¿La microbiota juega un papel en el buen funcionamiento de mi sistema inmunitario ?

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Entonces sí, la microbiota juega un papel crucial en el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Permite la maduración y la estimulación del sistema inmunitario en el intestino, pero también en todo el organismo.

Una alteración de la microbiota intestinal, especialmente en los primeros años de vida, podría desempeñar un papel en una mala educación del sistema inmunitario y esto podría contribuir a un mayor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades relacionadas con la inmunidad más adelante en la vida, como por ejemplo la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

En la edad adulta también, las perturbaciones de la microbiota pueden tener efectos en el funcionamiento del sistema inmunitario.

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Tengo "gases", ¿mi microbiota juega un papel?

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Primero, es completamente normal que el tracto digestivo produzca gases. En general, una persona sana produce entre 0,5 y 1,5 litros de gas por día.

Y sí, la microbiota intestinal juega un papel importante en esta producción de gases. La microbiota, al fermentar los residuos alimentarios que llegan al colon, producirá diferentes gases, como hidrógeno, dióxido de carbono e incluso a veces metano.

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¿Cómo mantener una buena microbiota?

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Para tener una buena microbiota, primero hay que evitar agredirla y en segundo lugar hay que aportarle "cosas buenas".

Los antibióticos son factores bien conocidos que alteran la microbiota. Sin embargo, hay que recordar que estos medicamentos son los que salvan más vidas alrededor del mundo. No se trata de no tomar antibióticos, sino de tomarlos solo cuando sea necesario.

En nuestra alimentación, el consumo de una gran cantidad de carne roja, de embutidos y de productos industriales, lo que llamamos productos "ultraprocesados", favorece la proliferación de bacterias "malas" que tienen efectos proinflamatorios, es decir, que van a introducir una activación inapropiada del sistema inmunitario.

Lo que estimula las "buenas" bacterias de nuestro intestino son sobre todo las fibras vegetales. Así, hay que consumir frutas y verduras en abundancia y de manera diversificada para alimentar diferentes bacterias y favorecer la diversidad de la microbiota. El consumo de alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir, el chucrut o el kimchi, también podría ser beneficioso para nuestra salud y nuestra microbiota.

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¿Para qué sirve la microbiota?

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Generalmente se piensa que las bacterias son siempre dañinas y fuentes de infecciones y otras enfermedades.

Pero la mayoría de las veces, y particularmente en el caso de la microbiota intestinal, no es así. Las bacterias han colonizado el tracto digestivo de los animales desde tiempos inmemoriales, estableciendo una relación beneficiosa tanto para las bacterias como para los animales. Hablamos de "simbiosis". 

En nuestro tracto digestivo, ¡las bacterias se benefician de alojamiento y comida gratis! Y a cambio, nos ayudan a mantenernos saludables.

Así, la  microbiota cumple muchos roles clave, siendo los principales:

  • La digestión de fibras: las fibras vegetales (como la inulina, por ejemplo, que se encuentra principalmente en las cebollas y los puerros). Nuestras células humanas son incapaces de digerir las fibras presentes en las frutas y verduras. Después de la ingestión, llegan al colon donde las bacterias las "digerirán" por nosotros. Las bacterias obtendrán lo que necesitan y producirán a cambio moléculas muy importantes para el buen funcionamiento del tracto digestivo.
  • La microbiota también producirá vitaminas, como la vitamina K, que es indispensable para la buena coagulación de la sangre.
  • La microbiota jugará un papel clave en la educación de nuestro sistema inmunológico. Ayudará especialmente a madurar y desarrollar el sistema inmunológico, particularmente en los niños pequeños. Las bacterias intestinales ayudan a formar y regular las respuestas inmunitarias innatas y adaptativas.
  • La microbiota jugará un papel en la lucha contra los microorganismos patógenos, es decir, dañinos, que pueden causar infecciones intestinales.
  • La microbiota también reforzará lo que llamamos la "barrera intestinal", es decir, la buena "hermeticidad" del intestino. Esto permite no dejar entrar cualquier cosa en el cuerpo a través del intestino. 

