El impacto de la microbiota genital masculina en la salud femenina

Por el Prof. Jean-Mar Bohbot
Director del Institut Fournier, París, Francia

Tout ce que vous avez toujours voulu savoir sur le microbiote du sexe des hommes (sans jamais oser le demander)

Las conversaciones sobre infecciones vaginales, fertilidad o complicaciones durante el embarazo suelen centrarse solamente en las mujeres. Pero hay otra pieza clave: el aparato urogenital masculino (AUGM) La gran variedad de microbios que existen en el AUGM pueden afectar significativamente la salud reproductiva y vaginal femenina (Figura 1). Comprender estas influencias puede mejorar los resultados para las mujeres, especialmente para aquellas con infecciones vaginales persistentes, problemas de fertilidad y complicaciones en el embarazo.

Figura 1. Consecuencias de los intercambios de bacterias asociadas con la vaginosis durante el contacto sexual entre hombres y mujeres

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¿Qué conocemos de la microbiota genital masculina?

El AUGM alberga varios ambientes microbianos diferentes: la piel del pene, la uretra, el semen y el tracto urinario. Cada uno tiene una comunidad bacteriana única, influenciada por factores como la circuncisión, las prácticas sexuales, la higiene y el estilo de vida.

La piel del pene y el prepucio

La piel del pene alberga bacterias similares a las que podemos encontrar en otras superficies cutáneas (piel), principalmente Corynebacterium y Staphylococcus genera1, 2. En hombres sin circuncidar, el área bajo el prepucio (el sulco balanoprepucial) se encuentra dominado por bacterias anaerobias, como Anaerococcus, Peptoniphilus, Finegoldia, y Prevotella, algunas de las cuales también se pueden encontrar en mujeres con vaginosis bacteriana (VB)1, 2. La circuncisión reduce significativamente estos anaerobios, lo que explicaría por qué las mujeres con parejas circuncidadas tienen menor riesgo de VB2 .

La uretra

Tomar muestras directamente de la uretra es doloroso, por eso la mayoría de estudios usan la primera orina de la mañana como indicador para estudiar la microbiota de la uretra. Este fluido contiene una mezcla de bacterias como Lactobacillus, Streptococcus, Sneathia, Veillonella, Corynebacteria, y Prevotella3. Es interesante que algunas de ellas están relacionadas con la VB (por ejemplo, Gardnerella vaginalis) y la vaginitis aerobia (S. agalactiae) 4.

Semen

El semen no solo es esperma, sino que también contiene fluidos de la próstata y de las vesículas seminales. Los estudios demuestran que una microbiota seminal dominada por Lactobacillus está relacionada a un esperma de mejor calidad, mientras que otras bacterias (como por ejemplo, Ureaplasma, Mycoplasma, Prevotella, y Klebsiella pneumoniae) se asocian a una baja fertilidad5.

Orina

La microbiota urinaria masculina tiene menos estudios, pero se han encontrado niveles más bajos de géneros de Streptococcus, Lactobacillus, Pseudomonas, y Enterococcus en hombres con una concentración anómala de esperma comparados con aquellos con una concentración de esperma normal6. Los hombres con una motilidad espermática anormal pueden tener altos niveles de la bacteria Dialister micraerophilus, que contribuye a un microambiente proinflamatorio espermático6.

La microbiota del AUGM varía según la persona esté circuncidada o no, las prácticas sexuales y la composición de la microbiota vaginal femenina de su pareja7. Es interesante que la microbiota de la uretra de los hombres homosexuales no se ve modificada por el tipo de relaciones sexuales (oral o anal)8. Los intercambios de bacterias entre parejas durante el contacto sexual son la norma; no está claro el motivo por el que estos intercambios provocan disbiosis vaginal en algunos casos y en otros no.

La microbiota seminal también se ve influenciada por múltiples funciones fisiológicas (edad, cambios hormonales) y por el estilo de vida o factores epigenéticos (tabaco, alcohol, obesidad, dietas altas en grasa, exposición a toxinas)5. Estos factores modificables son objetivos potenciales de intervención.

¿Cómo impacta el AUGM a la salud femenina?

La transmisión de microorganismos responsables de las infecciones de transmisión sexual bacteriales y virales (ETS), incluida la infección del VIH y del herpes simple durante el contacto sexual, es la consecuencia más obvia del impacto del AUGM en la salud femenina. Las complicaciones de ETS bacterianas (gonorrea, infecciones por Chlamydia trachomatis o M. genitalium) son bien conocidas (inflamación e infección del tracto genital superior, riesgo de infertilidad tubárica).

Muchos estudios han demostrado que el perfil epidemiológico de mujeres con VB es comparable al de mujeres con ETS, lo que sugiere que la transmisión sexual de bacterias estaría implicada en la VB. La presencia de bacterias asociadas a la VB en el prepucio y la uretra de las parejas de las mujeres con VB y la coincidencia de cepas bacterianas vaginal y de la uretra masculina respaldan la idea de que las cepas de VB se comparten o se transmiten sexualmente

Tratar a la pareja masculina con antibióticos orales (metronidazol) ha tenido un impacto muy limitado en las tasas de reaparición en mujeres con VB recurrente, aunque combinar el metronidazol con un antibiótico tópico a la piel del pene en parejas de mujeres con VB reduciría el riesgo de reaparición9.

La influencia del AUGM en la salud uterovaginal no está limitada a la transmisión pasiva de bacterias. Los fluidos seminales contienen substancias proinflamatorias (como prostaglandinas) que pueden interferir con respuestas inmunes e inflamación en el tracto genital femenino10.

PUNTOS CLAVE

  • La microbiota genital masculina tiene un papel importante pero poco reconocido en la salud reproductiva femenina, concretamente en las infecciones genitales recurrentes y los problemas de fertilidad.
  • La revisión rutinaria de ETS puede no detectar bacterias importantes que no se clasifican normalmente como patógenos, pero que alteran la microbiota genital femenina.
  • El tratamiento para la VB de las parejas masculinas necesitaría más que antibióticos orales, incorporando terapias tópicas y tratar factores de riesgo compartidos.

CONCLUSIÓN

La microbiota urogenital masculina es importante, no solo para la salud masculina, sino también para la de las mujeres. Mientras las investigaciones continúan evolucionando, es evidente que la dinámica, el estilo de vida y el intercambio microbiano de la pareja masculina influyen en la salud urogenital femenina. La evidencia respalda cada vez más un enfoque más holístico basado en parejas para tratar problemas de fertilidad, incorporando al hombre en el tratamiento con estrategias de rutinas sexuales y de salud reproductiva para mejores resultados para ambas partes, especialmente en casos de infecciones vaginales persistentes o recurrentes. Incentivar hábitos más saludables entre los hombres, como dejar de fumar o mejorar la dieta, pueden mejorar la salud microbiana seminal y reducir el riesgo de consecuencias negativas para sus parejas mujeres.

