El síndrome del intestino irritable (SII), que afecta a entre el 5 y el 10 % de la población mundial, es uno de los trastornos funcionales intestinales (TFI) más habituales, que ahora se conocen como «trastornos de la interacción intestino-cerebro» (TIIC). ¿Qué sabemos de esta enfermedad? ¿Por qué se suele culpar a la microbiota? ¿Cómo se vive con la enfermedad? Para conmemorar el mes de la sensibilización sobre el SII, el Biocodex Microbiota Institute le ofrece una recopilación de artículos, testimonios y opiniones con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad.
El objetivo del Biocodex Microbiota Institute es educar al público general y a profesionales sanitarios sobre la microbiota humana. Este no proporciona asesoramiento médico. Hable con un profesional sanitario sobre cualquier pregunta o petición que tenga.
Después de un frío invierno que parecía eterno, la primavera se acerca (¡por fin!). Los días son cada vez más largos, los rayos de sol atraviesan las nubes y empiezan a acariciar nuestra piel, y no sabemos por qué sonreímos… la felicidad es el secreto de una buena salud. Pero ¿y si aumentamos nuestras posibilidades cuidando de nuestra microbiota para mantenernos sanos? El Biocodex Microbiota Institute nos ofrece algunos los trucos. ¿Nos atrevemos?
Por primera vez, unos investigadores han demostrado los beneficios de correr con regularidad sobre la microbiota intestinal y el estado psicológico de adolescentes que sufren trastornos depresivos.
La adolescencia es una etapa en la que pueden aparecer diversos trastornos del estado de ánimo, entre ellos el trastorno depresivo mayor (TDM). En los últimos años, muchos estudios han examinado la relación entre la disbiosis intestinal y la depresión. El problema es que la mayoría de estos estudios se han realizado en adultos. Por ello, un equipo internacional de científicos se ha centrado en los adolescentes y, más concretamente, en los efectos del deporte sobre la microbiota intestinal de los adolescentes que sufren "depresión subumbral". Este síndrome depresivo "límite" -que sólo cumple una parte de los criterios de un síndrome depresivo mayor- afectaría a entre el 20 y el 30% de los adolescentes y se reflejaría en la presencia de al menos 2 síntomas característicos de la depresión descrita por el manual de trastornos mentales (un estado de ánimo deprimido, fatiga, pérdida o aumento de peso, agitación o enlentecimiento psicomotor, sentimientos de culpa, etc.), durante al menos 15 días. Estos individuos tienen un riesgo del 40% de acabar desarrollando MDD.
40 %
La depresión submentoniana se asocia a un riesgo del 40% de desarrollar en algún momento un trastorno depresivo mayor
Escolares deprimidos puestos a prueba
Los investigadores reclutaron a 25 escolares de 12 a 14 años con depresión submentoniana y los asignaron aleatoriamente a 2 grupos:
un grupo que corría a un ritmo moderado (del 50 al 70% de la frecuencia cardiaca máxima) 30 minutos al día, 4 días a la semana;
un grupo placebo que realizaba actividades en grupo (lectura, canto y juegos) una vez por quincena.
Tras 3 meses de experimentación, se recogieron las heces de todos los voluntarios y se analizaron mediante secuenciación del gen rRNA16S.
Los resultados publicados en Psychiatry Research muestran que los adolescentes del grupo que corría presentaban significativamente menos síntomas depresivos, mientras que los del grupo que leía y jugaba no mostraban ninguna mejoría.
Una firma de la microbiota intestinal
El análisis de la microbiota muestra que, en comparación con el grupo placebo, los jóvenes corredores presentaban un aumento de la abundancia relativa de determinadas bacterias: Coprococcus y Blautia, bacterias productoras de butirato, un (sidenote:
Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC)
Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25.) (AGCC) conocido por sus beneficios para la salud, gracias a su acción antiinflamatoria por ejemplo Dorea y Tyzzerella: géneros bacterianos cuyo vínculo con la depresión aún no está totalmente establecido. Sin embargo, la Tyzzerella ya se había identificado en menores cantidades en mujeres que sufrían depresión posparto.
Enriquecimiento de determinadas vías metabólicas
El análisis de las vías metabólicas de las corredoras reveló que las relacionadas con los mecanismos de defensa y transducción de señales estaban muy enriquecidas, lo que podría explicar en parte el efecto antidepresivo de correr.
