Endometriosis: la pista de la inmunidad abre nuevas vías de tratamiento

La endometriosis está relacionada con alteraciones de la inmunidad innata y adaptativa, exacerbadas por una disbiosis endometrial que favorece la inflamación y la progresión de las lesiones. ¿Esto permite pensar en nuevas estrategias terapéuticas?

Photo: Endométriose : la piste de l’immunité ouvre de  nouvelles voies de traitement

En los últimos años, se ha prestado una atención creciente a los trastornos inmunitarios de la endometriosis, una enfermedad que afecta a alrededor de 1 mujer de cada 10.

10% La endometriosis es una de las enfermedades ginecológicas más extendidas, afecta al 10 % de las mujeres en edad de procrear, es decir... ²

190 millones a 190 millones de personas, a escala mundial. ²

En efecto, estas mujeres presentan numerosas alteraciones de la inmunidad innata (rápida, inespecífica, sin memoria inmunológica) y adaptativa (específica de un antígeno). De ahí el interés de esta síntesis narrativa, que se basa en 198 publicaciones, con el fin de sintetizar los datos actuales sobre la inmunopatogenia de la endometriosis. 1

Alteraciones de la inmunidad innata y adaptativa

Las publicaciones confirman que la patogenia de la endometriosis parece determinada por alteraciones que afectan a la vez a la inmunidad innata (macrófagos, neutrófilos, células NK, complemento) y la inmunidad adaptativa (linfocitos T y B). Esto ocurre en todos los estadios de desarrollo y para todas las formas (ovárica, infiltrativa profunda, extragenital o también adenomiosis) de la enfermedad.

1 La endometriosis es la primera causa de hipofertilidad. ²

4-12 años Actualmente, el plazo de diagnóstico medio está comprendido entre 4 y 12 años. ²

Las células inmunitarias innatas forman un microentorno inflamatorio que asegura la supervivencia de las células endometriales ectópicas, mientras que la disfunción de la inmunidad adaptativa (actividad citotóxica reducida de las células T, tolerancia inmunológica a través de Treg) permite que las células eviten la eliminación una vez implantadas.

Estos dos procesos contribuyen a la implantación de lesiones endometriósicas, a su crecimiento, a la angiogénesis y a los daños tisulares progresivos, con un círculo vicioso inflamatorio.

La endometriosis comprende dos formas distintas:

  • a endometriosis externa, caracterizada por lesiones ectópicas situadas fuera del útero;
  • y la endometriosis interna (adenomiosis), en la que el tejido endometrial penetra en el miometrio.

¿Qué papel desempeña la microbiota endometrial? 

En las mujeres que padecen endometriosis, se observa una disbiosis de la microbiota endometrial: aumento de bacterias patógenas como Escherichia coli, Shigella y Streptococcus, disminución de Lactobacillus protectores.

El microbioma de la vagina puedo pronosticar la gravedad de la endometriosis

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Esta disbiosis se asocia a la activación del sistema del complemento, que reforzaría la inflamación local y facilitaría la fijación de las células endometriales al mesotelio peritoneal.

Debido a la inflamación crónica, los macrófagos, que deberían estar en modo «destrucción» (fenotipo M1), pasan a un modo antiinflamatorio y de cicatrización (tipo M2): en lugar de eliminar las células del endometrio deslocalizadas, «calman» la respuesta inmunitaria, favorecen la reparación tisular y la supervivencia de las lesiones. 

Las pistas terapéuticas

Más allá del simple conocimiento, descifrar los mecanismos de la inmunopatogenia de la endometriosis abre la vía a una inmunoterapia dirigida. Objetivo: modular directamente los componentes inmunitarios disfuncionales.

Entre las estrategias estudiadas: inmunomoduladores, inhibidores de las citocinas/quimiocinas, terapia génica y nanotecnología, inhibición de los puntos de control inmunitario (PD-1/PD-L1, CTLA-4) y terapias dirigidas por los macrófagos y las células NK. Los probióticos también podrían desempeñar un papel importante: la administración oral de Lactobacillus gasseri activa las células NK y reduce el tamaño de las lesiones en un modelo murino.

¡Seguiremos estos trabajos!

¿Un paso adelante hacia el desarrollo de un marcador «microbiótico» de la endometriosis?

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¿Dormir como un tronco o contar ovejas? La respuesta está en su intestino

Pensaba que dormir era solo una tarea del cerebro? Pues se equivoca por completo. Su flora intestinal tiene muchísimo que decir al respecto... ¡y no se calla ni de noche!

La microbiota intestinal
Photo: Comment votre flore intestinale dope ou sabote vos nuits

Si duerme mal, quizá la culpa no sea de sus preocupaciones, sino de sus bacterias intestinales. Y es que la microbiota intestinal —ese universo de miles de millones de microorganismos que habitan en su barriga— mantiene una línea directa con su cerebro y tiene el mando a distancia de la calidad de su sueño. 1

Los estudios más recientes han encontrado vínculos entre la microbiota intestinal, el cerebro y el sueño:

  • Las personas con insomnio y las que padecen apnea del sueño tienen una flora intestinal menos diversa.
  • El trabajo nocturno y el temido jet lag no solo cansan la vista, también provocan una mayor inflamación y permeabilidad intestinal.
  • En enfermedades que suelen robar el descanso, como la depresión, el Parkinson o el Alzheimer, los médicos observan siempre el mismo patrón: una microbiota en completo desequilibrio.

Tres vías de comunicación

¿Cómo logran comunicarse estas bacterias con el cerebro? Lo hacen de tres formas fascinantes. Primero, actuando como pequeñas fábricas químicas:

  • producen serotonina (la hormona de la felicidad),
  • melatonina (la del sueño),
  • y GABA (un neurotransmisor calmante).

Todas estas sustancias viajan por la sangre hasta llegar al cerebro. 

Pero eso no es todo. Las bacterias intestinales también tienen una "línea directa": actúan sobre el nervio vago, una conexión física e inmediata entre el intestino y el cerebro que influye directamente en las zonas encargadas de regular su descanso. Una microbiota estresada es sinónimo de un cerebro a flor de piel y una noche en vela a la vista.
Tercera vía de comunicación: la inflamación. Dormir mal desencadena una reacción inflamatoria en el intestino que debilita su pared. Esto, a su vez, afecta al sistema nervioso y al propio cerebro, creando un efecto dominó nada agradable.

Así, el eje intestino-cerebro establece una comunicación bidireccional: con el riesgo de caer en un círculo vicioso que puede arruinar su descanso si no se le pone remedio.

1/10 El insomnio afecta a 1 de cada 10 adultos. ²

2/10 2 de cada 10 adultos presentan síntomas ocasionales de insomnio. ²

¿Bacterias contra el insomnio?

¿Cómo recuperar un sueño reparador? Dado que los somníferos convencionales suelen conllevar una lista de efectos secundarios tan larga como una noche sin dormir, los investigadores están poniendo la lupa en la microbiota para encontrar nuevos tratamientos. 

Así pues, es muy posible que, en un futuro cercano, la medicina personalizada del sueño pase inevitablemente por el intestino.

Mientras tanto, la receta es sencilla: comer bien y apostar por alimentos ricos en fibra, Esto significa nutrir adecuadamente a su microbiota intestinal y poner todas las posibilidades de su lado para disfrutar, por fin, de noches realmente reparadoras. Al final, parece que el viejo refrán francés que dice que «quien duerme, cena» (porque el sueño quita el hambre) debería decirse justo al revés para ser científicamente correcto: «quien cena mejor, duerme mejor». 

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En la guardería, el bebé también desarrolla su microbiota intestinal

En la guardería, el bebé conoce a sus primeros amigos… ¡y a sus bacterias intestinales, que empezarán a intercambiar a lo loco! Este «trueque» de microbios juega un papel tan crucial en su desarrollo como la herencia que traen de casa.

La microbiota intestinal

Le preocupaba que su bebé trajera algún virus de la guardería? Pues no andaba del todo descaminado, aunque la realidad es mucho más sorprendente y alentadora. Es cierto: la guardería es una auténtica encrucijada de intercambios microbianos. Pero, lejos de ser una mala noticia, se trata de una oportunidad de oro para la salud de los más pequeños.

De hecho, un estudio científico italiano a gran escala —el proyecto microTOUCH-baby— acaba de demostrarlo 1. Durante todo un año, un equipo de investigadores siguió muy de cerca a 43 bebés de tres guarderías públicas de la ciudad de Trento, sin olvidar a sus padres, hermanos, al personal de los centros e incluso a las mascotas del hogar, sumando un total de 134 participantes. Para no perderse ningún detalle, los científicos analizaron a intervalos regulares la composición de la microbiota intestinal de cada uno de ellos.

Bebés que saben compartir

¿Cuál fue el resultado? Al principio, los bebés llegan a la guardería con una microbiota heredada de su madre, su padre y, en ocasiones, enriquecida por sus hermanos. Sin embargo, una vez allí, demuestran ser sumamente generosos: ¡empiezan a compartir sus bacterias intestinales sin pensárselo dos veces!

De hecho, al cabo de un año, estos microorganismos intercambiados entre compañeros tienen más peso en la composición de su flora intestinal que los que les transmitieron sus propios padres. Con el paso de los meses, esta red de transmisión se vuelve cada vez más compleja. Imaginen el recorrido: algunas cepas bacterianas pasan de un progenitor a su bebé, de este a su compañero de juegos y, finalmente, terminan en los padres de ese segundo niño… ¡como por arte de magia!

Guarderías vegetalizadas y microbiota: ¡el poder de las flores!

Más información

Factores que marcan la diferencia

¿Hermanos en casa? ¡No hay sitio para nadie más! Los bebés que tienen hermanos presentan una microbiota más diversa y «robusta». Al llegar a la guardería, su sistema es menos propenso a dejar hueco a nuevas cepas, por una razón muy sencilla: ¡el espacio ya está ocupado! 

Por otro lado, la flora de los bebés que han tomado antibióticos vive un proceso fascinante. Aunque el tratamiento la debilita temporalmente, después se repuebla a toda velocidad con las bacterias de sus compañeros de guardería. Es como si su microbiota, tras verse empobrecida, hiciera un esfuerzo extra para reconstituirse rápidamente; un proceso mucho más ágil y dinámico del que suele observarse en los adultos.

Además, otros resultados enviarán un mensaje de tranquilidad a las madres: el efecto que tienen en la microbiota la vía de parto (ya sea vaginal o por cesárea) o el uso de antibióticos justo antes de nacer parece haberse disipado por completo a los 10 meses. Esa era, precisamente, la mediana de edad de los bebés del estudio al comenzar la guardería.

