Depresión: ¿podría estar implicado un eje microbiota-metabolismo?

¿Y si la microbiota intestinal contribuyera a la depresión mediante una desregulación del metabolismo energético? Un estudio multiómico en humanos, complementado con un modelo murino, revela la existencia de un eje microbiota-metabolitos-fenotipo depresivo.

 Dépression : un axe microbiote-métabolisme en cause ?

Lejos de limitarse a síntomas afectivos y cognitivos, el trastorno depresivo mayor (TDM) suele ir acompañado de profundas alteraciones del metabolismo energético. Entre ellas destacan desequilibrios glucémicos, disfunciones mitocondriales y perturbaciones en vías metabólicas tan esenciales como la glucólisis, el ciclo de Krebs o el metabolismo de los aminoácidos. En paralelo, la práctica clínica pone de manifiesto que los pacientes con TDM presentan frecuentemente una disbiosis intestinal. En este desequilibrio cobran especial protagonismo determinadas bacterias —como Faecalibacterium prausnitzii y Escherichia coli—, reconocidas por su capacidad para modular de manera indirecta las vías metabólicas. De ahí la hipótesis que plantean los investigadores1 : ¿podría la microbiota intestinal influir en la homeostasis energética del huésped y ayudar a combatir la depresión?

El trastorno depresivo mayor (TDM)

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una patología psiquiátrica altamente incapacitante que genera una carga considerable a escala mundial, con una prevalencia a lo largo de la vida situada entre el 10% y el 20%1.

El eje microbiota-metabolitos-fenotipo depresivo al descubierto

El análisis comparativo de muestras séricas y fecales procedentes de 100 pacientes con depresión y 68 controles sanos confirma que las personas depresivas presentan alteraciones significativas en las principales vías del metabolismo energético. Concretamente, se identificaron alteraciones en 14 metabolitos clave, entre las que destacan concentraciones séricas disminuidas de glucosa, ornitina, AMP y AMP cíclico, y concentraciones séricas elevadas de lactato, glutamato, arginina, citrulina e isocitrato. Asimismo, se observó una correlación entre varios de estos metabolitos y las puntuaciones de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo, lo que indica una agudización de los síntomas.

Quizás lo más importante es que los autores demostraron que 92 especies bacterianas pertenecientes en particular a la familia Firmicutes (50 en exceso y 42 en déficit) presentaban diferencias significativas en los pacientes con depresión. De hecho, identificaron 36 especies bacterianas cuya abundancia podría guardar relación directa con procesos como la síntesis mitocondrial de ácidos grasos, la cetogénesis o el metabolismo de los aminoácidos. De este grupo, 28 especies podrían estar implicadas en la conexión entre la microbiota, los metabolitos energéticos y el estado de ánimo, la cognición y la ansiedad. En definitiva, todo parece apuntar a la existencia de un eje «microbiota intestinal – metabolitos – fenotipo depresivo», en el que determinados metabolitos bacterianos podrían actuar como mediadores.

332 millones Unos 332 millones de personas en todo el mundo padecen depresión².

La validación preclínica confirma el papel causal de la microbiota

Como ocurre con frecuencia en la investigación sobre la microbiota, faltaba determinar si se trataba de una mera correlación estadística o de una auténtica relación de causalidad. Para despejar esta duda, los investigadores tomaron muestras de la microbiota de ratones y sometieron a los animales a un protocolo de estrés crónico durante 14 días. Este procedimiento indujo en los animales comportamientos de tipo depresivo —tales como una disminución de la preferencia por la sacarosa o un aumento de la inmovilidad—, acompañados de un deterioro de su memoria. Tras cada ciclo de estrés, se llevó a cabo un trasplante de microbiota fecal (TMF) autólogo. Esta intervención consiguió reducir los comportamientos de tipo depresivo, mejorar la memoria y normalizar tanto la estructura como la funcionalidad de la microbiota; en cambio, se mantuvo la alteración de la barrera intestinal. Por encima de todo, el TMF logró corregir por completo las alteraciones metabólicas (glucosa, lactato, glutamato, ciclo de la ornitina, etc.) y restablecer la integridad estructural de las mitocondrias localizadas en la corteza prefrontal y el hipocampo de los roedores. Según los autores, estos resultados evidencian el papel de la microbiota intestinal en la regulación del metabolismo energético en el trastorno depresivo.
Aunque, por el momento, el experimento solo se ha llevado a cabo en ratones, el TMF autólogo temprano podría convertirse algún día en una herramienta terapéutica contra la depresión en los seres humanos. Sin embargo, esta pista aún queda por explorar
. 

Modulación de la microbiota por FMT: resultados controvertidos

Saiba mais

Mientras tanto, puede resultar beneficioso seguir una dieta equilibrada que incluya algunos cítricos y realizar actividad física, como correr. 

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¿Reequilibrar su microbiota para superar la depresión?

¿Podría la microbiota intestinal influir en nuestra salud mental al afectar a nuestra energía? Un estudio realizado en humanos y ratones explora esta relación entre las bacterias intestinales, el metabolismo y los síntomas depresivos.

La microbiota intestinal
Rééquilibrer son microbiote pour sortir de la dépression ?

¿Y si la restauración de la microbiota intestinal, al dar un nuevo impulso energético a nuestro organismo, ayudara a superar la depresión?

La depresión no solo afecta al estado de ánimo y a las funciones cognitivas. A menudo va acompañada de una alteración del metabolismo energético y de la microbiota intestinal, tal y como acaba de confirmar un estudio¹ realizado con 100 pacientes que padecían trastornos depresivos mayores y 68 controles sanos. 

El trastorno depresivo mayor

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una patología psiquiátrica altamente incapacitante que genera una carga considerable a escala mundial, con una prevalencia a lo largo de la vida situada entre el 10% y el 20%¹.

1,5 La depresión se presenta con una frecuencia aproximadamente 1,5 veces mayor en las mujeres que en los hombres².

10% A escala mundial, más del 10% de las mujeres embarazadas y de las que han dado a luz recientemente sufren algún cuadro de depresión (lo que se conoce como depresión perinatal)².

Relación entre la microbiota, el metabolismo y la depresión

Los resultados de la investigación son contundentes: cuando se padece depresión, se alteran de forma notable diversas vías de producción de energía en el organismo. Este desajuste se manifiesta en un exceso de ciertos metabolitos —como el lactato, el glutamato o la arginina—, que contrasta con un déficit de otros, como la glucosa y la ornitina. Estas alteraciones metabólicas guardan una estrecha relación con una mayor intensidad de los síntomas. Quienes las experimentan suelen afrontar cuadros más severos de ansiedad, una presencia más marcada de síntomas depresivos y dificultades cognitivas más acusadas.

¡Pero eso no es todo! Los autores demuestran que la microbiota intestinal de los pacientes con depresión también es diferente: existe una disbiosis, ya que cerca de un centenar de especies bacterianas se presentan en mayor o menor abundancia en comparación con las heces de los controles sanos.

¿Y si todo estuviera relacionado? De hecho, entre estos microorganismos que están sobrerrepresentados o infrarrepresentados en el intestino, varios podrían alterar el metabolismo energético y perjudicar el estado de ánimo. O bien, por el contrario, mejorar la salud mental, siempre y cuando se dé un pequeño empujón a las bacterias beneficiosas del organismo. Sin embargo, antes de plantearse esta posibilidad, era necesario evidenciar una relación de causa y efecto. Algo que ya se ha conseguido.

4% Se estima que la depresión afecta aproximadamente al 4% de la población general. La tasa asciende al 5,7% entre los adultos —con un 4,6% en los hombres frente al 6,9% en las mujeres— y alcanza el 5,9% en las personas mayores de 70 años².

332 millones Unos 332 millones de personas en todo el mundo padecen depresión³.

3ª El suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años².

