Alimentos fermentados: un tesoro de beneficios para nuestra salud

Pan, yogures, quesos, hortalizas o embutidos: los alimentos fermentados son pilares fundamentales de nuestra dieta y de la gastronomía mundial. Aunque su propósito original era puramente práctico —prolongar la vida útil de los productos de temporada—, hoy es su extraordinario perfil nutricional con beneficios par la salud  y la intensidad de sus sabores lo que explica el renovado entusiasmo que despiertan en nuestras mesas. 

La microbiota intestinal

Por muy de moda que parezcan, los alimentos fermentados no han necesitado a los influencers para ganarse un lugar en el menú: sus orígenes se remontan al año 14 000 a.C. en la cuenca mediterránea. 1
En aquel entonces, la fermentación se impuso de forma empírica como un excelente método para conservar las provisiones. Sin embargo, no fue hasta 1857 cuando Louis Pasteur descifró el misterio, revelando el papel crucial de los organismos vivos —levaduras, bacterias y otros organismos microscópicos— en este proceso.

En ausencia de oxígeno, estos microorganismos utilizan sus enzimas para transformar los componentes del alimento (generalmente los azúcares). Esta degradación natural produce elementos clave: ácidos, como el ácido láctico presente en el yogur, los quesos, el kimchi o el chucrut, o alcohol, como en el caso del vino.
El ácido reduce el pH del alimento, creando un entorno hostil para los patógenos, mientras que el alcohol actúa como un eficaz antimicrobiano natural. 2

"Resulta difícil determinar con certeza el número de alimentos fermentados que se producen en el mundo; la mayoría de las estimaciones apuntan a que existen más de 5 000 tipos diferentes."  3

Resumen de las fermentaciones alimentarias más comunes

Fuente: Valentino, 2024 2

Fermentación láctica

Principales taxones implicados:

  • Lactobacillaceae
  • Leuconostocaceae
  • Streptococcaceae

Principales productos: 

  • ácido láctico (homoláctico)
  • CO2
  • etanol (heteroláctico)

Principales alimentos fermentados producidos: 

  • productos lácteos (yogur, quesos, kéfir)
  • chucrut
  • kimchi
  • encurtidos
  • tempeh
  • carnes fermentadas
Fermentación alcohólica

Principales taxones implicados:

  • Saccharomyces spp.
  • Kloeckera spp.

Principales productos: 

  • etanol
  • CO2

Principales alimentos fermentados producidos: 

  • vino
  • cerveza
  • kefir
Fermentación acética

Principales taxones implicados:

  • Acetobacter spp.
  • Gluconacetobacter
  • Gluconobacter

Principales productos:

  • acetato
  • exopolisacáridos

Principales alimentos fermentados producidos: 

  • chocolate
  • café
  • vinagre
  • cervezas especiales
  • water kefir
Fermentación propiónica

Principales taxones implicados:

  • Propionibacterium spp.

Principales productos:

  • propionato
  • acetato 
  • CO2
  • succinato (vía de Wood-Werkman)

Principales alimentos fermentados producidos:

  • quesos de tipo suizo

Fuente de microorganismos con efecto probiótico 

Es importante distinguir entre los alimentos que utilizan la fermentación solo como un paso previo y aquellos que llegan "vivos" a nuestra mesa. Productos como el pan, el vino, el café o el chocolate ya no contienen microorganismos activos, puesto que el calor de la cocción o sus procesos de elaboración los han eliminado. 1
Sin embargo, otros muchos alimentos conservan una asombrosa riqueza de bacterias y levaduras vivas en el momento del consumo. 
Entre estos aliados se encuentran:

  • los yogures,
  • el kéfir,
  • la mayoría de los quesos,
  • el miso,
  • el natto,
  • el tempeh,
  • las verduras fermentadas sin calentar como los pepinillos,
  • el salami y otros embutidos sin calentar. 1 

Estos microorganismos impiden el desarrollo de patógenos como las conocidas Listeria y Salmonella, responsables de intoxicaciones alimentarias. 

Pero la historia no termina en la puerta de la despensa. Cuando consumimos productos fermentados que contienen bacterias y levaduras vivas, ingerimos estos microorganismos que luego recorrerán nuestro tracto digestivo.
Aunque una buena parte sucumbe ante la intensa acidez del estómago, un grupo de "supervivientes" logra alcanzar el intestino. Una vez allí, estos microorganismos pueden modificar nuestra microbiota de manera transitoria o, si el alimento se consume con regularidad, de forma más duradera. 1,3,4,5

Este es el efecto (sidenote: Probiotics Microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, son saludables para el anfitrión. FAO/OMS, Joint Food and Agriculture Organization of the United Nations/ World Health Organization. Working Group. Report on drafting  guidelines for the evaluation of probiotics in food, 2002. Hill C, Guarner F, Reid G, et al. Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014;11(8):506-514. )  de los alimentos fermentados sin cocer o sin pasteurizar, como la kombucha, el kéfir o el kimchi, que enriquecen nuestra flora intestinal con microorganismos beneficiosos para nuestro sistema digestivo (repelen a los patógenos, refuerzan nuestra barrera intestinal, reducen la inflamación, etc.) y para nuestra salud en general. 2 

Verduras fermentadas: buenas razones para ponerlas en el menú

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Fuente de fibra prebiótica 

Los alimentos fermentados no solo nos aportan microorganismos, sino que también actúan como su sustento. Es el caso de las frutas, las hortalizas o el pan (especialmente el integral), que son ricos en fibra dietética, un tipo de hidrato de carbono que nuestro sistema digestivo no puede procesar por sí solo. 6 Al no ser digeridas, estas fibras llegan intactas al intestino grueso, donde se convierten en el banquete principal de nuestras bacterias.

Las fibras fermentables de las frutas, las verduras y las legumbres, y las fibras no fermentables de los cereales (como el almidón resistente). Ambas actúan como sustratos que alimentan nuestra microbiota intestinal  6 desempeñando lo que conocemos como una función prebiótica. 
Gracias a ellas, nuestra flora intestinal se mantiene en plena forma. 

Fuente de metabolitos posbióticos 

La magia de la fermentación no termina con la presencia de bacterias; continúa con lo que estas producen. Ya sea durante la elaboración del chucrut y el queso, o dentro de nuestro propio tracto digestivo, la actividad bacteriana genera numerosos metabolitos, entre ellos,  (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. )  (AGCC).
El más famoso de todos es, sin duda, el  (sidenote: Butirato Un ácido graso de cadena corta producido por las bacterias intestinales mediante la fermentación de la fibra dietética. ) , que potencia la función de barrera intestinal de nuestro sistema digestivo al estimular la producción de moco protector y proteínas que unen las células de la pared entre sí. Pero sus beneficios no se quedan en el intestino.
El butirato viaja por nuestro torrente sanguíneo regulando funciones vitales: ayuda a aumentar la sensación de saciedad y contribuye a reducir la inflamación general del organismo. 7
 Así pues, los alimentos fermentados también tienen un efecto  (sidenote: Postbióticos Preparación de microorganismos inanimados y/o sus constituyentes que confiere un beneficio para la salud del huésped. Salminen S, Collado MC, Endo A, et al. The International Scientific Association of Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of postbiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2021 Sep;18(9):649-667. )  ¡lo que contribuye igualmente a sus beneficios! 