Referencias
1. Gonçalves MFM, Fernandes AR, Rodrigues AG, et al. Microbiome in male genital mucosa (prepuce, glans, and coronal sulcus): a systematic review. Microorganisms 2022; 10: 2312.
2. Onywera H, Williamson AL, Ponomarenko J, et al. The penile microbiota in uncircumcised and circumcised men: relationships with HIV and human papillomavirus infections and cervicovaginal microbiota. Front Med (Lausanne) 2020; 7: 383.
3. Zuber A, Peric A, Pluchino N, et al. Human male genital tract microbiota. Int J Mol Sci 2023; 24: 6939.
4. Toh E, Xing Y, Gao X, et al. Sexual behavior shapes male genitourinary microbiome composition. Cell Rep Med 2023; 4: 100981.
5. Chatzokou D, Tsarna E, Davouti E, et al. Semen microbiome, male infertility, and reproductive health. Int J Mol Sci 2025; 26: 1446.
6. Osadchiy V, Belarmino A, Kianian R, et al. Urine microbes and predictive metagenomic profiles associate with abnormalities in sperm parameters: implications for male subfertility. F S Sci 2024; 5: 163-73.
7. Mehta SD, Nandi D, Agingu W, et al. Longitudinal changes in the composition of the penile microbiome are associated with circumcision status, HIV and HSV-2 status, sexual practices, and female partner microbiome composition. Front Cell Infect Microbiol 2022; 12: 916437.
8. Chambers LC, Tapia KA, Srinivasan S, et al. The relationship between insertive oral and anal sex and select measures of the composition of the urethral microbiota among men who have sex with men. Sex Transm Dis 2024; 51: 407-14.
9. Vodstrcil LA, Plummer EL, Fairley CK, et al. Male-partner treatment to prevent recurrence of bacterial vaginosis. N Engl J Med 2025; 392: 947-57.
10. Adefuye AO, Adeola HA, Sales KJ, et al. Seminal fluid-mediated inflammation in physiology and pathology of the female reproductive tract. J Immunol Res 2016; 2016: 9
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Endometriosis, síntomas digestivos y microbioma: Perspectivas de un ginecólogo y un gastroenteológo

Prof. Andrew Horne
Profesor de Ginecología y Director del Centro de Salud Reproductiva en la Universidad de Edimburgo en Reino Unido, con especialización en el tratamiento de la endometriosis.

Dr. William Fusco
Investigador clínico en gastroenterología y microbioma en el Policlínico Agostino Gemelli, Roma, Italia.

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¿Cuál es la prevalencia de la endometriosis?

A.H.: La endometriosis es sorprendentemente común, tanto como el asma y la diabetes. Afecta a alrededor de 1 de cada 10 mujeres.

W.F.: Según mi experiencia con el síndrome del intestino irritable (SII), es aún más común, sin duda más del 25 %.

¿Cuáles son los síntomas y qué preguntas hay que hacer para evitar un mal diagnóstico?

A.H.: Los síntomas son variables y el diagnóstico puede ser difícil. El síntoma principal es un dolor pélvico crónico, que muchas veces puede ser debilitante, y afectar a la vida cotidiana y al trabajo. Sin embargo, los pacientes también pueden experimentar dolor al tener relaciones sexuales, fatiga crónica, diarrea y/o estreñimiento y síntomas urinarios. Cualquier síntoma cíclico puede ser una señal de alerta para la endometriosis

W.F.: Un aumento de la peristalsis y heces más blandas durante la menstruación son normales, pero una diarrea cíclica y abundante no debería serlo. Se espera que haya dolor, pero no hasta el punto de quedarse postrada en cama.

A.H.: Otro síntoma que enciende las alarmas es la infertilidad. Pero para tranquilizar a las pacientes con endometriosis: dos tercios de ellas no tienen problemas para quedarse embarazadas y las que sí lo tienen, generalmente responden bien a la cirugía y a la FIV.

W.F.: Añadiría que la endometriosis es crónica, pero no quiere decir que no se pueda tratar. Es importante que los especialistas que traten a estas pacientes refuercen ese mensaje.

¿Con qué frecuencia se dan síntomas digestivos en mujeres con endometriosis?

A.H.: La prevalencia real es desconocida, pero casi todas mis pacientes tienen síntomas digestivos: hinchazón, cambios en los hábitos intestinales, acidez... Las lesiones en las paredes del intestino explican algunos síntomas, pero muchas padecen la enfermedad peritoneal superficial, lo que hace que esa relación sea más difícil de definir.

W.F.: He observado algo parecido y añadiría que el síndrome del intestino irritable (SII) es cuatro veces más común en mujeres con endometriosis comparado con la población general (4 % vs. 1 %). El SII y la endometriosis son condiciones autoinmunes, padecer una hace que aumente el riesgo de la otra.

¿Existe la necesidad de un tratamiento multidisciplinar?

A.H.: La endometriosis es un trastorno inflamatorio sistémico. Como ginecólogos, no estamos preparados para tratar síntomas digestivos. En Edimburgo, hace poco he abierto una clínica integrada de ginecología y gastroenterología.

W.F.: Cuando el dolor abdominal está estrictamente relacionado con la menstruación, a los gastroenterólogos nos puede resultar difícil añadir más. Cuando la relación está definida más vagamente, debemos investigar. Cuando se dan síntomas digestivos persistentes a pesar de haber recibido tratamiento, puede ser una señal de que coexiste con el SII. También hay que tener cuidado con las medicaciones, especialmente con los medicamentos antinflamatorios no esteroideos (AINES). El uso ocasional está bien en pacientes jóvenes, pero el uso crónico puede necesitar de un inhibidor de la bomba de protones (IBP), que puede causar disbiosis. No hay una regla universal, debemos hacer un tratamiento a medida para cada paciente.

¿Las microbiotas vaginal e intestinal están relacionadas?

A.H.: Hay un creciente interés en el papel que tienen en la endometriosis los microbiomas intestinal y vaginal. Algunos estudios sugieren que existe relación, pero son pocos e imperfectos. Necesitamos estudios con grandes segmentos de población. Creo que el microbiona tiene alguna influencia, pero no está claro qué viene primero, si los cambios en el microbioma o la endometriosis. Si la microbiota diese síntomas, podría abrir paso a nuevos tratamientos.

W.F.: Es un tema interesante. En pacientes con endometriosis, observamos disbiosis intestinal con niveles reducidos de ácidos grasos de cadena corta, como acetato, propionato y butirato que protegen la permeabilidad del intestino. Podemos ver el mismo patrón en otras condiciones gastrointestinales, como el SII y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), pero todavía no entendemos la relación. Quizá algún día, personalicemos el tratamiento restaurando las cepas exactas que faltan. Por ahora, no sabemos qué causa qué, así que se necesitan estudios mecanísticos.

¿Se deben recomendar dietas específicas a pacientes con endometriosis?

W.F.: No hay una dieta universal para la endometriosis y no podemos dar falsas esperanzas. Pueden estar involucradas alergias, intolerancia a la lactosa y celiaquía. Lo mejor es derivar a las pacientes a un nutricionista.

A.H.: No existe una «dieta para la endometriosis», pero algunas pacientes presentan mejoría en los síntomas después de realizar cambios en la dieta. En mi clínica, las pacientes trabajan con un/a dietista para ajustar minuciosamente las dietas En nuestra encuesta internacional a más de 2 500 pacientes con endometriosis, algunas sintieron alivio al dejar de consumir alcohol y cafeína, o comidas con gluten. Sin embargo, sin una guía, la restricción dietética puede ser peligrosa.

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La Fundación para la Investigación de la Endometriosis es un catalizador de la investigación de la endometriosis en Francia

El Biocodex Microbiota Institute está asociado con una variedad de organizaciones profesionales, incluyendo sociedades médicas, asociaciones de pacientes y fundaciones de investigación implicadas en la salud femenina. En esta edición, echamos un vistazo al trabajo hecho por la Fundación francesa para la Investigación de la Endometriosis y hablaremos con sus expertos para debatir sobre la importancia de la microbiota femenina en la investigación y práctica clínica.