Un experimento con ratones para comprobar la causalidad

Un equipo de investigadores sometió a ratones a un proceso de estrés crónico con el fin de inducir en ellos comportamientos similares a los de la depresión. Al igual que ocurre en los pacientes humanos, se observaron claras alteraciones tanto en su microbiota intestinal como en su metabolismo energético.

Este estudio se centra en la microbiota —la comunidad de bacterias que habita en el intestino— y en sus estrechos vínculos con el metabolismo y la salud mental.
Cabe destacar que, si bien en investigaciones anteriores ya se habían detectado alteraciones bacterianas en personas con trastorno depresivo mayor, hasta entonces solo se había podido demostrar una simple correlación.

A continuación, los investigadores trasplantaron a estos ratones, que habían desarrollado depresión, su propia microbiota fecal, extraída antes de que se vieran sumidos en el estrés y el abatimiento. Este trasplante fecal, denominado «autólogo» debido a que cada roedor recibió sus propias heces, logró corregir diversas anomalías metabólicas y mejorar la salud mental. Asimismo, se restableció el correcto funcionamiento de las mitocondrias —las estructuras encargadas de proporcionar energía— en regiones específicas del cerebro implicadas directamente en la regulación del estado de ánimo y la memoria.

«De este modo, el trasplante reintroduce en el intestino las bacterias que se habían extraído antes del periodo de estrés».

«En lo que respecta a la salud mental, estos resultados refuerzan, sobre todo, el interés por las interacciones entre el intestino y el cerebro, aunque todavía no demuestran que una intervención sobre este eje produzca efectos terapéuticos reales en el ser humano».

¿Y en los seres humanos?

Por el momento, esta relación de causa y efecto solo se ha podido demostrar en animales. Queda por determinar, mediante otras investigaciones, si opera exactamente el mismo mecanismo en las personas que padecen trastornos depresivos mayores y, sobre todo, si una intervención directa sobre la microbiota podría llegar a tener alguna utilidad terapéutica en el futuro. Mientras tanto, para cuidar el estado de ánimo, conviene cuidar la microbiota intestinal. ¿Pero cómo se puede conseguir? Una vía eficaz es a través de la alimentación, por ejemplo, consumiendo más cítricos y eliminando los refrescos.

Tres ejemplos para entenderlo mejor

Reducir el exceso de lactato (tóxico)

En las personas con depresión, el estrés crónico obstaculiza el correcto funcionamiento de las mitocondrias —las centrales energéticas de las células— y obliga a las células cerebrales a recurrir a un sistema alternativo conocido como glucólisis anaerobia. Este proceso provoca una acumulación anómala y nociva de lactato tanto en la sangre como en el cerebro. El exceso de lactato agrava los comportamientos depresivos y los déficits de memoria. No obstante, la bacteria intestinal llamada Anaerostipes hadrus podría atenuar la ansiedad y la depresión al revertir esta deriva glucolítica anaerobia, mediante una reducción del lactato cerebral y el restablecimiento del funcionamiento de las mitocondrias

Reducir el exceso de glutamato (tóxico)

En las personas con depresión, el glutamato se acumula en cantidades excesivas tanto en la sangre como en el cerebro. Estos niveles anormalmente elevados perjudican el metabolismo energético cerebral y agravan los síntomas de la enfermedad. La bacteria intestinal Anaerostipes hadrus podría desempeñar un papel beneficioso para aliviar la depresión y la ansiedad. Su acción protectora se basa en la reducción de ciertos metabolitos clave, entre ellos el glutamato, pero también el lactato y el ácido isocítrico.

Corregir el déficit de ornitina (sustancia protectora)

En las personas con depresión, los niveles de ornitina en la sangre y en el cerebro son notablemente bajos. Este déficit provoca una acumulación de metabolitos tóxicos —debido a una menor detoxificación del amoníaco y a una mayor producción de glutamato— y, al mismo tiempo, priva al cerebro de sustancias neuroprotectoras, ya que la ornitina actúa como un precursor indispensable para su síntesis. Todo ello incrementa la vulnerabilidad frente a la depresión, la fatiga y el deterioro cognitivo. No obstante, diversas bacterias intestinales, como Dorea formicigenerans o Eubacterium ramulus, parecen actuar como fuentes muy importantes de ornitina para el huésped. 

Bibliografia

1. Lei P, Qi Z, Ma Q et al. Gut microbiota reshapes host energy metabolism to modulate depressive behaviors. Gut Microbes. 2026 Dec 31;18(1):2662556.
2. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/depression. 
3. 2021 Global Burden of Disease. 

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¿Es posible utilizar la IA para identificar cepas probióticas vaginales prometedoras?

Tradicionalmente, se considera que Lactobacillus crispatus constituye un marcador fundamental de una buena salud vaginal. Sin embargo, no todas las cepas comparten idénticas propiedades funcionales. Un estudio reciente muestra cómo el aprendizaje automático (machine learning) puede contribuir a identificar aquellas cepas que presentan el potencial probiótico in vitro más prometedor.

Can AI identify promising vaginal probiotic strains?

Por lo general, al plantearnos la administración de un probiótico vaginal, nos limitamos a leer el nombre de la especie en la etiqueta y asumimos que conferirá un beneficio concreto. No obstante, un nuevo estudio1 cuestiona directamente dicha hipótesis al plantear una pregunta clave: ¿el potencial funcional de Lactobacillus crispatus es una característica propia de la especie en su conjunto, o pertenece más bien a cepas individuales que han sido agrupadas de forma demasiado generalizada?

Cuarenta y siete variantes de la misma especie

El equipo de investigación recolectó 1 126 aislados bacterianos a partir de frotis vaginales obtenidos de 36 mujeres sanas con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años. De este total, 639 muestras correspondían a cepas de Lactobacillus crispatus. Mediante un análisis filogenómico, estas 639 cepas se agruparon en 47 clados diferenciados, revelando una diversidad considerable dentro de la propia especie. En el conjunto de las 639 cepas, el pangenoma albergaba 4 482 familias génicas, de las cuales 1 579 pertenecían al genoma central. Este hallazgo evidencia una variabilidad genómica significativa en L. crispatus, aunque se conserve la estructura genómica general.

Dicha diversidad no es meramente teórica: de hecho, las cepas diferían tanto en la presencia como en el número de copias de los genes encargados de codificar la pullulanasa (PulA), una enzima implicada en la degradación del glucógeno que podría facilitar a L. crispatus el aprovechamiento de esta fuente de carbono en el microambiente vaginal. Las herramientas generales de cribado de probióticos disponibles en la actualidad adolecen de limitaciones en su capacidad de detección de estas diferencias a nivel de cepa. De hecho, al evaluar las cepas mediante una herramienta ya existente denominada iProbiotics, prácticamente todas obtuvieron una puntuación elevada, con una media del 97,58%. Este resultado ilustra la dificultad que entraña discriminar el potencial funcional a escala de cepa cuando se emplean métodos de predicción de probióticos tradicionales.

Potencial funcional a nivel de cepa: capacidad cuantificable de un aislado —y no de una especie— para acidificar, producir ácido láctico y H2O2, e inhibir patógenos. Las 67 cepas analizadas mostraron una variación de hasta cinco veces únicamente en su producción de ácido láctico.

Pullulanasa (PulA): enzima que interviene en la degradación del glucógeno. Su presencia puede ayudar a L. crispatus a utilizar el glucógeno vaginal y a adaptarse al entorno, favoreciendo así la colonización y una acidificación sostenida.

Los fenotipos que permiten distinguir las cepas con el mayor potencial

A continuación, los investigadores evaluaron 67 cepas representativas en función de cinco criterios in vitro de importancia clínica, considerados pertinentes para determinar el potencial probiótico vaginal: su capacidad de crecimiento, su capacidad para acidificar el medio, su producción de ácido láctico y peróxido de hidrógeno, y su aptitud para inhibir patógenos vaginales. Los resultados revelaron variaciones considerables. La producción de ácido láctico osciló entre 2,02 y 10,29 g/L, mientras que las concentraciones de peróxido de hidrógeno se situaron entre 9,39 y 18,3 µmol/L a pesar de pertenecer todas las cepas a una misma especie. El pH final varió entre 3,8 y 4,45, lo que significa que si bien todas las cepas acidificaron su entorno, no lo hicieron en la misma medida.

