¿Cómo puede ayudar la microbiota vaginal femenina en la práctica clínica?

por Dr. Pedro Vieira Baptista
Hospital Lusíadas Porto, Porto, Portugal; Departamento de Ginecología, Obstetricia y Pediatría, Facultad de Medicina de la Universidad de Oporto; Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Gante, Gante, Bélgica

Photo: Endométriose : une clé de sa progression au sein du microbiote intestinal

El mundo de la microbiota vaginal humana es fascinante, a pesar del limitado conocimiento que se tiene sobre ella. La evolución nos ha llevado a un escenario en el que el predominio de ciertas especies de lactobacilos es el estado ideal durante la edad reproductiva, a pesar de las grandes variaciones interindividuales e incluso en la misma mujer a lo largo del tiempo. Entender el microbioma vaginal y su potencial es la clave para mejorar la salud femenina en áreas como las infecciones de transmisión sexual y la vaginitis recurrente. Además, y lo que es crucial, podría ser la respuesta a un problema para el que no ha habido respuestas satisfactorias hasta ahora: el parto prematuro. En este artículo, hablaremos sobre el microbioma vaginal a través de una visión evolutiva, destacando la aparente falta de continuidad entre especies. Hablaremos sobre el conocimiento actual, pero también nos centraremos en las posibilidades futuras.

Perspectiva histórica

El comienzo de un largo camino hacia el conocimiento del microbioma vaginal puede atribuirse a Albert Döderlein, a finales del siglo XIX. En su libro Das Scheidensekret und seine Bedeutung für das Puerperalfieber señala que las mujeres «normales» y saludables tienen su microbiota vaginal dominada por bacilos Grampositivos, a los que nombró Lactobacillus acidophilus.

Puntos clave
  • El estudio del microbioma vaginal sigue evolucionando a pesar del enorme progreso de las últimas décadas.
  • El microbioma vaginal humano óptimo en mujeres en edad reproductiva está dominado por lactobacilos.
  • No presentar predominio de lactobacilos en el microbioma vaginal humano se asocia con un aumento del riesgo de infecciones de transmisión sexual, cáncer de cuello de útero y resultados obstétricos negativos.
  • Futuros exámenes podrían permitirnos proporcionar un diagnóstico más preciso de vaginitis y la evaluación del riesgo asociado a perfiles disbióticos específicos.
  • Mientras la investigación del microbioma avanza rápidamente, es importante distinguir entre exámenes de investigación y sus aplicaciones clínicas relevantes.

Este concepto todavía moldea las interpretaciones contemporáneas del microbioma vaginal, pero la realidad es probablemente mucho más compleja.

La vaginitis todavía no se comprende por completo y su tratamiento es mayoritariamente empírico, a pesar de ser una de las causas más comunes de las mujeres para pedir atención médica1.

En 2011, Ravel et al. publicó uno de los artículos más importantes y que han cambiado la forma de pensar a la hora de entender el microbioma vaginal humano. En ese artículo se demostraba que asintomático no es sinónimo de «normal» (llevándonos también a la pregunta de qué es un microbioma vaginal «normal» o, probablemente más acertado, «ideal») y que existen notables diferencias dependiendo de la etnia2.

La diversidad es la norma en la naturaleza, pero la vagina humana parece una excepción: lo aceptado como microbioma vaginal «ideal» viene determinado por una o dos especies de lactobacilos (baja diversidad alfa). Si pensamos en otros órganos o regiones anatómicas, el predominio de una especie suele ser sinónimo de enfermedad (infección). Si realizamos el mismo ejercicio considerando cualquier sistema ecológico, esta representa el último paso antes del colapso (por ejemplo, los monocultivos de plantas no ocurren nunca en la naturaleza y, cuando se llevan a cabo de forma artificial, se deben limitar en el tiempo). Podemos buscar más explicaciones para esta aparente «anomalía» (o excepción) en la naturaleza, pero parece que nos deja en un punto muerto.

¿Deberíamos entonces cambiar el foco de nuestra perspectiva e investigar acervos genéticos en vez de especies o géneros para afrontar esta aparente anomalía biológica?

El objetivo final de los seres vivos es pasar los genes a las siguientes generaciones y la evolución parece muy motivada por este «instinto» primitivo. Por lo tanto, podemos asumir fácilmente que el microbioma vaginal humano debe ser una parte crucial del producto final de la evolución para optimizar el proceso reproductivo. Si esta premisa es correcta, podemos esperar:

  1. congruencia evolutiva (como se ha demostrado, por ejemplo, con la microbiota intestinal);
  2. cualquier diferencia debe explicarse más o menos con facilidad (proceso de apareamiento, dieta, localización geográfica, etc.) y con naturalidad
  3. mayor similitud en especies estrechamente relacionadas.

Sorprendentemente, ninguna de estas tres premisas se cumple. En la naturaleza, la filogenia no puede relacionarse con el pH vaginal (un indicador muy indirecto de la composición del microbioma vaginal) y el predominio de lactobacilos es algo exclusivo en la especie humana. Incluso cuando comparamos los humanos con otros primates, las diferencias son enormes y, actualmente, no se pueden explicar fácilmente3,4. ¿Qué hace que la vagina humana sea tan singular? ¿Es fruto de eventos aleatorios o de una consecuencia evolutiva del ciclo ovárico continuo, del alto riesgo de laceraciones e infecciones en el parto o de la agricultura y el consecuente consumo de almidón3?

Microbioma y embarazo

Está claro que los lactobacilos son fundamentales para quedarse embarazada, pero no lo es tanto si aplicamos lo mismo una vez se consigue la gestación5.

Los datos disponibles muestran claramente que no presentar un predominio de lactobacilos en la vagina durante el embarazo está relacionado con resultados obstétricos y puerperales negativos, incluidos parto prematuro, ruptura prematura de las membranas e infecciones posparto (Figura 1). Es importante destacar que un millón de bebés muere cada año por complicaciones relacionadas con la prematuridad6.

Solemos repetir que los lactobacilos tienen un papel protector y que su presencia es deseable, pero asumirlo significa que debemos ignorar algunos hechos evidentes, como que este predominio no ocurre en niños, ni durante el amamantamiento ni en mujeres posmenopáusicas. Por lo tanto, podemos suponer que nuestra relación simbiótica con los lactobacilos tiene una finalidad durante la edad reproductiva. Podemos considerar que esta finalidad incluye una reducción en el riesgo de infecciones de transmisión sexual (ETS) (que supone un riesgo para el éxito de la reproducción y los hijos), de infección del tracto genital superior (y como consecuencia, aborto, muerte fetal y parto prematuro), así como complicaciones posparto. El papel del microbioma a la hora de conseguir un embarazo parece más limitado.De hecho, las poblaciones con mayores tasas de disbiosis vaginal no parecen ser menos fértiles7.

Figura 1. El predominio de lactobacilos vaginales está relacionado con resultados obstétricos y de posparto favorables.

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De la misma forma, el impacto del microbioma cervicovaginal en el resultado de los tratamientos de fertilidad tampoco está claro5.

Una de las mayores diferencias entre los humanos y otros mamíferos tiene que ver con el parto– el difícil equilibrio entre nacer con un perímetro cefálico grande y tener que pasar por una pelvis que tuvo que adaptarse al bipedismo. Los humanos tienen los partos más difíciles, probablemente solo superado por el de las hienas. ¿Puede que sea esta la clave para entender la singularidad del microbioma vaginal humano? Cualquiera que fuera la finalidad evolutiva, para la mayoría de mujeres en edad reproductiva, incluso sin embarazo, el predominio de lactobacilos en la vagina es conveniente. Sin embargo, la falta de lactobacilos, a pesar de que representa una disbiosis, no es sinónimo de enfermedad.

