo estadounidense4, indican que la disbiosis intestinal podría contribuir a la infección en vez de ser consecuencia de ella, aunque se observa una disbiosis posteriormente, en el estadio crónico de la enfermedad. De hecho, el periodo de observación del estudio fue demasiado corto para que los investigadores pudieran identificar cambios posteriores. Otras limitaciones debidas al reducido número de participantes y a sus especificidades (sexo, edad, uso de drogas, comportamiento sexual…) también impiden generalizar los datos. Sin embargo, los investigadores consideran que la identificación de un perfil de la microbiota intestinal asociado con la susceptibilidad al VIH y/o marcadores inflamatorios podrían constituir una nueva herramienta de prevención específica.

Recomendado por nuestra comunidad

"Bueno" -@khubaibchandia (De Biocodex Microbiota Institute en X)

Bibliografia
  1. Fulcher JA, Li F, Tobin NH, et al. Gut dysbiosis and inflammatory blood markers precede HIV with limited changes after early seroconversion. EBioMedicine. 2022;84:104286
  2. Noguera-Julian M, Rocafort M, Guillen Y, et al. Gut microbiota linked to sexual preference and HIV infection. EBioMedicine. 2016;5:135–146.
  3. Armstrong AJS, Shaffer M, Nusbacher NM, et al. An exploration of Prevotella-rich microbiomes in HIV and men who have sex with men. Microbiome. 2018;6(1):198
  4. Chen Y, Lin H, Cole M, et al. Signature changes in gut microbiome are associated with increased susceptibility to HIV-1 infection in MSM. Microbiome. 2021;9(1):237
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El desequilibrio de la microbiota intestinal podría ser un factor de riesgo de infección por el VIH

Numerosos estudios demostraron que la infección por el VIH se asocia a un desequilibrio de la microbiota intestinal (disbiosis). Pero un equipo de investigadores estadounidenses1 hizo un descubrimiento sorprendente: esta disbiosis precede a la infección e incluso podría representar un potencial factor de riesgo de infección.

La microbiota intestinal
VIH

Entre los científicos, una «asociación» indica que dos fenómenos se producen al mismo tiempo, no que tengan una relación de causa y efecto. ¿La disbiosis intestinal (es decir, un desequilibrio en la composición de la microbiota) observada en las personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH) es una causa o una consecuencia de la infección? ¿O las dos cosas? Justo antes del Día Mundial del SIDA (1 de diciembre), es difícil tener una opinión tajante; no se conoce necesariamente el estado de la microbiota intestinal antes de la infección y, además, otros factores influyen en la aparición de una disbiosis, como la edad, la alimentación, la toma de antibióticos… e incluso el comportamiento sexual, según datos recientes.2,3  

Para esclarecerlo, un equipo de investigadores estadounidenses reunió muestras de microbiota fecal de unos cincuenta hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres, recolectadas en diferentes estudios. Seleccionaron individuos con perfiles similares (edad, origen étnico, comportamiento sexual…), la mitad de los cuales se contaminó con el VIH durante estos estudios y la otra mitad no. Esto les permitió no solo comparar la microbiota intestinal de los hombres infectados antes y justo después de la infección, sino también compararla con la de individuos sanos «equiparados» no infectados.

38 millones A finales de 2021, unos 38 millones de personas vivían con el VIH en el mundo, más de 2/3 de ellas en África.

Cambios mínimos de la microbiota entre antes y después de la infección por el VIH… 

Primer resultado: durante la fase aguda de la infección por el VIH, la composición de la microbiota intestinal de los hombres cambia muy poco. Solo se observó un aumento de Fusobacterium mortiferum. Esta especie bacteriana, que normalmente no se encuentra en la microbiota intestinal, ya se había asociado al VIH en otros estudios.