Y eso no es todo.
Los microorganismos producen muchos otros compuestos beneficiosos para nuestra salud: 

  • vitaminas del grupo B en los productos lácteos fermentados;
  • vitaminas A, B y C, minerales y polifenoles en el şalgam, una bebida fermentada turca a base de zanahorias negras y nabos;
  • antioxidantes beneficiosos en la kombucha, un té azucarado fermentado;
  • polifenoles en las verduras fermentadas chinas o en el vino tinto. 1,3

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Más fáciles de digerir, en todos los sentidos de la palabra 

Los alimentos fermentados tienen la bien merecida fama de ser más digestivos. En realidad, los microorganismos hacen parte del trabajo por nosotros: gracias a sus propias enzimas, descomponen las complejas moléculas de hidratos de carbono, proteínas y lípidos en unidades más pequeñas y sencillas de procesar.1,3
Pero los beneficios no se detienen en la digestión; la fermentación también mejora la biodisponibilidad de nutrientes esenciales. Así, el calcio y el potasio contenidos en los yogures son más fáciles de asimilar. 2 

La fermentación también puede hacer que ciertos alimentos fermentados resulten «aceptables» para consumidores con intolerancias. 
El ejemplo más conocido es el de la lactasa, una enzima que digiere la lactosa durante la infancia, pero que a veces se pierde posteriormente. Sin ella, desarrollamos intolerancia a la lactosa y nos sentimos hinchados tras beber un simple vaso de leche.
Mientras toleramos bien el yogur o el queso. ¿Por qué? Porque las bacterias lácticas, gracias a su propia lactasa, ya han consumido gran parte de la lactosa, reduciendo considerablemente su concentración y el riesgo de intolerancia.1,2,3
Del mismo modo, la fermentación reduce los FODMAP y el gluten, mejorando ligeramente la tolerabilidad en personas sensibles. 8 

Por último, la fermentación también puede reducir la concentración de factores antinutricionales en los alimentos.
En la soja, reduce los inhibidores de la tripsina, que bloquean una enzima pancreática imprescindible para la digestión de las proteínas.1,3
Asimismo, la fermentación de los cereales y las legumbres reduce los fitatos, que dificultan la absorción de minerales como el zinc, el hierro o el calcio. 2

Mucho sabor con pocos aditivos 

Por último, la fermentación libera numerosos compuestos que transforman radicalmente las propiedades organolépticas de los alimentos fermentados en tres aspectos 3: 

  • Sabor: la transformación de los azúcares en ácidos orgánicos (ácidos láctico, acético y propiónico) modifica el perfil aromático de los alimentos. Por ejemplo, el ácido propiónico confiere a los quesos suizos (gruyere, etc.) su sabor característico; la fermentación del citrato por ciertas bacterias lácticas aporta notas de nuez y mantequilla a productos como el queso cottage o el Gouda. 
  • Aroma: la fermentación libera compuestos aromáticos únicos (ésteres, alcoholes) que confieren a los quesos, el pan o el vino sus aromas característicos. 
  • Textura y aspecto: la fermentación es capaz de modificar la estructura física, haciendo, por ejemplo, que el yogur se vuelva más cremoso, el pan esponjoso y el queso Emmental poroso gracias al CO2 liberado.

En definitiva, la fermentación es el arte de conservar... sin conservantes. 
Es una alianza milenaria con el mundo microscópico que nos permite prescindir de aditivos y ahorrar energía conservando los alimentos a temperatura ambiente y dejando que el tiempo y la biología hagan el trabajo pesado (los ácidos y el alcohol producidos por los microorganismos mantienen a raya los patógenos).  

Motivos sobran, pues, para incluir alimentos fermentados en nuestra dieta! 

Descubre nuestra serie de contenidos sobre la microbiota y los alimentos fermentados:

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¿Podría una bacteria intestinal sustituir al gimnasio?

Hacemos ejercicios, consumimos proteínas… y aun así nuestros músculos se debilitan con la edad. ¿Y si la pieza que falta no estuviera en el plato, sino en el intestino? La respuesta podría encontrarse en una nueva bacteria.

La microbiota intestinal
Could One Gut Bacterium replace a Gym Membership?

Imagine esto: se está haciendo mayor y, por mucho que lo intente:

  • tiene menos fuerza de agarre,
  • las piernas se le cansan antes
  • y siente que empieza a no reconocer su cuerpo.

Los médicos llaman a esto sarcopenia, y afecta a hasta un tercio de las personas mayores de 60 años.
La alimentación y el ejercicio ayudan, por supuesto, pero un equipo de científicos 1  en España y Países Bajos acaban de descubrir algo que nadie se esperaba: un aliado microscópico que vive en el intestino podría estar determinando nuestra fuerza inadvertidamente. 
Llaman a esta vía el eje intestino-músculo. 

Sarcopenia

Es un síndrome que se caracteriza por un declive de la fuerza muscular, a menudo acompañado de pérdida de masa muscular o de un menor rendimiento físico. Cuando esta pérdida de fuerza y masa muscular es clínicamente significativa, los médicos la llaman sarcopenia. 1

Eje intestino-músculo

Un canal de comunicación entre las bacterias intestinales y los músculos esqueléticos que se ha descubierto recientemente. Es como un diálogo oculto en el que las señales del intestino pueden influir en lo fuertes o débiles que están los músculos. 1

 

¿Un nuevo probiótico para sus músculos?

Los investigadores estudiaron a 124 adultos, jóvenes y mayores, y descubrieron que las personas con más ejemplares de una bacteria intestinal llamada Roseburia inulinivorans eran perceptiblemente más fuertes. Entre los adultos mayores, aquellos con una concentración detectable presentaban una fuerza de agarre un 29 % mayor que la de los que no la tenían.

Microbiota y deporte: microorganismos competitivos

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Para comprobar si esto se podía reproducir en un laboratorio, les dieron a unos ratones estas bacterias, tres veces por semana y por vía oral. Tras pocas semanas, la fuerza muscular de los animales aumentó en aproximadamente un 30 %, sin que hubieran pasado ni un minuto corriendo en una cinta. 
Incluso sus fibras musculares incrementaron de tamaño y pasaron a ser de tipo II, fibras potentes de contracción rápida gracias a las que podemos correr y agarrar o levantar objetos. Otras bacterias estrechamente relacionadas con estas no mostraron el mismo efecto en la fuerza prensil de los ratones.
Sino que se trataba únicamente de R. inulinivorans.

 

Fibras musculares de tipo II

Las rápidas y potentes fibras musculares que utilizamos al correr, saltar o agarrar algo con fuerza. En este estudio, R. inulinivorans cambió la composición muscular hacia estas fibras en ratones, lo que ayuda a entender el notable aumento de fuerza observado. 1

Roseburia inulinivorans

Una especie de bacteria intestinal que suele estar presente en los intestinos sanos. De todos los miembros de la familia Roseburia analizados, era el único capaz de estimular la fuerza muscular, un efecto sorprendentemente específico que la distingue como un candidato a probiótico. 1

Una bacteria diseñada para el rendimiento

Y ahora llega lo realmente sorprendente. R. inulinivorans pertenece a una familia de bacterias célebre por producir butirato, un reconocido metabolito intestinal, por lo que podríamos esperar que ese fuera el mecanismo causante. Sin embargo, la concentración de butirato ni se inmutó. En su lugar, los ratones que recibieron R. inulinivorans tenían una menor concentración de varios aminoácidos en el intestino y en la sangre.

