Alergia al cacahuete: la microbiota cambia la cosas

La gravedad de una alergia alimentaria al cacahuete no depende solo del nivel de anticuerpos IgE específicos. Un estudio demuestra que ciertas bacterias de la boca y del intestino, como Rothia, degradan el alergeno y modulan la gravedad de la anafilaxia. La microbiota podría contribuir con ello a explicar por qué una misma alergia provoca reacciones de intensidad muy diferente según los pacientes.

La microbiota intestinal
 Peanut allergy: microbiota makes a difference

Bacterias capaces de desarmar el alergeno

En el ratón, los investigadores1 han observado que la presencia de bacterias intestinales cambia la manera en que el organismo reacciona al cacahuete. El grupo de ratones que tenían una microbiota rica y variada degradaban mucho mejor las dos proteínas responsables de la mayoría de las​​​​​​​ reacciones alérgicas, Ara h 1 y Ara h 2, que los ratones criados con poca o ninguna microbiota intestinal. Resultado: menos alergenos intactos pasan a la circulación sanguínea, y la reacción alérgica desencadenada después de la exposición es claramente menos intensa. En cambio, un segundo grupo que presentaba una diversidad microbiana limitada muestra más marcadores de reacción grave.

Ara h 1 / Ara h 2

Las dos proteínas alergénicas del cacahuete que el sistema inmunitario de las personas alérgicas reconoce con mayor frecuencia.

Sistema inmunitario

Conjunto de las células y las moléculas que protegen al organismo contra las infecciones, las células anormales y las sustancias extrañas. En caso de alergia, las IgE y los mastocitos son los implicados en el reconocimiento del alergeno y el desencadenamiento de la reacción. 

Reacción alérgica grave (anafilaxia mediada por IgE)

Reacción aguda y generalizada, potencialmente mortal en unos minutos, desencadenada por la unión del alergeno a las IgE fijadas en los mastocitos, que produce la liberación rápida de mediadores inflamatorios. 

El género bacteriano Rothia, presente de forma natural en la boca y el intestino delgado humano, destaca especialmente en estos trabajos. En el laboratorio, corta los dos alergenos principales del cacahuete en lugares precisos, lo cual impide que los anticuerpos IgE los reconozcan. Menos reconocimiento significa menos activación de los mastocitos, unas células inmunitarias que inician los síntomas de la alergia.

 

IgE (inmunoglobulina E)

Anticuerpo responsable de las reacciones alérgicas inmediatas, producido por el sistema inmunitario en contacto con un alergeno.

Mastocitos

Células inmunitarias que liberan sustancias inflamatorias durante una reacción alérgica.

Bacterias de la microbiota (degradación enzimática de las proteínas alimentarias)

Microorganismos de la cavidad bucal y del intestino capaces, a través de las enzimas proteolíticas, de fragmentar proteínas alimentarias resistentes a la digestión humana, como los alergenos del cacahuete. 

Algunas cepas de Staphylococcus tienen un efecto comparable, pero no todas. El estudio demuestra que dos cepas de la misma especie pueden comportarse de forma opuesta, una puede degradar eficazmente el alergeno y la otra no hacerlo en absoluto.

 

Prevención de la alergia a los cacahuates gracias a la microbiota

Explorar este tema

Una vía confirmada en los pacientes alérgicos

Los investigadores examinaron después la saliva de 19 pacientes alérgicos al cacahuete. Estos niños, de 1 a 14 años, se estudiaron antes del inicio del tratamiento con inmunoterapia oral. El grupo de pacientes que toleraban las dosis más elevadas de alergeno en las pruebas controladas albergaban más bacterias capaces de degradar el cacahuete, en especial el género Rothia, independientemente de su concentración de IgE específicas de Ara h 2 en la sangre, por lo que presentaban una mejor tolerancia a la alergia. Esta observación se encontró después en 120 niños seguidos en un estudio independiente, lo cual refuerza su credibilidad.

 

Estos resultados podrían, con el tiempo, ayudar a valorar mejor el umbral de reactividad y a personalizar el tratamiento, pero no permiten predecir la gravedad de la reacción alérgica de un niño.

Más del 70 % de las alergias al cacahuete persisten a lo largo del tiempo. Esta constatación hace especialmente útil la investigación de nuevas claves para limitar la gravedad de las reacciones alérgicas accidentales. Para los niños afectados y sus familias, el objetivo seria, sobre todo, reducir el riesgo asociado a las exposiciones involuntarias. Estos resultados requieren todavía confirmación mediante estudios de mayor amplitud, antes de su aplicación clínica, pero abren una vía seria, la de una microbiota que protege o, al contrario, expone, según los microorganismos que albergue. Un descubrimiento prometedor para eventuales futuros tratamientos. 

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Miso: un fermentado con sorprendentes y a veces paradójicos beneficios

Quizá el mejor embajador culinario de Japón sea la sopa de miso, que ha permitido a Occidente descubrir un quinto sabor: el umami. Este ícono culinario, que hoy se consume en todo el mundo, cuida nuestra microbiota gracias a la pasta de soja fermentada que contiene. A continuación, se explica el origen de sus beneficios, a veces paradójicos.

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La microbiota intestinal
The beneficial—and sometimes paradoxical—effects of miso

El miso es un condimento tradicional japonés y uno de los emblemas del sabor umami1, considerado el quinto sabor fundamental, junto con el dulce, salado, ácido y amargo. En el país del sol naciente se utiliza principalmente como base para la famosa sopa que lleva su nombre1. Desde la década de 1970, se ha extendido por Occidente, donde se emplea como condimento versátil2.

La producción de miso

La producción de miso pasó de 700 000 toneladas en 1980 a 426 000 toneladas en 2013, lo que representa una disminución aproximada del 40%. Este declive parece estar comenzando a revertirse, ya que la producción anual se ha recuperado hasta alcanzar las 482 000 toneladas en 2019.
Fuente: Allwood, 20212. 
 

¿Qué es el miso?

El miso es una pasta de soja fermentada que se elabora en dos etapas1,2:

  • preparación del koji: se inocula un primer sustrato (normalmente arroz, cebada o soja) con un hongo filamentoso microscópico, casi siempre Aspergillus oryzae, para producir lo que se conoce como «koji».
  • fermentación final: a continuación, el koji se mezcla con un puré de soja cocida y sal. Esta mezcla fermenta por segunda vez bajo la acción de levaduras y bacterias (entre ellas, bacterias lácticas). Esta etapa puede durar desde unas semanas hasta tres años.

Existen cuatro categorías principales de miso en función de su composición: el miso de arroz (que representa el 80% de la producción en Japón), el miso de cebada, el miso de soja y el miso mixto1,2. Su sabor (más o menos dulce o salado) y su color (blanco, rojo o negro) dependen de los ingredientes utilizados, de la proporción de koji y de la duración de la fermentación1,2.

Efectos sobre la salud relacionados con la soja

El miso conserva los beneficios nutricionales de su ingrediente principal, la soja. La soja destaca por su alto contenido en proteínas de alta calidad —que duplica al de la mayoría de las demás legumbres—, al incluir los nueve aminoácidos esenciales3,4. Asimismo, es rica en fibra, que alimenta nuestra microbiota intestinal, y en minerales. Además, el miso contiene moléculas vegetales llamadas isoflavonas, capaces de unirse a los receptores de estrógenos humanos, motivo por el cual a menudo se denominan fitoestrógenos.

Sin embargo, esta propiedad puede suscitar inquietud5: ¿podrían estos compuestos influir en ciertos tipos de cáncer hormonodependientes, en la fertilidad o en el desarrollo hormonal? Aunque esta pregunta está justificada, las conclusiones de la investigación actual aportan absoluta tranquilidad: los estudios no muestran un aumento del riesgo e incluso sugieren un posible efecto protector frente al cáncer6, especialmente en las mujeres7,8.

Un último aspecto que debe tenerse en cuenta es que el miso, al igual que cualquier producto derivado de la soja, contiene diversas proteínas alergénicas9. Si bien la fermentación reduce notablemente este potencial alérgico al descomponer las proteínas complejas, el riesgo sigue presente para las personas con una alta sensibilidad9.

No existen los alimentos milagrosos, sino las dietas equilibradas.

 

La doble fermentación potencia los beneficios

La doble fermentación del miso transforma la soja en un alimento más digestible y rico en compuestos bioactivos3,9,10. Por ejemplo, este proceso mejora la digestibilidad de las proteínas de la soja al descomponerlas en moléculas más pequeñas y fáciles de absorber3. Asimismo, incrementa la bioactividad de las isoflavonas —los conocidos fitoestrógenos— al transformarlas en formas más biodisponibles y activas para el organismo. Esto se asocia con posibles efectos beneficiosos para la salud, como:

  • la protección frente a determinados tipos de cáncer, 
  • la mejora del perfil lipídico,
  • y efectos positivos sobre el sistema cardiovascular aunque estas observaciones todavía son preliminares3,10–12. 

No obstante, cabe señalar que, debido a su actividad estrogénica, un consumo excesivo de estos compuestos plantea un riesgo potencial de toxicidad para el sistema reproductivo, especialmente en mujeres embarazadas, mujeres en edad fértil y niños antes de la pubertad (ANSES, Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia)13.
El miso contiene de forma natural una gran variedad de microorganismos, destacando el trío formado por el hongo Aspergillus oryzae (procedente del koji), la levadura Zygosaccharomyces rouxii y la bacteria Tetragenococcus halophilus1,2,14. Esta comunidad enriquece la microbiota intestinal15, al favorecer su diversidad y estabilidad, potenciando la presencia de bacterias beneficiosas en detrimento de las menos favorables. Este reequilibrio alcanza tal magnitud que algunos investigadores apuntan a un posible efecto protector frente a la diabetes10,15 una hipótesis que queda por demostrar.

Por último, cuanto más equilibrada está la flora intestinal, mayor es la producción de compuestos beneficiosos por parte de estas bacterias, especialmente (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. )  (AGCC)15.
Estas pequeñas moléculas ejercen una acción muy positiva: nutren las células del colon, refuerzan la barrera intestinal, contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunitario y podrían reducir la inflamación4,9,15.  