Los investigadores también señalan que las vías asociadas a enfermedades neurodegenerativas -algunas de las cuales se sabe que son similares a las del síndrome depresivo mayor- estaban agotadas en los corredores.
Aunque los resultados de este estudio deben ser confirmados por un estudio más amplio, representan un nuevo paso en la comprensión de la función del eje intestino-cerebro y su papel en los trastornos del estado de ánimo.
Un estudio realizado con adolescentes que presentaban trastornos depresivos tiende a demostrar que correr produce una mejoría de sus síntomas y modificaciones significativas de la microbiota intestinal, lo cual sugiere efectos beneficiosos para la salud.
Incitar al adolescente que presenta episodios depresivos a correr regularmente podría evitarle el desarrollo, un día, de una verdadera depresión. ¿Y si este efecto protector estuviera relacionado con las modificaciones de la microbiota intestinal producidas por la actividad física? Es lo que sugiere un nuevo estudio.
Para llegar a este resultado, los científicos incluyeron en el estudio a 25 adolescentes de 12 a 14 años que padecían una depresión «subliminal» (subthreshold depression en inglés), es decir «por debajo del umbral» del trastorno depresivo mayor. Este tipo de depresión se traduce por la presencia, durante 2 semanas o más, de al menos 2 síntomas significativos de la depresión descrita en el manual de los trastornos mentales :
un humor depresivo,
fatiga,
pérdida o aumento de peso,
agitación o lentitud psicomotriz,
sentimiento de culpa,
etc.
Se asocia a un riesgo del 40 % de desarrollar un día un trastorno depresivo mayor (TDM).
Los colegiales del estudio se distribuyeron al azar en dos grupos: un primer grupo al que se invitó a correr 4 días a la semana durante media hora a intensidad moderada, y un segundo grupo que practicaba cada 15 días sesiones de juego, canto y lectura. Antes y después de los 3 meses de experimentación, se recogieron las heces del conjunto de los participantes y se analizaron para estudiar la composición de la microbiota intestinal.
Moverse, correr y modificar (positivamente) la microbiota intestinal
Los resultados indican que la mejora de los síntomas depresivos es significativa en el grupo que corría e inexistente en el grupo del juego y la lectura. Por otra parte, correr produjo modificaciones claras de la microbiota intestinal de los adolescentes.
Los que habían corrido tenían más Coprococcus y Blautia, dos géneros bacterianos que producen butirato, un (sidenote:
Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC)
Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25.) corta (AGCC) conocido por sus efectos beneficiosos para la salud (papel protector antiinflamatorio en el intestino, por ejemplo).
También tenían más Dorea y Tyzzerella, géneros bacterianos cuya relación con la depresión todavía no se ha establecido por completo.
Intestino-cerebro: ¡todo está relacionado!
Los resultados de este pequeño estudio, el primero de este tipo efectuado en adolescentes, todavía deben confirmarse. Sin embargo, aportan una excelente noticia: incitar al adolescente a moverse no solamente es 100 % gratuito, sino que además es beneficioso para su microbiota intestinal y su bienestar mental.
Con diarrea, con estreñimiento, sin trastornos del tránsito: en la consulta del médico, se suceden los SII… y no se parecen. Un estudio1 muestra las especificidades de la microbiota intestinal de tres subtipos de SII, así como sus relaciones con la depresión y la alimentación. Abre el camino a una estratificación más precisa de los pacientes con un SII y a una optimización de su tratamiento.
El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional de origen multifactorial en el que una disbiosis de la microbiota intestinal desempeña un papel fisiopatológico importante. Se asocia a una prevalencia más elevada de depresión, lo cual indica una alteración del eje intestino-cerebro en su patogenia. La clasificación Roma IV distingue 4 subtipos de SII: con diarrea (SII-D), con estreñimiento (SII-E), mixto (SII-M) e indeterminado (SII-I). Si bien los factores alimentarios parecen empeorar los síntomas del SII, en cambio, las intervenciones dietéticas que modulan la microbiota intestinal, como la dieta pobre en FODMAP, pueden aliviarlos. Sin embargo, las relaciones entre microbiota intestinal, depresión y alimentación en los diferentes subtipos de SII deberían comprenderse mejor.