Aminoácidos

Los constituyentes moleculares que nuestro organismo utiliza para desarrollar y reparar los músculos. En este estudio, R. inulinivorans consumía aminoácidos en el intestino, lo que paradójicamente parecía redirigir las existencias restantes del organismo hacia el tejido muscular. 1

Era como si esta bacteria consumiera los aminoácidos, es decir, los constituyentes básicos de las proteínas, en el propio intestino. En cierto modo, los microorganismos estaban llevando a cabo su propia estrategia de nutrición en las sombras.
Paradójicamente, al tomar los aminoácidos para sí mismos, parecía que impulsaban al cuerpo a redirigir las provisiones restantes hacia los músculos. 
Una vez allí, alimentaban las vías energéticas esenciales para la reparación, el crecimiento y el rendimiento de los músculos. 

Lo que no se usa se oxida

Y esta es la parte inquietante: la cantidad de R. inulinivorans disminuye con la edad, justo cuando los músculos más la necesitan. Se observó una tendencia similar en conjuntos de datos públicos de más de 3500 personas, lo que indica que la pérdida muscular con la edad no solo tiene que ver con moverse menos o con cambiar de dieta. El ecosistema intestinal también está transformándose, y un compañero silencioso de nuestra fuerza se está desvaneciendo discretamente.

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La buena noticia es que ahora los científicos consideran que R. inulinivorans es un prometedor candidato a probiótico. Aún es necesario realizar ensayos clínicos en seres humanos, pero nos queda una idea tangible: un futuro en el que mantener la fuerza muscular podría no empezar con ir al gimnasio, sino con lo que vive en nuestro intestino.

 

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Una bacteria intestinal que fortalece los músculos

La sarcopenia se suele interpretar como un fracaso del ejercicio y la nutrición. No obstante, en un nuevo estudio se vincula una bacteria, Roseburia inulinivorans, con la fuerza muscular en los seres humanos y se demuestra un efecto de causalidad en los ratones mediante cambios en los aminoácidos.

La microbiota intestinal regula el metabolismo, la inflamación y la función tisular del huésped, pero el papel que desempeña en la salud muscular se ha mantenido en la sombra. Aunque el concepto de un eje intestino-músculo ha cobrado fuerza, ninguna especie bacteriana concreta se había relacionado causalmente con la fuerza muscular. 
En un nuevo estudio 1 publicado en Gut por Martínez Tellez et al., del Centro Médico de la Universidad de Leiden y la Universidad de Granada, se trata de llenar ese hueco.

Eje intestino-músculo

Una vía de comunicación bidireccional mediante la cual los microorganismos del intestino, sus metabolitos y las señales inmunitarias influyen en la masa y la función muscular. En este estudio se proporcionan pruebas directas de que una única especie bacteriana de este eje puede modular causalmente la fuerza muscular. 1

Sarcopenia

La pérdida progresiva y relacionada con la edad de la masa, la fuerza y la función de los músculos esqueléticos, que contribuye a la debilidad y a obtener resultados clínicos desfavorables. La disminución de la concentración de R. inulinivorans observada con el paso del tiempo apunta a una posible vía terapéutica a través del microbioma para esta enfermedad. 1

 

De la asociación en seres humanos a las pruebas causales en ratones

El equipo llevó a cabo análisis metagenómicos en dos cohortes de seres humanos: 

  • 90 adultos jóvenes (de entre 18 y 25 años)
  • y 33 adultos mayores (de entre 65 y 75 años), a los que se les realizó un amplio fenotipado para determinar la fuerza muscular. 

De entre todos los taxones bacterianos, la abundancia relativa de Roseburia inulinivorans, pero no de otras especies de Roseburia, se asoció positivamente con la fuerza prensil de la mano en ambos grupos de edad. Los adultos mayores con R. inulinivorans detectable presentaron una fuerza prensil de la mano un 29 % superior (p < 0,01). En los más jóvenes, una mayor abundancia de esta también mostraba una correlación con el rendimiento en la prensa de piernas o la prensa de banca (r ≥ 0,26, p < 0,05).

Roseburia inulinivorans

Una bacteria anaeróbica productora de butirato de la familia Lachnospiraceae, identificada aquí como la única especie de Roseburia vinculada específica y causalmente con la mejoría de la fuerza muscular tanto en cohortes de seres humanos como en un modelo murino. 1

 

Para comprobar la causalidad, 32 ratones tratados con antibióticos recibieron:  

  • R. inulinivorans,
  • R. faecis,
  • R. intestinalis, o excipiente líquido mediante alimentación forzada por vía oral tres veces por semana durante ocho semanas.

Solo R. inulinivorans indujo un insólito aumento de aprox. el 30 % en la fuerza prensil de las extremidades anteriores (p < 0,001). El análisis de las fibras musculares confirmó el aumento del área del corte transversal, una mayor frecuencia de fibras grandes (>5000 µm²) y un cambio de fibras de tipo I a fibras de tipo II, las cuales se contraen rápidamente y son esenciales para generar fuerza. 

Fibras musculares de tipo II

Fibras musculares esqueléticas de contracción rápida que se caracterizan por su gran capacidad glucolítica y su rápida generación de fuerza. La suplementación con R. inulinivorans cambió la composición de las fibras hacia el tipo II, lo que coincidió con el aumento del tamaño de las fibras musculares y de la fuerza prensil en ratones. 1

Un mecanismo inesperado: aminoácidos en lugar de butirato

Puesto que las especies de Roseburia son productoras de butirato confirmadas, se pensó que el factor impulsor serían los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). No obstante, la concentración de los AGCC cecales se mantuvo inalterada.
La característica metabólica clave de
R. inulinivorans estaba en otro lugar: un marcado descenso en los aminoácidos cecales, como:

  • la metionina,
  • la leucina,
  • la isoleucina,
  • la valina,
  • la alanina
  • y la lisina.

Los datos genómicos indican que R. inulinivorans depende de una vía de biosíntesis específica de la lisina vinculada a la succinilación y que no puede utilizar la urea como fuente de nitrógeno, lo que probablemente aumenta su absorción luminal de aminoácidos. Posteriormente, el análisis metabolómico no selectivo de los músculos esqueléticos reveló la activación de las vías de la purina y los fosfatos de pentosa, rutas centrales de la biosíntesis de los nucleótidos, la producción de NADPH y el equilibrio de oxidorreducción.
El metabolismo de la purina se puede estimular mediante mTORC1, un importante regulador de la señalización anabólica y el crecimiento muscular, lo que apunta a un vínculo mecánico entre el consumo microbiano de aminoácidos en el intestino y la hipertrofia de las fibras musculares.

29%

En las personas mayores, la presencia detectable de R. inulinivorans se asocia con un aumento del 29 % en la fuerza de prensión. ¹

Un candidato a probiótico para los músculos de más edad

La concentración de R. inulinivorans era significativamente inferior en los adultos mayores en comparación con los más jóvenes, una tendencia que se confirmó en 3512 metagenomas disponibles públicamente (p = 0,016).
El género
Roseburia también está bajo en:

  • la sarcopenia,
  • la parálisis cerebral,
  • la anorexia nerviosa
  • y la caquexia cancerosa.

Sarcopenia: implicación de la microbiota intestinal en la pérdida funcional y de masa de los músculos esqueléticos

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En particular, se ha observado que el entrenamiento de la fuerza aumenta de forma selectiva la cantidad de Roseburia, lo que indicaría que existe un diálogo bidireccional intestino-músculo.
En conjunto, estos hallazgos indican que
R. inulinivorans es un modulador del eje intestino-músculo específico de las especies y un convincente candidato a probiótico para utilizarse en las estrategias nutracéuticas contra el deterioro muscular senil, aunque sigue siendo indispensable que se lleven a cabo rigurosos ensayos de intervención en seres humanos. 

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Los cálculos renales: ¿una mezcla de minerales… y bacterias?