La Fundación francesa para la Investigación de la Endometriosis fue fundada en Francia en el 2021 por la ENDOmind Association bajo la tutela de la Fundación para la Investigación Médica, y tiene como objetivo acelerar la investigación sobre una enfermedad que afecta a 1 de cada 10 mujeres: la endometriosis. Cada año, la fundación financia proyectos de investigación destinados a entender la patología de la endometriosis, mejorar el diagnóstico y desarrollar tratamientos más efectivos.

En 2024, el comité ejecutivo de la Fundación francesa para la Investigación de la Endometriosis decidió definir mejor sus prioridades en investigación sobre endometriosis y maximizar el impacto de su investigación. Con este fin, la fundación cofundó y construyó una colaboración innovadora con el Instituto Curie en París, con el que buscaba comparar los microambientes de las lesiones de la endometriosis y el cáncer de ovario. Este ambicioso proyecto empieza en 2025 e ilustra el deseo de la fundación de apoyar enfoques de investigación transversales e innovadores.

Además, la Fundación francesa para la Investigación de la Endometriosis ha iniciado junto con expertos europeos una investigación científica multidisciplinar sobre la relación entre la microbiota y la endometriosis. La fundación pedirá manifestaciones de interés más adelante en 2025, con el objetivo de lanzar nuevos trabajos de investigación a comienzos de 2026, con apoyo financiero.

Al centrar sus esfuerzos en temas estratégicos, la Fundación francesa para la Investigación de la Endometriosis reafirma su papel al acelerar la investigación y al contribuir principalmente a la mejora de la calidad de vida de millones de mujeres que sufren esta enfermedad que aún es poco conocida.

Principales logros de la Fundación francesa para la Investigación de la Endometriosis:

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La microbiota nasal: la primera línea de defensa de los bebés

¿Por qué el catarro puede ser leve para un bebé, mientras que para otro se convierte en bronquiolitis? En un nuevo estudio se ha revelado que la respuesta no es solo el virus, sino el ecosistema microbiano de la nariz, que actúa como la primera línea de defensa del sistema inmunitario.

La microbiota pulmonar

Todos los padres conocen bien la cascada de acontecimientos: un poco de tos y mocos puede progresar rápidamente hasta convertirse en una infección de oído avanzada o, incluso peor, en una bronquiolitis. Llevamos mucho tiempo culpando al virus, pero en un nuevo estudio fundamental publicado en Nature Communications 1 se expone que, a menudo, el virus es solo el primer acto. El auténtico drama comienza en la comunidad de la (sidenote: Microbiota ORL Se trata de la comunidad concreta de microorganismos (bacterias, hongos y virus) que viven en las regiones interconectadas de las orejas, la nariz y la garganta. Este ecosistema difiere del de la microbiota intestinal y desempeña un papel directo y crucial en la inmunidad local y la salud respiratoria. )  del bebé, la compleja comunidad de bacterias de la nariz y la garganta que sirve como primera línea de defensa del sistema inmunitario. Gracias a esta investigación, se amplía el contexto para comprender la salud respiratoria durante el importantísimo primer año de vida.

El desencadenante vírico de la colonización bacteriana

Los investigadores acompañaron a 300 bebés desde su nacimiento, haciendo un meticuloso seguimiento de su salud y analizando más de 2400 muestras nasales. Los datos revelan la existencia de un mecanismo claro: una infección vírica, ya sea causada por un rinovirus común o por el virus respiratorio sincicial (VRS), altera profundamente el entorno del sistema respiratorio.

El virus respiratorio sincicial (VRS)

Causa 3,6 millones de hospitalizaciones al año y unos 100 000 fallecimientos de niños menores de 5 años. ²

Se demostró que la presencia de un virus en el organismo del bebé aumentaba las probabilidades de que se produjera una  (sidenote: Colonización bacteriana Es la presencia y la proliferación persistentes de bacterias en la superficie de un anfitrión (en las fosas nasales, por ejemplo) sin causar signos clínicos de enfermedad. Es un requisito previo necesario para que se produzca una infección, pero no es lo mismo que esta; representa un estado portador asintomático. ) con Haemophilus influenzae en un 44 % y con Streptococcus pneumoniae en un impresionante 83 %.

En el caso de los bebés que ya tenían la bacteria S. pneumoniae, una infección vírica casi cuadriplicaba su (sidenote: Densidad de colonización Es la medida cuantitativa de la carga bacteriana, o el número de ejemplares de una bacteria concreta presente en una muestra, por oposición al simple resultado de presencia o ausencia. Una gran densidad de colonización puede aumentar el riesgo de que un microorganismo patógeno pase de ser un colonizador inofensivo a una infección activa. ) , lo que creaba un entorno de alto riesgo de enfermedad invasiva.

Y esta es la idea más significativa del estudio: el virus no solo ayuda a las bacterias dañinas, sino que sabotea activamente a los microorganismos beneficiosos que las mantienen a raya.

En el análisis se identificaron especies protectoras específicas, como Corynebacterium, que suelen evitar que los microorganismos patógenos se impongan. Los datos mostraron que una infección vírica causa una pérdida directa de estas bacterias beneficiosas, y su eliminación es lo que les abre la puerta a la colonización a los microorganismos patógenos.

En un giro inesperado, las mismas infecciones víricas se asociaron a un 55 % menos de probabilidades de infectarse con Staphylococcus aureus, lo que pone de manifiesto lo específicas y complejas que son estas interacciones microbianas.

Establecer un sistema inmunitario resistente para los bebés

En este trabajo se destaca que una microbiota ORL sana no es opcional, sino un componente fundamental de la inmunidad en los primeros años de vida.

De hecho, la composición de la microbiota nasal de un bebé era un factor de predicción de una futura infección bacteriana más preciso que los factores de riesgo clínico estándar. El establecimiento de este ecosistema proviene del (sidenote: Exposoma En 2005, en un artículo publicado en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, el Dr. Christopher Wild definió por primera vez el exposoma como «la totalidad de las exposiciones a las que está sometida una persona desde la concepción hasta la muerte. Se trata de una representación compleja y dinámica de las exposiciones a las que está sujeta una persona a lo largo de toda su vida, entre las que se incluyen el entorno químico, microbiológico, físico, recreativo y farmacológico, el estilo de vida o la alimentación, así como las infecciones».  
Fuente
)
, en el que factores como la lactancia desempeñan un papel clave en la inoculación y nutrición de las especies beneficiosas.

Entender estas dinámicas microbianas tempranas es esencial, ya que asientan los cimientos de la salud respiratoria a largo plazo y pueden influir en el riesgo futuro de padecer enfermedades como infecciones recurrentes y asma.

Microbiota, asma y antibióticos: una cuestión de nariz

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¿Cómo puede ayudar la microbiota vaginal femenina en la práctica clínica?

por Dr. Pedro Vieira Baptista
Hospital Lusíadas Porto, Porto, Portugal; Departamento de Ginecología, Obstetricia y Pediatría, Facultad de Medicina de la Universidad de Oporto; Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Gante, Gante, Bélgica

Photo: Endométriose : une clé de sa progression au sein du microbiote intestinal

El mundo de la microbiota vaginal humana es fascinante, a pesar del limitado conocimiento que se tiene sobre ella. La evolución nos ha llevado a un escenario en el que el predominio de ciertas especies de lactobacilos es el estado ideal durante la edad reproductiva, a pesar de las grandes variaciones interindividuales e incluso en la misma mujer a lo largo del tiempo. Entender el microbioma vaginal y su potencial es la clave para mejorar la salud femenina en áreas como las infecciones de transmisión sexual y la vaginitis recurrente. Además, y lo que es crucial, podría ser la respuesta a un problema para el que no ha habido respuestas satisfactorias hasta ahora: el parto prematuro. En este artículo, hablaremos sobre el microbioma vaginal a través de una visión evolutiva, destacando la aparente falta de continuidad entre especies. Hablaremos sobre el conocimiento actual, pero también nos centraremos en las posibilidades futuras.

