Parto prematuro: L. iners en el banquillo de los acusados

La presencia de la bacteria Lactobacillus iners en la microbiota vaginal al inicio del embarazo parece asociarse con un mayor riesgo de parto prematuro recurrente. ¿Tendrán doble cara ciertas bacterias del grupo de los lactobacilos?

La microbiota vaginal

Con 1,1 millones de fallecimientos cada año, la prematuridad es la primera causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años. Y como las desgracias nunca vienen solas, el riesgo de que una mujer dé a luz a otro bebé prematuro es muy elevado, desde el 15% hasta más del 50%: cuanto más (sidenote: Parto prematuro Bebé nacido vivo antes de las 37 semanas de gestación. Existen varias subcategorías de partos prematuros, en función de la edad gestacional: - Prematuridad extrema (menos de 28 semanas); - Prematuridad grave (entre la semana 28 y la 32); - Prematuridad moderada o tardía (entre la semana 32 y la 37). https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/preterm-birth ) , fue el último parto, mayor es el riesgo de recidiva.

4-16% En 2020, la tasa de partos prematuros se situaba entre el 4% y el 16% según el país. ¹

N°1 La prematuridad es la primera causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años. ²

La medicina intenta encontrar soluciones, pero el desconocimiento de las causas probablemente multifactoriales de esta recurrencia limita la eficacia de los tratamientos propuestos ( (sidenote: Progesterona Hormona sexual femenina secretada después de la ovulación y durante el embarazo. ) , (sidenote: Cerclaje cervical El cerclaje cervical es un procedimiento quirúrgico que se realiza durante el embarazo y consiste en colocar un hilo alrededor del cuello uterino cuando existe el riesgo de que este se abra con demasiada facilidad. ) ,etc.). ¿Y si la solución se encontrara, al menos en parte, en la flora vaginal de la mujer?

Esta fue la hipótesis de la que partió un grupo de investigadores para realizar el seguimiento de 152 mujeres chinas embarazadas con alto riesgo de aborto espontáneo, tomando muestras de la microbiota de su vagina con un hisopo de algodón al inicio del embarazo (antes de las 16 semanas) y luego entre las 16 y las 24 semanas.

La microbiota vaginal

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El riesgo está relacionado con L. iners.

El seguimiento de estas mujeres muestra que una microbiota vaginal dominada por Lactobacillus iners antes de las 16 semanas de gestación se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro. ¿Cómo explicar esta relación? Según los autores, una flora vaginal dominada por L. iners es menos estable que una flora dominada por el lactobacilo L. crispatus y tiende a evolucionar fácilmente hacia una flora en la que las lactobacilos beneficiosos dejan de ser predominantes. En otras palabras, es menos eficaz para mantener a raya a las bacterias patógenas, como ya se ha demostrado en el caso del estreptococo B.

15-50% El parto prematuro espontáneo tiende a repetirse con una tasa de recurrencia del 15 al 50%, que muestra una correlación inversa con el número de semanas de gestación del parto prematuro anterior más reciente.

Sin embargo, esta relación entre L. iners y la prematuridad desaparece entre las semanas 16 y 24 de gestación, lo que pone de relieve que todo se decide al inicio del embarazo, incluso una potencial intervención en la microbiota vaginal para intentar reducir el riesgo de parto prematuro recurrente. A este respecto cabe recordar que este tipo de intervención ya no es ciencia ficción: una joven madre de 30 años que había sufrido varios abortos espontáneos desde el nacimiento de su primer hijo recibió un trasplante de microbiota vaginal... y volvió a ser madre.

Lactobacillus iners: ¿la excepción que confirma la regla del efecto beneficioso de los lactobacilos?

En general, se considera sana una vagina en cuya flora predominan los lactobacilos. Sin embargo, a diferencia de otros lactobacilos, L. iners es incapaz de producir determinadas moléculas ( (sidenote: Ácido D-láctico Esencial para la protección de la zona íntima, ya que mantiene un pH bajo que favorece el crecimiento de lactobacilos y previene las infecciones. ) , (sidenote: Peróxido de hidrógeno y bacteriocinas Impiden la adhesión de los agentes patógenos gracias a biotensioactivos que, por sus propiedades anfifílicas o «detergentes», modifican las tensiones superficiales para crear una barrera que limita la adhesión de los patógenos. ) , (sidenote: Peróxido de hidrógeno y bacteriocinas Impiden la adhesión de los agentes patógenos gracias a biotensioactivos que, por sus propiedades anfifílicas o «detergentes», modifican las tensiones superficiales para crear una barrera que limita la adhesión de los patógenos. ) , etc.) que contribuyen a repeler los patógenos.

En consecuencia, este lactobacilo resulta mucho menos eficaz para impedir la proliferación de bacterias indeseables. Y, por si fuera poco, esta bacteria tiende a interactuar con nuestro sistema inmunitario haciendo que baje la guardia y dejándolo indefenso si aparece algún bicho malo. Por no hablar de su capacidad para remodelar el cuello uterino, lo que también puede facilitar la invasión de patógenos. Por desgracia, L. iners también es muy hábil para permanecer de forma persistente en la vagina ya que se adhiere con mucha fuerza a la pared vaginal y es muy resistente, incluso a los antibióticos. 2

El Biocodex Microbiota Institute apoya a SOS Préma

SOS Préma es una asociación sin ánimo de lucro fundada en 2004 por iniciativa de Charlotte Bouvard, madre de un niño prematuro, reconocida como asociación de usuarios de interés general por el Ministerio de Salud francés, que tiene como objetivo ofrecer a todos los niños prematuros oportunidades óptimas de crecer sanos. Apoya a los padres que se enfrentan a la prematuridad y/o la hospitalización de su bebé recién nacido: información, asesoramiento y orientación, apoyo psicológico, acompañamiento social y jurídico, visitas voluntarias al hospital, formación del personal sanitario,etc.

Por último, SOS Préma da voz a las familias y defiende sus derechos. La asociación moviliza a la sociedad, al cuerpo médico y a las autoridades públicas para conseguir una mayor concienciación sobre los problemas de la prematuridad y una mejor atención a las familias.

Más información en la página web https://www.sosprema.com

 

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PMA y transferencia de embriones; ¿la flora vaginal es una de las claves del éxito?

Los lactobacilos, guardianes de la salud vaginal, ¿podrían potenciar también las posibilidades de quedar embarazada después de una transferencia de embrión congelado? Es lo que sugiere un estudio estadounidense 1 que también relaciona esta tendencia con el origen étnico.