Asimismo, las cepas mostraron diferencias en su capacidad para inhibir
Gardnerella vaginalis—una bacteria asociada a la vaginosis bacteriana (VB)—, registrando una zona de inhibición con una media de 15,35 mm, pero con variaciones de varios milímetros entre una cepa y otra. Los investigadores combinaron los cinco criterios en una puntuación única, otorgando la mayor ponderación (un 30%) a la capacidad de la cepa para combatir los patógenos vinculados a la VB. A continuación, dividieron las cepas en dos grupos tomando como referencia la mediana: un grupo dotado de un mayor potencial funcional, denominado Lcris-SFS, y otro de menor potencial funcional. Las tres cepas que obtuvieron los mejores resultados se están evaluando en este momento en modelos animales y en ensayos clínicos preliminares.

Lcris-SFS: etiquetas fenotípicas asignadas a aquellas cepas que obtienen una puntuación funcional compuesta superior o inferior a la mediana. Permiten clasificar el potencial funcional, si bien no constituyen una valoración de la seguridad.

Disbiosis vaginal: cambio de una microbiota vaginal dominada por lactobacilos a una comunidad más diversa y rica en bacterias anaerobias. La vaginosis bacteriana constituye un ejemplo común de estado disbiótico.

Un modelo que deduce la función a partir del genoma

Con el propósito de evitar meses de laboriosos cultivos en el laboratorio, los investigadores desarrollaron un modelo informático denominado VLCPredictor. Este sistema analiza fragmentos cortos de ADN pertenecientes al genoma de cada cepa, filtra los 349 184 fragmentos iniciales hasta obtener los 534 más informativos y emplea dicho patrón para predecir el potencial funcional de la cepa, facilitando así la priorización de candidatos para futuros ensayos experimentales. Tras probar ocho métodos de predicción distintos, el modelo que arrojó los resultados más sólidos fue el de «bosque aleatorio» (random forest), el cual alcanzó un área bajo la curva (AUC) media de 0,742, lo que demuestra su eficacia para discriminar entre cepas con un potencial funcional alto y bajo. Al aplicarlo a 103 genomas de acceso público, el modelo predijo que aproximadamente el 76% de las cepas procedentes de mujeres sanas presentaban un elevado potencial funcional, en contraste con tan solo el 31% de las cepas aisladas de mujeres con vaginosis bacteriana. No obstante, el modelo no es perfecto, ya que fue entrenado con genomas procedentes de una única región geográfica y de un grupo étnico específico, y únicamente 16 genomas correspondían a mujeres con vaginosis bacteriana; por consiguiente, requiere una validación adicional. En este sentido, los autores remiten a di<versos estudios clínicos previos que ponen de relieve la importancia crucial de la selección a nivel de cepa. Por ejemplo, un probiótico a base de L. crispatus logró disminuir la incidencia de recidivas de vaginosis bacteriana tras el tratamiento antibiótico, mientras que en otro ensayo clínico diferente, una combinación de probióticos a base de lactobacilos no consiguió mejorar las tasas de curación. 

Los superpoderes antinflamatorios de los lactobacilos vaginales

Explorar este tema

El mensaje clínico derivado de este estudio no radica en que la predicción genómica permita en la actualidad seleccionar un probiótico adaptado a un paciente en particular. Más bien, este estudio recalca la importancia de la caracterización a nivel de cepa: pertenecer a una especie vinculada a la buena salud, como es el caso de L. crispatus, no garantiza que las propiedades funcionales sean idénticas. Si bien VLCPredictor puede servir de ayuda a los investigadores para priorizar aquellos candidatos más prometedores, la validación in vivo y clínica continúa siendo indispensable antes de trasladar estas predicciones a la práctica médica.

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Evolución de la microbiota bucal durante los viajes: exposición ambiental, disbiosis y resiliencia

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La microbiota ORL
Evolución de la microbiota bucal durante los viajes: exposición ambiental, disbiosis y resiliencia

 1. ¿Cuántas viajes realizamos cada año?

Según la Comisión Europea, los residentes de la UE mayores de 15 años realizaron cerca de 1 200 millones de viajes turísticos con pernoctaciones en 2024, lo que equivale a un promedio de unos tres desplazamientos por persona al año1. Esta frecuencia de viaje reviste una gran importancia biológica, ya que el tránsito constante de un entorno a otro multiplica la exposición a nuevos microbios y acentúa las alteraciones ecológicas a corto plazo. Si bien los cambios en la microbiota intestinal asociados a los desplazamientos —junto con el característico síndrome de diarrea del viajero — se encuentran ampliamente documentados, la microbiota bucal (saliva, lengua y placa dental) ha recibido históricamente mucho menos atención, a pesar de constituir una interfaz fundamental entre nuestro organismo y el exterior. 

Si bien las alteraciones de la microbiota intestinal relacionadas con los viajes están bien documentadas, la microbiota bucal —a pesar de encontrarse en la primera línea frente a las novedades del entorno, el agua y la alimentación— permanece prácticamente inexplorada.

2. ¿Por qué los viajes alteran la microbiota bucal?

La cavidad bucal, que se encuentra de manera constante en la primera línea de exposición frente al entorno exterior, es especialmente vulnerable a los cambios bruscos en el estilo de vida y el ambiente. Aunque las comunidades microbianas bucales suelen mantenerse estables en cada individuo, estas reaccionan ante las variaciones en la alimentación, la higiene bucodental, el ritmo circadiano, el estrés y el estado del sistema inmunitario. La salud bucal depende del equilibrio de estos ecosistemas, conocido como homeostasis. Por el contrario, la disbiosis —es decir, cualquier alteración en su composición o funcionamiento— se asocia no solo a diversas enfermedades bucodentales, sino también a patologías sistémicas2.
Los viajes acumulan múltiples factores de alteración —como la exposición a nuevos entornos, a fuentes de agua desconocidas, a alimentos diferentes y a un mayor contacto social3-4 —, todos ellos capaces de modificar las comunidades microbianas residentes. La cavidad bucal, que actúa como la auténtica puerta de entrada al tracto digestivo, posee además la capacidad de influir en el resto del aparato gastrointestinal. De este modo, amplios estudios realizados a escala internacional han demostrado que los microbios bucales pueden migrar hacia el intestino y colonizarlo con mucha más frecuencia de lo que se pensaba, incluso en personas que gozan de una salud perfecta5.

Aunque a menudo resultan transitorios, los desequilibrios microbianos y los marcadores de resistencia provocados por los viajes (los cuales no siempre son totalmente reversibles) suelen persistir mucho más allá de la desaparición de los síntomas clínicos.

3. Los viajes introducen nuevos microbios: disbiosis, intoxicación alimentaria y diarrea

Uno de los principales riesgos asociados a los viajes sigue siendo la infección gastrointestinal aguda —a menudo transmitida por el agua o los alimentos—, la cual va acompañada inevitablemente de una alteración en las comunidades microbianas. En este sentido, los estudios longitudinales revelan que la composición de la microbiota cambia a lo largo de los desplazamientos, y que los episodios de diarrea pueden desestabilizar de forma duradera la estructura de esta comunidad y provocar un aumento exponencial en la abundancia de genes de resistencia a los antimicrobianos durante varias semanas6-7. Asimismo, los viajes favorecen la colonización por organismos multirresistentes, especialmente en las personas que sufren la clásica diarrea del viajero6. Desde un punto de vista clínico, la mayoría de los casos de diarrea del viajero sin complicaciones se resuelven en pocos días. No obstante, los análisis de la microbiota sugieren que nuestro ecosistema muestra únicamente una resiliencia parcial: aunque la composición microbiana tiende a recuperar su perfil original tras el regreso a casa, esta recuperación puede resultar tardía o incompleta. Por último, cabe destacar que, en determinadas cohortes, los marcadores de resistencia a los antimicrobianos adquiridos durante el viaje pueden persistir durante varias semanas después de la alteración inicial6, 8-9.