Perspectiva histórica

El comienzo de un largo camino hacia el conocimiento del microbioma vaginal puede atribuirse a Albert Döderlein, a finales del siglo XIX. En su libro Das Scheidensekret und seine Bedeutung für das Puerperalfieber señala que las mujeres «normales» y saludables tienen su microbiota vaginal dominada por bacilos Grampositivos, a los que nombró Lactobacillus acidophilus.

Puntos clave
  • El estudio del microbioma vaginal sigue evolucionando a pesar del enorme progreso de las últimas décadas.
  • El microbioma vaginal humano óptimo en mujeres en edad reproductiva está dominado por lactobacilos.
  • No presentar predominio de lactobacilos en el microbioma vaginal humano se asocia con un aumento del riesgo de infecciones de transmisión sexual, cáncer de cuello de útero y resultados obstétricos negativos.
  • Futuros exámenes podrían permitirnos proporcionar un diagnóstico más preciso de vaginitis y la evaluación del riesgo asociado a perfiles disbióticos específicos.
  • Mientras la investigación del microbioma avanza rápidamente, es importante distinguir entre exámenes de investigación y sus aplicaciones clínicas relevantes.

Este concepto todavía moldea las interpretaciones contemporáneas del microbioma vaginal, pero la realidad es probablemente mucho más compleja.

La vaginitis todavía no se comprende por completo y su tratamiento es mayoritariamente empírico, a pesar de ser una de las causas más comunes de las mujeres para pedir atención médica1.

En 2011, Ravel et al. publicó uno de los artículos más importantes y que han cambiado la forma de pensar a la hora de entender el microbioma vaginal humano. En ese artículo se demostraba que asintomático no es sinónimo de «normal» (llevándonos también a la pregunta de qué es un microbioma vaginal «normal» o, probablemente más acertado, «ideal») y que existen notables diferencias dependiendo de la etnia2.

La diversidad es la norma en la naturaleza, pero la vagina humana parece una excepción: lo aceptado como microbioma vaginal «ideal» viene determinado por una o dos especies de lactobacilos (baja diversidad alfa). Si pensamos en otros órganos o regiones anatómicas, el predominio de una especie suele ser sinónimo de enfermedad (infección). Si realizamos el mismo ejercicio considerando cualquier sistema ecológico, esta representa el último paso antes del colapso (por ejemplo, los monocultivos de plantas no ocurren nunca en la naturaleza y, cuando se llevan a cabo de forma artificial, se deben limitar en el tiempo). Podemos buscar más explicaciones para esta aparente «anomalía» (o excepción) en la naturaleza, pero parece que nos deja en un punto muerto.

¿Deberíamos entonces cambiar el foco de nuestra perspectiva e investigar acervos genéticos en vez de especies o géneros para afrontar esta aparente anomalía biológica?

El objetivo final de los seres vivos es pasar los genes a las siguientes generaciones y la evolución parece muy motivada por este «instinto» primitivo. Por lo tanto, podemos asumir fácilmente que el microbioma vaginal humano debe ser una parte crucial del producto final de la evolución para optimizar el proceso reproductivo. Si esta premisa es correcta, podemos esperar:

  1. congruencia evolutiva (como se ha demostrado, por ejemplo, con la microbiota intestinal);
  2. cualquier diferencia debe explicarse más o menos con facilidad (proceso de apareamiento, dieta, localización geográfica, etc.) y con naturalidad
  3. mayor similitud en especies estrechamente relacionadas.

Sorprendentemente, ninguna de estas tres premisas se cumple. En la naturaleza, la filogenia no puede relacionarse con el pH vaginal (un indicador muy indirecto de la composición del microbioma vaginal) y el predominio de lactobacilos es algo exclusivo en la especie humana. Incluso cuando comparamos los humanos con otros primates, las diferencias son enormes y, actualmente, no se pueden explicar fácilmente3,4. ¿Qué hace que la vagina humana sea tan singular? ¿Es fruto de eventos aleatorios o de una consecuencia evolutiva del ciclo ovárico continuo, del alto riesgo de laceraciones e infecciones en el parto o de la agricultura y el consecuente consumo de almidón3?

Microbioma y embarazo

Está claro que los lactobacilos son fundamentales para quedarse embarazada, pero no lo es tanto si aplicamos lo mismo una vez se consigue la gestación5.

Los datos disponibles muestran claramente que no presentar un predominio de lactobacilos en la vagina durante el embarazo está relacionado con resultados obstétricos y puerperales negativos, incluidos parto prematuro, ruptura prematura de las membranas e infecciones posparto (Figura 1). Es importante destacar que un millón de bebés muere cada año por complicaciones relacionadas con la prematuridad6.

Solemos repetir que los lactobacilos tienen un papel protector y que su presencia es deseable, pero asumirlo significa que debemos ignorar algunos hechos evidentes, como que este predominio no ocurre en niños, ni durante el amamantamiento ni en mujeres posmenopáusicas. Por lo tanto, podemos suponer que nuestra relación simbiótica con los lactobacilos tiene una finalidad durante la edad reproductiva. Podemos considerar que esta finalidad incluye una reducción en el riesgo de infecciones de transmisión sexual (ETS) (que supone un riesgo para el éxito de la reproducción y los hijos), de infección del tracto genital superior (y como consecuencia, aborto, muerte fetal y parto prematuro), así como complicaciones posparto. El papel del microbioma a la hora de conseguir un embarazo parece más limitado.De hecho, las poblaciones con mayores tasas de disbiosis vaginal no parecen ser menos fértiles7.

Figura 1. El predominio de lactobacilos vaginales está relacionado con resultados obstétricos y de posparto favorables.

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De la misma forma, el impacto del microbioma cervicovaginal en el resultado de los tratamientos de fertilidad tampoco está claro5.

Una de las mayores diferencias entre los humanos y otros mamíferos tiene que ver con el parto– el difícil equilibrio entre nacer con un perímetro cefálico grande y tener que pasar por una pelvis que tuvo que adaptarse al bipedismo. Los humanos tienen los partos más difíciles, probablemente solo superado por el de las hienas. ¿Puede que sea esta la clave para entender la singularidad del microbioma vaginal humano? Cualquiera que fuera la finalidad evolutiva, para la mayoría de mujeres en edad reproductiva, incluso sin embarazo, el predominio de lactobacilos en la vagina es conveniente. Sin embargo, la falta de lactobacilos, a pesar de que representa una disbiosis, no es sinónimo de enfermedad.

Nuestro conocimiento del papel de la microbiota vaginal sigue siendo muy limitado. Hasta las preguntas que parecen sencillas, como por ejemplo cómo pueden colonizar los lactobacilos la vagina, aún no tienen una respuesta clara.

El microbioma vaginal en estado sano y enfermo

El efecto más evidente de un microbioma alterado es la vaginitis. La mayoría de las mujeres sufrirán al menos un episodio de candidiasis en su vida y, en algunas poblaciones, más de la mitad de mujeres en edad fértil padecen vaginosis bacteriana (VB), la mayoría de las veces asintomática (figuras 2A y 2B). Tenemos un conocimiento limitado sobre lo que lleva a estos cambios («normal»- colonización/estado asintomáticosintomático)8.