¿Y si los cálculos renales no fueran solo depósitos minerales? Un estudio reciente revela la presencia de bacterias en el interior de los cálculos de oxalato cálcico, lo que sugiere que estos microorganismos podrían participar activamente en su formación dentro de los riñones.

La microbiota urinaria

Los cálculos renales, conocidos médicamente como litiasis renal, son estructuras similares a «piedrecitas» que se forman en el riñón a partir de los minerales presentes en la orina. 
La mayoría de ellos se denominan «cálcicos», ya que están compuestos fundamentalmente por calcio, a menudo en forma de oxalato. 
Hasta ahora, la formación de estos cálculos se explicaba principalmente mediante un proceso químico: cuando la orina presenta una concentración excesiva de calcio y oxalato, se generan cristales que, al crecer y aglomerarse, terminan obstruyendo las vías urinarias. 

70% Los cálculos de calcio representan más del 70% del total, lo que los convierte, con diferencia, en el tipo de litiasis urinaria más frecuente a nivel mundial. ¹

1/11 La prevalencia de la litiasis renal (cálculos renales) ha aumentado a nivel mundial en las últimas décadas, alcanzando un riesgo estimado de padecerla a lo largo de la vida de 1 de cada 11 personas. ¹

80% Se ha observado una tasa de recidiva de hasta el 80% en cálculos renales de composiciones específicas. ¹

Sin embargo, esta visión podría estar incompleta, del mismo modo que ha quedado obsoleta la creencia de que la orina es un fluido estéril; hoy sabemos que alberga una microbiota urinaria, esencial para nuestra salud.

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Los principales tipos de cálculos renales son:

  • cálculos cálcicos: los más frecuentes
  • cálculos de estruvita: generalmente asociados a infecciones, especialmente infecciones urinarias
  • cálculos de ácido úrico: generalmente relacionados con una concentración elevada de ácido en la orina. 1

Presencia de bacterias en los cálculos de calcio

Un estudio 1 publicado en la revista PNAS en 2026 sugiere la existencia de un factor biológico adicional en el desarrollo de estas formaciones: las bacterias.
Los investigadores decidieron explorar esta línea de trabajo tras una observación inesperada: el hallazgo de bacterias y estructuras denominadas «biopelículas» —una matriz protectora que alberga comunidades bacterianas— en el interior de cálculos renales compuestos por oxalato de calcio.

¿Cuáles son los síntomas de los cálculos renales?

Es posible que los cálculos de menor tamaño pasen inadvertidos, ya que, en la mayoría de los casos, se eliminan a través de la orina sin causar molestias.

Sin embargo, los cálculos de mayor tamaño pueden provocar los siguientes síntomas:

  • dolor en la parte lateral del abdomen (la barriga); 
  • cólicos que aparecen y desaparecen de forma intermitente 
  • náuseas o vómitos. 2

Papel de las bacterias en la formación de los cálculos

Al analizar los cálculos con mayor detalle, los investigadores descubrieron que no son estructuras homogéneas. Por el contrario, presentan una arquitectura organizada en capas, donde se alternan zonas minerales con estratos orgánicos ricos en bacterias.

Desde una perspectiva microbiológica, se detectaron bacterias en casi la mitad de los cálculos estudiados, incluso en pacientes que no presentaban signos de una infección urinaria activa.
Entre las especies más frecuentemente identificadas destacaron  : 

  • Escherichia coli
  • Enterococcus faecalis
  • y Proteus mirabilis. 

Asimismo, más de un tercio de estos cálculos albergaban varias especies bacterianas, formando auténticas comunidades microbianas. 

¿Cuáles son las causas de los cálculos renales?

Los residuos presentes en la sangre pueden, en ocasiones, formar cristales que se acumulan en los riñones. Con el paso del tiempo, estos cristales pueden aglutinarse hasta formar una masa dura similar a una piedra: el cálculo renal.

El riesgo de formación de cálculos es mayor en las personas que:

  • no beben suficientes líquidos; 
  • toman determinados medicamentos; 
  • padecen enfermedades específicas que aumentan la concentración de ciertas sustancias en la orina. 

Una vez formado el cálculo, el organismo suele intentar eliminarlo de forma natural durante el proceso de micción. 2

Según los investigadores, las bacterias podrían desempeñar un papel activo en la formación de los cálculos al producir biopelículas ricas en ADN extracelular, las cuales tendrían la capacidad de capturar iones de calcio y concentrarlos localmente.
Estas estructuras actuarían como «puntos de partida» ideales para la formación de cristales de oxalato de calcio.
A partir de ahí, los cristales se desarrollarían alrededor y a través de estas biopelículas, que terminarían integrándose de manera progresiva en capas sucesivas dentro de la estructura del cálculo renal. 

¿Es el cálculo renal un biocompuesto?

En definitiva, los cálculos renales podrían no ser únicamente depósitos minerales derivados de un desequilibrio químico. Por el contrario, estaríamos ante estructuras híbridas que combinan elementos minerales y biológicos, esto es, auténticos «biocompuestos». 

De confirmarse este modelo, la forma en que entendemos esta enfermedad podría cambiar radicalmente. Esto abriría nuevas vías para la prevención y el tratamiento, permitiendo que las estrategias no se centren únicamente en los cristales, sino también en las biopelículas bacterianas que participan activamente en su formación. 

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Litiasis cálcica: el papel emergente de un componente bacteriano

Se han detectado bacterias y biopelículas en cálculos de oxalato de calcio, lo que sugiere un posible papel de los microorganismos en la salud urinaria a través de la fisiopatología de la litiasis cálcica.

Los cálculos renales son aglomerados policristalinos cuya clasificación se define según su componente predominante.
Más de dos de cada tres cálculos están compuestos principalmente por calcio; tradicionalmente, la formación de estos cálculos de oxalato cálcico (CaOx) se ha explicado mediante los procesos de nucleación, crecimiento y agregación de cristales en un entorno de orina sobresaturada en calcio y oxalato. 
No obstante, existe evidencia de un mecanismo adicional en el que intervendría la microbiota urinaria. 

Estructura en milhojas

El análisis 1 de los cálculos en pacientes ha revelado la presencia de configuraciones características de la presencia de bacterias y biopelículas en los cálculos de oxalato de calcio, se ha identificado : 

  • tanto morfología bacteriana (cocos, diámetros específicos, etc.)
  • como componentes moleculares distintivos (ADN y lípidos de membrana, etc.). 

Por el contrario, el análisis comparativo de un cristal de oxalato de calcio de origen estrictamente mineral —procedente de la colección del Museo de Historia Natural de Los Ángeles— no mostró evidencia de estructuras bacterianas ni de biopelículas, lo que confirma la especificidad de los hallazgos observados en los cálculos humanos analizados en este estudio. 

70% Los cálculos de calcio representan más del 70% del total, lo que los convierte, con diferencia, en el tipo de litiasis urinaria más frecuente a nivel mundial. ¹

2-6% Los cálculos de estruvita presentan una incidencia baja, situada entre el 2 y el 6% de los casos de litiasis renal, según las estimaciones. ¹

El estudio de la estructura interna de estos cálculos reveló una organización característica: la superposición alternada de capas ricas en materia orgánica —correspondientes a biopelículas bacterianas— y capas esencialmente minerales. Esta arquitectura define, en última instancia, un biocompuesto orgánico-inorgánico. 

3

Los principales tipos de cálculos renales son : 

  • cálculos cálcicos: los más frecuentes
  • cálculos de estruvita: generalmente asociados a infecciones, especialmente infecciones urinarias
  • cálculos de ácido úrico: generalmente relacionados con una concentración elevada de ácido en la orina. 1

¿Qué composición bacteriana?