Un acelerador de los intercambios microbianos

En definitiva, las interacciones sociales durante la primera infancia no solo son juegos sino que contribuyen activamente a dar forma a la microbiota intestinal, ese ecosistema que desempeña un papel clave en la salud a largo plazo. Así que, la próxima vez que su bebé vuelva de la guardería con la nariz un poco congestionada, ¡no se desanime! Piense que, además del resfriado, también trae consigo a nuevos y valiosísimos «inquilinos» para sus intestinos.

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La guardería, plataforma de intercambio de microbiota

Durante el primer año de guardería, la transmisión de microbiota es particularmente intensa entre los bebés, lo que tiende a indicar que las interacciones sociales durante la primera infancia son factores clave en el desarrollo de la microbiota intestinal infantil

La microbiota del bebé se va construyendo progresivamente tras el nacimiento. Si bien la madre representa la principal fuente de microorganismos, no es la única ni mucho menos.

Para evaluar el papel de las interacciones sociales tempranas, especialmente en la guardería, un equipo de investigadores realizó un estudio metagenómico longitudinal 1, denominado microTOUCH-baby, en tres guarderías públicas de la ciudad de Trento en Italia. En este estudio participaron 43 bebés, 7 de sus hermanos y hermanas, 39 madres y 30 padres, 5 mascotas que vivían en el hogar y 10 miembros del personal de la guardería.

La colonización microbiana es un factor determinante de la salud durante los primeros 1000 días de vida

Saber más

La guardería, encrucijada de transmisiones

Al ingresar en la guardería —en torno a los 10 meses de edad, en promedio—, la microbiota del lactante aún está condicionada por la de la madre y el padre y presenta diferencias notables respecto a la de los adultos. La presencia de hermanos y hermanas en el hogar constituye una fuente de enriquecimiento. Por el contrario, la influencia de las prácticas obstétricas (vía de parto, tratamiento periparto con antibióticos) sobre la diversidad microbiana deja de ser estadísticamente significativa a esta edad.

La transmisión de microbiota entre los bebés comienza desde el primer mes de guardería. Se identificaron ocho cepas con una propagación altamente eficaz: presentes inicialmente en apenas un bebé, al cabo de unos meses ya se detectaban en más de la mitad del grupo.

Después de tres meses de estancia en la guardería, se observó una convergencia en la microbiota intestinal de los lactantes: la diversidad interindividual se redujo un 7% durante el primer trimestre y la proporción de cepas adquiridas de los compañeros de guardería (28,4%) llegó a superar significativamente a la de origen familiar (20,0%).

En total, el estudio identificó más de 565 000 casos de transmisión de cepas en 15 meses, con cadenas de transmisión complejas. Las mascotas también transmiten cepas a los bebés, aunque en menor medida.

Factores que influyen en la adquisición 

Como era de esperar, el tratamiento con antibióticos es el factor determinante en la transmisión al reducir la persistencia de las cepas existentes y favorecer una colonización masiva de nuevas cepas, fenómeno que es más pronunciado en bebés que en adultos. Este contexto de exposición en la guardería podría contribuir a la rápida recuperación de la diversidad microbiana después del tratamiento.

Los bebés con hermanos adquieren significativamente menos cepas en la guardería que los hijos únicos. La adquisición temprana a través de los hermanos podría «saturar» la capacidad de adquisición de nuevas cepas.

Por último, algunas especies —como la beneficiosa Bifidobacterium longum subsp. infantis, característica de lactantes amamantados— se transmitieron exclusivamente entre los bebés del estudio. Entre las demás especies con alta capacidad de transmisión destacan las bacterias degradadoras de fibra, lo que sugiere que estos intercambios sociales podrían favorecer el desarrollo saludable de la microbiota.

En conclusión, las interacciones sociales —como las que tienen lugar en la guardería— resultan esenciales para la conformación de la microbiota; según los autores, estas actúan como un «centro de enriquecimiento microbiano» que trasciende el ámbito familiar.

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Microbiotalk: «Romper barreras y abordar tabúes en la salud de la mujer» - 2026

Rompiendo barreras: un debate abierto sobre la salud de la mujer. Desde la pubertad hasta afecciones como la endometriosis, expertos internacionales comparten los últimos avances científicos. El objetivo: comprender mejor las interacciones entre el microbioma, las hormonas y la salud a lo largo de la vida de la mujer, rompiendo los tabúes que aún rodean estos temas fundamentales.

La microbiota vaginal

A pesar del creciente interés científico, muchos aspectos de la salud de la mujer siguen rodeados de tabúes y lagunas de conocimiento. Organizada por el Biocodex Microbiota Institute, esta edición de Microbiotalk 2026 tiene como objetivo profundizar en la comprensión del papel del microbioma a lo largo de la vida de la mujer, desde la pubertad hasta afecciones como la endometriosis.

Reuniendo a expertos de primer orden, entre ellos la profesora Ina Schuppe Koistinen y el profesor Andrew Horne, el evento explora temas clave como el desarrollo de la microbiota vaginal durante la pubertad y los retos actuales para comprender la endometriosis y sus vínculos con el microbioma.

Al abordar estas cuestiones, estos intercambios contribuyen a avanzar en el conocimiento científico, mejorar la concienciación y fomentar debates más abiertos en torno a la salud de la mujer.

Pr. Ina Schuppe Koistinen

La primera menstruación y el descubrimiento del equilibrio del ecosistema íntimo

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Microbiotalk - Website - Schuppe - ES

«La microbiota es como una farmacia interna que produce muchos componentes esenciales para nuestra salud»

Biografía de la profesora Ina Schuppe Koistinen

Ina Schuppe Koistinen, doctora en Filosofía, es investigadora en microbioma, profesora asociada afiliada al Instituto Karolinska y estratega de innovación especializada en las interacciones entre microbios y huéspedes y su papel en la salud, la fertilidad y el envejecimiento saludable de las mujeres. Su investigación explora cómo los ecosistemas microbianos influyen en la inflamación, la función reproductiva, la integridad de la barrera epitelial y las trayectorias de salud a largo plazo.

Es fundadora de Beyond Oneness Consulting, donde asesora a empresas biotecnológicas, de tecnología médica y farmacéuticas sobre cómo traducir la ciencia del microbioma en intervenciones clínicamente y comercialmente viables. Ina ha cofundado y dirigido una empresa emergente de biotecnología de alta tecnología que desarrolla terapias basadas en el microbioma y ha contribuido al desarrollo clínico y normativo de enfoques sin antibióticos para el tratamiento de la disbiosis vaginal.

Su trabajo tiende un puente entre la ecología microbiana y la medicina traslacional para aprovechar los microbios beneficiosos con el fin de mejorar la salud reproductiva, prolongar la esperanza de vida saludable y prevenir las enfermedades inflamatorias crónicas. Además de su trabajo científico, es autora del popular libro de divulgación científica Vulva: Facts, Myths, and Life-Changing Insights y una consumada artista visual cuya obra explora la intersección entre la biología y la experiencia humana.

Discurso de la profesora Ina Schuppe Koistinen

Un curso intensivo sobre el microbioma

Voy a empezar con un pequeño curso intensivo sobre el microbioma. ¿De qué estamos hablando realmente?

Quizá nunca te lo hayas planteado, pero los seres humanos nunca han existido sin microbios. Estos ya estaban en el mundo mucho antes que nosotros y nos hemos desarrollado en total simbiosis con ellos. Me refiero a bacterias, virus, arqueas y otros organismos minúsculos, unicelulares, que se encuentran dentro y sobre nuestro cuerpo.

Tenemos unos 200 o 20 000 genes humanos y quizá hasta 20 millones de genes microbianos. Eso significa que realmente nos superan en número. Es como una farmacia interna que produce muchos componentes esenciales para nuestra salud.

Y lo mejor de todo es que, de hecho, tenemos la posibilidad de influir en él.

  • No podemos cambiar nuestros genes.
  • Nacemos con ellos.
  • Pero sí que podemos cambiar nuestro microbioma mediante nuestras elecciones de estilo de vida, nuestra alimentación y muchas otras cosas de las que voy a hablar.

El microbioma más estudiado es el que tenemos en el intestino. Y en el intestino tenemos alrededor de 1,5 kg de microbios, lo cual es una cifra enorme. Es casi como el peso de nuestro cerebro.

Una cosa que tenemos en cuenta es el microbioma intestinal: cuanto más diverso es, cuantas más especies diferentes hay, más sanos estamos. Además, cada persona es muy única. Compartimos quizás el 99,9 % de nuestros genes, pero en el microbioma solo compartimos alrededor de un tercio. Por lo tanto, cada uno tiene una firma muy personal.

Y el microbioma intestinal afecta, de hecho, a todas las partes del cuerpo.

  • Afecta a nuestra piel.
  • Afecta a nuestro cerebro.
  • A otros órganos.
  • Y también a la vagina.

Cómo se establece el microbioma

Al nacer, recibimos los microbios de nuestras madres. A esto lo llamamos «transmisión vertical».

Y hay diferencias. Depende de si naces por parto vaginal o por cesárea, pero estas diferencias tienden a desaparecer entre los 2 y los 3 años de edad.

Además, hay muchísimas fuentes a través de las cuales los microbios colonizan nuestro organismo; por ejemplo, la leche materna, que contiene hasta 200 especies diferentes de lactobacilos y bifidobacterias, esenciales para la salud del bebé.

A partir de ahí, el microbioma se mantiene relativamente estable durante muchos años de nuestra vida, a menos que tomemos antibióticos o suframos infecciones muy graves.

Factores que influyen en el microbioma

Pero hay muchos otros factores que influyen, como nuestro estilo de vida y nuestra edad.

Además:

  • Si vivimos cerca de la naturaleza
  • En estrecha relación con la naturaleza
  • Con los animales
  • Y el tamaño de las familias

El microbioma vaginal y la buena salud

Y, cuando pensamos en el microbioma vaginal, podemos decir que un microbioma en el que predominan los lactobacilos es el que se asocia con la buena salud. Por lo tanto, es diferente al del intestino.

Pero estos lactobacilos son como los superhéroes de la vagina, ya que reducen el pH y, de ese modo, previenen las infecciones o el crecimiento de otras bacterias o patógenos.

También producen otros componentes antimicrobianos, como el peróxido de hidrógeno o las bacteriocinas, que son pequeños péptidos que eliminan las bacterias. Se adhieren muy bien al epitelio o a la capa de la vagina y también mantienen una estrecha interacción con el sistema inmunitario.

Cambios a lo largo de las etapas de la vida

Así pues, el microbioma vaginal cambia a lo largo de la vida de una mujer o una niña.

Al nacer y durante la infancia

Así pues, cuando nace una niña, esta todavía tiene en sangre los niveles de estrógeno —la hormona sexual femenina— de la madre. Y, dado que el microbioma se ve muy influido por los niveles de estrógeno, esto ayudará a la niña a establecer en la vagina un microbioma dominado por lactobacilos.