Figura 2. Microfotografías de preparaciones microscópicas en fresco (contraste de fases 400x)

(A) Lactobacilos normales, presencia de blastosporas de Candida spp. (en el círculo); (B) Vaginosis bacteriana (ausencia de lactobacilos y exceso de bacterias anaerobias y facultativas).
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El microbioma vaginal puede proporcionar diferentes perfiles de riesgo o de protección.

Sin embargo, el perfil bacteriano de la vagina, independientemente de los síntomas, puede proporcionar diferentes perfiles de riesgo o de protección. En general, se considera que los Lactobacillus spp. suelen proporcionar beneficios para la salud. No obstante, no todas las especies son iguales y solo un número limitado de especies existentes predominan en la vagina. L. iners, con un genoma significativamente más pequeño y un perfil metabólico diferente, se asocia normalmente con estados de disbiosis o transición9.

Tabla 1. Condiciones ginecológicas y obstétricas y sus asociaciones con el microbioma vaginal.

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Poco se sabe sobre la relación entre Candida spp. y el microbioma vaginal.

A pesar de que actualmente no hay recomendaciones para tratar disbiosis asintomáticas (por ejemplo, VB), esta ha asociado con complicaciones obstétricas y no obstétricas (incluso el riesgo de contraer ITS [VPH, VIH])8 (Tabla 1).

Una vez que existen estrategias eficaces (de preferencia no antibióticas), sería recomendable realizar un cribado y tratar la disbiosis cuando haya mayor riesgo de ETS o incluso en las mujeres infectadas con VPH. Sin embargo, puede resultar más complejo de lo que parece. El comportamiento de la VB parecido al de una ETS se conoce hace tiempo, pero datos recientes lo han confirmado, así como también sugieren que la reducción de las recurrencias puede necesitar el tratamiento de las parejas, lo que supone un gran obstáculo para las estrategias de prevención10.

 

La VB es un síndrome común, en el que hay un reducido número de lactobacilos y un sobrecrecimiento de gran cantidad de bacterias anaerobias estrictas y facultativas, asociadas con la formación de una biopelícula que parece contribuir a las frecuentes recaídas después del tratamiento. La composición de la VB varía de mujer a mujer y, probablemente, hasta en la misma mujer con el paso del tiempo11. Actualmente, es posible diagnosticar VB usando test moleculares, pero se espera que con un mayor conocimiento del microbioma vaginal, estos tests permitan «perfilar» la VB, la evaluación del resistoma y una elección de tratamientos más raciona​​​​​​​L8.

La relación entre Candida spp. y el microbioma vaginal es muy complejo y está lejos de ser completamente entendido. Aunque la candidiasis puede existir en cualquier microbioma vaginal, suele ser más común cuando existe un predominio de lactobacilos (y, por ende, un bajo pH)12.

Se han asociado diversas condiciones ginecológicas con características específicas del microbioma y es casi sistemático que un reducción en el número de lactobacilos proporciona un aumento del riesgo de ETS y cánceres ginecológicos (incluso del tracto genital superior). Sin embargo, la relación causal entre las alteraciones del microbioma y las condiciones específicas no siempre resulta clara. Podemos, sin embargo, un día esperar evaluar o reducir el riesgo de cáncer mediante la evaluación del microbioma vaginal– especialmente en el cáncer de cuello de útero13.

El interés y conocimiento sobre el microbioma vaginal es más reciente y los datos son escasos, pero se está estudiando su papel en entidades como la vulvodinia, la dermatosis vulvar, la neoplasia vulvar intraepiteliar y el cáncer14-16.

¿Qué es lo siguiente?

Se están dando pasos de gigante en el conocimiento del microbioma vaginal. Hasta entender completamente el microbioma, podemos empezar por respetarlo y su papel funcional, reconociendo que cada mujer es única (y esa singularidad es mutable), evitando el uso innecesario de antibióticos y antisépticos, y diagnosticando adecuadamente las ETS y la vaginitis, en vez de confiar en el empirismo. Un diagnóstico acertado reducirá tratamientos incorrectos, con un potencial impacto a largo plazo.

En esta fase, es importante diferenciar qué está en investigación y qué es relevante clínicamente. Estamos en un proceso de aprendizaje e intento de usar técnicas experimentales y conceptos en la práctica clínica que llevan a exámenes, gastos y tratamientos innecesarios, de hecho, la metagenómica es una herramienta de investigación muy útil, aunque actualmente no tiene lugar en la evaluación clínica de la vaginitis.

En las dos últimas décadas, hemos acumulado una enorme cantidad de información, que pronto se traducirá en mejor sanidad para las mujeres, incluyendo recomendaciones dietéticas específicas y prey probióticos. Podemos esperar que este conocimiento reducirá los casos de parto prematuro, cánceres ginecológicos así como de recurrencia de la vaginitis y la cistitis.

¡Sin duda, los siguientes capítulos serán los más emocionantes!

CONCLUSIÓN

El microbioma vaginal humano todavía no se entiende completamente y algunas de las hipótesis actuales pueden necesitar actualizaciones o adaptarse a medida que aparecen nuevos datos. Su entendimiento total y el potencial para manipularlo puede desentrañarse una vez que la aparente falta de lógica evolutiva se conoce completamente.

Sin embargo, podemos estar seguros de que los lactobacilos son beneficiosos para la mayoría de mujeres en edad reproductiva y son fundamentales para el éxito del embarazo, sin importar la geografía ni la etnia.

El creciente conocimiento en este ámbito está llevando al avance en el diagnóstico y tratamiento de la vaginitis y, en el futuro próximo, permitirá reducir el riesgo de problemas graves, como las ETS y el parto prematuro.

Referencias
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2. Ravel J, Gajer P, Abdo Z, et al. Vaginal microbiome of reproductive-age women. Proc Natl Acad Sci U S A 2011; 108 Suppl 1: 4680-7.
3. Miller EA, Beasley DE, Dunn RR, et al. Lactobacilli dominance and vaginal pH: why is the human vaginal microbiome unique? Front Microbiol 2016; 7: 1936.
4. Yildirim S, Yeoman CJ, Janga SC, et al. Primate vaginal microbiomes exhibit species specificity without universal Lactobacillus dominance. ISME J 2014; 8: 2431-44.
5. Brandão P, Gonçalves-Henriques M. The impact of female genital microbiota on fertility and assisted reproductive treatments. J Family Reprod Health 2020; 14: 131-49.
6. Solt I. The human microbiome and the great obstetrical syndromes: a new frontier in maternal-fetal medicine. Best Pract Res Clin Obstet Gynaecol 2015; 29: 165-75.
7. Pezzulo C, Nilsen K, Carioli A, et al. Geographical distribution of fertility rates in 70 low-income, lower-middle-income, and upper-middle-income countries, 2010-16: a subnational analysis of cross-sectional surveys. Lancet Glob Health 2021; 9: e802-12.
8. Vieira-Baptista P, Stockdale CK, Sobel J. International Society for the Study of Vulvovaginal Disease recommendations for the diagnosis and treatment of vaginitis. Lisbon: Admedic 2023.
9. Petrova MI, Reid G, Vaneechoutte M, et al. Lactobacillus iners: Friend or foe? Trends Microbiol 2017; 25: 182-91.
10. Vodstrcil LA, Plummer EL, Fairley CK, et al. Male-partner treatment to prevent recurrence of bacterial vaginosis. N Engl J Med 2025; 392: 947-57.
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12. Swidsinski A, Guschin A, Tang Q, et al. Vulvovaginal candidiasis:
histologic lesions are primarily polymicrobial and invasive and do not contain biofilms. Am J Obstet Gynecol 2019; 220: 91.e1-8.
13. Mitra A, Gultekin M, Burney Ellis L, et al. Genital tract microbiota composition profiles and use of prebiotics and probiotics in gynaecological cancer prevention: review of the current evidence, the European Society of Gynaecological Oncology prevention committee statement. Lancet Microbe 2024; 5: e291-e300.
14. Ventolini G, Vieira-Baptista P, De Seta F, et al. The Vaginal Microbiome: IV. The role of vaginal microbiome in reproduction and in gynecologic cancers. J Low Genit Tract Dis 2022; 26: 93-8.
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2024; 28: 64-72.
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Todo lo que necesita saber sobre los antibióticos y la resistencia a los antimicrobianos

La resistencia a los antibióticos (RAM) amenaza la eficacia de la atención médica. Es hora de actuar: esta página le proporciona herramientas concretas para equiparse y sensibilizar a sus pacientes sobre este problema mundial.