… pero diferencias notables antes de la infección

En cambio, la microbiota intestinal de las personas que luego se infectarían con el VIH (por lo tanto, la microbiota intestinal «preinfección») difería de la de los controles (que no se infectarían). En especial, tenían menos bacterias del grupo Bacteroides y una mayor abundancia de otras bacterias (Megasphaera elsdenii, Acidaminococcus fermentans y Helicobacter cinaedi). Si bien este tipo de disbiosis constituye una observación común en las personas infectadas por el VIH, en este nuevo estudio el desequilibrio intestinal parecía estar presente antes de la infección y participar en la susceptibilidad o no a la infección por el VIH, según los autores.

Transmisión del VIH

El VIH es un virus que se transmite por vía sexual, sanguínea y de la madre al hijo (durante el embarazo, el parto o la lactancia). Ataca a las células que llevan un receptor «CD4», en especial las células inmunitarias denominadas «linfocitos T». Los linfocitos T son un tipo de glóbulos blancos que ejercen una función inmunitaria importante en la defensa del organismo frente a la agresión por agentes microbianos exteriores (bacterias, virus u hongos) u otro tipo de invasores extraños.

La infección por el VIH se desarrolla en tres fases sucesivas a lo largo de una media de 10 años (con importantes diferencias entre los individuos): 

  • La fase aguda o primoinfección empieza de 10 a 15 días después del contagio y dura unas 2 semanas. El virus invade el organismo, penetra en las células CD4 y es atacado por el sistema inmunitario. Esta etapa puede ser asintomática o manifestarse por un estado gripal.

  • La fase crónica da lugar a un agotamiento del sistema inmunitario, principalmente por la pérdida progresiva de los linfocitos T CD4. Puede durar varios años y acompañarse de trastornos cutáneos y digestivos leves, ligera fiebre, sudores nocturnos…

  • La fase de SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) corresponde a una concentración muy baja de linfocitos T CD4 y la aparición de enfermedades oportunistas (que «se aprovechan» de la debilidad del sistema inmunitario para desarrollarse), como infecciones graves o ciertos tipos de cáncer.4

Microbiota intestinal y VIH: ¿una nueva arma para la prevención?

¿Significa esto que la composición de la microbiota intestinal está implicada en la susceptibilidad a la infección por el VIH? Confortados por las conclusiones similares de otro equipo estadounidense,5 los investigadores consideran que debería seguirse esta pista mediante estudios con un mayor número de participantes, con la esperanza de definir un «perfil de la microbiota intestinal» asociado a una mayor susceptibilidad a la infección, y así contribuir a una prevención más específica. Incluso, quizás sea posible manipular la microbiota intestinal de las personas de alto riesgo.6 

Los investigadores recuerdan que este descubrimiento no entra en contradicción con la idea de que el VIH produce disbiosis: la corta duración del estudio simplemente no permitió observar las alteraciones de la composición de la microbiota intestinal que se produjeron durante el estadio crónico de la infección por el VIH. Estos resultados obtenidos en un pequeño grupo con un perfil particular tampoco pueden generalizarse a toda la población.

La microbiota intestinal

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Bibliografia
  1. Fulcher JA, Li F, Tobin NH, et al. Gut dysbiosis and inflammatory blood markers precede HIV with limited changes after early seroconversion. EBioMedicine. 2022;84:104286
  2. Noguera-Julian M, Rocafort M, Guillen Y, et al. Gut microbiota linked to sexual preference and HIV infection. EBioMedicine. 2016;5:135–146.
  3. Armstrong AJS, Shaffer M, Nusbacher NM, et al. An exploration of Prevotella-rich microbiomes in HIV and men who have sex with men. Microbiome. 2018;6(1):198.
  4. Collège des Universitaires de Maladies Infectieuses et Tropicales. Infection à VIH, UE6 n° 165. ECN Pilly 6ème édition 2020. Alinéa Plus, Paris ; p 195-210
  5. Chen Y, Lin H, Cole M, et al. Signature changes in gut microbiome are associated with increased susceptibility to HIV-1 infection in MSM. Microbiome. 2021;9(1):237
  6. UCLA Health Newsroom : Gut bacteria may contribute to susceptibility to HIV infection, UCLA-led research suggests (29/09/22) https://www.uclahealth.org/news/gut-bacteria-may-contribute-susceptibility-hiv-infection
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