Nuestro conocimiento del papel de la microbiota vaginal sigue siendo muy limitado. Hasta las preguntas que parecen sencillas, como por ejemplo cómo pueden colonizar los lactobacilos la vagina, aún no tienen una respuesta clara.

El microbioma vaginal en estado sano y enfermo

El efecto más evidente de un microbioma alterado es la vaginitis. La mayoría de las mujeres sufrirán al menos un episodio de candidiasis en su vida y, en algunas poblaciones, más de la mitad de mujeres en edad fértil padecen vaginosis bacteriana (VB), la mayoría de las veces asintomática (figuras 2A y 2B). Tenemos un conocimiento limitado sobre lo que lleva a estos cambios («normal»- colonización/estado asintomáticosintomático)8.

Figura 2. Microfotografías de preparaciones microscópicas en fresco (contraste de fases 400x)

(A) Lactobacilos normales, presencia de blastosporas de Candida spp. (en el círculo); (B) Vaginosis bacteriana (ausencia de lactobacilos y exceso de bacterias anaerobias y facultativas).
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El microbioma vaginal puede proporcionar diferentes perfiles de riesgo o de protección.

Sin embargo, el perfil bacteriano de la vagina, independientemente de los síntomas, puede proporcionar diferentes perfiles de riesgo o de protección. En general, se considera que los Lactobacillus spp. suelen proporcionar beneficios para la salud. No obstante, no todas las especies son iguales y solo un número limitado de especies existentes predominan en la vagina. L. iners, con un genoma significativamente más pequeño y un perfil metabólico diferente, se asocia normalmente con estados de disbiosis o transición9.

Tabla 1. Condiciones ginecológicas y obstétricas y sus asociaciones con el microbioma vaginal.

Imagen

Poco se sabe sobre la relación entre Candida spp. y el microbioma vaginal.

A pesar de que actualmente no hay recomendaciones para tratar disbiosis asintomáticas (por ejemplo, VB), esta ha asociado con complicaciones obstétricas y no obstétricas (incluso el riesgo de contraer ITS [VPH, VIH])8 (Tabla 1).

Una vez que existen estrategias eficaces (de preferencia no antibióticas), sería recomendable realizar un cribado y tratar la disbiosis cuando haya mayor riesgo de ETS o incluso en las mujeres infectadas con VPH. Sin embargo, puede resultar más complejo de lo que parece. El comportamiento de la VB parecido al de una ETS se conoce hace tiempo, pero datos recientes lo han confirmado, así como también sugieren que la reducción de las recurrencias puede necesitar el tratamiento de las parejas, lo que supone un gran obstáculo para las estrategias de prevención10.

 

La VB es un síndrome común, en el que hay un reducido número de lactobacilos y un sobrecrecimiento de gran cantidad de bacterias anaerobias estrictas y facultativas, asociadas con la formación de una biopelícula que parece contribuir a las frecuentes recaídas después del tratamiento. La composición de la VB varía de mujer a mujer y, probablemente, hasta en la misma mujer con el paso del tiempo11. Actualmente, es posible diagnosticar VB usando test moleculares, pero se espera que con un mayor conocimiento del microbioma vaginal, estos tests permitan «perfilar» la VB, la evaluación del resistoma y una elección de tratamientos más raciona​​​​​​​L8.

La relación entre Candida spp. y el microbioma vaginal es muy complejo y está lejos de ser completamente entendido. Aunque la candidiasis puede existir en cualquier microbioma vaginal, suele ser más común cuando existe un predominio de lactobacilos (y, por ende, un bajo pH)12.

Se han asociado diversas condiciones ginecológicas con características específicas del microbioma y es casi sistemático que un reducción en el número de lactobacilos proporciona un aumento del riesgo de ETS y cánceres ginecológicos (incluso del tracto genital superior). Sin embargo, la relación causal entre las alteraciones del microbioma y las condiciones específicas no siempre resulta clara. Podemos, sin embargo, un día esperar evaluar o reducir el riesgo de cáncer mediante la evaluación del microbioma vaginal– especialmente en el cáncer de cuello de útero13.

El interés y conocimiento sobre el microbioma vaginal es más reciente y los datos son escasos, pero se está estudiando su papel en entidades como la vulvodinia, la dermatosis vulvar, la neoplasia vulvar intraepiteliar y el cáncer14-16.

¿Qué es lo siguiente?

Se están dando pasos de gigante en el conocimiento del microbioma vaginal. Hasta entender completamente el microbioma, podemos empezar por respetarlo y su papel funcional, reconociendo que cada mujer es única (y esa singularidad es mutable), evitando el uso innecesario de antibióticos y antisépticos, y diagnosticando adecuadamente las ETS y la vaginitis, en vez de confiar en el empirismo. Un diagnóstico acertado reducirá tratamientos incorrectos, con un potencial impacto a largo plazo.

En esta fase, es importante diferenciar qué está en investigación y qué es relevante clínicamente. Estamos en un proceso de aprendizaje e intento de usar técnicas experimentales y conceptos en la práctica clínica que llevan a exámenes, gastos y tratamientos innecesarios, de hecho, la metagenómica es una herramienta de investigación muy útil, aunque actualmente no tiene lugar en la evaluación clínica de la vaginitis.

En las dos últimas décadas, hemos acumulado una enorme cantidad de información, que pronto se traducirá en mejor sanidad para las mujeres, incluyendo recomendaciones dietéticas específicas y prey probióticos. Podemos esperar que este conocimiento reducirá los casos de parto prematuro, cánceres ginecológicos así como de recurrencia de la vaginitis y la cistitis.

¡Sin duda, los siguientes capítulos serán los más emocionantes!

CONCLUSIÓN

El microbioma vaginal humano todavía no se entiende completamente y algunas de las hipótesis actuales pueden necesitar actualizaciones o adaptarse a medida que aparecen nuevos datos. Su entendimiento total y el potencial para manipularlo puede desentrañarse una vez que la aparente falta de lógica evolutiva se conoce completamente.

Sin embargo, podemos estar seguros de que los lactobacilos son beneficiosos para la mayoría de mujeres en edad reproductiva y son fundamentales para el éxito del embarazo, sin importar la geografía ni la etnia.

El creciente conocimiento en este ámbito está llevando al avance en el diagnóstico y tratamiento de la vaginitis y, en el futuro próximo, permitirá reducir el riesgo de problemas graves, como las ETS y el parto prematuro.