La microbiota vaginal

Cuando se habla de  (sidenote: Infertilidad Afección del aparato reproductor masculino o femenino definida por la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares no protegidas. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infertility
 
)
y de PMA (procreación médicamente asistida), a menudo se piensa en un recorrido lleno de esperanzas, expectativas… y, a veces, decepciones. Entre las técnicas propuestas, la transferencia de embriones congelados consiste en introducir en el útero un embrión  previamente preparado en el laboratorio por  (sidenote: Fecundación in vitro (FIV) Técnica de procreación médicamente asistida durante la cual la fecundación tiene lugar en el laboratorio, en una probeta (in vitro), en lugar de producirse en el útero de la mujer: los óvulos extraídos de la mujer después de estimulación hormonal se colocan en una solución nutritiva con los espermatozoides obtenidos del hombre. Los embriones así preparados en el laboratorio se transfieren después al útero de la futura madre, a través de la vagina. Si un embrión se implanta, se inicia el embarazo. https://www.service-public.fr/particuliers/vosdroits/F31462
https://medclinics.com/fr/fiv/
https://www.fiv.fr/fecondation-fiv/
)
, y después depositado en el útero.

17,5 % La infertilidad es frecuente en el mundo entero, con una prevalencia durante la vida estimada en un 17,5 %. / Infertility is a common condition worldwide with an estimated lifetime prevalence of 17.5%.

¿El objetivo? La implantación de este embrión y, por lo tanto, el inicio del embarazo tan deseado. Pero, en la práctica, esto no siempre ocurre: solo el 41 % de las extracciones de ovocitos dan lugar a un embarazo en las mujeres menores de 35 años.

+52 % de embarazos con los lactobacilos

En este contexto, todas las ayudas cuentan. Y podría muy bien ser que una de ellas procediera de la microbiota, ya implicada en la infertilidad femenina y masculina y en el aborto. ¿Podría favorecer la implantación de los embriones en el caso de una PMA? Un estudio realizado en Estados Unidos se centró en 87 mujeres sometidas a una transferencia de embriones congelados. Analizó su microbiota vaginal en el momento de la transferencia con el fin de ver si esto influía en los resultados.

¿Sabías?

Afección del aparato reproductor masculino o femenino definida por la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares no protegidas.

Resultado: en las mujeres cuya vagina estaba ampliamente dominada por los lactobacilos, sobre todo por las especies Lactobacillus crispatus o L. gasseri, las posibilidades de embarazo eran un 52 % más elevadas. Dos tercios de las mujeres que quedaron embarazadas después de la transferencia de embriones albergaban más de un 80 % de lactobacilos en la vagina.

A la inversa, las mujeres cuya microbiota albergaba más bacterias oportunistas, como Enterobacteriaceae o Streptococcus, eran menos susceptibles a quedar embarazadas. En cambio, ni la riqueza ni la diversidad de la flora tenían relación con el éxito de la PMA: lo que marca la diferencia es claramente el tipo de bacteria.

¿Cómo se explican las disparidades étnicas?

Otro punto interesante abordado por el estudio son las disparidades étnicas. Los autores incluyeron mujeres hispanas, que representan el 19 % de la población estadounidense, pero con frecuencia están ausentes de los estudios.

Los resultados muestran que presentaban porcentajes de embarazo más bajas. Ahora bien, se observa que su microbiota vaginal está con menos frecuencia dominada por los beneficiosos lactobacilos, en comparación con las mujeres blancas no hispanas. Una relación que debe explorarse y que podría explicar en parte los menores porcentajes de éxito de la transferencia de embriones congelados en la comunidad hispana.

Anatomía femenina, microbiota e higiene íntima

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Anorexia nerviosa: ¿el inconsciente bajo la influencia de la microbiota intestinal?

In anorexia nervosa, certain cognitive processes related to learning may be impaired. A team of researchers has just discovered that this deficit could be linked to changes in the gut microbiota, particularly to imbalances in certain bacteria involved in gut–brain communication.

En la anorexia nerviosa, algunos procesos cognitivos relacionados con el aprendizaje estarían alterados. Un equipo de investigadores acaba de descubrir que esta deficiencia podría estar relacionada con modificaciones de la microbiota intestinal y, más concretamente, con desequilibrios en la concentración de algunas bacterias implicadas en la comunicación intestino-cerebro.

50% de los casos que se tratan en la adolescencia llegan a curarse.¹

Entre 1/4 y 1/2 de las personas afectadas abandonan el tratamiento continuo.¹

El tratamiento recomendado para volver a una alimentación normal es la psicoterapia acompañada de una renutrición. Sin embargo, la respuesta difiere en función del paciente y algunos síntomas de los TCA (bulimia, ansiedad) pueden persistir.

Cómo actúa la microbiota sobre las funciones cognitivas

En 2023, unos psiquiatras de la Universidad de Graz, en Austria, pusieron de manifiesto la existencia de una alteración del aprendizaje implícito (adquisición inconsciente de conocimientos) que podría explicar en parte la ausencia de respuesta al tratamiento. En un nuevo estudio, este mismo equipo insinuó que esta alteración podría estar vinculada a la microbiota.2

Se sabe que la microbiota intestinal influye en las funciones cognitivas por medio del (sidenote: Eje intestino cerebro Red de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, que permite la comunicación entre el intestino y el cerebro a través de tres vías: 
1. la vía neuronal (las neuronas), principalmente por el nervio vago y el sistema nervioso entérico;
2. la vía endocrina, mediante la secreción de hormonas, como el cortisol, la adrenalina o la serotonina,
3. la vía del sistema inmunitario, mediante la modulación de las citocinas. El eje intestino-cerebro actúa, entre otras cosas, sobre el comportamiento, la cognición (memoria), las emociones, el humor, los deseos, la percepción… y el dolor.
)
. Este modula el sistema neuroendocrino, especialmente el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, que regula la respuesta al estrés y la producción de cortisol. Además, el sistema nervioso entérico está implicado en la comunicación bidireccional con el sistema nervioso autónomo y el nervio vago, al igual que los neurotransmisores (GABA, dopamina, serotonina…) producidos por la microbiota

Partiendo de esta base, los científicos austriacos compararon tanto la capacidad de memorización y de aprendizaje implícito como la microbiota de 15 pacientes que padecían anorexia nerviosa con los de 13 mujeres de referencia en buen estado de salud. 

20% de los pacientes tienen anorexia durante toda la vida.¹

5% de los pacientes fallecen.¹

El vínculo entre una peor puntuación de aprendizaje y una microbiota menos diversa

Los resultados muestran que en el grupo de pacientes con anorexia:

  • la puntuación de aprendizaje implícito era inferior a aquella de las mujeres de referencia sanas, mientras que la puntuación de memorización era similar en ambos casos;
  • la microbiota intestinal presenta una mayor abundancia de Akkermansia muciniphila, mientras que en el grupo de referencia las especies bacterianas productoras de ácidos grasos de cadena corta ( (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) ), en concreto Faecalibacterium, son más frecuentes. 