Una firma propia de cada subtipo de SII
Para ello, unos investigadores chinos se han basado en datos del American Gut Project para emparejar 942 pacientes con diferentes subtipos de SII (SII-D, SII-E, SII-I) con 942 sujetos de control de edad, género, IMC, origen geográfico y alimentación similares. Comparando su microbiota intestinal, han constatado que la diversidad bacteriana de los pacientes con un SII-D o SSI-I era menor que la de los controles. Mientras que ciertos géneros como Bifidobacterium y Faecalibacterium estaban disminuidos en todos los pacientes con un SII, otros mostraban tendencias opuestas en función del subtipo. Por ejemplo, Subdoligranulum, Dorea o Eubacterium hallii estaban aumentados en caso de SII-D, pero disminuidos en caso de SII-E. Algunos patógenos oportunistas, más abundantes en los pacientes con un SII con respecto a los controles, también diferían según el subtipo. En total, se identificaron 101 géneros bacterianos asociados a los diferentes subtipos de SII.
101
géneros bacterianos asociados a los diferentes subtipos de SII.
Alteraciones metabólicas relacionadas con los síntomas
Los científicos también han observado alteraciones funcionales de la microbiota intestinal en los pacientes con un SII según el subtipo: en el SII-D, un aumento de la producción de sulfuro de hidrógeno, conocido por inducir diarrea, y, en el SII-E, un aumento de la biosíntesis de palmitoleato, cuyo producto se une al calcio y favorece la dureza de las heces. Por otra parte, la microbiota intestinal de los pacientes con SII y depresión era más pobre en las bacterias beneficiosas Bifidobacterium, Sutterella y Butyricimonas, pero más rica en Proteus, que lesiona las neuronas en los estudios en el animal. La vía de producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), cuya reducción de concentración ya se ha relacionado con la depresión, estaba disminuida con respecto a la de los pacientes con un SII sin depresión.
Edad, sexo y alimentación: repaso de las influencias del SII
En este estudio, las mujeres, los pacientes más jóvenes con un SII-D y los pacientes de edad avanzada con un SII-E presentaban las disbiosis intestinales más graves. Ciertos factores alimentarios también tenían un impacto significativo sobre la microbiota intestinal y los síntomas asociados al SII. La lactosa de la leche empeoraba los síntomas y el vino tinto los mejoraba en todos los pacientes con un SII, pero los alimentos que tendían a normalizar su microbiota intestinal eran, por ejemplo, el queso y los cereales integrales en los pacientes con un SII-E, la fruta en los SII-D y SII-E, y los huevos en los SII-D.
El conjunto de estos análisis muestra la singularidad de la microbiota intestinal en los diferentes subtipos de SII. Señala la importancia de un enfoque de modulación de la microbiota intestinal personalizado para optimizar los resultados terapéuticos.
13 de marzo de 2023 - Testimonios de pacientes, herramienta de ayuda al diagnóstico, curso de formación certificado, infografía, artículos, etc. Con motivo del mes de concienciación sobre el síndrome del intestino irritable (SII), el Biocodex Microbiota Institute pone a disposición de los profesionales sanitarios y del público general una gran variedad de herramientas y contenidos innovadores que ayudan a comprender mejor esta enfermedad y su relación con la microbiota.
Informar y educar para mejorar el diagnóstico. De acuerdo con su misión de concienciación sobre la importancia de la microbiota para la salud, el Biocodex Microbiota Institute se moviliza en abril –mes de concienciación sobre el síndrome del intestino irritable– y produce contenidos exclusivos dirigidos a los profesionales sanitarios y al público general.
Educación y formación de los profesionales sanitarios
Curso de formación certificado sobre el SII, infografía para compartir con los pacientes, vídeo de experto, dossier temático, últimas noticias científicas... El Biocodex Microbiota Institute pone a disposición de los profesionales sanitarios herramientas y contenidos personalizados que les permitirán mejorar su práctica diaria y convertirse fácilmente en expertos del SII.