Referencias
1. Sobel JD. Automated microscopy and pH test for diagnosis of vaginitis - the end of empiricism? NPJ Digit Med 2023; 6: 167.
2. Ravel J, Gajer P, Abdo Z, et al. Vaginal microbiome of reproductive-age women. Proc Natl Acad Sci U S A 2011; 108 Suppl 1: 4680-7.
3. Miller EA, Beasley DE, Dunn RR, et al. Lactobacilli dominance and vaginal pH: why is the human vaginal microbiome unique? Front Microbiol 2016; 7: 1936.
4. Yildirim S, Yeoman CJ, Janga SC, et al. Primate vaginal microbiomes exhibit species specificity without universal Lactobacillus dominance. ISME J 2014; 8: 2431-44.
5. Brandão P, Gonçalves-Henriques M. The impact of female genital microbiota on fertility and assisted reproductive treatments. J Family Reprod Health 2020; 14: 131-49.
6. Solt I. The human microbiome and the great obstetrical syndromes: a new frontier in maternal-fetal medicine. Best Pract Res Clin Obstet Gynaecol 2015; 29: 165-75.
7. Pezzulo C, Nilsen K, Carioli A, et al. Geographical distribution of fertility rates in 70 low-income, lower-middle-income, and upper-middle-income countries, 2010-16: a subnational analysis of cross-sectional surveys. Lancet Glob Health 2021; 9: e802-12.
8. Vieira-Baptista P, Stockdale CK, Sobel J. International Society for the Study of Vulvovaginal Disease recommendations for the diagnosis and treatment of vaginitis. Lisbon: Admedic 2023.
9. Petrova MI, Reid G, Vaneechoutte M, et al. Lactobacillus iners: Friend or foe? Trends Microbiol 2017; 25: 182-91.
10. Vodstrcil LA, Plummer EL, Fairley CK, et al. Male-partner treatment to prevent recurrence of bacterial vaginosis. N Engl J Med 2025; 392: 947-57.
11. Swidsinski A, Amann R, Guschin A, et al. Polymicrobial consortia in the pathogenesis of biofilm vaginosis visualized by FISH. Historic review outlining the basic principles of the polymicrobial infection theory. Microbes Infect 2024; 26: 105403.
12. Swidsinski A, Guschin A, Tang Q, et al. Vulvovaginal candidiasis:
histologic lesions are primarily polymicrobial and invasive and do not contain biofilms. Am J Obstet Gynecol 2019; 220: 91.e1-8.
13. Mitra A, Gultekin M, Burney Ellis L, et al. Genital tract microbiota composition profiles and use of prebiotics and probiotics in gynaecological cancer prevention: review of the current evidence, the European Society of Gynaecological Oncology prevention committee statement. Lancet Microbe 2024; 5: e291-e300.
14. Ventolini G, Vieira-Baptista P, De Seta F, et al. The Vaginal Microbiome: IV. The role of vaginal microbiome in reproduction and in gynecologic cancers. J Low Genit Tract Dis 2022; 26: 93-8.
15. De Seta F, Lonnee-Hoffmann R, Campisciano G, et al. The Vaginal Microbiome: III. The vaginal microbiome in various urogenital disorders. J Low Genit Tract Dis 2022; 26: 85-92.
16. Sacinti KG, Razeghian H, Awad-Igbaria Y, et al. Is vulvodynia associated with an altered vaginal microbiota?: a systematic review. J Low Genit Tract Dis
2024; 28: 64-72.
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Todo lo que necesita saber sobre los antibióticos y la resistencia a los antimicrobianos

La resistencia a los antibióticos (RAM) amenaza la eficacia de la atención médica. Es hora de actuar: esta página le proporciona herramientas concretas para equiparse y sensibilizar a sus pacientes sobre este problema mundial.

Photo HCPs: AMR page for the 2025 WAAW campaign

Los antibióticos han revolucionado la medicina moderna, salvando innumerables vidas. Sin embargo, su uso repetido o inadecuado altera profundamente la microbiota intestinal, reduciendo su diversidad y su capacidad protectora. Esta doble faceta entre el progreso terapéutico y el desequilibrio microbiano nos recuerda la necesidad de un uso razonable.

70 % de los encuestados afirman saber que los antibióticos tienen un impacto en la microbiota

35 % Solo 1 de cada 3 personas ha sido informada por un profesional sanitario de que la toma de antibióticos puede tener consecuencias negativas sobre el equilibrio de su microbiota

Con motivo de la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, organizada cada año por la OMS, el Biocodex Microbiota Institute hace balance.

¿Qué es la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos?

Desde 2015, la OMS organiza cada año la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (WAAW), cuyo objetivo es dar a conocer mejor el fenómeno mundial de la resistencia a los antimicrobianos.

Organizada del 18 al 24 de noviembre, esta campaña invita al público en general, a los profesionales de la salud y a los responsables políticos a hacer un uso razonable de los antibióticos, antivirales, antifúngicos y antiparasitarios para prevenir el aumento de la resistencia a los antimicrobianos.

La exposición repetida a los antibióticos puede desequilibrar profundamente la microbiota, provocando una disbiosis con diversas consecuencias clínicas. Estas alteraciones de la microbiota se reconocen hoy en día como un factor de riesgo en numerosas patologías. Comprenderlas mejor permite reforzar la prevención y la personalización de los cuidados.

El uso generalizado y, en ocasiones, inadecuado de los antibióticos hace que estos sean cada vez menos eficaces en el tratamiento de las infecciones, ya que muchas bacterias se han vuelto resistentes a ellos. La vigilancia, la investigación y la sensibilización siguen siendo fundamentales para controlar este importante problema de salud.

Microbiotalk: breves conferencias sobre la resistencia a los antimicrobianos

Esta conferencia Microbiotalk tiene como objetivo poner de relieve los múltiples retos que plantea la RAM, explorando las complejas relaciones entre la microbiota intestinal, los factores ambientales y la salud pública. Con la participación de expertos internacionales y representantes de pacientes, el evento abordará temas como el impacto de los antibióticos en la microbiota intestinal, la aparición de resistencias desde la primera infancia, los reservorios ambientales de bacterias resistentes y el papel crucial del compromiso de los pacientes y el público en general.

Microbiotalk: conferencias sobre la resistencia a los antimicrobianos

Sumérjase en las conferencias

Mural sobre la resistencia a los antimicrobianos: aprender, jugar y actuar ahora mismo

Cada iniciativa cuenta en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Visualizar los datos, compartir conocimientos y reforzar la colaboración entre los profesionales sanitarios son factores esenciales. La sensibilización colectiva es el eje central de la estrategia mundial de prevención.

Descubra el primer collage que ilustra los retos de la resistencia a los antimicrobianos.

El primer fresco sobre la resistencia a los antibióticos

Más información sobre esta herramienta

Tras un tratamiento con antibióticos, la microbiota tarda tiempo en recuperar su equilibrio. Los enfoques basados en la comprensión de las interacciones entre los antibióticos y la flora intestinal abren la vía a nuevos enfoques de apoyo. Estos conocimientos ofrecen perspectivas prometedoras para el mantenimiento de una microbiota sana y la prevención de la disbiosis tras el tratamiento.

¿Cómo puedo reconstruir mi microbiota intestinal después de tomar antibióticos?

Cómo hablar sobre la salud intestinal: consejos del profesor Sokol. Esta serie de vídeos educativos está diseñada para ayudar a los profesionales sanitarios a comunicarse mejor con sus pacientes sobre la microbiota intestinal.

Resistencia a los antibióticos: explore todos los efectos

Los efectos de la resistencia a los antibióticos trascienden el ámbito clínico: también afectan al medio ambiente, la microbiota y la salud planetaria. Este fenómeno global exige un enfoque integrado «one health» para actuar con eficacia. Ha llegado el momento de comprender, prevenir y colaborar.

Descubra nuestros artículos para explorar todos los impactos de la resistencia y las soluciones previstas a escala mundial:

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Fagoterapia: una nueva vía para restaurar la eficacia de la quimioterapia

Un equipo de investigación chino acaba de identificar una bacteria de la microbiota intestinal que podría estar implicada en la resistencia a la quimioterapia en pacientes con cáncer colorrectal. También descubrieron un fago capaz de atacar específicamente a esta bacteria y restaurar la sensibilidad tumoral a los tratamientos.