Los viajes forman a la juventud…, pero también la microbiota y las resistencias a los antibióticos

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4. Cuestiones aún sin explorar: tiempo de aclimatación, estabilidad y persistencia

A pesar del creciente interés por la evolución de la microbiota en relación con los viajes, sigue existiendo una notable falta de seguimiento longitudinal directo y detallado de la flora bucal durante los desplazamientos. Las series cronológicas dedicadas a la microbiota intestinal —llevadas a cabo fuera del contexto de los viajes— ponen de manifiesto una fuerte variabilidad diaria, incluso en condiciones de estabilidad. Esta observación subraya la necesidad de realizar un muestreo longitudinal denso, ya que constituye el único método capaz de distinguir las fluctuaciones temporales habituales de los verdaderos cambios inducidos por el viaje4.

En el marco de un programa internacional de año sabático, la Dra. Wendy Lin realiza un seguimiento de la evolución de la microbiota bucal en un grupo de estudiantes que exploran siete regiones del mundo: Estados Unidos, Brasil, Francia, Turquía, Kenia, India y China. Este estudio pretende responder a preguntas fundamentales sobre la flora bucal que todavía siguen sin respuesta:

  • ¿Cuánto tiempo tarda la microbiota bucal en aclimatarse a un nuevo entorno?

  • ¿Es estable la microbiota bucal asociada a los viajes o, por el contrario, evoluciona de manera muy dinámica?

  • ¿En cuánto tiempo recupera la microbiota bucal su perfil inicial tras el regreso a casa?

  • ¿Persisten a largo plazo los nuevos taxones o variantes de cepas introducidos durante el desplazamiento?

Aún falta desentrañar el ritmo exacto de aclimatación, la estabilidad y la persistencia a largo plazo de los cambios en la microbiota bucal durante los desplazamientos.

Conclusión

Al modificar de forma inevitable nuestro entorno y nuestros hábitos alimenticios, los viajes constituyen una oportunidad natural extraordinaria para estudiar la ecología microbiana humana. Si bien las investigaciones sobre la flora intestinal de los viajeros ponen de manifiesto rápidas variaciones en su composición —agravadas en caso de sufrir diarrea y seguidas a menudo de una recuperación tardía o incompleta—, la microbiota bucal continúa siendo la gran olvidada de estas observaciones, a pesar de representar la primera línea de contacto con los microbios del agua, los alimentos y el entorno. Llevar a cabo estudios longitudinales con cohortes de viajeros, mediante un muestreo bucal frecuente, permitiría arrojar luz sobre cuestiones fundamentales —como la aclimatación, la estabilidad y la persistencia a largo plazo de estas comunidades microbianas— y, al mismo tiempo, determinar si nuestros desplazamientos dejan una huella duradera en nuestra boca mucho después de haber regresado a casa.

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Cuando una bacteria bucal convierte en letales a las células inmunitarias

Durante mucho tiempo hemos culpado a Fusobacterium nucleatum de alimentar el cáncer de colon. No obstante, en estudios recientes se ha demostrado que también puede atraer a células inmunitarias al interior del tumor y cambiarlas para atacarlo. Que esto ocurra o no dependerá de un gen del paciente.

When an oral bacterium turns immune cells into killers

Los neutrófilos tienen una mala reputación en lo que respecta a los tumores colorrectales, al igual que Fusobacterium nucleatum. Sin embargo, se les ha colocado juntos en un nuevo estudio1 y se ha descubierto algo inesperado: la bacteria atrae a los neutrófilos hacia el interior del tumor y los cambia para destruirlo. Que esto le ocurra o no a un paciente depende de un receptor.

Neutrófilos asociados a tumores (NAT)

Neutrófilos infiltrados en el microentorno del tumor. Durante mucho tiempo se pensó que eran inmunodepresores, pero aquí se demuestra que destruyen las células del CCR una vez que reciben la señal bacteriana correcta1.

No toda bacteria intestinal recluta a los neutrófilos del mismo modo

De las dos bacterias más frecuentes de los tumores colorrectales, solo F. nucleatum obligó a las células tumorales a liberar señales de atracción de los neutrófilos y llevó a muchos más hacia el tumor en las pruebas de laboratorio que Bacteroides fragilis. En ratones, F. nucleatum elevó la concentración de neutrófilos en el interior del tumor; B. fragilis no. El contacto directo también es importante: en menos de cinco minutos, F. nucleatum se unió a hasta el 25 % de los neutrófilos circulantes y accionó un marcador de activación que alcanzó su máximo en tres horas.

Se confirma la relación entre la microbiota intestinal y el cáncer colorrectal

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Un receptor provoca el cambio, y no es el TLR4

Los neutrófilos que se expusieron a F. nucleatum liberaron un cóctel de compuestos antimicrobianos y tumoricidas. El medio acondicionado con esta bacteria destruyó las células del cáncer de colon en el laboratorio y ralentizó el crecimiento tumoral en ratones cuando se inyectó directamente en el interior del tumor; el medio acondicionado con B. fragilis no hizo nada. Bloquear los TLR4 evitó que el marcador de activación apareciera, pero la destrucción continuó. Bloquear Siglec-5/14 hizo lo contrario: detuvo la destrucción. El receptor Siglec-14 es el que se une fuertemente a la bacteria, mientras que su compañero Siglec-5 apenas lo hace. Al contrario que la mayoría de esta familia de receptores, que reduce la actividad de los neutrófilos, Siglec-14 los activa.

Siglec-14

Una lectina similar a la inmunoglobulina de unión al ácido siálico que se encuentra en los neutrófilos. Se une a los lipopolisacáridos de F. nucleatum y es necesaria para la citotoxicidad; al bloquearla se anula la destrucción sin evitar la activación1.

Una variante habitual de un gen podría explicar los datos contradictorios de los resultados

Los pacientes con dos copias de una variante habitual del gen SIGLEC14 tienen neutrófilos que, aunque responden a F. nucleatum, no pueden destruir células tumorales: cuantas más copias tengan de la variante, más débil será la respuesta. Esa variante está presente en menos del 10 % de las personas europeas, pero en hasta el 70 % de las del sudeste asiático, lo que podría explicar la división en los datos publicados: en las cohortes de Europa y Estados Unidos, la infiltración de neutrófilos se relaciona con una mejor supervivencia, mientras que, en las cohortes de China, se relaciona con una peor. Por otro lado, los ratones no cuentan con el receptor activador; probablemente por ello en los estudios con animales se ha pintado a F. nucleatum como estrictamente dañina. En una muestra de 444 pacientes, una concentración elevada de marcadores de neutrófilos predecía una supervivencia más prolongada, pero solo en tumores que también contenían F. nucleatum. En una gran base de datos pública de expresión genética (El Atlas del Genoma del Cáncer), los 31 pacientes con tumores sin SIGLEC14 obtuvieron peores resultados que los 351 que sí lo tenían.

Se trata de conocer los biomarcadores antes de plantearse el tratamiento. La próxima vez que los datos sobre la infiltración de neutrófilos en el CCR parezcan incompatibles, las variables ausentes podrían ser qué bacterias se encuentran en el tumor y qué alelo de SIGLEC14 ha heredado el paciente.

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Café y descafeinado: ¿qué efectos tienen sobre la microbiota?

Un nuevo estudio exploratorio apunta a que los efectos del café sobre el cerebro no son exclusivos de la cafeína. El descafeinado también influye, y todo indica que la microbiota intestinal tiene mucho que ver.

La microbiota intestinal

Hoy en día está bien documentado que el café actúa sobre las funciones cognitivas al modular la capacidad de atención, el estado de alerta, la memoria, el estrés y otros aspectos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes siguen siendo en gran medida desconocidos. ¿Estará la microbiota detrás de esta conexión? ¿Y es la cafeína realmente la única sustancia activa implicada en estos efectos sobre el cerebro?