La investigación ha revelado la presencia de bacterias en casi la mitad de los cálculos renales analizados (24/54), incluso en pacientes sin evidencia clínica de infección urinaria en los análisis. 
Se logró aislar microorganismos viables en 17 de los 22 cálculos estudiados —incluyendo aquellos compuestos por oxalato de calcio—. 

Las bacterias más frecuentes fueron :

  • Escherichia coli
  • Proteus mirabilis
  • y Enterococcus faecalis.

Cabe destacar que más del 30% de las muestras albergaban comunidades polibacterianas, lo que indica que los cálculos renales actúan como un nicho para el desarrollo de microbiotas complejas. 

1/11

La prevalencia de la litiasis renal (cálculos renales) ha aumentado a nivel mundial en las últimas décadas, alcanzando un riesgo estimado de padecerla a lo largo de la vida de 1 de cada 11 personas. 1

Mecanismo propuesto

La detección de bacterias, tanto en la superficie como en el interior de los cálculos, sugiere que las biopelículas bacterianas actúan como una matriz orgánica activa, facilitando directamente la nucleación y el crecimiento del cálculo. Se plantea que, en el entorno urinario, ciertas bacterias sintetizan biopelículas enriquecidas en ADN extracelular que atrapan iones de calcio de forma local creando «puntos de anclaje» que favorecen la nucleación de cristales de oxalato de calcio. 

80%

Se ha observado una tasa de recidiva de hasta el 80% en cálculos renales de composiciones específicas. 1

Los cristales se desarrollan alrededor y a través de estas biopelículas, las cuales se incorporan progresivamente en la estructura del cálculo.
Por lo tanto, la formación de cálculos no sería únicamente un proceso químico pasivo relacionado con la sobresaturación urinaria, sino también un proceso biológico en el que las biopelículas bacterianas funcionan como matrices de nucleación y crecimiento.

Papel de la microbiota intestinal en la insuficiencia renal

Explorar este tema

Tras la microbiota intestinal y la microbiota urinaria, ahora se ha identificado una microbiota propia de los cálculos renales. 
De confirmarse este modelo, podría tener aplicaciones clínicas relevantes tanto en el tratamiento como en la prevención de estos cálculos renales.

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El papel de Streptococcus anginosus en el cáncer gástrico

Aunque su relevancia es menor que la de Helicobacter pylori, se ha postulado que Streptococcus anginosus podría intervenir en la patogenia del cáncer gástrico a través de la producción de metionina.

Si bien Helicobacter pylori es el factor tradicionalmente implicado en el cáncer gástrico, la investigación reciente ha puesto el foco en otros integrantes de la microbiota intestinal.
En este contexto, Streptococcus anginosus ha despertado interés al observarse que favorece la carcinogénesis en modelos murinos, lo que sugiere su potencial utilidad como biomarcador para el cribado.
Para profundizar en este mecanismo, un equipo 1 de investigación evaluó el efecto promotor de esta bacteria tanto in vitro como in vivo, analizando específicamente las implicaciones de sus interacciones metabólicas con el huésped. 

Top 5 A escala mundial, el cáncer gástrico se posiciona entre las cinco neoplasias con mayor tasa de incidencia y mortalidad. ¹

Top 3 Entre 2005 y 2020, el cáncer gástrico figura entre las tres principales causas de mortalidad por cáncer en China. ¹

4.º y 5.º El cáncer gástrico representa la cuarta causa de muerte por cáncer en hombres y la quinta en mujeres. ²

El papel de Streptococcus anginosus en el tumor gástrico

Un análisis metagenómico realizado en una amplia cohorte clínica compuesta por 106 pacientes con cáncer gástrico y 106 controles con gastritis crónica reveló una mayor abundancia de S. anginosus —y, en menor medida, de S. constellatus—, así como concentraciones más elevadas de metionina tanto en las heces como en la mucosa digestiva de los pacientes con cáncer gástrico.

Experimentos complementarios in vitro e in vivo confirman que S. anginosus favorece el desarrollo tumoral gástrico mediante la producción de metionina como uno de sus principales derivados metabólicos.

68%

Se estima que Asia concentrará la mayor incidencia, con más de 10,6 millones de casos (68% del total). El resto de la carga proyectada se distribuye en las Américas (2,0 millones; 13%), África (1,7 millones; 11%), Europa (1,2 millones; 8%) y Oceanía (0,07 millones; 0,4%). ³

En consecuencia, esta bacteria podría desempeñar un papel determinante en las alteraciones del metabolismo de la metionina asociadas al cáncer gástrico, al proveer una fuente no alimentaria de aminoácidos esenciales necesarios para la proliferación de las células tumorales.

968 784 En 2022 se registraron 968 784 casos de cáncer de estómago. ⁴

9,2 por cada 100 000 habitantes La incidencia mundial del cáncer de estómago fue de 9,2 casos por cada 100 000 habitantes en 2022, pero alcanzó 35,5 por cada 100 000 habitantes en Mongolia, 27,6 en Japón y 27,0 en Corea del Sur. ⁴

660 175 En 2022 se registraron 660 175 fallecimientos a causa del cáncer gástrico. ⁴

El papel crítico del gen metE

Con el propósito de validar la capacidad de S. anginosus para favorecer el cáncer gástrico mediada por la síntesis de metionina, se aislaron y cultivaron cepas clínicas a partir de tejido tumoral, sentando simultáneamente las bases para una futura subtipificación de las subespecies de S. anginosus.
En este estudio, se identificó al gen metE como un factor determinante de la biosíntesis de metionina en
S. anginosus. La abundancia de este gen en los pacientes con cáncer gástrico mostró una correlación significativa con la presencia de la bacteria.

Para confirmar su relevancia, se generó una cepa mutante (ΔmetE) mediante la inactivación del gen metE, los resultados demostraron que esta inactivación:

  • redujo sustancialmente la producción de metionina,
  • atenuó la proliferación de las células cancerosas
  •  y limitó la formación tumoral en ratones.

Estos hallazgos corroboran el papel central del gen metE en el efecto promotor de S. anginosus sobre la carcinogénesis gástrica.

 

6,1 La mortalidad global por cáncer de estómago a nivel mundial fue de 6,1 por cada 100 000 habitantes en 2022, pero alcanzó los 15,4 por cada 100 000 en Irán, los 10,9 por cada 100 000 en Vietnam y los 9,4 por cada 100 000 en China. ⁴

15,6 Bajo el supuesto de una estabilidad en las tasas de incidencia futuras, se estima que las personas nacidas entre 2008 y 2017 desarrollarán aproximadamente 15,6 millones de casos de cáncer gástrico a lo largo de su vida a nivel mundial. ³

50 La incidencia de cáncer gástrico en personas menores de 50 años presenta una tendencia al alza, tanto en regiones de alta como de baja incidencia. ³

¿Una futura diana terapéutica?

La elucidación de los mecanismos mediante los cuales la bacteria patógena S. anginosus favorece la carcinogénesis gástrica podría facilitar la identificación de nuevas dianas terapéuticas y profilácticas. En este sentido, surge la incógnita de si la inhibición de la colonización o el crecimiento de S. anginosus permitiría reducir la producción de metionina y, consecuentemente, frenar la progresión de los tumores gástricos.
Asimismo, resulta relevante investigar si estas intervenciones podrían coadyuvar a mejorar la eficacia de la inmunoterapia o la quimioterapia en pacientes con cáncer gástrico.
En conclusión, estos hallazgos sientan las bases para muchas líneas de investigación futuras.