Pero, como la niña aún no es capaz de producir su propio estrógeno, el microbioma se volverá más diverso durante la infancia.

Pubertad y vida fértil

Sin embargo, durante la pubertad, al aumentar los niveles de estrógeno, este microbioma se restablece con una gran cantidad de lactobacilos. Y eso es algo positivo.

Esta situación se mantendrá a lo largo de toda la vida fértil de la mujer y, además, durante el embarazo, al aumentar los niveles de estrógeno, el microbioma se vuelve más beneficioso y más estable, lo que también contribuye a embarazos saludables y a reducir las complicaciones.

Menopausia

Durante la menopausia o antes de ella. Posteriormente, los niveles disminuyen y el microbioma vuelve a ser más diverso.

Otros factores que influyen en el microbioma vaginal

Además del estrógeno, hay otros factores que influyen en el microbioma.

El microbioma intestinal

Se trata del microbioma intestinal. Y es que las bacterias de la vagina proceden originalmente del intestino. A día de hoy aún no comprendemos los mecanismos exactos por los que el sistema inmunitario favorece esa transferencia a la vagina.

Pero es importante tener un microbioma intestinal sano, y este depende de nuestra alimentación. Por eso es muy importante.

La menstruación

La menstruación en sí misma es importante porque, si hay sangre en la vagina, el nivel de pH aumentará —ya que la sangre tiene un pH neutro de siete— y, además, cambiarán los nutrientes disponibles para las bacterias. Y eso no favorece a los lactobacilos.

Embarazo

El embarazo influye, como ya he mencionado.

Relaciones sexuales

Las relaciones sexuales influyen por la misma razón que la sangre menstrual. Se produce un cambio en el pH y, además, se añaden diferentes nutrientes al entorno vaginal si se mantienen relaciones sexuales sin protección.

Estilo de vida e higiene

El estilo de vida y la higiene son muy importantes.

Por eso, mi recomendación es siempre la siguiente:

  • Limítate a lavarte las zonas íntimas con agua tibia,
  • quizás con un jabón suave específico,
  • y no utilices perfumes ni detergentes agresivos.
  • Y, sobre todo, evita las técnicas de duchas vaginales, de las que se habla tanto en la publicidad.

Enfermedades y medicamentos

Las enfermedades y los medicamentos también influyen en la microbiota.

Riesgos asociados a unos niveles bajos de lactobacilos

Por lo tanto, las mujeres con deficiencia de lactobacilos en la vagina corren un mayor riesgo de padecer enfermedades reproductivas. Y también de sufrir resultados obstétricos adversos. Y por eso es tan importante.

Y por eso es tan importante que las chicas jóvenes como Camille comprendan que tenemos que cuidar nuestro microbioma y favorecerlo de la mejor manera posible.

Así estaremos protegidas frente a:

  • Infecciones
  • Reducción de la fertilidad o dificultad para quedarse embarazada
  • Complicaciones durante el embarazo
  • Enfermedades inflamatorias pélvicas
  • Los tumores malignos que pueden derivarse, por ejemplo, de las infecciones por VPH
  • Infecciones del tracto urinario

Dinámica del microbioma durante la menstruación

Así pues, durante la menstruación, hemos estudiado en detalle cómo cambia el microbioma y cuál es su dinámica.

Esto procede de una publicación reciente de nuestro laboratorio, en la que pudimos mostrar, en azul, los lactobacilos presentes en la vagina. Además, hay muestras de mujeres concretas. Cada día del ciclo menstrual, se puede observar que una gran proporción de mujeres presenta un microbioma estable con lactobacilos.

Pero también hay una proporción que presenta:

  • Disbiosis
  • O, en cierto modo, un cambio hacia bacterias más patógenas durante el sangrado
  • Es decir, durante la menstruación
  • Y hay otras que tienen un microbioma disbiótico durante todo el periodo

Por eso es muy importante comprender esas dinámicas y fluctuaciones, especialmente a la hora de prescribir medicamentos y tratamientos, ya que el microbioma no es un entorno estático.

Conclusiones clave

Así pues, mi conclusión clave es la siguiente:

  • Recordad que somos ecosistemas.
  • El microbioma es un factor clave para nuestra salud y longevidad.
  • Los microbiomas intestinal y vaginal regulan la inmunidad, el metabolismo y la función de barrera.
  • Y por eso son tan importantes para nuestra salud.
  • Por lo tanto, un desequilibrio del microbioma favorece la inflamación, el riesgo de enfermedad y también el envejecimiento prematuro.
  • Tenemos la posibilidad de influir en nuestro microbioma mediante nuestras elecciones de estilo de vida, pero también está determinado por los niveles hormonales y el entorno en el que vivimos.
  • Lo mejor para el microbioma es una dieta rica en verduras y fibra dietética, así como en alimentos fermentados que favorecen nuestra microbiota.
  • Y la vagina, en sí misma, es un órgano increíble.
  • De hecho, se limpia y se protege a sí misma mediante el flujo natural y una microbiota vaginal equilibrada.
  • Por eso es importante que todas la cuidemos bien.
Sesiones de preguntas y respuestas con la profesora Ina Schuppe Koistinen

Pregunta n°1

En la sala hay muchos padres y madres de adolescentes, y también muchas personas detrás de la pantalla, y nos gustaría saber, desde su punto de vista, cuáles son los mensajes más importantes que padres, madres y adolescentes deberían conocer sobre el microbioma vaginal en la pubertad?
 

Respuesta de la experta

Creo que el mensaje más importante es que las chicas deben prestar atención al flujo vaginal. Y ese flujo cambia durante la preadolescencia y la pubertad. También hay que evitar lavarse con detergentes muy fuertes que destruyan el microbioma. Lo mejor es realmente dejar que la vagina haga su trabajo por sí sola, porque el flujo la limpia. Y si destruimos ese entorno con perfumes o productos diseñados, de alguna manera, para avergonzar el cuerpo femenino, lo único que haremos será destruir ese equilibrio. Así que hay que tratarla con suavidad y mantener el equilibrio.


Pregunta n°2 

Ha hablado del flujo y quizá también del olor, pero ¿cómo podemos ayudar a una adolescente a entender qué es “normal” y cuándo debería consultar a un médico?

Respuesta de la experta

Sí, esto es muy difícil. Y creo que, en general, como también aparecía en su diapositiva inicial, hay que romper los tabúes, porque no hablamos de ello, pero necesitamos hablar de ello, porque si no enseñamos a nuestras hijas qué es normal, ¿cómo van a saberlo? En general, si hay un olor muy, muy fuerte, si hay picor o algún otro síntoma molesto, entonces hay que consultar a un médico y no simplemente lavarse más, usar más jabón y todas esas cosas que parecen intuitivas pero que son contraproducentes para el microbioma.


Pregunta n°3

Si tuviera que dar uno o dos consejos sencillos para ayudar a proteger el microbioma durante la adolescencia, ¿cuáles serían?

Respuesta de la experta

Sí, ya he mencionado los consejos. Evitar los perfumes y los jabones, creo que eso es lo más importante. Y también, simplemente, no sentir vergüenza. Y verlo como una parte natural del cuerpo, y no creer toda esa basura que circula en las redes sociales, como que la vagina debería oler a piña. Quiero decir, hay muchísima desinformación ahí fuera. No la crean.


Pregunta n°4

También mencionó en su charla que hay muchos factores que influyen en la microbiota vaginal. ¿Cómo moldean las hormonas y la primera menstruación la microbiota? ¿Es una especie de equilibrio? ¿Qué ocurre exactamente

Respuesta de la experta

Durante la pubertad, aumentan los niveles de estrógenos, es decir, de las hormonas sexuales femeninas en la sangre, y esos estrógenos hacen que las células que recubren la vagina produzcan más glucógeno. Y el glucógeno es un nutriente para los lactobacilos. En cierto modo, la biología está diseñada para hacer crecer a los lactobacilos y proteger la vagina. Y ese es un proceso natural. Y simplemente deberíamos dejar que ocurra.

Tres mensajes clave

  • Los seres humanos funcionan como ecosistemas, en los que los microbiomas intestinal y vaginal desempeñan un papel fundamental en la regulación de la inmunidad, el metabolismo y las barreras protectoras que influyen en la salud general.
     
  • El equilibrio microbiano se ve continuamente influido por las hormonas, el estilo de vida y los factores ambientales, y los desequilibrios pueden contribuir a la inflamación y a un mayor riesgo de enfermedad.
     
  • Es importante cuidar la microbiota desde una edad temprana mediante hábitos saludables, como una dieta variada y rica en fibra, mientras que la vagina mantiene de forma natural la protección y el equilibrio a través de su propia microbiota.

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Pr. Andrew Horne

Endometriosis: comprender mejor para romper tabúes y pasar a la acción

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Microbiotalk - Website - Horne - ES

«Y aunque están surgiendo estudios más amplios, todavía no disponemos de un patrón consistente, por así decirlo, del microbioma de la endometriosis».

Biografía del profesor Andrew Horne

El profesor Horne, catedrático de Ginecología y Ciencias Reproductivas de la Universidad de Edimburgo, es director del Centro de Salud Reproductiva y ginecólogo consultor honorario del NHS Lothian. Como destacado experto en endometriosis y dolor pélvico, ha publicado más de 200 artículos revisados por pares. Es presidente de la Sociedad Mundial de Endometriosis, miembro del consejo de administración de Endometriosis UK y asesor especializado del director médico de Escocia en materia de obstetricia y ginecología.

Ponencia del profesor Andrew Horne

Endometriosis: definición y prevalencia

Espero que todas las presentes hayáis oído hablar de la endometriosis, sobre todo porque estamos en el Mes de la Concienciación sobre la Endometriosis. Pero creo que, precisamente porque se trata de una afección muy común —se dice que afecta a 1 de cada 10 mujeres y a las personas a las que se les asignó el sexo femenino al nacer—, esto equivale a unos 190 millones de personas en todo el mundo.

La endometriosis es una afección que se caracteriza por la presencia de tejido, similar al revestimiento del útero, fuera del útero, y ese tejido puede encontrarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo, incluso debajo del diafragma. Puede encontrarse en el ombligo. Incluso puede encontrarse en el pulmón.

Principales subtipos pélvicos

Sin embargo, la localización más frecuente de la endometriosis es la cavidad pélvica, y existen tres subtipos pélvicos.

