¿Qué se sabe ya sobre este tema?
Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y los trastornos del espectro autista (TEA) son trastornos del desarrollo neurológico cuya etiología aún se desconoce. Estos niños con TDAH y TEA sufren a menudo de trastornos digestivos que cursan con dolor abdominal y estreñimiento. En la aparición de estos trastornos hay anomalías genéticas implicadas, que interaccionan con factores de riesgo ambientales, especialmente alimentarios. Por eso, además de tratamientos farmacológicos, existen abordajes alimentarios. Y es que la composición de la microbiota intestinal es fundamental en la regulación del eje intestino-cerebro. Sin embargo, se sabe que los niños con TEA son a menudo altamente selectivos con la comida, lo que puede explicar la modificación de la microbiota intestinal. Además de la disbiosis, se ha descrito un aumento de la permeabilidad intestinal, y una inflamación sistémica de bajo grado, tanto en los TDAH como en los TEA. El objetivo de este estudio era analizar en paralelo las modificaciones de la microbiota intestinal en los grupos TDAH, TEA y con TDAH/TEA a la vez, así como en hermanos que no padecen el trastorno y en testigos sin parentesco. Los objetivos secundarios eran evaluar la permeabilidad intestinal y el sistema inmunitario.
¿Cuáles son los principales resultados aportados por este estudio?
Se incluyeron 95 niños de entre 5-17 años, de los cuales 32 con TDAH, 12 con TEA, 11 con TDAH/TEA y, respectivamente, 14, 5 y 4 hermanos, así como 17 testigos sin parentesco. Los trastornos digestivos eran estreñimiento: TDAH 15,6 % (hermanos 7,1 %), TEA 8,3 % (hermanos 0 %), TDAH/TEA 18,2 % (hermanos 0 %), testigos control 5,9 %; dolor abdominal: TDAH 3,1 % (hermanos 0 %), TEA 16,7 % (hermanos 0 %), TDAH/ TEA 18,2 % (hermanos 0 %), testigos control 0 %; y con menor frecuencia, reflujo gastroesofágico. Se encontró una alimentación atípica principalmente en los niños con TEA (50 %), marcada por una alimentación poco variada.
El análisis de la microbiota intestinal no reveló ninguna variación de la diversidad alfa entre TDAH, TEA, TDAH/TEA y testigos con parentesco o no; sin embargo, era significativamente más baja en los hermanos de TEA (figura 1). La composición de la microbiota intestinal era muy similar entre TDAH y TEA, como demuestra la diversidad beta, pero esta difería significativamente entre TDAH y TEA en comparación con los testigos sin parentesco (figura 2). El análisis de la composición de la microbiota intestinal mostró que algunos niños con TDAH, TEA, o TDAH/ TEA presentaban una abundancia relativa menor del filo Bacteroidetes y mayor de Actinetobacteria. En todos los grupos predominaban los géneros Bacteroides, Faecalibacterium, Blautia y Bifidobacterium; y algunos niños tenían una cantidad elevada de Prevotella. Se encontraron diferencias en la abundancia de los géneros bacterianos entre TDAH, TEA y testigos (Figura 3), pero no entre TDAH y TEA.
No hubo diferencias de calprotectina fecal entre los distintos grupos, ni entre los testigos con o sin parentesco, ni para la proteína de unión a la LPS (LPS-binding proteine o LBP). Sin embargo, tampoco hubo correlación entre la calprotectina fecal y la LBP con las diversidades bacterianas alfa y beta. Se midieron diferentes citocinas y quimiocinas, sin diferencias significativas entre los distintos grupos; sin embargo, varios niños con TDAH y con TEA presentaban niveles más elevados de IL1-RA en comparación con testigos sin parentesco y 5 niños con TDAH y 1 con TEA presentaban concentraciones de IFN-g más elevadas que los testigos sin parentesco. Por último, se hallaron correlaciones positivas débiles entre LBP e IL-8 (p=0,023), IL-12 (p=0,018), IL-13 (p=0,035) y PlGF (p=0,045), lo que sugiere que la alteración de la función de la barrera intestinal puede conducir a una desregulación inmunitaria.
¿Cuáles son las consecuencias en la práctica?
Este estudio se realizó en un número bajo de personas, especialmente de testigos con parentesco. La microbiota intestinal, así como la permeabilidad intestinal, podrían ser objetivos terapéuticos para el abordaje de niños y adolescentes con TDAH y TEA.