-27 % Esta es la reducción del riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer entre los consumidores de café².

3ª bebida más consumida del mundo El café ocupa el tercer puesto entre las bebidas más consumidas del mundo, después del agua y el té³.

2 000 millones Esa es la cantidad de tazas de café que se beben cada día en todo el mundo³.

Comprender mejor los vínculos entre el café, el intestino y las funciones cognitivas

Plantearse estas cuestiones merece la pena, ya que diversos estudios nutricionales han demostrado que el café, a través de sus compuestos bioactivos (ácidos clorogénicos, melanoidinas y otros polifenoles), modula de forma significativa la composición de nuestra microbiota intestinal. Ahora bien, existe una comunicación constante entre la microbiota y el cerebro a través del eje intestino-cerebro. Este sistema podría ser la pieza clave que explique cómo los componentes del café —más allá de la propia cafeína— influyen en nuestra salud.

Para probar esta hipótesis, un equipo de investigadores irlandeses reclutó a 62 adultos sanos que no habían tomado recientemente probióticos, prebióticos ni antibióticos. La mitad eran consumidores habituales de café (de 3 a 5 tazas al día), mientras que la otra mitad no consumía esta bebida. Los primeros dejaron de tomar café durante dos semanas antes de reanudar el consumo durante otras tres semanas, ya fuera en forma de café normal o descafeinado, sin modificar su dieta habitual. El objetivo principal era distinguir los efectos de la cafeína de los de otros componentes del café.

Los científicos tomaron muestras de heces, orina y sangre, y realizaron pruebas cognitivas y conductuales a todos los participantes en diferentes momentos del estudio, al tiempo que llevaban un seguimiento de su alimentación. 

El asombroso efecto del café en la microbiota

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Efectos positivos sobre el estado de ánimo y las funciones cognitivas

Los resultados, publicados en la revista Nature Communications1, muestran en primer lugar que los consumidores de café presentan diferencias notables en la microbiota intestinal; en particular, una mayor abundancia de Firmicutes CAG:94, una cepa bacteriana asociada a emociones positivas en las mujeres.

Tras la retirada y la reintroducción, el café —independientemente de su contenido en cafeína— influye en siete cepas microbianas específicas de la microbiota intestinal, sin afectar a su diversidad global. 

En cuanto al cerebro, la reintroducción del café —ya sea con cafeína o sin ella— tuvo efectos beneficiosos, en particular :

  • una disminución del estrés percibido,
  • una reducción de los síntomas depresivos experimentados,
  • una menor impulsividad (entendida como la tendencia a actuar rápidamente sin pensar en las consecuencias).

Solo el consumo de café con cafeína se asoció a una reducción de la ansiedad y a una mejora del rendimiento cognitivo y de la capacidad de adaptación ante el estrés.

Sorprendentemente, se observó una correlación entre el consumo de café descafeinado (pero no el de café con cafeína) y una mejora de la memoria episódica, un aumento de la actividad física y una mejor calidad del sueño. 

La microbiota, un probable intermediario entre el café y el cerebro

El análisis de las heces de los consumidores de café revela que, antes del período de abstinencia y en comparación con los no consumidores, se encuentra una menor cantidad de ácido indol-3-propiónico —un metabolito que influye en el sistema nervioso— y de GABA, un neurotransmisor que desempeña un papel clave en la ansiedad y las funciones cognitivas.

También parece que existe una estrecha correlación de las concentraciones de cinco metabolitos del café (teofilina, ácido hipúrico, 1,7-dimetilxantina y otros) no solo con los resultados cognitivos y conductuales, sino también con numerosas especies bacterianas intestinales.

Según los investigadores, estos perfiles de metabolitos fecales reflejan principalmente el metabolismo de los distintos polifenoles del café, ya sea descafeinado o no. Por lo tanto, el descafeinado estaría lejos de ser un «café sin efectos».

En cualquier caso, los resultados de este ambicioso estudio demuestran que existe una relación entre el café, las bacterias intestinales, los metabolitos y los parámetros cognitivos y conductuales, lo que confirma la hipótesis de que el eje intestino-microbiota-cerebro desempeña un papel clave en los efectos del café.
De ello se desprenden, por tanto, varios beneficios para la salud. Sin embargo, tampoco es luz verde para pasarse el día pegados a la cafetera, ya que, como bien sabemos, el consumo excesivo no es precisamente el mejor aliado de la salud.

Serán necesarios estudios más exhaustivos para ir más allá de la simple correlación y definir una relación de causa y efecto entre los diferentes elementos de este eje.

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La copa menstrual: ¿un beneficio para la salud vaginal ?

Lejos de lo que muchos temen, la copa menstrual no parece disparar ningún riesgo de infecciones genitales. Al contrario, su uso apunta directamente a una menor presencia de vaginosis e infecciones de transmisión sexual (ITS), y a una frecuencia mucho mayor de microbiota vaginal en plena forma.

La microbiota vaginal
Coupe menstruelle : un atout pour la santé vaginale ?

En los últimos años, la copa menstrual se ha ganado por derecho propio un hueco estelar entre los productos de higiene íntima. Se trata de un dispositivo reutilizable, económico y ecológico, disponible en diferentes tamaños para adaptarse a cada necesidad. Y, a diferencia del dispositivo intrauterino, aquí no hay que complicarse con el útero: la copa se queda cómodamente en la vagina, limitándose a recoger la sangre menstrual de forma limpia. Pero claro, al permanecer hasta 12 horas en el interior, surge la gran pregunta: ¿cuál es su impacto real en la higiene menstrual, la microbiota vaginal y el riesgo de infecciones?
Para despejar dudas, una amplia revisión de la literatura médica1—que recopila los resultados de 11 estudios, con más de 10 000 participantes repartidas entre África, Europa, Brasil y Estados Unidos— llega para ofrecernos respuestas de lo más tranquilizadoras.

1 800 millones Cada mes, cerca de 1 800 millones de personas en todo el mundo tienen la regla¹.

65 días De media, la duración anual acumulada de las menstruaciones es de 65 días¹.

No hay más infecciones… ¡e incluso menos!

Primera gran observación: las usuarias de la copa menstrual pueden respirar tranquilas, ya que no se ha registrado ningún aumento en el riesgo de infección. Pero la sorpresa no acaba ahí; de hecho, varios datos apuntan directamente hacia un interesante efecto protector. Por ejemplo, en algunos estudios, las mujeres que optaron por la copa menstrual presentaron un 21% menos de casos de vaginosis bacteriana en comparación con quienes utilizaron productos tradicionales, como tampones o compresas.
Y la tendencia se repite con las infecciones de transmisión sexual (ITS): dos ensayos realizados con jóvenes kenianas revelaron una disminución en el riesgo de ITS entre las usuarias de copas menstruales. Por si fuera poco, los datos sugieren asimismo que el riesgo de contraer el virus del herpes (VHS-2) también podría disminuir, aunque este punto todavía está pendiente de una confirmación definitiva.

18 % En los Estados Unidos, el 18% de las mujeres han declarado que utilizan una copa menstrual¹.

12 horas La copa menstrual puede permanecer en su sitio hasta 12 horas antes de vaciarla, limpiarla meticulosamente y volver a colocarla¹.

Una auténtica aliada para la microbiota vaginal

¿De dónde vienen estos beneficios? Parte de la respuesta podría encontrarse en el efecto protector de la copa menstrual sobre la microbiota vaginal : las usuarias de este dispositivo albergan con mayor frecuencia una flora dominada por Lactobacillus crispatus, una bacteria considerada el santo grial de la buena salud vaginal, ya que actúa como un escudo natural frente a la disbiosis, la vaginosis bacteriana y ciertas ITS. No se notificó ni un solo caso de síndrome de shock tóxico entre las usuarias en los dos estudios que evaluaron esta información.
¿A qué se debe este efecto? Los autores plantean una hipótesis tan simple como lógica: a diferencia de los tampones o las compresas, la copa menstrual recoge la sangre menstrual directamente en la parte superior de la vagina. ¿El resultado? La microbiota está mucho menos expuesta a una sangre rica en hierro, que suele actuar como un auténtico caldo de cultivo para bacterias como Gardnerella vaginalis o Lactobacillus iners, tristemente famosas por desequilibrar la flora vaginal.