  • El más frecuente, que representa alrededor del 80 % de los casos que observamos, se denomina endometriosis peritoneal superficial. Se da cuando aparecen lesiones difusas de endometriosis alrededor de la pared lateral de la cavidad pélvica.
  • La endometriosis también puede presentarse como una enfermedad ovárica. Se trata de una forma quística de endometriosis, a menudo denominada «quistes de chocolate» debido a que contienen sangre alterada en su interior. Estos quistes aparecen en los ovarios.
  • O bien puede presentarse como una enfermedad profunda. La enfermedad profunda es una afección más fibrótica y nodular que a menudo afecta al intestino o a la vejiga.

Síntomas y afecciones asociadas

La endometriosis puede provocar una gran variedad de síntomas diferentes. Probablemente, los más conocidos son los síntomas dolorosos.

  • Las menstruaciones dolorosas suelen ser muy intensas y debilitantes.
  • Dolor fuera del periodo menstrual.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor durante la menstruación.
  • Dolor al defecar.

Pero también puede provocar otros síntomas, como diarrea y estreñimiento, otros síntomas urinarios, fatiga y depresión; además, aproximadamente un tercio de las personas que padecen endometriosis sufren infertilidad o tienen dificultades para quedarse embarazadas.

También se asocia con otras afecciones ginecológicas, como la adenomiosis y los miomas. Se asocia con otras afecciones de dolor crónico y otras afecciones inflamatorias, y en edades más avanzadas puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades como las cardiovasculares y también ciertos tipos de cáncer.

Enfoques diagnósticos

La endometriosis se diagnostica mediante diversos enfoques; la anamnesis y la exploración física son fundamentales. Las pruebas de imagen son importantes. A menudo resulta necesaria la laparoscopia o cirugía mínimamente invasiva. Esta se lleva a cabo bajo anestesia general para intentar visualizar la enfermedad y, con frecuencia, realizar una biopsia de la misma.

Además, están surgiendo una serie de pruebas que se espera que sustituyan al carácter invasivo de la laparoscopia. Se han estudiado, en particular, tanto la saliva como la sangre.

Límites del diagnóstico actual

Sin embargo, uno de los problemas del diagnóstico de la endometriosis es que ninguno de estos métodos resulta especialmente eficaz.

Así, por ejemplo:

  • Las técnicas de imagen solo son eficaces para la enfermedad ovárica y profunda, y no sirven para detectar la enfermedad peritoneal superficial.
  • La cirugía, por supuesto, depende de la disponibilidad.
  • A menudo, las pacientes tienen que esperar mucho tiempo para someterse a una intervención quirúrgica.
  • Incluso con una laparoscopia, a veces la enfermedad puede pasar desapercibida o puede resultar difícil detectar la enfermedad microscópica.

La biopsia tampoco siempre resulta útil. Puede verse complicada por artefactos, y alrededor del 50 % de las biopsias realizadas para detectar la endometriosis no confirman la enfermedad.

Sé que, aunque se ha trabajado mucho en el estudio de diferentes biomarcadores, lamentablemente ninguno de ellos ha sido validado hasta el punto de poder incorporarse a la práctica clínica en la actualidad.

El proceso de diagnóstico

Así pues, las pacientes con endometriosis suelen pasar por este terrible y prolongado proceso de diagnóstico, cuya duración se estima en unos ocho años en la mayoría de los países del mundo.

Así pues, es posible que:

  • Acudan a múltiples profesionales sanitarios diferentes en el ámbito de la atención primaria.
  • Quizás acudan a los servicios de urgencias y a los centros de atención de urgencias.
  • Antes de llegar a ver realmente a un especialista, un ginecólogo.

E incluso cuando acuden al ginecólogo, es posible que tengan que someterse a múltiples pruebas de imagen. Es posible que acudan a otras especialidades antes de obtener un diagnóstico definitivo. Y, lo que es más importante, antes de que se les administre el tratamiento adecuado para la enfermedad.

Enfoques terapéuticos

Entonces, ¿cómo se diagnostica la endometriosis? Pues bien, se puede diagnosticar de forma específica para esta enfermedad, por así decirlo. Y eso puede hacerse mediante cirugía —concretamente, cirugía laparoscópica o «cirugía de mínimo acceso»— para extirpar las lesiones. O bien, se puede tratar con una variedad de tratamientos hormonales diferentes.

La razón para utilizar hormonas es que sabemos que la endometriosis es una enfermedad dependiente del estrógeno. Se ha demostrado que, si se administran hormonas que inhiben la producción de estrógenos por parte de los ovarios, esto ayuda a aliviar los síntomas dolorosos asociados a la enfermedad.

Además, a menudo ofrecemos estrategias para el manejo del dolor, como fármacos antiinflamatorios no esteroideos y neuromoduladores —como la nortriptilina y la pregabalina— y, si se quiere, terapias complementarias, como la fisioterapia o los tratamientos psicológicos. Por su parte, las propias pacientes suelen recurrir a métodos como aparatos de estimulación muscular, compresas calientes y frías, y cambios en la dieta, de los que hablaré en un momento.

Cirugía

Veamos, en primer lugar, la cirugía para la endometriosis.

Bueno, la cirugía, aunque se realiza por vía laparoscópica, puede consistir en una extirpación o en una ablación mediante, por ejemplo, láser, láser de fibra o calor. Y existe un gran debate, sobre todo en Internet, sobre cuál de estos métodos es mejor. Afortunadamente, por el momento no disponemos de pruebas que demuestren que uno sea mejor que otro.

El otro problema de la cirugía es, por supuesto, que conlleva riesgos.

  • Hay que someterse a anestesia general.
  • Además, existe el riesgo de complicaciones durante la intervención.
  • La propia cirugía puede incluso exponer a las pacientes al riesgo de desarrollar dolor crónico posquirúrgico.

El otro problema es que la cirugía no es una cura para la endometriosis: alrededor del 30 % de las pacientes no experimentan ningún beneficio. Y, además, las tasas de recurrencia son elevadas, de hasta el 50 %, en un plazo de cinco años.

Tratamientos hormonales

¿Y qué hay de los tratamientos hormonales para la endometriosis?

Pues bien, hay una amplia gama de tratamientos hormonales diferentes que se pueden utilizar. Entre ellos se incluyen los anticonceptivos combinados, la progestina y los agonistas y antagonistas de la GnRH. Además, se pueden administrar mediante diversos métodos.

Pero:

  • No hay ninguna hormona en concreto que se considere más eficaz que otra.
  • Solo son eficaces mientras se toman.
  • Todos tienen diversos efectos secundarios.
  • Todos son anticonceptivos.

Y, a menudo, se trata de mujeres jóvenes que quizá deseen formar una familia y no quieren tomar nada que no preserve su fertilidad.

Llevamos a cabo una encuesta entre pacientes de todo el Reino Unido; algo más de 1.500 pacientes respondieron a esta encuesta en la que se les preguntaba sobre estos tratamientos hormonales. Y esta es la nube de palabras resultante de la pregunta que les planteamos: «¿Qué hormona o medicamento les ayudó más?». Como se puede observar, aunque existe un gran número de tratamientos diferentes, no hay ninguno que destaque por encima del resto. De hecho, los datos sugieren que los tratamientos hormonales actuales dejan a alrededor del 50 % de las pacientes con dolor persistente o recurrente.

Autogestión y dieta

Por eso, quizá no sea de extrañar que las pacientes recurran a otras estrategias de tratamiento, estrategias de autogestión, como cambiar su dieta.

Hace apenas tres años realizamos otra encuesta a algo menos de 3.000 personas con endometriosis de todo el mundo. Como se puede observar, utilizan diversos enfoques a la hora de eliminar ciertos alimentos de su dieta; tal vez, como era de esperar, cosas como el alcohol, la cafeína, el azúcar refinado y los alimentos ultraprocesados.

Y se puede comprobar que estos enfoques parecieron tener un impacto en la reducción de algunos de sus síntomas dolorosos.

Investigación sobre el microbioma intestinal

Por eso, tal vez no sea de extrañar que se haya iniciado una línea de investigación centrada en las bacterias intestinales del microbioma y la endometriosis.

Si analizamos los estudios realizados hasta la fecha, en primer lugar, si nos centramos en los estudios con animales, la mayoría de ellos han utilizado modelos de endometriosis inducida. Esto se debe en gran medida a que, por ejemplo, los ratones —el animal más comúnmente estudiado— no desarrollan endometriosis de forma espontánea, ya que no menstrúan. Por lo tanto, hay que desarrollar un modelo de menstruación en ratones y, a continuación, utilizar ese modelo para inducir la endometriosis.

El otro problema de estos estudios es que:

  • Se centran principalmente en el desarrollo de la enfermedad y no en el alivio de los síntomas.
  • Además, utilizan una gran variedad de enfoques diferentes.
  • Por lo tanto, hay poca coherencia.
  • Aunque se han sugerido algunos tratamientos prometedores, los estudios que los respaldan han carecido de medidas del bienestar o del comportamiento.

Si nos fijamos en los estudios en humanos sobre la microbiota intestinal, hasta la fecha solo se han realizado unos pocos, y la mayoría de ellos han contado con un número reducido de pacientes. Por lo tanto, es difícil generalizar sus resultados.

Y, de nuevo, al igual que en los estudios con animales, se han utilizado multitud de enfoques diferentes. Y, aunque están surgiendo estudios de mayor envergadura, todavía no disponemos de un patrón consistente, por así decirlo, de la microbiota en la endometriosis.

Estudio ENDO 1000

Pero creo que las cosas están cambiando. Y uno de los estudios que estamos liderando en Edimburgo espera abordar esta cuestión. Se llama el estudio ENDO 1000. Podéis escanear los códigos QR que aparecen aquí si queréis saber un poco más al respecto y seguir el estudio en las redes sociales.

Con este estudio, lo que esperamos hacer es reclutar a mil personas con síntomas asociados a la endometriosis. Lanzamos este estudio en enero de este año. A continuación, vamos a trabajar con ellas muy de cerca durante un periodo de dos años.

Ellas registrarán:

  • Sus síntomas
  • Cualquier tratamiento que sigan
  • Cualquier cambio en su salud a través de nuestra aplicación Endo1000.

Y, al mismo tiempo, recogeremos muestras biológicas:

  • Saliva para analizar su genómica
  • Sangre para analizar su perfil inflamatorio
  • Orina, heces y un frotis vaginal para analizar su microbioma y su metaboloma.

La idea es que recopilemos toda la información obtenida de la aplicación y del análisis de estas muestras biológicas, junto con los datos que también recopilaremos de un reloj inteligente —que registrará su actividad y sus patrones de sueño—, en una gran base de datos que podamos analizar para buscar patrones que puedan ayudar a desarrollar otra prueba de diagnóstico no invasiva para la endometriosis.

Pero creo que, lo más importante, es que nos ayude a identificar patrones que permitan predecir las mejores estrategias médicas, quirúrgicas y de autocuidado para esta afección.