En general, cuanto más alta es la puntuación de aprendizaje implícito, más diversidad de microorganismos hay y más importante es el número de especies diferentes:

  • una puntuación elevada se asociaba a un aumento en la concentración de bacterias Actinobacteria, en particular de las Bifidobacteria, microorganismos esenciales para la comunicación entre el intestino y el cerebro que podrían reducir la ansiedad mediante las vías vagales y, de ese modo, influir en los procesos de aprendizaje; 
  • por el contrario, una puntuación baja se asociaba a un aumento en la concentración de Lachnospiraceae, las cuales se han asociado en múltiples estudios a trastornos depresivos que podrían alterar el funcionamiento del cerebro y el aprendizaje implícito.

En busca de nuevas vías terapéuticas

A pesar de sus limitaciones (muestra pequeña, no tener en cuenta factores alimentarios y el grado de educación, ausencia de hombres), se trata de un estudio prometedor. De hecho, abre la puerta a nuevas vías terapéuticas para tratar trastornos como la anorexia nerviosa. 

Próxima fase para los investigadores: poner en marcha estudios de intervención dirigidos a la microbiota intestinal, especialmente por medio del uso de probióticos como las bifidobacterias.

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Correlación entre ciertas especies microbianas y las amiloidosis y taupatías en la enfermedad de Alzheimer

Ya habíamos establecido la relación entre la salud intestinal y la enfermedad de Alzheimer, pero un nuevo estudio ha provocado un cambio de paradigma: lo que importa no es la diversidad global, sino la identidad concreta de los microorganismos. Algunas especies, conocidas como biomarcadores beneficiosos, protegen el cerebro, mientras que otras, incluso pertenecientes al mismo género, pueden acelerar el deterioro cognitivo.

Enfermedad de alzheimer

Durante años, la comunidad científica ha estado recopilando pruebas de que el intestino y el cerebro están en comunicación constante, un concepto conocido como el «eje intestino-cerebro».1, 2  Sabemos que la composición de la microbiota intestinal difiere en pacientes con enfermedad de Alzheimer3, y que esta disbiosis podría contribuir a la neuroinflamación que alimenta la enfermedad4, 5.

Pero los datos concretos no estaban claros. Hemos estado mirando al bosque, pero un innovador estudio reciente6 se enfoca en cada uno de los árboles, y lo que revela podría cambiar radicalmente nuestro enfoque frente a la devastadora y neurodegenerativa enfermedad de Alzheimer.

Más allá del cerebro: no se trata de la diversidad global, sino de la identidad microbiana concreta

¿Y si los primeros indicios de la enfermedad de Alzheimer no fueran cognitivos, sino que estuvieran en la composición microbiana? En un estudio de referencia publicado por la revista Alzheimer’s Research & Therapy, se muestran pruebas convincentes de que la clave para comprender, y quizás algún día diagnosticar, el deterioro cognitivo en la vida de pacientes con enfermedad de Alzheimer podría encontrarse en las especies concretas de bacterias que viven en el intestino.

Mediante el uso de (sidenote: Secuenciación metagenómica indiscriminada Se trata de un método de secuenciación de alta resolución en el que se analiza todo el material genético de cada microorganismo presente en una muestra. Al contrario que otras técnicas anteriores en las que solo se identificaban las familias de las bacterias, permite una identificación precisa hasta el nivel taxonómico de las especies y revela los genes funcionales de esas bacterias. ) de alta resolución en pacientes con (sidenote: Deterioro cognitivo leve (DCL) El DCL es una etapa clínica entre el deterioro cognitivo esperado acorde al envejecimiento y el deterioro más grave de la demencia. Las personas con DCL tienen problemas de memoria o razonamiento perceptibles, pero siguen pudiendo llevar a cabo la mayoría de las actividades de la vida diaria, por lo que esta etapa representa una ventana temporal clave para la intervención y el estudio. ) , una fase crucial intermedia, los investigadores descubrieron que no existía una diferencia significativa en la diversidad global de la microbiota intestinal en comparación con las personas de referencia sanas. En su lugar, la diferencia fundamental residía en la identidad de los microorganismos. En el estudio se señalaron 59 especies microbianas concretas cuya presencia o ausencia estaba directamente correlacionada con el DCL, las placas amiloides y la concentración de (sidenote: Proteína tau La proteína tau (también proteína τ) normalmente estabiliza el sistema de transporte interno, o microtúbulos, dentro de las neuronas. En la enfermedad de Alzheimer, se fosforila de un modo anómalo y forma ovillos neurofibrilares dentro de las neuronas, lo que causa la disfunción y muerte celular. ) , los rasgos patológicos principales característicos de la enfermedad de Alzheimer. Esto nos indica que lo importante no es el tamaño del ejército microbiano, sino qué soldados concretos están en el frente.

El sorprendente papel de dos Bacteroides: por qué la diferenciación detallada de la especie lo cambia todo

Aquí es donde los hallazgos sobre los biomarcadores intestinales suponen un auténtico cambio de paradigma. En el estudio se reveló que distintas especies del mismo género pueden tener efectos contrarios en la salud cerebral. Por ejemplo, la presencia de la especie Bacteroides eggerthii se asoció a un menor riesgo de DCL. Sin embargo, otra especie, Bacteroides thetaiotaomicron, estaba vinculada con un mayor riesgo.

Se trata de un descubrimiento decisivo, ya que demuestra que en los estudios previos con secuenciación de menor resolución, en los que solo se podía identificar hasta el nivel taxonómico del género de las bacterias, puede haberse pasado por alto el aspecto más importante de la cuestión. Es como saber que un ser vivo es un mamífero, pero no saber si se trata de un ratón o de un león. Esta actividad concreta de las especies es una idea fundamental que obligará al ámbito científico a adoptar métodos más precisos.

Hacia los marcadores funcionales: el papel protector de Akkermansi

El estudio va más allá de la mera correlación, ya que en él se identifican bacterias que no solo están presentes, sino que están vinculadas desde el punto de vista funcional con la salud cerebral. Una de las especies beneficiosas que se identificó, Akkermansia muciniphila, se correlacionó negativamente con la carga amiloide. Esto es significativo porque se sabe que Akkermansia produce metabolitos que fortalecen la barrera intestinal y tiene efectos antiinflamatorios.7  Esta investigación permite suponer que desempeña un papel incluso más directo, posiblemente al influir en el metabolismo energético del cerebro y proteger frente a la acumulación de proteínas tóxicas, como la proteína tau.