La microbiota intestinal modula la respuesta tumoral en pacientes con cáncer

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El kéfir y la salud intestinal: ¿superalimento o mito publicitario?

Seguramente lo habrá visto tanto en las estanterías de los supermercados como en su feed de TikTok. El kéfir, una bebida fermentada con 3000 años de historia, se ha consolidado como un icono del bienestar, siendo promocionado como un superalimento imprescindible. Sin embargo, mientras el marketing avanza a toda velocidad, la ciencia intenta ponerse al día con cautela. Y lo que dicen los estudios sobre sus efectos reales en el organismo podría sorprenderle.

La microbiota intestinal

El mercado del kéfir crece a un ritmo vertiginoso, con previsiones que apuntan a alcanzar los 2780 millones de dólares para el año 2030. Mientras los influencers lo han elevado a la categoría de dogma y los supermercados le reservan estanterías enteras, la realidad científica es mucho menos espectacular.
Cuando los investigadores analizan el impacto real del kéfir sobre la microbiota, la salud intestinal y el equilibrio metabólico, la respuesta honesta es que sencillamente no lo sabemos.

El curioso encuentro entre una bebida milenaria y la ciencia moderna

Mucho antes de las batas de laboratorio, los pastores de las montañas del Cáucaso ya fermentaban leche para obtener una bebida ácida y burbujeante. ¿Su secreto? Unos misteriosos «granos»: agrupaciones de bacterias y levaduras que viven en una matriz gelatinosa.
Tres milenios después, la ciencia ha diseccionado estos granos para revelar lo que ocurre en su interior una bulliciosa microciudad donde : 

  • bacterias del ácido láctico,
  • bacterias del ácido acético,
  • y levaduras colaboran en el proceso de fermentación.

Entre sus habitantes destacan nombres como Lentilactobacillus kefiri y Saccharomyces cerevisiae, especies ya conocidas por su vínculo con el ecosistema de la leche fermentada.
La esperanza es que, al beber esta comunidad viva, logremos enriquecer la nuestra —nuestro intestino, nuestra boca, nuestro ecosistema interno— y, tal vez, influir en las respuestas inmunitarias, metabólicas e inflamatorias.

 

Microbiome

La inmensa comunidad invisible de microorganismos que viven dentro y sobre nuestro cuerpo.
Cada zona —intestino, boca, piel— alberga su propio ecosistema único, trabajando en silencio para regular procesos clave, desde la digestión y la respuesta inmunitaria hasta la salud metabólica e, incluso, el estado de ánimo.
1

 

Lactic acid bacteria

Microorganismos que confieren al kéfir su característico sabor ácido.
Durante la fermentación, estas bacterias transforman la lactosa en ácido láctico y, en el proceso, generan compuestos naturales que crean un entorno hostil para otros microorganismos menos deseables.1

Es en la boca donde el kéfir muestra sus efectos más claros

De todas las microbiotas del cuerpo, la de la cavidad oral es donde los efectos del kéfir parecen más consistentes.
En cuatro estudios 1 —realizados en adultos y en niños con aparatos de ortodoncia o en recuperación de caries—, los participantes que consumían kéfir mostraron niveles más bajos de Streptococcus mutans, la principal bacteria responsable de la caries dental. 

Streptococcus mutans

La bacteria principal responsable de la caries dental. Se alimenta de los restos de azúcares en la boca y libera ácidos que erosionan el esmalte dental.
Reducir su proliferación es uno de los objetivos clave de la higiene bucodental moderna, y aunque la evidencia actual sugiere que el consumo de kéfir ayuda a disminuir su presencia, aún falta determinar si esto se traduce directamente en una menor incidencia de caries.
1

Esto sugiere un beneficio tangible para la salud bucodental a través de un mecanismo de competencia biológica: al inundar la boca con microorganismos beneficiosos procedentes de alimentos fermentados, el kéfir le resta espacio a los microbios nocivos. Sin embargo, hay un matiz importante: estos estudios solo midieron el recuento de microorganismos en la saliva, no la incidencia real de caries. No se sabe a ciencia cierta si esto se traduce en menos visitas al dentista; una pregunta que los investigadores en salud bucodental y nutrición aún tienen pendiente de resolver.

Fermentation

Un proceso milenario donde la cocina se encuentra con la biología. Consiste en la transformación de alimentos mediante la acción de microorganismos: así es como la leche se convierte en kéfir, el repollo en chucrut o la uva en vino. 
En este proceso, los microbios realizan una «predigestión», liberando compuestos que nuestro cuerpo puede aprovechar. Por esta razón, la fermentación sigue siendo un pilar clave en la nutrición, en una dieta saludable y en la investigación científica actual sobre la microbiota.
1

 

Dieta psicobiótica: ¿alimentos fermentados o ricos en prebióticos para reducir el estrés?

Explorar este tema

El intestino: una historia que aún se está escribiendo

En lo más profundo del intestino, el panorama se vuelve mucho más confuso. 
Algunos estudios sugieren avances modestos: mujeres con síndrome ovárico metabólico poliendocrino (antes conocido como síndrome de ovario poliquístico) experimentaron cambios en el perfil de su microbiota; personas con enfermedad inflamatoria intestinal reportaron una mejoría subjetiva; y pacientes en estado crítico mostraron signos tempranos de recuperación.
En cambio, otros ensayos no han encontrado prácticamente nada. ¿Por qué tanta disparidad? Porque no hay dos kéfires iguales.
La fuente de los granos, el tipo de leche, el tiempo de fermentación y cada variable técnica modifican el resultado final y, por extensión, la composición y los efectos potenciales de la bebida.

Por lo tanto, si le gusta el kéfir, incorpórelo a una dieta equilibrada, pero no espere milagros. 
​​​​​​La ciencia aún está averiguando qué opina realmente nuestra microbiota al respecto.

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Disbiosis vaginal y VPH: ¿restablecer el equilibrio para prevenir el cáncer cervical?

La microbiota vaginal, dominada por los lactobacilos, parece desempeñar un papel protector crucial frente al VPH y el cáncer de cuello uterino. ¿Hacia nuevos enfoques terapéuticos a través de los probióticos en la prevención del cáncer vaginal y la mejora de la salud ginecológica?

La microbiota vaginal está suscitando un interés cada vez mayor debido a sus implicaciones para la salud de la mujer.
Para analizar la situación, un equipo mexicano 1 publicó, en enero de 2026, una revisión dedicada a la microbiota vaginal y su papel en diferentes enfermedades, en especial el cáncer de cuello uterino y el riesgo de lesiones cervicales asociadas al VPH.

10¹⁰ La vagina contiene alrededor de 10¹⁰ a 10¹¹ microorganismos. ¹

9 % Del total de la microbiota humana, la región urogenital (que comprende la vagina) representa alrededor del 9% de la composición global. ¹

Protegida por los lactobacilos

La microbiota vaginal se distingue por su diversidad baja: en general, está dominada por Lactobacillus, sobre todo L. crispatus, L. jensenii, L. gasseri y L. iners. Estos lactobacilos participan en el mantenimiento de la salud vaginal, la protección contra los patógenos y la regulación de la inflamación a través de diferentes mecanismos: competición por los nutrientes, disminución del pH vaginal, producción de bacteriocinas, modulación del sistema inmunitario, etc. 

4

Una microbiota vaginal sana suele estar dominada por una de las 4 especies de lactobacilos:

  • L. crispatus
  • L. jensenii
  • L. gasseri
  • y L. iners.