Photo HCPs: AMR page for the 2025 WAAW campaign

Los antibióticos han revolucionado la medicina moderna, salvando innumerables vidas. Sin embargo, su uso repetido o inadecuado altera profundamente la microbiota intestinal, reduciendo su diversidad y su capacidad protectora. Esta doble faceta entre el progreso terapéutico y el desequilibrio microbiano nos recuerda la necesidad de un uso razonable.

70 % de los encuestados afirman saber que los antibióticos tienen un impacto en la microbiota

35 % Solo 1 de cada 3 personas ha sido informada por un profesional sanitario de que la toma de antibióticos puede tener consecuencias negativas sobre el equilibrio de su microbiota

Con motivo de la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, organizada cada año por la OMS, el Biocodex Microbiota Institute hace balance.

¿Qué es la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos?

Desde 2015, la OMS organiza cada año la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (WAAW), cuyo objetivo es dar a conocer mejor el fenómeno mundial de la resistencia a los antimicrobianos.

Organizada del 18 al 24 de noviembre, esta campaña invita al público en general, a los profesionales de la salud y a los responsables políticos a hacer un uso razonable de los antibióticos, antivirales, antifúngicos y antiparasitarios para prevenir el aumento de la resistencia a los antimicrobianos.

La exposición repetida a los antibióticos puede desequilibrar profundamente la microbiota, provocando una disbiosis con diversas consecuencias clínicas. Estas alteraciones de la microbiota se reconocen hoy en día como un factor de riesgo en numerosas patologías. Comprenderlas mejor permite reforzar la prevención y la personalización de los cuidados.

El uso generalizado y, en ocasiones, inadecuado de los antibióticos hace que estos sean cada vez menos eficaces en el tratamiento de las infecciones, ya que muchas bacterias se han vuelto resistentes a ellos. La vigilancia, la investigación y la sensibilización siguen siendo fundamentales para controlar este importante problema de salud.

Microbiotalk: breves conferencias sobre la resistencia a los antimicrobianos

Esta conferencia Microbiotalk tiene como objetivo poner de relieve los múltiples retos que plantea la RAM, explorando las complejas relaciones entre la microbiota intestinal, los factores ambientales y la salud pública. Con la participación de expertos internacionales y representantes de pacientes, el evento abordará temas como el impacto de los antibióticos en la microbiota intestinal, la aparición de resistencias desde la primera infancia, los reservorios ambientales de bacterias resistentes y el papel crucial del compromiso de los pacientes y el público en general.

Microbiotalk: conferencias sobre la resistencia a los antimicrobianos

Sumérjase en las conferencias

Mural sobre la resistencia a los antimicrobianos: aprender, jugar y actuar ahora mismo

Cada iniciativa cuenta en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Visualizar los datos, compartir conocimientos y reforzar la colaboración entre los profesionales sanitarios son factores esenciales. La sensibilización colectiva es el eje central de la estrategia mundial de prevención.

Descubra el primer collage que ilustra los retos de la resistencia a los antimicrobianos.

El primer fresco sobre la resistencia a los antibióticos

Más información sobre esta herramienta

Tras un tratamiento con antibióticos, la microbiota tarda tiempo en recuperar su equilibrio. Los enfoques basados en la comprensión de las interacciones entre los antibióticos y la flora intestinal abren la vía a nuevos enfoques de apoyo. Estos conocimientos ofrecen perspectivas prometedoras para el mantenimiento de una microbiota sana y la prevención de la disbiosis tras el tratamiento.

¿Cómo puedo reconstruir mi microbiota intestinal después de tomar antibióticos?

Cómo hablar sobre la salud intestinal: consejos del profesor Sokol. Esta serie de vídeos educativos está diseñada para ayudar a los profesionales sanitarios a comunicarse mejor con sus pacientes sobre la microbiota intestinal.

Resistencia a los antibióticos: explore todos los efectos

Los efectos de la resistencia a los antibióticos trascienden el ámbito clínico: también afectan al medio ambiente, la microbiota y la salud planetaria. Este fenómeno global exige un enfoque integrado «one health» para actuar con eficacia. Ha llegado el momento de comprender, prevenir y colaborar.

Descubra nuestros artículos para explorar todos los impactos de la resistencia y las soluciones previstas a escala mundial:

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Fagoterapia: una nueva vía para restaurar la eficacia de la quimioterapia

Un equipo de investigación chino acaba de identificar una bacteria de la microbiota intestinal que podría estar implicada en la resistencia a la quimioterapia en pacientes con cáncer colorrectal. También descubrieron un fago capaz de atacar específicamente a esta bacteria y restaurar la sensibilidad tumoral a los tratamientos.

Los fagos (virus que atacan a las bacterias) pronto podrían incorporarse al arsenal terapéutico contra el cáncer colorrectal (CCR). Así lo sugiere un destacado estudio publicado en la revista Cell Host & Microbes.1

Según sus autores, una bacteria intestinal presente en abundancia en las personas en situación de fracaso terapéutico podría ser responsable de la resistencia a la quimioterapia. Si se lograra erradicar esta bacteria mediante el uso de fagos sería posible restablecer la sensibilidad de las células cancerosas a los tratamientos y en consecuencia mejorar la supervivencia de los pacientes.

Para demostrarlo, los investigadores procedieron por etapas. Primero, a partir del análisis de las microbiotas de dos cohortes de pacientes independientes (106 pacientes en total, de los cuales 34 no respondían al tratamiento), observaron que la bacteria Bacteroides fragilis era significativamente más abundante en los pacientes que no respondían al tratamiento y que existía una correlación entre su abundancia y un peor pronóstico.

1,9 millones Número de nuevos casos de cáncer colorrectal a nivel mundial en 2020. ²

930 000 Número de fallecimientos relacionados con el cáncer colorrectal en 2020. ²

Una bacteria intestinal que empeora el pronóstico

Los científicos se propusieron investigar si B. fragilis era responsable de la resistencia a la quimioterapia. Para probar esta hipótesis, cultivaron células cancerosas humanas en presencia de B. fragilis y posteriormente las expusieron a dos fármacos de quimioterapia, 
5-fluorouracilo (5-FU) y oxaliplatino (OXA).

Los resultados confirmaron la sospecha: B. fragilis reduce la sensibilidad de las células cancerosas a la quimioterapia, principalmente mediante la supresión de la apoptosis inducida por el tratamiento. El mismo experimento realizado in vivo en modelos murinos de CCR corroboró estos resultados, ya que, tras el tratamiento con 5-FU y OXA, se observó un mayor número de tumores en los ratones expuestos a B. fragilis que en los ratones no expuestos.

El análisis del ARN de las células cocultivadas o no con B. fragilis y posteriormente tratadas con 5-FU y OXA reveló que B. fragilis aumentaba la actividad de la vía metabólica Notch1, que parece estar implicada en la resistencia de las células de CCR a la quimioterapia. 