Aunque el SII afecta al 10% de la población mundial, hasta el 75% de las personas que padecen esta enfermedad no han sido diagnosticadas. La mayoría de los pacientes han tenido un itinerario asistencial caótico, marcado por errores de diagnóstico, falta de información fiable, intentos terapéuticos fallidos, cambios de dieta inoportunos o incluso peligrosos, etc. Ante esta situación, tres gastroenterólogos de fama mundial (el Profesor Jean-Marc Sabaté, el Profesor Jan Tack y el Doctor Pedro Costa Moreira) elaboraron, con el apoyo del Biocodex Microbiota Institute, una guía para mejorar el diagnóstico del SII. Esta innovadora herramienta, fácil de usar y enfocada en la práctica, propone una guía que facilita el establecimiento del diagnóstico diferencial (criterios de diagnóstico, subtipos de SII, lista de signos de alarma, etc.) y mejora la comunicación con los pacientes. Esta herramienta existe en tres formatos diferentes y puede descargarse en la página web del Biocodex Microbiota Institute dedicada a los profesionales sanitarios:
Se llaman Mihai, Jennifer y Aline. Los tres padecen el síndrome del intestino irritable y hablan abiertamente de cómo la enfermedad ha cambiado sus vidas. Con motivo del mes de concienciación sobre el SII, el Biocodex Microbiota Institute lanza «Patient stories», una serie de vídeos que presentan testimonios de pacientes con enfermedades crónicas. Los primeros episodios de la serie se han realizado con el apoyo de la APSSII (asociación francesa de pacientes con el síndrome del intestino irritable) y están dedicados al SII.
El síndrome del intestino irritable, poco conocido del público general, frecuentemente diagnosticado con retraso por los profesionales sanitarios y a veces mal comprendido por los propios pacientes, es una enfermedad crónica compleja que plantea un problema de salud pública. Con esta campaña de concienciación de 360°, el Biocodex Microbiota Institute pretende movilizar a todas las partes implicadas (no solo a los pacientes y profesionales sanitarios sino también a los cuidadores, público general y autoridades sanitarias) para mejorar la comprensión de la enfermedad y dar a conocer los últimos adelantos de la investigación que apuntan al papel de la microbiota intestinal.
«Hay que ser positivo, pero continuar investigando».
El Biocodex Microbiota Institute es un instituto científico internacional cuyo objetivo es la promoción de la salud a través de la comunicación sobre la microbiota humana. Para cumplir su misión, se dirige tanto a los profesionales sanitarios como al público general para mejorar la concienciación sobre el papel central de este órgano aún mal conocido.
El mes de marzo ha sido designado como el Mes de concienciación sobre la endometriosis. La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica, dolorosa, compleja y frecuentemente infradiagnosticada, que afecta a una de cada diez mujeres en edad de procrear1.
Desde 2021, el Biocodex Microbiota Institute brinda apoyo activo a esta campaña mundial y continúa explorando la relación entre la microbiota y la endometriosis. ¿Puede ser útil la microbiota vaginal como herramienta para predecir la severidad de la enfermedad? ¿Y qué decir de la microbiota intestinal? ¿La microbiota vaginal es responsable del dolor menstrual? Aquí encontrará las respuestas a todas sus preguntas.
En esta ocasión, el Instituto arroja luz sobre un tema poco conocido, a saber, la regla y la endometriosis. ¿Cuál es el papel de la microbiota intestinal y vaginal?
"La información y los consejos que proporcionan son increíblemente asombrosos. Gracias. ❣️💕🍁🍀💯💯💋💋⭐⭐🌎🌍😍😘👍✌️👏👌💚💙💜💛🧡❤️💖💝💓💞"- Comentario traducido dePrescilla Pluma (De My health, my microbiota)
Las hierbas aromáticas y las especias parecen capaces de modular la microbiota intestinal de adultos con riesgo de enfermedades cardiovasculares y favorecer a las bacterias beneficiosas Ruminococcaceae.
La alimentación es el medio más sencillo de modular la microbiota intestinal, simplemente porque las bacterias que colonizan el intestino se alimentan de los compuestos alimentarios que no digerimos, como las fibras o los polifenoles. Ahora bien, entre los alimentos frecuentemente utilizados en la cocina, no solo las verduras tienen éxito. Otros alimentos, ricos en polifenoles, son beneficiosos para la microbiota intestinal: las hierbas aromáticas y las especias. ¿Cuáles son concretamente sus efectos sobre la composición bacteriana del intestino?
Este ensayo (sidenote:
Ensayo aleatorizado
Estudio en el que los productos estudiados se distribuyen al azar (en inglés, random) entre los participantes.
), (sidenote:
Ensayo controlado
Estudio en el que una parte de los participantes recibe un placebo o un producto conocido y permite la comparación.
) y a (sidenote:
Ensayo a doble ciego (o de doble enmascaramiento)
ni los participantes ni los investigadores saben quién ha recibido el producto experimental (cápsula con el compuesto activo) y quién ha recibido el placebo (cápsula de control sin compuesto activo).
) realizado en 54 adultos estadounidenses con riesgo de enfermedades cardiovasculares aporta la respuesta. Durante 3 periodos sucesivos de 4 semanas (separadas por al menos 2 semanas de pausa), estos participantes siguieron una dieta estadounidense clásica enriquecida con una mezcla de hierbas y especias más o menos concentrada.