En cambio, una elevada diversidad microbiana se asocia a un aumento del riesgo de infecciones de transmisión sexual, enfermedad inflamatoria pélvica, complicaciones del  embarazo (infertilidad, prematuridad, bajo peso al nacer)  e infección por el virus del papiloma humano (VPH), que aumenta el riesgo de progresión hacia una lesión cervical (debida al VPH).

4

El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer en el mundo y se estima que se produjeron alrededor de 660 000 nuevos casos y 350 000 fallecimientos debidos a esta enfermedad en 2022.
Este cáncer uterino representa un reto importante para las mujeres. 2

Microbiota vaginal y VPH

En el caso concreto del VPH, la disbiosis vaginal favorece la progresión del virus al crear un entorno proinflamatorio.
La reducción de los lactobacilos y la proliferación de bacterias anaerobias (Gardnerella, Sneathia, Atopobium) inhiben la apoptosis, aumentan las citocinas inflamatorias, aumentan el pH.
Estos cambios facilitan la instalación del VPH en el cuello uterino y el tejido uterino adyacente. 

En cambio, una microbiota rica el lactobacilos se asocia a un microentorno menos inflamatorio. Según algunos trabajos, podría modular la expresión de las oncoproteínas víricas E6/E7 en las células infectadas. Este contexto también se asocia a un aclaramiento más favorable del VPH y podría contribuir a limitar la progresión hacia lesiones cervicales. 

Además, la extirpación de las lesiones precancerosas del cuello da lugar a una evolución de la composición de la microbiota vaginal únicamente en las mujeres que eliminan el VPH, con una transición de las bacterias patógenas (Prevotella, Sneathia) hacia lactobacilos protectores (L. iners y después L. crispatus). Por el contrario, en caso de VPH persistente, no se produce ningún cambio. 
 

90-70-90

Los países del mundo entero aceleran los esfuerzos para eliminar el cáncer de cuello uterino, guiados por los objetivos mundiales 90-70-90 :

  • vacunación completa del 90% de las niñas contra el virus del papiloma humano a los 15 años,
  •  cribado del 70% de las mujeres a los 35 años y de nuevo a los 45 años, 
  •  y tratamiento adecuado del 90% de las mujeres que presentan lesiones precancerosas o un cáncer invasivo. 

Lo cual ilustra la importancia del cribado, la vacunación y el tratamiento en la prevención, para la salud de las mujeres. 2

Por último, algunos probióticos, como los lactobacilos (L. crispatus, L. reuteri, L. casei y/o L. rhamnosus) administrados por vía oral o intravaginal, parecen mejorar la eliminación del VPH y reducir las lesiones cervicales.
Los resultados son heterogéneos, con efectos variables según las cepas, la duración y las poblaciones; sin embargo, algunos probióticos podrían complementar el tratamiento y las estrategias de prevención. 

8

En 2025, existen 8 vacunas contra el virus del papiloma humano homologadas, 5 de las cuales han recibido una precalificación de la OMS y están disponibles en todo el mundo. 
Todas protegen contra los tipos 16 y 18 del VPH, de alto riesgo, responsables de alrededor del 76% de los cánceres de cuello uterino.
Esto acentúa el papel de la vacunación en la prevención del cáncer cervical y la reducción del riesgo. 2

Diferencias entre unas poblaciones y otras

La composición de la microbiota vaginal varía según las poblaciones, el origen geográfico, el embarazo, el ciclo menstrual y la edad.
Por ejemplo, las especias dominantes de lactobacilos difieren entre mujeres canadienses, chinas, indias o mexicanas.
En caso de VPH, la progresión hacia lesiones cervicales y después cáncer se asocia a una evolución de la microbiota: en las mexicanas, mientras que L. crispatus y L. iners predominan en las mujeres indias, Sneathia spp. aparece en las lesiones y Fusobacterium en el cáncer cervical.
Para los autores, la investigación actual invita a realizar trabajos complementarios, como la exploración de las respuestas de cultivos de cáncer cervical a diferentes especies de lactobacilos.
El objetivo es mejorar los enfoques terapéuticos e invertir la disbiosis para favorecer la curación e incluso prevenir el cáncer de cuello uterino.

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¿Proteínas o fibra: qué desayuno resulta más beneficioso para la microbiota?

A la hora de desayunar, ¿prefiere un plato de huevos o un bol de copos de avena? Un equipo de investigadores ha analizado recientemente estos dos enfoques en adultos con sobrepeso. Los resultados, que abarcan aspectos como la pérdida de peso, el control del apetito y la microbiota, revelan diferencias inesperadas.

La microbiota intestinal

El desayuno, una comida imprescindible para todos aquellos que desean perder peso o mantenerse en forma.
No obstante, surge un dilema recurrente: ¿es preferible priorizar las proteínas —presentes en lácteos, huevos o jamón—, reconocidas por su capacidad saciante, o resulta más aconsejable enfocarse en la fibra dietética —contenida en copos de avena, pan integral o frutas—, esencial para el bienestar intestinal?

50% La alimentación explica más del 50 % de la variabilidad de la microbiota.¹

Desayunos abundantes y equilibrados, pero distinto

Con el fin de arrojar luz sobre este dilema, un equipo de investigadores2 británicos llevó a cabo un estudio con 19 adultos con sobrepeso u obesidad quienes siguieron una dieta equilibrada, pero hipocalórica, durante 28 días. El protocolo establecía desayunos abundantes, que concentraban el 45 % de las calorías diarias, frente a cenas ligeras que representaban únicamente el 20%. 
Cada participante completó dos fases sucesivas:

  • una pauta rica en fibra (30 g al día, con un 15% de calorías proteicas); 
  • luego una pauta rica en proteínas (30 % de calorías proteicas, con menos de 15 g de fibra al día); 
  • o viceversa, con un periodo de transición entre ambas. 

Durante el transcurso del estudio, el equipo investigador monitorizó diversos parámetros, tales como el peso, los niveles de saciedad y los marcadores sanguíneos. Asimismo, se analizaron muestras fecales de los participantes para evaluar los cambios en su microbiota. ¿Qué revelan los resultados? 

La dieta mediterránea, buena para el cuerpo y para el corazón

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Una pérdida de peso efectiva

En ambos grupos se observó una pérdida de peso significativa: aproximadamente 5 kg con la dieta rica en fibra y cerca de 4 kg con la dieta rica en proteínas. La presión arterial, la glucemia en ayunas y los niveles de lípidos en sangre también disminuyeron notablemente, lo que refleja una mejora apreciable del estado de salud de los voluntarios.
En cambio, la dieta rica en proteínas resultó más eficaz para prolongar la sensación de saciedad. Esto sugiere que un mayor aporte proteico es una herramienta útil para regular el apetito, tanto en el mantenimiento diario como durante una restricción calórica. 
¿Y en cuanto a la microbiota intestinal? Eso ya es otra historia…

¿Qué es una alimentación «saludable» (según la OMS)?

La OMS 3 recuerda que no existe un único «modelo», sino cuatro principios: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad. 
En la práctica, conviene consumir preferentemente:

  • alimentos poco o nada procesados y variados; 
  • al menos 400 g al día de frutas y verduras (a partir de los 10 años); 
  • al menos 25 g al día de fibra (a partir de los 10 años), procedente de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras; 
  • menos azúcares libres: idealmente <10 % de la energía total (o incluso <5 % para obtener mayores beneficios); 
  • grasas de mejor calidad: limitar las grasas saturadas (<10%) y trans (<1%), preferir grasas insaturadas (aceites vegetales, pescado, frutos secos)
     
Azúcares libres

Los azúcares añadidos a los alimentos o bebidas (por el fabricante, el cocinero o usted mismo) + los azúcares presentes de forma natural en la miel, los siropes, los zumos de frutas y los concentrados de zumo. 