Anatomía femenina, microbiota e higiene íntima

Explorar este tema

Resultados alentadores… pero con prudencia

No obstante, los autores prefieren mantener los pies en la tierra y piden cautela: los estudios disponibles todavía son escasos, abarcan a un número reducido de participantes y su calidad metodológica no siempre es la ideal. Aun así, con el conocimiento que tenemos hoy sobre la mesa, la conclusión es tan clara como reconfortante: la copa menstrual no representa una práctica de riesgo para la microbiota vaginal, sino todo lo contrario.

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Copa menstrual: datos tranquilizadores sobre las infecciones

Los datos disponibles no muestran un aumento del riesgo de infecciones genitales en las mujeres que utilizan la copa menstrual. Incluso sugieren una disminución en la incidencia de vaginosis bacteriana e infecciones de transmisión sexual (ITS), además de preservar una microbiota vaginal sana.

Coupe menstruelle : résultats rassurants sur les infections

La copa menstrual es un dispositivo intravaginal de tamaño variable según el modelo. A diferencia del dispositivo intrauterino, no se aloja en el útero, sino que se sitúa en la vagina para recolectar el flujo menstrual. Gracias a su naturaleza reutilizable, se ha ido consolidando progresivamente junto a los productos de higiene tradicionales —como los tampones— y a opciones más recientes, como las braguitas menstruales. Pese a su creciente uso, sus efectos sobre la microbiota vaginal, las infecciones y la salud reproductiva aún no se habían analizado en profundidad.
De ahí el interés de esta revisión sistemática y metanálisis1,cuyo objetivo fue investigar la relación entre el uso de la copa menstrual como método de protección durante la menstruación y las infecciones del aparato reproductor (IAR), las infecciones de transmisión sexual (ITS) y la microbiota vaginal.

1 800 millones Cada mes, cerca de 1 800 millones de personas en todo el mundo tienen la regla¹.

65 días De media, la duración anual acumulada de las menstruaciones es de 65 días¹.

18 % En los Estados Unidos, el 18% de las mujeres han declarado que utilizan una copa menstrual¹.

Ningún aumento del riesgo de infección 

En total se incluyeron 11 estudios —8 de ellos publicados después de 2019— con un total de 10 268 mujeres adultas y adolescentes de África (Kenia, Tanzania), América (Brasil, Estados Unidos) y Europa (Francia, Bélgica, Dinamarca). Su principal limitación metodológica radica en que solo tres de los trabajos se catalogaron como de buena calidad, lo que limita tanto el alcance de la revisión como la solidez de los resultados. A pesar de ello, las conclusiones sobre el uso de este dispositivo resultan tranquilizadoras e incluso alentadoras, al no observarse ningún incremento en el riesgo de contraer ninguna de las infecciones evaluadas entre las usuarias de copas menstruales. 
De hecho, se observó más bien la tendencia contraria, ya que se registró una disminución (del orden del 20%) en la prevalencia de la vaginosis bacteriana entre las usuarias de copas menstruales, tanto en estudios observacionales como en ensayos aleatorizados realizados en tres continentes.
Según los resultados de dos ensayos controlados y aleatorizados llevados a cabo con jóvenes kenianas, el uso de la copa menstrual también parece asociarse a una menor prevalencia de ITS (26% menos) en comparación con otros productos y protectores menstruales. Asimismo, un estudio muestra una tendencia a la disminución del riesgo de infección por el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), aunque los resultados no alcanzaron la significación estadística.

Vaginosis bacteriana: transmisión sexual y consideraciones genómicas

Explorar este tema

¿Un efecto beneficioso sobre la flora vaginal?

En cuanto a la microbiota vaginal, las usuarias de la copa menstrual albergan con mayor frecuencia una flora de tipo comunitario (CST-I) dominada por Lactobacillus crispatus, tanto en las poblaciones de los tres países europeos estudiados como en Kenia. Este efecto podría explicarse, al menos en parte, por el propio funcionamiento del dispositivo: dado que la sangre menstrual se recoge en la parte superior de la vagina, la microbiota entra menos en contacto con una sangre rica en hierro, la cual podría favorecer el crecimiento de Gardnerella vaginalis y L. iners. De este modo, la copa menstrual podría contribuir al mantenimiento de una flora vaginal sana, dominada por L. crispatus, un perfil que se asocia a una mayor protección frente a la disbiosis vaginal y ciertas ITS. Cabe destacar que no se notificó ningún caso de síndrome de shock tóxico entre las usuarias en los dos estudios que aportaron datos al respecto. 
En definitiva, según los autores, la copa menstrual se posiciona como una alternativa económica, viable y sostenible para mitigar la carga de patologías ginecológicas evitables, mejorando al mismo tiempo la higiene menstrual e íntima de las mujeres.

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Anafilaxia por cacahuete: la microbiota modula la gravedad

Un estudio mecanicista que combina modelos murinos y dos cohortes clínicas (n = 19 y n = 120) demuestra que la microbiota oral e intestinal degrada los alergenos principales del cacahuete, una alergia alimentaria persistente en más del 70 % de los pacientes que afecta la vida y la salud, en especial en los niños, y modula la gravedad de la anafilaxia mediada por IgE.

Peanut anaphylaxis: microbiota modulates severity

El metabolismo microbiano de los alergenos modula la anafilaxia en el ratón

En modelos de ratón con microbiota controlada, mínima o compleja, la composición de la microbiota del intestino determina directamente la capacidad para degradar la Ara h 1 y la Ara h 2, los alergenos principales del cacahuete.

Se han comparado tres protocolos de sensibilización1 para establecer esta relación en el desarrollo de la respuesta alérgica. El primero expone al alergeno por vía oral, una vía que implica a la microbiota intestinal en la fase de sensibilización. El segundo inyecta el alergeno directamente en el peritoneo, lo cual evita el tubo digestivo y, por lo tanto, la microbiota. El tercero transfiere pasivamente suero que ya contiene IgE anticacahuete, sin etapa de sensibilización activa.

En la sensibilización por vía oral, el grupo de ratones con microbiota mínima, que degradan peor la Ara h 1 y la Ara h 2, desarrollan a la vez más IgE específicas y una reacción alérgica más grave que los ratones con microbiota compleja. Con la sensibilización intraperitoneal, que evita la microbiota intestinal, los ratones con microbiota mínima y los ratones con microbiota compleja producen concentraciones de IgE similares. Sin embargo, durante el prueba de provocación oral que sigue, la reacción alérgica de los ratones con microbiota compleja es menos grave, lo cual demuestra la implicación de la microbiota intestinal directamente en la reacción alérgica.


Para confirmar los resultados, se inyecta suero rico en IgE anticacahuete directamente a ratones vírgenes, para suprimir todas las etapas de sensibilización activa. Incluso en este caso, el grupo de ratones con microbiota mínima reacciona con más fuerza a la prueba de provocación oral que los ratones con flora compleja, lo cual confirma que el efecto de la microbiota sobre la gravedad se produce también en el momento de la exposición al alergeno.
Así pues, la microbiota influye en la alergia al cacahuete, a la vez a través de la producción de IgE durante una exposición oral e, independientemente, a través de la cantidad de alergenos Ara h 1 y Ara h 2 que llega realmente a la circulación sanguínea en el momento de la prueba de provocación.

¿Prevenir la alergia a los cacahuetes gracias a la microbiota?