La identificación de especies pro- y antiinflamatorias concretas ligadas directamente a la concentración de proteínas amiloides y proteínas tau abre la puerta al desarrollo de biomarcadores metabólicos muy sensibles8, 9, 10, lo que podría adelantar el diagnóstico a la etapa de DCL, mucho antes de que se produzcan daños irreversibles para el sistema nervioso central.

Estos hallazgos refuerzan aún más el creciente reconocimiento del papel de la microbiota intestinal en la enfermedad de Alzheimer. Para estudiar este tema más en profundidad, puede leer nuestros artículos dedicados a la microbiota intestinal y su posible papel como factor fundamental o incluso como indicador temprano de la enfermedad:

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Anorexia nerviosa: ¿y si el desequilibrio de la microbiota influyera en la curación?

Según un nuevo estudio, el cerebro de las personas con anorexia nerviosa podría estar bajo la influencia de la microbiota intestinal. Se trata de un descubrimiento que podría abrir el camino a nuevas vías de tratamiento centradas en el eje intestino-cerebro y su efecto en la salud mental.

La microbiota intestinal El eje intestino-cerebro

Restricciones alimentarias, miedo enfermizo a engordar, obsesión por las calorías, negación de la delgadez, bulimia, ansiedad, depresión… La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) grave que tiene un impacto considerable sobre la salud del paciente y que afecta tanto al comportamiento como al organismo. También es especialmente difícil de tratar (ver la información del recuadro).

Un resumen de los TCA:

  • Se caracterizan por comportamientos alimentarios distintos de los que suelen adoptar las personas con las que conviven. 1
  • Estos trastornos son graves y duraderos, y tienen repercusiones psicológicas y físicas. 2 
  • Síntomas: estado de ánimo inestable, irritabilidad, baja autoestima, depresión, ansiedad.
  • Los 3 TCA principales son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa (crisis compulsivas de ingestión de grandes cantidades de comida seguidas de crisis de comportamiento compensatorio inadecuado, como vomitar, ayunar o hacer ejercicio físico excesivo) y la hiperfagia nerviosa (crisis de bulimia, pero sin el comportamiento compensatorio asociado a esta). 3

En todas las personas afectadas, encontramos a menudo una alteración de las funciones cognitivas, especialmente de ciertas capacidades de aprendizaje indispensables para la adaptación conductual, que podría frenar la curación. 

En un nuevo estudio se indica que este trastorno podría estar vinculado a los cambios que se producen en la microbiota intestinal4

El 4 % de las mujeres y el 0,3 % de los hombres Se verán afectados por la anorexia a lo largo de su vida ⁵

Entre 14 y 17 años Es la edad a la que aparece la anorexia nerviosa (con un pico a los 16 años). ⁶

Una microbiota menos diversa

Los autores, investigadores de la Universidad de Graz, en Austria, estudiaron a 15 pacientes con anorexia nerviosa y a 13 mujeres de referencia en buen estado de salud. Todas ellas se sometieron a pruebas para evaluar su capacidad de «aprendizaje implícito» (ver la información del recuadro). Paralelamente, se analizaron sus heces para determinar la composición de la microbiota intestinal.

Los cálculos de los investigadores confirman que las pacientes con anorexia nerviosa tenían puntuaciones de aprendizaje implícito inferiores a las de las voluntarias sanas. Pero lo más interesante es que la puntuación estaba relacionada con la composición de la microbiota: cuanto más alta era, más diversidad de microorganismos tenían. 

Cuando la microbiota intestinal provoca fallos en el cerebro

¿Cómo se explica este resultado? Se sabe que la microbiota intestinal influye en el funcionamiento psicológico por medio del eje intestino-cerebro. Por ejemplo, puede modificar la respuesta al estrés o producir mensajeros del cerebro (dopamina, serotonina…) que pueden influir en la capacidad de aprendizaje.

La anorexia nerviosa en pocas palabras ³ :

  • Se trata de un TCA (trastorno de la conducta alimentaria), un trastorno psiquiátrico.
  • No se debe confundir con la "anorexia" en el sentido médico y general del término, que no es una enfermedad, sino el síntoma de perder el apetito independientemente de la causa. 
  • Las causas son factores genéticos, psicológicos, ambientales, familiares y socioculturales.
  • A veces va asociada a un trastorno bulímico (la ingesta compulsiva de grandes cantidades de comida en poco tiempo seguida de vómitos provocados). 
  • Conlleva riesgos elevados de osteoporosis, infertilidad, depresión, insuficiencia cardíaca y suicidio.

En este estudio se halló lo siguiente :

Una puntuación de aprendizaje elevada se asociaba, por ejemplo, a un aumento de la concentración de bacterias Bifidobacteria, esenciales para la comunicación entre el intestino y el cerebro. Estas pueden reducir la ansiedad y, de ese modo, influir en los procesos de aprendizaje.

De 1,5 a 3 años Es la duración media de una fase de anorexia nerviosa ⁶

El 20 % De las personas afectadas padecen anorexia durante toda su vida. ⁶

Por el contrario, una puntuación baja se relacionaba con un aumento en la concentración de bacterias Lachnospiraceae, las cuales se han asociado en múltiples estudios a trastornos depresivos que podrían alterar el funcionamiento del cerebro y el aprendizaje implícito. Estos efectos indican la existencia de un fuerte vínculo entre la microbiota, el comportamiento y la salud mental en enfermedades como la anorexia.

¿Qué es el aprendizaje implícito?

El aprendizaje implícito se produce sin ser consciente y sin intención de aprender 7. No implica esfuerzo de memorización ni de concentración en las reglas. Por ejemplo, el hecho de inclinar el cuerpo hacia el lado hacia el que vamos a girar cuando montamos en bici es fruto de un aprendizaje implícito. Es distinto del aprendizaje explícito, que está relacionado con la adquisición de conocimientos teóricos, reglas o principios.

¿Hacia un tratamiento de la anorexia a base de probióticos?

Este descubrimiento es especialmente interesante, ya que podría explicar el hecho de que la psicoterapia, que se basa en parte en el aprendizaje implícito, no siempre sea eficaz a la hora de tratar a pacientes con anorexia. Si se confirma, algún día quizás sea posible utilizar probióticos con Bifidobacterias para mejorar el tratamiento de la anorexia nerviosa. Esto estabilizaría el eje intestino-cerebro, lo que podría ayudar a las mujeres a volver a llevar una alimentación normal.

Anorexia: ¿la pista de la microbiota intestinal?