La paradoja de la sal

La OMS y las campañas de salud pública lo recuerdan constantemente: hay que reducir el consumo de sal. Sin embargo, el miso es una de las principales fuentes de sodio en la alimentación diaria de la población japonesa. A pesar de ello, esta especialidad no parece acarrear los mismos efectos nocivos que la sal común, ya que su consumo no influye en la presión arterial2,16,17. Incluso podría reducir la frecuencia cardíaca15 y favorecer la excreción de sal a través de la orina17.
¿Cómo se explica esta sorprendente observación? Quizás se deba al alto contenido en potasio de la soja y de los demás ingredientes de la sopa de miso (verduras, pescado...), que podría neutralizar los efectos hipertensores de la sal
1. Y es que, según algunos expertos, lo que realmente importa no es tanto la cantidad absoluta de sodio, sino la relación entre las ingestas de sodio y potasio1,2,18.

1 y 2 g de sal

Una ración tradicional (clásica) de sopa de miso suele contener entre 1 y 2 g de sal. 
Fuente: Kondo, 201916. 

En definitiva, la doble fermentación convierte al miso en un alimento más digestible y de gran valor nutricional. Si se toma con mesura —ya que un consumo diario muy elevado, de uno a cinco tazones (wan) diarios, se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de estómago en varones7—, este fermentado puede aportar interesantes beneficios para la salud, a pesar de su alto contenido en sal.

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Bibliografia

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3. do Prado FG, Pagnoncelli MGB, de Melo Pereira GV, Karp SG, Soccol CR. Fermented Soy Products and Their Potential Health Benefits: A Review. Microorganisms. 2022;10(8):1606. 

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12. Papagianni OI, Dimou C, Koutelidakis AE. Biofunctional Miso-Type Sauce Enhanced with Biocarotenoids: How Does Its Habitual Consumption Affect Lipidemic, Glycemic, and Oxidative Stress Markers? A Pilot Cross-Over Clinical Study. Appl Sci. 2025;15(11):5962. 

13. AVIS de l’Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail relatif à l’élaboration de VTR long terme par voie orale pour les isoflavones, ANSES, 2025. 

14. Dimidi E, Cox SR, Rossi M, Whelan K. Fermented Foods: Definitions and Characteristics, Impact on the Gut Microbiota and Effects on Gastrointestinal Health and Disease. Nutrients. 2019;11(8):1806. 

15. Hashimoto Y, Hamaguchi M, Fukui M. Fermented soybean foods and diabetes. J Diabetes Investig. 2023;14(12):1329-1340. 

16. Ito K, Miyata K, Mohri M, Origuchi H, Yamamoto H. The Effects of the Habitual Consumption of Miso Soup on the Blood Pressure and Heart Rate of Japanese Adults: A Cross-sectional Study of a Health Examination. Intern Med. 2017;56(1):23-29. 

17. Kondo H, Sakuyama Tomari H, Yamakawa S, et al. Long-term intake of miso soup decreases nighttime blood pressure in subjects with high-normal blood pressure or stage I hypertension. Hypertens Res. 2019;42(11):1757-1767.

18. Takahashi F, Hashimoto Y, Kaji A, et al. Association of Estimated Salt and Miso Intake with the Prevalence of Obesity in People with Type 2 Diabetes: A Cross-Sectional Study. Nutrients. 2021;13(9):3014.  

19. Watanabe H. Beneficial Biological Effects of Miso with Reference to Radiation Injury, Cancer and Hypertension. J Toxicol Pathol. 2013;26(2):91-103. 

 

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El kimchi, un cóctel de fibra y bacterias saludables

El kimchi es como el K-Pop: imposible evitarlo al visitar Corea. Este plato de culto, elaborado a base de col fermentada, se degusta en casi cada comida y en todo el país. Además, es objeto de numerosas investigaciones por sus posibles efectos sobre la microbiota y la salud.

La microbiota intestinal
Kimchi: a blend of fiber and beneficial bacteria

Esta guarnición tradicional coreana suele elaborarse a base de col o incluso de rábano, según la receta1–3. 
Históricamente, se preparaba en invierno mediante la lactofermentación de las verduras, un método que permitía su conservación durante periodos prolongados4 : la col se sumerge en salmuera (una mezcla de agua y sal) durante varias semanas, un tiempo en el que se multiplican las bacterias lácticas. Al producir ácido láctico, estas confieren al kimchi su sabor ácido y, al mismo tiempo, garantizan su conservación5. 
Se trata de una receta de sabor intenso que recuerda al chucrut europeo —col fermentada y salada—, aunque utiliza una variedad de col y especias diferentes6. El kimchi es un pilar tan fundamental de la cultura coreana que la UNESCO inscribió en 2013 la tradición nacional del Kimjang —que consiste en preparar colectivamente grandes cantidades de kimchi para el invierno— en su Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Todo lo que hay que saber sobre el kimchi

Se cree que la palabra kimchi proviene del antiguo término chimchae de origen chino, que significa literalmente verduras saladas. 
Fuente: Park, 20142.

42% 
En 2019, el 42% de los hogares coreanos aún preparaba su propio kimchi. 
Fuente: Cha, 20244.

1,78 millones de toneladas
Es la cantidad total de kimchi que consumieron los coreanos en 2020. 
Source : Cha, 20244.

22 de noviembre
Oficialmente proclamado como el «Día del Kimchi» desde el año 2020, este día busca apoyar el desarrollo del sector, preservar y promover la cultura del kimchi y concienciar al público sobre su gran valor e importancia nutricional.
Fuente: Kim, 20237. 

Hace 1500 años
Según el Samguk sagi (la crónica de los Tres Reinos de Corea), el kimchi ya se consumía en aquella época. 
Fuente: Cha, 20244.

Número 1
En 2020, el kimchi de col era el alimento más consumido por los coreanos. Con un 55% del consumo alimentario total, superaba incluso al arroz, el alimento básico de la cocina del país. 
Fuente: Cha, 20244.

Col + fermentación = un plato lleno de beneficios

Al estar elaborado a base de col, el kimchi es bajo en calorías (18 kcal/100 g) y rico en fibra. Además, contiene diversos compuestos bioactivos típicos de las brasicáceas (la gran familia que agrupa a las coles, los nabos, los rábanos y la mostaza), cuyos beneficios para la salud podrían estar a la altura de lo extraño(1) que suenan sus nombres2,4. 
A todo esto se suma un valioso aporte de vitaminas—en particular, A, C, B1 y B2— y minerales como el calcio, el potasio, el hierro y el fósforo2,4. 
Los beneficios de este plato coreano también se explican por el proceso de fermentación6 . En comparación con la col fresca, el kimchi (col fermentada) podría ayudar a reducir la tensión arterial, la masa grasa, la glucemia en ayunas y el colesterol total. No obstante, estos prometedores resultados deben interpretarse con cautela, ya que el estudio clínico que los respalda se llevó a cabo con una muestra reducida de solo 22 personas8. 
La fermentación también enriquece el kimchi con bacterias lácticas vivas —en particular, de los géneros Lactobacillus, Leuconostoc y Weissella— y con los valiosos metabolitos que estas producen2,4,5,7.
Por ejemplo, el consumo de kimchi se acompaña en nuestro intestino de un aumento de las bacterias conocidas por producir  (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. )  —moléculas con reconocidos efectos beneficiosos sobre la salud intestinal y el metabolismo— y de una reducción de bacterias más nocivas, como Clostridium y Escherichia coli9. 
Más bacterias beneficiosas y menos patógenos potenciales: ¡el kimchi demuestra ser un auténtico aliado de la microbiota intestinal ! 

Verduras fermentadas: buenas razones para ponerlas en el menú

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¡Cuidado con los efectos… y las dosis!

A la luz de esta prometedora composición, algunos investigadores han intentado evaluar la relación entre el consumo de kimchi y patologías tan diversas como la obesidad, el cáncer, la dermatitis atópica, el síndrome del intestino irritable,  e incluso sus posibles efectos en aspectos como los problemas cardiovasculares y la belleza de la piel3,6,7,10–14…
Aunque existen algunos trabajos al respecto, estos siguen siendo escasos y, a menudo, se limitan a la población asiática. En resumen, conviene interpretar los resultados con mucha cautela, ya que todavía son poco sólidos y, en cualquier caso, solo muestran efectos reales discretos.

No existen los alimentos milagrosos, sino las dietas equilibradas.

Por ejemplo, en lo que respecta a la obesidad, algunos estudios parecen indicar un posible efecto beneficioso. Un análisis realizado mediante el seguimiento a 115 726 coreanos muestra que un consumo moderado de kimchi —de 1 a 3 raciones al día, algo muy habitual en Corea, pero bastante menos en los países occidentales— va acompañado de una menor prevalencia de la obesidad, especialmente entre los hombres. Sin embargo, conviene mantener la cautela: esto no significa que exista una relación directa de causa y efecto. Es perfectamente posible que los grandes consumidores de kimchi sean también aquellos coreanos que integran un estilo de vida más saludable en general1. 
Aun así, otro ensayo clínico —en el que se administraron 3 g diarios de kimchi en polvo frente a un placebo— parece respaldar este efecto positivo sobre el control del peso15. No obstante, incluso este dato debe ponerse en perspectiva: al fin y al cabo, desde hace tiempo se sabe que un mayor consumo de verduras se asocia de forma natural con un mejor control del peso... . 
Por supuesto, como ocurre siempre en materia de nutrición, hay que tener cuidado con los excesos. Más allá de un determinado nivel de consumo, los beneficios tienden a disminuir: debido a su elaboración, el kimchi es un alimento rico en sal, un factor que puede perjudicar la tensión arterial y elevar el riesgo de cáncer gástrico1,2,16. 

En adultos mayores de 19 años, el consumo de kimchi aporta una media de 500,1 mg de sodio al día, lo que supone aproximadamente el 15,1 % de la ingesta diaria recomendada de sodio. 
Fuente: Jung, 20241.

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Bibliografia

1. Jung H, Yun YR, Hong SW, Shin S. Association between kimchi consumption and obesity based on BMI and abdominal obesity in Korean adults: a cross-sectional analysis of the Health Examinees study. BMJ Open. 2024;14(2):e076650. 

2. Park KY, Jeong JK, Lee YE, DailyIII JW. Health Benefits of Kimchi (Korean Fermented Vegetables) as a Probiotic Food. Journal of Medicinal Food. 2014;17(1):6-20. 

3. Song E, Ang L, Lee HW, et al. Effects of kimchi on human health: a scoping review of randomized controlled trials. J Ethn Food. 2023;10(1):7. 

4. Cha J, Kim YB, Park SE, et al. Does kimchi deserve the status of a probiotic food? Critical Reviews in Food Science and Nutrition. 2024;64(19):6512-6525.