Explorar este tema

Rothia y Staphylococcus, una degradación que depende de la cepa

En el ser humano, el género bacteriano Rothia representa hasta un 43 % de la microbiota salival de los donantes sanos estudiados. Todas las cepas de Rothia probadas en el estudio degradan de manera constante la Ara h 1 y la Ara h 2, cortando las proteínas, en especial en la zona de los epítopos reconocidos por las IgE de los pacientes con alergia al cacahuete, lo cual reduce la activación de los mastocitos en las pruebas funcionales.
La secuenciación del genoma identifica proteínas candidatas, sobre todo una familia de tipo subtilisina en Rothia, ya conocida por degradar el gluten. Se trata de una vía mecanicista, todavía no de una prueba directa, ya que no se ha suprimido el gen para confirmar su papel.

 

Reacción alérgica grave (anafilaxia mediada por IgE)

Reacción aguda y generalizada, potencialmente mortal en unos minutos, desencadenada por la unión del alergeno a las IgE fijadas en los mastocitos, que produce la liberación rápida de mediadores inflamatorios. 

Alergia alimentaria

Reacción del sistema inmunitario dirigida contra una proteína alimentaria normalmente tolerada, en este caso los alergenos principales del cacahuete, Ara h 1 y Ara h 2. 

En Staphylococcus, el efecto depende de la cepa estudiada. En efecto, dos cepas diferentes de S. aureus probadas tiene comportamientos opuestos: una degrada parcialmente la Ara h 1 y la otra no tiene ningún efecto detectable sobre los dos alergenos. En ratones colonizados por esta bacteria, la concentración sérica de alergeno es más elevada, y una prueba ex vivo en cámaras de Ussing confirma un mayor paso del alergeno a través de la mucosa intestinal.
Los autores valoran dos posibles explicaciones: una degradación parcial, que facilitaría el paso de fragmentos de alergeno, o trastornos de la permeabilidad de la barrera intestinal por ciertas cepas de Staphylococcus, independientemente de su capacidad de degradar el alergeno.

Una asociación clínica por confirmar prospectivamente

En 19 pacientes a punto de iniciar un tratamiento con inmunoterapia oral, el umbral de tolerancia alérgica al cacahuete, determinado por una prueba de provocación controlada, se asocia a una cantidad más importante de Micrococcales —orden al que pertenece, en especial, Rothia, independientemente de la concentración de IgE específicas. Esta asociación se ha observado en una cohorte externa de 120 niños que se sometieron a pruebas de provocación a doble ciego controladas con placebo, en los que la especie Rothia aeria era más abundante en los no alérgicos y los alérgicos con un umbral de tolerancia elevado al cacahuete.

Tolerancia alérgica (umbral reactógeno evaluado por provocación controlada)

Cantidad de alergeno que un paciente puede ingerir sin desarrollar reacción clínica, medida en un estudio alergológico mediante una prueba de provocación oral a doble ciego con placebo.

Estos datos son observacionales y transversales. Los autores consideran necesario un seguimiento longitudinal de la microbiota oral durante el tratamiento con inmunoterapia. Desde el punto de vista clínico, estos trabajos abren el camino a una caracterización funcional de la microbiota oral en la evaluación de las alergias alimentarias, como complemento de la determinación de las IgE, sin sustituir en este estadio a las herramientas diagnósticas establecidas.

Capacidad de degradación y asociación clínica según el género y la cepa

Rothia (R1- R.aeria, R2- R.dentocariosa, R3- R.mucilaginosa): 

  • Capacidad de degradación (Ara h 1 / Ara h 2) : degradación eficaz de los dos alergenos.
  • Asociación clínica observada en este estudio : cantidad asociada a un umbral de tolerancia más elevado, cohortes clínicas n = 19 y n = 120.

Micrococcus (género emparentado):

  • Capacidad de degradación (Ara h 1 / Ara h 2) : degradação eficaz.
  • Asociación clínica observada en este estudio : nenhuma associação clínica testada neste estudo.

Staphylococcus epidermidis S1:

  • Capacidad de degradación (Ara h 1 / Ara h 2) : degradação eficaz dos dois alérgenos.
  • Asociación clínica observada en este estudio : nenhuma associação clínica testada neste estudo.

S. aureus estirpe S3: 

  • Capacidad de degradación (Ara h 1 / Ara h 2) : degradação parcial, unicamente na Ara h1.
  • Asociación clínica observada en este estudio : nenhuma associação clínica testada neste estudo.

S. aureus estirpe S2:

  • Capacidad de degradación (Ara h 1 / Ara h 2) : nenhuma degradação detetável.
  • Asociación clínica observada en este estudio : associado a uma maior passagem transmucosa do alérgeno, modelo murino.

Streptococcus, Gemella:

  • Capacidad de degradación (Ara h 1 / Ara h 2) : capacidade de degradação limitada ou ausente para a maioria das estirpes testadas.
  • Asociación clínica observada en este estudio : nenhuma associação clínica testada neste estudo.

Metabolismo microbiano dos alérgenos

Certas bactérias da microbiota* têm a capacidade de transformar diretamente a estrutura molecular de um alérgeno alimentar, modificando assim o seu reconhecimento pelo sistema imunitário**, independentemente do nível de sensibilização da IgE.

*Bactérias da microbiota (degradação enzimática das proteínas alimentares): microrganismos da cavidade bucal e do intestino capazes de fragmentar proteínas alimentares resistentes à digestão humana através de enzimas proteolíticas, dentre as quais os alérgenos do amendoim. 


**Sistema imunitário: conjunto de células e moléculas que protegem o organismo contra infeções, células anormais e substâncias estranhas. No caso de uma alergia, as IgE e os mastócitos estão envolvidos no reconhecimento do alérgeno e no acionamento da reação.

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Recorrido por los alimentos fermentados del mundo

La fermentación representa una forma sencilla y natural de conservar los alimentos gracias a la acción de microorganismos como las levaduras o las bacterias. Por este motivo, este método milenario se ha extendido por todo el planeta, desde el arenque fermentado en Suecia hasta la tradicional mantequilla de camella de los tuaregs en el desierto. Sin embargo, las ventajas de esta técnica van mucho más allá de la simple conservación, ya que en numerosos casos mejora de forma notable la digestibilidad de los productos.

La microbiota intestinal
A world tour of fermented foods

Estados Unidos, India, etc.
Encurtidos (pickles): el arte ancestral de las verduras fermentadas

Para muchos, el término «pickles» alude a los pepinillos en vinagre de sabor ácido, tan emblemáticos de las hamburguesas estadounidenses. El origen exacto de los encurtidos sigue siendo incierto; sin embargo, ya en el año 2030 a.C. al parecer se solía conservar pepinos procedentes del subcontinente indio mediante fermentación1. Aún hoy, los encurtidos de diferentes verduras o frutas —como el mango, el limón o el chile, conocidos como «achar» en la India— ocupan un lugar primordial en la gastronomía de ese país1. Sin embargo, conviene señalar que no todos los encurtidos son iguales: las variedades tradicionales fermentan durante varios meses en una salmuera muy salada, un entorno con baja presencia de oxígeno propicio para la acción de las bacterias lácticas. Por otro lado, existen recetas más rápidas que combinan la fermentación con el vinagre, mientras que los encurtidos «refrigerados» apenas fermentan durante unos días y requieren conservación en frío2.
Las versiones fermentadas durante un tiempo prolongado presentan una importante ventaja nutricional ya que contienen una mayor cantidad de microorganismos vivos. Algunos de ellos podrían favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, la digestión e incluso la inmunidad, si bien estos efectos sobre la salud aún quedan por confirmar3–5.