Los fagos (virus que atacan a las bacterias) pronto podrían incorporarse al arsenal terapéutico contra el cáncer colorrectal (CCR). Así lo sugiere un destacado estudio publicado en la revista Cell Host & Microbes.1

Según sus autores, una bacteria intestinal presente en abundancia en las personas en situación de fracaso terapéutico podría ser responsable de la resistencia a la quimioterapia. Si se lograra erradicar esta bacteria mediante el uso de fagos sería posible restablecer la sensibilidad de las células cancerosas a los tratamientos y en consecuencia mejorar la supervivencia de los pacientes.

Para demostrarlo, los investigadores procedieron por etapas. Primero, a partir del análisis de las microbiotas de dos cohortes de pacientes independientes (106 pacientes en total, de los cuales 34 no respondían al tratamiento), observaron que la bacteria Bacteroides fragilis era significativamente más abundante en los pacientes que no respondían al tratamiento y que existía una correlación entre su abundancia y un peor pronóstico.

1,9 millones Número de nuevos casos de cáncer colorrectal a nivel mundial en 2020. ²

930 000 Número de fallecimientos relacionados con el cáncer colorrectal en 2020. ²

Una bacteria intestinal que empeora el pronóstico

Los científicos se propusieron investigar si B. fragilis era responsable de la resistencia a la quimioterapia. Para probar esta hipótesis, cultivaron células cancerosas humanas en presencia de B. fragilis y posteriormente las expusieron a dos fármacos de quimioterapia, 
5-fluorouracilo (5-FU) y oxaliplatino (OXA).

Los resultados confirmaron la sospecha: B. fragilis reduce la sensibilidad de las células cancerosas a la quimioterapia, principalmente mediante la supresión de la apoptosis inducida por el tratamiento. El mismo experimento realizado in vivo en modelos murinos de CCR corroboró estos resultados, ya que, tras el tratamiento con 5-FU y OXA, se observó un mayor número de tumores en los ratones expuestos a B. fragilis que en los ratones no expuestos.

El análisis del ARN de las células cocultivadas o no con B. fragilis y posteriormente tratadas con 5-FU y OXA reveló que B. fragilis aumentaba la actividad de la vía metabólica Notch1, que parece estar implicada en la resistencia de las células de CCR a la quimioterapia. 

¡Fragilis sí, pero no por ello menos temible!

El siguiente paso fue determinar qué interacciones específicas entre la bacteria y la célula cancerosa activaban la vía Notch1. Gracias a la microscopia electrónica de barrido de células in vitro e in vivo, los científicos confirmaron que B. fragilis se adhiere a las células cancerosas.

Según los autores, en la superficie de las bacterias se encuentra una lipoproteína de membrana de la familia SusD/RagB capaz de unirse específicamente a los receptores Notch1 de las células cancerosas. Esta unión podría activar la vía de transducción de señales Notch1 e inducir la «transición epitelio-mesenquimatosa» que constituye la primera etapa de diseminación de las células cancerosas (metástasis).

3er tipo de cáncer más frecuente. ²

2a causa de muerte relacionada con el cáncer. ²

Los mayores de 50 años son los más afectados. ²

Fagos al rescate

Como culminación del estudio, los investigadores identificaron un fago llamado VA7 capaz de eliminar específicamente B. fragilis de forma segura y eficaz. Administraron el fago a ratones con CCR que se habían vuelto resistentes a la quimioterapia tras la exposición a B. fragilis y observaron que el fago lograba revertir por completo la resistencia inducida a la quimioterapia.

Este estudio reviste un especial interés porque demuestra que:

  • La presencia de B. fragilis en abundancia en la microbiota de pacientes con cáncer colorrectal podría usarse como biomarcador no invasivo para predecir la eficacia de la quimioterapia. 
  • Al combinar la quimioterapia con fagos VA7 en pacientes con abundancia de B. fragilis, se podría mejorar la respuesta clínica sin causar efectos secundarios.

Seguiremos atentos a los avances.

B. fragilis no es la única bacteria que influye en el pronóstico del cáncer de colon

Según un equipo de investigadores franceses, la bacteria Escherichia coli productora de colibactina (una sustancia genotóxica y protumoral) también está presente en abundancia en algunos cánceres colorrectales, especialmente los que afectan al segmento derecho del colon. 3 Esta bacteria reduce la visibilidad de las células cancerosas ante la inmunidad antitumoral y su sensibilidad a los efectos de la quimioterapia. En 2019, un estudio chino 4 demostró que la presencia de Fusobacterium nucleatum también reducía la eficacia del 5-fluorouracilo.

Vínculo entre la microbiota y el metabolismo en el cáncer de colon

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Impulse su salud intestinal: las almendras, clave para quienes no comen bien

Incorporar almendras a tu rutina diaria es una forma sorprendentemente sencilla de mejorar tus hábitos de vida. Según un nuevo estudio, estas oleaginosas, consumidas a modo de tentempié, ejercen una influencia muy positiva en la flora intestinal y la salud general, especialmente en aquellas personas que llevan una dieta desequilibrada.

La microbiota intestinal ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?

¿Le preocupa su salud, pero le cuesta adoptar una dieta saludable? ¿Necesita perder peso y es propenso a los antojos? Pruebe a sustituir las barritas de cereales, galletas y otros snacks repletos de grasas, azúcares y sal por almendras. Su microbiota intestinal se lo agradecerá, y su salud en general también, según un estudio realizado por un equipo de investigadores estadounidenses de la Universidad Estatal de Florida. 1

Compensar los efectos de la comida chatarra

Es un hecho que las dietas de estilo occidental a menudo provocan disbiosis y el sobrepeso o la obesidad agravan estos desequilibrios intestinales. Para averiguar si las almendras podían ayudar a corregir esta situación, los científicos reclutaron a 15 adultos con sobrepeso u obesidad y los dividieron en dos grupos:

  • El primero siguió una dieta «típica» estadounidense (rica en grasas, carbohidratos, carne, productos procesados, etc.); 
  • El segundo siguió la misma dieta, pero complementada con 42,5 g de almendras al día (dos puñados pequeños, es decir, unas treinta almendras). 

Al cabo de 4 semanas, todos los participantes volvieron a una dieta normal durante un periodo de 15 días. A continuación, se implementó un cruce de dietas, de manera que cada grupo siguió la pauta del otro durante las cuatro semanas siguientes.
Los investigadores tomaron muestras de heces y sangre para analizar la evolución de la composición de la microbiota intestinal y los metabolitos bacterianos, así como diversos marcadores de salud. 

Una microbiota más beneficiosa para la salud

Los resultados muestran que comer almendras enriquece la microbiota intestinal con bacterias beneficiosas y elimina microorganismos patógenos. Además, estos cambios se asocian con mejoras claras en ciertos marcadores de salud.

Por ejemplo, al favorecer la proliferación de Faecalibacterium prausnitzii, una conocida bacteria beneficiosa que produce butirato (un ácido graso de cadena corta o (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) ), las almendras podrían reforzar la barrera intestinal, reducir la inflamación y favorecer la salud cardiovascular.

A la inversa, al reducir la abundancia de bacterias patógenas como Ruminococcus torques, estos frutos secos podrían provocar una reorganización del nicho ecológico de la microbiota que resulta altamente beneficiosa para la salud.

Las almendras frenan el envejecimiento celular.

Dos puñados grandes (60 g) de almendras al día protegen las células del daño oxidativo y refuerzan las defensas antioxidantes del organismo. Esto es lo que afirma un equipo de científicos que recopiló los resultados de ocho ensayos clínicos sobre los efectos antioxidantes de las almendras. 2 Sin embargo, para beneficiarse plenamente de estos efectos, hay que cumplir una condición: comerlas «al natural», es decir, con la piel, sin tostar y sin sal añadida.