Hay muchas otras funciones de la microbiota que son objeto de importantes investigaciones actualmente.

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¿Qué es la microbiota?

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Aunque no los veamos a simple vista, los microorganismos, como las bacterias, están por todas partes a nuestro alrededor. También están por todo nuestro cuerpo.

La microbiota intestinal es el conjunto de (sidenote: Microorganismos Organismos vivos que son demasiado pequeños para verlos a simple vista. Incluyen las bacterias, los virus, los hongos, las arqueas, los protozoos, etc. y se llaman comúnmente «microbios». Fuente: What is microbiology? Microbiology Society.  ) , bacterias, hongos y virus, que colonizan nuestro tubo digestivo desde nuestro nacimiento.

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Sensibilidad al aditivo E466: el papel de la microbiota

No todos somos iguales ante los aditivos. Y esta sensibilidad variable según los individuos parece depender en gran medida en la microbiota intestinal. Con la posibilidad futura de predecir quién es sensible o no, a partir de un simple análisis de las heces.

Los (sidenote: Aditivos alimentarios Aditivos alimentarios: sustancias principalmente añadidas a los alimentos transformados o a otros alimentos producidos a escala industrial, con fines técnicos, por ejemplo, para mejorar la seguridad, aumentar la duración de conservación o modificar las propiedades sensoriales de los alimentos. Fuente: World Health Organization ) , aunque mejoran la textura o la duración de conservación de numerosos alimentos, también despiertan interrogantes en cuanto a la salud. En efecto, algunos se sospecha que favorecen enfermedades inflamatorias crónicas al actuar directamente sobre la microbiota intestinal.

Sin embargo, los efectos serían muy variables de un individuo a otro, según un precedente ensayo aleatorizado en el ser humano (estudio FRESH, acrónimo de Functional Research on Emulsifiers in Humans). El aditivo utilizado fue la (sidenote: carboximetilcelulosa sódica La carboximetilcelulosa sódica (o goma celulósica, E466) es un aditivo alimentario con propiedades funcionales múltiples: endurecedor, agente de recubrimiento, agente de carga, emulsionante, espesante, gelificante, humectante, estabilizante… Su uso está autorizado en numerosos productos, de los productos lácteos (nata, queso fresco o fundido, postres lácteos…) al pescado cocinado, de los helados a las verduras secas o en conserva, de los dulces a los cereales del desayuno, de ciertas carnes o pescados a la mostaza y la sopa, de los aperitivos a la cerveza o ciertos licores… Fuente: Food and Agriculture Organization of the United Nations   ) (o E466).

¿Cómo explicar e incluso predecir esta sensibilidad? El equipo 1 ha continuado sus anteriores trabajos apostando por la microbiota. Su demostración, realizada in vitro, se basa en un minirreactor de laboratorio capaz de imitar la microbiota intestinal humana.

2500 El Comité de Expertos FAO/OMS en Aditivos Alimentarios (JECFA) ha evaluado más de 2500 aditivos alimentarios, así como una cuarentena de contaminantes y tóxicos naturales y los residuos de unos 90 medicamentos veterinarios. ²

El reactor predice la sensibilidad o la resistencia

Cuando los investigadores exponen, en el biorreactor, la microbiota extraída de los voluntarios del estudio FRESH a la carboximetilcelulosa, encuentran la misma diferencia de sensibilidad que la observada in vivo en el ensayo FRESH: la microbiota de los mismos 2 individuos, de los 7 voluntarios expuestos al E466, se altera cuando se expone al emulsionante.

En otras palabras, el microrreactor reproduce fielmente las variaciones interindividuales observadas en el ensayo FRESH y, por lo tanto, permite predecir si una microbiota determinada es sensible al E466, sin que sea necesario realizar estudios in vivo.

Un trasplante de flora transmite la sensibilidad a ratones

Para confirmar que esta flora intestinal era responsable de la inflamación intestinal observada en ciertos pacientes del ensayo FRESH expuestos al E466, se trasplantó la microbiota de 2 individuos «sensibles» al E466 y de 2 individuos no sensibles a ratones desprovistos de flora.