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La sorprendente clave de la enfermedad de Alzheimer podría estar en el intestino, no en el cerebro

Los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer podrían no surgir del sistema nervioso central o del cerebro, sino del intestino. En un nuevo estudio, se ha descubierto que lo importante no es la salud general del intestino, sino las bacterias concretas (nuevos biomarcadores). Por insólito que parezca, algunas especies nos protegen, mientras que otras, incluso aunque pertenezcan a la misma familia, pueden ser dañinas.

La microbiota intestinal Enfermedad de alzheimer

Durante años, hemos sabido que el intestino y el cerebro están en comunicación constante. Este «eje intestino-cerebro» es el motivo por el que sentimos «mariposas» cuando estamos nerviosos. Ahora, en un innovador estudio reciente se apunta a que esta conexión es mucho más importante de lo que nunca habíamos imaginado, ya que se reveló que los primeros indicios de la enfermedad de Alzheimer podrían no estar en absoluto en el cerebro, sino ocultos entre billones de bacterias que viven en el intestino.

No se trata del tamaño del grupo, sino de quién forma parte de él

Los científicos solían pensar que, en la enfermedad de Alzheimer, el problema radicaba en una pérdida general de distintos tipos de bacterias intestinales, como si se tratara de un jardín con menos diversidad. No obstante, en esta nueva investigación se ha hallado algo totalmente distinto. En personas con pérdida de memoria, aquellas con diagnóstico de deterioro cognitivo leve (DCL), el número global de tipos de bacterias estaba bien.

El problema era un cambio en el tipo de bacterias concretas presentes. En el estudio se han identificado 59 tipos específicos de bacterias, posibles biomarcadores que estaban más o menos presentes en las personas de camino a padecer la enfermedad de Alzheimer. Esto nos hace pensar que el problema no consiste en tener menos bacterias, sino en que las bacterias equivocadas estén al mando.

Los héroes y los villanos del intestino pueden parecerse mucho

Aquí es donde la historia se pone interesante de verdad. En el estudio se reveló que dos bacterias de exactamente la misma familia pueden tener efectos del todo opuestos. Es como si en una familia hubiera un «gemelo bueno» y un «gemelo malvado». Una bacteria, llamada Bacteroides eggerthii, se relacionó con un menor riesgo de problemas de memoria; era como un héroe para el cerebro. Pero su pariente cercano, Bacteroides thetaiotaomicron, se vinculó con un mayor riesgo; es decir, actuaba como un villano. Se trata de un descubrimiento fundamental, porque significa que en las investigaciones anteriores, en las que no se podían diferenciar estas bacterias «emparentadas» entre sí, se perdían los detalles más importantes para comprender la enfermedad.

¿Cuáles son las etapas de la enfermedad de Alzheimer? 

1. Todo va bien

No hay signos detectables de la enfermedad; los leves lapsus de memoria se deben a la edad y no están relacionados con el deterioro cognitivo.

2. Leves deslices de memoria

Aparecen olvidos ocasionales (dificultad para encontrar las palabras, confusión entre varios nombres, objetos extraviados…), pero no tienen ningún efecto en la vida social o profesional.

3. La vida diaria se ve afectada

Los problemas cognitivos empiezan a ser perceptibles y recurrentes, con desorientación, objetos extraviados, dificultades para concentrarse, discurso repetitivo… La persona es consciente de ello, lo que puede provocarle ansiedad o entrar en un estado de negación.

4. Diagnóstico confirmado

La enfermedad de Alzheimer se diagnostica oficialmente; la pérdida de memoria y las dificultades para realizar tareas complejas (como cálculos mentales o recordar acontecimientos recientes) se acrecientan, aunque la autonomía básica sigue estando intacta.

5. Comienzo de la dependencia

El paciente ya no puede llevar a cabo ciertas tareas de la vida diaria por sí mismo (como cocinar o elegir qué ropa ponerse), aunque se siguen cubriendo las necesidades básicas (comer o ir al baño); la asistencia a domicilio se convierte en una necesidad.

6. Síntomas conductuales y pérdida de autonomía

Se necesita asistencia para las actividades básicas y los trastornos conductuales (nerviosismo, deambulación, alucinaciones, sospechas, agresividad…) dificultan la vida familiar cada vez más.

7. ​​​​​​​Pérdida total de la autonomía y fin de las interacciones

El paciente ya no puede moverse ni comunicarse (hablar o sonreír) y depende totalmente de otras personas para todas sus necesidades de atención; los pacientes a menudo se enfrentan a complicaciones físicas en esta fase final. 2

Hacia un nuevo futuro para la detección temprana

¿Qué significa esto para nosotros? Esta investigación está allanando el camino hacia un nuevo enfoque revolucionario para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. Al identificar a la bacteria «buena» llamada Akkermansia muciniphila, que se relacionó con una menor concentración de la (sidenote: Proteína amiloide tóxica Los amiloides son acumulaciones de proteínas que se pliegan juntas. En algunas enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, se forman placas amiloides a partir de proteínas plegadas incorrectamente, compuestas principalmente por la proteína amiloide beta. Estas placas se forman en torno a las neuronas y no las dejan funcionar. ) en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Alzheimer, los científicos están creando un «modelo» de un intestino sano.

Un día quizás seamos capaces de utilizar una simple muestra de heces para determinar la presencia de estos héroes y villanos bacterianos concretos. Esto podría ayudar a identificar el riesgo de una persona de sufrir la enfermedad de Alzheimer años antes de lo que podemos hacerlo en la actualidad, lo que supondría una ventana temporal clave para proteger la salud cerebral mediante la dieta y el estilo de vida.

El eje intestino-cerebro: ¿Cuál es el papel de la microbiota?

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L. iners : ¿aliada de la microbiota vaginal en las mujeres embarazadas?

¿Cuál es el papel de L. iners en la salud vaginal de las mujeres embarazadas? Un estudio chino 1 arroja luz sobre el papel complejo y globalmente beneficioso de esta bacteria en el mantenimiento de una microbiota vaginal sana.

La microbiota vaginal Anatomía femenina, microbiota e higiene íntima

La microbiota vaginal es un complejo ecosistema de bacterias que viven en la vagina y desempeña un papel fundamental en la salud de las mujeres, incluidas las embarazadas. Por ejemplo, una mayor abundancia de lactobacilos parece reducir la frecuencia de abortos espontáneos.

Entre los diferentes lactobacilos de la flora vaginal, Lactobacillus iners resulta especialmente intrigante ya que está presente tanto en la microbiota sana como en la patológica lo que suscita muchas interrogantes sobre su función exacta. Un estudio realizado con 91 mujeres chinas en el tercer trimestre de embarazo aporta nuevos datos al respecto.