Efecto probable sobre el peso y la saciedad

El consumo de almendras también podría provocar una disminución de ciertos compuestos biliares tóxicos asociados a enfermedades intestinales, en particular al cáncer de colon, así como un aumento de los niveles de «cuerpos cetónicos».

Los cuerpos cetónicos son moléculas que se derivan de la digestión de grasas corporales. Su aumento durante el experimento podría estar relacionado con el efecto saciante de las almendras, que incitaría el organismo a consumir parte de sus reservas de grasa como fuente de energía.

Por último, el consumo de almendras se asoció con un aumento en las concentraciones de dos hormonas, GLP-1 y YY, implicadas en el control del hambre, la sensibilidad a la insulina y el control de la glucemia después de comer.

Según los investigadores, «el consumo diario de almendras como tentempié no solo contribuye a mantener la homeostasis intestinal, sino que también puede modificar el estado metabólico y mejorar la salud metabólica».

¡Téngalo en cuenta la próxima vez que vaya a hacer la compra!

La microbiota intestinal

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Glicanos y microbiota vaginal: ¿una herramienta en la lucha contra el parto prematuro?

Un estudio1 que explora las interacciones entre la microbiota vaginal y los glicanos de la huésped revela cómo estas conexiones influyen en la colonización bacteriana y la competencia entre especies y, por consiguiente, en la salud reproductiva de las mujeres.

Los glicanos son moléculas de azúcares que se encuentran en la superficie de las células y en las secreciones humanas (incluido el líquido cervicovaginal), y que son reconocidas específicamente por los anticuerpos, las (sidenote: Lectinas Boyd y Shapeleigh (1954) acuñaron el término lectina (del latín legere, elegir o seleccionar) para designar una clase heterogénea de (gluco)proteínas, principalmente de origen vegetal. Aunque poseen una gran variedad de propiedades fisicoquímicas y actividades biológicas, las lectinas comparten una característica común que es responsable de sus diversos efectos biológicos, bioquímicos e inmunológicos: se unen con alta afinidad y especificidad a los monosacáridos y oligosacáridos de los carbohidratos complejos (y, por lo tanto, a los glicanos) en soluciones, en las superficies celulares, los orgánulos subcelulares y los cortes histológicos. Fuente : Vierbuchen, M. (1991). Lectin Receptors. In: Seifert, G. (eds) Cell Receptors. Current Topics in Pathology, vol 83. Springer, Berlin, Heidelberg. https://doi.org/10.1007/978-3-642-75515-6_10 )  y las proteínas de unión a carbohidratos. Por ejemplo, en la vagina, los glicanos de la huésped modulan la colonización microbiana, actuando a la vez como sitios de fijación y adhesión y como fuentes de nutrientes.

13,4 millones En 2020 nacieron 13,4 millones de bebés prematuros (antes de cumplir las 37 semanas de gestación).²

900,000 Las complicaciones derivadas de la prematuridad causaron cerca de 900 000 fallecimientos en 2019 y representan la primera causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años.²

Para intentar comprender mejor las interacciones entre estos glicanos humanos y las principales bacterias vaginales patógenas implicadas en la salud reproductiva, un equipo de investigadores construyó «chips» de glicanos y probaron la adhesión de bacterias in vitro en condiciones ácidas (pH = 4) y neutras (pH = 7), con el fin de reproducir los gradientes de pH vaginal que se observan en las mujeres en la vida real.

Un amplio abanico de proteínas de unión a glicanos

Los resultados indican que las diferentes bacterias analizadas son capaces de unirse, con mayor o menor fuerza, a varios tipos de glicanos. Además, según un estudio anterior realizado por el mismo equipo de investigadores, las bacterias patógenas parecen tener un repertorio de proteínas de unión a estos glicanos más amplio que las especies comensales.

Algunas de estas uniones son comunes a diferentes bacterias. Con la excepción de unos pocos glicanos, se observa un solapamiento entre los perfiles de unión de las bacterias comensales Lactobacillus crispatus y L. iners y los de bacterias potencialmente patógenas como Gardnerella vaginalis y Streptococcus agalactiae, lo que podría indicar una unión competitiva.

En cambio, otras uniones son muy específicas: Fusobacterium nucleatum se une preferentemente a glicanos con galactosa terminal mientras que S. agalactiae es una de las pocas bacterias que se unen a glicanos con ácido hialurónico terminal.

3/4 Tres cuartas partes de estas muertes podrían evitarse mediante intervenciones sencillas con una buena relación coste/eficiencia.²

Entre el 4 y el 16% En 2020, la frecuencia de parto prematuro se situaba entre el 4% y el 16% según el país.²

Influencia del pH

Los autores también mostraron que la fuerza de la unión depende del pH: si el pH es ácido, la mayoría de las cepas se unen con mayor fuerza a numerosos glicanos, con la excepción de las condroitinas no sulfatadas (pocas uniones o incluso ninguna con pH = 4); en cambio, si el pH es neutro, solo F. nucleatum y unos pocos lactobacilos logran unirse fuertemente a sulfatos de condroitina.

Esta doble característica (uniones específicas y fuerza variable en función del pH), en el contexto del embarazo en el que el cuello uterino secreta más ácido hialurónico y la placenta contiene más condroitinas poco sulfatadas, podría explicar por qué S. agalactiae y F. nucleatum logran colonizar el aparato genital inferior y superior, donde el pH es más alto que en la vagina. De ahí el riesgo de infecciones, parto prematuro y septicemia neonatal.

Por el contrario, la bacteria protectora L. crispatus, que compite con S. agalactiae por la unión al sulfato de condroitina, podría proteger a las mujeres embarazadas.

¿Hacia el desarrollo de terapias a base de glicanos?

Estos resultados abren el camino hacia el desarrollo de terapias a base de glicanos capaces de bloquear la adhesión de patógenos o favorecer la colonización de probióticos. El objetivo consiste en reducir la incidencia de vaginosis bacteriana, parto prematuro y complicaciones neonatales asociadas.

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PMA y transferencia de embriones: ¿un éxito que depende de los lactobacilos?

Una microbiota vaginal dominada por lactobacilos, sobre todo L. crispatus y L. gasseri, aumenta las posibilidades de embarazo después de una transferencia de embrión. Unas bacterias que podrían explicar disparidades étnicas en términos de éxito de la PMA.

En procreación médicamente asistida (PMA), los fracaso de implantación embrionaria siguen siendo difíciles de explicar, sin duda porque están implicados diversos factores. Entre ellos, una microbiota vaginal dominada por Lactobacillus parece favorecer el éxito de las transferencias embrionarias. Sin embargo, los resultados a veces son contradictorios y el origen étnico de las mujeres raramente se tiene se cuenta.

Por ello, un estudio prospectivo de observación en un solo lugar1 (Phoenix, UU.EE.) analizó, durante una transferencia de embriones congelados, la microbiota vaginal de 87 mujeres estadounidenses, entre ellas 15 mujeres de origen hispano. Su objetivo era comprender mejor el impacto de la flora vaginal sobre el porcentaje de embarazo después de la transferencia de embriones congelados, poniendo de relieve el papel protector de Lactobacillus y teniendo en cuenta la diversidad étnica.

17,5% La infertilidad es frecuente en el mundo entero, con una prevalencia durante la vida estimada en un 17,5 %. / Infertility is a common condition worldwide with an estimated lifetime prevalence of 17.5%.