Solo los ratones que habían recibido la flora «sensible» y expuestos al aditivo desarrollaban una inflamación intestinal y una colitis grave:

  • acortamiento del colon
  • daños en la mucosa
  • infiltración de macrófagos

Ciertas bacterias, como Adlercreutzia equolifaciens y Frisingicoccus caecimuris, se asociaban a esta inflamación.

¿Una firma?

Había que saber si una firma (sidenote: Metagenómica Método de estudio del contenido genético de muestras procedentes de entornos complejos (intestino, océano, suelos, aire, etc.) obtenidos en la naturaleza (por oposición a las muestras cultivadas en el laboratorio). Este enfoque permite describir los genes contenidos en la muestra, pero también tener una idea aproximada del potencial funcional de un entorno. Fuente: Riesenfeld CS, Schloss PD, Handelsman J. Metagenomics: genomic analysis of microbial communities. Annu Rev Genet. 2004;38:525-52. )  de las heces habría permitido prever el resultado. El entrenamiento de un algoritmo (con las heces de 7 voluntarios FRESH que consumieron E466) identifica 78 marcadores funcionales de la sensibilidad.

Es cierto que esta firma permite predecir qué individuos entre los controles del mismo estudio (no expuestos al E466) son sensibles al E466. Sin embargo, su aplicación a otras cohortes no ha sido concluyente.

En espera de una eventual firma, este estudio señala nuevas relaciones entre microbiota intestinal y alimentación sana. Y la necesidad de reducir los productos ultratransformados, que, como ciertos edulcorantes, parecen dañar la salud de la microbiota intestinal.

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Noticias Gastroenterología Medicina general

¿Sensibles al E466? Su microbiota tiene algo que decir

No todos somos iguales ante los aditivos. Los trabajos de los investigadores del Instituto Pasteur sobre el aditivo E466, un emulsionante que se añade con mucha frecuencia a ciertos alimentos, muestran que esta sensibilidad variable según los individuos dependería de la microbiota intestinal.

La microbiota intestinal Enfermedades metabólicas ¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?
Photo LP: Sensibles à l’E466 ? Votre microbiote a son mot à dire

Emulsionantes, texturizantes, conservantes, colorantes…: los  (sidenote: Aditivos alimentarios Aditivos alimentarios: sustancias principalmente añadidas a los alimentos transformados o a otros alimentos producidos a escala industrial, con fines técnicos, por ejemplo, para mejorar la seguridad, aumentar la duración de conservación o modificar las propiedades sensoriales de los alimentos. Fuente: World Health Organization ) , muy corrientes en los productos ultratransformados, han invadido nuestras cocinas. Entre ellos, el E466, o  (sidenote: carboximetilcelulosa sódica La carboximetilcelulosa sódica (o goma celulósica, E466) es un aditivo alimentario con propiedades funcionales múltiples: endurecedor, agente de recubrimiento, agente de carga, emulsionante, espesante, gelificante, humectante, estabilizante… Su uso está autorizado en numerosos productos, de los productos lácteos (nata, queso fresco o fundido, postres lácteos…) al pescado cocinado, de los helados a las verduras secas o en conserva, de los dulces a los cereales del desayuno, de ciertas carnes o pescados a la mostaza y la sopa, de los aperitivos a la cerveza o ciertos licores… Fuente: Food and Agriculture Organization of the United Nations   ) , sobre todo utilizado en los helados y la bollería industrial. El problema es que varios trabajos han alertado sobre su potencial efecto dañino para la salud intestinal y metabólica.

Un estudio reciente 1 señala también que la composición de la microbiota podría modificarse por el consumo repetido de este tipo de emulsionantes. En un ensayo clínico anteriormente efectuado en voluntarios sanos (7 consumidores de E466 y 9 controles que no lo consumían, para comparar), unos investigadores habían demostrado que no todos somos iguales ante este aditivo: algunas personas son sensibles y su microbiota intestinal se desbarata, mientras que otras resisten y su flora se mantiene inalterada.

¿Cómo se explica esta diferencia? Por la composición microbiana del intestino, responden los últimos trabajos de los mismos investigadores. En otras palabras, su flora predice si es uno de los afortunados que digieren sin problemas la bollería industrial esponjosa… o si forma parte de las personas que reaccionan mal al E466.