5. Bemis DH, Camphausen CE, Liu E, et al. Nutrient Availability and Pathogen Clearance Impact Microbiome Composition in a Gnotobiotic Kimchi Model. Foods. 2025;14(11):1948.

6. Fijan S, Fijan P, Wei L, Marco ML. Health Benefits of Kimchi, Sauerkraut, and Other Fermented Foods of the Genus Brassica. Applied Microbiology. 2024;4(3):1165-1176.

7. Kim HJ, Kwon MS, Hwang H, et al. A Review of the Health Benefits of Kimchi Functional Compounds and Metabolites. Microbiol Biotechnol Lett. 2023;51(4):353-373. 

8. Kim EK, An SY, Lee MS, et al. Fermented kimchi reduces body weight and improves metabolic parameters in overweight and obese patients. Nutrition Research. 2011;31(6):436-443.

9. Kim HY, Park KY. Clinical trials of kimchi intakes on the regulation of metabolic parameters and colon health in healthy Korean young adults. Journal of Functional Foods. 2018;47:325-333.

10. Ahn S, Darooghegi Mofrad M, Nosal BM, Chun OK, Joung H. Effects of Fermented Kimchi Consumption on Anthropometric and Blood Cardiometabolic Indicators: A Systematic Review and Meta-Analysis of Intervention Studies and Prospective Cohort Studies. Nutr Rev. 2025;83(7):e1441-e1457. 

11. Kim HY, Park ES, Choi YS, et al. Kimchi improves irritable bowel syndrome: results of a randomized, double-blind placebo-controlled study. Food & Nutrition Research. Published online May 23, 2022.

12. Cha J, Ko SH, Shin D. Causal effect of kimchi intake on HDL-cholesterol levels in middle aged Korean men: a two-sample Mendelian randomization analysis. Genes Nutr. 2025;20:23.

13. Choi IH, Noh JS, Han JS, Kim HJ, Han ES, Song YO. Kimchi, a Fermented Vegetable, Improves Serum Lipid Profiles in Healthy Young Adults: Randomized Clinical Trial. Journal of Medicinal Food. 2013;16(3):223-229. 

14. Erdoğan F, Toprak K. Kimchi: a traditional fermented food with emerging health implications: Kimchi: ortaya çikan sağlik etkileriyle geleneksel bir fermente gida. Journal of Advanced Studies in Health Science and Obesity. 2026;2(2):1-18. 

15. Lee W, Kwon MS, Yun YR, et al. Effects of kimchi consumption on body fat and intestinal microbiota in overweight participants: A randomized, double-blind, placebo-controlled, single-center clinical trial. Journal of Functional Foods. 2024;121:106401.

16. Yang JY, Kim KE, Cho SJ, Hur C. Kimchi friend or foe: preserving cultural foods developed pre-refrigeration. Preventive Medicine Reports. 2026;61:103357. 

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Kombucha: ¿moda de estrellas o ciencia real?

Madonna, Kourtney Kardashian, Halle Berry… Las grandes figuras de Hollywood tienen un nuevo elixir de cabecera. La kombucha se ha consolidado como la bebida estrella del momento y causa furor en todos los continentes. Pongamos la lupa sobre un té fermentado al que se le atribuyen Pongamos la lupa sobre un té fermentado al que se le atribuyen numerosos —quizás demasiados— beneficios. 

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La microbiota intestinal
Kombucha: marketing hype or scientific claims?

Esta preparación fermentada a base de té, sin alcohol o con un contenido alcohólico muy bajo, nació en China en el año 220 a.C.1. Se elabora mediante una combinación de bacterias y levaduras que forman una «madre» (como sucede con la preparación del vinagre), la cual se añade a una solución de té azucarada. Recientemente, celebridades, influencers y gurús del marketing han impulsado su popularidad en los países occidentales, donde se le atribuyen mil virtudes 1,2.
Pero, ¿qué dice realmente la ciencia? ¿Hasta qué punto son reales los supuestos efectos positivos de la kombucha para la salud? ¿Están justificados los cantos de sirena de las redes sociales y las promesas de bienestar que figuran en las etiquetas de algunos productos? 

5000 millones de dólares

El mercado mundial de la kombucha, valorado en torno a los 5000 millones de dólares en 2025, sigue ganando terreno.  
Fuente: Andrade et al.1

¿De dónde viene esta fiebre por lo fermentado? 

La ciencia ha confirmado que nuestra alimentación juega un papel protagonista en la composición y el funcionamiento de la microbiota intestinal. En consecuencia, cualquier cambio en este ecosistema puede repercutir directamente en el funcionamiento de nuestro organismo y en nuestra salud 2.  Esto explica que los alimentos fermentados vivan un auténtico boom, gracias a un coctel de compuestos bioactivos y beneficios potenciales.
Y, por supuesto, la kombucha no iba a ser la excepción. Heredera de estas virtudes, la bebida presume además de un perfil de sabor único —ácido y de lo más original— que hace honor a su legendaria fama de «té de la inmortalidad» 1. El pequeño detalle es que, en el camino, los influencers y otros genios del marketing se han adelantado un poco a los hechos. La realidad es que los estudios científicos actuales distan bastante de ser concluyentes. 

La receta de la kombucha esconde un secreto: la colaboración entre levaduras y bacterias

Todo comienza con una infusión de té —puede ser negro, verde u oolong— a la que se le añade azúcar de mesa (sacarosa). Una vez que la infusión se ha enfriado por completo, llega el momento clave: introducir el SCOBY* o «madre» de la kombucha.
Este disco gelatinoso y espeso que flota en la superficie del líquido no es otra cosa que una auténtica «biofábrica» donde las levaduras y las bacterias trabajan en equipo:  

  • las levaduras descomponen la sacarosa del preparado en azúcares simples (fructosa y glucosa). Parte de estos azúcares se transforma en alcohol y dióxido de carbono, responsables de esas burbujas tan características que cosquillean el paladar ;
  • las bacterias entran en escena y convierten la glucosa y el etanol producidos por las levaduras en una variedad de ácidos orgánicos —ácidos láctico, glucónico y acético—. Este proceso reduce el pH y dota a la bebida de ese toque ácido tan refrescante. 

Para jugar con los matices, el proceso se remata añadiendo frutas, hierbas o especias que multiplican las opciones de sabor. 
Fuente : Andrade et al.1
*: acrónimo en inglés de Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast (cultivo simbiótico de bacterias y levaduras). 

Mucho ruido científico, pocas nueces 

Es cierto que algunos estudios realizados en modelos animales sugieren que el consumo de este té fermentado podría aportar beneficios para la salud 2. De hecho, se le atribuyen efectos antihiperglucemiantes —capaces de atenuar esos molestos picos de azúcar en sangre—, además de propiedades antioxidantes para proteger a las células y una acción antiinflamatoria. A esto se suma su capacidad para modificar la microbiota intestinal, multiplicando los lactobacilos y favoreciendo la salud metabólica. La pega es que la mayoría de los resultados provienen de modelos animales y es de sobra conocido que no siempre se pueden extrapolar directamente a las personas. 

¿Y qué pasa en los humanos? La realidad es que los estudios de intervención con kombucha en humanos brillan por su escasez, además de contar con muestras reducidas y una notable falta de robustez en los resultados. A pesar de ello, algunos ensayos clínicos apuntan a lo siguiente: 

  • un efecto favorable sobre la glucemia: se observa un menor aumento de los niveles posprandiales de azúcar en sangre en personas sanas 3 y una disminución de la glucemia en personas diabéticas 4. Sin embargo, en otro ensayo no se observaron cambios en estos parámetros ni en los marcadores inflamatorios 2; 
  • un impacto positivo en la microbiota intestinal: se aprecian cambios tanto en personas con peso normal 2,5 como en personas obesas 5, siendo los efectos más marcados en este último grupo 5.  
  • alivio de los síntomas intestinales en personas con sobrepeso (al combinar kombucha de té verde con una dieta saludable hipocalórica) 6 y mejoría del estreñimiento en personas con síndrome del intestino irritable (al tomar una bebida enriquecida con fibra y vitaminas) 7. 

Síndrome del intestino irritable y microbiota: ¿están conectados?

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En definitiva, ¿qué conclusiones podemos sacar? En 2025, un equipo de investigación intentó precisamente recopilar todos los resultados publicados hasta la fecha —un total de 8 ensayos clínicos—8. ¿Cuál es el veredicto? La kombucha podría aportar efectos beneficiosos discretos sobre la salud digestiva y la microbiota en determinadas personas, además de influir en algunos marcadores biológicos. No obstante, la gran disparidad de los resultados y el escaso número de participantes impiden afirmar de manera fiable que la kombucha tenga beneficios clínicos probados. Por lo tanto, conviene mantener la prudencia. 

No existen los alimentos milagrosos, sino las dietas equilibradas. 

¿Cuáles son los posibles mecanismos implicados? 

Si se confirmaran los efectos de la kombucha sobre la salud, ¿cuáles serían los mecanismos subyacentes? Por un lado, la infusión de té aporta moléculas potencialmente beneficiosas, que pueden variar en función de los ingredientes de partida: el té verde, por ejemplo, destaca por su riqueza en catequinas 8, unos compuestos con una potente capacidad de reducción del estrés oxidativo. Por otro lado, debido a su propio método de elaboración, la kombucha constituye una fuente directa de levaduras y bacterias, destacando las bacterias acéticas y lácticas 2,8. Estos microorganismos son capaces de sintetizar una amplia variedad de metabolitos con efectos potenciales sobre nuestra salud 2,8 desde :

  • compuestos fenólicos,
  • y ácidos orgánicos,
  • hasta vitaminas, etc. 

Y eso no es todo. El consumo de este té fermentado podría enriquecer nuestra flora intestinal, favoreciendo la presencia de bacterias productoras de  (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. )  (AGCC), como el butirato, el acetato y el propionato 2,8. Estos compuestos, capaces de alcanzar el torrente sanguíneo, desempeñan un papel protector para la barrera intestinal, el metabolismo y el sistema inmunitario 8. 
Entre las especies productoras de AGCC destaca una que parece marchar de la mano de la kombucha: Weizmannia coagulans (conocida anteriormente como Bacillus coagulans), capaz de colonizar el intestino de quienes la consumen, al menos de manera transitoria 2. Asimismo, se observa una mayor presencia de otras bacterias implicadas en el metabolismo de los polifenoles, como Ellagibacter isourolithinifaciens. 
Sin embargo, conviene recordarlo una vez más: nos encontramos ante hallazgos preliminares derivados de investigaciones que todavía están en pañales.