Suecia
Surströmming: arenque fermentado en conserva

El proceso de fermentación de esta especialidad sueca, elaborada a partir de arenques frescos que se salan y sumergen posteriormente en salmuera, continúa dentro de la lata6, la cual se hincha de forma natural con el paso del tiempo. Los beneficios para la salud de esta singular preparación, caracterizada por un sabor intensamente ácido y ligeramente efervescente6, se atribuyen fundamentalmente a su materia prima, dado que el pescado es rico en proteínas y ácidos grasos omega-37. De forma general, se ha sugerido que los pescados fermentados podrían poseer efectos antioxidantes y antihipertensivos, e incluso conferir protección frente a ciertos tipos de cáncer y favorecer la modulación de la microbiota intestinal (promoviendo un aumento de las Bacteroidetes y una disminución de las Firmicutes)8.  
No obstante, conviene relativizar tales beneficios, ya que distan de ser objeto de consenso científico. A modo de ejemplo, en un ensayo clínico con humanos, el consumo de surströmming durante una semana no produjo variaciones significativas en la microbiota intestinal de los voluntarios participantes9.

Imagen
Tour du monde Aliments Fermentés_2_ES.png

Marruecos, Argelia
Smen: la mantequilla de larga conservación

El smen es una mantequilla clarificada(1) y fermentada, elaborada tradicionalmente en el norte de África, generalmente a partir de leche de camella. El proceso comienza con la fermentación espontánea de la leche, tras la cual la mantequilla se separa mediante batido. Finalmente, el producto se fermenta, se sala y se envasa en vasijas de barro herméticamente cerradas, donde puede madurar durante varios años12. Con el paso del tiempo, desarrolla un sabor muy intenso y aromas sumamente potentes. Al igual que en otros lácteos fermentados, se sospecha que el proceso de fermentación libera pequeñas moléculas activas beneficiosas para la salud. Sin embargo, las propiedades curativas atribuidas al smen —desde el tratamiento de hemorroides y reumatismo hasta su uso contra resfriados y quemaduras— suelen responder más a la tradición cultural13 que a realidades científicamente comprobadas. No obstante, sí se han demostrado in vitro propiedades antibacterianas frente a Staphylococcus aureus y Escherichia coli, además de una aceleración de la cicatrización de heridas en modelos animales, efectos que aún no han sido replicados en humanos14.

(1) La clarificación consiste en eliminar el agua y las proteínas lácteas, como la caseína, lo que deja prácticamente solo la grasa y mejora la capacidad de conservación12.

Bulgaria
Yogures: la clave para digerir la leche

El yogur es un producto lácteo fermentado que se obtiene gracias a la acción conjunta de dos bacterias específicas: Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus10. Estos microorganismos transforman el azúcar de la leche (la lactosa) en ácido láctico, un proceso que facilita su digestión y otorga al yogur su textura y sabor característicos. Si bien otras bacterias pueden llevar a cabo una función similar, en esos casos el producto se denomina genéricamente «leche fermentada» y no «yogur». Una consecuencia directa de esta fermentación láctica es una mejor asimilación del producto en personas con baja tolerancia a la lactosa10. Asimismo, se ha sugerido que el consumo regular de yogures y otros lácteos fermentados podría asociarse con una reducción del riesgo de cáncer de mama y colorrectal, así como de diabetes tipo 2. También se les atribuye un papel favorable en el control del peso y en el mantenimiento de la salud cardiovascular, ósea, y digestiva10,11.
No obstante, conviene mantener la prudencia, dado que la evidencia científica actual aún se encuentra lejos de poder confirmar relaciones directas de causa y efecto.

Etiopía
Injera: un pan plano sin gluten 

La injera es un pan plano fermentado tradicional de Etiopía, elaborado con harina de teff15, un cereal ancestral sin gluten. Este superalimento básico de la dieta etíope no solo es especialmente rico en hidratos de carbono, sino que también destaca por su contenido en proteínas, fibra y minerales. Su proceso de fermentación se basa en levaduras —en particular, la famosa levadura de cerveza Saccharomyces cerevisiae— y en bacterias lácticas16–19. Esta acción microbiana parece mejorar de manera notable la digestibilidad de las proteínas, la actividad de compuestos beneficiosos como los fenoles y la actividad antioxidante15,20, además de reducir compuestos (denominados factores antinutricionales) presentes de forma natural en los cereales que limitan la absorción de ciertos nutrientes21.

Nigeria
Gari: un alimento asequible a base de yuca

El gari es una harina granulada de tonalidad cremosa que se obtiene a partir del tueste de una pasta de yuca fermentada22. Este alimento constituye un pilar en la dieta diaria de millones de nigerianos gracias a su amplia disponibilidad y a su precio asequible. Su proceso de elaboración tradicional comprende una serie de etapas precisas: rallado de la yuca, adición (facultativa) de aceite de palma roja, fermentación, escurrido (deshidratación), tamizado, tueste sobre una plancha caliente para lograr la gelatinización del almidón y enfriado final22. Es importante señalar que este complejo proceso contribuye a la reducción de compuestos indeseables, como el cianuro, aunque también conlleva la pérdida de vitaminas. El gari destaca por su riqueza en hidratos de carbono y fibra, si bien es pobre en proteínas. Asimismo, es posible que contenga fenoles con propiedades antioxidantes, una propiedad que permanece sujeta a variaciones según el método de elaboración empleado y la variedad de yuca utilizada23.

¿Qué alimentos favorecen el equilibrio de la microbiota?

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Indonesia
Tempeh: la soja, con un plus nutricional

Originario de la isla de Java, el tempeh es un alimento básico indonesio que ha alcanzado reconocimiento mundial entre la comunidad vegetariana. Este producto, obtenido mediante la fermentación de la soja, posee un sabor y un aroma mucho más marcados que los del tofu, aportando matices de avellana y setas a una amplia variedad de platos locales. Su elaboración se fundamenta en la fermentación de las semillas de soja por el hongo Rhizopus oligosporus, una técnica supuestamente inspirada en los métodos tradicionales chinos de fabricación de la salsa de soja24. Este proceso fermentativo ofrece diversas ventajas: mejora la absorción de proteínas, minerales, vitaminas e isoflavonas de la soja, reduciendo al mismo tiempo los factores antinutricionales. El resultado final es un alimento de alta calidad nutricional, capaz de contribuir a la prevención de la desnutrición24,25. Si bien algunos estudios sugieren beneficios adicionales —tales como la reducción del colesterol LDL y la tensión arterial26, efectos antioxidantes, digestivos y cognitivos24, e incluso la mejora del rendimiento deportivo27—, estos resultados todavía se consideran de carácter muy preliminar.

Filipinas
Bagoóng: un condimento rico en proteínas… pero también en sal e histaminas

El bagoóng es un condimento tradicional de Filipinas, elaborado a partir de pescado o pequeños camarones (krill) triturados que se fermentan con sal. Aunque destaca por su contenido en proteínas, la composición nutricional exacta de esta pasta varía en función de cada receta28,29. Por ejemplo, el bagoóng alamáng (elaborado con camarones) —conocido bajo otros nombres genéricos en el continente asiático, como terasí en Indonesia, belacan en Malasia o kapi en Tailandia— tiende a ser algo más rico en grasas y más bajo en minerales. Los posibles beneficios para la salud, como sus propiedades antioxidantes o su capacidad para reducir el colesterol30, apenas se han investigado en contadas ocasiones, y la mayoría de los estudios se han realizado in vitro (en tubos de ensayo) y no en seres humanos, por lo que sus efectos reales siguen siendo muy inciertos. Una advertencia importante: el bagoóng puede contener altas concentraciones de histaminas, lo que conlleva un riesgo de intoxicación —a menudo conocida como síndrome de pseudoalergia alimentaria—, además de aportar cantidades elevadas de sodio, un componente cuyo consumo conviene reducir de manera general28,29,31.

No existen los alimentos milagrosos, sino las dietas equilibradas. 

Echa un vistazo a nuestra serie de artículos sobre la microbiota y los alimentos fermentados:

Alimentos fermentados: un tesoro de beneficios para nuestra salud

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El kéfir: ¿un aliado natural de tu microbiota?

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Miso: un fermentado con sorprendentes —y a veces paradójicos— beneficios

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Bibliografia

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