Grasas saturadas

Grasas presentes sobre todo en los productos de origen animal (mantequilla, nata, quesos, carnes grasas) y también en algunas grasas vegetales (p. ej., aceite de coco o de palma). Conviene limitar el consumo de estas grasas. 

Grasas trans

Grasas modificadas industrialmente (a menudo mediante «hidrogenación») que se encuentran sobre todo en algunos productos ultraprocesados. La OMS recomienda mantener un consumo muy bajo de este tipo de grasas. 

Grasas insaturadas

Grasas que se encuentran principalmente en los aceites vegetales (de oliva, colza, girasol, etc.), los frutos secos y semillas y los pescados grasos. Son las que se deben preferir a la hora de sustituir las grasas saturadas y trans.
 

La fibra: aliada de la microbiota

El análisis de las cepas bacterianas reveló una diferencia clave: en comparación con la pauta rica en fibra, la dieta rica en proteínas provocó una pérdida notable de diversidad microbiana y una disminución de bacterias esenciales por sus efectos beneficiosos, como las bifidobacterias y las bacterias productoras de butirato Faecalibacterium, Roseburia y Anaerostipes. 

Varios estudios previos han vinculado este tipo de perfil de la microbiota con un mayor riesgo de diversas enfermedades. De hecho, las dietas ricas en proteínas y pobres en fibra provocan una marcada reducción de estas bacterias y sus productos metabólicos beneficiosos. 

El papel clave del butirato

El butirato, un ácido graso de cadena corta ( (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) ) resulta fundamental para la salud intestinal, ya que constituye la fuente de energía principal de las células del intestino, refuerza la barrera intestinal y posee propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas.
IEn la práctica, el desayuno rico en proteínas fue más eficaz para saciar el apetito. Sin embargo, el desayuno rico en fibra se asoció a una microbiota más «favorable», con mayor cantidad de bifidobacterias y bacterias productoras de butirato. En última instancia, ¿por cuál de estos desayunos se inclina usted?

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Los perfiles de la microbiota vaginal ofrecen indicios sobre el riesgo de parto prematuro

Durante el embarazo, la presencia de determinadas bacterias en la microbiota o el microbioma vaginal, junto con ciertas características de la gestante (edad, etc.), constituye una herramienta clave para una mejor estratificación del riesgo obstétrico y, específicamente, del riesgo de prematuridad.

La microbiota vaginal es un ecosistema dinámico durante la gestación; de hecho, su evolución ha sido vinculada previamente con el riesgo de prematuridad, y parto pretérmino. No obstante, la relación entre ambos factores aún no está completamente esclarecida. Los estudios actuales, de diseño monocéntrico, presentan resultados contradictorios, lo que podría deberse a una insuficiente corrección de factores de confusión, como el origen étnico de las madres.

Con el objetivo de clarificar este escenario, un reciente estudio 1 analizó datos procedentes de cohortes estadounidenses con una alta diversidad geográfica y demográfica, a saber, el programa ECHO (Environmental influences on Child Health Outcomes).Esta iniciativa está diseñada específicamente para investigar el impacto de diversas exposiciones prenatales y neonatales tempranas en la salud infantil.

El objetivo de los investigadores era, a partir de estas cohortes, identificar perfiles robustos de la microbiota vaginal durante el embarazo que, junto con factores maternos, permitan predecir el riesgo de parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación).

<37 La prematuridad se define como una edad gestacional al nacer inferior a 37 semanas. ²

4-16% En 2020, la tasa de partos prematuros oscilaba entre el 4% y el 16%, dependiendo del país. Estos datos subrayan la magnitud mundial de los riesgos asociados a la prematuridad. ²

13,4 millones Se estima que en 2020 nacieron 13,4 millones de bebés prematuros en todo el mundo. ²

Factores maternos asociados al riesgo de prematuridad

De los 677 partos analizados, el 12% (n = 73) se clasificaron como prematuros. Los resultados muestran la disparidad en la distribución de este riesgo entre las participantes (edad media: 28 años): 

  • por ejemplo, el 84% de los partos prematuros ocurrieron en mujeres autodefinidas como de raza negra
  • y el 85% en mujeres con cobertura sanitaria pública. 

Por consiguiente, los riesgos de prematuridad y parto pretérmino parecen distribuirse de forma heterogénea en función de las variables sociodemográficas maternas.

Respecto a la microbiota, las mujeres con comunidades vaginales ( (sidenote: Tipo de comunidad vagina Se han descrito 5 tipos de comunidades vaginales, 4 de ellas dominadas por lactobacilos (Lactobacillus crispatus, L. gasseri, L. iners o L. jensenii) y la quinta caracterizada, por el contrario, por un bajo contenido de lactobacilos. ) ) dominadas por especies de Lactobacillus distintas a L. iners presentaron una menor incidencia de prematuridad: este perfil se identificó en el 6,8% de los partos prematuros, frente al 28,8% de los partos a término.

Estos resultados sugieren que una microbiota vaginal con alta abundancia de Lactobacillus podría estar asociada a una mayor estabilidad del entorno vaginal durante la gestación.

900 000 Las complicaciones del parto prematuro constituyen la causa principal de mortalidad en niños menores de 5 años, con cerca de 900 000 fallecimientos registrados en 2019. ²

x3 La vaginosis bacteriana es la infección más frecuente del tracto genital inferior y se asocia a un incremento del riesgo de parto prematuro de entre 1,5 y 3 veces. ¹

25-40% Se estima que entre el 25 % y el 40 % de los casos de parto pretérmino guardan una relación directa con procesos infecciosos subyacentes. ¹

Bacterias de alto riesgo con valor predictivo

Según valoraciones de riesgos, existe una mayor probabilidad de parto prematuro en las mujeres con : comunidades vaginales diversificadas —aquellas no dominadas por lactobacilos— o con predominio de L. iners, en comparación con aquellas cuya microbiota está dominada por L. crispatus, perfil asociado a una mayor estabilidad.

Esta asociación se mantiene significativa incluso tras realizar ajustes por origen étnico, edad materna, nivel educativo y paridad. 

Ante estos hallazgos, el siguiente paso de los investigadores fue el desarrollo y validación de varios modelos predictivos. El modelo óptimo —que integra la abundancia relativa de los taxones Gardnerella vaginalis (asociado a la vaginosis bacteriana), Prevotella timonensis y L. crispatus, junto con factores maternos (edad, origen étnico, etc.)— alcanzó un área bajo la curva ( (sidenote: AUC («Area Under the Curve» o, en español, «área bajo la curva») Medición de la capacidad de un modelo de diferenciar correctamente dos clases (por ejemplo, «enfermo» de «no enfermo» o «positivo» de «negativo»). Corresponde al área situada bajo una curva que representa el porcentaje de verdaderos positivos (sensibilidad) en ordenadas y el porcentaje de falsos positivos en abscisas. Si el AUC es igual a 1, el modelo es perfecto; más de 0,80, en general se considera muy bueno, y excelente si es superior a 0,90; si es igual a 0,5, no es mejor que el azar.
 
)
) de 0,77. Los autores consideran que este valor representa una capacidad satisfactoria para una herramienta de predicción clínica.

En conclusión, este estudio confirma que la combinación del perfil de la microbiota vaginal con factores maternos permite desarrollar una puntuación predictiva del riesgo de parto prematuro  en diversas cohortes estadounidenses.

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