Para acabar, algunas advertencias 

Por regla general, la kombucha se considera una bebida segura. No obstante, no conviene bajar la guardia: la gran variabilidad en la composición microbiana de las preparaciones caseras, la falta de control en las condiciones de higiene y el consiguiente riesgo de contaminación exigen una especial atención. De hecho, de forma puntual se han documentado casos aislados de efectos adversos tras un consumo diario y prolongado, tales como náuseas, vómitos o dolores de cabeza 9. A esto se suma un factor importante: la producción de etanol durante la fermentación no es desdeñable. Por todo ello, ante cualquier duda, se aconseja extremar precauciones y evitar su consumo en colectivos vulnerables como mujeres embarazadas, niños pequeños, personas inmunodeprimidas o pacientes con insuficiencia renal 9. 

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Bibliografia

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2. Ecklu-Mensah G, Miller R, Maseng MG, et al. Modulating the human gut microbiome and health markers through kombucha consumption: a controlled clinical study. Sci Rep. 2024;14(1):31647. 

3. Atkinson FS, Cohen M, Lau K, Brand-Miller JC. Glycemic index and insulin index after a standard carbohydrate meal consumed with live kombucha: A randomised, placebo-controlled, crossover trial. Front Nutr. 2023;10. 

4. Mendelson C, Sparkes S, Merenstein DJ, et al. Kombucha tea as an anti-hyperglycemic agent in humans with diabetes – a randomized controlled pilot investigation. Front Nutr. 2023;10. 

5. Costa MA de C, da Silva Duarte V, Fraiz GM, et al. Regular Consumption of Black Tea Kombucha Modulates the Gut Microbiota in Individuals with and without Obesity. J Nutr. 2025;155(5):1331-1349. 

6. Fraiz GM, Bonifácio DB, Lacerda UV, et al. The Impact of Green Tea Kombucha on the Intestinal Health, Gut Microbiota, and Serum Metabolome of Individuals with Excess Body Weight in a Weight Loss Intervention: A Randomized Controlled Trial. Foods. 2024;13(22):3635. 

7. Federal Research Centre of Nutrition, Biotechnology and Food Safety, Moscow, Pilipenko VI, Isakov VA, et al. Efficacy of newly developed kombucha-based specialized food product for treatment of constipation-predominant irritable bowel syndrome. Probl Nutr. 2022;91(5):95-104. 

8. Fraiz GM, Bonifácio DB, de Paulo RS, et al. Benefits of Kombucha Consumption: A Systematic Review of Clinical Trials Focused on Microbiota and Metabolic Health. Fermentation. 2025;11(6):353. 

9. Anantachoke N, Duangrat R, Sutthiphatkul T, Ochaikul D, Mangmool S. Kombucha Beverages Produced from Fruits, Vegetables, and Plants: A Review on Their Pharmacological Activities and Health Benefits. Foods. 2023;12(9):1818. 

 

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El kéfir: ¿un aliado natural de tu microbiota?

Ligeramente burbujeante, ácido y rebosante de microorganismos vivos, el kéfir está conquistando el paladar de los aficionados a los alimentos fermentados. Pero más allá de su perfil de sabor único, nos encontramos ante una bebida ancestral, un elixir consumido durante siglos que hoy ocupa un lugar protagonista en la investigación científica por su potencial impacto en la microbiota intestinal. Digestión, inmunidad, rendimiento deportivo o salud bucodental... ¿Qué dice realmente la ciencia sobre este fenómeno?

La microbiota intestinal
Kefir: a natural ally for our gut microbiota?

El kéfir, una bebida fermentada ancestral originaria del Cáucaso, Europa del Este y los Balcanes, vuelve hoy a ocupar un lugar privilegiado en nuestra despensa. Ya sea a base de leche o de agua, su elaboración tiene un protagonista indiscutible: los «granos» de kéfir. Estos pequeños aglomerados —de aspecto blanquecino o translúcido— son, en realidad, un ecosistema vibrante donde conviven bacterias lácticas, bacterias acéticas y levaduras, todo ello unido por una matriz de polisacáridos y proteínas.
Es precisamente este complejo mundo microscópico el que obra la magia: transforma la leche o el agua azucarada en una bebida ácida y chispeante, rebosante de compuestos derivados de la fermentación que elevan su valor nutricional.

Podemos distinguir dos grandes familias:

  • el kéfir de leche, el hermano más estudiado,
  • y el kéfir de agua, que se obtiene con agua azucarada, a menudo enriquecida con frutos secos o un toque de limón. 

Su composición es un terreno cambiante que depende de los granos utilizados, el tipo de leche o de azúcar, la temperatura, el tiempo de fermentación y las condiciones de conservación. El valor del kéfir nace precisamente de su asombrosa riqueza microbiana, una biodiversidad que le permite interactuar con nuestra microbiota y, a través de ella, influir en funciones clave del organismo. Desde la digestión hasta el sistema inmunitario, el kéfir se perfila como un aliado prometedor, como otros alimentos fermentados de moda como la kombucha 1,2,3,4.

El kéfir y la salud intestinal: ¿superalimento o mito publicitario?

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¿Es verdad que el kéfir realmente «nutre» nuestra microbiota intestinal?

La respuesta se esconde en su etiqueta de «alimento funcional»: un término que designa a aquellos productos que van mucho más allá de su aporte nutricional básico para ofrecer un valor añadido a nuestra salud. Los estudios realizados en humanos sugieren que esta bebida actúa como un motor de cambio positivo, influyendo en la microbiota intestinal, la digestión, ciertos marcadores de inflamación, el metabolismo y el sistema inmunitario. Su principal ámbito de acción es la microbiota intestinal. El kéfir no solo aporta una legión de microorganismos vivos (con propiedades probióticas), sino que también introduce compuestos generados durante la fermentación. Esta combinación parece ser la clave para favorecer una microbiota más diversa y activa. En particular, diversos estudios han observado que su consumo puede estimular el crecimiento de bacterias especializadas en la producción de (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) . Estas moléculas son valiosas para fortalecer la barrera intestinal y mejorar la interacción entre la microbiota, el sistema inmunitario y el metabolismo 1,2,5. 

Pero aquí es donde debemos aplicar el filtro de la prudencia: no todos los kéfires son iguales. La composición de esta bebida es tan diversa como los estudios que la analizan, los cuales emplean dosis, duraciones y recetas radicalmente distintas. Por lo tanto, aunque el kéfir se perfila como un alimento prometedor, conviene bajar el entusiasmo a tierra: no estamos ante una panacea con poderes universales. Es fundamental entender que no todos los productos ofrecen los mismos beneficios. 

¿Lo sabía? Los granos de kéfir no son cereales

A pesar de que el nombre pueda inducir a error, los «granos» de kéfir no tienen nada que ver con el trigo o la avena. En realidad, se trata de pequeños aglomerados de microorganismos vivos, unidos por una matriz natural llamada kefirán 6. Más que un simple ingrediente, cada grano funciona como un auténtico ecosistema en miniatura: una comunidad dinámica donde conviven decenas de especies de bacterias y levaduras que trabajan en equipo durante la fermentación 7. Esta impresionante biodiversidad es, precisamente, la razón por la que el kéfir es tan impredecible: dos preparaciones nunca tendrán exactamente la misma composición.

 

¿Es el kéfir beneficioso para nuestra microbiota bucal? 

A menudo olvidamos que nuestra boca alberga su propia microbiota, que necesita equilibrio. Cuando esta armonía se rompe, bacterias oportunistas pueden tomar el mando, favoreciendo la aparición de caries, la erosión del esmalte o enfermedades de las encías. Algunos estudios preliminares sugieren que el kéfir podría contribuir a estabilizar el entorno bucal, actuando sobre ciertas bacterias implicadas en la formación de caries, como Streptococcus mutans. Eso sí, el kéfir no es un sustituto del cepillado, ni del flúor, ni de las visitas al dentista. Su valor potencial es el de un alimento fermentado dentro de una rutina de higiene bucodental impecable. Sin embargo, para que el remedio no sea peor que la enfermedad, la elección es clave: es fundamental optar por un kéfir con bajo contenido de azúcar, especialmente si se prepara con agua azucarada y fruta 8,9.

¿Influye el kéfir en el eje intestino-cerebro? 

Al igual que otros alimentos fermentados, el kéfir ha despertado el interés de la comunidad científica por su posible impacto en el eje intestino-cerebro, esa vía de comunicación constante entre la microbiota, el sistema inmunitario y el cerebro. Al modular la composición de la microbiota y fomentar la producción de metabolitos beneficiosos —como los ya mencionados ácidos grasos de cadena corta—, el kéfir podría contribuir a reducir la inflamación sistémica, creando un entorno más favorable para el funcionamiento cognitivo.

De hecho, la investigación ha puesto el foco en trastornos complejos como la enfermedad de Alzheimer, explorando si el kéfir puede atenuar el estrés oxidativo o interferir en los mecanismos de acumulación de proteínas tóxicas en el cerebro. No obstante, se trata todavía de trabajos preliminares, a menudo realizados en modelos animales o experimentales, que aún no permiten concluir que existan beneficios directos en los seres humanos.

El kéfir de leche también proporciona nutrientes esenciales para el funcionamiento óptimo del sistema nervioso, entre ellos diversas vitaminas del grupo B, como la colina y el ácido fólico. No obstante, es importante señalar que estos estudios se encuentran aún en una fase preliminar. Aunque esta bebida fermentada es un complemento valioso dentro de una dieta variada, resulta necesario profundizar en la investigación científica antes de considerar la posibilidad de utilizar el kéfir como una herramienta coadyuvante para el tratamiento de las enfermedades de Alzheimer y Parkinson 10,11,12,13 . 

¿El kéfir, un «entrenador» en la nevera para mejorar sus marcas? 

En el ámbito deportivo, el kéfir de leche también presenta argumentos interesantes a su favor. Independientemente de si procede de leche de vaca, búfala, burra u oveja, el proceso de fermentación modifica el perfil proteico de la leche, enriqueciéndola con péptidos bioactivos y potenciando sus propiedades antioxidantes. Para los deportistas, los datos iniciales resultan alentadores.
Un estudio realizado con jugadoras de fútbol profesional sugiere que el consumo diario de 200 ml de kéfir podría modular la microbiota intestinal. En particular, se observó un incremento de bacterias como
Akkermansia muciniphila y Faecalibacterium prausnitzii, microorganismos frecuentemente asociados a la producción de ácidos grasos de cadena corta y a efectos antiinflamatorios, lo cual podría contribuir a la mejora de ciertos indicadores de rendimiento deportivo. Asimismo, diversos estudios realizados en ratones sugieren un posible efecto positivo sobre la reducción de la fatiga tras el ejercicio físico.
Si bien la evidencia científica en este campo es todavía limitada, el kéfir se posiciona como un excelente aliado dentro de una dieta equilibrada que integre, además, otros alimentos fermentados, frutas y verduras, y bebidas sin azúcar 14,15,16.