Riesgo de enfermedad cardiovascular :
Sobrepeso,
Kilos de más en la barriga,
Al menos otro factor de riesgo (glucemia elevada, colesterol HDL bajo, triglicéridos elevados, hipertensión…).
Dieta americana enriquecida con una mezcla de hierbas y especias :
Canela (20%),
Orégano (30%),
Jengibre (30%),
Pimienta negra (17%),
Pimienta de Cayena (3%).
Un estímulo para las Ruminococcaceae
El resultado fue que esta simple mezcla modificó la microbiota intestinal de los participantes. La diversidad de las bacterias aumentaba con la dosis (diversidad superior con 3,3 g/d frente a 0,5 g/d) y con respecto a la diversidad inicial. Sin embargo, conviene interpretar este segundo resultado con prudencia ya que puede deberse tanto al cambio de dieta de los voluntarios (a los que se proporcionó comida estándar) como a las cápsulas de hierbas aromáticas y especias.
Segunda enseñanza del estudio: las comidas ricas en hierbas y especias parecen asociarse a una mayor presencia de bacterias beneficiosas, entre las que ocupa el primer lugar la familia Ruminococcaceae. Ahora bien, según un estudio anterior, estas bacterias se asocian a un aumento de peso menor a largo plazo. Otros beneficiarios de las especias: el género Agathobacter y la bacteria Faecalibacterium, que producen (sidenote:
Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC)
Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25.), como el butirato y el ácido propiónico, beneficiosos sobre todo por sus efectos antiinflamatorios.
¿Podemos considerar las especias como dopantes naturales de una microbiota intestinal beneficiosa para la salud? Una pista en la que todavía debe profundizarse. Mientras tanto, vale la pena añadir hierbas aromáticas y especias al menú…
La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es una infección común que puede provocar un cáncer de cuello uterino en algunas mujeres…, pero no en otras, que eliminan el virus en unos meses. Esta resistencia podría deberse a ciertas bacterias de la microbiota vaginal.
El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer. En el 99% de los casos, es consecuencia de una infección por un virus extremadamente frecuente que se transmite por vía sexual, el virus del papiloma humano (VPH). Por fortuna, en el 80% de los casos, este virus desaparece espontáneamente en los dos años siguientes a la infección. Pero en 1 mujer de cada 5, persiste y puede producir un cáncer de cuello uterino. ¿Por qué algunas mujeres no consiguen eliminarlo? ¿Y por qué en algunas de ellas el virus da lugar a la aparición de lesiones precancerosas?
Un equipo de investigadores chinos intentó responder a estas preguntas, partiendo de la hipótesis de una implicación de la microbiota vaginal. De hecho, en estudios anteriores se observó disbiosis vaginal en pacientes infectadas; una gran cantidad de ciertos lactobacilos parece reducir el riesgo de infección, mientras que el lactobacilo L. iners sería más frecuente en las pacientes infectadas. Pero a veces las observaciones son contradictorias entre los estudios. De ahí estos trabajos complementarios realizados en Shanghái con 73 mujeres infectadas por el virus del papiloma humano y con las lesiones iniciales del cuello uterino.
27%
Solo el 27% de las mujeres encuestadas sabe que la microbiota vaginal está equilibrada cuando su diversidad bacteriana es baja
Prácticamente 2 pacientes de cada 3 consiguieron eliminar el virus del papiloma humano al cabo de un año, pero no las otras. Ni la edad de las pacientes, ni el estadio de su enfermedad, ni el subtipo del virus del papiloma humano, ni el tipo de comunidad bacteriana de la microbiota vaginal (existen 5 grandes tipos de comunidades en las mujeres, un poco como los grupos sanguíneos), ni la diversidad de la microbiota vaginal explicaban la persistencia o no del virus. En cambio, la presencia de dos bacterias específicas parecía relacionada: las mujeres que presentaban menos enterococo ASV_62 y más lactobacilos L. iners en el cuello uterino tenían menos posibilidades de haber eliminado el virus del papiloma humano 12 meses después.
99%
de los cánceres de cuello uterino se debe a una infección por el virus del papiloma humano (VPH), un virus extremadamente frecuente que se transmite por contacto sexual.
Cuarto
El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer.
604 000
En 2020, 604 000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de cuello uterino en el mundo y alrededor de 342 000 fallecieron de esta enfermedad.