¡Fragilis sí, pero no por ello menos temible!

El siguiente paso fue determinar qué interacciones específicas entre la bacteria y la célula cancerosa activaban la vía Notch1. Gracias a la microscopia electrónica de barrido de células in vitro e in vivo, los científicos confirmaron que B. fragilis se adhiere a las células cancerosas.

Según los autores, en la superficie de las bacterias se encuentra una lipoproteína de membrana de la familia SusD/RagB capaz de unirse específicamente a los receptores Notch1 de las células cancerosas. Esta unión podría activar la vía de transducción de señales Notch1 e inducir la «transición epitelio-mesenquimatosa» que constituye la primera etapa de diseminación de las células cancerosas (metástasis).

3er tipo de cáncer más frecuente. ²

2a causa de muerte relacionada con el cáncer. ²

Los mayores de 50 años son los más afectados. ²

Fagos al rescate

Como culminación del estudio, los investigadores identificaron un fago llamado VA7 capaz de eliminar específicamente B. fragilis de forma segura y eficaz. Administraron el fago a ratones con CCR que se habían vuelto resistentes a la quimioterapia tras la exposición a B. fragilis y observaron que el fago lograba revertir por completo la resistencia inducida a la quimioterapia.

Este estudio reviste un especial interés porque demuestra que:

  • La presencia de B. fragilis en abundancia en la microbiota de pacientes con cáncer colorrectal podría usarse como biomarcador no invasivo para predecir la eficacia de la quimioterapia. 
  • Al combinar la quimioterapia con fagos VA7 en pacientes con abundancia de B. fragilis, se podría mejorar la respuesta clínica sin causar efectos secundarios.

Seguiremos atentos a los avances.

B. fragilis no es la única bacteria que influye en el pronóstico del cáncer de colon

Según un equipo de investigadores franceses, la bacteria Escherichia coli productora de colibactina (una sustancia genotóxica y protumoral) también está presente en abundancia en algunos cánceres colorrectales, especialmente los que afectan al segmento derecho del colon. Esta bacteria reduce la visibilidad de las células cancerosas ante la inmunidad antitumoral y su sensibilidad a los efectos de la quimioterapia. En 2019, un estudio chino 4 demostró que la presencia de Fusobacterium nucleatum también reducía la eficacia del 5-fluorouracilo.

Vínculo entre la microbiota y el metabolismo en el cáncer de colon

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Impulse su salud intestinal: las almendras, clave para quienes no comen bien

Incorporar almendras a tu rutina diaria es una forma sorprendentemente sencilla de mejorar tus hábitos de vida. Según un nuevo estudio, estas oleaginosas, consumidas a modo de tentempié, ejercen una influencia muy positiva en la flora intestinal y la salud general, especialmente en aquellas personas que llevan una dieta desequilibrada.

La microbiota intestinal La alimentación

¿Le preocupa su salud, pero le cuesta adoptar una dieta saludable? ¿Necesita perder peso y es propenso a los antojos? Pruebe a sustituir las barritas de cereales, galletas y otros snacks repletos de grasas, azúcares y sal por almendras. Su microbiota intestinal se lo agradecerá, y su salud en general también, según un estudio realizado por un equipo de investigadores estadounidenses de la Universidad Estatal de Florida. 1

Compensar los efectos de la comida chatarra

Es un hecho que las dietas de estilo occidental a menudo provocan disbiosis y el sobrepeso o la obesidad agravan estos desequilibrios intestinales. Para averiguar si las almendras podían ayudar a corregir esta situación, los científicos reclutaron a 15 adultos con sobrepeso u obesidad y los dividieron en dos grupos:

  • El primero siguió una dieta «típica» estadounidense (rica en grasas, carbohidratos, carne, productos procesados, etc.); 
  • El segundo siguió la misma dieta, pero complementada con 42,5 g de almendras al día (dos puñados pequeños, es decir, unas treinta almendras). 

Al cabo de 4 semanas, todos los participantes volvieron a una dieta normal durante un periodo de 15 días. A continuación, se implementó un cruce de dietas, de manera que cada grupo siguió la pauta del otro durante las cuatro semanas siguientes.
Los investigadores tomaron muestras de heces y sangre para analizar la evolución de la composición de la microbiota intestinal y los metabolitos bacterianos, así como diversos marcadores de salud. 

Una microbiota más beneficiosa para la salud

Los resultados muestran que comer almendras enriquece la microbiota intestinal con bacterias beneficiosas y elimina microorganismos patógenos. Además, estos cambios se asocian con mejoras claras en ciertos marcadores de salud.

Por ejemplo, al favorecer la proliferación de Faecalibacterium prausnitzii, una conocida bacteria beneficiosa que produce butirato (un ácido graso de cadena corta o (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) ), las almendras podrían reforzar la barrera intestinal, reducir la inflamación y favorecer la salud cardiovascular.

A la inversa, al reducir la abundancia de bacterias patógenas como Ruminococcus torques, estos frutos secos podrían provocar una reorganización del nicho ecológico de la microbiota que resulta altamente beneficiosa para la salud.

Las almendras frenan el envejecimiento celular.

Dos puñados grandes (60 g) de almendras al día protegen las células del daño oxidativo y refuerzan las defensas antioxidantes del organismo. Esto es lo que afirma un equipo de científicos que recopiló los resultados de ocho ensayos clínicos sobre los efectos antioxidantes de las almendras. 2 Sin embargo, para beneficiarse plenamente de estos efectos, hay que cumplir una condición: comerlas «al natural», es decir, con la piel, sin tostar y sin sal añadida.

Efecto probable sobre el peso y la saciedad

El consumo de almendras también podría provocar una disminución de ciertos compuestos biliares tóxicos asociados a enfermedades intestinales, en particular al cáncer de colon, así como un aumento de los niveles de «cuerpos cetónicos».

Los cuerpos cetónicos son moléculas que se derivan de la digestión de grasas corporales. Su aumento durante el experimento podría estar relacionado con el efecto saciante de las almendras, que incitaría el organismo a consumir parte de sus reservas de grasa como fuente de energía.

Por último, el consumo de almendras se asoció con un aumento en las concentraciones de dos hormonas, GLP-1 y YY, implicadas en el control del hambre, la sensibilidad a la insulina y el control de la glucemia después de comer.

Según los investigadores, «el consumo diario de almendras como tentempié no solo contribuye a mantener la homeostasis intestinal, sino que también puede modificar el estado metabólico y mejorar la salud metabólica».

¡Téngalo en cuenta la próxima vez que vaya a hacer la compra!

La microbiota intestinal

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Glicanos y microbiota vaginal: ¿una herramienta en la lucha contra el parto prematuro?

Un estudio1 que explora las interacciones entre la microbiota vaginal y los glicanos de la huésped revela cómo estas conexiones influyen en la colonización bacteriana y la competencia entre especies y, por consiguiente, en la salud reproductiva de las mujeres.