¿Podría una bacteria intestinal sustituir al gimnasio?

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En definitiva, el kéfir reúne méritos notables: una dilatada tradición alimentaria, una notable riqueza microbiana y una interesante variedad de compuestos derivados de la fermentación, con el potencial de influir positivamente tanto en la microbiota intestinal como en la oral. Si bien se perfila como una opción prometedora para favorecer diversos marcadores metabólicos, inmunitarios, cognitivos y deportivos, cabe recordar que estos beneficios aún requieren ser confirmados mediante estudios en seres humanos. ¿Cuál es la actitud recomendada? Lo ideal es consumirlo en cantidades moderadas, tratándolo como un valioso alimento fermentado con bajo contenido de azúcar; una ingesta de entre 100 y 200 ml al día puede ser un buen punto de partida.

En definitiva, es importante recordar que el kéfir no es un elixir milagroso. Sin embargo, si se integra adecuadamente dentro de una dieta variada y se acompaña de otros pilares fundamentales, como un sueño reparador, actividad física regular y un estilo de vida saludable, puede convertirse en un aliado sencillo y natural de la microbiota.

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Bibliografia

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5. Mel R, Al Khafaji AH, Muthusamy S, et al. Changes in gut microbiota composition following water kefir consumption in healthy adults. Sci Rep 2026;16:16006. 

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8. Anna González-Rascón, Elda Georgina Chávez-Cortéz, Angélica Hurtado-Camarena, Nicolás Serafín-Higuera, Sandra Castillo-Uribe, Víctor Manuel Martínez-Aguilar, Bertha Arelly Carrillo-Ávila, Viviana Pitones-Rubio. Evaluating the Impact of Kefir Consumption on Dental Caries and Periodontal Disease: A Narrative Review. Dent J (Basel). 2025 Feb 18;13(2):86. 

9. Eleni Grace Black, Andrea Bugarcic, Romy Lauche, Emad El-Omar, Fatima El-Assaad. The Effects of Kefir on the Human Oral and Gut Microbiome. Nutrients. 2025 Dec 11;17(24):3861. 

10. Yuri Castelo Branco Tanure, Ana Clara Morais Mafra, Bruna Luiza Motta Guimarães, Rafael Coelho Magalhãe, Catherine Fagundez, Israel Júnior Borges do Nascimento, Julio Cesar Moreira Brito. Potential benefits of kefir and its compounds on Alzheimer's disease: A systematic review. Brain Behav Immun Integr . 2025 Apr:10:100115.

11. Matheus H Silva, Letícia L Batista, Serena M Malta, Ana C C Santos, Ana P Mendes-Silva, Ana M Bonetti, Carlos Ueira-Vieira, Anderson R dos Santos. Unveiling the Brazilian kefir microbiome: discovery of a novel Lactobacillus kefiranofaciens (LkefirU) genome and in silico prospection of bioactive peptides with potential anti-Alzheimer properties. BMC Genomics. 2024 Sep 20;25:884. 

12. Ellen J Gates, Anna K Bernath, Andis Klegeris. Modifying the diet and gut microbiota to prevent and manage neurodegenerative diseases. Rev Neurosci. 2022 Mar 21;33(7):767-787. Print 2022 Oct 26.

13. Letícia Leandro Batista, Serena Mares Malta, Heitor Cappato Guerra Silva, Luiza Diniz Ferreira Borges, Lays Oliveira Rocha, Jéssica Regina da Silva, Tamiris Sabrina Rodrigues, Gabriela Venturini, Kallyandra Padilha, Alexandre da Costa Pereira, Foued Salmen Espindola, Carlos Ueira-Vieira. Kefir metabolites in a fly model for Alzheimer’s disease. Sci Rep. 2021 May 27;11:11262. 

14. Ece Öneş, Mutlucan Zavotçu, Nida Nisan, Murat Baş, Duygu Sağlam. Effects of Kefir Consumption on Gut Microbiota and Athletic Performance in Professional Female Soccer Players: A Randomized Controlled Trial. Nutrients. 2025 Jan 30;17(3):512. 

15. Chiara La Torre, Paolino Caputo, Erika Cione, Alessia Fazio. Comparing Nutritional Values and Bioactivity of Kefir from Different Types of Animal Milk. Molecules. 2024 Jun 6;29(11):2710. 

16. Yi-Ju Hsu, Wen-Ching Huang, Jin-Seng Lin, Yi-Ming Chen, Shang-Tse Ho, Chi-Chang Huang, Yu-Tang Tung. Kefir Supplementation Modifies Gut Microbiota Composition, Reduces Physical Fatigue, and Improves Exercise Performance in Mice ; Nutrients . 2018 Jul 4;10(7):862. 

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Los yogures, los grandes aliados de tu microbiota intestinal

Independientemente de la preferencia individual por el yogur tradicional, el queso fresco batido o el skyr, estos productos lácteos comparten un beneficio fundamental: su capacidad para favorecer el equilibrio de la microbiota. Estos alimentos, cuya producción a gran escala se consolidó hace casi un siglo, se han convertido en un elemento esencial de la dieta contemporánea. Su consumo habitual no solo contribuye a una digestión saludable, sino que desempeña un papel clave en el mantenimiento de una buena salud a través de su interacción directa con la microbiota.

La microbiota intestinal

Aunque las leches fermentadas se consumen desde hace milenios —como evidencian los restos de fermentación láctica hallados en vasijas de cerámica que datan de entre el 8000 y el 7000 a.C.—, el avance científico definitivo no ocurrió hasta principios del siglo XX. En esa época, los investigadores Stamen Grigorov y Elie Metchnikoff identificaron una bacteria esencial para la elaboración del yogur 1.

En la actualidad, en la mayor parte del mundo, el término «yogur» hace referencia a una leche fermentada obtenida mediante la acción conjunta de dos bacterias específicas:

  • Streptococcus thermophilus
  • Lactobacillus bulgaricus

Estos fermentos lácticos actúan en simbiosis y resultan imprescindibles para transformar la leche en yogur mediante el proceso de fermentación. Independientemente de si se elaboran con leche de vaca u oveja, de su presentación —natural o aromatizado, batido o enriquecido con nata—, y más allá de las variaciones en la receta, la textura o incluso la ortografía, todos comparten una raíz etimológica común. El término proviene del vocablo turco «yoğurt», presente en el verbo «yoğurmak», cuyo significado es «espesar». Por su parte, el skyr merece una mención especial. Originario de Noruega e Islandia, se trata de un yogur escurrido, elaborado a partir de leche desnatada y con una textura más densa. Su perfil nutricional resulta especialmente interesante: es bajo en grasas y posee un contenido proteico que prácticamente duplica al de un yogur convencional 2.

Más allá de estas diferencias particulares, todos estos productos comparten beneficios nutricionales que resulta valioso analizar con detalle, con el fin de comprender mejor su impacto positivo en la salud, la digestión y la microbiota.

¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?

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Favorece la diversidad de la microbiota intestinal

El primer beneficio del yogur reside en su capacidad para modular la población de microorganismos que habitan nuestros intestinos. Las bacterias Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus actúan como probióticos, contribuyendo a mantener el equilibrio y la riqueza de la microbiota intestinal 3,4. Esta diversidad es un pilar fundamental de una microbiota sana y funcional, lo que garantiza una buena digestión y un sistema inmunitario más eficiente.

No todos los alimentos fermentados son «probióticos».

Para que un alimento fermentado se considere un probiótico, debe contener microorganismos vivos, identificados con exactitud hasta el nivel de cepa y presentes en una cantidad suficiente. Además y sobre todo, estos microorganismos deben generar un beneficio demostrado científicamente mediante estudios clínicos.… El yogur convencional, gracias a sus dos bacterias estrella, cumple con estos criterios y puede llevar la indicación «contiene probióticos».

En este tipo de alimento industrializado se garantizan la inocuidad y la seguridad de las cepas, así como su viabilidad durante toda la vida útil del yogur.

Fortalece la respuesta inmunitaria

Gracias a su contenido en probióticos, el consumo de yogur podría ayudar a reforzar las defensas inmunitarias a nivel intestinal. Sus bacterias favorecen el equilibrio de la microbiota, limitan la proliferación de microorganismos patógenos y refuerzan la integridad de la mucosa intestinal. Diversas investigaciones sugieren que estos microorganismos participan en una mejor regulación de la respuesta inmunitaria y en la reducción de la incidencia de ciertas infecciones gastrointestinales. No obstante, es importante señalar que la magnitud de estos efectos depende de varios factores, como la cepa bacteriana específica, el producto consumido y las características de cada individuo 5,6.
Estos datos indican que una ingesta regular podría contribuir a disminuir el riesgo de infecciones gastrointestinales y, en poblaciones de edad avanzada, reducir la incidencia de infecciones respiratorias leves. De hecho, existe evidencia científica que indica que el consumo diario de 90 g de yogur ayuda a activar las defensas inmunitarias del organismo y protegerlo contra las infecciones 7.

Está revolucionando la lucha contra la diabetes

Durante los últimos años, la comunidad científica ha observado una asociación significativa entre el consumo regular de productos lácteos, especialmente yogures naturales (entre 80 y 125 g al día, principalmente de yogur elaborado con leche de vaca), y una reducción en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Considerando que, según la Federación Internacional de Diabetes, esta patología afecta actualmente al 11% de la población mundial, estos hallazgos adquieren gran relevancia. La evidencia sugiere que el efecto protector del yogur podría ejercerse a través de la mediación de la microbiota, independientemente del contenido graso del producto 8,9.