Sesiones de preguntas y respuestas con el profesor Andrew Horne

Pregunta n°1

La endometriosis puede tardar años en ser diagnosticada, pero en el caso de las mujeres, ¿cuáles son las principales señales de alerta a las que hay que prestar atención?

Respuesta del experto

Creo que una de ellas, en particular, como usted acaba de mencionar, es ese tipo de normalización del dolor. Si tiene síntomas dolorosos que interfieren con su capacidad para trabajar o para socializar, es realmente importante buscar ayuda. En cuanto a los síntomas que pueden hacer pensar en endometriosis: síntomas que siguen un patrón cíclico, es decir, que pueden estar relacionados con el ciclo menstrual, pueden ser una señal de alerta.


Pregunta n°2

¿Cómo puede una persona saber qué opción podría adaptarse mejor a su caso?

Respuesta del experto

Depende un poco de qué síntomas son los más importantes para ella y en qué momento de su vida se encuentra. Si el dolor es el síntoma principal, entonces puede optar por la cirugía o por algunos tratamientos hormonales. Pero, por supuesto, si la fertilidad es un tema importante para ella. La cirugía puede ser útil para algunos tipos de endometriosis, pero a menudo las pacientes tienen que someterse a FIV. Siempre soy muy positivo con respecto a ese aspecto de la enfermedad cuando alguien recibe un primer diagnóstico, porque debemos recalcar que dos tercios de las personas concebirán de forma espontánea, sin ningún apoyo, si tienen endometriosis. Así que el tercio restante suele someterse a un tratamiento de FIV, lo cual, por supuesto, es un proceso importante, pero la FIV en pacientes con endometriosis es generalmente muy exitosa. Así que hay esperanza.


Pregunta n°3

En su opinión, ¿cuál sería el próximo paso en la investigación?

Respuesta del experto

Creo que se trata de realizar estudios más grandes, un poco como ENDO 1000, para tratar de definir realmente el patrón del microbioma en la endometriosis y después, evidentemente, analizar ese patrón. Y ese patrón podría ser utilizado, como digo, en el diagnóstico. Pero creo que, más importante aún, podría aliviar los síntomas asociados a la enfermedad.


Pregunta n°4

A veces los síntomas se superponen con los del SII. En su opinión, ¿podría el microbioma formar parte del vínculo entre ambas afecciones?

Respuesta del experto

Sí. Quiero decir, alrededor del 20 al 40 % de las pacientes con diagnóstico de endometriosis también presentan síndrome del intestino irritable. Así que definitivamente existe un vínculo. Y creo que el microbioma intestinal es el lugar más natural donde buscar ese vínculo.

3 mensajes clave

  • Solo un pequeño número de estudios en humanos ha investigado la relación entre las bacterias intestinales y la endometriosis.
     
  • La mayoría de los estudios existentes incluyen grupos de pacientes pequeños y heterogéneos y utilizan métodos y medidas diferentes, lo que dificulta la comparación de los resultados y limita la fiabilidad de las conclusiones.
     
  • Las investigaciones actuales aún no han identificado una firma consistente del microbioma intestinal asociada a la endometriosis, aunque están empezando a surgir algunos estudios de mayor envergadura.

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Microbiotalk: «Romper barreras y abordar tabúes en la salud de la mujer» - 2025

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Aviso legal: estos intercambios tuvieron lugar en inglés y se tradujeron a otros idiomas utilizando inteligencia artificial. 

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¿Influye la leche materna en el «resistoma» del bebé?

La lactancia materna se recomienda de forma generalizada. Pero, ¿qué bacterias vivas transmite realmente la leche y pueden estas remodelar el resistoma intestinal del lactante? La metagenómica a nivel de cepa responde ahora a ambas preguntas, lo que tiene implicaciones directas para el asesoramiento perinatal.

Las recomendaciones sobre la lactancia materna se han basado durante mucho tiempo en opciones binarias: lactancia materna frente a leche de fórmula. Un estudio de referencia publicado en Nature Communications por Ferretti, Allert et al. desmonta por completo esa visión simplista 1.

Mediante el uso de  (sidenote: Secuenciación metagenómica indiscriminada Se trata de un método de secuenciación de alta resolución en el que se analiza todo el material genético de cada microorganismo presente en una muestra. Al contrario que otras técnicas anteriores en las que solo se identificaban las familias de las bacterias, permite una identificación precisa hasta el nivel taxonómico de las especies y revela los genes funcionales de esas bacterias. )  en 507 muestras de 195 parejas de madres e hijos, el equipo identificó las bacterias no solo a nivel de especie, sino también a nivel de cepa; es decir, con la resolución genética necesaria para demostrar la transmisión, y no solo para deducirla. Sus hallazgos replantean la lactancia materna como una intervención microbiana activa y específica de cada cepa, con consecuencias cuantificables para el  (sidenote: Resistoma El conjunto completo de genes de resistencia a los antimicrobianos (ARG) presentes en un microbioma. En este estudio, la leche materna influyó de manera significativa en el resistoma intestinal de los lactantes, incluso en aquellos que nunca habían recibido antibióticos. ) .

Cuando una especie mantiene unido el microbioma

La Bifidobacterium longum estaba presente en el 98,2 % de las muestras de heces de los lactantes al mes de edad, pero la prevalencia por sí sola subestima su papel. Los lactantes cuyo intestino estaba dominado por la B. longum, y en particular por su subespecie B. longum subsp. infantis, mantuvieron una composición del microbioma significativamente más estable entre el primer y el sexto mes que aquellos en los que predominaban otras especies.
El mecanismo es específico: B. longum subsp. infantis posee la maquinaria enzimática necesaria para degradar los oligosacáridos de la leche materna (HMO), lo que le confiere una ventaja competitiva decisiva en el intestino de los lactantes alimentados con leche materna.
Su abundancia relativa media se disparó del 3,2 % al mes de edad al 23,8 % a los seis meses. Los lactantes con intestinos no dominados por bifidobacterias mostraron la mayor volatilidad.

Conclusión clínica: la duración de la lactancia materna no es solo una variable nutricional, sino que también es un factor determinante de la estructura del microbioma.

Doce transmisiones confirmadas y lo que revelan sobre el eje intestino-leche

Se han identificado doce casos de coincidencia a nivel de cepa entre la leche materna y la flora intestinal del lactante; se trata de la misma especie y de una huella genética idéntica, lo que demuestra que la leche materna es una vía de transmisión auténtica.
Los taxones compartidos abarcaban comensales (B. longum, B. bifidum), especies asociadas al intestino (Phocaeicola vulgatus) y residentes orales típicos como Streptococcus salivarius y Rothia mucilaginosa; estas dos últimas sugieren una colonización retrógrada desde la cavidad oral del lactante hacia la leche durante la lactancia, un eje bidireccional biológicamente plausible.

Lo más destacable fue la detección de Klebsiella pneumoniae como cepa compartida confirmada. Ningún lactante presentó manifestaciones clínicas, lo que concuerda con un portador comensal asintomático; no obstante, este hallazgo indica que la vigilancia de la leche a nivel de cepa, sin necesidad de cultivos, podría aportar una estratificación del riesgo significativa en entornos neonatales de alto riesgo, más allá de lo que pueden ofrecer los cribados estándar mediante cultivos.

El modo de parto agrava aún más esta situación: el 19,4 % de las cepas intestinales de los bebés a la edad de un mes persistían a los seis meses, y los bebés nacidos por vía vaginal conservaban un número significativamente mayor de ellas que los nacidos por cesárea (p = 0,018), lo que demuestra que el modo de parto no solo influye en la colonización temprana, sino también en la estabilidad de la comunidad microbiana durante los primeros seis meses de vida.

Antibiótico y cesárea: ¿cuál es su impacto sobre la microbiota del lactante?

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El resistoma se hereda y la lactancia materna puede modularlo

Todos los lactantes presentaban genes de resistencia a los antibióticos (ARG) al cumplir un mes de edad, incluido el 67 % que no tenía constancia de exposición a antibióticos antes, durante o después del nacimiento. Se observaron clases de resistencia a la tetraciclina, a los MLS (macrólidos, lincosamidas y estreptograminas), a los aminoglucósidos y a los betalactámicos. Esto no es un indicio de fracaso clínico, sino que corresponde a la ecología basal del intestino neonatal humano, constituida a través de mecanismos independientes de la presión selectiva de los antibióticos y en gran medida invisibles para los exámenes clínicos estándar.

Lo que aporta este estudio es el eje de transmisión y, lo que es más importante, una medida de control modificable. Los pares de madre e hijo compartían un número significativamente mayor de genes de resistencia a los antibióticos (ARG) que los pseudopares permutados (p < 0,016). Los genes compartidos dominantes fueron MACB (clase MLS), ACRD (aminoglucósido) y TETQ (tetraciclina). El intercambio fue mayor en las dos parejas con casos confirmados de transmisión de cepas, lo que proporciona una explicación coherente desde el punto de vista mecánico. Sin embargo, los lactantes con intestinos dominados por bifidobacterias portaban un número notablemente menor de ARG que aquellos dominados por otras especies (p = 7,6 × 10^(−10)).

Las implicaciones para la práctica clínica son evidentes: favorecer la colonización por Bifidobacterium mediante la lactancia materna exclusiva y, cuando esté indicado, el uso de probióticos que contengan B. longum subsp. infantis, no solo enriquece la microbiota, sino que también inhibe el resistoma.

Los profesionales clínicos disponen ahora de pruebas, tanto a nivel de cepa como de resistoma, de que la forma y la duración del asesoramiento sobre la lactancia materna tienen consecuencias que van mucho más allá de la nutrición.

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Tu leche materna alimenta la microbiota de tu bebé

La leche materna no es solo alimento, es un ecosistema vivo. Cada toma aporta bacterias directamente al intestino de tu bebé. Los últimos avances científicos revelan ahora exactamente cuáles llegan, se establecen y determinan la salud de tu hijo desde dentro.

La microbiota intestinal

Ya sabes que la leche materna es extraordinaria. Pero los científicos acaban de revelar algo que va más allá de la nutrición: tu leche está llena de bacterias, y esas bacterias llegan directamente al intestino de tu bebé, se instalan allí y comienzan a moldear su salud durante las primeras semanas de vida.
Un importante estudio nuevo 1 publicado en Nature Communications, que siguió a 195 parejas de madres y bebés durante seis meses, utilizó tecnología lo suficientemente potente como para distinguir las «huellas» bacterianas individuales y las rastreó, una por una, desde la leche hasta el bebé.