L. iners es más frecuente en mujeres sanas

El estudio muestra que una de cada dos mujeres sanas alberga en su vagina una flora dominada por L. iners, mientras que esta proporción es de solo un tercio en el grupo de mujeres enfermas ( (sidenote: Diabetes gestacional Diabetes gestacional, a veces denominada «diabetes del embarazo»: la diabetes gestacional puede aparecer durante el embarazo en mujeres que no son diabéticas, generalmente alrededor de la semana 24. Por lo general, se realiza una prueba de detección entre la semana 24 y la 28. La diabetes gestacional se debe a que el cuerpo no puede producir suficiente insulina, una hormona que permite que las células utilicen el azúcar (glucosa) de la sangre como fuente de energía. Como resultado, la concentración de azúcar en la sangre (glucemia) supera los niveles normales. Cada año en los Estados Unidos, la diabetes gestacional afecta entre el 5% y el 9% de los embarazos. Un tratamiento adecuado de la diabetes gestacional permite garantizar un embarazo sin problema y el nacimiento de un bebé sano.  CDC ) , complicaciones, etc.). Por el contrario, una flora dominada por L. crispatus es más frecuente en las futuras madres enfermas.

Este tipo de flora alcanza incluso el 57% entre las mujeres con diabetes gestacional.

¿Podría la mayor frecuencia y abundancia de L. iners en mujeres embarazadas sanas explicar su buen estado de salud? Los investigadores lo creen muy posible. De hecho, una mayor abundancia de L. iners significa una mayor producción de moléculas microbianas beneficiosas por parte de esta bacteria, empezando por un aumento de la biosíntesis de una molécula que lleva el nombre impronunciable de «tetrahidrofolato» y que contribuye a mantener una inflamación moderada al final del embarazo.

Este tipo de funcionamiento ilustra cómo ciertas cepas de lactobacilos, aunque tradicionalmente no se consideren protectoras, pueden contribuir a la regulación del ecosistema vaginal durante el embarazo.

50% El 50% de las mujeres embarazadas sanas presentan una microbiota dominada por L. iners.

Diferentes cepas de L. iners

Sin embargo, no todas las cepas de L. iners son iguales. De las siete cepas identificadas en mujeres embarazadas, tres cepas asociadas a la (sidenote: Vaginosis bacteriana La vaginosis bacteriana (VB) es un tipo de inflamación vaginal causada por un desequilibrio de las especies de bacterias que están presentes de forma natural en la vagina. ) han mostrado una aptitud especial para formar temidas biopelículas, que son refugios en los que se multiplican los agentes patógenos. Cuatro cepas (algunas asociadas a la vaginosis, otras no) son capaces de inhibir el crecimiento de la bacteria patógena Gardnerella vaginalis. En resumen, cada cepa de L. iners tiene sus particularidades y probablemente varios ases en su manga bacteriana. Es muy posible que algunas cepas ayuden a mantener la estabilidad del ecosistema vaginal en las mujeres embarazadas.

La vagina y las bacterias: un equilibrio frágil

En la vagina viven de forma natural miles de millones de bacterias cuya función es preservar el equilibrio de la flora local. Cuando se produce una disbiosis, este equilibrio puede alterarse, favoreciendo la aparición de infecciones como la vaginosis bacteriana. Hoy en día, se considera que los probióticos representan un recurso prometedor para restablecer este equilibrio, especialmente en mujeres embarazadas en las que la microbiota vaginal puede ser más inestable.

Conclusiones:

Lejos de tener un papel exclusivamente beneficioso o patógeno, L. iners actúa como un auténtico agente doble, cuyos efectos en la microbiota vaginal dependen tanto del contexto como de la cepa implicada y del ecosistema circundante. Este delicado equilibrio requiere una estricta vigilancia durante el embarazo.

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¿Cuál es el papel de L. iners en la salud vaginal de las mujeres embarazadas?

La bacteria Lactobacillus iners está presente tanto en la microbiota sana como en la patológica, y desempeña un papel ambiguo sobre el cual un estudio realizado en mujeres embarazadas arroja nueva luz. 

Los diferentes perfiles de la microbiota vaginal

La microbiota vaginal se ha clasificado en cinco «tipos», denominados CST (community state types): tres CST favorables (dominados respectivamente por Lactobacillus crispatus, Lactobacillus gasseri y Lactobacillus jensenii), uno desfavorable y uno (CST III) dominado por L. iners, cuyo papel en la salud vaginal sigue siendo objeto de debate. De hecho, esta bacteria desempeña aparentemente un papel ambivalente: aunque parece formar parte integrante de una microbiota vaginal sana, paradójicamente también es abundante en condiciones patológicas y disbióticas, e incluso se ha relacionado con la colonización por estreptococos del grupo B durante el embarazo.

Más L. iners en las futuras madres sanas

Para comprender mejor la relación entre la flora microbiana y la salud vaginal, un equipo de investigadores chinos estudió el caso particular de mujeres embarazadas (tercer trimestre), sanas (34 mujeres) o no (61 mujeres con diabetes gestacional, complicaciones, infecciones, etc.).
Sus resultados ponen de relieve la persistencia del predominio de los lactobacilos y el mantenimiento de la diversidad alfa en todas las futuras madres.

50% El 50% de las mujeres embarazadas sanas presentan una microbiota vaginal dominada por L. iners.

57% El 57% de las mujeres embarazadas que padecen diabetes gestacional presentan una microbiota vaginal dominada por L. crispatus.

Sin embargo, los investigadores observaron que el tipo dominado por L. iners era menos frecuente en el grupo de mujeres enfermas (31,15%) que en el grupo de mujeres sanas (50%). Además, L. iners mostraba una mayor abundancia relativa (en porcentaje de especies presentes) en las mujeres sanas. 

Por el contrario, el tipo dominado por la bacteria protectora L. crispatus era, paradójicamente, más frecuente en las mujeres que padecían diabetes gestacional o complicaciones maternas. Esta observación relativiza nuestra comprensión de la disbiosis vaginal, a menudo simplificada erróneamente como un mero desequilibrio entre bacterias «buenas» y «malas».

Modificaciones de las vías metabólicas

La mayor abundancia de L. iners en mujeres embarazadas sanas va acompañada de una sobreexpresión de vías metabólicas favorables para un embarazo saludable: por ejemplo, la biosíntesis de (sidenote: Tetrahidrofolato coenzima derivada del ácido fólico que, entre otras funciones, interviene en la síntesis de bases nucleicas, purinas y pirimidinas, que constituyen los ácidos nucleicos (ADN y ARN) del material genético. El THF también ) podría tener diferentes funciones (síntesis microbiana de folatos, estado ligeramente proinflamatorio).