Posible influencia de los aditivos alimentarios en el comportamiento

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La microbiota intestinal predice… ¡y transmite!

Para comprender estas diferencias, los investigadores han utilizado un minirreactor de laboratorio capaz de imitar la microbiota humana y probar in vitro el efecto del E466 en diferentes microbiotas…, en este caso las heces de 7 voluntarios del estudio anterior. ¡Y funciona! Solo las heces de los pacientes sensibles hiperreaccionan al emulsionante alimentario E466, lo cual permite identificar a los pacientes sensibles. Este nuevo enfoque podría permitir en el futuro anticipar la respuesta de la microbiota a ciertos emulsionantes.

Más importante todavía: la sensibilidad a los efectos del E466 se transmisible a ratones, a través de los trasplantes de microbiota fecal. La flora procedente de voluntarios sensibles al E466 provoca una colitis en los animales que consumen el emulsionante, lo cual ilustra las posibles consecuencias directas sobre la salud. Estos resultados muestran también hasta qué punto las bacterias de la microbiota pueden desempeñar un papel activo en la respuesta inflamatoria a ciertos aditivos.

Una firma por refinar

Había que saber si bastaba el análisis del ADN del cóctel de bacterias de las heces para predecir la sensibilidad al E466. Los investigadores entrenaron un algoritmo para que identificara diferencias entre el ADN de las heces de los voluntarios sensibles y no sensibles. Resultado: 78 marcadores identificados. Estos marcadores bacterianos, presentes en la microbiota de ciertos individuos, podrían predecir la sensibilidad a los emulsionantes. Pero esta firma todavía no es perfecta: funciona en la cohorte del ensayo clínico, pero su aplicación a pacientes procedentes de otros estudios no ha dado los resultados esperados. Son necesarios nuevos estudios para validar esta firma en poblaciones más amplias.

En espera de una firma universal que pueda facilitar la detección y, por lo tanto, evitar trastornos intestinales en las personas sensibles, quizá ha llegado el momento de los productos hechos en casa…, sobre todo porque los aditivos también se han incriminado en algunos trastornos del comportamiento. Por no hablar de los microplásticos de las bandejas de los platos preparados. Nunca se dirá lo suficiente: la alimentación es nuestra primera medicina. Y un consumo más racional, con productos naturales, limitaría también la exposición a los emulsionantes.

Por lo tanto, las bacterias de la microbiota son mucho más que un simple reflejo de nuestra alimentación: también son sus principales actrices. Este estudio abre el camino hacia una nutrición personalizada, en función de la composición de la microbiota, y podría contribuir a prevenir mejor ciertos trastornos relacionados con el consumo repetido de alimentos ultratransformados que contienen emulsionantes.

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Nuevo consenso en torno a los tests de microbiota: en vez de optar por la vía rápida, tener en cuenta el contexto clínico

Un panel de 69 expertos mundiales llega a un consenso y redefine las reglas aplicables a los tests de microbiota, destacando la supervisión estricta, el uso de métodos integrales y la recolección de los datos esenciales de los pacientes para que los médicos puedan obtener respuestas fiables sobre la salud intestinal.

Photo HCPs: Clinical context over quick fix: the fresh consensus on microbiome testing

En los últimos años, la idea de utilizar la microbiota intestinal como herramienta de diagnóstico ha estimulado la imaginación de la comunidad médica. Sin embargo, a pesar del creciente interés que suscitan los tests de microbiota, aún no se ha podido demostrar que producen beneficios clínicos.

Un informe de consenso internacional 1 publicado recientemente arroja luz sobre esta apremiante cuestión. El objetivo de esta iniciativa, encabezada por 69 expertos procedentes de 18 países, consiste en definir un marco claro, basado en datos probatorios, para orientar a los médicos y laboratorios que desean adoptar prácticas estandarizadas de análisis de la microbiota.