Más Lactobacillus, más embarazos

De las 55 pacientes que quedaron embarazadas, los dos tercios (67 %, es decir, 37 mujeres) presentaban, en el momento de la inseminación, una microbiota dominada por Lactobacillus. Estas mujeres tenían un 52 % de posibilidades más de quedar embarazadas, en comparación con las que no tenían una flora dominada por lactobacilos. Las pacientes que no quedaron embarazadas presentaban más patógenos oportunistas, sobre todo especies de Enterobacteriaceae y de Streptococcus.

En cambio, la riqueza o la diversidad de la flora vaginal no tenía relación con el resultado de la PMA.
Así pues la microbiota vaginal parece interactuar con la fertilidad femenina y el resultado de la transferencia de embriones congelados: los microbiomas vaginales dominados por Lactobacillus, sobre todo aquellos en los que las especies L. crispatus o L. gasseri se imponen, se asocian positivamente al embarazo.

Definición de infertilidad

Afección del aparato reproductor masculino o femenino definida por la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares no protegidas.2

¿Lo sabías?

Aunque el porcentaje de éxito de la fecundación in vitro (FIV) haya mejorado progresivamente, el porcentaje de nacimientos viables por extracción ovocítica sigue en alrededor del 41 % en las mujeres menores de 35 años y disminuye progresivamente con la edad materna.

¿Cómo se explican las disparidades étnicas?

El estudio también analizó las disparidades étnicas. Las mujeres hispanas, que representaban el 18,3 % de las mujeres de la cohorte (y del orden del 19 % de la población estadounidense) presentaban porcentajes de embarazo clínico más bajas después de una transferencia de embrión, una tendencia también observada a escala nacional.

Ahora bien, una menor proporción de ellas presentaba una microbiota vaginal dominada por lactobacilos (con respecto a las mujeres blancas no hispanas), una observación ya registrada en anteriores estudios. ¿Esta menor prevalencia del dominio de lactobacilos en las mujeres hispanas podría explicar en parte el menor éxito de la transferencia de embriones en esta población? En cualquier caso, es la hipótesis de los investigadores.

Infertilidad: bacterias y virus vaginales complicados

Infertilidad: bacterias y virus vaginales complicados
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Parto prematuro: L. iners en el banquillo de los acusados

La presencia de la bacteria Lactobacillus iners en la microbiota vaginal al inicio del embarazo parece asociarse con un mayor riesgo de parto prematuro recurrente. ¿Tendrán doble cara ciertas bacterias del grupo de los lactobacilos?

La microbiota vaginal

Con 1,1 millones de fallecimientos cada año, la prematuridad es la primera causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años. Y como las desgracias nunca vienen solas, el riesgo de que una mujer dé a luz a otro bebé prematuro es muy elevado, desde el 15% hasta más del 50%: cuanto más (sidenote: Parto prematuro Bebé nacido vivo antes de las 37 semanas de gestación. Existen varias subcategorías de partos prematuros, en función de la edad gestacional: - Prematuridad extrema (menos de 28 semanas); - Prematuridad grave (entre la semana 28 y la 32); - Prematuridad moderada o tardía (entre la semana 32 y la 37). https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/preterm-birth ) , fue el último parto, mayor es el riesgo de recidiva.

4-16% En 2020, la tasa de partos prematuros se situaba entre el 4% y el 16% según el país. ¹

N°1 La prematuridad es la primera causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años. ²

La medicina intenta encontrar soluciones, pero el desconocimiento de las causas probablemente multifactoriales de esta recurrencia limita la eficacia de los tratamientos propuestos ( (sidenote: Progesterona Hormona sexual femenina secretada después de la ovulación y durante el embarazo. ) , (sidenote: Cerclaje cervical El cerclaje cervical es un procedimiento quirúrgico que se realiza durante el embarazo y consiste en colocar un hilo alrededor del cuello uterino cuando existe el riesgo de que este se abra con demasiada facilidad. ) ,etc.). ¿Y si la solución se encontrara, al menos en parte, en la flora vaginal de la mujer?

Esta fue la hipótesis de la que partió un grupo de investigadores para realizar el seguimiento de 152 mujeres chinas embarazadas con alto riesgo de aborto espontáneo, tomando muestras de la microbiota de su vagina con un hisopo de algodón al inicio del embarazo (antes de las 16 semanas) y luego entre las 16 y las 24 semanas.

La microbiota vaginal

Explorar este tema

El riesgo está relacionado con L. iners.

El seguimiento de estas mujeres muestra que una microbiota vaginal dominada por Lactobacillus iners antes de las 16 semanas de gestación se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro. ¿Cómo explicar esta relación? Según los autores, una flora vaginal dominada por L. iners es menos estable que una flora dominada por el lactobacilo L. crispatus y tiende a evolucionar fácilmente hacia una flora en la que las lactobacilos beneficiosos dejan de ser predominantes. En otras palabras, es menos eficaz para mantener a raya a las bacterias patógenas, como ya se ha demostrado en el caso del estreptococo B.

15-50% El parto prematuro espontáneo tiende a repetirse con una tasa de recurrencia del 15 al 50%, que muestra una correlación inversa con el número de semanas de gestación del parto prematuro anterior más reciente.

Sin embargo, esta relación entre L. iners y la prematuridad desaparece entre las semanas 16 y 24 de gestación, lo que pone de relieve que todo se decide al inicio del embarazo, incluso una potencial intervención en la microbiota vaginal para intentar reducir el riesgo de parto prematuro recurrente. A este respecto cabe recordar que este tipo de intervención ya no es ciencia ficción: una joven madre de 30 años que había sufrido varios abortos espontáneos desde el nacimiento de su primer hijo recibió un trasplante de microbiota vaginal... y volvió a ser madre.

Lactobacillus iners: ¿la excepción que confirma la regla del efecto beneficioso de los lactobacilos?

En general, se considera sana una vagina en cuya flora predominan los lactobacilos. Sin embargo, a diferencia de otros lactobacilos, L. iners es incapaz de producir determinadas moléculas ( (sidenote: Ácido D-láctico Esencial para la protección de la zona íntima, ya que mantiene un pH bajo que favorece el crecimiento de lactobacilos y previene las infecciones. ) , (sidenote: Peróxido de hidrógeno y bacteriocinas Impiden la adhesión de los agentes patógenos gracias a biotensioactivos que, por sus propiedades anfifílicas o «detergentes», modifican las tensiones superficiales para crear una barrera que limita la adhesión de los patógenos. ) , (sidenote: Peróxido de hidrógeno y bacteriocinas Impiden la adhesión de los agentes patógenos gracias a biotensioactivos que, por sus propiedades anfifílicas o «detergentes», modifican las tensiones superficiales para crear una barrera que limita la adhesión de los patógenos. ) , etc.) que contribuyen a repeler los patógenos.

En consecuencia, este lactobacilo resulta mucho menos eficaz para impedir la proliferación de bacterias indeseables. Y, por si fuera poco, esta bacteria tiende a interactuar con nuestro sistema inmunitario haciendo que baje la guardia y dejándolo indefenso si aparece algún bicho malo. Por no hablar de su capacidad para remodelar el cuello uterino, lo que también puede facilitar la invasión de patógenos. Por desgracia, L. iners también es muy hábil para permanecer de forma persistente en la vagina ya que se adhiere con mucha fuerza a la pared vaginal y es muy resistente, incluso a los antibióticos. 2

El Biocodex Microbiota Institute apoya a SOS Préma

SOS Préma es una asociación sin ánimo de lucro fundada en 2004 por iniciativa de Charlotte Bouvard, madre de un niño prematuro, reconocida como asociación de usuarios de interés general por el Ministerio de Salud francés, que tiene como objetivo ofrecer a todos los niños prematuros oportunidades óptimas de crecer sanos. Apoya a los padres que se enfrentan a la prematuridad y/o la hospitalización de su bebé recién nacido: información, asesoramiento y orientación, apoyo psicológico, acompañamiento social y jurídico, visitas voluntarias al hospital, formación del personal sanitario,etc.