Sin embargo, la mayor abundancia de esta bacteria en mujeres sanas también va acompañada de vías de síntesis de (sidenote: Glycosyltransferase enzima de membrana que cataliza la unión de un carbohidrato a una proteína para formar una glucoproteína. En las bacterias patógenas, estas glucoproteínas están implicadas en diferentes etapas del proceso infeccioso.

Fuente: Tomás JM, Fulton KM, Twine SM et al. Generation of Null Mutants to Elucidate the Role of Bacterial Glycosyltransferases in Bacterial Motility. J Vis Exp. 2022 Mar 11;(181).
)
y resistencia a los antibióticos, en comparación con las mujeres enfermas. Estos mecanismos podrían reflejar la adaptación dinámica de la flora a un entorno inmunitario y hormonal característico del tercer trimestre de embarazo.

Utilice materiales visuales claros para explicar el papel de la microbiota vaginal, en particular la infografía «Women's microbiota: the missing piece in intimate health» (La microbiota femenina: la pieza que faltaba en el rompecabezas de la salud íntima)

Infografías para compartir con sus pacientes

7 cepas muy diferentes de L. iners

Un análisis más detallado revela que no todas las cepas de L. iners son iguales: entre las 7 cepas identificadas por los autores, 3 cepas asociadas a la vaginosis bacteriana (frente a 4 cepas asociadas a la buena salud) mostraron una mayor capacidad de formación de biopelículas, gracias a genes que codifican las proteínas implicadas. El equipo de investigadores también demostró que 5 de las 7 cepas identificadas (asociadas o no a la vaginosis bacteriana) inhiben el crecimiento de la bacteria patógena G. vaginalis, implicada en la prematuridad.

Estos resultados indican que L. iners podría ejercer un efecto protector, según las condiciones ambientales y las cepas implicadas. Así pues, una flora dominada por ciertas cepas de L. iners podría contribuir a la prevención de complicaciones relacionadas con la disbiosis persistente.

Según los autores, esta heterogeneidad, especialmente en lo que respecta a G. vaginalis, justifica investigaciones más profundas, sobre todo porque L. iners, probablemente por su flexibilidad metabólica, parece contribuir a la estabilidad del ecosistema vaginal en la población estudiada.

Explore los últimos avances sobre las condiciones que favorecen el equilibrio de la microbiota vaginal: 

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Noticias Ginecología

Sentirse bien en su propia piel... y con su propia microbiota cutánea

¿Y si el secreto de nuestro bienestar se ocultara en nuestra piel? Un estudio británico pionero sugiere que existe un vínculo entre la microbiota cutánea y el equilibrio emocional. Aparentemente, las personas con una mayor abundancia de Cutibacterium sienten menos estrés y son más felices.

La microbiota cutánea La depresión Eccema Psoriasis y microbiota Acné y microbiota

De ahora en adelante, ¿tendremos que decir «me siento bien con mi propia microbiota cutánea ”?

en lugar de «me siento bien en mi propia piel»? Esto es lo que parece indicar un estudio de 53 británicos con una edad media de 63 años, que establece un vínculo entre el bienestar psicológico y los microorganismos que habitan nuestra piel, más concretamente la piel de la cara, el cuero cabelludo, los antebrazos y las axilas, Esta investigación arroja luz sobre un sistema de interacciones entre la piel y el cerebro, que es comparable al conocido eje intestino-cerebro.

¿Más Cutibacterium significa más felicidad?

El estudio muestra por primera vez una mayor abundancia de determinados géneros bacterianos en los participantes que se sienten más cómodos con su propio cuerpo, tanto en términos de bienestar general como de la zona de piel en cuestión. La bacteria cutánea más frecuente entre los británicos que se sienten mejor consigo mismos es (sidenote: Cutibacterium Género bacteriano cuya clasificación ha cambiado considerablemente en los últimos años (hasta 2016, se denominaba Propionibacterium). Este género comprende varias especies, entre las cuales figura la famosa C. acnes (un patógeno oportunista implicado en el acné y las infecciones de prótesis mamarias, prótesis de hombro, etc.), sin olvidar C. avidum, C. granulosum, C. namnetense y C. humerusii. Ahle CM, Feidenhansl C, Brüggemann H. Cutibacterium acnes. Trends Microbiol. 2023 Apr;31(4):419-420. ; CTCB ) . Si tiene más Cutibacterium en la cara, es probable que no esté muy estresado. Si sus axilas están repletas de Cutibacterium, lo más probable es que esté de buen humor con un bajo nivel de estrés. Por el contrario, una menor abundancia de esta bacteria podría contribuir a trastornos como el estrés, la ansiedad o la depresión.

Este descubrimiento no deja de ser algo sorprendente: lo primero que viene a la mente acerca de Cutibacterium es la imagen de C. acnes y las pesadillas de la pubertad. más que la serenidad de los ancianos británicos. Esta bacteria también podría contribuir a la salud de la piel utilizando su capacidad para transformar el sebo en ácidos grasos libres para repeler los agentes patógenos y regular la acidez cutánea.

Efectos de Cutibacterium en función de la zona del cuerpo

  • Cara: las personas con más Cutibacterium en la cara sienten menos estrés.
    Axilas: una mayor abundancia de esta bacteria está relacionada con un mejor estado de ánimo y una reducción del estrés.
    Antebrazos: una mayor abundancia de Cutibacterium en esta zona se asocia a una mayor satisfacción con su propia piel.

¿Causa o consecuencia?

Sin embargo, la pregunta central sigue sin respuesta: ¿es la presencia de Cutibacterium una causa o una consecuencia del bienestar? En otras palabras, ¿es la presencia de Cutibacterium lo que nos hace felices, o es nuestro bienestar lo que atrae la bacteria a nuestra piel? ¿O son ambos el resultado de un tercer factor común (por ejemplo, estilo de vida, deporte, dieta)?

Es imposible sacar conclusiones por el momento. Sabemos que la piel y la microbiota cutánea proporcionan a nuestro organismo una barrera protectora que repele los agentes patógenos y nos ofrece seguridad y tranquilidad. Por el contrario, se ha demostrado que el estrés, la ansiedad o la depresión pueden repercutir en nuestra piel, provocando la aparición de trastornos cutáneos como eccema (o dermatitis atópica), psoriasis, acné, o mal olor axilar.