69 expertos

18 países

El panel idóneo

El panel, compuesto por médicos, microbiólogos, ecólogos microbianos, biólogos computacionales y bioinformáticos, utilizó el (sidenote: Método Delphi proceso estructurado que permite a un panel de expertos llegar a un consenso mediante múltiples rondas de encuestas anónimas y retroalimentación. )  ara emitir un conjunto de recomendaciones. Los expertos fueron repartidos en cinco grupos especializados que se dedicaron respectivamente a los principios generales, los procedimientos previos a los tests, el análisis de la microbiota, las normas de presentación de los resultados y la relevancia clínica. Cada recomendación se sometió a un riguroso escrutinio y se valoró con la escala de Likert, aplicando un umbral de acuerdo del 80% para asegurarse de que sólo las recomendaciones fiables fueran seleccionadas.

Este meticuloso proceso reveló la necesidad de medidas de garantía de calidad, trabajo en equipo multidisciplinario y comunicación transparente sobre las limitaciones actuales de los tests de microbiota. También puso de relieve un punto crucial, a saber, que los pacientes no deberían solicitar directamente los tests de microbiota, sino que estos deberían realizarse únicamente por recomendación médica.

Lo que debe saber sobre el consenso

Las cuatro recomendaciones siguientes son IMPRESCINDIBLES para todos los médicos que pretendan utilizar la microbiota en su práctica clínica.

  • Prohibir el acceso directo de los consumidores a los tests: el panel de expertos desaconseja encarecidamente a los pacientes que soliciten por sí mismos tests de microbiota. Ante el riesgo de interpretaciones erróneas e intervenciones inadecuadas, lo ideal es que los tests se realicen por iniciativa de un médico o profesional sanitario autorizado que se apoye en una justificación clínica clara.
  • Olvidar el índice F/B: los expertos recomiendan olvidarse del (sidenote: Índice Firmicutes/Bacteroidetes parámetro antaño popular, pero ahora cuestionado, que compara dos grandes filos bacterianos intestinales, a menudo asociados (equivocadamente) con la salud o la enfermedad. )  ya que no existen pruebas suficientes de su utilidad. Los indicadores de disbiosis de uso común tampoco han sido validados. Es preferible establecer (sidenote: Establecimiento del perfil taxonómico análisis de una comunidad microbiana mediante la identificación y clasificación de sus miembros en distintos niveles taxonómicos, como el género o la especie. )   exhaustivos mediante secuenciación del ARNr 16S o del metagenoma completo.
  • El contexto clínico es fundamental: los informes deben incluir (sidenote: Metadatos clínicos datos básicos del paciente (por ej., edad, dieta, medicación) que acompañan a una muestra y ayudan a interpretar los resultados del test de microbiota en un contexto médico. )  detallados (edad, IMC, dieta, medicación) para facilitar la interpretación de los resultados. También resulta esencial realizar comparaciones con controles sanos emparejados. Por muy sorprendente que parezca, los proveedores de tests de microbiota no deberían ofrecer asesoramiento terapéutico posterior, ya que esto sigue siendo competencia exclusiva del médico que solicitó el test.
  • Calidad y transparencia: es esencial contar con laboratorios acreditados de alta calidad que utilicen programas informáticos validados. Para garantizar la transparencia se debe elaborar un informe detallado que incluya el protocolo completo desde la toma de muestras hasta el análisis.

Si bien el panel reconoce que los tests de microbiota constituyen una técnica prometedora para determinadas afecciones, también concluye que no existen datos suficientes para justificar su uso clínico sistemático. Por lo tanto, es importante continuar con las investigaciones, las cuales deberían incluir estudios fiables sobre la exactitud del diagnóstico.

La formación de los médicos sobre la ciencia de la microbiota y la interpretación de los informes también es vital para la futura integración de los tests. Este consenso constituye una hoja de ruta fundamental para el desarrollo y la aplicación responsables de los tests de microbiota en la práctica clínica.

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Un estudio pionero revela que el agua de cada hogar tiene su propia microbiota

Un equipo de investigadores acaba de demostrar que la microbiota del agua del grifo de cada hogar tiene su propio perfil característico. Sin embargo, la presencia simultánea de bacterias patógenas y genes de resistencia a los antibióticos suscita muchas dudas...