El pequeño habitante que lo mantiene todo unido

De entre todas las bacterias que encontraron los científicos, una destacaba: la Bifidobacterium longum. Estaba presente en el intestino de 98 de cada 100 bebés de un mes de edad.
Pero lo que la hace especial no es solo lo común que es, sino lo que hace. Los bebés cuyos intestinos estaban dominados por esta especie, especialmente por una subespecie llamada B. longum subsp. infantis, tenían una microbiota intestinal que se mantuvo notablemente estable durante los meses siguientes.
Se estabilizó, en lugar de fluctuar. ¿Por qué? Porque esta bacteria ha desarrollado una capacidad especial para descomponer los azúcares naturales de la leche materna, azúcares que, según parece ahora, existen precisamente para alimentarla.

Cuanto más tiempo amamantaban las madres de forma exclusiva, más prosperaba esta especie. En los bebés que dejaron de mamar antes, las comunidades que se establecían eran menos estables. Lo que le das de comer a tu bebé determina quién se instala y quién se queda.

Advertencia

En el Biocodex Microbiota Institute somos conscientes de que la lactancia materna, incluida la lactancia prolongada, no siempre es posible ni adecuada para todas las madres y familias. El objetivo de este artículo es compartir los últimos hallazgos científicos sobre el tema, respetando al mismo tiempo la diversidad de experiencias de lactancia y las circunstancias individuales.

De tu leche a su intestino: una línea directa de herencia

Aquí es donde la investigación se vuelve realmente asombrosa. Mediante una técnica capaz de distinguir entre «gemelos» bacterianos —cepas tan similares que parecen idénticas en las pruebas estándar—, los científicos descubrieron algo que nunca antes se había confirmado con tanta precisión: la misma cepa detectada en la leche materna se encontró, semanas más tarde, viviendo en el intestino de su bebé. No se trataba simplemente de una especie similar, sino de la misma identidad genética. Tus bacterias conocen la dirección de tu bebé y se trasladan allí por sí mismas.

También descubrieron algo inesperado sobre la dirección. Algunas de las bacterias compartidas eran especies que normalmente se encuentran en la boca, lo que sugiere que, cuando el bebé se alimenta del pecho, los microbios de su boca pasan a la leche. La lactancia materna no es un proceso unidireccional. Es una interacción entre dos microbiomas, que fluye en ambas direcciones con cada toma.
El tipo de parto también deja su huella aquí. Los bebés nacidos por vía vaginal conservaron sus bacterias intestinales durante mucho más tiempo; su comunidad microbiana a los seis meses se parecía más a la que tenían al mes de vida.
Los bebés nacidos por cesárea mostraron un panorama más cambiante, con menos cepas persistentes. Ninguno de los dos es un veredicto definitivo. Pero la forma en que un bebé llega al mundo determina el microbioma que llevará consigo a lo largo de su vida.

Microbiota infantil: la lactancia materna podría compensar las desventajas de la cesárea (479)

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Los genes con los que nació tu bebé

Todos los bebés del estudio, incluidos los dos tercios que nunca habían recibido ni un solo antibiótico, portaban genes relacionados con la resistencia a los antibióticos. Esto puede parecer alarmante, pero no lo es. Estos genes, conocidos colectivamente como «resistoma», son una característica normal y ancestral del intestino humano, mucho más antigua que los propios antibióticos. Lo que los científicos se propusieron averiguar era simplemente: ¿de dónde procede el resistoma de un recién nacido?

Resistome

El conjunto de genes de resistencia a los antibióticos presentes en el microbioma. Estos genes, antiguos y normales, existían mucho antes de que se desarrollaran los antibióticos. Los bebés los portan desde su nacimiento. Lo que demuestra este estudio es que la lactancia materna ayuda a mantenerlos bajo control.

La respuesta, en gran medida, es la leche materna. Las madres y sus bebés compartían entre sí muchos más genes de resistencia que las parejas sin parentesco, lo que constituye una clara evidencia de que la alimentación es una vía de transmisión. Pero esto es lo más importante: los bebés cuya flora intestinal estaba dominada por Bifidobacterium —precisamente la bacteria que cultiva la leche materna— portaban un número considerablemente menor de genes de resistencia que aquellos con otras comunidades microbianas. 

La lactancia materna no solo favorece el desarrollo de una flora intestinal saludable, sino que, además, desplaza activamente a una menos beneficiosa. Cada toma es, en el sentido biológico más literal, un acto de protección.

Antibióticos: ¿qué impacto en la microbiota y en nuestra salud?

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Dolor abdominal crónico en el niño: ¿y si se tratara de un SII?

«Mamá, papá, me duele la barriga…» ¿Farol para no ir a la escuela o auténtica enfermedad? Si el dolor abdominal es recurrente (más de 4 días al mes, desde hace más de dos meses), quizá se trate del síndrome del intestino irritable, o SII.

Descartemos de entrada algunas creencias. No, el SII no está en la cabeza del niño, es un trastorno real y reconocido. No, no se debe a una mala alimentación, aunque algunos desequilibrios pueden exacerbarlo. No, no es culpa de los padres. No, no es una enfermedad grave y todavía menos un cáncer. 

Una vez aclarados estos puntos, ¿cómo se reconocen los síntomas? ¿Cuándo hay que consultar a un profesional de la salud? ¿Qué soluciones existen? Veamos las respuestas.

La microbiota intestinal El síndrome del intestino irritable (SII) Problemas funcionales del intestino
SII

Definición, epidemiología, síntomas y diagnóstico

¿Qué es el SII en el niño?

El SII es un trastorno del funcionamiento del intestino, que no se explica por ninguna anomalía identificable (lesión, enfermedad…). 1,2 En suma, todo parece ir bien en el vientre de la pequeña Louise y, sin embargo, realmente le duele.

¿Qué es lo que distingue el dolor abdominal del SII de los otros dolores de barriga? En primer lugar, su recurrencia: más de 4 días al mes, durante más de dos meses. Pero no solo esto: los síntomas tienen relación con el hecho de ir de vientre y/o con un cambio en la frecuencia y/o la apariencia de las heces (criterios de Roma IV). 3 

¿Su hijo adolescente Raphaël a menudo está estreñido y usted no sabe cómo distinguir el SII de un estreñimiento funcional? No obstante, es sencillo: en el caso del SII, el dolor no desaparece con el final del episodio de estreñimiento. 2

¿Qué impacto tiene en la vida del niño… y de la familia?

Aunque no es grave, el SII tiene un impacto importante sobre la calidad de vida de los niños: absentismo escolar, dificultades de concentración y de memoria, renuncia a las actividades deportivas, aislamiento social, moral baja, trastornos del sueño y fatiga, etc.

Todo el grupo familiar se altera, tanto emocionalmente (fuerte ansiedad), como económicamente (coste del tratamiento, noches cortas para los padres y citas médicas que tienen un impacto sobre el trabajo) o en términos de organización (renuncia a ciertas actividades, tiempo dedicado al diagnóstico y el tratamiento) 2,4,5,6.

El SII de los niños tiene un fuerte impacto sobre la vida profesional de los padres: la pérdida de productividad en el trabajo de los padres representa casi una cuarta parte del coste del tratamiento en la Unión Europea. 2

1 niño de cada 20 afectado

Louise y Raphaël están lejos de ser casos aislados. En el mundo, se estima que un niño de cada 9 padece un trastorno abdominal funcional y que un niño de cada 20 tiene específicamente un SII, el subtipo más frecuente de estos trastornos en los niños. 7

Los jóvenes asiáticos podrían verse más afectados que los europeos o los estadounidenses, pero la diferencia es escasa y podría deberse a una interpretación diferente de los criterios de diagnóstico. 7

5,8 % La prevalencia mundial del síndrome del intestino irritable. ⁷

Los factores de riesgo

El riesgo de padecer un SII depende: ²

  • de la edad: los niños pasan por un mal periodo de los 8 a los 12 años, pero, una vez sopladas las 12 velas, Louise puede esperar una resolución espontánea con el tiempo;
  • del sexo: las niñas podrían verse más afectadas (pero este punto no es motivo de consenso), quizá a causa de un efecto hormonal;
  • de un eventual antecedente de prematuridad, asma o eccema, que parecen asociados a un mayor riesgo.

Pero, sobre todo, el SII de Louise o de Raphaël es, en general, el resultado de varios factores combinados, empezando por factores psicológicos (ansiedad relacionada con la escuela o las relaciones con los demás, experiencias difíciles…), que pueden hacer más sensible al niño al dolor abdominal.

¿Louise ha sufrido infecciones digestivas, como una gastroenteritis o alergias alimentarias? ¿A Raphaël le gustan mucho los alimentos demasiado grasos, picantes o dulces? Esto podría desencadenar o agravar sus síntomas. 2

El reto del diagnóstico en el niño

Por falta de marcadores específicos, el diagnóstico del SII del niño se basa, como en el adulto, en la evaluación de los síntomas clínicos. 2,8

Pero, primer escollo: los síntomas son variables de un niño a otro, hasta el punto de que el SII se ha clasificado en 4 subtipos.

Otras dificultades: la pequeña Louise puede tener problemas para poner en palabras sus síntomas y el adolescente Raphaël puede sentirse molesto ante la idea de hablar de ellos, mientras que sus padres corren el riesgo de sobreinterpretar y infravalorar las palabras de su hijo según su estrés, su propia vivencia, etc. El resultado es un riesgo de infradiagnóstico.

Por último, existen innegables diferencias culturales respecto al dolor y el tránsito intestinal. 2,8

Por ello, a pesar de que el SII es el trastorno funcional digestivo más frecuente en el niño, su dificultad de diagnóstico a menudo da lugar a un largo, doloroso y costoso recorrido diagnóstico para las familias.

Subtipos del síndrome del intestino irritable (SII o IBS en inglés) y sus criterios de diagnóstico, según los criterios de Roma IV:

SII-E: predominio del estreñimiento

Más de una cuarta parte (25 %) de las deposiciones corresponden a un estreñimiento grave (bolas duras y difíciles de evacuar) o leve a moderado (forma de salchicha grumosa) y menos de una cuarta parte (25 %) a una diarrea leve (heces con trozos blandos, bordes irregulares o aspecto pastoso) o grave (heces líquidas sin trozos sólidos).

SII-D: predominio de diarrea

Más de una cuarta parte (25 %) de las deposiciones corresponden a una diarrea leve (heces con trozos blandos, bordes irregulares o aspecto pastoso) o grave (heces líquidas sin trozos sólidos) y menos de una cuarta parte (25 %) a un estreñimiento grave (bolas duras y difíciles de evacuar) o leve a moderado (forma de salchicha grumosa).

SII-M: alternancia de estreñimiento y diarrea

Más de una cuarta parte (25 %) de las deposiciones corresponden a un estreñimiento grave (bolas duras y difíciles de evacuar) o leve a moderado (forma de salchicha grumosa) y más de una cuarta parte (25 %) a una diarrea leve (heces con trozos blandos, bordes irregulares o aspecto pastoso) o grave (heces líquidas sin trozos sólidos).