Los glicanos son moléculas de azúcares que se encuentran en la superficie de las células y en las secreciones humanas (incluido el líquido cervicovaginal), y que son reconocidas específicamente por los anticuerpos, las (sidenote: Lectinas Boyd y Shapeleigh (1954) acuñaron el término lectina (del latín legere, elegir o seleccionar) para designar una clase heterogénea de (gluco)proteínas, principalmente de origen vegetal. Aunque poseen una gran variedad de propiedades fisicoquímicas y actividades biológicas, las lectinas comparten una característica común que es responsable de sus diversos efectos biológicos, bioquímicos e inmunológicos: se unen con alta afinidad y especificidad a los monosacáridos y oligosacáridos de los carbohidratos complejos (y, por lo tanto, a los glicanos) en soluciones, en las superficies celulares, los orgánulos subcelulares y los cortes histológicos. Fuente : Vierbuchen, M. (1991). Lectin Receptors. In: Seifert, G. (eds) Cell Receptors. Current Topics in Pathology, vol 83. Springer, Berlin, Heidelberg. https://doi.org/10.1007/978-3-642-75515-6_10 )  y las proteínas de unión a carbohidratos. Por ejemplo, en la vagina, los glicanos de la huésped modulan la colonización microbiana, actuando a la vez como sitios de fijación y adhesión y como fuentes de nutrientes.

13,4 millones En 2020 nacieron 13,4 millones de bebés prematuros (antes de cumplir las 37 semanas de gestación).²

900,000 Las complicaciones derivadas de la prematuridad causaron cerca de 900 000 fallecimientos en 2019 y representan la primera causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años.²

Para intentar comprender mejor las interacciones entre estos glicanos humanos y las principales bacterias vaginales patógenas implicadas en la salud reproductiva, un equipo de investigadores construyó «chips» de glicanos y probaron la adhesión de bacterias in vitro en condiciones ácidas (pH = 4) y neutras (pH = 7), con el fin de reproducir los gradientes de pH vaginal que se observan en las mujeres en la vida real.

Un amplio abanico de proteínas de unión a glicanos

Los resultados indican que las diferentes bacterias analizadas son capaces de unirse, con mayor o menor fuerza, a varios tipos de glicanos. Además, según un estudio anterior realizado por el mismo equipo de investigadores, las bacterias patógenas parecen tener un repertorio de proteínas de unión a estos glicanos más amplio que las especies comensales.

Algunas de estas uniones son comunes a diferentes bacterias. Con la excepción de unos pocos glicanos, se observa un solapamiento entre los perfiles de unión de las bacterias comensales Lactobacillus crispatus y L. iners y los de bacterias potencialmente patógenas como Gardnerella vaginalis y Streptococcus agalactiae, lo que podría indicar una unión competitiva.

En cambio, otras uniones son muy específicas: Fusobacterium nucleatum se une preferentemente a glicanos con galactosa terminal mientras que S. agalactiae es una de las pocas bacterias que se unen a glicanos con ácido hialurónico terminal.

3/4 Tres cuartas partes de estas muertes podrían evitarse mediante intervenciones sencillas con una buena relación coste/eficiencia.²

Entre el 4 y el 16% En 2020, la frecuencia de parto prematuro se situaba entre el 4% y el 16% según el país.²

Influencia del pH

Los autores también mostraron que la fuerza de la unión depende del pH: si el pH es ácido, la mayoría de las cepas se unen con mayor fuerza a numerosos glicanos, con la excepción de las condroitinas no sulfatadas (pocas uniones o incluso ninguna con pH = 4); en cambio, si el pH es neutro, solo F. nucleatum y unos pocos lactobacilos logran unirse fuertemente a sulfatos de condroitina.

Esta doble característica (uniones específicas y fuerza variable en función del pH), en el contexto del embarazo en el que el cuello uterino secreta más ácido hialurónico y la placenta contiene más condroitinas poco sulfatadas, podría explicar por qué S. agalactiae y F. nucleatum logran colonizar el aparato genital inferior y superior, donde el pH es más alto que en la vagina. De ahí el riesgo de infecciones, parto prematuro y septicemia neonatal.

Por el contrario, la bacteria protectora L. crispatus, que compite con S. agalactiae por la unión al sulfato de condroitina, podría proteger a las mujeres embarazadas.

¿Hacia el desarrollo de terapias a base de glicanos?

Estos resultados abren el camino hacia el desarrollo de terapias a base de glicanos capaces de bloquear la adhesión de patógenos o favorecer la colonización de probióticos. El objetivo consiste en reducir la incidencia de vaginosis bacteriana, parto prematuro y complicaciones neonatales asociadas.

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PMA y transferencia de embriones: ¿un éxito que depende de los lactobacilos?

Una microbiota vaginal dominada por lactobacilos, sobre todo L. crispatus y L. gasseri, aumenta las posibilidades de embarazo después de una transferencia de embrión. Unas bacterias que podrían explicar disparidades étnicas en términos de éxito de la PMA.

En procreación médicamente asistida (PMA), los fracaso de implantación embrionaria siguen siendo difíciles de explicar, sin duda porque están implicados diversos factores. Entre ellos, una microbiota vaginal dominada por Lactobacillus parece favorecer el éxito de las transferencias embrionarias. Sin embargo, los resultados a veces son contradictorios y el origen étnico de las mujeres raramente se tiene se cuenta.

Por ello, un estudio prospectivo de observación en un solo lugar1 (Phoenix, UU.EE.) analizó, durante una transferencia de embriones congelados, la microbiota vaginal de 87 mujeres estadounidenses, entre ellas 15 mujeres de origen hispano. Su objetivo era comprender mejor el impacto de la flora vaginal sobre el porcentaje de embarazo después de la transferencia de embriones congelados, poniendo de relieve el papel protector de Lactobacillus y teniendo en cuenta la diversidad étnica.

17,5% La infertilidad es frecuente en el mundo entero, con una prevalencia durante la vida estimada en un 17,5 %. / Infertility is a common condition worldwide with an estimated lifetime prevalence of 17.5%.

Más Lactobacillus, más embarazos

De las 55 pacientes que quedaron embarazadas, los dos tercios (67 %, es decir, 37 mujeres) presentaban, en el momento de la inseminación, una microbiota dominada por Lactobacillus. Estas mujeres tenían un 52 % de posibilidades más de quedar embarazadas, en comparación con las que no tenían una flora dominada por lactobacilos. Las pacientes que no quedaron embarazadas presentaban más patógenos oportunistas, sobre todo especies de Enterobacteriaceae y de Streptococcus.

En cambio, la riqueza o la diversidad de la flora vaginal no tenía relación con el resultado de la PMA.
Así pues la microbiota vaginal parece interactuar con la fertilidad femenina y el resultado de la transferencia de embriones congelados: los microbiomas vaginales dominados por Lactobacillus, sobre todo aquellos en los que las especies L. crispatus o L. gasseri se imponen, se asocian positivamente al embarazo.

Definición de infertilidad

Afección del aparato reproductor masculino o femenino definida por la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares no protegidas.2

¿Lo sabías?

Aunque el porcentaje de éxito de la fecundación in vitro (FIV) haya mejorado progresivamente, el porcentaje de nacimientos viables por extracción ovocítica sigue en alrededor del 41 % en las mujeres menores de 35 años y disminuye progresivamente con la edad materna.

¿Cómo se explican las disparidades étnicas?

El estudio también analizó las disparidades étnicas. Las mujeres hispanas, que representaban el 18,3 % de las mujeres de la cohorte (y del orden del 19 % de la población estadounidense) presentaban porcentajes de embarazo clínico más bajas después de una transferencia de embrión, una tendencia también observada a escala nacional.

Ahora bien, una menor proporción de ellas presentaba una microbiota vaginal dominada por lactobacilos (con respecto a las mujeres blancas no hispanas), una observación ya registrada en anteriores estudios. ¿Esta menor prevalencia del dominio de lactobacilos en las mujeres hispanas podría explicar en parte el menor éxito de la transferencia de embriones en esta población? En cualquier caso, es la hipótesis de los investigadores.

Infertilidad: bacterias y virus vaginales complicados

Infertilidad: bacterias y virus vaginales complicados
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