La microbiota intestinal

¿Cree que el agua que sale del grifo del fregadero de la cocina es la misma que la de la ducha y que la del vecino? ¿Y cree que, en general, el agua es segura? ¡Nada más lejos de la verdad! 

Tienen microbiotas muy diferentes –porque el agua también contiene diversos grupos de microorganismos– y estas poblaciones suponen riesgos para la salud. Pero esto no es todo: según un nuevo estudio 1 publicado en la revista Nature, también comparten mecanismos de resistencia a los antibióticos.

Microorganismos: microbios valiosos para la salud humana

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Existen pocos estudios sobre la calidad del agua del grifo

Normalmente, la gran mayoría de los microorganismos presentes en el agua potable no son perjudiciales para el ser humano. Como parte integrante de nuestro exposoma, pueden incluso contribuir al equilibrio de nuestra microbiota intestinal. Sin embargo, el agua potable también es un medio que puede contener genes de resistencia a los antimicrobianos (lo que se conoce como el «resistoma» del agua) y microorganismos patógenos.

Mientras que la calidad del agua potable en las redes de distribución de las ciudades es objeto de una estrecha vigilancia, poco se sabe sobre la calidad del agua que sale de los grifos de las viviendas. Sin embargo, algunas características específicas (menor diámetro de las tuberías, temperaturas más elevadas, estancamiento nocturno, tipo de calentador de agua, etc.) pueden influir en las comunidades bacterianas que viven en el agua.

El agua potable, fuente de vida... y de microorganismos

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Para averiguar más sobre estas características, los investigadores reclutaron a residentes de 11 hogares de la ciudad de San Luis, Misuri (EE.UU.), pidiéndoles que tomaran muestras del agua que salía de los grifos de la cocina y la ducha durante una semana, con el fin de estudiar las variaciones diarias de la microbiota y el resistoma.

La transferencia de genes de resistencia es una bomba de tiempo

El análisis bacteriano del agua del grifo permitió identificar una cepa denominada Pseudoxanthomonas mexicana, portadora de un gen de resistencia a los antibióticos betalactámicos. Esta bacteria llamó la atención de los investigadores porque varios estudios sugieren que la bacteria Pseudomonas aeruginosa resistente a betalactámicos, un patógeno muy común implicado en infecciones nosocomiales, pudo adquirir su gen de resistencia... a través de Pseudoxanthomonas mexicana. En opinión de los investigadores, no se debe ignorar el riesgo de que el uso de agua potable contaminada por Pseudoxanthomonas mexicana facilite la transferencia del gen de resistencia a las bacterias de la microbiota humana.

Este estudio arroja luz sobre la importancia de nuestro exposoma y revela la existencia de una microbiota única en el agua doméstica. Si bien estos conocimientos abren nuevas perspectivas para mejorar la seguridad del agua, por el momento se necesitan más investigaciones a gran escala

Descubrimientos de capital importancia 

Sorprendentemente, los resultados de los análisis indican que el agua de cada hogar presenta un perfil microbiano específico, diferente al del resto de hogares. Además, la microbiota del agua de la cocina es diferente a la del agua de la ducha.

50% Una bacteria responsable de infecciones cutáneas, estaba presente en el 50% de las viviendas.

Los investigadores también identificaron varios microorganismos patógenos, sobre todo en el agua de la ducha. Por ejemplo, Mycobacterium chelonae, una bacteria responsable de infecciones cutáneas, estaba presente en el 50% de las viviendas. 

Pero lo que realmente llamó la atención de los investigadores fue la presencia de genes de resistencia a los antimicrobianos, esta vez con un perfil similar entre los distintos hogares. De hecho, encontraron 162 genes de este tipo, algunos de los cuales son capaces de conferir resistencia al aztreonam y al meropenem, dos antibióticos de primera importancia que se utilizan para tratar infecciones resistentes.

Según los científicos, resulta esencial establecer una mejor vigilancia del resistoma presente en los hogares, así como una mejor vigilancia de los microorganismos patógenos. Al fin y al cabo, existe un riesgo importante de que los genes de resistencia sean transferidos a los patógenos contenidos en el agua y a las bacterias de nuestra microbiota.