SII-NC: no clasificado

Pacientes que responden a los criterios diagnósticos del SII, pero cuyo tránsito intestinal no puede clasificarse de manera precisa en uno de los tres grupos anteriores.

Las subcategorías del SII son muy importantes en el tratamiento de los niños afectados. 2

¿De dónde vienen estos dolores? Lo que dice la ciencia en la actualidad

Un origen todavía muy confuso

Los mecanismos que causan los trastornos abdominales funcionales pediátricos en general, y el SII en particular, todavía se comprenden mal en 2025. La teoría dominante sugiere que el SII se debe a una alteración del eje de comunicación intestino-cerebro. 9

Se han propuesto dos mecanismos: 2

  • El modelo Top-down (de arriba hacia abajo) sugiere que la enfermedad empieza en el cerebro: los síntomas de Louise se desencadenarían debido a la ansiedad, que conduce al cerebro a enviar señales anormales al intestino, lo cual da lugar a dolor, problemas de tránsito y cambios en la microbiota intestinal.
  • El modelo Bottom-up (de abajo hacia arriba) propone que todo empieza en el intestino: la enfermedad de Louise la habría desencadenado una infección gastrointestinal, que habría mandado mensajes nerviosos de alerta al cerebro en cuanto al dolor.

Aunque sin duda coexisten los dos modelos (interacción bidireccional entre el cerebro y el intestino) en Louise una vez instalada la enfermedad, resulta difícil saber cuál de los dos inició la enfermedad. 2

La microbiota: una pieza del puzle entre otras

Tanto si es la causa (modelo Bottom-up) como la consecuencia (modelo Top-down) de la génesis del SII de Louise, la microbiota intestinal representa actualmente una pista de investigación importante. Varias observaciones explican este interés:

  • la microbiota intestinal de Louise influye en su digestión, su inmunidad y su comunicación intestino-cerebro;
  • está menos diversificada y algunas bacterias están más presentes: este desequilibrio se llama disbiosis; 2,10,11 
  • una simple transferencia de la microbiota de Louise a ratones sin microbiota basta para desencadenar síntomas en los roedores (sensibilidad visceral, modificación del tránsito…). 2

Sin embargo, el SII es y sigue siendo una enfermedad multifactorial: la microbiota es una pieza del puzle mucho más compleja.

Pr. Premysl Bercik

«Estos diez últimos años, se ha dedicado una atención especial a la microbiota intestinal, que se sospecha que puede desempeñar un papel esencial en el SII.»

Pr. Premysl Bercik

Son necesarios estudios complementarios, en especial en el niño, para confirmar el papel de la microbiota intestinal y, quizá un día, dibujar un retrato robot de las bacterias intestinales relacionadas con la enfermedad, e incluso identificar la «firma microbiana» propia de cada niño, con el fin de individualizar el tratamiento en consecuencia. 2 Porque el tratamiento que necesita Louise no es el mismo que el de Raphaël.

Lo que significa para los padres 

La microbiota intestinal representa pues un elemento potencial 12 que se puede integrar en un enfoque terapéutico multidisciplinario e individualizado. 2, 8 

Una alimentación rica en fibra, el empleo de probióticos específicos (para apoyar a las bacterias beneficiosas) o de antibióticos (para eliminar bacterias patógenas) representan estrategias que pueden ayudar a Louise o Raphaël, siempre bajo supervisión médica. 8, 9

¿Cómo podemos ayudar a un niño que padece un SII?

Del diagnóstico a las decisiones terapéuticas

El tratamiento eficaz del SII de Louise exige un diagnóstico preciso: anamnesis detallada (antecedentes, medicamentos, aspectos sociales y psicológicos) y examen físico orientado a descartar trastornos orgánicos. 2, 8

El subtipo de SII (¿en el SII de Louise predomina el estreñimiento, la diarrea, una mezcla de los dos o es inclasificable?) debe identificarse: determinará el enfoque terapéutico y la personalización del tratamiento a lo largo del tiempo. 2, 8

Una vez hecho el diagnóstico, Louise y su familia deberán participar, con el cuerpo médico, en la toma de decisiones: un diálogo estrecho con el niño y su entorno mejora el éxito del tratamiento.

La educación [de las familias] debe centrarse en la naturaleza del diagnóstico, la importancia de la conexión entre el intestino y el cerebro, los efectos del modo de vida y de otros factores desencadenantes, así como una idea de los enfoques y las opciones terapéuticas posibles. 13

Un tratamiento multidisciplinario

Los enfoques que combinan varios tratamientos, como complemento de eventuales estrategias medicamentosas, son los que ofrecen los mejores resultados: 2, 5, 8, 13 

  • Psicología: escucha y diálogo niño-padres-médico. 13
  • Hipnoterapia a domicilio o no,14 terapia cognitivo-conductual (TCC), neuroestimulación. 13
  • Dietética: enfoque individualizado, centrado en el niño, que integre los consejos de un dietista, favorezca las fibras y evite las dietas restrictivas poco realistas a su edad. 13
  • Probióticos y más específicamente lactobacilos como Lactobacillus rhamnosus GG 5, 13 o L. reuteri, 4 y prebióticos para alimentar selectivamente a las bacterias beneficiosas.
  • Higiene de vida: ejercicio físico, regularidad del sueño.

El tratamiento de los niños que padecen un SII puede incluir estrategias no farmacológicas (dieta alimentaria, intervenciones psicológicas, fibras específicas y probióticos), así como estrategias farmacológicas, siempre que se adapten a los síntomas del paciente, lo cual requiere a menudo un enfoque multidisciplinario. 8

Evitar:

  • la automedicación y/o una dosificación y una duración que sobrepasen los consejos locales (ej. laxantes repetidos); 
  • los círculos viciosos: la ansiedad de los padres, que aumenta con la gravedad de los síntomas del niño, compromete el tratamiento. 2

¿Cuándo consultar a un profesional de la salud? ¹³

  • Cuando el dolor sea recurrente (más de 4 días al mes, durante más de dos meses), para establecer el diagnóstico.
  • Cuando la calidad de vida del niño se vez comprometida (absentismo escolar, aislamiento, depresión…).
  • Antes de iniciar cualquier autotratamiento (dieta alimentaria o probióticos).
  • En caso de utilización prolongada de analgésicos o laxantes de venta libre. 
  • En caso de inquietud de los padres (incluso en ausencia de signos de alerta).

El diagnóstico del SII corresponde a su médico o pediatra, que podrá evaluar la situación, tranquilizar al niño y proponer un tratamiento adecuado. Si su hijo padece dolor abdominal frecuente, hable con un profesional de la salud: podrá guiarlo hacia las soluciones más adecuadas.

Patients stories: vivir con el síndrome del intestino irritable (SII)

Recomendado por nuestra comunidad:

Signos de alerta que requieren una consulta rápida

  • Antecedentes familiares de enfermedad inflamatoria crónica del intestino, enfermedad celiaca o úlcera gastroduodenal
  • Dolor abdominal persistente a la derecha
  • Dificultad para tragar o dolor durante la deglución
  • Vómitos persistentes
  • Sangrado digestivo
  • Diarrea nocturna
  • Artritis
  • Herida o fisura alrededor del ano
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Enlentecimiento del crecimiento estatural
  • Retraso puberal
  • Fiebre inexplicada

Nota importante

El Biocodex Microbiota Institute tiene como objetivo sensibilizar al público en general y a los profesionales sanitarios sobre el microbioma humano. No pretende ofrecer asesoramiento médico. Si tiene alguna pregunta o duda, consulte a un profesional sanitario.

Bibliografia

1. Vermeijden NK, de Silva L, Manathunga S, et al Epidemiology of Pediatric Functional Abdominal Pain Disorders: A Meta-Analysis. Pediatrics. 2025 Feb 1;155(2):e2024067677. doi: 10.1542/peds.2024-067677. 

2. Devanarayana NM, Rajindrajith S. Irritable bowel syndrome in children: Current knowledge, challenges and opportunities. World J Gastroenterol. 2018 Jun 7;24(21):2211-2235. doi: 10.3748/wjg.v24.i21.2211. 

3. Rome Foundation. Appendix A: Rome IV Diagnostic Criteria for FGIDs. Available from: https://theromefoundation.org/rome-iv/rome-iv-criteria/. [Last concult: 2026 Jan 20]

4. Romano C, Ferrau' V, Cavataio F, Iacono G, Spina M, Lionetti E, Comisi F, Famiani A, Comito D. Lactobacillus reuteri in children with functional abdominal pain (FAP). J Paediatr Child Health. 2014 Oct;50(10):E68-71. doi: 10.1111/j.1440-1754.2010.01797.x. 

5. Kianifar H, Jafari SA, Kiani M, et al. Probiotic for irritable bowel syndrome in pediatric patients: a randomized controlled clinical trial. Electron Physician. 2015 Sep 16;7(5):1255-60. doi: 10.14661/1255.

6. Vernon-Roberts A, Alexander I, Day AS. Systematic Review of Pediatric Functional Gastrointestinal Disorders (Rome IV Criteria). J Clin Med. 2021 Oct 29;10(21):5087. doi: 10.3390/jcm10215087.

7. Vermeijden NK, de Silva L, Manathunga S, Spoolder D, Korterink J, Vlieger A, Rajindrajith S, Benninga M. Epidemiology of Pediatric Functional Abdominal Pain Disorders: A Meta-Analysis. Pediatrics. 2025 Feb 1;155(2):e2024067677. doi: 10.1542/peds.2024-067677.

8. Di Nardo G, Barbara G, et al. Italian guidelines for the management of irritable bowel syndrome in children and adolescents : Joint Consensus from the Italian Societies of: Gastroenterology, Hepatology and Pediatric Nutrition (SIGENP), Pediatrics (SIP), Gastroenterology and Endoscopy (SIGE) and Neurogastroenterology and Motility (SINGEM). Ital J Pediatr. 2024 Mar 14;50(1):51. doi: 10.1186/s13052-024-01607-y.

9. Gordon M, Sinopoulou V, Tabbers M et al. Psychosocial Interventions for the Treatment of Functional Abdominal Pain Disorders in Children: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Pediatr. 2022 Jun 1;176(6):560-568. doi: 10.1001/jamapediatrics.2022.0313. 

10. Saulnier DM, Riehle K, Mistretta TA et al. Gastrointestinal microbiome signatures of pediatric patients with irritable bowel syndrome. Gastroenterology. 2011 Nov;141(5):1782-91. doi: 10.1053/j.gastro.2011.06.072.

11. Hollister EB, Oezguen N, Chumpitazi BP, et al. (2019). Leveraging Human Microbiome Features to Diagnose and Stratify Children with Irritable Bowel Syndrome. J Mol Diagn. 2019 May;21(3):449-461. doi: 10.1016/j.jmoldx.2019.01.006.