Ayuda a combatir los kilos de más

El consumo habitual de yogur se asocia con un incremento de peso menor a largo plazo en comparación con una dieta carente de este alimento 10. Este efecto favorable puede explicarse, en gran medida, por su perfil proteico, que fomenta la saciedad y facilita la regulación del apetito 11.
El yogur es, además, una fuente relevante de calcio, procedente de la leche. Algunos estudios sugieren que este mineral desempeña un papel metabólico relevante: contribuye a modular la microbiota intestinal y a fortalecer la barrera intestinal, limitando así los procesos inflamatorios asociados a la obesidad 12.
Por último, los resultados del estudio PREDIMED indican que existe una correlación entre la ingesta diaria de yogur y una menor incidencia de obesidad abdominal, lo que refuerza la evidencia sobre su impacto positivo en la composición corporal 13.

Lucha contra la intolerancia a la lactosa

El yogur se posiciona como un aliado clave para las personas con intolerancia a la lactosa presente en la leche de vaca. Durante el proceso de fermentación, la bacteria Lactobacillus bulgaricus transforma la lactosa en ácido láctico, un compuesto considerablemente más sencillo de asimilar por el organismo. Este proceso ayuda a reequilibrar el pH intestinal y contribuye a disminuir los síntomas asociados a diversos trastornos digestivos, como el estreñimiento, la distensión abdominal y la diarrea, los cuales suelen ser causa frecuente de dolor abdominal 14,15. ¡Consúmalo sin moderación, su tracto digestivo se lo agradecerá!


Protege la salud cardiovascular

El yogur guarda otro beneficio significativo: contribuye a proteger el sistema cardiovascular a largo plazo. Diversos estudios han observado que el riesgo de desarrollar hipertensión arterial disminuye entre un 10% y un 20% en aquellas personas que consumen entre uno y dos yogures diarios 16. Esta misma tendencia se ha identificado en relación con la prevención del infarto de miocardio y la reducción del riesgo de muerte por accidente cerebrovascular, especialmente en el caso del consumo de yogures elaborados con leche entera 17,18.

La dieta mediterránea, buena para el cuerpo y para el corazón

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Ayuda a que nuestros huesos lleguen a viejos

El consumo diario de yogur se asocia con unos huesos más fuertes, al favorecer una mayor densidad mineral (entre un 3% y un 4%) y reducir significativamente el riesgo de padecer osteoporosis, con cifras que alcanzan hasta un 39% menos en mujeres y un 52% en hombres 19. Estos efectos beneficiosos parecen derivar de su aporte equilibrado de calcio y proteínas, a lo que podría sumarse una influencia positiva derivada de su interacción con la microbiota intestinal 20,21.


¿Nos acerca a la inmortalidad?

¿Y si el yogur prolongara nuestra esperanza de vida? El estudio de una mujer centenaria que alcanzó los 117 años reveló una microbiota intestinal sorprendentemente «joven», un factor clave en su buen estado de salud general. El consumo regular de yogur pudo haber favorecido la presencia de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium 22.

Más allá de casos aislados, la ciencia confirma que la microbiota es una pieza fundamental en el complejo proceso del envejecimiento, al influir en la respuesta inmunitaria, los procesos inflamatorios y la salud general 23. Sin embargo, todavía falta camino por recorrer para establecer una relación de causa y efecto definitiva entre el yogur y la longevidad. Aun así, siempre queda el consuelo de disfrutar de un buen yogur... ¡por si acaso la ciencia termina dándonos una grata sorpresa!

No existen los alimentos milagrosos, sino las dietas equilibradas. 

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Bibliografia

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3. Le Roy, Caroline Ivanne, et al. “Correction to: Yoghurt Consumption Is Associated with Changes in the Composition of the Human Gut Microbiome and Metabolome.” BMC Microbiology, vol. 22, no. 1, 2022, p. 66.

4. Ma, Guangyu, et al. “Effect of Probiotic Administration during Pregnancy on the Functional Diversity of the Gut Microbiota in Healthy Pregnant Women.” Microbiology Spectrum, vol. 12, no. 6, 2024, e00413-24. 

5. Leeuwendaal, Noortje K., et al. “Fermented Foods, Health and the Gut Microbiome.” Nutrients, vol. 14, no. 7, 2022, p. 1527.

6. Marco, Maria L., et al. “Health Benefits of Fermented Foods: Microbiota and Beyond.” Current Opinion in Biotechnology, vol. 44, 2017, pp. 94–102.

7. Makino, Seiya, et al. “Reducing the Risk of Infection in the Elderly by Dietary Intake of Yoghurt Fermented with Lactobacillus delbrueckii ssp. bulgaricus OLL1073R-1.” British Journal of Nutrition, vol. 104, no. 7, 2010, pp. 998–1006.

8. Chen, Mu, et al. “Dairy Consumption and Risk of Type 2 Diabetes: 3 Cohorts of US Adults and an Updated Meta-Analysis.” BMC Medicine, vol. 12, no. 1, 2014, p. 215. 

9. Aune, Dagfinn, et al. “Dairy Products and the Risk of Type 2 Diabetes: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Cohort Studies.” The American Journal of Clinical Nutrition, vol. 98, no. 4, 2013, pp. 1066–1083. 

10. Sayon-Orea, Carmen, et al. “Associations between Yogurt Consumption and Weight Gain and Risk of Obesity and Metabolic Syndrome: A Systematic Review.” *Advances in Nutrition*, vol. 8, no. 1, 2017, pp. 146S–154S.

11. Tremblay, Angelo, and Shirin Panahi. “Yogurt Consumption as a Signature of a Healthy Diet and Lifestyle.” The Journal of Nutrition, vol. 147, no. 7, 2017, pp. 1476S–1480S. 

12. Gomes, J. M. G., et al. “Could the Beneficial Effects of Dietary Calcium on Obesity and Diabetes Control Be Mediated by Changes in Intestinal Microbiota and Integrity?” British Journal of Nutrition, vol. 114, no. 11, 2015, pp. 1756–1765. 

13. Santiago, S., et al. “Yogurt Consumption and Abdominal Obesity Reversion in the PREDIMED Study.” Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases, vol. 26, no. 6, 2016, pp. 468–475. 

14. Ibrahim, Salam A., et al. “Fermented Foods and Probiotics: An Approach to Lactose Intolerance.” Journal of Dairy Research, vol. 88, no. 3, 2021, pp. 357–365.

15. Savaiano, Dennis A. “Lactose Digestion from Yogurt: Mechanism and Relevance.” The American Journal of Clinical Nutrition, vol. 99, no. 5, 2014, pp. 1251S–1255S.

16. Buendia, Justin R., et al. “Long-Term Yogurt Consumption and Risk of Incident Hypertension in Adults.” Journal of Hypertension, vol. 36, no. 8, 2018, pp. 1671–1679. 

17. Warensjö, Eva, et al. “Biomarkers of Milk Fat and the Risk of Myocardial Infarction in Men and Women: A Prospective, Matched Case-Control Study.” The American Journal of Clinical Nutrition, vol. 92, no. 1, 2010, pp. 194–202. 

18. Goldbohm, R. Alexandra, et al. “Dairy Consumption and 10-Year Total and Cardiovascular Mortality: A Prospective Cohort Study in the Netherlands.” The American Journal of Clinical Nutrition, vol. 93, no. 3, 2011, pp. 615–627. 

19. Laird, E., et al. “Greater Yogurt Consumption Is Associated with Increased Bone Mineral Density and Physical Function in Older Adults.” Osteoporosis International, vol. 28, no. 8, 2017, pp. 2409–2419. 

20. Orwoll, Eric S., et al. “Analysis of the Associations between the Human Fecal Microbiome and Bone Density, Structure and Strength: The MrOS Cohort.” Journal of Bone and Mineral Research, vol. 37, no. 4, 2022, pp. 597–607.

21. Wang, Jihan, et al. “Diversity Analysis of Gut Microbiota in Osteoporosis and Osteopenia Patients.” PeerJ, vol. 5, 2017, e3450. 

22. Santos-Pujol, E., et al. “The Multiomics Blueprint of the Individual with the Most Extreme Lifespan.” Cell Reports Medicine, vol. 6, no. 10, 2025, 102368. 

23. Kadyan, S., et al. “Microbiome-Based Therapeutics towards Healthier Aging and Longevity.” Genome Medicine, vol. 17, no. 1, 2025, p. 75.

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Microbiota y fertilidad: una vía por explorar

Las bacterias que habitan en la vagina, el útero, los intestinos y el semen desempeñan un papel fundamental en la fertilidad humana. Ante este hallazgo, surge una pregunta clave: ¿existirán nuevas soluciones, como el uso de probióticos, para incrementar las probabilidades de éxito en los tratamientos de reproducción asistida?

La microbiota vaginal La microbiota intestinal
The Hidden Connection: How Your Microbiome Impacts Fertility

La infertilidad afecta a aproximadamente 1 de cada 10 parejas. Sin embargo, un descubrimiento 1 reciente podría devolverles la esperanza: las minúsculas bacterias que viven en nuestro cuerpo desempeñan un papel clave en nuestra capacidad para concebir. Estas comunidades microscópicas interactúan de manera constante con nuestro sistema inmunitario, nuestras hormonas y nuestro metabolismo.

12 La infertilidad se define generalmente como la incapacidad de una pareja en edad fértil para lograr una gestación tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin el uso de métodos anticonceptivos ¹.

8-12% La infertilidad afecta aproximadamente al 8-12% de las parejas en todo el mundo, lo que la convierte en un desafío importante de salud reproductiva ¹.

Tanto en mujeres como en hombres, una cuestión de equilibrio

En la mujer, una microbiota vaginal sana está dominada por bacterias beneficiosas denominadas Lactobacillus, en particular la especie L. crispatus. Estos microorganismos, aliados de la salud íntima, mantienen un entorno ácido, limitan la inflamación y favorecen la receptividad del útero y, por ende, el embarazo. Cuando se rompe este equilibrio, un fenómeno conocido como disbiosis vaginal, ciertas bacterias vinculadas a este desajuste ganan terreno: el pH vaginal aumenta, se genera inflamación y la movilidad de los espermatozoides puede verse alterada, al igual que la implantación del embrión y la tolerancia inmunológica entre la madre y el feto.

La presencia de bacterias beneficiosas en el endometrio se asocia con mejores tasas de embarazo, mientras que la existencia de ciertos patógenos las reduce. No obstante, estos datos siguen siendo objeto de debate, dado que las muestras son complejas de analizar y presentan un elevado riesgo de contaminación.

En el caso del hombre, el semen también alberga su propia microbiota. Cuando predominan las bacterias beneficiosas, estas generan una menor cantidad de compuestos inflamatorios y protegen el ADN del esperma. Por el contrario, se estima que, algunas bacterias patógenas incrementan la inflamación y reducen la movilidad de los espermatozoides. No obstante, los estudios sobre esta relación siguen siendo limitados y resulta necesario continuar con la investigación científica.