Por último, SOS Préma da voz a las familias y defiende sus derechos. La asociación moviliza a la sociedad, al cuerpo médico y a las autoridades públicas para conseguir una mayor concienciación sobre los problemas de la prematuridad y una mejor atención a las familias.

Más información en la página web https://www.sosprema.com

 

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PMA y transferencia de embriones; ¿la flora vaginal es una de las claves del éxito?

Los lactobacilos, guardianes de la salud vaginal, ¿podrían potenciar también las posibilidades de quedar embarazada después de una transferencia de embrión congelado? Es lo que sugiere un estudio estadounidense 1 que también relaciona esta tendencia con el origen étnico.

La microbiota vaginal

Cuando se habla de  (sidenote: Infertilidad Afección del aparato reproductor masculino o femenino definida por la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares no protegidas. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infertility
 
)
y de PMA (procreación médicamente asistida), a menudo se piensa en un recorrido lleno de esperanzas, expectativas… y, a veces, decepciones. Entre las técnicas propuestas, la transferencia de embriones congelados consiste en introducir en el útero un embrión  previamente preparado en el laboratorio por  (sidenote: Fecundación in vitro (FIV) Técnica de procreación médicamente asistida durante la cual la fecundación tiene lugar en el laboratorio, en una probeta (in vitro), en lugar de producirse en el útero de la mujer: los óvulos extraídos de la mujer después de estimulación hormonal se colocan en una solución nutritiva con los espermatozoides obtenidos del hombre. Los embriones así preparados en el laboratorio se transfieren después al útero de la futura madre, a través de la vagina. Si un embrión se implanta, se inicia el embarazo. https://www.service-public.fr/particuliers/vosdroits/F31462
https://medclinics.com/fr/fiv/
https://www.fiv.fr/fecondation-fiv/
)
, y después depositado en el útero.

17,5 % La infertilidad es frecuente en el mundo entero, con una prevalencia durante la vida estimada en un 17,5 %. / Infertility is a common condition worldwide with an estimated lifetime prevalence of 17.5%.

¿El objetivo? La implantación de este embrión y, por lo tanto, el inicio del embarazo tan deseado. Pero, en la práctica, esto no siempre ocurre: solo el 41 % de las extracciones de ovocitos dan lugar a un embarazo en las mujeres menores de 35 años.

+52 % de embarazos con los lactobacilos

En este contexto, todas las ayudas cuentan. Y podría muy bien ser que una de ellas procediera de la microbiota, ya implicada en la infertilidad femenina y masculina y en el aborto. ¿Podría favorecer la implantación de los embriones en el caso de una PMA? Un estudio realizado en Estados Unidos se centró en 87 mujeres sometidas a una transferencia de embriones congelados. Analizó su microbiota vaginal en el momento de la transferencia con el fin de ver si esto influía en los resultados.

¿Sabías?

Afección del aparato reproductor masculino o femenino definida por la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares no protegidas.

Resultado: en las mujeres cuya vagina estaba ampliamente dominada por los lactobacilos, sobre todo por las especies Lactobacillus crispatus o L. gasseri, las posibilidades de embarazo eran un 52 % más elevadas. Dos tercios de las mujeres que quedaron embarazadas después de la transferencia de embriones albergaban más de un 80 % de lactobacilos en la vagina.

A la inversa, las mujeres cuya microbiota albergaba más bacterias oportunistas, como Enterobacteriaceae o Streptococcus, eran menos susceptibles a quedar embarazadas. En cambio, ni la riqueza ni la diversidad de la flora tenían relación con el éxito de la PMA: lo que marca la diferencia es claramente el tipo de bacteria.

¿Cómo se explican las disparidades étnicas?

Otro punto interesante abordado por el estudio son las disparidades étnicas. Los autores incluyeron mujeres hispanas, que representan el 19 % de la población estadounidense, pero con frecuencia están ausentes de los estudios.

Los resultados muestran que presentaban porcentajes de embarazo más bajas. Ahora bien, se observa que su microbiota vaginal está con menos frecuencia dominada por los beneficiosos lactobacilos, en comparación con las mujeres blancas no hispanas. Una relación que debe explorarse y que podría explicar en parte los menores porcentajes de éxito de la transferencia de embriones congelados en la comunidad hispana.

Anatomía femenina, microbiota e higiene íntima

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Anorexia nerviosa: ¿el inconsciente bajo la influencia de la microbiota intestinal?

In anorexia nervosa, certain cognitive processes related to learning may be impaired. A team of researchers has just discovered that this deficit could be linked to changes in the gut microbiota, particularly to imbalances in certain bacteria involved in gut–brain communication.

En la anorexia nerviosa, algunos procesos cognitivos relacionados con el aprendizaje estarían alterados. Un equipo de investigadores acaba de descubrir que esta deficiencia podría estar relacionada con modificaciones de la microbiota intestinal y, más concretamente, con desequilibrios en la concentración de algunas bacterias implicadas en la comunicación intestino-cerebro.

50% de los casos que se tratan en la adolescencia llegan a curarse.¹

Entre 1/4 y 1/2 de las personas afectadas abandonan el tratamiento continuo.¹

El tratamiento recomendado para volver a una alimentación normal es la psicoterapia acompañada de una renutrición. Sin embargo, la respuesta difiere en función del paciente y algunos síntomas de los TCA (bulimia, ansiedad) pueden persistir.

Cómo actúa la microbiota sobre las funciones cognitivas

En 2023, unos psiquiatras de la Universidad de Graz, en Austria, pusieron de manifiesto la existencia de una alteración del aprendizaje implícito (adquisición inconsciente de conocimientos) que podría explicar en parte la ausencia de respuesta al tratamiento. En un nuevo estudio, este mismo equipo insinuó que esta alteración podría estar vinculada a la microbiota.2

Se sabe que la microbiota intestinal influye en las funciones cognitivas por medio del (sidenote: Eje intestino cerebro Red de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, que permite la comunicación entre el intestino y el cerebro a través de tres vías: 
1. la vía neuronal (las neuronas), principalmente por el nervio vago y el sistema nervioso entérico;
2. la vía endocrina, mediante la secreción de hormonas, como el cortisol, la adrenalina o la serotonina,
3. la vía del sistema inmunitario, mediante la modulación de las citocinas. El eje intestino-cerebro actúa, entre otras cosas, sobre el comportamiento, la cognición (memoria), las emociones, el humor, los deseos, la percepción… y el dolor.
)
. Este modula el sistema neuroendocrino, especialmente el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, que regula la respuesta al estrés y la producción de cortisol. Además, el sistema nervioso entérico está implicado en la comunicación bidireccional con el sistema nervioso autónomo y el nervio vago, al igual que los neurotransmisores (GABA, dopamina, serotonina…) producidos por la microbiota

Partiendo de esta base, los científicos austriacos compararon tanto la capacidad de memorización y de aprendizaje implícito como la microbiota de 15 pacientes que padecían anorexia nerviosa con los de 13 mujeres de referencia en buen estado de salud. 