12. Baştürk A, Artan R, Yılmaz A. Efficacy of synbiotic, probiotic, and prebiotic treatments for irritable bowel syndrome in children: A randomized controlled trial. Turk J Gastroenterol. 2016 Sep;27(5):439-443. doi: 10.5152/tjg.2016.16301. 

13. Groen J, Gordon M, Chogle A, et al. ESPGHAN/NASPGHAN guidelines for treatment of irritable bowel syndrome and functional abdominal pain-not otherwise specified in children aged 4–18 years. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2025 Aug;81(2):442-471. doi:10.1002/jpn3.70070.

14. Rutten JMTM, Vlieger AM, Frankenhuis C et al. Home-Based Hypnotherapy Self-exercises vs Individual Hypnotherapy With a Therapist for Treatment of Pediatric Irritable Bowel Syndrome, Functional Abdominal Pain, or Functional Abdominal Pain Syndrome: A Randomized Clinical Trial. JAMA Pediatr. 2017 May 1;171(5):470-477. doi: 10.1001/jamapediatrics.2017.0091.

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¿Cómo actúa el microbioma intestinal en la calidad del sueño

El microbioma intestinal y el sueño mantienen interacciones bidireccionales a través de vías metabólicas, neuronales e inmunológicas. ¿Una puerta abierta a nuevas estrategias terapéuticas en caso de alteraciones del sueño?

El eje intestino-cerebro

¿Y si existiera una relación bidireccional entre el sueño y el intestino? Para ir más allá de las simples investigaciones de correlación1, una revisión se adentra en la literatura que explora el eje microbiota-intestino-cerebro y su papel en la regulación del sueño, con el fin de resumir los mecanismos potenciales que relacionan la composición y las funciones de la microbiota intestinal con las alteraciones del sueño.

18% La prevalencia estimada de la apnea obstructiva del sueño (AOS) en la población adulta es del 18%.

10% La prevalencia estimada de insomnio en la población adulta es del 10%.

3% La prevalencia estimada del síndrome de piernas inquietas (SPI) en la población adulta es del 3%.

Trastornos del sueño y eje intestino-cerebro

Varios trastornos del sueño se asocian con alteraciones en la composición del microbioma intestinal y sus metabolitos:

- Los insomnes muestran una reducción de la diversidad microbiana, con (aunque varía de un estudio a otro) la disminución de algunas bacterias (como las Ruminococcaceae) correlacionada con una disminución de sus metabolitos (menos ácidos biliares secundarios, producidos por bacterias a partir de los ácidos biliares del hígado).

- También se observa una menor diversidad en pacientes con apnea obstructiva del sueño, y una trasplante de microbiota fecal (FMT) de sujetos con hipoxia puede alterar los ciclos de sueño de animales sanos.

- El trabajo nocturno y el jet lag también provocarían cambios notables en el microbioma, aumentando la permeabilidad intestinal y la inflamación. 

- La narcolepsia podría estar relacionada con un desequilibrio entre los microbiomas inmunosupresores e inmunoestimuladores.

- En el síndrome de las piernas inquietas, una proliferación bacteriana en el intestino delgado podría estar implicada.
 

Las disbiosis también se observan en patologías asociadas a trastornos del sueño: en el trastorno depresivo mayor, la composición del microbioma intestinal está correlacionada con la calidad del sueño; en la enfermedad de Parkinson, estudios de aleatorización mendeliana han sugerido una asociación causal con bacterias intestinales; en la enfermedad de Alzheimer, los trastornos del sueño estarían directamente asociados con la acumulación de la proteína beta amiloide, junto con alteraciones en la flora bacteriana que podrían constituir biomarcadores potenciales de diagnóstico o tratamiento.
 

0,03% La prevalencia estimada de la narcolepsia en la población adulta es del 0,03%.

>50% Más de una de cada 2 personas con demencia (incluida la enfermedad de Alzheimer) sufre de insomnio.²

Comunicación bidireccional

La revista también presenta tres grandes vías de comunicación bidireccional a través de las cuales el eje microbiota-intestino-cerebro coordinaría el sueño:

- Vías metabólicas y endocrinas: los ácidos biliares secundarios y los (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) producidos por las bacterias influyen en el sueño a través de la circulación sistémica. Además, el microbioma produce o regula moléculas clave del ciclo sueño-vigilia como el GABA, la serotonina, el triptófano y la melatonina.

- Vías neuronales: las bacterias intestinales y sus metabolitos afectan al sistema nervioso entérico e interactúan con las vías del nervio vago para influir en las regiones y circuitos cerebrales relacionados con el sueño. Además, el microbioma y sus metabolitos modulan la respuesta al estrés y la ritmicidad de la corticosterona, influyendo en la hiperactividad de la vigilia.

- Vías inmunológicas : la privación de sueño desencadena una inflamación sistémica e intestinal, comprometiendo la barrera intestinal y afectando al sistema nervioso central.
 

¿Sabías?

  • En los países europeos de ingresos altos, la apnea obstructiva del sueño (AOS) es el trastorno del sueño más costoso (184.000 millones de euros), seguido de la insomnio (158.000 millones de euros), el síndrome de piernas inquietas (SPI) (79.000 millones de euros), la narcolepsia (905 millones de euros) y el trastorno del comportamiento durante el sueño REM (TCSR) (436 millones de euros). Los costes directos e indirectos representan el 48% y el 52% del total, respectivamente, y no se dispone de datos sobre los costes de los cuidados informales.3

  • Los trastornos del sueño son muy frecuentes en las personas con enfermedad de Parkinson, y hasta el 98% de los pacientes los padecen en algún momento. El trastorno del comportamiento durante el sueño REM (TCSR) afecta a alrededor del 46% de los pacientes con enfermedad de Parkinson.

  • El síndrome de piernas inquietas (SPI) afecta al 15-20% de los pacientes con enfermedad de Parkinson, aunque el SPI de inicio temprano no predispone al desarrollo posterior de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, un SPI grave puede ser una señal de advertencia temprana de la enfermedad. 

Modificar el microbioma para mejorar el sueño

Dado que los tratamientos tradicionales de los trastornos del sueño a menudo conllevan efectos secundarios, las terapias dirigidas al microbioma representan estrategias prometedoras:

¿Está la ciencia en camino hacia una medicina de precisión del sueño?

La microbiota intestinal y los trastornos del sueño: ¿hacia un enfoque terapéutico basado en la modulación microbiana?

Más información!
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Vitíligo: la microbiota intestinal, clave en el estrés oxidativo cutáneo

La microbiota intestinal podría desempeñar un papel importante en la aparición y la evolución del vitíligo. El ácido hipúrico, un metabolito producido por la microbiota, podría ser un mediador clave del estrés oxidativo… ¿y un posible biomarcador o incluso una diana terapéutica?

El vitíligo, una enfermedad cutánea autoinmune, se caracteriza por la destrucción de los melanocitos, lo que da lugar a manchas despigmentadas. Sin embargo, el estrés oxidativo cutáneo —un factor clave en la progresión de la enfermedad— parece verse influido por la microbiota intestinal. A continuación, se presenta un resumen de un estudio que analiza los mecanismos implicados.1

El estrés oxidativo relacionado con la microbiota intestinal

La primera fase del trabajo de los investigadores consistió en analizar las lesiones de los pacientes y de un modelo murino. Esto reveló, en las zonas despigmentadas, una sobreexpresión de genes asociados al estrés oxidativo y a las respuestas a las especies reactivas del oxígeno (ROS). Esto confirma que estos procesos son cruciales en la patogénesis de la enfermedad.

Siguiente paso: los investigadores descubrieron que los ratones con vitíligo presentan una acumulación significativa de ROS en la piel, así como anomalías mitocondriales en sus melanocitos. La eliminación de la microbiota intestinal con antibióticos redujo la acumulación anómala de ROS y las anomalías mitocondriales en los melanocitos, lo que dio lugar a una mejora significativa de la despigmentación. Por lo tanto, la microbiota intestinal parece regular directamente el estado de estrés oxidativo de la piel.

El vitíligo en el mundo

  • La prevalencia global a lo largo de la vida del vitíligo diagnosticado por un médico o un dermatólogo se estima en un 0,36 % en la población general, un 0,67 % en la población adulta y un 0,24 % en la población pediátrica.2

  • Entre los adultos, las estimaciones de prevalencia oscilan entre el 0,43 % en Asia Oriental y el 0,98 % en Europa Central.2

  • Entre los niños, la prevalencia del vitíligo oscila entre el 0,16 % en Asia Oriental y el 0,35 % en Asia Meridional y el 0,35 % en Europa Central.2

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De la microbiota intestinal a la piel

Investigaciones posteriores realizadas por científicos demuestran que la microbiota de los ratones con vitíligo presenta un desequilibrio (aumento de Clostridiales y disminución de Verrucomicrobiae). La transferencia de esta microbiota disbiótica (mediante la convivencia de animales o el trasplante fecal) agrava la despigmentación. Por el contrario, la administración de probióticos frena la progresión de la enfermedad, lo que sugiere un posible enfoque terapéutico.

Pero, ¿cómo se relaciona la microbiota intestinal con la piel? El análisis metabolómico de las heces, la sangre y los tejidos cutáneos de ratones identificó un factor clave: el ácido hipúrico, un metabolito derivado de la microbiota, se acumula en exceso en las heces, el suero y la piel de los ratones con vitíligo. Las inyecciones de ácido hipúrico son suficientes para reproducir la acumulación de ROS y exacerbar la despigmentación en ratones. ¿Y en los seres humanos? Se ha observado que los niveles séricos de ácido hipúrico son más elevados en pacientes con vitíligo.

Una hipótesis mecánica

Esto nos lleva a la siguiente hipótesis: en ratones con vitíligo, la barrera de la mucosa intestinal se ve debilitada (debido a una reducción de las células caliciformes responsables de la producción de moco y a una disminución del grosor de la mucosa), lo que aumenta la permeabilidad intestinal. Este aumento de la permeabilidad facilitaría el paso del ácido hipúrico al torrente sanguíneo y, posteriormente, a la piel. El ácido hipúrico provocaría estrés oxidativo al unirse directamente a dos proteínas (NOS2 y MAPK14); esta interacción molecular directa promovería entonces la producción de ROS en los tejidos cutáneos.

Así, la disbiosis intestinal provocaría el estrés oxidativo cutáneo en el vitíligo a través del ácido hipúrico. Estos resultados también sugieren que los probióticos podrían desempeñar un papel en la ralentización de la progresión de la enfermedad.

Las bacterias intestinales convierten las hormonas del estrés en progestágenos: el asombroso papel del gas hidrógeno

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