¿El intestino, un director de orquesta oculto?

La microbiota intestinal también puede influir en la fertilidad a través del sistema inmunitario, las hormonas y el metabolismo. En las mujeres con síndrome metabólico ovárico poliendocrino (antes conocido como síndrome de ovarios poliquísticos), un desequilibrio de la microbiota intestinal parece favorecer la inflamación, la resistencia a la insulina y las alteraciones hormonales. Otro ejemplo es la endometriosis, una enfermedad que suele ir acompañada de una disbiosis intestinal; esta puede alterar el metabolismo de los estrógenos, intensificar la inflamación y contribuir al crecimiento de las lesiones, con posibles repercusiones en la capacidad del embrión para implantarse en el útero.

Síndrome metabólico ovárico poliendocrino (antes conocido como síndrome de ovarios poliquísticos)

El síndrome de ovarios poliquísticos pasó a denominarse síndrome metabólico ovárico poliendocrino (SMOP) en mayo de 2026. Se trata de una enfermedad relacionada con un desequilibrio hormonal y metabólico que afecta a 1 de cada 8 mujeres.
La mayoría de sus síntomas aparecen a una edad temprana, desde la pubertad:

  • producción excesiva de testosterona, que se manifiesta, entre otras cosas, en un exceso de vello en el 70 % de las mujeres afectadas ; 
  • acné y caída del cabello ;
  • trastornos de la ovulación ;
  • ovarios poliquísticos.

Este desequilibrio hormonal persistente provoca la formación de múltiples folículos pequeños y ciclos menstruales irregulares, lo cual puede derivar, en última instancia, en infertilidad 2.

¿Cómo recuperar el equilibrio?

Como medida preventiva, conviene reducir todas las prácticas que supongan un riesgo para la microbiota vaginal, seminal e intestinal. En caso de una infección bacteriana confirmada, como la vaginosis, el médico podrá, de ser necesario, recetar un tratamiento adecuado.
Actualmente, se investigan enfoques destinados a modular la microbiota, como el uso de probióticos, para restablecer el equilibrio; sin embargo, sus efectos sobre las probabilidades de embarazo aún no están claros. Por su parte, los trasplantes de microbiota se encuentran reservados exclusivamente al ámbito de la investigación clínica. En el futuro, el análisis de la microbiota podría contribuir a personalizar mejor el tratamiento de las parejas que recurren a la reproducción asistida. Este enfoque aún se encuentra en fase de evaluación y requiere pruebas científicas más sólidas antes de poder incorporarse a la práctica clínica habitual.

Prácticas que ponen en riesgo la microbiota vaginal

Explorar este tema
Bibliografia

1.Du B, Yang Y, He L, Tang Y. Microbiota and infertility: a translational review of mechanisms and clinical applications in assisted reproduction. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2026 Feb 20;318:114941. doi: 10.1016/j.ejogrb.2026.114941.

2.Teede HJ, Khomami MB, Morman R et al. Global Name Change Consortium. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. Lancet. 2026 Jun 6;407(10545):2329-2339. doi: 10.1016/S0140-6736(26)00717-8. 

 

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Influencia de la microbiota en la salud reproductiva

La composición de la microbiota vaginal, intestinal y seminal podría desempeñar un papel determinante en el éxito de los tratamientos de reproducción asistida, hasta tal punto que estos ecosistemas microbianos representan una novedosa vía de gran interés para optimizar las posibilidades de éxito clínico.

Impact of microbiota on reproductive health

La infertilidad, tanto en hombres como en mujeres, constituye un desafío global de salud pública que afecta a entre el 8% y el 12% de la población. Ante este escenario, la investigación 1 sobre la microbiota ofrece nuevas perspectivas para comprender mejor la salud reproductiva, al revelar la existencia de comunidades microbianas que interactúan con el huésped mediante vías metabólicas, inmunitarias y endocrinas.

8-12% La infertilidad afecta aproximadamente al 8-12% de las parejas en todo el mundo, lo que la convierte en un desafío importante de salud reproductiva ¹.

12 La infertilidad se define generalmente como la incapacidad de una pareja en edad fértil para lograr una gestación tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin el uso de métodos anticonceptivos ¹.

El papel crucial de la microbiota de los sistemas reproductores

En la mujer, el predominio de Lactobacillus en el ecosistema vaginal —especialmente de L. crispatus— y el consecuente pH ácido, favorecen un entorno antiinflamatorio que optimiza la receptividad endometrial y, por ende, el éxito de la implantación. Por el contrario, la disbiosis vaginal se vincula a un pH elevado, a la producción de metabolitos proinflamatorios y a alteraciones en la motilidad espermática, la implantación embrionaria y la tolerancia inmunológica materno-fetal. Asimismo, se ha evidenciado que el endometrio alberga una microbiota de baja biomasa. La presencia de Lactobacillus se asocia con mejores resultados reproductivos —mayores tasas de concepción, implantación, embarazo clínico y nacimientos viables—, mientras que la presencia de géneros como Atopobium o Gardnerella se correlaciona con un mayor riesgo de fracaso.

En el hombre, la microbiota seminal ejerce una influencia directa sobre la calidad del semen: la presencia de Lactobacillus se asocia a una menor producción de compuestos oxidativos y a una mayor integridad del ADN espermático, mientras que géneros como Prevotella o Streptococcus se vinculan a procesos inflamatorios y a una alteración de la motilidad. No obstante, la evidencia que relaciona la microbiota seminal con la infertilidad masculina aún es incipiente, debido a limitaciones metodológicas como el reducido tamaño de las cohortes y la elevada variabilidad interindividual. 

La implicación de la microbiota intestinal

La microbiota intestinal también ejerce un papel determinante en la fertilidad a través de vías inmunitarias, endocrinas y metabólicas. En el caso del , síndrome metabólico ovárico poliendocrino (antes denominado síndrome de ovarios poliquísticos), por ejemplo, la disbiosis intestinal —caracterizada por una pérdida de diversidad microbiana, proliferación de Escherichia y reducción de Lactobacillus— parece exacerbar la inflamación, la resistencia a la insulina y los desequilibrios hormonales. Este proceso ocurre mediante la translocación de lipopolisacáridos (LPS) a través de la pared intestinal y la alteración de diversas enzimas intestinales. 

Síndrome metabólico ovárico poliendocrino (antes denominado síndrome de ovarios poliquísticos)

El síndrome de ovarios poliquísticos (SOPQ), que afecta a una de cada ocho mujeres, pasó a llamarse síndrome metabólico ovárico poliendocrino (SMOP) en mayo de 2026. Esta denominación refleja con mayor precisión la naturaleza endocrina, metabólica y ovárica de esta patología multisistémica, eliminando la referencia engañosa a los «ovarios poliquísticos», que históricamente ha sido una fuente de estigmatización y retrasos en el diagnóstico 2.

Mecanismos e intervenciones terapéuticas

Se postula que las microbiotas vaginal, uterina, intestinal y seminal regulan la fertilidad mediante mecanismos inmunoinflamatorios y endocrinometabólicos, además de actuar como una barrera protectora. 
Actualmente, se investigan diversas estrategias para optimizar la microbiota de las pacientes antes de someterlas a procesos de reproducción asistida:

  • los antibióticos resultan eficaces en el tratamiento de infecciones confirmadas como la endometritis crónica o la vaginosis. Aunque algunos estudios sugieren que el tratamiento antibiótico puede duplicar las tasas de embarazo en la FIV, también puede reducir las poblaciones beneficiosas de Lactobacillus ;
  • la administración de probióticos (vía oral o intravaginal) permite restablecer parcialmente el equilibrio microbiano, aunque los resultados clínicos en cuanto a la tasa de embarazo son aún heterogéneos ;
  • si bien las terapias emergentes como el trasplante de microbiota fecal o vaginal ofrecen resultados prometedores, su carácter experimental exige la realización de ensayos clínicos rigurosos.

En conclusión, el análisis del perfil de la microbiota en los protocolos de reproducción asistida podría mejorar la precisión de la estratificación de las pacientes y orientar la implementación de terapias adyuvantes personalizadas. No obstante, antes de su integración en la práctica clínica rutinaria, resulta imprescindible obtener evidencia causal más sólida, validar biomarcadores específicos y establecer marcos metodológicos armonizados.

Bibliografia

1.Du B, Yang Y, He L, Tang Y. Microbiota and infertility: a translational review of mechanisms and clinical applications in assisted reproduction. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2026 Feb 20;318:114941. doi: 10.1016/j.ejogrb.2026.114941.

2.Teede HJ, Khomami MB, Morman R et al. Global Name Change Consortium. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. Lancet. 2026 Jun 6;407(10545):2329-2339. doi: 10.1016/S0140-6736(26)00717-8.

 

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Cáncer colorrectal: ¿y si las bacterias del tumor ayudaran a predecir la evolución de la enfermedad?

La respuesta a cómo evolucionará un cáncer colorrectal podría ocultarse en su interior, concretamente en las bacterias presentes directamente en el tumor. Así lo sugiere un extenso estudio internacional publicado a finales de 2025, centrado en una patología que afecta a cerca de 48 000 personas cada año en Francia.

La microbiota intestinal
Colorectal cancer: could bacteria within tumors predict  disease progression?

Un cáncer frecuente a partir de los 50 años

El cáncer colorrectal, que afecta al colon o al recto, es la segunda causa de muerte por cáncer en todo el mundo, según datos de la OMS 1.

47 582 En Francia, en 2023 se diagnosticaron 47 582 nuevos casos, de los cuales el 95% se detectó en personas mayores de 50 años, con una distribución del 55% en hombres y el 45% en mujeres ².

Esta patología se origina por una transformación anómala de células colorrectales, que comienzan a multiplicarse de forma descontrolada.
Aunque los factores de riesgo ya conocidos —como:

  • la edad,
  • los antecedentes familiares
  • y ciertas enfermedades inflamatorias intestinales.

Son fundamentales, actualmente los investigadores están dirigiendo su mirada hacia un nuevo y prometedor factor: las bacterias presentes directamente en el interior de los tejidos tumorales.

Los subtipos de cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal no constituye un grupo homogéneo. Los científicos han establecido una clasificación en cuatro subtipos moleculares (CMS1 a CMS4), que se distinguen por:

  • sus características biológicas,
  • su comportamiento
  • y su respuesta a los tratamientos 4.