20% de los pacientes tienen anorexia durante toda la vida.¹

5% de los pacientes fallecen.¹

El vínculo entre una peor puntuación de aprendizaje y una microbiota menos diversa

Los resultados muestran que en el grupo de pacientes con anorexia:

  • la puntuación de aprendizaje implícito era inferior a aquella de las mujeres de referencia sanas, mientras que la puntuación de memorización era similar en ambos casos;
  • la microbiota intestinal presenta una mayor abundancia de Akkermansia muciniphila, mientras que en el grupo de referencia las especies bacterianas productoras de ácidos grasos de cadena corta ( (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. ) ), en concreto Faecalibacterium, son más frecuentes. 

En general, cuanto más alta es la puntuación de aprendizaje implícito, más diversidad de microorganismos hay y más importante es el número de especies diferentes:

  • una puntuación elevada se asociaba a un aumento en la concentración de bacterias Actinobacteria, en particular de las Bifidobacteria, microorganismos esenciales para la comunicación entre el intestino y el cerebro que podrían reducir la ansiedad mediante las vías vagales y, de ese modo, influir en los procesos de aprendizaje; 
  • por el contrario, una puntuación baja se asociaba a un aumento en la concentración de Lachnospiraceae, las cuales se han asociado en múltiples estudios a trastornos depresivos que podrían alterar el funcionamiento del cerebro y el aprendizaje implícito.

En busca de nuevas vías terapéuticas

A pesar de sus limitaciones (muestra pequeña, no tener en cuenta factores alimentarios y el grado de educación, ausencia de hombres), se trata de un estudio prometedor. De hecho, abre la puerta a nuevas vías terapéuticas para tratar trastornos como la anorexia nerviosa. 

Próxima fase para los investigadores: poner en marcha estudios de intervención dirigidos a la microbiota intestinal, especialmente por medio del uso de probióticos como las bifidobacterias.

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Correlación entre ciertas especies microbianas y las amiloidosis y taupatías en la enfermedad de Alzheimer

Ya habíamos establecido la relación entre la salud intestinal y la enfermedad de Alzheimer, pero un nuevo estudio ha provocado un cambio de paradigma: lo que importa no es la diversidad global, sino la identidad concreta de los microorganismos. Algunas especies, conocidas como biomarcadores beneficiosos, protegen el cerebro, mientras que otras, incluso pertenecientes al mismo género, pueden acelerar el deterioro cognitivo.

Enfermedad de alzheimer

Durante años, la comunidad científica ha estado recopilando pruebas de que el intestino y el cerebro están en comunicación constante, un concepto conocido como el «eje intestino-cerebro».1, 2  Sabemos que la composición de la microbiota intestinal difiere en pacientes con enfermedad de Alzheimer3, y que esta disbiosis podría contribuir a la neuroinflamación que alimenta la enfermedad4, 5.

Pero los datos concretos no estaban claros. Hemos estado mirando al bosque, pero un innovador estudio reciente6 se enfoca en cada uno de los árboles, y lo que revela podría cambiar radicalmente nuestro enfoque frente a la devastadora y neurodegenerativa enfermedad de Alzheimer.

Más allá del cerebro: no se trata de la diversidad global, sino de la identidad microbiana concreta

¿Y si los primeros indicios de la enfermedad de Alzheimer no fueran cognitivos, sino que estuvieran en la composición microbiana? En un estudio de referencia publicado por la revista Alzheimer’s Research & Therapy, se muestran pruebas convincentes de que la clave para comprender, y quizás algún día diagnosticar, el deterioro cognitivo en la vida de pacientes con enfermedad de Alzheimer podría encontrarse en las especies concretas de bacterias que viven en el intestino.

Mediante el uso de (sidenote: Secuenciación metagenómica indiscriminada Se trata de un método de secuenciación de alta resolución en el que se analiza todo el material genético de cada microorganismo presente en una muestra. Al contrario que otras técnicas anteriores en las que solo se identificaban las familias de las bacterias, permite una identificación precisa hasta el nivel taxonómico de las especies y revela los genes funcionales de esas bacterias. ) de alta resolución en pacientes con (sidenote: Deterioro cognitivo leve (DCL) El DCL es una etapa clínica entre el deterioro cognitivo esperado acorde al envejecimiento y el deterioro más grave de la demencia. Las personas con DCL tienen problemas de memoria o razonamiento perceptibles, pero siguen pudiendo llevar a cabo la mayoría de las actividades de la vida diaria, por lo que esta etapa representa una ventana temporal clave para la intervención y el estudio. ) , una fase crucial intermedia, los investigadores descubrieron que no existía una diferencia significativa en la diversidad global de la microbiota intestinal en comparación con las personas de referencia sanas. En su lugar, la diferencia fundamental residía en la identidad de los microorganismos. En el estudio se señalaron 59 especies microbianas concretas cuya presencia o ausencia estaba directamente correlacionada con el DCL, las placas amiloides y la concentración de (sidenote: Proteína tau La proteína tau (también proteína τ) normalmente estabiliza el sistema de transporte interno, o microtúbulos, dentro de las neuronas. En la enfermedad de Alzheimer, se fosforila de un modo anómalo y forma ovillos neurofibrilares dentro de las neuronas, lo que causa la disfunción y muerte celular. ) , los rasgos patológicos principales característicos de la enfermedad de Alzheimer. Esto nos indica que lo importante no es el tamaño del ejército microbiano, sino qué soldados concretos están en el frente.

El sorprendente papel de dos Bacteroides: por qué la diferenciación detallada de la especie lo cambia todo

Aquí es donde los hallazgos sobre los biomarcadores intestinales suponen un auténtico cambio de paradigma. En el estudio se reveló que distintas especies del mismo género pueden tener efectos contrarios en la salud cerebral. Por ejemplo, la presencia de la especie Bacteroides eggerthii se asoció a un menor riesgo de DCL. Sin embargo, otra especie, Bacteroides thetaiotaomicron, estaba vinculada con un mayor riesgo.

Se trata de un descubrimiento decisivo, ya que demuestra que en los estudios previos con secuenciación de menor resolución, en los que solo se podía identificar hasta el nivel taxonómico del género de las bacterias, puede haberse pasado por alto el aspecto más importante de la cuestión. Es como saber que un ser vivo es un mamífero, pero no saber si se trata de un ratón o de un león. Esta actividad concreta de las especies es una idea fundamental que obligará al ámbito científico a adoptar métodos más precisos.

Hacia los marcadores funcionales: el papel protector de Akkermansi

El estudio va más allá de la mera correlación, ya que en él se identifican bacterias que no solo están presentes, sino que están vinculadas desde el punto de vista funcional con la salud cerebral. Una de las especies beneficiosas que se identificó, Akkermansia muciniphila, se correlacionó negativamente con la carga amiloide. Esto es significativo porque se sabe que Akkermansia produce metabolitos que fortalecen la barrera intestinal y tiene efectos antiinflamatorios.7  Esta investigación permite suponer que desempeña un papel incluso más directo, posiblemente al influir en el metabolismo energético del cerebro y proteger frente a la acumulación de proteínas tóxicas, como la proteína tau.

La identificación de especies pro- y antiinflamatorias concretas ligadas directamente a la concentración de proteínas amiloides y proteínas tau abre la puerta al desarrollo de biomarcadores metabólicos muy sensibles8, 9, 10, lo que podría adelantar el diagnóstico a la etapa de DCL, mucho antes de que se produzcan daños irreversibles para el sistema nervioso central.

Estos hallazgos refuerzan aún más el creciente reconocimiento del papel de la microbiota intestinal en la enfermedad de Alzheimer. Para estudiar este tema más en profundidad, puede leer nuestros artículos dedicados a la microbiota intestinal y su posible papel como factor fundamental o incluso como indicador temprano de la enfermedad:

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