¿Se utilizarán en el futuro estas dos bacterias (para favorecer una y reducir la otra) con el fin de eliminar el virus del papiloma humano y prevenir el cáncer de cuello uterino? Quizá, si otros estudios corroboran estos resultados. Mientras tanto, la vacunación contra el virus del papiloma humano en adolescentes de ambos sexos y la detección regular del cáncer de cuello uterino (frotis para identificar las lesiones precancerosas) en todas las mujeres de 25 a 65 años permiten evitar la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino.
La enfermedad de Parkinson se acompaña de una disbiosis intestinal importante que podría estar implicada en algunos de sus mecanismos patogénicos, según revela un estudio metagenómico publicado en Nature Communications1.
Tras multiplicar por dos su prevalencia en 25 años, la enfermedad de Parkinson habría afectado a 8,5 millones de personas en el mundo en 20192, con una morbimortalidad elevada. Su etiología es mal conocida: sería el resultado de una combinación de susceptibilidad genética y factores medioambientales. En la actualidad, la enfermedad de Parkinson se considera un trastorno neurodegenerativo no solo motor, sino también multisistémico. Da lugar a estreñimiento (el signo más precoz en general), alteración de la barrera intestinal e inflamación: su relación con el aparato digestivo está establecida.
8,5 millones
La enfermedad de Parkinson afectó a 8,5 millones de personas en todo el mundo en 2019.
La hipótesis de una neurotoxina bacteriana entérica desencadenante de la enfermedad despierta el interés científico (hipótesis de Braak). Sin embargo, todas las investigaciones que integran el estudio de la microbiota intestinal registran resultados controvertidos porque implican cohortes de tamaño limitado y utilizan a menudo una tecnología se secuenciación de escasa resolución.
El estudio más amplio del microbioma intestinal jamás realizado
Un equipo de investigación estadounidense reunió una cohorte de tamaño inédito, con la inclusión de 490 pacientes con la enfermedad de Parkinson y 234 sujetos neurológicamente sanos. Se analizaron unas cincuenta variables, como la presencia de trastornos digestivos, la toma de medicamentos o la alimentación. Se analizó el microbioma intestinal de los participantes mediante secuenciación del ADN de alta resolución (shotgun sequencing).
No fue una sorpresa que los casos de estreñimiento fueran mucho más numerosos en la cohorte de sujetos con Parkinson. En cuanto al microbioma, hasta en el 30% de las especies, genes bacterianos y vías de transducción de señales estaban alterados en los sujetos enfermos. En los pacientes, 55 especies eran más abundantes, como Bifidobacterium dentium, Actinomyces oris, Streptococcus mutans y Lactobacillus fermentum, y otras 29 eran menos abundantes, como Roseburia, Eubacterium, Ruminococcus y Faecalibacterium prausnitzii, especies conocidas por producir (sidenote:
Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC)
Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25.).
Disbiosis profunda que favorece mecanismos conocidos de la enfermedad
Se identificaron diversos procesos característicos de la enfermedad de Parkinson. Entre las 55 especias abundantes en la microbiota intestinal de los pacientes, 11 especies son patógenos oportunistas (Porphyromonas asaccharolytica, Escherichia coli, Klebsiella) que poseen lipopolisacáridos en su superficie: estas moléculas producen una reacción inmunitaria por liberación de citocinas proinflamatorias en el cuerpo.
Por otra parte, se observa la reducción de las especies, genes y vías que degradan los polisacáridos y producen AGCC. En el intestino, niveles inadecuados de AGCC se han relacionado con el estreñimiento, que fragiliza la barrera intestinal y favorece la inflamación, dos síntomas característicos de la enfermedad.
Por último, también se observó una alteración de la regulación de la síntesis y el metabolismo de las vías que implican a la dopamina, el GABA, la serotonina y el glutamato, preponderancia de moléculas que inducen la enfermedad de la alfa-sinucleína y metabolitos tóxicos, y reducción de factores antiinflamatorios y neuroprotectores, como la nicotinamida o la trehalosa.
Los investigadores confirman así observaciones hechas anteriormente en animales. Se fijaron como objetivos profundizar en sus investigaciones y continuar el estudio del microbioma intestinal: su análisis permitirá definir subtipos de la enfermedad e identificar biomarcadores de progresión de la enfermedad, y su manipulación será potencialmente útil para prevenir, tratar y frenar la progresión de la enfermedad.