Esta clasificación ayuda a los médicos a personalizar el tratamiento para cada paciente.

CMS1
  • Tumores con alta carga mutacional
  • y una respuesta inmunitaria intensa,
  • localizados frecuentemente en la parte derecha del colon. 

En el estudio, este grupo mostró una mayor abundancia de diversas subespecies de Fusobacterium y de bacterias de origen bucal en comparación con los otros subtipos.

CMS2

El subtipo más frecuente.
En él, la presencia del módulo genético
pks y la alta prevalencia de bacterias de la familia Enterobacteriaceae se asocian a un pronóstico más desfavorable.

CMS3

Tumores con anomalías metabólicas específicas.

CMS4

Subtipo asociado al pronóstico general menos favorable, con un mayor riesgo de propagación. En el estudio, este subtipo mostró una asociación entre la presencia de ciertas subespecies de Fusobacterium y un pronóstico menos favorable.

Bacterias en el corazón del tumor

Desde hace tiempo sabemos que nuestro intestino alberga miles de millones de microorganismos —nuestra microbiota intestinal—, los cuales desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario y en nuestra salud general.

La microbiota intestinal: el aliado de nuestro sistema inmunitario

Explorar este tema

Ahora, un estudio 3 publicado en la revista Nature Communications en diciembre de 2025, realizado con 937 pacientes suecos, revela un hallazgo sorprendente: el tejido tumoral también alberga bacterias que conviven con las células cancerosas colorrectales.

Mediante una técnica avanzada de secuenciación, los investigadores lograron identificar 361 especies bacterianas presentes tanto en los tumores como en los tejidos adyacentes.
Entre ellas, destacan:

  • varios géneros de la familia Enterobacteriaceae (incluyendo la conocida E. coli),
  • bacterias del filo Firmicutes,
  • así como los géneros Fusobacterium, Akkermansia y Treponema. 

Ciertos perfiles microbianos parecen estar relacionados con una evolución menos favorable de la enfermedad. Por ejemplo, en el 17,4% de los tumores analizados se encontraron cepas de E. coli pks+. Estas bacterias portan un módulo genético —el pks— que les permite producir una toxina denominada colibactina, la cual ataca directamente el ADN de las células del colon.

El colon: un órgano clave

El colon representa el tramo final del intestino. Con una longitud aproximada de 1,5 metros, se articula en varios segmentos: 

  • colon derecho,
  • colon izquierdo
  • y recto.

Es en sus paredes donde se origina el cáncer colorrectal y, simultáneamente, donde reside la microbiota intestinal, un complejo ecosistema de miles de millones de bacterias que desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de nuestra salud.

Asimismo, los investigadores observaron que algunas bacterias presentes en los tumores parecen interactuar con el sistema inmunitario local al activar vías inflamatorias, un mecanismo que favorece la progresión tumoral.
Estas asociaciones se detectaron de forma sistemática en varias cohortes de pacientes, lo que confirma la fiabilidad de los resultados obtenidos.

Resultados prometedores

A partir de estas observaciones, los investigadores elaboraron una puntuación de riesgo basada en la composición bacteriana de los tumores.
Esta herramienta permite predecir la evolución probable de la enfermedad en un paciente como complemento a los métodos de diagnóstico actuales, independientemente de
:

  • su edad,
  • del estadio del cáncer
  • o de las características genéticas del tumor.

A largo plazo, el perfil bacteriano de un tumor colorrectal podría convertirse en una herramienta de ayuda para el pronóstico y el seguimiento de los pacientes, abriendo el camino a nuevas estrategias terapéuticas dirigidas al sistema inmunitario y a la microbiota.
No obstante, por el momento estos resultados son de carácter asociativo, por lo que se requieren estudios complementarios para confirmar los mecanismos implicados.

Bibliografia

1. PAHO-Bilan mondial du cancer.
2. Ameli-Cancer colorectal.
3. Shi Z. et al. Tissue-resident microbiota impacts colorectal cancer progression and prognosis. Nature Communications, 2026, 17:346. https://doi.org/10.1038/s41467-025-67047-2.
4. Guinney J. et al. The consensus molecular subtypes of colorectal cancer. Nature Medicine, 2015, 21(11), 1350–1356. https://doi.org/10.1038/nm.3967.

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Microbiota intratumoral: ¿un indicador pronóstico independiente en el cáncer colorrectal?

Un estudio de cohorte prospectivo que incluyó a 937 pacientes sugiere que existe una correlación entre el pronóstico y la microbiota de los tejidos tumorales en el cáncer colorrectal, independientemente de los factores clínico-moleculares ya conocidos.

Intratumoral microbiota in colorectal cancer: an independent prognostic indicator?

El cáncer colorrectal constituye la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo.

9,3 % Representa el 9,3% de la mortalidad total por cáncer ¹.

47 582 En Francia, en 2023 se diagnosticaron 47 582 nuevos casos, de los cuales el 95% se detectó en personas mayores de 50 años, con una distribución del 55% en hombres y el 45% en mujeres ².

Metodología de referencia: la secuenciación de nueva generación (NGS) en 937 pacientes

Shi y cols. 3 analizaron datos derivados de la secuenciación del genoma completo de 1 412 tejidos:

  • 937 tumores y 475 tejidos adyacentes normales (TAN)
  •  y 462 muestras de sangre de 937 pacientes sin tratamiento previo, reclutados en la cohorte prospectiva U-CAN (Uppsala-Umeå, Suecia).

Para la validación se utilizó una cohorte externa independiente (AC-ICAM, n = 246). Se desarrolló un riguroso pipeline bioinformático para detectar y cuantificar las bacterias presentes en los tejidos tumorales. En el diseño, la especificidad prevaleció sobre la sensibilidad, respondiendo así a las recientes controversias metodológicas en este campo.

Subtipos moleculares en el CCR (CMS1-4)

El cáncer colorrectal no constituye un grupo homogéneo. Según la clasificación internacional CMS (Consensus Molecular Subtypes), cabe distinguir cuatro subtipos en función del perfil molecular tumoral 4. 
Esta clasificación es fundamental para interpretar los resultados de Shi y cols.

CMS1

Características:

  • tumores hipermutados,
  • reacción inmunitaria intensa,
  • colon derecho.

Asociación microbiana según el estudio de Shi y cols., 2025: aumento de la abundancia relativa de ciertas subespecies de Fusobacterium (Fn. animalis C2, Fn. nucleatum, Fn. vincentii y Fn. polymorphum), y de ciertas bacterias orales (Parvimonas, Peptostreptococcus, Treponema) en comparación con los otros subtipos. Ninguna asociación pronóstica pks+ específica de este subtipo.

CMS2

Características:

  • subtipo más frecuente (37%),
  • activación de las vías WNT y MYC.

Asociación microbiana según el estudio de Shi y cols., 2025: asociación pronóstica específica pks+/Enterobacteriaceae → pronóstico desfavorable.

CMS3

Características:

  • anomalías metabólicas,​​​​​
  • mutación KRAS frecuente.

Asociación microbiana según el estudio de Shi y cols., 2025: asociación pronóstica específica pks+/Enterobacteriaceae → pronóstico desfavorable.

CMS4

Características:

  • transformación mesenquimatosa,
  • riesgo metastásico elevado.

Asociación microbiana según el estudio de Shi y cols., 2025: asociación pronóstica con un aumento de la abundancia relativa de Fn. animalis C2, Fn. nucleatum y Fn. Polymorphum, supervivencia reducida, mediante vías inmunometabólicas específicas.

La asociación pronóstica pks+/Enterobacteriaceae es específica del subtipo CMS2; los subtipos CMS1 y CMS4 presentan perfiles microbianos distintos que carecen de esta especificidad pronóstica pks+.

361 especies identificadas: una puntuación de riesgo microbiano validada

Los autores identificaron 249 géneros y 361 especies bacterianas presentes en ambos tipos de tejidos (tumores y TAN), entre las cuales destacaban:

  • Fusobacterium nucleatum,
  • diversas bacterias de la familia Enterobacteriaceae (E. coli),
  • Akkermansia muciniphila,
  • especies del filo Firmicutes y especies del género Treponema.

Se observó una gran variabilidad en los perfiles microbianos según la localización anatómica, el estadio tumoral y los subtipos moleculares de consenso (CMS1-4).
El
17,4% de los tumores resultaron positivos para el islote genómico pks, presente en ciertas cepas de E. coli genotóxicas que afectan a las células cancerosas colorrectales mediante la acción de la colibactina. En el subtipo CMS2, la presencia de pks+ y una gran abundancia de bacterias de la familia Enterobacteriaceae se asociaron específicamente con un pronóstico desfavorable.

La microbiota intestinal modula la respuesta tumoral en pacientes con cáncer

Explorar este tema

Asimismo, se elaboraron y validaron dos puntuaciones de riesgo microbiano —MRS-T (tumor) y MRS-N (TAN)— en las tres cohortes. Estas permiten predecir la supervivencia global independientemente de los factores clinicopatológicos convencionales, mejorando así la capacidad discriminatoria del modelo pronóstico en comparación con los factores del huésped por sí solos.
Por último, se observó una asociación entre los taxones desfavorables y la activación de vías proinflamatorias (hipoxia, MAPK1/3, IL-6) y una modulación del sistema inmunitario tumoral.

Implicaciones clínicas y limitaciones

La microbiota intratisular en el CCR constituye una fuente de información pronóstica independiente, potencialmente complementaria a los marcadores moleculares actuales. La especificidad de la asociación entre pks/Enterobacteriaceae y el subtipo CMS2 sugiere la necesidad de integrar la subtipificación molecular para una correcta interpretación del papel de la microbiota.
No obstante, es necesario considerar ciertas limitaciones:

  • se trata de un diseño observacional
  • centrado exclusivamente en pacientes sin tratamiento previo,
  • y la secuenciación del genoma completo (WGS) no es, por el momento, una técnica aplicable en la práctica clínica habitual.

Antes de cualquier aplicación clínica, será preciso realizar ensayos mecanísticos y prospectivos. 

Bibliografia

1. PAHO-Bilan mondial du cancer.
2. Ameli-Cancer colorectal.
3. Shi Z. et al. Tissue-resident microbiota impacts colorectal cancer progression and prognosis. Nature Communications, 2026, 17:346. https://doi.org/10.1038/s41467-025-67047-2.
4. Guinney J. et al. The consensus molecular subtypes of colorectal cancer. Nature Medicine, 2015, 21(11), 1350–1356. https://doi.org/10.1038/nm.3967.

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