La microbiota intestinal

Más información!
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¿Cada tipo de infertilidad tiene su disbiosis vaginal?

El papel de la microbiota vaginal en la infertilidad se confirma: no solo la disbiosis varía con el tipo de infertilidad, sino que las coinfecciones bacterianas y víricas podrían contribuir acumulativamente a la infertilidad.

La infertilidad, que afecta a alrededor del 15 % de las parejas en edad de procrear, parece fuertemente relacionada con la disbiosis de la microbiota vaginal.

Ahora bien, hasta el momento, pocos estudios se habían centrado en las diferencias de la microbiota vaginal entre las mujeres que presentan una infertilidad primaria (incapacidad de quedarse embarazada después de 12 meses de intentos) y secundaria (dificultad de volver a quedarse embarazada después de un primer embarazo).

De ahí los recientes trabajos 1 con el objetivo de caracterizar la microbiota vaginal disbiótica y su relación con la infertilidad en 136 mexicanas diagnosticadas de infertilidad primaria (58 mujeres) o secundaria (78).

17,5 % La infertilidad afecta a alrededor del 17,5 % de la población adulta, es decir, más o menos una persona de cada seis en el mundo. Su prevalencia varía poco de una región a otra o según la riqueza del país. ²

48 millones La infertilidad afecta a 48 millones de parejas en el mundo. Las causas, a veces inexplicadas, incluyen factores hormonales, genéticos o medioambientales que afectan tanto a los hombres como a las mujeres. ³

El efecto de la edad

El análisis de las muestras vaginales revela que la edad es el primer factor que explica la tipología de la flora vaginal de las mujeres del estudio.

Además, la edad se correlaciona positivamente con la infertilidad primaria (las pacientes de mayor edad estaban más afectadas) y se correlaciona inversamente con la infertilidad secundaria.

Ahora bien, como recuerdan los investigadores, la microbiota vaginal evoluciona a lo largo de la vida, sobre todo con un retroceso de los Lactobacillus protectores y una mayor sensibilidad a las disbiosis. Por ello, los investigadores emiten la hipótesis (que está por validar) de que la evolución de la microbiota podría explicar las dificultades de concepción, natural o asistida, y, por lo tanto, la mayor prevalencia de la infertilidad primaria en las mujeres de mayor edad.

¿Predecir el riesgo de prematuridad a través de la microbiota vaginal?

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Dos tipos de infertilidad, dos microbiotas

Por otra parte, el análisis de la microbiota vaginal muestra un menor predominio de lactobacilos en las mujeres que presentan una infertilidad, en comparación con la flora de las mujeres fértiles. 

Pero, sobre todo, pone en evidencia las diferencias que existen entre las mujeres que padecen infertilidad primaria y secundaria.

  • En las mujeres que padecen una infertilidad primaria, los beneficiosos Lactobacillus crispatus y Lactobacillus gasseri dominan, pero los investigadores observan también una proporción elevada de Gardnerella vaginalis y Fannyhessea vagina, bacterias coimplicadas en la vaginosis. Y la presencia de G. vaginalis se asocia fuertemente a la del VPH.
  • En caso de infertilidad secundaria, la presencia de G. vaginalis se asocia a la del virus de Epstein-Barr e incluso al Haemophilus influenzae. También están más presentes ciertas bacterias de transmisión sexual, algunas ya asociadas a la infertilidad: Ureaplasma parvum, Ureaplasma urealyticum, Mycoplasma hominis y Chlamydia trachomatis.

Dos vías de investigación

Estos resultados sugieren que la composición de la microbiota vaginal podría desempeñar un papel en la infertilidad y abrir la vía a unos tratamientos personalizados basados en las modificaciones de la microbiota vaginal.

Por otra parte, las coinfecciones bacterianas y víricas parecen exacerbar la disbiosis y contribuir acumulativamente a la infertilidad. De ahí el interés de realizar estudios que no solo incluyan evaluaciones bacterianas, sino también víricas y fúngicas, para comprender por completo el papel de la microbiota en la infertilidad.

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