17% Solo el 17% de las personas encuestadas declaran que saben de forma precisa lo que es la microbiota cutánea. ²

Todos hemos oído hablar del eje intestino-cerebro, pero ahora surge el eje bidireccional piel-cerebro, en el que la primera influye en el segundo y viceversa. Por primera vez, se ha establecido una relación entre la microbiota cutánea y el bienestar psicológico. Razón de más para que la investigación (sidenote: Psicodermatología La psicodermatología es un campo relativamente nuevo de la medicina que se centra en las interacciones entre la mente y la piel. El tratamiento de los trastornos psicodermatológicos se centra en mejorar la función, reducir el sufrimiento físico, diagnosticar y tratar la depresión y la ansiedad asociadas a las enfermedades cutáneas, luchar contra el aislamiento social y mejorar la autoestima del paciente. Para tratar trastornos psicocutáneos se recurre a intervenciones farmacológicas y psicológicas. Profundizar Jafferany M, Franca K. Psychodermatology: Basics Concepts. Acta Derm Venereol. … ) profundice en las bacterias implicadas y sus posibles efectos en nuestra salud cutánea y general.

Seca, húmeda o grasa: cada zona de piel tiene su propia microbiota

La piel suele ser demasiado seca en las manos –a tal punto que la tenemos que hidratar a lo largo de todo el invierno– mientras que es húmeda en las axilas, los pliegues (codos, parte posterior de la rodilla) o la zona inguinal. Además, hay una tercera variante: la piel grasa, característica de ciertas zonas de la cara, el pecho o la espalda.

Existen pues tres entornos (seco, húmedo, graso), en los que viven tres microbiotas distintas, adaptadas a las características específicas de cada uno de ellos.

Cabe notar que la microbiota cutánea también varía en función de la profundidad, desde la epidermis (capa superficial) hasta la hipodermis (capa más profunda situada debajo de la dermis): cuanto más profundo, menos bacterias hay y más se parecen de una persona a otra.

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Microbiota fecal: un biomarcador del cáncer colorrectal y su progresión

Utilizar la microbiota para optimizar la detección no invasiva del cáncer colorrectal: ese era el objetivo del análisis de 3741 metagenomas fecales procedentes de 18 cohortes para identificar mejores combinaciones de biomarcadores microbianos.

Photo: Fecal microbiota: a biomarker for colorectal cancer and its progression

El cáncer colorrectal (CCR) es el tercer tipo de tumor más frecuente y el segundo en cuanto a mortalidad. La microbiota intestinal parece desempeñar un papel fundamental en la carcinogénesis. Sin embargo, quedan demasiadas lagunas en los conocimientos para poder utilizar la microbiota como herramienta de detección clínica, aunque se sabe que la detección precoz del cáncer aumenta la probabilidad de supervivencia.

De ahí el interés del estudio publicado en 2025 en la revista Nature Medicine, basado en el análisis de 18 conjuntos de datos: 12 procedentes de bases de datos preexistentes que incluían a 2116 personas (930 pacientes con CCR, 210 con adenomas y 976 controles sanos) y 6 procedentes de nuevas cohortes (1625 sujetos) que incluían información sobre el estadio del cáncer y la localización anatómica de los tumores. Esto representaba un total de 3741 sujetos, generando la esperanza de obtener una elevada potencia estadística y resultados de gran precisión.

3 El cáncer colorrectal (CCR) es el tercer tipo de tumor más frecuente en el mundo.

2 El CCR es el segundo cáncer en cuanto a mortalidad en el mundo.

Especies implicadas, especialmente especies orales

Los autores detectaron 3866 especies bacterianas, 15 eucariotas y 23 arqueas. La microbiota de los controles difiere considerablemente de la de los pacientes con CCR, lo que confirma los resultados de estudios anteriores: 125 especies son más abundantes en los pacientes (106 conocidas y 19 desconocidas) y 83 en los controles (53 conocidas y 30 desconocidas). 

Entre las especies más abundantes en los pacientes figuran 5 subespecies de F. nucleatum, a saber, F. nucleatum subsp. animalis, vincentii (2 subespecies diferentes), nucleatum, polymorphum. A estas se suman otras bacterias que se han asociado al CCR, como P. micra y B. fragilis.

 La acción de la microbiota intestinal podría consistir en regular la cantidad de amoníaco en el microentorno tumoral del CCR. 

Una parte importante de las bacterias intestinales específicas del CCR resultan ser especies típicamente orales. Es el caso de 21 de las 125 especies más abundantes en los pacientes (16,8%), 11 de las cuales son típicas de la placa dental.

30 % La incidencia del CCR es un 30% más alta en los hombres.

60-65% Entre el 60 y el 65% de los casos se dan en sujetos sin antecedentes familiares.

Predecir el CCR

Además, este amplio conjunto de datos permitió mejorar la precisión de la predicción del CCR a partir de una simple muestra fecal. El área bajo la curva (AUC), criterio de valoración de la calidad de este tipo de modelo, alcanza ahora 0,85, lo que supone una mejora con respecto a estudios anteriores (0,81 como máximo). Gran parte de esta predicción se basa en bacterias típicamente orales.

Los autores también demostraron:

  • que existe una relación entre los biomarcadores microbianos y la presencia del tumor,
  • que los biomarcadores varían en función del estadio del CCR: la abundancia de P. micra y F. nucleatum comienza a aumentar a partir del estadio I, mientras que la de Akkermansia muciniphila y Parabacteroides distasonis aumenta en los estadios avanzados, lo que indica que los cambios en la microbiota se producen de forma continua y se van acentuando con la progresión del cáncer (secuencia adenoma-carcinoma),
  • y que también difieren según la localización del tumor: por ejemplo, tres especies típicamente orales aumentaron de manera significativa en el cáncer colorrectal proximal. 

 

40% Solo el 40% de los casos de CCR se diagnostican antes de la aparición de metástasis, aunque se obtienen mejores tasas de supervivencia cuando el tumor se detecta en una fase temprana.

5 años Las tasas de supervivencia a 5 años para el cáncer de colon y el cáncer de recto de estadio IV son respectivamente del 11% y 15%.

Estudios anteriores establecieron una relación entre la cantidad de amoníaco en el entorno tumoral y el agotamiento de los linfocitos T y la progresión del cáncer.

Aunque este estudio de asociación no logró establecer una relación causal entre la microbiota y el cáncer colorrectal, datos independientes sugieren que la microbiota contribuye al desarrollo del CCR.

El presente estudio confirmó el valor de la microbiota fecal como biomarcador de detección y permitió identificar perfiles microbianos relacionados con la progresión del tumor. Sin embargo, es necesario realizar estudios sobre el mecanismo de acción para profundizar en este tema.

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Noticias Gastroenterología Oncología